Juanjo Artero: “No quise empeñar mi carrera por dinero”

Siendo un adolescente le llegó la fama de una forma súbita. Con una serie que ya está instalada en el imaginario colectivo, “Verano azul”, llegó un momento en el que le ofrecieron esperpénticas y millonarias proposiciones de las revistas del papel cuché, pero supo decir que no. A partir de ahí, con las ideas muy claras de lo que no quería que fuese su carrera, empezó una trayectoria que le ha llevado a transitar por las emociones de personajes como el Charly de El comisario durante 10 años: “Cuando estás tanto tiempo se te queda algo del personaje”. Una experiencia que revive en la entrevista con la que quizás fue la escena más emocional de su dilatada carrera. Ahora, tras girar más de un año con “No se elige ser un héroe”, continúa con éxito en la gira de “Paradero Desconocido”, que le sirve para constatar “Que la historia es cíclica y que nada mejor que recordar para que no se repitan los errores”.

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 ¿Qué le atrajo a Juanjo Artero de Paradero desconocido?

Si te soy sincero dije que sí sin pensarlo solo por ser parte del proyecto Andrea Dodorico, que es todo un referente de nuestra escena. Además, estaba Laila Ripoll y sabía que haría una gran versión de esta novela donde la palabra tiene un peso tan importante. Y así es, ya que ha rescatado al personaje de la hermana. Ella nos cuenta la historia desde la intemporalidad de un cabaret que está situado en una especie de limbo. Esta obra nos demuestra que la historia es cíclica y que hay que revisarla para que no se repita. Es inquietante ver la conexión que tiene con la actualidad. Ahora estamos asolados por el auge de los partidos extremistas en Europa.

¿Qué une a Juanjo Artero con la directora de la obra, Laila Ripoll?

La conocí en Verano Azul, ya que su madre trabajaba en la serie. Y montamos una compañía, Micomicón, que ella aún mantiene. Han sido años de vida, de meter los trastos en la furgoneta y ver cómo se ha hecho grande. Siempre hemos mantenido una amistad muy grande, somos de la misma generación, es muy especial esto. Me siento muy orgulloso de ver que lo que hablábamos de jóvenes se ha realizado, que ha sido coherente con lo que quería y ese esfuerzo tiene recompensa.

En Paradero desconocido su personaje sufre un viaje emocional muy fuerte, ¿Cómo se siente Tras la emoción compartida?

Aunque tú hagas un personaje que sufre, puedes disfrutar mucho encima de un escenario. Yo me lo pasaba bomba cuando era Romeo y lloraba en la tumba de Julieta. Si el público te aplaude, pues la emoción se queda ahí durante el aplauso, pero yo luego soy capaz de desconectar con tomarme una simple cerveza.

Viene de otra experiencia teatral como es No se elige ser un héroe

Este tipo de personaje nunca lo había hecho y la experiencia ha sido un tanto agridulce. Nos hubiese encantado estrenar en Madrid, pero el riesgo para la productora era demasiado grande. Ha sido uno de las experiencias de las que más he aprendido. Poder trabajar con Roberto Cerdá y hacer también los ejercicios de cuerpo que hicimos con Carlota Ferrer fue algo maravilloso. Era muy curiosa la respuesta del público. Los aplausos eran fríos e in crecendo, pero creo que el público supo valorar el esfuerzo interpretativo que había detrás. Probablemente, iban pensando que era una comedia más, pero se daban cuenta de que los personajes como en la vida misma no dicen lo que realmente piensan.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juanjo Artero?

El teatro no morirá nunca. Es el aquí y ahora y cada representación es diferente. El público valora el vértigo del directo. Es lo que lo hace mágico. El teatro es una comunión entre el público y los que estamos en el escenario.

Muchos años haciendo televisión, ¿Cree que es verdad eso de que en la ficción española se quiere llegar hasta a la “Señora de Cuenca”?

Sí, eso es lo que suele ocurrir, pero también hay excepciones. Sólo hay que ver la respuesta ante una serie con tanta personalidad como El tiempo entre costuras. En España no se pueden hacer series minoritarias, el mercado no lo permite. Se tiene que hacer ficción que llegue a varios estratos de la sociedad. Lo que le diría a la gente es que series como El barco se ha vendido a Chile y Rusia entre otros país. En España hay mucho talento y muy exportable y parece que sólo estamos por la labor de criticar. En El barco llegaban a criticar la calidad de las olas que salían en la serie. Si nuestros especialistas en efectos especiales- que están triunfando en Hollywood- tendrían el mismo tiempo y presupuesto que los americanos, otro gallo nos cantaría. El talento no entiendo de fronteras.

Acaba de rodar el cortometraje El millón, ¿Qué le espera al espectador en esta sátira sobre la telebasura?

Es una crítica muy ácida a la telebasura. Creo mucho en el talento del director, Álex Rodríguez. Trabajé con él en Libres, una webserie. De hecho, acabamos de estar seleccionados con esa serie en un festival en Roma. Me hace mucha ilusión. Creo que la telebasura tiene su parte divertida y lúdica que no me molesta, pero ellos lo cogen a muerte. Mira aquí… Bueno, ya parece que se me han quitado las marcas que me hicieron para mi personaje que es un presentador de televisión. Me han escupido, me han esposado, me han tenido atado… Y han conseguido financiarlo por una esponsorización. En Valencia hay un talento creativo alucinante.

¿Está el futuro del cine en manos de los cortometrajistas?

Creo que la forma de aprender a rodar es hacer cortometrajes. Un director no puede torear, tiene que ir con novillos. Me interesa el lenguaje del corto. También para el resto del equipo como por ejemplo los que se encargan de vestuario, los atrezzistas… Es una escuela maravillosa. 

El proyecto más inminente es la película Botas de Barro, ¿Qué le atrajo de esta película?

Es una película sobre superación personal que va a descubrir una ciudad como Melilla, de la que sólo suele aparece la imagen de la valla. Recogen a gente que no saben de qué países son y tienen que atenderles durante mucho tiempo. Nos pensamos que es una cárcel, pero ahí se fraguan unas relaciones humanas muy intensas. Me interesaba también por el tipo de personaje que me ha tocado en gracia, que nunca había hecho en el audiovisual. Es un personaje alcohólico, venido a menos, un perdedor que se tiene que superar.

Artero posa en el Palacio de Festivales de Cantabria.
Artero posa en el Palacio de Festivales de Cantabria.

Ha estado una década en El Comisario, ¿Qué ha aprendido sobre el medio televisivo?

Quizás lo más importante que he aprendido es que más es menos ante la cámara. Ahora también sé escuchar mejor a mis compañeros y he conseguido saber relajarme. Charly ha sido uno de los personajes claves de mi carrera. No sé qué hubiese sido de mi carrera sin haberlo interpretado. No me cansé de hacer el personaje durante una década. Lo enriquecedor era que tenías unos antecedentes del personaje. Llegué a saber lo que pensaba mi personaje. Cuando leí la falsa muerte de Pope por primera vez, lloré como si fuese realmente mi personaje. Decía el guión: “Charly ve a su compañero muerto y le sale un grito sordo”. Creía que no sabría hacerlo al verlo sobre el papel, pero al verle muerto con todo cosido conseguí recrear ese grito sordo en las ocho tomas que hicimos. Es una vida que es mentira, pero para ti existe ese personaje y esas vivencias tan fuertes.

¿Qué ha supuesto el éxito de No habrá paz para los malvados en su carrera?

Trabajar con Enrique Urbizu fue muy bonito y más aún cuando pudimos estar en el Festival de San Sebastián con ese recibimiento tan maravilloso que tuvimos. La nominación al Goya fue como un sueño y la verdad es que a nivel cinematográfico no ha tenido nada de repercusión. De hecho, no he vuelto a hacer cine después.

¿Cómo ha sido su relación con la fama desde aquellos tiempos lejanos de Verano Azul?

Cuando empecé en esto tenía 16 años y la prensa te respetaba bastante, eran otros tiempos… Yo creo que también depende de cómo plantees tu carrera. Me llegaron a ofrecer un millón de pesetas para mi y otro para mi novia por una falsa boda por un rito raro de esos… Sabía que si hubiese entrado en ese juego, hubiese empeñado mi futuro y eso que era muy duro decir que no a una oferta cuando tenías los bolsillos vacíos con 19 años. Si no muestras tu vida, la prensa te respeta. La verdad es que no he tenido muchos problemas en todos estos años. Se han inventado alguna cosa, pero pocas veces la verdad. Llevo una vida muy tranquila sinceramente.

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La cartelera madrileña se “refresca” con nuevos estrenos teatrales (II)

Continuamos avanzando algunos de los inminentes estrenos teatrales que llegarán a Madrid antes del verano. La primera (doble) parada la hacemos en los Teatros del Canal. Del 8 al 25 de mayo se podrá disfrutar de la esperada Aventura! de Alfredo Sanzol. Alfredo Sanzol y T de Teatre, el tándem que hizo posible el gran éxito Delicadas, vuelve a unirse para estrenar Aventura!, la historia de seis socios que reciben una oferta de compra por una empresa china y que, en lugar de vender su empresa… acaban vendiendo a una socia. En palabras de Sanzol: “En Aventura! los personajes están atenazados por el miedo y acaban haciendo algo que ‘nunca harían’. Creo que nuestra mayor fragilidad es el miedo, y esta obra intenta reducirlo poniendo delante de los ojos un fantasma colectivo: ‘el de convertirnos en esclavos”. Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico y Àgata Roca son los protagonistas de este montaje que también dirige el propio Sanzol. 

http://www.youtube.com/watch?v=rba90F9lTjM

La segunda cita con los Teatros del Canal será del 29 de mayo al 15 de junio con Mierda de artista, el musical, basado en la vida y obra del artista conceptual Piero Manzoni. Piero Manzoni regenta una galería de arte junto a sus socios Enrico y Bonalumi. Es un artista reconocido pero vive con la insatisfacción de no lograr vender las obras que él desearía. La novia de Piero, Apollonia, trata de servirle de apoyo, mientras su esperpéntica marchante, Sofía, conspira contra él con la complicidad de uno de sus amigos. Cuando el artista está a punto de presentar su última obra, una periodista del Corriere della Sera, Paola, irrumpe en su entorno. Los personajes establecerán un juego de intereses que desencadenarán en hilarantes situaciones llenas de humor. Triángulos amorosos, intereses económicos, traiciones y una animada banda sonora completan el marco en el que Piero desarrolla su obra. En este musical original de Ferran González y Joan Miquel Pérez participan Ferran González, Gemma Martínez, Xènia Reguant, Nanina Rosebud, Frank Capdet, Joan Miquel Pérez, Eloi López y Paco Weht, un elenco dirigido por Alicia Serrat. 

http://www.youtube.com/watch?v=pO2JJ7CO16o

El Centro Dramático Nacional estrena dos interesantes propuestas en las próximas semanas: Los Macbez y Como Gustéis.

Del 8 de mayo al 15 de junio se podrá ver en el Teatro Valle Inclán una versión musical del clásico de Shakespeare Como gustéis (As You Like It), dirigido por Marco Cantini y dirección musical de Miguel Tubía sobre la versión de María Fernández Ache. Una comedia sobre el amor y sobre la búsqueda de la identidad. Un texto ambiguo, mimético, evanescente, filosófico, musical y poético. A medias rápido y repentinamente lento. Cualquier cosa, pero también su opuesto. Una comedia que no se puede o que quizá no se debe definir. Un lugar/contenedor donde todos pueden encontrar cualquier cosa de sí mismos, por sí mismos. Una tragedia que se transforma en una comedia y que ya en la ironía del título desvela su objetivo: ser como a nosotros, público, nos plazca. Un itinerario de conocimiento filosófico, donde la reflexión humanística sobre el tema del Tiempo lleva al descubrimiento de un Nuevo Mundo, un inmenso espacio poético todavía inexplorado. Un viaje a veces oscuro y doloroso para llegar al descubrimiento de otros lugares dentro y más allá de sí mismos. En el amplio reparto destacan nombres como el de Roberto Enríquez, Carmen Barrantes, Pedro Miguel Martínez, Pedro G. De Las Heras, Edu Soto y Víctor Ullate Roche.

Un momento de los ensayos en una foto de Antonio Castro.
Un momento de los ensayos en una foto de Antonio Castro.

En palabras de Andrés Lima: “Los Mácbez  es corrupción y ambición, Yin y Yan, hombre y mujer, bien y mal… Parejas. Es muy interesante que la Escocia medieval de Shakespeare encaje tan bien en la Galicia de la actualidad. Acercamos a Macbeth a nuestra tierra y costumbres para ver con claridad cómo el deseo de poder y la superstición siguen siendo motores en el ser humano, cómo la codicia, la violencia y la falta de escrúpulos es escocesa, gallega y universal, cómo hombres y mujeres se corrompen por conseguir el poder y una vez en sus manos siguen corrompiéndose para tener la seguridad de conservar ese poder, y de cómo una vez corruptos del todo sólo quedan la locura y el miedo. ¿Dónde quedó la Vida que se ambicionó? Todo esto tiene un millón de matices… La cantidad de ambición (ambición y deseo de otra buena pareja) que cabe en un cuerpo humano no tiene límites. El Señor Mácbez puede ser un general de las tropas del Rey o un director de sucursal de cualquier oficina bancaria. Sólo basta con querer ser El Jefe. Siempre me han sorprendido, cuando entrevistan en televisión el entorno de un asesino local, los comentarios de la gente: “Pues era una buenísima persona…”, “un chico muy normal y muy educado…”, nuestro lado oscuro se pasea con nosotros y compra periódicos en el mismo kiosko. Allí vamos a llevar al público, a los lugares más oscuros del corazón, donde anida el deseo… para bien y para mal. Un escenario de sangre y tormenta se enmarca en un lienzo blanco. Blanco y sin pintar como el principio esencial de todo, como las posibilidades de la humanidad de ser diferente. Nuestro destino lo marcamos nosotros. Nosotros pintamos el lienzo, lo demás son cuentos de brujas”. El montaje que protagonizan Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Rulo Pardo se podrá ver del 30 de abril al 15 de junio en el Teatro María Guerrero

http://www.youtube.com/watch?v=fLBzPYnvknM

Del 8 de mayo al 8 de junio se podrá ver en el Teatro Pavón Las dos bandoleras. Carme Portacheli dirige a un reparto liderado por Carmen Ruiz, Macarena Gómez, Helio Pedregal y Llorenç González. La directora ha hecho la dramaturgia junto a Marc Rosich: “Se ha hecho a menudo un retrato de las serranas como mujeres matahombres y salteadoras para desfigurarlas, pero en realidad el bandolerismo ha sido siempre un fenómeno sociológico universal, producto de factores relacionados con la miseria y la injusticia en algunos momentos determinados, que propiciaron una rebeldía como única respuesta a una sociedad que sólo defendía los intereses de unos cuantos y, en este caso, de los hombres. Nuestras dos bandoleras, aunque hay muchas más, no son ni terribles, ni deformadas, ni agresivas; sólo tienen rabia de haber sido insultadas y engañadas, sin ninguna oportunidad de restablecer su «honor» que no sea la venganza, la única vía que su entorno les permite. Son listas, graciosas y vitales, pero sobre todo llenas de ilusiones frustradas, de las que se desquitan centrando toda su decepción en el escarnio contra el género masculino. Nuestra idea es, teniendo a las dos bandoleras protagonistas como estandarte, hacer un homenaje a todas las mujeres fuertes, heroínas ejemplares en sagacidad, fuerza y determinación, que transitan por toda la obra de Lope y que son una de las irrefutables aportaciones del dramaturgo al teatro del Siglo de Oro. Y nuestra propuesta reposa ante todo sobre el verso, verdadero motor de las piezas de Lope, un verso maravilloso, vivo y arrollador, y que en esta pieza vuelve a mostrarse orgánico, pragmático y rítmico”.

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Habrá un tercer post para avanzar los estrenos que llegarán antes del verano con nombres como el de Emilio Gutiérrez Caba que reestrena La mujer de negro

“El crédito” fluye en Santander

Si nos dedicamos a lubricar engranajes o a traducir manuales de instrucciones quizás no nos crucemos nunca con las personas a las que nuestro trabajo afecta íntimamente. Ahora bien, si nos relacionamos directamente con individuos de carne y hueso hay trances difíciles de evitar. Para los médicos, los tenderos, los policías municipales o cualquier otra profesión en la que el contacto es inevitable, los problemas pueden aparecer en cualquier momento. Y si eres director de una sucursal bancaria, todavía peor. Si eres director de una sucursal, hoy en día, las cosas pueden llegar a complicarse de manera alarmante. Y es que hasta ahora, en nuestro civilizado mundo, cuando alguien necesitaba dinero iba al banco y pedía un crédito. La mayor parte de las veces tú se lo concedías, pero si no era así, callaban y volvían para su casa, cabizbajos, conformados, pensando que las cosas iban muy mal, que el crédito no fluía y te dejaban en paz. Hoy ya no puedes confiarte. Hoy, quizás, cuando les niegues el crédito ya no se irán para casa con el rabo entre las piernas. Hoy quizás se plantarán delante de ti y mirándote a los ojos, pondrán las cartas sobre la mesa y te dirán que son ellos los que tienen la sartén por el mango, que si no les das el dinero tomarán medidas, medidas de gran potencia. Nada violento, no, hasta ahí podríamos llegar, pero hoy, si no les sueltas la pasta, quien sabe si la amenaza será cierta y llevarán a cabo esa acción que puede convertir tu vida en una auténtica catástrofe. Jordi Galcerán, autor de El crédito

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Curiosamente, El crédito tiene una feliz coincidencia que la une al mayor éxito hasta la fecha de Jordi Galcerán, El Método. Esa obra comenzó su vida comercial paralelamente en castellano y en catalán. Y como si el teatro fuese un perpetuo Madrid- Barsa, permítanme el símil futbolístico ya que el autor es muy futbolero, las dos producciones de El crédito levantaron curiosamente el telón el mismo día, sin tener ambas producciones ningún tipo de conexión. Son Luis Merlo y Carlos Hipólito, dos monstruos de las tablas, los que defienden el texto en esta producción que ha sido el gran pelotazo de la temporada teatral. El último miembro de este Dream Team teatral es el director Gerardo Vera. Por ahora nos toca disfrutar de esta nueva aventura escénica de Galcerán que ha concedido una entrevista en exclusiva para el podcast DESDE MI BUTACA. Además entrevistamos recientemente a uno de sus protagonistas, Carlos Hipólito.  Y de propina, dos escenas de esta obra en la que podremos disfrutar de ese enfrentamiento dialéctico, qué gran manejo de los diálogos tiene el autor de Burundanga, entre dos actores que demuestran en cada trabajo su pasión pasión por las tablas.

Debido al éxito de las inicialmente dos únicas funciones en Santander, se podrá disfrutar de una tercera sesión el sábado 3 de mayo a las 22:30h en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria.

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Roberto Álvarez: “El teatro de Peris Mencheta es mágico”

 El director del grupo de teatro de su colegio no supo ver en él cualidad interpretativa alguna en este niño que miraba con cierta envidia a sus compañeros. Ni el Catecismo le dejaban leer. Pero la vida le tenía guardada muchas sorpresas. Cuando pensaba que la interpretación no iba a ser su camino entró en el Teatro de la Danza y ahí comenzó en una profesión en la que espera seguir jugando con proyectos como “Continuidad de los parques”, que se podrá ver hasta este domingo en las Naves del Matadero de Madrid. 

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¿Qué le atrajo de un proyecto como Continuidad de los parques?

De base lo que me atrajo fue el nombre de Sergio Peris Mencheta, yo quería trabajar con él. Yo provengo de la compañía Teatro de la Danza que sentó todo un precedente al bailar los textos teatrales. En aquellos espectáculos había algo de sorpresa, de espectáculo total y eso lo veía en los montajes de Sergio. Propuestas inéditas, mágicas, que llamaban mucho la atención como fueron Tempestad e Incrementum.

¿Qué tiene de especial trabajar a las órdenes de un creador como Sergio Peris Mencheta?

Quizás lo más característico que tenga es su capacidad para jugar con todos los elementos que tiene en sus manos. Y en los ensayos también me encontré que escondía una filosofía detrás de ese trabajo práctico. Creo que entiende el proceso como algo terapéutico y esto se entiende muy bien cuando cuento que empezamos el proceso con un curso de clown y algunos juegos entendiendo el teatro como algo ceremonial. Y ese espíritu ha estado presentado durante toda el montaje. Se nota muchísimo la preparación previa que supongo que ha tenido en distintas escuelas a la hora de abordar el trabajo de una forma tan concienzuda.

En la obra se mete en multitud de personajes…

Los ensayos han sido duros por tener que transitar entre las emociones de tantos personajes, pero ahora es una gozada poder mutar cada noche en tantos personajes. Como espectador pienso que es muy entretenido vernos cambiar de personaje en este juguete escénico que le estamos ofreciendo.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para usted?

La televisión ahora está marcada por determinados estándares comerciales y algo parecido ocurre en el cine que ha perdido el carácter experimental y se ha vendido al mercado, pero todo ello lo digo sin menospreciar ninguno de estos dos campos desde luego. En el teatro se conserva la capacidad de jugar y eso es muy gratificante.

¿Cómo llega a este oficio Roberto Álvarez?

Yo iba a un colegio de curas y me encantaba ver a los niños actuar. El cura no me veía cualidades artísticas y no me permitió entrar en el grupo de teatro. Me rechazaron incluso para leer el catecismo. Yo nunca pensé que me dedicaría a esto. De hecho, estudié Ingeniería de Telecomunicaciones. Cuando estaba estudiando la carrera, hice un curso de pantomima y de ahí pasé al Teatro de la Danza, del que ya te hablé antes. Creo que la profesión me eligió a mi de alguna forma. Me comentó un psicólogo, al que he ido sólo dos veces en mi vida, que sobre los 22 años vivimos una etapa de indefinición personal que nos lleva a tomar un camino determinado por circunstancias familiares. Y quizás, de alguna forma, el hecho de que algunos familiares hubiesen cultivado su vena artística aunque no fuese de una forma profesional, potenció en mí la posibilidad de ser actor. Así, entré en Teatro de la Danza, me cogieron para hacer Mefistófeles y comenzó mi vida profesional en la interpretación.

Hace poquito se ha estrenado Dos francos, 40 pesetas, ¿Cómo fue ese rodaje?

Fue un lujo poder rodar en Zúrich. Por curiosidad, quise informarme de cómo se abría una cuenta en Suiza, en aquellos años que era ‘la moda’ ir a poner allí a buen recaudo el dinero. Entré a una oficina y me mandaron a otro imponente edificio para poder abrir una cuenta. Cuando entré, me metieron en una habitación y vino un mayordomo a atenderme. Me sentí como mi personaje que iba con su maletín a llevar sus dineros a Suiza. La escenografía real era impresionante. Había un montón de salas de reuniones vacías.

Una escena de la película de Carlos Iglesias.
Una escena de la película de Carlos Iglesias.

En cuanto al rodaje fue una gozada. De hecho, yo le había pedido directamente a Carlos Iglesias que me escribiese un papel cuando vi su primera película, Un franco, 40 pesetas. Lo que más me sorprendió era la verdad que había sacado de los actores. Sirva como ejemplo el hecho de que yo estaba convencido de que las protagonistas eran alemanas y cuando conocí a una de ellas en el estreno me dijo que era ¡De Móstoles!

¿Cómo viviste un éxito tan arrollador como el de Ana y los 7?

Llegaron a verla once millones de espectadores, pero nunca me ha molestado la fama. El 99% de las personas se acercaban con un gesto agradable y eso es muy gratificante. Es cierto que pierdes intimidad, pero cuando pones en la balanza las cosas buenas y malas de este oficio te das cuenta de que merece la pena. Aún me siguen reconociendo por ese personaje supongo que por las continuas reposiciones y sólo puedo estarle agradecido a esta serie.

¿Se te cayeron los ‘mitos’ del personaje que se ha creado Ana Obregón al rodar con ella?

En la época de Ana y los 7, yo tenía varias ofertas para televisión. Era ‘mi momento’, había hecho muchas películas y tenía bastante curro. Antes de aceptar pregunté a un par de amigos por ella y me dijeron que era encantadora y así es. Es una mujer con un gran sentido del humor y una gran sensibilidad. Trabajaba con un gran respeto por el equipo. Es muy vitalista, muy dulce y trabajadora.

Un éxito que TVE quiso seguir explotando con esa secuela que nunca vio la luz…

Ana quería dejar la serie en un punto álgido, no quería que se quemase y dijo que no a una posible continuación. Yo también estaba saturadillo del éxito también la verdad. Así que decidieron hacer una segunda parte en la que nuestros personajes morían en un accidente de avión y continuaban el resto de personajes. Se rodaron cuatro capítulos y esta historia es mucho más complicada de lo que pueda parecer…

¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir soñando a Roberto Álvarez?

Me gustaría que todo lo venga tenga la calidad de Continuidad de los parques. Mi gran motivación ahora mismo es mi mujer para la que me encuentro escribiendo ahora mismo. Quiero hacer obras que sorprendan, en la línea de las experiencias que he tenido en Microteatro. La estructura del montaje será similar a la de Continuidad de los parques.

Raúl Gómez: El discreto Número 1

Estamos acostumbrados a que los programas televisivos fabriquen hipotéticos ídolos de masas que en un futuro podrían vender discos, sueño quimérico en estos tiempos inciertos para una industria discográfica en que vender 20.000 copias se convierte en un éxito. No quedan tan lejos los tiempos en que el artista del año rebasaba el 1.000.000 de copias. Sin ir más lejos, algunos concursantes de O.T consiguieron superar sin problemas las 500.000 copias en su primer trabajo. Eso, ya digo, eran otros tiempos y otros formatos.

RAÚL GÓMEZAhora se estilan los concursos musicales de toda la vida, pero que buscan “la diferencia”, el artista con un rasgo distintivo. No he seguido mucho La Voz, esa es la verdad, pero sí le di una oportunidad a la segunda edición de El número 1, formato a mi juicio más entretenido que el de Telecinco, pero que sin embargo no contó con una audiencia tan contundente. Cuando vi aparecer a Raúl Gómez, violín en mano, me di cuenta de que ya tenía un motivo para seguir el espacio televisivo que presentó…. Ha pasado un año desde aquella primera vez ante las cámaras y el joven artista sigue apareciendo con esas gafas de pasta tan características. Ya tiene entre manos su primer disco, 1, y lo está presentando en formato acústico por toda España. Ayer lo hizo en Bilbao. Entra en escena con la misma discreción con que entró en el concurso televisivo para dar unas pequeñas indicaciones en el ensayo previo: “Súbeme un poco los agudos” indica con un hilillo de voz que torna en emoción cuando suenan las primeras notas de la canción con la que calienta. Solo unos minutos después, ya está todo preparado para empezar en el abarrotado Fórum del Fnac de la capital bizkaina. Empieza con el single, Under your skin, al que seguirán temas como In another life que espera que sea su segundo single, Te importa, una deliciosa versión del I wonder de Rodríguez y con Another live consigue fuerzas renovadas para seguir corriendo. Y quizás podría ser extensible a esa carrera de fondo que es la de la música. Esperemos que sepan pulir a este diamante en bruto que hace su particular oración a la música con Let Me Go y le pide “Que nunca me deje marchar”. Ese sentimiento tan arraigado, esa espiritualidad que imprime a sus canciones tiene mucho que ver con su participación activa en la comunidad religiosa de su Coria natal y que imprime caracter a una personalidad musical de mil aristas. Ha nacido un verdadero número 1, no un producto musical de consumo rápida cual fast food, sino un artista con una carrera que auguro y espero que sea larga. Un cantante con una sensibilidad  musical inusitada que nos deja Temblando– esa quizás fue una de sus mejores interpretaciones en tv y por eso está en el disco- cada vez que sale de su voz una nueva nota.

Neville, las aristas de una personalidad controvertida

Trajo junto a Jardiel, Mihura y Tono la finura y el talento al humor con una gran originalidad

María Asquerino

Ya en 1987 la desaparecida actriz María Asquerino se quejaba de la desaparición del teatro de nuestro protagonista, Edgar Neville, sobre los escenarios españoles. Si ahora volvemos a hablar de él es gracias al buen ojo del actor Pepe Viyuela, ahora también productor, que ha decidido rescatar la que quizás sea su obra cumbre, El baile, que se puede disfrutar actualmente en el Teatro Fernán Gómez. Hoy DESDE MI BUTACA reivindicamos la figura de un dramaturgo y director cinematográfico de primer orden, cuya sombra ha sido aplastada por condicionamientos ideológicos. Se le ha tachado muchas veces de bon vivant y de congraciarse con el régimen franquista, pero es interesante destacar como hacía Marcos Ordoñez en un reciente artículo, que el autor de La vida en un hilo sacó la cabeza por Lorca y se codeó con personalidades como Charles Chaplin, con el que mantuvo una larga amistad que se extendería durante toda su vida. Si nos ceñimos a lo extríctamente artístico, su desaparición de la escena es aún más inexplicable. Dejando a un lado el campo teatral, fue un pionero en la posguerra haciendo películas tan “diferentes” y poco convencionales como La torre de los siete jorobados, que vista desde la perspectiva de un espectador de la época sería cuanto menos insólita. Sin desmerecer tampoco a otra joyita, La vida en un hilo, en la que el autor daba rienda suelta a un humor que huía de los posibles convencionalismos de una época tan ‘pacata’ como la que le tocó vivir. Hay por tantos motivos de sobra para reivindicar su figura como me comentaba Pepe Viyuela en una reciente entrevista.

Neville en un rodaje junto a Chaplin.
Neville en un rodaje junto a Chaplin.

Reproduzco por su interés el estudio del autor que acompañaba a la Antología del Teatro Español (1939-1958) donde se incluían precisamente varios extractos de El baile y se recalcaba el carácter de hombre de mundo del autor:

“Nace en Madrid en 1899. Abogado, diplomático, guionista y director de cine. Ha viajado por muchos países. Habla varios idiomas. La obra de Edgar Neville- Escritor humorista, llegado al teatro después de pasar por el artículo, el libro y el cine, como director y guionista, aporta a la escena un experiencia de hombre vivido en muchos ambientes internacionales, sin olvidar su madrileñismo de nacimiento. Sus obras rompen lanzas contra la gazmoñería y la vejez de muchas costumbres españolas. La moraleja que del estudio de sus personajes se desprende, es el deseo de una mayor libertad e independencia en las costumbres humanas sin intervenciones que amarguen y hagan difícil una vida que tiene de por sí bastantes problemas. Aparte de esa línea desenfadada y aparente en que se cantan sin exceso las ventajas de la vida agradable, corre a menudo en las obras de Neville, especialmente en El baile y Prohibido soñar en otoño una ternura soterrada, un canto al amor, muchas veces imposible, por la muerte en el primer caso, por la diferente de edad, en el segundo.

Ya el planteamiento de El baile supone una ruptura con los convencionalismos de la sociedad que le tocó vivir. Plantear un trío amoroso que se extiende a lo largo de los años resulta cuanto menos insólito. La destreza dramática de Neville se ve en la construcción de tres actos completamente diferentes en los que se atrevió a tocar el drama, la comedia e incluso se atrevió a redondear su creación con un toquecillo de absurdo. Nuestros tres protagonistas van envejeciendo, pero su amor permanece inamovible. Así describía Neville en la primera acotación esta relación: “Con Adela y su marido Pedro, vive Julián, un amigo de los dos que estuvo enamorado de Adela y que sigue estándolo de una manera platónica”. El celoso en esa relación es el amigo y no el marido. Primer cambio de ‘pareja de baile’ que hace el autor y no será el único mientras discuten sobre lo decoroso o no que resulta una clámide (maravilloso traje de escultura griega). Para contar esta historia, para contar este canto al amor imposible con una inusitada ternura, eran necesarios unos actores capaces de transitar con igual fortuna entre el drama y la comedia y en el caso de los hombres con ese puntito de ternura que despiertan los personajes especialmente en el tercer acto, en el ocaso de sus vidas. Si Pepe Viyuela tiene una cualidad es que sabe dotar de humanidad a los personajes. Sólido en drama y comedia, es un actor versátil, capaz de, como solo los grandes cómicos saben hacer, dotar a cada personaje del gesto justo. No es El baile una comedia de gags, sino de seres humanos que en un momento entre la risa y el llanto, son capaces de reírse de su propio destino, ¿Estaba predestinado Julián a ser el eterno enamorado cuando fue a Filipinas y a la vuelta se encontró a su amigo con el amor de su vida? Carles Moreu y Susana Hernández cumplen a la perfección como este particular matrimonio ideal (con invitado) que rezuman amor por los cuatro costados en este montaje que ha dirigido con acierto Luis Olmos.

Esperemos que no sea la única que veamos un Neville en nuestros escenarios en los próximos años…

Josema Yuste y David Fernández nos invitan a “La cena de los idiotas” en La Latina

 La cena de los idiotas, éxito teatral sin precedentes en los últimos años, volverá a subir el telón en Madrid la próxima temporada. Esta vez será en el emblemático Teatro La Latina. Analizamos este fenómeno con sus protagonistas, Josema Yuste y David Fernández, justo antes de una de las últimas funciones de la gira, donde pusieron de nuevo el cartel de “No hay localidades”.

 

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La cena de los idiotas repite en multitud de plazas, cosa poco habitual en nuestra escena…

Josema: Es sorprendente ver la reacción del público, que nos permite volver a algunas plazas, cosa que desde luego es poco habitual… Me da cosa a veces cuando vamos a un restaurante y nos dicen que les va mal, tienes como una sensación extraña, pero no podemos ocultar que realmente nos van las cosas realmente bien. Está funcionando muy bien…

El éxito de la “compañía titular” liderada por Josema hizo que incluso se crease una compañía B por así decirlo…

David: Sí y yo era el protagonista además. Hicimos una única temporada en Barcelona. Llevo tres temporadas embarcado en esta función y la primera como te comento fue en la compañía catalana que se formó. Le dimos un punto muy diferente a lo que es la puesta en escena. Esta obra está tan bien escrita que es difícil hacerla mal. Hemos conseguido con el toque que le ha dado Josema que el público se lo pase bien viendo esta función y eso es fantástico.

Josema: La otra compañía tenía el mismo director, Juan José Alfonso, pero al no estar yo que de alguna forma soy el propulsor de este proyecto, no tenían la potestad como tengo yo al ser el que propietario de la compañía de poder hacer nuevos giros en la obra… Aquí, puedo hacer y deshacer en pos de la función.

D: Teníamos un todo diferente. Aquello jugaba más a la tragicomedia y esto es una comedia absoluta.

J: De alguna forma, captaron la esencia de la película y nosotros utilizamos un humor más desmadrado, por así decirlo.

¿Qué le llevó a Josema Yuste a querer montar La cena de los idiotas?

Cuando vi la película descubrí un texto estupendo, pero se me quedaba corto de humor, pensaba que podía ser mucho más divertida. Se queda en la tragicomedia y yo quería explotar la comedia. Para ello me di cuenta que había que llevar a los personajes a los extremos. El idiota debía ser mucho más idiota y el cabrón mucho más cabrón.

¿Qué se le pasó por la cabeza a David Fernández cuando le dijeron que sería el idiota de la función?

En cuanto me llamó le dije que sí sin pensármelo y me fui a ver la función a Madrid, ya que no la conocía. Lo que realmente me hacía ilusión era trabajar con él encima de un escenario. Habíamos trabajado en televisión, pero no tiene nada que ver.

Fernández se ve imbuido por el espíritu del idiota en esta foto exclusiva.
Fernández se ve imbuido por el espíritu del idiota en esta foto exclusiva.

Josema ha coqueteado con el género musical y David formó parte de La Cubana, ¿Qué han aprendido de su oficio con experiencias interpretativas tan ‘completas’?

J: Hacer musicales para mi ha sido algo estresante. Todo lo que yo no sé hacer me produce inseguridad y no quiero repetirlo la verdad. Creo que sí me ha aportado de cara a enfrentarme a otros proyectos de una forma más completa, pero definitivamente no es lo mío. No me arrepiento, pero yo no sé cantar ni bailar, para que voy a engañar a nadie.

D: Fueron cinco años muy cañeros. En La Cubana haces un poco de todo. Te maquillas, haces el atrezzo, carga y descarga y de todo en definitiva. Lo mejor es que cuando sales de ahí, estás preparado para cualquier tipo de proyecto venidero. “Chico, cuando sales de La Cubana es como haber pasado por Vietnam” como dice mi amigo Santi Millán. Es el mejor campo de aprendizaje posible.