Emilio Aragón: «A lo mejor me lío la manta a la cabeza y me subo a un escenario en 2022»

Emilio Aragón está radiante. Mañana será el estreno oficial del espectáculo con el que homenajea a su padre Miliki y a toda esa generación de artistas que defendieron con entrega este maravilloso y duro oficio de artista. Además de las posibles nuevas entregas de B.S.O, Aragón mira al futuro con la ilusión de una nueva película, una serie y con un nuevo reto al que dar forma: nada menos que un show unipersonal en el que mezclar música y comedia. Todo lo quiere hacer en 2022 por cierto. Con el creador de Circlassica: El sueño de Miliki charlamos tras saber que este espectáculo de Productores de Sonrisas ya está contando con el apoyo del público. Nada menos que 150.000 espectadores ya tienen sus entradas. Estarán en Ifema con tres pequeños grandes protagonistas hasta el 16 de enero.

Foto: Pepe Castro

Así presentó el espectáculo antes de nuestra entrevista con él:

«He tenido la suerte de tener a una maravillosa compañía con tres pequeños: David, Bruno y Aaron que es un Ullate. No voy a negar que está siendo un viaje emocional que supone un homenaje a todo una generación de artistas y cómicos. Evidentemente es un homenaje a mi padre al que yo sigo admirando. Cada vez que veo una imagen de él recuerdo las historias que contaba mi padre sobre lo que era la vida de un artista de los años 30 a los 60. Este pequeño homenaje estoy seguro de que va a conectar con muchas cosas. Al final, sus canciones se han convertido en la banda sonora de muchísimas personas (dan testimonio de ello los pequeños protagonistas en mi reportaje para El País). Sobre todo quiero dar las gracias a esas 150.000 personas que ya han confiado en nosotros».

*Foto: Pepe Castro

Entrevista exclusiva con Carlos Rivera de DESDE MI BUTACA

C.R: El mundo del circo es una constante en su carrera. Tanto es así que trajo el musical Barnum

E.A: Era una función muy bonita. De vez en cuando me dicen que la vuelva a hacer. Ahora ya tengo 62 años y no puedo hacer lo que hacía entonces, pero fue una función muy bonita. Año 85 en el Monumental y gira.

C.R: Tras este espectáculo, ¿con qué tipo de espectáculos le gustaría seguir to play en este sector?

E.A: El otro día hablaba con Pepe Silva, uno de los payasos, de que tengo ganas de hacer algo en directo, pero tengo encima ya la nueva película y una serie de televisión y tengo que centrar el tiro. No quiero que pase el tiempo para montarme una función yo solo en escena mezclando comedia y música. A lo mejor me lío la manta a la cabeza en 2022 y de hecho ya me decía Pepe que le encantaría que fuera a Francia a montarlo. El problema de todo esto es que una vez que te pica el gusanillo ya no puedes parar de hacer cosas.

E.A: La realidad es que lo inmediato es la película que con la Pandemia se ha ido trastocando todo y también me han ofrecido hacer más programas de B.S.O. La cuestión es hacer, todo se andará. Decía el padre de un amigo mío de San Sebastián: “Emilio, hay que hacer y si haces bien pues bien y si haces mal pues por lo menos has hecho”.

C.R: Me es inevitable confesar en un día como hoy que con la escena que protagoniza Miliki en «Pájaros de Papel» siempre me emociono…

E.A: Me regaló casualmente Fernando Castets, que escribimos juntos la película, unas fotos que sacó él desde atrás en el Teatro Español. Recuerdo que ese momento fue absolutamente mágico. Le dije a mi equipo que no dijese nada al público de quién iba a salir a escena.

E.A: Primero se grabaron los planos generales y después los cortos. Cuando salió a escena esa reacción del público es absolutamente natural. Se pusieron de pie y hay muchísima verdad en ese momento. Me acuerdo que vino Juan José Campanella a ver esa escena al ser muy fan de mi padre. Le tengo cariño especial por haberlo dejado para el último día de rodaje. Un fin de fiesta muy especial. Termino contándote una anécdota. David Omedes, director de foto, cuando le dije qué tal lo había visto descubrí que estaba tan emocionado que no quería separarse de la cámara.

Bonus track: Fernando Castets recuerda su participación en Pájaros de Papel en una entrevista que le hicimos para EL NUEVO DILUVIO MAGAZINE allá por 2011

Emilio es un viejo nuevo amigo. Es una alegría poder trabajar con alguien con el que tienes una
gran complicidad. En nuestro segundo guión nos lo hemos pasado muy bien escribiendo un dramón.
Es un tipo fantástico, me ha hecho sentir como parte de su familia. Creo que es el director con el
que más comidas familiares he compartido. Somos de la misma edad y , de verdad, yo no sabía que
era ese gran magnate de la comunicación.

La gente va con prejuicios a ver películas sobre la Guerra Civil en España. Fuera de España, hemos recibido el premio de público en muchos festivales. Allí no saben ni que Emilio es un magnate del entretenimiento ni que es el de Médico de Familia. Simplemente, se emocionan viendo la película al no tener ningún tipo de prejuicios.

Se han hecho muchas películas sobre la II Guerra Mundial y nadie se queja. ¿Quién mejor para
contar la Guerra Civil que un español? Desde fuera, vieron la película de otra forma. En Argentina,
no se ha estrenado. He hecho pases privados en mi país y allí ven como un valor añadido que se
cuente la historia, mientras que aquí se ve como un valor negativo.

Imagen de Pepe Castro de Circlassica: El sueño de Miliki

Había una vez dos cómicos…

Se encienden las luces de una gran pista de circo. Un hombre se sienta y pela tranquilamente una manzana. Le observa en un señor con pelo cano y nariz de payaso, es el próximo en salir a la pista.

A mis niños de todas las edades. Si hay algo que une a los dos protagonistas de este triste post es que han conseguido permanecer en el imaginario colectivo de varias generaciones. Para los que no vivimos la época de Los Payasos de la Tele, que recordó Fernando Chinarro emocionado, Miliki era el abuelito entrañable que cantaba canciones para todos. De Tony Leblanc recordaremos su vuelta por la puerta grande al cine con Torrente y, como no, al inolvidable Cervan de Cuéntame Cómo Pasó.

Son dos tristes pérdidas para los españoles, reflejo de una época ya pasada en que brillaban con luz propia en una sociedad española con una democracia aún nonato o también en pañales. Hicieron felices a niños y mayores y lo seguirán haciendo allá dónde estén. Hace no mucho me hice con un disco de Miliki, De Cine, en el que repasaba temas de películas a dúo con gente como Francisco o Lolita. También tengo un casete de su ya mítico A mis niños de treinta años. Pero, ante todo, guardo marcado en mi retina uno de los momentos más emotivos de la historia del cine español reciente. Se trata de una brillante escena de Pájaros de Papel, el debut en la dirección de Emilio Aragón que sirvió como claro homenaje a su referente paternal y artístico. En esa escena, Miliki se lanza a un sprint interpretativo con un monólogo que, estos días más que nunca, se convierte en doloroso. Leía en algún medio que el equipo alucinó con el tempo que puso a su interpretación, palabras mayores. Sirva como homenaje, el maravilloso y emotivo reportaje que emitió ayer Informe Semanal.

De Tony Leblanc poco se puede decir que no se haya dicho ya. Emocionantes palabras inundan hoy de lágrimas los rotativos españoles. Esta mañana desayunaba con las palabras de Santiago Segura, Julio Bravo, Imanol Arias, Juan Echanove. De nuevo, palabras mayores. Caía bien a todo el mundo. Un actor entrañable que dignificaba cualquier película de los 60-70, por muy malas que fuesen. Volvió gracias a Segura que, como cómico hábil que es, le acercó al público joven con Torrente. La grandeza de los clásicos, que pueden renacer cual ave fénix una y otra vez. Se lo comentaba hace unos días a Albert Hammond, todo un entusiasta de la juventud, que ahora con 69 años se tira a la piscina con ¡un musical!. Torrente, pero también Cuéntame Cómo Pasó. Recuerdo con cariño a Carlitos Alcántara en el quiosco de Cervan, grabado para siempre en mis recuerdos televisivos.

Se apagan  los focos, comienza la última gran ovación para estos dos sabios cómicos, pero os recordaremos como se merecen los grandes. Con una sonrisa.