Terele Pávez: El legado de una actriz de raza

Este oficio te hace un regalo cuando tienes delante a una entrevistada del nivel de Terele Pávez. Aún recuerdo la primera imagen congelada que tengo de ella en mi imaginario. Se trata de una escena de El Día de La Bestia, que vi diría que indebidamente demasiado niño. Me quedé fascinado por el universo de esta película y me fijé en esa actriz que decía “El mundo está lleno de hijos de puta”. Desde entonces, asocié a esta actriz al universo de un director, Álex de la Iglesia, que le regaló otra frase que se ha quedado en la memoria de las nuevas generaciones y que está poblando desde ayer las redes sociales: “A mi no me dan miedo las brujas. A mí lo que me dan miedo son los hijos de puta”. Y a Terele, esa conexión con el público joven la encantaba: “Me encanta cuando me dice algún chaval que las películas de Álex les han hecho interesarse por mi trabajo y que por eso han visto películas tan distintas como Los santos inocentes”. 

Aunque había tenido un breve encuentro con ella anteriormente, la primera vez que pude mirar a los ojos de Terele y charlar con ella fue hace relativamente poco en el Teatro Español, en el 2014, un año especialmente celebrado por los premios que recibió y en el que tuve la suerte de encontrarme con la intérprete en tres ocasiones. La primera vez que nos vimos fue durante las representaciones de El Cojo de Inshmaan y tuve la suerte de acompañarla en su camerino hasta sólo unos minutos antes de subir el telón. Como decía antes, desde niño me cautivó su fuerza en la gran pantalla y ese día pude ver en primera persona que eso no dejaba de ser una extensión de su propia vida. Me acuerdo que era la primera en llegar al teatro, me la encuentro con un café y sólo puedo parafrasear lo que dije en su día: “Ella hechiza en las distancias cortas, te atrapa y te contagia de un pedacito de esa energía de vivir que la caracteriza”. Cuando llegó el momento de la foto descubrí la camiseta que llevaba puesta con su foto y esa frase de Las Brujas de Zugarramurdi que sólo podía ella decir con esa raza. Inevitablemente le apareció una sonrisa de lado a lado que cada vez que nos encontrábamos volvía a aparecer como si nos conociéramos de toda la vida y era entonces cuando me pedía que la diese un beso en la mejilla. Compartí con ella también uno de los reconocimientos más emotivos que recibió por su trabajo en Las Brujas de Zugarramurdi en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega. Su relación reciente con el teatro continuó, de nuevo en el Español, donde volví a tener la suerte de entrevistarla.

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Gracias por tanto, Terele. Nos queda tu inmenso legado en imágenes y esos momentos mágicos que me regalaste en cada encuentro.

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Se nos va Ángel de Andrés López, un trocito inolvidable de la historia de nuestra televisión

Hay personajes a los que jamás nos imaginaríamos con otra cara. Chanquete interpretado por el gran Antonio Ferrandis sería un buen ejemplo o el Manolo Jumilla Pandero que dibujó Ángel de Andrés López. Manos a la obra me evoca uno de mis primeros recuerdos televisivos. En aquella serie, de la que me declaraba un auténtico forofo entonces y que sigo viendo en reposiciones, me encariñé de una forma muy visceral de sus personajes. Manolo, ese albañil grandote que llamaba a su socio con un sonoro “Benitooooo” es un personaje inolvidable. Y de ello tiene la culpa un actor capaz de dotar de una humanidad y una ternura adorables al buenazo – a pesar del aspecto duro- que tenía que soportar todos los días el bocata de su Adela. Pero la carrera de Ángel de Andrés López tuvo otro momento televisivo destacable, la serie Pelotas, donde interpretaba al dueño del bar de un equipo de fútbol. Y en el cine, fue un inolvidable chico Almodóvar y brilló en las Tapas de Juan Cruz y José Corbacho y en las 800 Balas de Álex de la Iglesia. En los últimos años regresó al teatro con Wilt, la única vez que pude verle sobre los escenarios. Se nos va con un proyecto teatral pendiente con su querido Carlos Iglesias, su eterno compañero de ‘ñapas’ televisivas y amigo inseparable desde entonces: “Era imposible no amar la bondad de un hombre que, por encima de todo, amaba la vida” comenta su querido Benito en un emotivo artículo en El Mundo

Gracias por tus inolvidables y generosos trabajos.

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Dos actores de reclinatorio

En España estamos de enhorabuena. Dos emblemas de nuestra escena siguen en activo y ¡De qué manera! Doña Concha Velasco viene dispuesta a arrasar en el Teatro de la Abadía y Don José Sacristán está de gira con Muñeca de Porcelana, entre otros muchos proyectos.

Hace unas semanas vi a Pepe en su primera inmersión en el universo de David Mamet en las Naves del Matadero. Esa Muñeca de Porcelana fue la protagonista del primer QUICK DESDE MI BUTACA. No saben el regalo que fue comenzar con el MAESTRO aventura radiofónica junto a Juan Carlos Rubio. Con ellos hablé precisamente de la otra protagonista de este artículo, de ‘La Velasco’. Ambos pertenecen a una generación de actores, a una raza aparte que con su ejemplo parece dispuesta a no desaparecer de nuestro teatro, nuestro cine y nuestra televisión. Actores todoterreno capaces de hacer todo y, lo más importante, de hacerlo todo bien. Forjados en la experiencia sobre las tablas durante décadas, nos regalan generosamente un trocito de su TALENTO en cada interpretación. Sacristán está viviendo una segunda edad dorada teatral y cinematográficamente. Su trabajo en la obra de Mamet sin duda está entre lo mejor de su producción teatral reciente. Lo mismo se podría decir de sus trabajos en las películas Toro, Quatretondeta – que se estrenó ayer- y Vulcania. Y es un placer verle cada semana en la Pequeña Pantalla en Velvet, donde por cierto participará en la próxima temporada Concha. Seguro que el reencuentro televisivo de ambos será para recordar.

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QUICK DESDE MI BUTACA llegó a las ondas con un programa sobre MUÑECA DE PORCELANA.

No deja de fascinarme la vocación, el amor por el oficio de ‘cómica’ de Concha Velasco. Durante meses se ha empapado del espíritu de Juana La Loca para enfrentarse a la Reina Juana. El pasado jueves pude acercarme al Teatro de la Abadía para disfrutar de su trabajo. El resultado de ese esfuerzo tuvo como recompensa una gran ovación con el público puesto en pie. Concha ha sido, es y será carne de escenario. Gerardo Vera la dirige con maestría en un monólogo difícil. Acostumbrada a estar ‘arropada’ en el escenario, la actriz se tira al vacío en esta experiencia escénica, en la que su desgarro emocional traspasa el escenario y emociona a un público que solo puede entregarse a uno de las cimas interpretativas de su carrera. Ernesto Caballero ha contado la historia de Juana mujer, de la persona sufriente detrás del personaje histórico al que tildaron de ‘loco’. Todo ello en una producción en la que el Grupo Marquina y Juanjo Seoane vuelven a marcar la diferencia con una puesta en escena extraordinaria. La Abadía ha sido el lugar elegido para estrenar en Madrid. Verán cuando se acerquen al Teatro que no habría un espacio escénico mejor para hacerlo en la capital que el citado lugar. Y como Concha sigue tan activa como siempre, no deja la presentación de Cine de Barrio, la acabamos de ver en un malvado papel en Bajo Sospecha y como avanzaba antes, estará en la siguiente temporada de las galerías más famosas de nuestra televisión.

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Gracias Concha, Gracias Pepe por no perder la PASIÓN por un oficio con el que nos emocionáis en cada trabajo.

“El Ministerio del Tiempo”, el mejor homenaje al Quijote en el centenario de Cervantes

Es sabido que Don Miguel de Cervantes quiso triunfar como dramaturgo, pero la genialidad que imprimió en su obra cumbre no se trasladó a los escenarios. Era Lope de Vega el que triunfaba con sus “populares” obras.

Pero, ¿Y qué pasaría si le pusiesen en sus manos al autor de Rinconete y Cortadillo la posibilidad de impulsar su sueño de triunfar como empresario teatral a cambio de renunciar a su gran obra?

El Ministerio del Tiempo vuelve a poner en valor la cultura en Tiempo de Valientes. Y lo hace mirando de igual a igual, hablando de tú a los clásicos. Cervantes es un hombre movido por la ambición, por las ganas de arañar un poco de gloria teatral a Lope de Vega. Dos genios humanizados. Del Fénix de los Ingenios ya conocimos como le gustaban los placeres de la carne y que le elogiasen en la primera temporada. En este capítulo le tenemos de vuelta en la piel de un actorazo como Víctor Clavijo. Para hacerle frente está un imponente Pere Ponce en la piel del Manco de Lepanto. El capítulo se ha convertido de alguna forma también en un homenaje al arte de los cómicos viendo a algunos de nuestros protagonistas sobre el Corral de Comedias de Almagro.

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Y ¿Qué decir de la vuelta del gran Miguel Rellán con su entrañable personaje citando El Crack, en la que que él mismo participo? Son esos guiños cómplices que hacen de esta serie algo mucho más especial y cercano al espectador.

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Y si hablo del reparto no puedo olvidarme de ver en un papel episódico a  un actor de la solvencia dramática de Manuel de Blas, a quien se puede ver ahora mismo en el Teatro Fernán Gómez con Salomé.

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Y el momento cumbre del capítulo se ha convertido sin duda en uno de los homenajes más sinceros y emotivos que hemos visto en nuestra televisión a El Quijote con guiño incluido a la británica Doctor Who. En una escena onírica, Cervantes conoce de primera mano lo que su obra cumbre supondrá para la historia universal de la literatura. Y en ese momento la serie ha alcanzado una cuota de emoción enorme, al nivel del episodio Lorquiano. Y así casi de soslayo, un producto de la calidad de El Ministerio del Tiempo se convirtió en el mejor embajador del legado cervantino ante las nuevas generaciones. Tras este capítulo me siento más ministérico que nunca. Gracias a Javier Olivares y su equipo por regalarnos cada semana un trocito de deleite televisivo y cultural. Y añadiría que a la Televisión Pública por cumplir con su servicio público de difusión cultural con productos tan ricos como este ministerio.

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El debate de la (in)cultura, evento televisivo del año

Anoche me senté frente al televisor dispuesto a ver el que prometía ser el gran evento televisivo del año. El debate de tres candidatos a la presidencia y la vicepresidenta del gobierno. Más allá del hecho significativo de la ausencia de dos candidatos de partidos con representación parlamentaria, IU y UPYD, lo que me llamó la atención era lo que estaba tardando en salir a colación la cultura en el debate. Bueno, será en la segunda parte pensé. Infeliz de mí. Tras más de dos horas de espectáculo televisivo- político me fui a la cama con una sensación realmente espeluznante. A los que supuestamente nos van a representar les importa más bien poco el hecho cultural. Otra llamada de atención también se la daría a los ‘moderadores’, que tampoco metieron mención alguna. Como si el movimiento de la cultura no generase riqueza, vaya panda… Salvo la gente directamente implicada, las gentes de la cultura, pocos espectadores en redes sociales se quejaron de la ausencia de este tema en el debate. Por tanto, tercera colleja para las tuiteros.

Quería pensar que la cultura ocuparía un espacio, aunque fuese hablando del IVA cultural. Debo ser un utópico. Seguiré esperando el debate de la cultura. La esperanza es lo último que se pierde.

De momento, sólo nos queda este debate de la (in)cultura que pulverizó todos los récords de audiencia. Quizás algún día la cultura también atraiga audiencias millonarias. Ay, infeliz de mí.

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Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

Sergio Peris Mencheta: Las renuncias en pos del sueño americano

“Te queremos volar a Los Ángeles, Sergio”. En junio, hace una prueba para una serie americana. Para el director de Continuidad de los parques es una más: “He hecho unas 20 en los últimos cuatro años”. Cuando estaba en el Festival de Almagro- donde se quedó literalmente afónico por el calor extremo del paraje manchego- recibió una nueva llamada. Querían que hiciese una nueva prueba. Ya de vuelta en Madrid, con la ayuda del actor Mario Tardón, grabó una escena que entusiasmó a los responsables de la serie Snowfall. Y entonces, llegó la llamada que cambió todo: “Cuando pienso que estoy dentro de la serie me doy cuenta del marrón que tengo encima con tantos proyectos teatrales en marcha en España”. Hablamos con el actor y director en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, donde participó en el ya clásico ciclo “Noches de la Biblioteca”.

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Lluvia Constante en los Teatros del Canal, el primer escollo. Sergio Peris Mencheta lleva una temporada intensa: “Inconscientemente, me he hecho un sitio como actor, creador y director en España”. Entre los proyectos que más alegrías le han dado está este texto en el que ha compartido escenario con Roberto Álamo bajo la dirección de David Serrano. Cuando se retrasó el rodaje del piloto de la serie, Peris Mencheta lo tuvo claro y decidió renunciar a la serie. Fue Jorge Culla, el intendente de los Teatros del Canal, donde se iba a reponer la obra, quien le hizo cambiar de opinión: “Suspendemos, no puedes renunciar a la oportunidad de tu vida”. Fue entonces cuando el actor y director decidió escribir una carta al espectador que ha sido un éxito viral sin precedentes:

Querido Espectador.

En octubre de 2014 estrenamos LLUVIA CONSTANTE en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Un viaje maravilloso en el que me embarqué junto a Roberto Álamo y David Serrano. Y el camino ha sido un goce, entre gente que entendemos el TEATRO como un vehículo para cambiar las cosas, dentro y fuera de uno. Hacer reír y llorar, pero también hacer reflexionar y cuestionarnos. Tratamos de elegir las obras que muestran nuestros ángulos muertos, que nos ponen al borde del acantilado, que nos alertan como seres humanos sobre nuestro comportamiento, nuestros valores, nuestros miedos, nuestros deseos, y en definitiva sobre el camino que vamos haciendo al andar en este mundo que vivimos y en este momento que nos ha tocado vivir. Y siempre me pregunto si la elección responde al afán de intentar que tú –Espectador- te veas en las mismas y te hagas preguntas; o simplemente recurrimos a ella con un afán psicoterapéutico más “onanista”…

Elegí ser actor por dos razones:

1-para contar historias que mejoraran el mundo

2-para que papá y mamá me quisieran más

Más allá del miedo evidente de saber si podría comer de esto, estas 2 razones desde el principio dibujaron ante mí 2 caminos.

El primer camino es el más divertido. Es el que te recuerda al niño que fuiste, que “jugaba a que era”, y que jugaba en general. Que se ponía el mundo por montera y encontraba a todos en uno mismo. Sin pudor. Sin miedo al fracaso. Sin buscar el éxito. Y lleno de mí. El investigador y el investigado. El preguntador y la respuesta. El “mundo en pelotas”, como me gusta pensar. La vida en el escenario de la misma vida. Momento a momento.

El segundo camino es el que me empuja a estar a la altura (no sé muy bien qué altura). A ser un “buen” actor. A pensar en mi “carrera”. A compararme con otros. A mitificar. A estar guapo. A brillar. A ir a fiestas, estrenos, festivales, show-rooms, alfombras… El segundo camino es el que está lleno de necesidad de reconocimiento, de halagos, de googlear mi nombre, de disfrazar mis carencias… Y en definitiva, de soñar con recoger el premio y llorar dando las gracias a papá y mamá por engendrarme. Ese camino está repleto de flashes, de opiniones, de guiños, en el mejor de los casos. O al menos está lleno de la búsqueda de todas esas cosas. Y ese camino en realidad está asfaltado y se llama “autovía”. Y pretende llevarme más y más rápido a un lugar que no existe. De hecho siento que ese camino me pone todo el rato fuera de mí: “qué dirán, ya no me llaman, ya no gusto, me ven gordo, me criticaron, salí parpadeando en la foto”,… etcétera, etcétera…¡Mucho etcétera!… En ese camino me vacío de mí, y me lleno del personaje que los demás crearon a partir de aquella frase que dije, de aquel personaje que interpreté, de aquella novia que tuve, o de aquel polémico discurso… Y ese camino de búsqueda del éxito (o sea: de insatisfacción permanente), inevitablemente, yo lo relaciono con Hollywood. Huelga decir por qué. Estos dos caminos, lejos de ser compatibles, son como aceite y agua, y cuanto más poder toma uno, más desaparece el otro. (Este capítulo da para mucho, pero no me enrollo más al respecto.) Y huelga decir también que ambos caminos son de paso obligado. Y de la cantidad de kilómetros que recorra en uno y en otro depende mi carrera, mi éxito, mis premios, mi dinero, mis portadas, mis seguidores en redes,… pero también mi entrega, mi conexión con lo que pasa en el mundo, mi conexión con lo que me pasa a mí, y creo que mi felicidad. Entre otras cosas, ser actor me obliga, consciente o inconscientemente a combinar estos dos caminos. Y uno trata, denodadamente de encontrar la fórmula para que aceite y agua congenien.

En este momento de mi vida el TEATRO se ha terminado de convertir en el vehículo sobre el que viajo por el mundo. El camino que elegí. Como actor, allí me toca vaciarme de mí un buen rato para dejar entrar al personaje que escribió el autor. Y como director, allí pongo en juego mi punto de vista y mis ganas de compartir la vida contigo, Espectador. Y hace rato que esto me hace plenamente feliz.

Hace una semana recibí una llamada “del otro lado del charco” con una proposición de trabajo como actor de esas que uno “no puede dejar pasar”. El problema es que las fechas de rodaje coinciden de lleno con las fechas de LLUVIA CONSTANTE en el Canal. He estado peleando con producers, showrunners, managers, agents y Studios para tratar de hacerles entender que yo, antes de que me “descubrieran” ellos, ya existía. Y que tenía mis compromisos. Que muchos podían caer, pero que había que respetar esos 4 días que ya estaban anunciados en los Teatros del Canal. Finalmente hablé con Jorge Culla (Intendente de los Teatros del Canal), y le conté lo que estaba pasando. Tanto él como Albert Boadella (Director de los Teatros del Canal) entendieron que no podía dejar pasar esa oportunidad, y hablaron ellos mismos con los producers, showrunners, managers, agents y Studios de marras, y decidieron, ante la imposibilidad absoluta de aplazar el rodaje, anular las funciones para que pudieran contar conmigo y no buscaran a otro. Mi infinita gratitud hacia ellos.

En estos 7 días de estrés y negociaciones para defender que respetaran “mi” TEATRO, me he dado cuenta de que mi “ahora” (antes de la llamada de EEUU) es el mejor momento de mi vida. En lo personal y en lo profesional. Me gano la vida haciendo TEATRO. Es más: me la gano haciendo el TEATRO que yo quiero hacer, rodeado de la gente que lo entiende como yo, y a la que quiero. A bordo de un Barco Pirata pequeño pero matón, cuento las historias que me laten como director, y me meto en la piel del personaje que me late como actor. Y a ti, Espectador, la propuesta, por lo general, te gusta. Y disfruto el camino (que es el secreto de la felicidad, dicen).

Te escribo esta carta para despedirme de ti. Por un rato.

También para darte las gracias por vivir el TEATRO. Por comprar esa entrada. Por confiar.

Pero sobre todo para pedirte disculpas por haberte “traicionado” y haber tomado ese tren del que tantos hablan. Ese tren que “no se puede NO coger”. Y no tener que arrepentirme en el futuro de no haberme subido cuando tuve la ocasión. Ese tren que estoy seguro que no me hará más feliz de lo que me hacen, hoy, las tablas, y cuyas vías discurren por el segundo camino, claramente.

Espero que al menos sí me sirva para seguir haciendo camino y, en el mejor de los casos, no pierda de vista por la ventanilla el sendero de la alegría. Te aseguro que no cesaré en mi empeño de mezclar aceite y agua.

Disculpa, una vez más. I owe you one.

Hasta pronto.

Sergio Peris-Mencheta

En Montgat, a 28 de julio de 2015.

La Joven Compañía de Teatro Clásico, la gran renuncia: “Para mí, el gran sacrificio es no poder hacer el proyecto de la Joven Compañía de Teatro Clásico. No lo voy a poder hacer. Creo que entienden, pero no comparten mi elección. Me va a dar pena esa renuncia”. El actor y director que siente el teatro como algo que le “alimenta el alma” siente que traiciona a su parte más creativa con esta renuncia. El que llegara a ser Capitán de la Selección Juvenil de Rugby y que comenzó en el teatro por una chica, vivió las mieles del éxito desde bien joven con la serie Al Salir de Clase, aunque ahora sea el teatro su gran amante artística y vital. También por el camino ha tenido que renunciar a dos películas: Que Dios nos perdone, cinta de Rodrigo Sorogoyen con Antonio de la Torre y Roberto Álamo y a la película interactiva francesa L’ Araignée Rouge (La araña roja), en la que los espectadores eligen el final mediante una aplicación de móvil.

Love Ranch, el otro sueño americano de Peris Mencheta: “Es algo así como lo que le ha pasado a Óscar Jaenada con Cantinflas“. El actor hizo una película con Hellen Mirren que nunca llegó a España. En sus palabras: “Tiene que ver con los paquetes de compra de las majors. Si entras en uno se estrena, si no no”. En este sentido, el también director tiene la espinita clavada de que las 6 películas que ha hecho en Francia como actor no hayan llegado a España: “Tienes que tener un golpe de suerte para que se estrene el trabajo que haces fuera aquí.  Parece que la marca España sólo sirve para el fútbol y no para el arte”.

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Barco Pirata sigue con viento en popa y a toda vela. Está ensayando La Puerta de Al Lado como director y en cuanto termine de grabar el piloto volverá justo a tiempo para terminar de dirigirla y estrenarla. La serie no retomará el rodaje hasta marzo, por lo cual en noviembre estrenará en Avilés la obra: “Me lo mandó Julián Quintanilla, me encantó y lo traduje”. Como actor le veremos también en un episodio de la celebrada El Ministerio del Tiempo.