La Fortuna de contar con una televisión de autor con nombres propios

Durante los últimos años, la televisión parece que nos ha querido vender la “moto” de que los programas de “antes”, aquellos en que un entrevistador se sentaba a charlar antes de dar paso a una animada actuación musical eran producto de otro tiempo. Formatos cada vez más estrambóticos y artificiales pueblan unas parrillas en que el grito y la alarma informativa son las protagonistas.

Es curioso como dos formatos como B.S.O o Milá versus Milá estén en Movistar y no en nuestra televisión pública. De repente, el “pago” ha recogido dos formatos que podrían ser perfectamente “servicio público” por dar un espacio en su parrilla a aquellos espectadores que seguimos demando una televisión cercana, emotiva y entrañable, aquella que contaba historias de personajes que de verdad importan como también hace por supuesto Late Motiv, que esperemos tenga más vida de una u otra forma cuando acabe su contrato actual con la plataforma “del pago” a final de año. De repente, son televisión de autor aquellos programas que de verdad cuentan algo. Este hecho también es perfectamente extensible a las excelentes ficciones que nos está trayendo la plataforma como La Fortuna de Alejandro Amenábar.

Ya hemos podido disfrutar de unas cuantas entregas de la Banda Sonora Original de Emilio Aragón. Este formato me ha atrapado desde el principio por la elección de invitados y sobre todo por el uso de la música. Se trata de construir la banda sonora vital del personaje a través de sus propias vivencias. Probablemente el de Antonio Banderas sea el programa que más he disfrutado, aunque claro siempre es garantía de éxito y más si nos trae aparejados regalos como Company de Sondheim, que estrenará el malagueño en noviembre, o su flamante compañía de A Chorus Line que ahora brilla sobre el escenario del Teatro Calderón de Madrid. Soy de los que piensa que somos no solo lo que comemos, también lo que vemos y escuchamos. Por eso, la música es tan importante en nuestras vidas y cuanta más y más variada el personaje lo es aún más. En este formato además de una deliciosa charla, nos encontramos con síntomas de un mestizaje musical que llega al súmmum cuando Emilio Aragón muta en su alter ego musical, Bebo San Juan, parar regalarnos un momento musical inolvidable. En definitiva, ¡Qué bueno tenerte de nuevo en televisión Emilio Aragón!.

Un pequeño inciso en lo que a programas se refiere para acercarnos brevemente a la extraordinaria serie de Alejandro Amenábar. La Fortuna tiene muchas cualidades. La primera es que en el fondo es una historia de piratas del siglo XXI y eso es francamente poco común en la ficción española. La segunda es que nunca un elenco que pivota entre los nombres made in Hollywood como Stanley Tucci y los estupendísimos actores españoles (De la revelación absoluta Álvaro Mel a la excelente Ana María Polvorosa e incluso los secundarios Karra Elejalde como un sobrepasado por las circunstancias Ministro de Cultura, Manolo Solo -que no se puede estar mejor en cada trabajo-, el inmenso Pedro Casablanc o la brevísima aparición de ‘La Portillo’). La tercera es que la realización sobrepasa todas las expectativas con un estilo narrativo delicioso que atrapa al espectador de principio a fin. Desde luego tenemos ‘La Fortuna’ de que exista una plataforma como Movistar+ que con una serie como esta viene a reivindicar que como se dice en la serie “nuestra cultura es nuestro petróleo”. Sigamos reconociéndola y aplaudiéndola con propuestas como esas esperadas reivindicaciones de Raphael y Lola Flores que están a puntito de llegar a la pequeña pantalla.

La vuelta a lo grande de Mercedes Milá se ha producido en la plataforma que sinceramente me lleva enganchando desde hace un par de años con propuestas en ficción y en programas. Juro que este post no está patrocinado por Movistar, conste. Ya saben que en este blog digo las cosas desde 2005 como las siento. Marca de la casa… DESDE MI BUTACA. Pues bien, precisamente a la MAESTRA Mercedes Milá la pasa un poco como a mí, que dice lo que de verdad piensa y bueno… pues que he de admitir que sus entrevistas de archivo en la web de TVE me han marcado en ocasiones el camino para saber lo que es una profesional de la comunicación de raza. Cuando me enteré de que iba a volver al formato de entrevistas no pude más que salivar ante el manjar televisivo que seguro me iba a encontrar. Así ha sido a tenor de las dos primeras entregas del programa que me ha facilitado el siempre atento equipo de Comunicación de Movistar, ¡Qué importante es un buen trabajo de comunicación!

En las citadas entregas me he encontrado a dos personajes muy distintos o quizás no tanto. Ambos comparten con Milá precisamente esa capacidad de comunicar innata y de hablar (casi) siempre sin filtros de todos. Y digo lo de (casi) siempre por la pobre Massiel que admitió que no le dejan hablar de su familia y por eso “vengo llorada de casa a esta entrevista”. Milá y Massiel, dos fenómenos de la naturaleza, inquebrantables y dinámicas unidas por un hombre: José Sámano. Es bonito pensar que en complicidad se haya vuelto a escuchar en televisión el nombre de alguien que ha significado tanto en el cine, el teatro y la televisión. Casi echadas por el suelo de las risas, escuchamos: “Hemos tenido el mismo amor en nuestra vida y ahora hablamos de perros”. Ahora sus principales amores comunes son caninos. Cosas de la edad entendemos. Durante la charla, aunque pueda parecer increíble y aunque por momentos el torrente Massiel no deje a la entrevistadora preguntar, salen revelaciones de las que solo les daré el cebo para que no se lo pierdan como por ejemplo cuando confiese que fue “espía”, sí y no en una función de teatro. La ganadora de Eurovisión es una ametralladora de datos, anécdotas y chascarrillos que dejan abrumada a la propia Milá. Aún marcada por la pérdida de Aute: “No he podido volver a su casa”, la artista se muestra como nos tiene acostumbrados abierta en canal cuando confiesa que incluso cuando hizo Follies, su antológico canto de cisne en la escena del Teatro Español, ya se encontraba “tuerta”. Los achaques de la edad que no la impiden ir a todo estreno teatral que se tercie. De hecho, comenta que en los últimos años uno de sus acompañantes principales fue el tristemente desaparecido José Sámano, amor de juventud de ambas, aunque en diferentes épocas claro. No me quiero olvidar de cómo en la charla se cuelan nombres como el de García Marquéz. Milá pregunta a Massiel: ¿Sabes por qué se distanció de Vargas Llosa? Y ella le responde: “Por una mujer”. Y de alguna forma, hasta ahí sabía o más bien hasta ahí podía leer quizás, ¿Quién sabe? Al final, Milá le da la vuelta a la tortilla y termina con pregunta inesperada para la imprevisible Massiel que se monda de la risa. Es lo que tienen los verdaderos REFERENTES.

Y de la otrora chica del La,La, La pasamos a un particular “Flautista de Hamelin” y es que José María García durante décadas, polémicas aparte, ha sido capaz de comunicar cualquier mensaje gracias a su poder innato de expresar con palabras cada contenido. La charla vuelve a servir para poner sobre la mesa nombres olvidados, pero esenciales como el de Fernando Tola (busquen en Google un poco para saber más). García solo se planta ante una pregunta: “No quiero hablar de la serie”. Milá le tira de la lengua y admite que ni siquiera la ha visto, pero eso no quita para que -honor de caballero- admita que Javier Gutiérrez le parece un estupendo actor.

Sabiendo que el periodismo ya no existe para él en los medios actuales, no es extraña su ingeniosa despedida: “Un saludo cordial para amigos, enemigos y bultos sospechosos”, para a continuación apostillar: “Considero bultos sospechosos a aquellas personas que carecen de información”.

“Come From Away” recupera la magia de la escena en AppleTV+

Se presenta una temporada muy intensa también en lo que respecta a musicales para el medio audiovisual, tanto para plataformas de streaming como para los cines. Tras esa Cenicienta de Amazon que se toma tan poco en serio a sí misma que termina siendo delirantemente maravillosa especialmente por la presencia de la diva de los musicales Idina Menzel como madrastra, llega uno de los títulos más queridos al otro lado del charco. Esta vez no nos encontramos con una adaptación cinematográfica, estamos ante tal cual la primera representación tras la pandemia de Come from away que llega mañana viernes a AppleTV+.

Como contaré muy pronto, cuando pase el embargo impuesto a prensa tras ver la adaptación cinematográfica de cierto musical hace ya un tiempo, aplaudo que las plataformas apuesten por buenas grabaciones de los espectáculos, como ha hecho con éxito Disney + con Hamilton, primando por encima de todo la esencia teatral y huyendo de una adaptación cinematográfica que podría quitar un trocito de la magia que supone ver estos espectáculos, concebidos para el teatro, a través de la mirada del séptimo arte.

Afortunadamente, AppleTV+, que lleva una temporada deleitándonos con producciones tan deliciosas como Schmigadoon! o The morning show, primando la calidad por encima de la cantidad de contenidos, nos hace un regalo en plena Pandemia. Nos acerca a nuestras pantallas sin tener que hacer viaje a la meca de los musicales uno de los títulos más sorprendentes de la cartelera ‘musicalera’. Solo hay que ver la premisa del musical para darse cuenta que no es un musical más: Cuenta la historia de 7.000 personas varadas en la pequeña ciudad de Gander, Terranova, después de que todos los vuelos hacia Estados Unidos se quedaran en tierra el 11 de septiembre de 2001. A medida que la gente de Terranova da la bienvenida a los “venidos de lejos” en su comunidad, los pasajeros y los lugareños van procesando lo que ha sucedido mientras encuentran amor, risas y nuevas esperanzas en los improbables y duraderos lazos que van forjando.

Si hay algo que se agradece, incluso traspasando la pantalla o la cuarta pared si nos ponemos “teatrales”, es que sea una representación “viva”. Ver al público emocionado, con su mascarilla correspondiente, ante la historia que les estaban a punto de contar tiene todo el sentido del mundo. Entre el público se encontraban, seguramente a modo de emotivo homenaje, una audiencia que incluía a supervivientes del 11-S y trabajadores de primera línea. Una obra como esta cobra aún más sentido con un público como este, como un aplauso silente de la propia compañía a aquellos que tanto han sufrido tanto en la tragedia del 11-S como en la Pandemia que hizo echar los telones de todo el mundo.

Come from away se revela al final como un inesperado feel good musical que en el fondo utiliza los resortes y mensajes habituales del género, integración de seres muy diferentes en un entorno cerrado, con unas canciones que contra todo pronóstico se convierten en verdaderamente memorables. A ello ayudan ritmos como el de Welcome to the rock, con el que a uno le dan ganas de unirse a los habitantes de Terranova y ponerse a bailar. De nuevo, la grandeza del teatro reside en esta espléndida función en una historia que partiendo de un hecho tan local consigue llegar al corazón de los espectadores de todo el mundo sean del credo que sean como demuestra el tema Prayer en el que se juntan las religiones de los distintos personajes, que jamás compartirían una mesa en otro contexto.

Ojalá AppleTV+ siga haciéndonos regalos como este a los amantes del género en el futuro.

“Mansos”: La orgullosa y primeriza mirada literaria de un “Maricón Perdido”

Coincidiendo con el desembarco de Maricón perdido en Canal TNT este mismo viernes, vuelve a las librerías la novela iniciática de Bob Pop: Mansos (Alfaguara, 16,90 euros). El autor estará mañana jueves en Madrid firmando su libro en Tipos Infames. Además charlará con Christina Rosenvinge el viernes en la Fundación Telefónica. Dos oportunidades de acercarse al autor con las medidas sanitarias pertinentes que la situación exige.

“Las saunas de amateurs son al sexo lo mismo que son a la lectura las bibliotecas (…) Follar con un desconocido no profesional en una sauna es como sacar un libro de una biblioteca: nos permite probar cosas nuevas sin miedo a equivocarnos”.

Bob Pop

El protagonista de Maricón Perdido nos propone un viaje literario muy especial con un cierto lirismo sórdido como demuestra el salto de los libros a las saunas que hace el autor en esta cita. Sin duda nos encontramos ante un genial complemento al visionado de su serie que toma parte de su guion de este libro. A lo largo de las páginas de Mansos -que te atrapa de tal forma que quieres leerlo del tirón- el autor nos lleva al epicentro de sus miedos e inseguridades a través de una sauna, de cuyo nombre no queremos acordarnos.

Hay muchos mansos, quizás más de los que nos imaginamos. Hasta ese chapero que hace guardia para recuperar un supuesto bolso de marca en cuyo interior se encuentra sin duda sus honorarios.

“Me acerco hasta él, me acuclillo y le rozo el brazo con cuidado, con la yema de los dedos, con cariño que no puedo evitar verlo así y pienso <<¡Qué mansos os volvéis cuando dormís>> y me lo callo”.

A lo largo de las páginas, el autor se desnuda en cuerpo y alma con un estilo que aún en los pasajes más duros y sórdidos no escapa al lirismo que impregna a su pluma. Así, después del episodio más crudo del personaje, confiesa que “cuando creemos estar soñando es cuando nos sentimos incapaces de saber qué hacer a continuación”. Eso es lo que él sintió en aquel Retiro oscuro, sombrío e inhumano en el que nadie salió a su auxilio.

El entonces desconocido, Roberto Enríquez, publicaba en 2010 esta su primera novela. Ahora, gracias a la televisión y a Buenafuente todos los conocemos como Bob Pop. Eternamente agradecidos por habernos regalado la mirada lúcida e inteligente de este cronista de una sociedad que aún hoy en día sigue sonando a pandereta. Una de las mejores lecturas sin duda para este mes en el que se vuelve a demostrar todo el camino que aún queda por recorrer y es que el Orgullo que se celebra el 28 de junio es un buen momento para recuperar esta mirada primeriza de nuestro querido Bob Pop.

Un “Maricón Perdido” que nos ha vuelto a robar el corazón

Recuerdo perfectamente las primeras veces que vi a los mandos de esa nave cuasi radiofónica que era el En el aire que Andreu Buenafuente con su inseparable Berto hicieron en una de las etapas más difíciles de esa factoría creativa que es El Terrat como relata el propio Buenafuente en Los primeros 30 que recomiendo que no se pierda cualquiera que haya vibrado en alguna ocasión con esta productora que ha llevado a la comedia a lo más alto, primero en Cataluña y después en toda España. Ahora celebran los 30 de hecho haciendo la comedia más divertida que he visto en mucho tiempo: El éxito de la temporada, con unos CÓMICOS en estado de gracia que nos recuerdan cuántos buenos momentos nos han regalado en la pequeña pantalla.

Con el aterrizaje de esta troupe en Movistar llegó el gran momento para conocer un poquito más a Bob Pop. En Late Motiv le comenzamos conociendo por su mordaz sentido del humor –épica es su crónica de aquel concierto de Bertín Osborne que siempre me alegra el día- y poco a poco se fue abriendo en canal hasta contarnos uno de los episodios más difíciles de su vida. Ese momento está presente como no podía ser de otra forma en la necesaria Maricón perdido, de la que he podido ver tras su paso por Málaga únicamente tres capítulos.

Carlos González, Bob Pop y Gabriel Sánchez, protagonistas de Maricón Perdido

“No pasa nada hasta que pasa, Roberto”

La madre de nuestro protagonista ha marcado la vida de E.H. Roberto Enríquez Higueras creía que las iniciales que aparecían en el sobre que le entregaron en el Hospital eran sus iniciales, pero la realidad era bien distinta y su vida, llena de viajes y alboroto, ya no volvió a ser igual. Si Maricón Perdido es una serie necesaria como pocas es por dar voz a un personaje con Esclerosis Múltiple, una enfermedad demasiado desconocida aún en nuestro país. Afortunadamente, Bob Pop ha luchado como un jabato para darnos lo mejor de su creatividad en la televisión, la literatura e incluso en la escena ya que también cuenta su historia en el teatro con Los días ajenos.

Desde bien niño, el prota de Maricón Perdido quería ser escritor y aunque quisiera distinguirse de su madre, en el fondo son iguales y es que como dice un entrañable Miguel Rellán “no os gusta la vida que lleváis, no estáis satisfechos”. La sombra de la madre está siempre muy presente hasta cuando redescubre un Retiro, nocturno y taciturno, muy diferente a aquel que recordaba de sus viajes en metro con su matriarca. Esa noche ocurrirá el acontecimiento más difícil de su vida que ha recreado un actor inmenso, Carlos González, que ha sabido captar la mirada perdida de nuestro protagonista en aquella incomprensible noche en que pocos fueron los que salieron a su auxilio.

Rellán junto a Gabriel Sánchez, toda una revelación

Volviendo a la madre, una superlativa y maravillosamente excesiva Candela Peña, en aquella noche oscura, nuestro protagonista descubrió que tenía más nexos de unión de los que creía y es que mientras ella se hacía regalitos de esos pisos piloto que recorrían madre e hijo por los viajes que nunca hizo, Bob se inventaba vidas que nunca viviría. Un caso muy distinto es el del padre, un Carlos Bardem que se ha valido únicamente de su voz y su espalda para este personaje y es que Bob Pop no ha querido volver a mirar a los ojos de su padre y es que el dolor, estamos seguros, no se lo ha permitido. Por supuesto, entre tanto desgarro hay pequeñas dosis de humor como ese momento fan de Los Pecos o la superficial compañera de trabajo del “aborto de mandarina”. La luz nos llega también a través de la siempre estupenda Alba Flores.

Por último, quiero cerrar contando uno de los grandes aciertos de la serie y es mezclar caras muy conocidas para el gran público con intérpretes aún anónimos como el debutante Gabriel Sánchez como el Bob niño o Blas Sánchez como Ricardo, el amigo de cervezas en una noche de fiesta de nuestro protagonista.

Huelga decir que estoy deseando ver cómo termina la serie que llega el viernes 18 a TNT y que entre otras plataformas se podrá ver en Movistar.

Los “Reyes de la Noche” se rodean de un elenco estelar para su encarnizada batalla por el liderazgo radiofónico

Las señales horarias marcan la medianoche. Es el momento estrella de Paco ‘El Condor’, rey de las ondas radiofónicas más noctámbulas a ritmo de goles, penaltis y todas esas cosas que interesan a los amantes del deporte rey.

Una suculenta oferta sobre la mesa hace que el veterano informador deportivo cambie de emisora y el que fuera su pupilo se convierta en su adversario cada noche en la que en un tiempo no tan lejano fue su casa mediática.

De esta premisa tan prometedora parte Reyes de la Noche, la nueva joya seriada de Movistar + que se estrena hoy mismo. La plataforma de televisión de pago sigue superándose con un catálogo en el que prima la diversidad de géneros desde aquel ahora lejano Crematorio, entonces era Canal +, con el que los espectadores pusimos el punto de mira en sus brillantes ficciones televisadas. En breves nos llegarán Paraíso y Maricón Perdido, que estando detrás el genio de Bob Pop ya presagiamos que será una maravilla.

Volviendo a Reyes de la Noche voy a detenerme en su reparto. Más allá de los dos protagonistas, unos brillantes Javier Gutiérrez y Miki Esparbé, la serie le da su momento a los intérpretes secundarios e incluso a los episódicos -solo hay que ver al memorable Manuel Gancedo como Jesús Gil en el que ya les adelanto que es de largo mi episodio favorito de la serie.

Entre la nómina de nombres de la serie me voy a detener en dos: Óscar de la Fuente y Chiqui Fernández. Su sola presencia siempre llena la pantalla. Fernández es la sufriente y hasta cierto momento silente mujer de ‘El Condor’. Como nos tiene acostumbrados la intérprete de la siempre reivindicable Mujeres dota de verdad a cada plano. Óscar de la Fuente no deja de sorprendernos. Parece que últimamente proyecto en el que participa, proyecto de calidad asegurada. Recordemos sin ir más lejos su memorable trabajo en La Valla. Por cierto hace nada también lo he visto brillando sobre el escenario del Teatro Español en uno de los grandes montajes de esta temporada: Napolés Millonario. Una gran racha desde luego resultado de una carrera forjada a fuego lento, pero seguro.

He preferido no entrar en la trama, pienso que los spoilers sobran para poder disfrutar totalmente de la serie. Admito que no era conocedor de la rivalidad De La Morena- García, ya que no soy precisamente un asiduo de la información deportiva, pero el gran acierto de esta serie con ecos de esa lucha encarnizada real, es que consigue atrapar tanto a los que les interesa ese tema como a los que jamás hemos escuchado ni un solo minuto de ese tipo de programas. Todo ello sin duda gracias al excelente guion de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor y es que nada sería posible sin su buen hacer.

“Merlí: Sapere Aude” o el final (casi) perfecto

Debo confesar de entrada que soy un insólito seguidor de Merlí: Sapere Aude. Me resistí a la historia del profesor que todos hubiésemos querido tener cuando saltó a la televisión nacional de la mano de La Sexta y cuando llegó a Netflix. Curiosamente, solo cuando se anunció la continuación por curiosidad y, seré claro, por los excelentes trabajos que estaba disfrutando de Carlos Cuevas, incluido su inolvidable paso por Cuéntame cómo pasó, me animé a ver el primer capítulo de Merlí y admito que no pude parar en los siguientes días hasta que acabé de ver la serie entera. Al acabar, quedaba pensar ¿Cómo será la vida de Pol tras la hipnótica influencia de su profesor del Instituto? De entrada, la presencia de Cuevas, ¿puedo decir ya que me parece uno de los mejores actores de su generación?, era un gran aliciente.

Primera incógnita resulta al conocer a su profesora María Bolaños, una María Pujalte llena de aristas y recovecos y es que no se puede estar más maravillosa, ser más carismática y hacer que aunque no nos olvidemos de Merlín nos enamoremos perdidamente de su atormentado y alcohólico personaje. Con respecto al nuevo ecosistema de amistades del protagonista, pues es imposible resistirse a ese personaje un tanto intrigante y hasta maquiavélico de Pablo Capuz, un descubrimiento sin lugar a dudas. Con el cierre de la primera temporada, todos pensábamos ¿De verdad es posible una continuidad sin el tira y afloja irresistiblemente magnético de Pol y Bruno? ¿Podremos vivir sin las diatribas sobre el mundo de la escena y la vida de la Calduch- no se puede ser más grande que Ana María Barbany en ese papel?

Pues bien, esta segunda temporada nos deja sin poder disfrutar de David Solans (Bruno), el otro gran intérprete nacido en el seno de Merlí, pero aunque le echamos de menos y mucho, los creadores -yo más bien diría genios- detrás de esta espléndida serie han conseguido cerrar la cuadratura del círculo con una segunda temporada brillante con supuesto final cerrado. Sin entrar mucho en las tramas para no hacer spoilers, ya se sabe que todo gira alrededor de cómo aPOLo, sí, no me equivoco, ya sabrán el motivo del sobrenombre, se enfrenta a una noticia- en la que tiene mucho que ver el personaje del siempre impecable y genio de la escena joven Nao Albert, compañero de piso de Cuevas en la vida real- que cambia por completa su vida y su futuro. Carlos Cuevas evoluciona con su personaje a lo largo de la serie. Probablemente uno de los momentos más hermosos de la serie, es cuando hace su confesión a un personaje que nos conecta de nuevo con la serie original. Todo su mundo ha cambiado y sus prioridades también. En ese camino, testigo silente sin saber cómo actuar ante los silencios y las ausencias de su hijo nos encontramos a uno de esos regalos que nos da la televisión que es disfrutar en cada episodio de las capas de un veterano intérprete cuyo trabajo solo puedo reivindicar: Boris Ruiz.

Importante peso ocupa en esta segunda temporada el Satanassa, donde Pol podrá ser por fin él mismo. Allí le espera un viejo conocido de su eterno ex -¿en realidad Pol y Bruno llegaron a ser algo? y desde luego que es un gozoso reencuentro también para el espectador por esa energía y carisma contagioso que derrocha el simplemente delicioso Carlos Indriago. Allí conocerá al dueño del local, Dino, un superlativo Eusebio Poncela, aunque la pregunta es ¿Cuándo no lo está? En ese lugar, poco importarán las etiquetas para Pol, uno de los primeros personajes abiertamente bisexual. Lo que debería ser lo normal, no lo era en nuestra ficción televisiva hasta la aparición de este personaje. La dosis de ternura e ingenuidad lo pone de nuevo la presencia de Biel (Pere Vallribera). Dejo para el final una mención especial para Carmen Conesa y Eva Martín, a las que siempre es muy placentero ver en pantalla. Es lo que tienen las tablas que tienen estas dos inmensas intérpretes.

Después de esta crítica, muchos preguntarán y por qué es (casi) perfecto el final de la serie de Héctor Lozano para Movistar+. Pues, ojo spoiler, no está en el mismo Bruno y la verdad es que me da pena que esta historia tan estupenda, la constatación de que se puede hacer ficción de gran calado en nuestro país, termine, aunque ahora que lo pienso, ¿no será lo mejor dejarla así en lo alto?

2020: El año en el que redescubrimos a “La Veneno” y saltamos “La Valla”

Ha sido el gran año televisivamente hablando para Veneno. De eso no hay ninguna duda. En sucesivos posts a lo largo de la accidentada -Covid mediante- trayectoria de la serie he analizado algunos de los momentos claves de una serie que una vez con el año a punto de acabar puedo decir que es sin duda la ficción más interesante del año. Solo La Valla, mi particular ‘entretenimiento’ en la cuarentena, me ha atrapado tanto en este 2020. En este post además cerramos el año con un poco de música y algunas recomendaciones literarias.

  • Esto se está poniendo cada vez más feo
  • ¿Qué puede pasar?
  • Pues que declaren Madrid en cuarentena. Si lo hacen tendremos problemas de abastecimiento.

Estos diálogos no pertenecen a la realidad. Son ficción que llegó en pleno confinamiento. Se trata de la serie La Valla, una de las mejores series del año, tanto a nivel nacional como internacional. Comentaba yo en mi post sobre ella: “Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se tratase, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después”.

Tras su discreto paso por Antena 3, La Valla está arrasando en Netflix

Este año, Javier Calvo y Javier Ambrossi han desempolvado con acierto a uno de los mayores iconos de nuestra televisión. A priori, Veneno podría haber sido algo que no ha sido afortunadamente. A veces he pensado en cómo hubiese sido esta ficción de la mano de Telecinco. Mejor no pensarlo… Afortunadamente, Antena 3 con la libertad que se le supone como campo de pruebas a su plataforma, ha apostado por dejar libertad creativa a ‘Los Javis’ y el resultado ha sido excelente. A un guion, mitad ficción mitad realidad de Cristina, que trata con cariño a sus protagonistas se suma un elenco de auténticas campanillas donde se juntan la naturalidad y la chispa de Paca La Piraña con intérpretes tan reconocidos como Jorge Usón, Lola Dueñas, Maite Sandoval, Israel Elejalde o Pepón Nieto. Todo ello con un nombre propio que nos ha emocionado de principio a fin con su historia dentro y fuera de las cámaras. Para mí, el trabajo de Isabel Torres debería hacerse con todos los premios en las próximas entregas de galardones televisivos. Hablando del universo de ‘Los Javis’… Este año no tuvimos temporada de Paquita Salas, pero sí tuvimos sus memorias que solo podemos recomendar.

Con un poco de risa todo sienta mejor. También ha sido un año de grandes comedias. Comentaba yo de El Último Show: “La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país”. De la última temporada de Vergüenza destaqué el personaje de María Hervás: “La compi de trabajo de Malena Alterio es una robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores”. A esta actriz también la pudimos ver en la segunda temporada de la comedia El pueblo. No me olvido de Vamos Juan, la excelente secuela de Vota Juan. Un placer volver a disfrutar de las (des)venturas de este desastroso político lleno de patetismo y verdad en la piel de un Javier Cámara superlativo al que secunda cual Sancho a su Don Quijote el actor Adam Jezierski, el intérprete más sólido de los muchos curtidos en la cantera de Física o Química. Una sobresaliente trayectoria en las tablas con por ejemplo El Cojo de Inishman y Billy Elliot y en cine con Gordos lo avalan. No le pierdan de vista. Como bonus track de lujo añadiría ese placer absoluto que son cada una de las intérpretes de Señoras del Hampa que estrenó segunda temporada en Prime Video.

Las series de sobremesa, la compañía ideal para muchos espectadores. En este año marcado por las plataformas de streaming no nos podemos olvidar que hay televidentes que durante estos meses no han tenido otra compañía que la de los seriales diarios. A falta de Netflix, los espectadores más veteranos tenían al menos una horita diaria de distracción y amoríos en tiempos menos revueltos que los actuales en algunos casos. Es reseñable el caso de Amar es para siempre que con la previsión que llevaban de rodaje y a pesar del parón del rodaje consiguió no fallar a su cita diaria durante este año. Las historias de la Plaza de los Frutos siguen atrayendo a una parte de la audiencia fiel a las historias de El Asturiano y sus parroquianos. De Llum Barrera a Unax Ugalde. De José Antonio Sayagués a Itziar Miranda y su inseparable Manu Baqueiro. De Oriol Tarrasón a Anabel Alonso e Iñaki Miramón. Los personajes que interpretan estos estupendos actores junto al resto del elenco son parte de la familia para muchos espectadores.

HBO, entre las 30 monedas de Cristo y Patria. En el catálogo de la plataforma, justo antes de convertirse en apenas unos meses en HBO MAX, destacan dos títulos patrios. Es verdad que Patria se fue deshinchando capítulo a capítulo tras un impacto inicial arrollador inaudito, pero el trabajo de Elena Irureta pasará a la historia de este año televisivo. Aún estamos viendo 30 monedas, el Álex de la Iglesia televisado que pone en una serie todas sus obsesiones y marcas de la casa al servicio de una serie que cuenta con un gran aval en sus secundarios con intérpretes del nivel de Secun de la Rosa y Carmen Machi.

Hacen faltan unos pocos planos de Secun para atraparnos con su trabajo en 30 monedas

Mask Singer y Tu Cara Me Suena, el gran entretenimiento musical arrasa. La pandemia nos dejó en mitad de la edición de este año de TCMS. Durante meses, echamos en falta las emociones y las risas detrás de un formato que funciona a la perfección a pesar de las muchas ediciones a sus espaldas. Ha sido raro recuperar la edición tantos meses después, pero se agradece. Veremos si Jorge González, que ha hecho un concurso excelente, será finalmente el ganador. A este formato se unió en la oferta de Antena3 un programa en el que Terelu fue una cerdita, Pepe Navarro un pulpo y Paz Vega una catrina. A priori suena marciano… Y lo es. Probablemente Mask Singer sea el show más mamarracho que ha emitido la televisión en mucho tiempo. Entonces, ¿Cuál es la clave del éxito? Que nos ha invitado a jugar. Cada semana hemos especulado con quién estaba tras la máscara y hemos gritado desde casa: “Quítatela, quítatela”. Una pena las foto pistas que nos destriparon -Twitter mediante- quiénes eran los finalistas. Para la próxima edición mejor si evitan ese momento fotográfico.

Propuestas literarias para un año en que redescubrimos el valor de la lectura en el Cementerio de los Libros Olvidados. Ha sido un año agridulce para los lectores. El autor español más leído tras Cervantes nos dejaba tras una enfermedad que había llevado con la discreción que siempre llevó su vida. Carlos Ruiz Zafón deja un legado literario incontestable al que ahora se suma el que seguro será uno de los pedidos más recurrentes para Reyes: La ciudad de vapor que incluye un cuento dedicado a Cervantes en el que con la maña habitual del narrador nos hace creer si lo que está contando pudo haber ocurrido. En el campo de lecturas que solemos recomendaros tenemos un variadito. Si os van las memorias de actores españoles tenéis que haceros sin duda con las de Andrés Pajares y las de Alberto Closas. También este 2020 nos trajo una buena guía para iniciarse en el campo de los musicales: 100 musicales que deberías ver. Para los más peques sin duda, buena opción sigue siendo Roald Dahl con Las Brujas.

El cierre literario-cinéfilo lo ponemos con la editorial AppleHead Team, un absoluto descubrimiento. Lo más interesante que reseñaría de ellos es que podréis encontrar libros con temáticas que no encontraréis en otras editoriales. Nuestra recomendación estrella se llama La otra Disney Volumen 1 (1946-1967). La peculiaridad de este excelente libro de Alberto Corona reside en que fija su mirada en las películas de acción real y no en las de animación, que son las que más permanecen instaladas en el imaginario colectivo. De las más conocidas como Mary Poppins a la ‘maldita’ Canción del Sur, ¿es tan racista como la pintan? Para descubrirlo lo mejor es hacerse con este excelente libro.

El año en que bailamos con ‘la niña’ María Peláe y el de Linares nos demostró un talento 6.0

En un año tan extraño hemos visto menos conciertos de los que nos gustaría de María Peláe, que sin duda en 2020 ha tenido su gran año a pesar de todo. Yo tuve la suerte de verla en la Riviera de Madrid con todas las medidas de seguridad a pleno rendimiento tras el confinamiento y ha sido uno de los acontecimientos en vivo de mi año cultural. Su frescura y desparpajo se funden con una música que bebe por ejemplo de Lola Flores. Podéis conocerla en la entrevista que la hice en Scenikus. Si ella dio uno de los primeros conciertos postconfinamiento en Madrid, Raphael dio el primero masivo en el otrora Palacio de los Deportes de Madrid. El artista ha mostrado así su compromiso con la música en vivo. Por supuesto, también ha sacado disco y nos ha amenizado la Nochebuena. Lo que viene siendo un artista 6.0

La cultura pop española ocupa su lugar en las librerías de la mano de Juan Sanguino

“Si en algún momento de tu infancia viste a Sabrina salírsele un pezón en la televisión pública, tu adolescencia quedó atravesada por el crimen de Alcàsser…”

Cómo hemos cambiado. La transformación de España a través de la cultura pop de Juan Sanguino (Península, 2020)

Puede sorprender que un libro como el que encabeza este post no contenga ni una sola imagen en sus páginas, salvo la maravillosa fotografía de Piedad Bejarano de la portada, pero es que una vez leído te das cuenta de que simplemente no es necesario.

Esto es así ya que el receptor de este libro, estoy seguro, recuerda cada uno de los episodios televisivos a los que hace referencia Juan Sanguino en sus páginas. Solo hay que tirar de esas imágenes que tenemos guardadas o creemos tener guardadas en el imaginario colectivo y es que ¿Quién no conoce a alguien que dijo haber visto el episodio de Ricky Martín y la mermelada? Por cierto, la Gemio no vivió ese supuesto momento. Fue the one and only Concha Velasco que la sustituyó en Sorpresa, Sorpresa, ¿Se acordaban?

Cada vez somos más conscientes de cómo la cultura popular nos define como sociedad, de cómo aquellos estándares que en un momento nos resultaban aceptables, ahora se tornan en algo bien distinto. Es improbable que nadie hace relativamente poco pensase que un personaje como Cristina Ortiz, La Veneno, generaría un fenómeno de la dimensión que lo ha hecho gracias a la serie de la que hemos hablado aquí ampliamente.

Por las páginas de este tratado pop de España encontramos afirmaciones del tipo: “A nadie le gusta Macarena. Nadie se la ha puesto nunca en su casa por placer. Y, sin embargo, es, con diferencia, la canción tolerada con más entusiasmo de nuestro tiempo”. Sí aquí caben todos los referentes populares que se puedan imaginar, sin olvidarse de fenómenos como OT.

Esta edición Península está plagada de leyendas urbanas de esas que nos han construido como sociedad de la (des)información y es que “da igual si Victoria Beckam dijo o no que España le olía a ajo”, nos sentiremos interpelados reconociendo cada uno de los pasajes a los que hace referencia Sanguino. Somos una sociedad compleja incluso en la construcción de los propios iconos de la cultura pop. Así que es difícil explicar a alguien que no tenga ADN ibérico dicotomías como las que provoca la interpretación de un personaje como Torrente: “podría funcionar a la vez como sátira del machirulismo casposo para algunos espectadores y como reivindicación del canallita ibérico para otros”.

Cómo hemos cambiado nos habla de tú a tú para que no olvidemos que la España de las plataformas, de las series y programas de culto sigue siendo aquella que vibraba con el Mississippi a medianoche y disfrutaba a la par que se escandalizaba con la teta de Sabrina.

Si hemos cambiado o no, no seré yo el que lo diga, sumérjanse en las páginas de este libro altamente adictivo y lo comprobarán con sus propios ojos.

Y hasta aquí puedo leer.

“Veneno” o el triunfo de la televisión de antes con la mirada puesta en los lenguajes del presente

Es paradigmático o quizás… no tanto que las series que más haya disfrutado en este infausto 2020 hayan salido de las entrañas de la tele convencional, esa que ya no molaba. En este contexto en que lo “cool” lleva sello yanki, se llame HBO, Netflix o en menor medida Prime- aunque se ha colocado por su catálogo en una de mis plataformas favoritas-, me he enganchado a El nudo, La Valla y Veneno, tres ficciones de la plataforma de streaming de Antena 3 que, en dos de los casos, finalmente se están emitiendo también en la parrilla de la cadena “convencional” y la tercera terminará llegando también a la pequeña pantalla. Hoy Veneno salta en sus dos primeros episodios a Antena 3 mientras estoy acabando de escribir este post.

Ayer, como cuando nos reuníamos a ver el final de Aquí no hay quien viva, Los Serrano, Farmacia de Guardia o Médico de familia, muchos espectadores esperamos a la hora de la Cenicienta, que tanto marcó a Cristina ‘La Veneno’, para degustar kleenex en mano del desenlace de Veneno. Volvió la televisión evento que ya creíamos olvidada en una época marcada por las series que se suben ‘del tirón’ y que devoramos tan rápido como olvidamos cuando nos dan otro atracón de una serie atractiva para nuestros gustos. Veneno ha sido un evento en cada capítulo, semana a semana y es que los domingos era el día clave en que los seriófilos -por llamarnos de alguna forma- hemos estado ahí pegados con la posibilidad de apaciguar aún más nuestra hambre de buena televisión con ración de la estupenda Patria que solo por disfrutar de Elena Irureta ya nos ha enganchado.

Recuerdo cada momento de aquel primer capítulo que ya reseñé – en pleno confinamiento- de Veneno. Esa mirada a esa tele de los 90 que en alguna ocasión- siempre a escondidas desde el pasillo- confieso haber visto con una edad impropia y sin entender muy bien lo que ocurría, solo recuerdo que te llevaba a otro lugar que la parrilla diurna no te trasladaba. Antes que teatrero o cinéfilo fui un niño eminentemente televisivo que devoraba todo tipo de contenidos incluso del prime time y de los primeros minutos de late night. De repente ver Veneno me ha llevado a ese momento que una parte de la sociedad quiere casi como confesar que no ha existido. Entre el morbo y la caspa hecha con mucha gracia y en parte sin malicia, pero que sin duda aportaron mucha más creatividad televisiva que los chabacanos programas morbosos de la actualidad a los que soy incapaz de engancharme entre supervivientes, tentaciones y gente sin interés, oficio ni beneficio ni mucho menos gracia.

Veneno es la constatación de varias cosas. La primera que la televisión de emisión semanal no ha muerto, ni muchísimo menos. Llevamos comentando muchos meses la serie de ‘Los Javis’. La segunda, que en el fondo aquella televisión de los 90 nos sigue enganchando como sociedad, aunque adaptada a los lenguajes y los mensajes que imperan ahora. Sí, muchas señoras de Cuenca sabían sin darse cuenta lo que era un transexual o un ‘travestí’ como se decía entonces. La tercera, que a veces los prejuicios – ¿de verdad era necesaria una serie sobre ‘La veneno’? se preguntaban muchos- se caen con solo un par de fotogramas de un producto televisivo tan redondo de principio o fin, encabezando sin duda mi ránking de ficción televisiva de este 2020, que parece escrito por el mismísimo Stephen King.

Voy con una de las claves del éxito de Veneno, de incontestable interés para propios y ajenos al universo de Cristina, y es su tono. Entre la comedia más desenfadada -como las propias y esperpénticas apariciones de la musa de Pepe Navarro en tv- mezclado con la dosis justa de drama hondo y, por supuesto, esa especie de realismo mágico que impregna por ejemplo el soñado funeral de la protagonista de este crudo cuento de hadas que como en las historias nada edulcoradas en las que se basarían las películas Disney tiene por supuesto sus luces y sus sombras. Y sí, nuestra particular Cenicienta que tantas veces le pidió a su Paca ver la cinta del zapatito perdido, también tuvo sus luces con sus picos de éxito. Como reza la canción de Leiva: “nunca debiste cruzar el Mississippi” o ¿Quizás sí? La serie deja a juicio del espectador determinar si la fama solo trajo cosas malas a la vida de excesos de Cristina Ortiz.

Con este tono tan bien equilibrado, Javier Calvo y Javier Ambrossi han demostrado una madurez creativa que, estoy seguro que es solo el comienzo de un futuro prometedor. Con respeto y cariño por el personaje, se han rodeado de personajes que en algunos casos no se habían puesto nunca delante de una cámara pero que dan una verosimilitud al relato cuando confluyen con actores de primera fila que aparecen por la serie aunque sea simplemente para hacer un pequeño papel episódico o cameos como los que hacen los personajes reales, desde Pepe Navarro a Machús Osinaga- a ver si la encuentran- o Valeria Vegas. Del reparto de secundarios de lujo me quedo con Elvira Mínguez, Maite Sandoval- a la que también pueden ver en la excelente Señoras del Hampa– y Lola Dueñas, sin olvidarme de Israel Elejalde que sin imitar a Navarro…se convierte en él y un irreconocible Jorge Usón.

Para mí, las reinas de esta particular fiesta televisiva son dos, en diferente tono. Me refiero a ‘Paca la piraña’ interpretándose a sí misma como si las cámaras hubiesen sido lo suyo siempre y la actriz Isabel Torres. La intérprete se ha llevado el aplauso de público y crítica interpretando la etapa menos mediática de ‘La Veneno’ en en sus últimos años. Nos ha cautivado en cada plano con esa luz que ha desprendido incluso tras conocer el cáncer que le han diagnosticado en este infausto año. Les recomiendo su paso por Late Motiv para saber un poco más sobre ella.

-Tienes más info sobre la serie en este post del blog de junio.

“Paquita Salas. Superviviente”: Calvo y Ambrossi brillan en la autobiografía ficcional

“Soy Paquita Salas y soy representante de actrices. En la vida hay un momento para contarlo todo, y este es el mío”.

Es curioso el camino que ha tomado en los últimos tiempos la carrera de la joven pareja de exitosos creadores de “La Llamada”. Aún ultimando el final del rodaje de “Veneno”- una excelente hagiografía televisiva que bebe de la fantasía que impregnó la musa de Pepe Navarro en sus memorias-, Ambrossi y Calvo sorprenden dando voz a un personaje de ficción que, si rascas, tiene alguna que otra conexión con la realidad. Eso sí, lo dejan claro en sus páginas: “Aunque se incluyen personajes reales, esta es una obra de ficción”.

Por las páginas de “Paquita Salas. Superviviente” (Ediones B, 20,90 euros) desfilan personajes reales con señas de identidad muy distintas a las que tienen en la realidad, pero en el imaginario de ‘Los Javis’ todo es posible y consiguen hacerlo creíble. La cuestión importante de esta publicación es si suma algo a las excelentes temporadas de la ficción originaria de Flooxer y después mundialmente conocida por su trasvase a Netflix. Pues bien, aporta y mucho en todos los pasajes que describen la vida de Paquita antes de que el gran público la conociéramos a través de la serie que ha catapultado a Brays Efe.

Portada del libro.

Es raro que un personaje emblemático del “chousbisnes” -me estoy Paquitizando, lo sé- no haya pasado por la vida de la famosa protagonista de “Hasta Navarrete”. El libro comienza con una cronología de la vida de esta gran amiga de Piti Alonso- que terminará heredando su oficina cuando PS Management se vaya al traste- en la que no faltan momentos cumbre como cuando su Lidi fichase por “¡Ala…Dina!”, serie de culto donde las haya. Paquita habla sobre sus referentes que van de Carmen Sevilla: “Si dices Carmen, es Carmen Sevilla” a María Dueñas: “Escritora no la hay igual en España”.

En las páginas de este libro viviremos a través de la narración escrita, pero también a través de una novela gráfica brillantemente ilustrado por Iván García, las luces y las sombras de una representante ficcionada que, en el fondo, comparte situaciones con la realidad de un sector que los que conocemos desde dentro sabemos que aunque algunos de los hechos no sean exactamente así, acaricia la realidad para transformarla en una ficción… maravillosamente adictiva. Y es que una de las cualidades de este volumen es que cuando empiezas solo quieres seguir. Imposible no querer conocer cómo llegó al lugar que llegó nuestra querida Paquita y es que en el fondo, y esa es la ternura del personaje, todos llevamos un trocito de una Paquita dentro que nos hace conectar con ella en algún momento.

Cuando Paquita encontró a Julia.

Mención aparte merecen lo que en cine llamaríamos extras. Podremos disfrutar desde las recetas- no pueden faltar los torreznos- a los mails del spam y el test para descubrir a la actriz 360º que podrías llevar dentro.

En definitiva, “Paquita Salas. Superviviente” es una muestra más de lo que Ambrossi y Calvo tienen aún por darnos a sus espectadores y lectores. Solo hay que ver -yo lo acabo de hacer- el excelente cuarto episodio de “Veneno”. De reclinatorio.