Asunción Balaguer: “Una vez pasó un ángel por mi vida”

Nos acaba de dejar Asunción Balaguer, una mujer imprescindible de nuestra escena. Es por ello que recuperamos nuestro encuentro con ella en el Español en el que según comentaba fue uno de los momentos más felices de su vida. Por primera vez, se subía a un escenario para interpretar uno de los grandes musicales: Follies, en el que derrochaba pasión y esa eterna sonrisa que nos regalaba a todos los que tuvimos la suerte de cruzarnos alguna vez con ella. Seguro que ahora se reencuentra con ese ‘ángel’ que un día la ayudó a tomar el camino correcto. Nos quedan sus intervenciones en cine, teatro, televisión y, ante todo, esa imborrable sonrisa.

“Llega hablando por teléfono de una forma animada. Nadie diría que tiene 86 años y que cada noche se atreve a bailar y cantar con coquetería. Ella miraba con envidia a eses vedettes que protagonizaban la revista, ese género que tanto disfrutó junto a su amado Paco Rabal. Ahora es ella la que enseña los hombros, orgullosa de poder estar en una experiencia como Follies. Su tono cálido y cercano desnuda el alma de una actriz que paralizó su carrera casi por completo por el amor que sentía hacia su marido. Era entonces la televisión su refugio, el lugar en el que podía trabajar unos días y así recuperar la pasión por su profesión. La muerte de Paco fue un punto y seguido en su carrera. Una vez, cuando las cosas se pusieron difíciles, un ángel se cruzó en su camino y la hizo tomar la decisión acertada. Ahora, vive un momento dulce que relata con entusiasmo y ternura tras recoger el TP de Oro y seguir en la serie de la temporada, Gran Hotel. Corran al Español y aplaudan a una grande de las tablas que cada noche emociona al entusiasta público”.

Creo que la costó aceptar un proyecto como Follies, ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando la ofrecieron estar en un espectáculo así?

Yo no tengo voz y soy mayor y encima tenía que bailar, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Es una alegría pensar que he podido cantar con orquesta. Le contaba a Carlos Hipólito que me sentía como en una tragedia griega con un coro. Es un placer trabajar con gente como Carlos Hipólito o Vicky Peña. Todo el elenco de este musical es tan maravilloso, con esos bailarines y ese coro, que el público ruge después de cada función.

¿Era aficionada al mundo del musical?

Mi madre se casó con Marcos Redondo, el barítono, eso me hizo estar en el mundo de la zarzuela desde pequeña. Además, me encantaba ir a la revista con Paco. Ahora, me siento coqueta a mis años con este personaje y me parece casi un sueño hecho realidad.

¿Qué ha sentido al recibir un reconocimiento como el TP de Oro?

Yo dejé el teatro para ayudar a Paco y cuidar a mis hijos, pero siempre solía aceptar las cosas que me proponían en televisión. Me encantaba reencontrarme con mis compañeros. Hice muchos trabajos cortitos en televisión, me lo pasaba muy bien. Sentí mucha emoción esa noche. Doy gracias a la televisión, un medio al que tengo mucho que agradecerle. Gracias a las series y novelas que hacíamos no perdí nunca la continuidad en esta profesión.

Gran Hotel la ha devuelto a la pequeña pantalla con una serie que se ha convertido en el éxito de la temporada, ¿Cómo esta viviendo Asunción Balaguer esta experiencia?, ¿Siente que está viviendo una de sus mejores etapas profesionales?

Estoy viviendo un momento dulcísimo. No podía imaginarme a mis años trabajando con Mario Gas, un director amable, un gran compañero. Es una obra realmente espléndida, de primera calidad. En Gran Hotel, mi personaje, Lady, tenía muy poco protagonismo, pero ahora está entrando en las tramas. En esta segunda temporada ya va a participar en los misterios del Gran Hotel. La verdad es que tengo mucha suerte ahora mismo. Vengo de hacer dos años de gira con otra compañía maravillosa como ha sido la de El Pisito.

El Tiempo es Sueño es un montaje muy especial para usted, ¿Cómo resumiría la esencia de una obra tan íntima y tan personal?

Le pedí ayuda a El Brujo para unos recitales y me pidió que le contara mi vida. Le conté cosas muy personales en un momento muy delicado como fue la muerte de Paco. Le expliqué mi vida con Paco y el funcionamiento de las compañías de teatro entre otras cosas. Le conté una experiencia delicada por la que pasé y decidió que ese fuera el final. Una vez pasó un ángel por mi vida. Hay personas que te ayudan en los momentos delicados y nunca más vuelves a saber de ellas. Esa persona me ayudó a tomar la decisión acertada y luego desapareció de mi vida.

Ahora que está en las tablas de un teatro mítico como el Español, ¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza de sus comienzos en la compañía Lope de Vega junto a José Tamayo en este Teatro Español?

En este Teatro Español tuvimos muchos éxitos como Diálogo de Carmelitas. Paco estuvo con Edipo Rey. Este teatro me ha dado mucho y ahora a mi edad, me siento feliz.

¿Tiene aún ganas de emprender nuevos proyectos profesionales o preferiría retirarse?

Yo no me quiero retirar, me siento en un momento muy dulce de mi carrera. Los actores podemos jubilarnos cuando queramos.

Gerónimo Rauch, protagonista de EL MÉDICO, en una nueva entrega de las Entrevistas DESDE MI BUTACA

Esta es la historia de cómo un vídeo puede cambiar la historia de un artista. Gerónimo Rauch estaba en Argentina cuando llegó a manos de los responsables de Stage el vídeo de su paso por Jesucristo Superstar. Eso fue clave para que el artista fichara por la producción española de un musical en el que como intérprete “resucitaba” cada noche. Y de ahí personajes tan distintos como la Mary Sunshine de Chicago con la que aprendió a conectar con el juego que lleva implícito el teatro. Después llegaría el papel de su vida. Y es que con Los Miserables tocó el cielo con las manos tanto en España como en el exigente West End de Londres, donde repitió como el inolvidable protagonista de El Fantasma de la Ópera. Pero en el fondo, a pesar del reconocimiento a los artistas en la capital británica, Rauch ha descubierto que su lugar está aquí en España, el mejor lugar para vivir para él que ha creado su familia en Madrid. Desde hace unos meses está feliz por ser el protagonista de El médico que hoy cumple 1 año en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. Para celebrarlo compartirá personaje con su “hermano pequeño” Dani Diges esta noche, pero esa es una historia que os contaremos en el próximo OPENING NIGHT. Nos acercamos al camerino de Rauch minutos antes de la función para charlar con un intérprete que cree firmemente que “cada uno va escribiendo su destino”.

¿Cómo fue incorporarte a un proyecto tan rodado como El médico?

Fue un poco caótico por la rapidez en que tuve que prepararme para el personaje. Maneja el ritmo del show y eso hace que sea una responsabilidad muy grande. Quizás el primer mes traté de seguir el camino de Adrián Salzedo, pero ya cuando estrené oficialmente pude hacer mi propio personaje. Es un musical que aún está evolucionando, para que se termine de escribir la Biblia del espectáculo estamos haciendo cambios constantemente. De hecho, hemos agilizado escenas, cambiado el orden de algunas canciones y se hace más dinámico el cambio de escenografía. Creo que así hemos quitado entre 10 y 15 minutos.

¿Cuáles son las claves de este espectáculo?

La clave es el libreto y la música. Todo lo demás es adorno. Sin una música y un libreto sólidos pierdes en un primer round. Tenemos una música inspiradora. Los productores están muy locos. Han invertido en que la escenografía sea excelente así como el vestuario de Lorenzo Caprille. No se ha escatimado en nada. Además, rompe con esa tendencia que se lleva en Broadway y en el West End de que sea muy acústico y es que nuestro musical es casi como un concierto.

Rauch junto al actor Joseán Moreno en una imagen promocional

Un musical hecho aquí por fin encuentra su sitio, ¿Está España preparada para que los musicales hechos en nuestras fronteras triunfen tras sonados fracasos?

Este musical está haciendo historia. El gran musical anterior fue HNMPL pero tenía la música del grupo pop español por antonomasia. Este musical es épico, una aventura, se tocan las religiones, el amor prohibido y eso creo que ha enganchado al público.

Dejamos por un momento El médico y vamos a repasar tu carrera empezando por ese Jesucristo Superstar que te trajo a Madrid…

Fue mi renacer. Yo digo que mi personaje moría cada noche, pero yo estaba renaciendo. Venía de una etapa en Argentina muy dura. No conseguía curro tras estar en un reality. De repente tras verme en un vídeo de la producción argentina me llamaron para venirme a Madrid. Tengo mucho que agradecerle a este proyecto que incluso me permitió conocer a mi mujer y crear una familia. Mis mejores amigos españoles los conocí en ese musical de hecho.

Y después llegó un cambio de registro total en Chicago con Mary Sunshine…

Soy muy serio, responsable, no había vivido la experiencia de ser completamente otra persona, no me había transformado, era un puro juego, me abrió un mundo mágico, podía no juzgarme, aprovechaba en los momentos entre funciones para salir a la calle y ver la reacción de la gente. A este personaje le agradezco haberme conectado con el juego, vocalmente era antinatural, por eso buscan siempre a contratenores. Yo soy grandote y a los creativos les llevé una propuesta muy diferente a lo esperado.

Vuestro oficio es un “juego” que os hace regresar a ese niño que jugaba a ser otro, supongo que esa sensación la viviste especialmente la primera vez que te caracterizaste para este personaje…

Tras dos años de una experiencia tan intensa como la de Jesucristo quería un papel completamente diferente. Me veía joven para hacer el Billy Flint de Chicago la verdad. Lo que hice fue llamar a mi amigo Feliciano Sanromán, maquillador y peluquero, y le pedí que me hiciera mujer. Ese día me transformé para saber si me podría creer el personaje. Quería ser ella. Me saqué unas fotos y en el casting puse esas. Antes de ir a una audición tienes que creerte en el personaje. De esa foto se creó la apariencia que luego tuvo el personaje.

Y después llega el papel de tu vida con Los Miserables

La historia es larga. En 2008 en la época de Jesucristo ya me habían llamado para audicionar en Londres y estaba muy flaco, era muy joven y no me cogieron. Se me quedó la espina entonces. Yo ya me lo estaba creyendo el personaje. Gracias a Mary Sunshine el director musical me recomendó estudiar lírico. Así, sin querer me empecé a apasionar y estaba preparado sin saberlo. Fue mágico cuando me lo dieron aquí en España. Es el personaje de mi vida que siempre me acompañará. Tras grabarme cantando en inglés me llamaron para ir a Londres y fue increíble. Tuve que currármelo mucho sobre todo el acento. Estaba con clases de dicción y se estrenó y fue algo inolvidable.

Y después llegaría El Fantasma de la Ópera, ¿Cómo lo recuerdas?

Creo que cada uno va escribiendo su destino y yo le pedí audicionar a Cameron. Él me dejó y fue más mi capacidad de insistirlo lo que creo que les convenció de que podía hacerlo. Fue algo épico lo que viví con el Fantasma. Mi vida en Londres fue una vida prestada. Algo que yo no me imaginaba que iba a vivir. No estaba en mis planes. Hace cuatro años que me fui y pienso en lo increíble que fue.

Y de nuevo de vuelta a España, ¿Encuentras muchas diferencias entre Londres y Madrid?

A nivel profesional está cada vez más parecido, pero allí te valoran mucho más lo que haces. Es una industria muy bien engrasada, está todo muy bien establecido, pero para mí España es el mejor país del mundo para vivir.

De vuelta a España pudiste hacer Sunset Boulevard en una brevísima temporada en las islas…

Fue casi un milagro poder representarla, todo fue muy caótico. Tuvimos solo cuatro semanas de ensayos en una obra que tiene un texto enorme y a nivel técnico era difícil. Siempre que hablo con Paloma nos decimos que tenemos que hacerlo tarde o temprano. Se cayó el teatro que teníamos en Madrid y con ello la gira que íbamos a hacer. Así murió este proyecto.

¿Cuál es tu siguiente paso a nivel discográfico?

Estoy planificando ya mi siguiente etapa. Aún no sé si salir con repertorio original o con versiones, que me encanta apoderarme de otras canciones. Yo soy un intérprete y no un cantautor. Gracias a los discos he conseguido abrir fronteras y eso me encanta.

Sin duda, tu debut en el Teatro de la Zarzuela debió ser mágico…

A partir del No puede ser ya quité los nervios. Aprendí mucho desde ese show. Ahora estoy más relajado haciendo lo que me fluya.

Esta noche compartes escenario con Dani Diges con el que te alternas en el personaje protagonista de El médico

Es como mi hermano pequeño, tenemos una diferencia de 3 años o así. Tenemos una amistad muy bonita y para nada tenemos una competencia insana. No somos inseguros ninguno de los dos. Nos cuidamos, y no hemos querido vernos el uno al otro para hacer cada uno nuestra versión del personaje. Confiamos ciegamente en el equipo creativo y las directrices que nos dan. Cuando me dijeron que iba a alternarme en el personaje con él pensé que era la persona indicada con las ganas que tenía de volver a España él tras unos años fuera.

Aquí y ahora con un espectáculo como El médico, ¿Por qué el teatro es un gran lugar para contar historias para ti?

Yo necesito subirme al escenario con espectáculos así. El médico te mueve el espíritu y el alma. No creo que me veas nunca en un musical que no tenga contenido salvo en alguna cosa que por tema artístico me interese mucho. Tras cuatro años quería volver a Madrid y de repente me llamaron para El médico. Fue algo increíble que en ese momento me llamaran. Hay una historia muy importante que contar.

Un último mensaje como reclamo para atraer a los espectadores….

Es el musical que está cambiando la historia del género en España.

Ángel Llácer e Iván Labanda nos sumergen en “La Jaula de las Locas”

En nuestra nueva entrega de las Entrevistas Desde Mi Butaca nos acercamos al Teatro Rialto para charlar con Ángel Llácer e Iván Labanda, protagonistas de La Jaula de las Locas.

Iván Labanda

¿Cuáles son las claves de La Jaula de las Locas?

Las claves son los temas que trata como el amor, la felicidad, ser uno mismo. La química también se transmite, somos una pequeña gran familia que contagia al espectador, es imposible que no llegue la magia que se crea en escena.

¿Cómo es compartir escena con el director de la función?

Es un privilegio. Es uno de los mejores directores con los que he trabajado y, a la vez, amigo desde hace muchos años. Me alegro de que la gente redescubra al actor de comedia que tiene dentro. Es casi más gamberro que yo, me hace reír.

¿Distingue Ángel Llácer la faceta de actor de la de director?

Cuando se pone en modo compañero de escena se pone siempre de tu lado. Eso no quita que si va algo que está mal te lo diga.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado con este espectáculo?

Desde luego la edad, siempre lo ha representado gente más mayor. Tiene un hijo de 20 años. La función está por encima de todo y una vez que te pones una peluca y el vestuario, te conviertes en el personaje.

¿Cómo es haber formado parte con tu voz de El regreso de Mary Poppins?

Pasé un casting que llegó a Estados Unidos y me hizo una ilusión tremenda. Poder formar parte de una película original de Disney, cantar las canciones… Le pusimos mucho amor y el resultado se nota.

Además, interpretas a personajes conocidos en televisión…

Es una noria que va a toda velocidad. El truco está en ni siquiera planteárselo. Yo voy, lo hago lo mejor posible y lo disfruto. Procuro no pensarlo demasiado.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un gran lugar para contar historias para ti?

Para un actor, el teatro es lo que te mantiene vivo, es como nuestro gimnasio, emocionar al público cada noche es indescriptible, es como si te chutaras vitaminas cada noche. No se puede comparar con nada.

Último llamamiento para que venga el público a veros…

Vengan a ver La Jaula de las Locas. Saldrán felices del teatro, creo que es uno de los lugares más especiales. El hecho escénico te cambia, te modifica, les aseguro que saldrán mucho más felices y emocionados de lo que entraron.

Ángel Llàcer

En una semana en que toca darlo todo para vender la criatura escénica que les llevó a ser el musical de la temporada en Barcelona, Ángel Llácer sabe muy bien lo que quiere trasmitir desde la dirección y el papel protagonista de una obra por la que no parece haber pasado el tiempo: “Habla de las personas, lo que cambia es lo que nos rodea, las preocupaciones son las mismas. Habla de ser uno mismo, que te aceptes y que te acepten los demás”. En esa misma línea transcurre el tema principal de la obra, I am what I Am: “Aunque salga vestido de mujer canto diciendo que yo, Ángel, soy lo que soy y que aquí estoy y quien quiera venir conmigo que venga y quien no pues no pasa nada. Nunca la hago como una canción de reivindicación de los derechos. Es lo único que me da miedo de este espectáculo. Después de casi 200 representaciones aún cuando empieza la canción que es sin música lo único que pienso es si voy a coger el tono”. Y delante de la prensa se tira a la piscina y atina con el tono al afinar las primeras notas de un número que, como os contaremos en el próximo Opening Night, vuelve a ovacionar el público con este montaje en el que “con mi sola presencia, el teatro se convierte en un cabaret”, comenta entre risas el jurado de Tu Cara Me Suena que es a la vez Albin, Sasá, el Tío Albert: “con el que el público se ríe mucho” y la madre del joven protagonista: “que ni tiene nombre”.

De vuelta a La tienda de los Horrores. Contaba con solo 25 años cuando Llácer se enfrentó a uno de sus primeros grandes retos como actor. Nada menos que el protagonista, Seymour, de uno de los musicales más deliciosos de Alan Menken. Ahora, mientras protagoniza musical en Madrid, su dirección de la nueva producción del musical en Barcelona está cosechando un gran éxito. Para él: “Ha sido como revivir un tiempo pasado. Dirigiendo esta nueva producción me acordaba de las letras de la otra producción y me salían de hecho al ensayar esta vez”.

Para el artista, La tienda de los horrores: “Es un musical en mayúsculas. La música es tan importante y cada número es tan brutal y te llega tanto que es como cuando vas a un concierto de música clásica y disfrutas mucho. Algo así pasa con esta obra. Es un MUSICAL. Cada canción tiene su fuerza, está dentro de una historia, pero nos lo planteamos como un concierto. Un numerazo tras otro, sales de ahí convencido de lo poderosa que es la música.