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No recuerdo la primera vez que me ‘topé’ con la imponente figura de Dolly Parton. Seguramente fue en algún videoclub en los 90 cuando deambulaba como mi Disneyland particular por los pasillos de uno de ellos. Es decir, creo que la conocí en su faceta como actriz, más que en la de cantante. Fueron las redes sociales las que me pusieron en la pista de que ese personaje tan excesivo como icónico podría ser de mi interés. Empecé a escucharla a través de su música, pero también en entrevistas a través de Youtube. Me parecía hipnótica. Su forma de expresarse, su forma de mirar a la cámara. En esta época de iconos de rompe y rasga, de héroes virales con la duración de un café, ella era y siempre será verdaderamente ICÓNICA. De su indudable talento musical poco se puede decir, pero cuando uno descubre su figura como icono de Estados Unidos se sobresalta al darse cuenta de su impronta.
Dolly Parton era mucho más que ‘la reina del country’, un género que en países como España no ha pegado excesivamente. Era y siempre será una LEYENDA. Ella misma la ha forjado durante más de 5 décadas y descubrir un poco más de su figura desde la perspectiva de una persona que no es precisamente fan de la artista como Beatriz Navarro en Dolly Parton. Un retrato americano se convierte hoy en más que necesario. Representante del sueño americano, Dolly era América y América era ella.
Más allá de su icónica I will always love you cuyos royalties vía Whitney la llevaron a «poder comprarme muchas pelucas», Dolly era un ejemplo de construcción de un personaje que ha conectado de una forma muy emocional con personas de todo el mundo-también por su labor filantrópica, capaz de trascender su aparente localismo para llegar al corazón de millones de espectadores.
Hoy el mundo se ha apagado durante un rato, pero la luz de su Jolene nos seguirá iluminando de 9 a 5 por siempre jamás.
La pasada semana he pisado tres festivales diferentes entre Madrid (Noches del Botánico y Revolution 65) y Cantabria (Santander Music). Una muestra del momento de efervescencia que vive el panorama ‘festivalero’ por toda España.
Ana Torroja nos trajo un viaje musical «entre nostálgicos y un buen puñado de valientes» en el nuevo Revolution 65 en el Teatro Real. Como uno de los platos estrella de esta nueva cita musical en el coliseo operístico de Madrid, la ex líder de Mecano se presentó ante el público tras una cuenta atrás de 10 minutos. A pesar de su dilatada carrera en solitario, el respetable del Real estaba deseoso de escuchar los hits de antaño. Eso sí, su mega éxito en solitario, Sonrisa, puso en pie al público por primera vez en una noche inolvidable para los fans de la artista. Con Cruz de Navajas volvimos al 33 y recordamos después lo importante que ha sido el 7 de septiembre para varias generaciones. Sin duda, el momento más emotivo de la noche fue todo un himno de ayer y hoy como Mujer contra mujer a piano y voz solo. Uno de esos temas que han trascendido el tiempo y que incluso hoy sigue siendo importante poner en primer término en esta sociedad en que algunos quieren hacernos retroceder a tiempos pretéritos. Tras ponernos una sombra aquí y sombra allá, se recuperó la ‘mariconez’ ya sin polémica mediante. Aire, La fuerza del destino y Soledad fueron algunos de los temas que precedieron a los últimos e improvisados minutos. En ese momento, dio la voz al público para que hiciesen sus peticiones. Así pudimos disfrutar de una improvisada Una rosa. No faltaría en el concierto temas de su último disco ni tampoco Un año más con la que nos trasladamos a la cercana Puerta del Sol y Entre el cielo y la tierra. Por una noche, me pude imaginar -era la primera vez que veía a Torroja en directo- lo que se debió vivir varias décadas atrás en una noche de concierto de Mecano cantando al unísono esos himnos imperecederos. Una cita inolvidable en el imponente Teatro Real. Deseando que haya un segundo Revolution 6.
Foto de WELINK SERVICIOS AUDIOVISUALES SL
It’s (Not) Unusual un fenómeno de la naturaleza de 86 años como Tom Jones. Las Noches del Botánico nos hizo un regalo muy especial este año con la vuelta de uno de sus iconos en su tercera visita. Ante un aforo a rebosar -me costó conseguir entrada- ‘El Tigre de Gales’ desplegó su chorro de voz ante un público que no podía creerse este prodigio de la naturaleza. A sus grandes éxitos Its not unusal, Sex Bomb o Delilah -imposible no corearla- le seguirían covers de todo tipo. Uno de los momentos estrella sin duda fue su versión de Johnny B. Goode de Chuck Berry, al que el mismísimo Elvis llamó ‘Rey del Rock’ en la estancia en Las Vegas en la que coincidió con Jones. Sin duda, una noche intergeneracional en la que corear la música que han compartido varias generaciones. Promete volver. Ojalá el año que viene esté de vuelta. Yo volvería sin duda, jovenzuelo de 86.
Foto de Vega Halen
Santander Music consolida el reinado de éxito de un musicazo con nombre propio: Guitarricadelafuente. Era sin duda, el plato fuerte del festival cántabro, que ya había visitado por cierto según recordó hace cosa de 4 años. El artista ha cogido un cariño especial a Cantabria y es que ha rodado aquí La Bola Negra de ‘Los Javis’. El artista juega con un magnetismo de estrella cool que conecta con un público entregado a su talento polifacético. Brillando cuando le toca cantar con un magnetismo innegable, pero también al piano y a la guitarra eléctrica o española. «Hay momentos y canciones que me ponen la piel de gallina», comentaba uno de los espectadores. Esa fue la realidad de un concierto en el que también buscamos la flor de loto -karaoke incluido. Eso ocurrió en la primera jornada del Santander Music que también tuvo otra gran protagonista: Rigoberta Bandini. La artista ya en un estado muy avanzado de gestación ofreció un estupendo espectáculo que fue mucho más del icónico Ay Mamá. Incluso hizo su particular versión de Mayonesa rebautizada como Salsa Rosa con la complicidad de Las Ketchup, que dieron un concierto entre los dos platos fuertes de la noche con momento clímax incluido a ritmo de Aserejé. Bandini demostró que además del espectáculo con cámara incluso siguiéndola entre el público, es también una voz extraordinaria al entonar los compases de El Amor que llevó a la gloria a la gran Massiel. Entre el público, gente de todas las edades- mayoría femenino con un puñado de niñas en primera fila entregadas a las canciones de esta artista que se consolida como uno de los grandes nombres de nuestra música. Ya en la segunda jornada, entre los platos fuertes estuvo Pignoise, el otroro grupo de la inolvidable sintonía de Los Hombres de Paco. Precisamente dos temas de esa etapa, las coreables Nada que perder y Te entiendo, fueron los momentos estrella de un concierto que aunque comenzó con fallo técnico que provocó un pequeño retraso, levantó los ánimos de este Santander Music que se salda con un gran éxito. Más de 30.000 personas consolidan a Santander Music 2026 como uno de los grandes festivales del norte de España.
Revolution’65 es una experiencia musical que celebra seis décadas de evolución del pop y el rock, desde 1965 hasta hoy. Aquel año marcó un punto de inflexión: la música dejó de ser solo entretenimiento para convertirse en un vehículo de cambio cultural y social. Esta gran cita musical tendrá lugar del 25 al 30 de julio en el Teatro Real. Carminho (25 de julio), The divine comedy (26 de julio), Love of lesbian (27 de julio), Ana Torroja (28 de julio), José González (29 de julio) y Valeria Castro (30 de julio). Las entradas ya están a la venta.
Ana Torroja es una de las voces más emblemáticas del pop en español. Tras marcar una época como vocalista de Mecano, desarrolló una sólida carrera en solitario que ha ido ampliando su repertorio sin perder la identidad inconfundible que la hizo eterna.
En Revolution’65, su concierto en el Teatro Real será un reencuentro elegante y vibrante: canciones que forman parte de la memoria colectiva y que, en directo, vuelven a sonar actuales. Una noche de emoción compartida, complicidad y grandes melodías, de las que se cantan sin pensar y se recuerdan sin querer.
Una experiencia musical con un toque solidario
En Revolution’65, creen que la música puede cambiar el mundo. Por eso, por cada entrada vendida, donan 1 € a proyectos solidarios a través de la Fundación migranodearena. No es solo un ciclo. Es una declaración de intenciones.
Anoche, el emblemático programa de Jimmy Fallon tuvo presencia española. Nada menos que la de Guitarricadelafuente . El también protagonista de La Bola Negra, será uno de los platos fuertes del Santander Music 2026. Entre los nombres que tampoco faltarán los días 31 de julio y 1 de agosto a la cita en la Campa de la Magdalena de Santander estarán Rigoberta Bandini, Pignoise, Las Ketchup, Xoel López y Carlos Ares.
El festival, que tendrá lugar los próximos 31 de julio y 1 de agosto en la Península de La Magdalena tendrá sus actuaciones distribuidas en sus dos escenarios, Repsol y Estrella Galicia. Durante esos días la música en directo estará presente con una programación variada que combina artistas veteranos con nuevos talentos de la escena indie.
Las puertas de la Campa de la Magdalena se abrirán el viernes 31 de julio a las 18:20 horas. La primera jornada contará con Biela en el Escenario Repsol. Seguirán La Paloma, Los Punsetes, Rigoberta Bandini, Las Ketchup, Guitarricadelafuente, Sanguijuelas del Guadiana, Rusowsky y Hoonine, alternándose entre los dos escenarios para facilitar que el público pueda disfrutar del mayor número posible de conciertos.
El sábado 1 de agosto, la apertura de puertas será a las 18:00 horas. La programación comenzará con Toldos Verdes y continuará con Xoel López, La URSS, Carlos Ares, Triángulo de Amor Bizarro, Siloé, Rata, Pignoise y Coolnenas.
Santander Music se consolida con este programa como uno de los grandes eventos culturales del verano del norte de España gracias al apoyo del Ayuntamiento de Santander, Gobierno de Cantabria, Fundación Santander Creativa, Parque de la Naturaleza de Cabárceno y Fundación Botín, así como de todos los patrocinadores privados y empresas colaboradoras que continúan apostando por el crecimiento de Santander Music y por la promoción de la cultura y la música en vivo en Cantabria.
Ya os podemos confirmar los horarios de los conciertos.
Es malo vivir de la nostalgia, de aquellos tiempos en que uno era otro y ese artista al que admiras estaba en su plenitud física y vocal. No puedo decir lo mismo de un Chayanne al que hacía -ojo al dato- 24 años que no veía en directo – fue en su gira de presentación del megahit Torero. El domingo con casi 2 horas de concierto, el artista, que se acerca ya a los 60, demostró que no vive de la nostalgia. Las tablas se notan en un cantante que pisa con entereza el escenario y que sigue cantando y bailando y ¡De qué manera!
Con una puntualidad que se agradece en estos macroeventos, Chayanne saltó al Movistar Arena de Madrid dispuesto a hacernos bailar otra vez como reza el título de su gira que le está llevando por todo el mundo. El ritmo no decae encadenando dos de sus éxitos globales: Salomé y Boom Boom. De repente, vuelvo a tener 13 años y me imagino emulando a escondidas con un casette de fondo sus coreografías y cantando a voz en grito – ahora de vuelta al presente, adulto y con miles de espectadores a mi alrededor- estas canciones que más que canciones de un verano, son parte del verano eterno de nuestras vidas en el que sin duda todo era más fácil y feliz.
La música no cesa. Durante casi 2 horas, Chayanne no para apenas, a pesar de los cambios de vestuario rápidos. Combina con atino sus éxitos bailables con las baladas románticas que llevan al público Al centro de mi corazón. Todo ello con un despliegue audiovisual impactante, pero que no pierde el foco en el verdadero protagonista que es el propio artista. Además, el artista estuvo muy bien acompañado de un cuerpo de baile impecable, adjetivo extensible a su banda que suena a gloria bendita y a sus coristas.
Agradecimientos de un artista que traspasa generaciones. Apenas tenía 10 años cuando se subió a un escenario por primera vez como rememoró anoche en el citado espacio musical. Han pasado muchos años, pero «¡Qué importa la edad!» se atreve a exclamar un artista que sigue en plenas facultades… De seducción. Así lo demostró cuando subió al escenario a una de sus fans -mayoría aplastante entre el respetable. Agradecido por el camino recorrido de la mano de sus seguidoras, el artista se dio encima del escenario para regocijo de varias generaciones. Un resurgir del mito latino que el público aplaude y reconoce con su cariño y fidelidad entre el que se encontraba miembros de la prensa a los que también agradeció su cariño, muy especialmente a Rafa Cano, uno de sus principales apoyos en las radiofórmulas desde hace varias décadas que aterrizó en España.
Éxito tras éxito. Durante el concierto tendrían su momento grandes canciones con delirio colectivo incluido con una masiva ola. No faltarían tampoco Lo dejaría todo, Madre tierra con todo el público en éxtasis y como culmen ese éxito imperecedero que es Torero. Al final, demostró que Chayanne es mucho más que nostalgia, un artista que derrocha energía, tablas y PRESENTE.
Chayanne ha construido una carrera marcada por la energía, la emoción y una conexión única con su público. Su música, presente en múltiples generaciones, combina romanticismo, ritmo y una entrega constante en cada escenario. A lo largo de los años ha consolidado un legado que lo posiciona como uno de los artistas más queridos y reconocidos del panorama latino, siempre fiel a un estilo que inspira y emociona.
Sobre el escenario del Movistar Arena podremos disfrutar de éxitos del artista que nos llevarán a ese momento exacto en que escuchamos -e intentamos bailar- alguno de sus grandes éxitos. Sin duda, el que aquí escribe recordará esos conciertos hace un par de décadas en que el artista llegó a lo más alto de las listas musicales. En un tiempo de éxitos prefabricadas y canciones que se atienen al algoritmo, Chayanne ha conseguido trascender las generaciones con unas canciones que van directas al corazón – y a las caderas.
¿Quién no ha cantado e intentado emularlo a ritmo de Torero o gritar Salomé a los cuatro vientos? Sí, hubo un tiempo en que el pop trascendía el tiempo y sin duda, Chayanne es buena muestra de ello con un concierto que estoy seguro llevará este domingo a un lugar de su memoria en que todo era más sencillo. Bendita música que nos sigue atrapando en los buenos y malos momentos y por la que «lo dejaría todo».
Hay artistas que traspasan y llegan al espectador. Es ese ‘algo’ que diferencia a alguien que pasa por el escenario sin pena ni gloria y quien lo hace desde el más absoluto disfrute con un encanto y una elegancia en la que poco importan lo diestro o no que sea en la materia que abordan y ese ‘algo’ lo tiene Jeff Goldblum, una de las mayores estrellas de Hollywood que cada mañana se ejercita al piano frente a su hijo. Probablemente, la frase apócrifa sobre Lola Flores (ni canta ni baila pero no se la pierdan), es algo parecido a lo que pasa con este intérprete que no pretende ser el mayor virtuoso del jazz, pero ni falta que le hace. Es simplemente ese «brillo de los ojos» y sí, vuelvo a Lola, que nos cautiva desde que pisa el escenario.
Anoche, nos regaló su carisma ‘mágico’ en una velada simplemente deliciosa en las Noches del Botánico que desde luego no olvidaré en mucho tiempo.
Tras el vibrante directo de Take me to the river que ya puso en pie al respetable en una tarde-noche especialmente agradable en medio de este sofocante calor, llegó el momento más esperado. Ni el dichoso fútbol pudo con el interés de los espectadores que esperaban con ansias a uno de los artistas más singulares y encantadores del panorama de la Meca del Cine. Es bien conocida su fama de darse a sus fans con una amabilidad a la que tan poco nos tienen acostumbrados los que se mueven en las élites hollywoodienses, como pasa con Bill Murray al que también disfrutamos el año pasado por España. Anoche lo dejó claro desde que salió al escenario -en pleno montaje y hasta dando indicaciones a su equipo tras las cuales soltó un «solo he venido a decir HELLO». A continuación, se puso a jugar a las películas con el público -¿Cuál es vuestra película favorita de Kubrich? preguntó entre otras cosas. Todo con la complicidad en la lejanía de «my friend Fernando Trueba, the best director in the world» desde la tribuna de VIPS. El cineasta le ha dirigido en El sueño del mono loco y ha colaborado de nuevo con él en Dispararon al pianista. También hubo muchas referencias a otro grande del cine con el que comparte pasión jazzística Woody Allen, aunque es cierto que el carisma de Golblum encima del escenario supera de largo al del genio detrás de La maldición del escorpión de Jade.
Metidos ya en harina, al artista principalmente lo vimos disfrutando tocando el piano a lo largo del concierto, pero de vez en cuando nos trajo sorpresitas con su voz. Sin duda, el momento más mágico a ritmo de bossa nova llegó con un exquisito Over the rainbow– sí, ‘El Mago de Oz’ de Wicked cantando el tema con el que empezó todo. Con un silencio sepulcral, el público vibró con uno de los momentos más emotivos de la noche. No fue el único guiño a Oz. De la mano de su cantante, una pedazo de artista que incluso protagoniza el musical & Juliet en Broadway, Khailah Johnson, nos regalaron un momento mágico, a ritmo de If I Only have a brain convirtiéndola en su particular Dorothy tras el camino de baldosas amarillas. Tras despedirse a ritmo de Cole Porter con Ev’ry Time We Say Goodbye, en una interpretación en la que demostró esa elegancia tan suya encima del escenario, hubo un bis y algún guiño muy especial. De repente sonaron los acordes de Parque Jurásico y como remate a una mágica noche Khailah mutó en Elphaba a ritmo de Defying Gravity. Al acabar, sobre el escenario, el artista firmó discos y hasta sombreros de paja a la gente y se hizo un buen número de selfies. En fin, un tipo del que dan ganas de hacerse amigo con esa filosofía vital tan positiva nada impostada. Gracias a la organización de Noches del Botánico por hacernos este regalo de noche mágica con la espléndida The Mildred Snitzer Orchestra. Sospecho que habrá unas cuantas más en este festival que creo que es lo mejor a nivel cultural del sofocante calor estival madrileño.
Nota a pie de página: El uso reiterado del adjetivo ‘mágico’ no es una reiteración innecesaria de la que siempre suelo huir, es solo el resumen de algunos de los momentos que nos regaló la noche.
Uno de los nombres imprescindibles del cine de Hollywood llega a las Noches del Botánico. Conocido por sus papeles de El Mago de Oz en Wicked y de Ian Malcom en Parque Jurásico, sorprenderá al público madrileño con su faceta musical que ya nos había anticipado de alguna forma con su participación en las dos entregas de la historia de Glinda y Elphaba. Lo hará en un programa doble junto a Take me to the River el próximo 2 de julio con entradas a la venta.
Siguiendo los pasos de Nat King Cole, Dudley Moore o Michael Bublé, otros artistas que combinaron el cine con el jazz, el norteamericano Jeff Goldblum lleva cerca de una década convertido en el elegante pianista de una formación, la Mildred Snitzer Orchestra, que honra a los maestros del género. Por algo el actor tiene en su pedestal particular a leyendas como Sonny Clark, Peggy Lee, Errol Garner, Miles Davis, John Coltrane y Stevie Wonder. El vocalista John Storie, el guitarrista Alex Frank, el bajista Joe Bagg, el teclista Kenny Elliott, el batería James King y el saxo barítono Scott Gilman completan la formación, que ha publicado tres álbumes hasta la fecha: “The Capitol Studios Sessions” (2018), “I Shouldn’t Be Telling You This” (2019) y “Still Blooming” (2025).
El proyecto Take Me To The River extrae su nombre de aquella legendaria canción de Al Green, versionada (entre otros) por Talking Heads, y en realidad es un homenaje y una celebración del legado musical de Memphis y Nueva Orleans. Trece músicos integran la nómina de este proyecto, auspiciado hace unos años por Martin Shore, que combina sabiduría musical, oficio y espíritu educativo a través de los diversos proyectos que pone en marcha.
El programa de este año de Noches del Botánico incluye otros grandes nombres como la vuelta de Tom Jones, al que ya disfrutamos hace un par de años con un concierto inolvidable y deseando verlo de nuevo encima del escenario en Madrid, John Legend, Danny Elfman, Elvis Crespo, Rick Astley o Diana Krall.
Durante el espectáculo podremos disfrutar desde los clásicos que marcaron la infancia de millones de personas, como las inolvidables partituras de Alan Menken para Disney (La Bella y la Bestia, Pocahontas, Aladdin) como títulos tan queridos de la casa del ratón más universal como Toy Story o El Rey León. En su recorrido musical tampoco faltarán Cómo entrenar a tu dragón, Kung Fu Panda o La princesa Mononoke del emblemático estudio Ghibli.
Con más de 70 artistas sobre el escenario, entre músicos, cantantes y una puesta en escena espectacular, TOON STORY nos invita a sumergirnos en un universo de nostalgia, emoción, humor y aventuras, bajo la batuta del carismático director y divulgador musical Constantino Martínez-Orts, que ilustra cada obra con sus divertidos e interesantes comentarios, convertidos ya en una de las señas de identidad de FSO.
Esta nueva producción de la FSO nos presenta un gran espectáculo visual y musical pensado para todos los públicos, donde la música sinfónica y el espíritu del cine de animación se darán la mano en un formato innovador, sorprendente y lleno de vida. Una oportunidad única para revivir grandes historias y disfrutar de temas tan icónicos como Hakuna Matata o Let it go junto a una impresionante orquesta sinfónica.
En esta temporada 2025-2026, probablemente la más llena de estrenos en lo que a teatro musical se refiere, recuperamos una sección que en temporadas anteriores funcionó muy bien: Una temporada a ritmo de musical. Un análisis distinto (de la A a la Z o algo parecido) de las propuestas escénicas que llegan a nuestra cartelera con nombres propios, conceptos y situaciones que no se encontrarán en otros análisis más ortodoxos, un viaje a las ‘entrañas’ de esos espectáculos con los que millones de espectadores se enamoran del teatro. Empezaremos con los tres primeros estrenos de gran formato de la temporada: CABARET, CENICIENTA y sí, por fin, WICKED! Como en años anteriores por supuesto habrá guiños a producciones de pequeño y mediano formato, en este caso a María Callas Sfogatto, hasta el 12 de octubre en el Teatro Amaya.
ATG ENTERTAINMENT, STAGE ENTERTAINMENT, SOM PRODUCE y LETSGO COMPANY. Detrás de estas cuatro siglas se ‘esconden entre cajas’ los responsables de que podamos ver muchos musicales en España. ATG, con Juan José Rivero y Marcos Cámara a la cabeza traerán a España no solo Wicked. También tendremos muy pronto Los Miserables. Por su parte, Stage, con Yolanda Pérez Abejón al frente, prepara además de la recién estrenada Cenicienta la apertura del nuevo teatro en el antiguo Imax de Madrid. Por su parte, los hermanos Iñaki y Gorka Fernández (LETSGO) nos traerán además de Cabaret el estreno, de la mano de BEON ENTERTAINMENT, de Houdini en escasos días.
Briel González. Ya tenemos príncipe en la Gran Vía para nuestra ibérica Cenicienta. El intérprete, curtido durante unos cuantos años en distintas producciones de teatro musical, ha encontrado su vehículo para brillar. Su melodiosa voz y la luz que desprende en cada aparición son la constatación de que el trabajo duro, el camino de fondo que es esta profesión llega a tener su recompensa.
Cabaret, ¿Otra vez? Sí, en tiempos convulsos es necesario recordar lo que ocurrió en el pasado para no caer en los mismos errores. Una nueva producción de esas que aportan una mirada, una forma de contar, esta vez inmersiva, del clásico está en el Teatro Albéniz y sí, Madrid la necesitaba. Nunca es mala idea volver al Kit Kat Klub a exorcizar nuestros demonios con esta nueva Sally Bowles en la voz y la emoción de Amanda Digón.
Carmen Conesa. Es una de nuestras veteranas más avezadas. Su talento, carisma y TABLAS, así en mayúsculas, eclipsan a cualquiera en escena. Su Fräulein Schneider con ese interés romántico materializado en un estupendo Tony River es uno de los grandes alicientes de este nuevo Cabaret.
Clasismo ‘cooltureta’. No deja de sorprenderme, aunque cada vez ocurra menos y hay compañeros que miman con mucho conocimiento de causa el teatro musical, como ciertos compañeros periodistas del sector cultural siguen mirando ‘por encima del hombro’ a estos espectáculos. A veces lo experimento directamente cuando se les ofrece un tema de teatro musical y otras directamente lo veo con mis propios ojos en un patio de butacas. Me parece increíble que un profesional del periodismo que se dedica a la cultura muestre alguna que otra ‘falta de respeto’ hacia lo que está viendo en plena función que finalmente dado su desinterés termina abandonando. Somos una potencia en esto y nuestro país tiene propuestas para todos, pero está claro que algunas cosas cambian a pasos demasiado lentos.
Cristina Llorente. Ha nacido para ser Glinda en Wicked. Su carisma, vitalidad, comicidad y su poderosa voz que lleva a otro nivel en este musical hechizan al público. El match con su partenaire Cristina Picos como Elphaba es automático. Dos bestias escénicas se suben frente a frente a las tablas del Nuevo Alcalá.
David Serrano. Tras el éxito incontestable de The book of Mormon, otro gran reto se suma a su carrera. Nada menos que llevar a escena por primera vez en España y encima con una nueva producción Wicked. El reto, superado con nota, como nos tiene (mal) acostumbrado el director de Días de futbol. Me quito el sombrero.
Eva Marco. En un trasvase entre el teatro musical más sensu stricto y la lírica está María Callas Sfogato, producción creada por Singus Música, que ahora produce ATG ENTERTAINMENT. Marco es la Callas mitológica, la que resuena en la memoria del espectador. La vinculación de la artista con el personaje -y con su alter ego ‘humanizado’ en la superlativa Mabel del Pozo bajo la acertada dirección de Alberto Frías- llega a grandes cotas de emoción por momentos en un espectador que solo puede ovacionar el buen hacer vocal e interpretativo de Marco. Por cierto, podremos verla junto a otra voz superlativa, Sofía Escobar, en BROADWAY MEETS ÓPERA este mismo mes de octubre en el nuevo Teatro Serrano de Madrid.
Federico Bellone. Tras darle una vuelta a la icónica puesta en escena de El Fantasma de la Ópera, el director de escena italiano se ha acercado a Cabaret. Lo ha hecho como nos tiene acostumbrados aportando una mirada personal del clásico con una reinvención de la puesta en escena que rema a favor de la narración con su inmersivo planteamiento. Deseando ver ya su Houdini en el Calderón.
Felype de Lima. Sus propuestas escenográficas y de vestuario nunca dejan indiferentes. Su inconfundible estilo de gran impacto visual casa a la perfección con los personajes y la sociedad que recrea esta revisión de Cabaret.
Gonzalo Ramos y Pepa Lucas. Hay actores que cuando los ves en escena inevitablemente se te van los ojos, independientemente del protagonismo, hacia ellos. Gonzalo Ramos y Pepa Lucas, que ya trabajaron a las órdenes de Bellone en Bailo Bailo, son ese tipo de actores y cuando los tienes en escena en Cabaret no puedes dejar de admirarlos.
Javier Ibarz. Tiene una trayectoria impecable encima de los escenarios con multitud de musicales a sus espaldas. Su elegancia y presencia impecable en escena hacen de Ibarz el Mago de Oz perfecto con un encanto contagioso en Wonderful que nos lleva a Joel Grey, intérprete que originó el personaje en Broadway en 2003. Una de esas elecciones de cast con las que no hay ninguna duda.
Mariola Peña. Muchos musicales a sus espaldas, pero permítanme decir que esta villana antológica de Cenicienta es el papel con el que más la he disfrutado. Ese humor negro con el que impregna cada glamourosa aparición la convierten en la invitada estrella de Palacio y el público la recompensa con una gran ovación.
Música en directo. Puede sonar a perogrullada pero disfrutar de un musical con música en directo ya no es tan habitual como antaño. Por eso quiero aplaudir el trabajo de dirección musical de Julio Awad en Cabaret, Xavier Torras en Cenicienta y Joan Miquel Pérez en Wicked. Un lujo escuchar el piano de Natasha Belanova en la intimista María Callas Sfogato.
Rodgers + Hammerstein. Son los padres del teatro musical norteamericano. Sin embargo, sus nombres no son en exceso conocidos por el público español. Ojalá ver su nombre destacado en el cartel de Cenicienta sirva para despertar la curiosidad de más de un espectador que seguro vio en su día en ese mismo Coliseum su ‘joya de la corona’: Sonrisas y lágrimas.
Ricardo Sánchez Cuerda y Antonio Belart. Sánchez Cuerda desde la (re)imaginación de la icónica escenografía y Belart desde el vestuario han sabido llevarnos a Oz en Wicked con la maestría habitual de estos nombres imprescindibles de nuestra escena.
Stephen Schwartz. El compositor de Wicked es uno de los pocos que tiene legión de fans en España. a tenor de la función previa que pude ver en que muchos espectadores se acercaron a conseguir su firma y su foto. Se da la feliz coincidencia de que también veremos otro de sus musicales esta temporada, Godspell, tanto el Gran Teatro Pavón en Madrid como en el Teatro del Soho de Málaga con actores como el ganador del Premio Talía Aaron Cobos bajo la batuta de Antonio Banderas. Otro de los hitos de este genio musical es ser parte del renacimiento musical de Disney de la mano de Alan Menken con proyectos tan inolvidables como El Jorobado de Notre Dame. Un absoluto privilegio compartir patio de butacas con este referente del género que con su presencia ‘bendice’ esta renovada versión y que se ganó una larga ovación cuando David Serrano lo presentó al finalizar la función del miércoles pasado.
Wicked. El 10 de junio de 2003 llegaba a Broadway este musical spin-off de El Mago de Oz. Tras un intento fallido por parte de Stage de traer el musical hace unos años, por fin es una realidad la historia de Glinda y Elphaba de la mano de ATG. Mañana viernes 3 de octubre tendrá lugar el estreno del espectáculo tras las previas. Un aspecto interesante en que me gustaría pararme es sin duda el diseño que se ha dado de algunos de los personajes zoomórficos como es el caso de los monos voladores, más en la línea de la cinta El Mago de Oz que del largometraje de Wicked. Con una máscara de estas características siempre es difícil que la interpretación resulte natural, pero Esteban Oliver logra dotar de humanidad al Doctor Dilamond con tantos años de oficio que se notan y mucho.
A tenor de lo visto anoche, la historia de Ciudad Esmeralda en esta estupenda nueva producción tiene pinta de que conectará con un público masivo y que será un absoluto rompetaquillas. La espera ha merecido la pena.
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.