Los premios MÁX polémicos

Siempre he creído en el respeto hacia las manifestaciones artísticas, no entiendo las críticas simplemente plagadas de adjetivos despectivos. Vaya por delante que yo tampoco comparto para nada la concepción artística de la gala de los Max de este año, pero las reacciones creo que han sido excesivas en su tono. La verdad es que es complicado concentrar en una gala la excelencia artística de un sector y más ahora en que la diversidad de propuestas ha diversificado aún más el mundo de las artes escénicas. Por eso lo de que la gala no representa al sector, pues sinceramente, ocurre muy a menudo. Entrando en harina, reitero que desde luego no me fascinó precisamente la gala a nivel global. Creo que fue un fallo de concepción, sin duda. Lo que no voy a dudar es de la buena fe del equipo liderado por Mariano de Paco. Desde mi butaca en el Circo Price sentí en un principio cierto desconcierto. Demasiado clavo por aquí, demasiado ruido, que no chillidos como han dicho algunos que han pecado precisamente de lo que acusaban al MC, de excesivos… en sus críticas. Quizás sea por haber visto ya unos cuantos conciertos de Jimmy Barnatán, pero me pareció que tuvo hasta momentos disfrutones la gala. Ha sido sin duda el año en el que más se está hablando del Maestro de Ceremonias y eso, para bien y para mal, pone el foco de atención en el mundo de las artes escénicas, que falta nos hace… Barnatán mutó en una suerte de enérgico Javier Gurruchaga y se dejó la piel sobre el escenario y eso es indiscutible. Ahora bien, en lo que sí estoy de acuerdo con las críticas- en las que repito estoy parcialmente de acuerdo en lo que dicen y no en cómo lo expresan- es que los finalistas, por mucho que se les presentase como estrellas entrando en el ring del Price al principio de la gala, pasaron a segundo plano y eso es un error de concepción. Primó demasiado el ‘choú’, de eso no tengo ninguna duda. Hubo un momento que sí se ganó la ovación del respetable, el In Memoriam en que el MC, más mesurado en las formas y al piano, introdujo a la VOZ de la gala, Lola Dorado, un momento mágico, el gran acierto de la gala, sin lugar a dudas. Otro aspecto curioso fue la presencia continua de la futura Academia de las Artes Escénicas a través de algunos de sus fundadores, ¿Se fundirán las dos galas el año que viene para ahorrar costes o servirá para aunar esfuerzos para que todo el sector haga piña con esta parece que necesaria Academia? Ahí lo dejo. Polémicas aparte, ha sido el año del tándem Peris Mencheta-Diego Botto. Una pena, eso sí, no ver recompensado el trabajo de la inconmensurable Kiti Mánver en Las heridas del viento y la sospechosa nula presencia de uno de lo montajes de la temporada, Misántropo… Parece que para el año que viene habrá que aprender de los errores y buscar las “Rosas”- no se pierdan los discursos del siempre lúcido Juan Diego Botto en la web de RTVE, donde se puede disfrutar de la gala al completo. Todos merecemos rosas, todos merecemos historias que nos sigan emocionando y eso el TEATRO, en sus múltiples formas seguirá haciéndolo. ARRIBA EL TELÓN.

max

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