Hay películas que nos ‘retrotaen’ a nuestra infancia y que sabes que cuando las revisitas son ‘casa’. Esas cintas que siempre han estado ahí. Yo no pude estar en el estreno de Regreso al futuro– spoiler: no había nacido y no tenía un Delorean a mano, pero sí me lleva su recuerdo a una etapa maravillosa que vivimos los nacidos en los 80-90, la era estrella de los videoclubs. Recuerdo perfectamente cada uno de los que pisé, donde la trilogía que nos ocupa era muy protagonista. Esas películas ya estaban allí con su capacidad de fascinación infantil, aunque a nivel argumental probablemente no empezaría a entusiasmarme hasta que empecé a cumplir años. Fue en ese momento cuando decidí revisionar esta trilogía intergeneracional y me di cuenta que esa chispa del condensador de fluzo que prendió en mí cuando era solo un niño perdido entre los pasillos de un añorado videoclub nunca desaparecería de mi vida. Esa sensación maravillosa que nos hace sentir la nostalgia bonita por un producto cultural imperecedero como Regreso al futuro es la que precisamente sentí al visitar la exposición Back In Time The Exhibition en el Next Museum de Bilbao (Calle Blas de Otero 54). Infinity Events ha traído a Bilbao esta exposición que ya ha triunfado en Bolonia, Londres y Milán. Se trata de la mayor colección que existe sobre la saga y el responsable es un coleccionista privado de Italia que se ha hecho con la impresionante colección que solo podrá verse en España en Bizkaia.
A lo largo de la visita encontramos más de 100 objetos originales de la inolvidable saga. Al abrir las puertas del Next Museum de Bilbao ya comprobamos cómo a través de sus padres, esta trilogía ha trascendido el tiempo llegando a todos esos hijos de una generación que aún hoy, ya adultos, sigue vibrando cuando ve de cerca algo que ha pertenecido tanto a su vida como la historia de Doc y Marty. A lo largo de las diferentes salas podremos ver material inédito de los rodajes, piezas de atrezzo auténticas como una de las matrículas. No faltan artículos como el inolvidable monopatín volador Hoverboard, la zapatilla Nike, la chaqueta de Marty, los diseños exclusivos de Pepsi o Pizza Hut en dos de los ejemplos mejor integrados de productplacement que recuerdo en toda la historia del cine. Tampoco falta el guion gráfico del final original de la película, que se proyecta al final de la visita. No se pudo llevar a cabo por el desorbitado presupuesto que hubiese supuesto su rodaje. Incluso encontramos un curioso easter egg de la película en guiño al propio director de la película Robert Zemeckis en forma de Roger Rabbit.

Seguro que cada uno tiene su objeto favorito en la exposición. Yo sin duda tengo el mío. Nada menos que el emblemático vestuario de vaquero de Marty, perteneciente a la tercera parte de Regreso al futuro. No pude evitar pararme un buen rato a observar esa pieza que sin duda me conectaba con esa emoción que sentía cuando empezaba esa inesperada aventura del oeste en que convirtieron el final de esa saga cinematográfica que nos demuestra que a donde vamos no necesitamos carreteras.
El plato fuerte a nivel experiencia fotográfica desde luego llega con una sala con una colección de vehículos única: el DeLorean DMC12, antiguamente propiedad de Hollywood Studios, restaurado y transformado en una Máquina del Tiempo como réplica 1:1, fiel al original en cada detalle y compuesta únicamente por piezas originales de la época. Se ha equipado como fotomatón, lo que permite a los visitantes tomarse una foto de recuerdo e imprimirla inmediatamente en papel fotográfico de alta calidad. También podremos ver un Ford de 1946 de Biff Tannen, la furgoneta Volkswagen T2 y el Toyota Hilux SR5. Al acabar la visita, tras el final alternativo, por supuesto los fans encontrarán su espacio para las compras tras pegar unos cuantos tiros en la máquina recreativa. Una visita muy recomendable que sin duda me hizo conectar con esos tiempos en que elegir una película entre las estanterías de un videoclub era un acontecimiento de una magia que solo los que pudimos viajar al pasado con nuestros recuerdos llegamos a entender. Eso sí, Doc, tranquilo, las nuevas generaciones te seguirán recordando. Futuro asegurado.



