Susi Sánchez: "La empatía es muy necesaria en nuestra sociedad"

Sin duda, la vida de Susi Sánchez demuestra que la del intérprete es una carrera de fondo. Tras muchos años en que su altura solo la permitía hacer entes en el teatro, dos directores de cine, Ramón Salazar y Pedro Almodovar, pusieron en el lugar que se merecía a una intérprete que este mismo año ganó el Goya. Ahora la podemos ver por partida triple. Sobre las tablas del Pavón- Kamikaze con Los Hijos, donde comparte escenario con Adriana Ozores y Joaquín Climent bajo la dirección de David Serrano. En el cine podemos verla como la perturbadora madre de la protagonista de Legado en los huesos. En Netfix forma parte del reparto de Días de Navidad. Un momento dulce que la intérprete celebra con esa sonrisa y esa vitalidad de la que es imposible no contagiarse.

¿Cómo es Los Hijos?

En escena hay tres ingenieros nucleares que de alguna forma ponen sobre la mesa la posibilidad de intervenir en el mundo actual para dejar una herencia más saludable a los que están por venir. Están viviendo las dificultades un año después de la hecatombe nuclear. Lo que realmente quiere sacar a la luz el autor es el cambio climático que no tiene vuelta atrás. Cuando era joven no existía ese peligro, es ahora tan latente que da miedo.

Decía David Serrano que esta obra trata sobre unas mujeres “a las que no se ha dado las gracias nunca”…

Hasta cierto punto sí. Son mujeres universitarias, que han trabajado y sacado adelante a una familia y eso no se les ha valorado. Muchas mujeres de mi generación han trabajado y a la vez han sido amas de casa y no se ha valorado eso. En cambio, el hombre trabajaba y es más raro que a la vez se encargase de las labores domésticas. Así que sí, pienso que es un homenaje muy potente al sacrificio que han hecho las mujeres de nuestra generación.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un gran lugar para contar historias como la de Los Hijos?

El teatro siempre es el lugar donde el contacto con el público es inmediato. El espectador pude ver a actores vivos que comunican un mundo emocional y ese valor no lo tiene ningún otro medio. Un grupo de adolescentes vino y se conmovió con la función tanto como los adultos. Llega a todos los públicos esta función y eso es maravilloso.

Se habla de Ramón Salazar y Pedro Almodóvar, para los que eres una actriz fetiche, como los que mejor retratan la condición femenina…

Completamente de acuerdo. Tienen un conocimiento de la psicología femenina muy profundo y muy desprejuiciado. Se nota que hay amor hacia la mujer en la visión que tienen. También hay una camada de gente joven que me están proponiendo historias interesantes para mujeres maduras. Dentro de poco la gente de cierta edad seremos mayoria en este mundo, así que que se espabilen los guionistas.

Si pongo sobre la mesa el nombre de Pitita Ridruejo…

Eso fue una recomendación que me hizo Ramón Salazar para que investigara para el personaje de 10.000 noches en ninguna parte. No pude coger mucho del personaje la verdad, pero tiene que ver con su apariencia, con el mundo en que ella vive tan en las nubes, tan irreal… Me sorprende mucho que sepas lo de Pitita la verdad…

Acabas de estrenar en Netflix la espléndida mini serie Días de Navidad, ¿Cómo ha sido introducirte en el universo de Pau Freixas?

En cuanto lo conocí tuvimos una conexión extraordinaria. En el primer ensayo me di cuenta de que nos íbamos a entender perfectamente. Es un hombre con mucha profundidad, que no se queda con lo superficie. Quería un trabajo muy coral. El personaje es una maravilla. Me toca acompañar la historia de estas hermanas en una producción que ha contado con un reparto de excepción. Yo le dije que sí desde el principio a Pau, pero cuando me dijo el reparto le dije que no se había cortado nada. Parecía que se había cumplido toda su lista de deseos.

En este momento tan dulce que estás viviendo supongo que te entra la risa cuando piensas que te dijeron que eras demasiado alta para ser la madre de Tesis y decías que solo te llamaban “para ser fenómenos atmosféricos o entes en el teatro”…

Suelta una risa contagiosa a la que es difícil no sumarse.

Es verdad. Hice la luna en Bodas de Sangre, hice del sol en un espectáculo de calle, de la vista en otro, de la muerte… Todo eran entes… Parecía que no tenía pinta de poder hacer de madre. Afortunadamente ahora sí puedo hacerlo. En el fondo, no estuvo mal, ya que pude explicar mundos muy esotéricos y poco convencionales para una actriz.

Y de repente después de tantos años llega el Goya…

Aunque algunas compañeras me decían que me lo iban a dar, para mí fue una cosa bastante inesperada. Yo me sentía tan fuera de onda con el grupo de nominadas que había que pensé que sería imposible. Tuve esa fortuna y la verdad es que estoy muy contenta. Ha sido el regalo de mi vida. A estas alturas nunca te piensas que te vaya a llegar un regalo así.

“Cuando abres la cabeza y el corazón ante un personaje con características oscuras hay una necesidad de comprensión en nuestro trabajo”. En una sociedad tan poco empática como la nuestra, ¿Cuánto lleva a su día a día Susi Sánchez esa máxima que tiene en la interpretación?

Yo lo hago, yo lo necesito en mi día a día. Yo voy al mercado y charlo con las señoras que me cuentan cómo hacen tal o cual plato. Me río incluso con gente a la que no conozco de nada. Esto antes no me pasaba. La búsqueda de empatía es necesaria por lo que tú decías. Vivimos en un mundo en el que no nos conocemos los unos a los otros, ni siquiera a nuestros vecinos. Me encanta ir al bar o al mercado y que me saluden. Es como si hubiese un afecto universal flotando por el aire al que todos tenemos acceso en un momento dado y del que está bien que podemos tirar de él de vez en cuando.

¿Qué te llevó finalmente a coger la senda de la interpretación?

Yo jugaba como todos los niños, pero no pensaba en que eso podía llegar a ser mi profesión. Lo que me incentivó para ser actriz fue el poder de comunicación que tiene un escenario. Los actores tenemos la suerte de poder comunicarnos con otros seres humanos a otro nivel sensorial, mucho más allá de las palabras. Eso es algo que estoy seguro que todo ser humano desearía tener.

Con el Goya se ha puesto el foco también en tus palabras, en tu significación social…, ¿Cómo llevas eso de que lo que pienses sea analizado con lupa?

La verdad es que no me preocupa mucho. Siempre digo lo que pienso. Soy muy sincera, no miento en lo que expreso. Por supuesto, puedo obviar ciertas preguntas, pero todo el mundo sabe que soy de izquierdas. Eso no quita para que yo haga un personaje de derechas y no lo pueda disfrutar muchísimo.

Antes de acabar me gustaría volver a Cuando deje de llover, esa obra que emocionó tanto al público…

Lo primero que me viene a la cabeza es la muerte de mi madre. Empecé a ensayar esa función a los tres días de su muerte. Fíjate que su pérdida fue la inspiración para entrar de la forma en que lo hice en esa obra. Entré muy limpia, muy desasistida en esa función por su muerte. Con el tema de las constelaciones ocurría algo mágico. El público se conmocionaba mucho con esa función. El teatro es lo que tiene que produce casi katarsis, era una obra mágica.

¿Con qué proyectos te gustaría seguir jugando en tu profesión?

Me ha gustado siempre mucho el trabajo de investigación. Me gusta estar con directores que se meten a fondo haciéndonos preguntas. Tengo un proyecto con Fernando Rubio, con el que hice Todo lo que está a mi lado. Me ha propuesto escribir algo para hacer un proceso. Seguramente estrenaríamos un anteproyecto en el próximo Festival de Otoño y seguiríamos con ello para que el espectador sea partícipe del proceso. Lo que me queda por hacer se va a llamar.

Daniel Diges nos sumerge en EL MÉDICO

Apenas tenía 17 años cuando la popularidad le llegó de golpe con Nada es para siempre, serie que marcó a una generación que ha podido disfrutarlo también en aventuras televisivas tan diversas como el Megatrix, quizás lo único que no repetería, o Tu cara me suena, sin olvidarnos de su ‘eurovisiva’ experiencia con espontáneo incluido. Y aunque la televisión le haya hecho un rostro muy querido por el público, su carrera se ha consolidado en las tablas con personajes como Valjean o el protagonista de Hoy no me puedo levantar que, sin duda, cambió el rumbo de una carrera que ha estado marcada por grandes amigos como Gerónimo Rauch con el que tras Poker de Voces comparte personaje protagonista en El médico en el Nuevo Apolo. Por ahora, el mundo del disco que tantas tensiones le provocaba, “salvo que aparezca un proyecto que sea imposible rechazar”, lo ha dejado a un lado para centrarse en las tablas, para hacer vibrar cada noche al respetable en Madrid.

Compartes personaje con tu querido Gerónimo Rauch…

No hemos querido vernos mucho el uno al otro, cada uno hemos dado nuestros matices al personaje.

¿Cómo es esa relación casi de familia que tenéis?

Hemos producido juntos y hemos tenido carreras de alguna forma paralelas. Yo empecé haciendo discos y él posteriormente ha grabado también. Nos hemos aconsejado mutuamente. Es un gran amigo y tenemos personajes en común. Somos casi como hermanos.

Eres el tercer actor que interpreta al protagonista de El médico

Tiene muchas cosas en común conmigo, vocalmente me va muy bien. Ha sido como cuando me tocó ser ValJean durante 4 años en diferentes países. Al final es agarrar el personaje con gusto y saber dar lo mejor de ti mismo.

¿Es El médico la costatación de que se pueden hacer grandes musicales hechos aquí?

Es un gran paso. De hecho hay varios proyectos para el futuro. Tenemos un nivel muy grande. Vinieron a ver la función productores de Londres, Francia, Portugal, Broadway y salieron encantados. Creo que se va a exportar con muchos elementos nuestros seguro.

¿Cúales son tus moomentos favoritos?

Hoy partiré es un buen momento. El final del primer acto me emociona. Me movió todo ese momento. Es un personaje que me remueve. Hay gente que me ve tristeza en los ojos, me vibra un montón este personaje.

Has pasado varios años fuera de España, ¿Cómo lo has vivido?

Han sido años de crecimiento y aprendizaje profesional y emocional. También ha servido para consolidarme como actor de musicales y hasta he grabado una serie internacional. Ha sido un paso muy especial volver a España y poder elegir el proyecto en el que quería estar. A veces, en la vida hay que elegir caminos menos seguros para continuar adelante.

Y de repente El médico te trae de vuelta a casa…

Me llamaron de otros musicales a mi vuelta a España, pero no me llegaban como El médico. Al final, si la melodía es buena, el equipo es bueno, la historia… Tendrían que venir con un proyecto muy especial para que me interesase más. Me ha pasado algo similar a Los Miserables.

Se cumplen 20 años de Nada es para siempre, la serie con la que te hiciste conocido para mi generación…

Era duro entrar en este mundillo con 17 años, pero hacer una serie de prota a nivel nacional fue un regalazo.

Y de ahí, saltaste al famoso Club Megatrix, ¿Qué recuerdas de aquella época?

No volvería a hacer programas infantiles. Tendría que ser algo muy bonito. Tenía la sensación de que al niño lo teníamos que hablar de una forma que no me gustaba. Era un estilo de vocabulario que no me gustaba y era muy impostado. En + Clan sí me dejaban hablar de forma natural.

Supongo que Nacho Cano con Hoy no me puedo levantar llegó para cambiarte la vida…

Desde luego. Tuve un parón muy largo que lo llamaban el parón del presentador de infantiles. Si te fijas los presentadores de esos formatos no salen adelante. Los directores de casting no los llaman. HNMPL me permitió volver a ser actor. Hice ese casting y Nacho Cano me eligió. Ser presentador de infantiles me hizo tener que romper con todo y apostar definitivamente por ser actor. Haciendo musicales pude demostrar que sabía actuar, cantar y bailar.

Si te diego el nombre de Jimmy Jump…

Me da pena, hace poco leía que debía dinero por multas. Aún así recuerdo Eurovisión como una de las mejores experiencias de mi vida.

Más que nunca en Tu cara me suena te tocó ‘jugar’ a ser otro, ¿Cómo lo viviste?

Desde pequeño tuve claro que quería hacer cosas que no se parecieran en nada a mí. Me gustaban los personajes en los que el público no me reconociera. De alguna forma al imitar la voz, la forma de andar y todas sus características volvía a esos recuerdos infantiles.

Un último llamamiento para apurar estas últimas funciones de El médico

Te abre los sentimientos a flor de piel. El ser humano necesita sacar esos sentimientos que tenemos oprimidos y de alguna forma te desengrasa el corazón y te hace salir con nuevas energías.

Asunción Balaguer: “Una vez pasó un ángel por mi vida”

Nos acaba de dejar Asunción Balaguer, una mujer imprescindible de nuestra escena. Es por ello que recuperamos nuestro encuentro con ella en el Español en el que según comentaba fue uno de los momentos más felices de su vida. Por primera vez, se subía a un escenario para interpretar uno de los grandes musicales: Follies, en el que derrochaba pasión y esa eterna sonrisa que nos regalaba a todos los que tuvimos la suerte de cruzarnos alguna vez con ella. Seguro que ahora se reencuentra con ese ‘ángel’ que un día la ayudó a tomar el camino correcto. Nos quedan sus intervenciones en cine, teatro, televisión y, ante todo, esa imborrable sonrisa.

“Llega hablando por teléfono de una forma animada. Nadie diría que tiene 86 años y que cada noche se atreve a bailar y cantar con coquetería. Ella miraba con envidia a eses vedettes que protagonizaban la revista, ese género que tanto disfrutó junto a su amado Paco Rabal. Ahora es ella la que enseña los hombros, orgullosa de poder estar en una experiencia como Follies. Su tono cálido y cercano desnuda el alma de una actriz que paralizó su carrera casi por completo por el amor que sentía hacia su marido. Era entonces la televisión su refugio, el lugar en el que podía trabajar unos días y así recuperar la pasión por su profesión. La muerte de Paco fue un punto y seguido en su carrera. Una vez, cuando las cosas se pusieron difíciles, un ángel se cruzó en su camino y la hizo tomar la decisión acertada. Ahora, vive un momento dulce que relata con entusiasmo y ternura tras recoger el TP de Oro y seguir en la serie de la temporada, Gran Hotel. Corran al Español y aplaudan a una grande de las tablas que cada noche emociona al entusiasta público”.

Creo que la costó aceptar un proyecto como Follies, ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando la ofrecieron estar en un espectáculo así?

Yo no tengo voz y soy mayor y encima tenía que bailar, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Es una alegría pensar que he podido cantar con orquesta. Le contaba a Carlos Hipólito que me sentía como en una tragedia griega con un coro. Es un placer trabajar con gente como Carlos Hipólito o Vicky Peña. Todo el elenco de este musical es tan maravilloso, con esos bailarines y ese coro, que el público ruge después de cada función.

¿Era aficionada al mundo del musical?

Mi madre se casó con Marcos Redondo, el barítono, eso me hizo estar en el mundo de la zarzuela desde pequeña. Además, me encantaba ir a la revista con Paco. Ahora, me siento coqueta a mis años con este personaje y me parece casi un sueño hecho realidad.

¿Qué ha sentido al recibir un reconocimiento como el TP de Oro?

Yo dejé el teatro para ayudar a Paco y cuidar a mis hijos, pero siempre solía aceptar las cosas que me proponían en televisión. Me encantaba reencontrarme con mis compañeros. Hice muchos trabajos cortitos en televisión, me lo pasaba muy bien. Sentí mucha emoción esa noche. Doy gracias a la televisión, un medio al que tengo mucho que agradecerle. Gracias a las series y novelas que hacíamos no perdí nunca la continuidad en esta profesión.

Gran Hotel la ha devuelto a la pequeña pantalla con una serie que se ha convertido en el éxito de la temporada, ¿Cómo esta viviendo Asunción Balaguer esta experiencia?, ¿Siente que está viviendo una de sus mejores etapas profesionales?

Estoy viviendo un momento dulcísimo. No podía imaginarme a mis años trabajando con Mario Gas, un director amable, un gran compañero. Es una obra realmente espléndida, de primera calidad. En Gran Hotel, mi personaje, Lady, tenía muy poco protagonismo, pero ahora está entrando en las tramas. En esta segunda temporada ya va a participar en los misterios del Gran Hotel. La verdad es que tengo mucha suerte ahora mismo. Vengo de hacer dos años de gira con otra compañía maravillosa como ha sido la de El Pisito.

El Tiempo es Sueño es un montaje muy especial para usted, ¿Cómo resumiría la esencia de una obra tan íntima y tan personal?

Le pedí ayuda a El Brujo para unos recitales y me pidió que le contara mi vida. Le conté cosas muy personales en un momento muy delicado como fue la muerte de Paco. Le expliqué mi vida con Paco y el funcionamiento de las compañías de teatro entre otras cosas. Le conté una experiencia delicada por la que pasé y decidió que ese fuera el final. Una vez pasó un ángel por mi vida. Hay personas que te ayudan en los momentos delicados y nunca más vuelves a saber de ellas. Esa persona me ayudó a tomar la decisión acertada y luego desapareció de mi vida.

Ahora que está en las tablas de un teatro mítico como el Español, ¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza de sus comienzos en la compañía Lope de Vega junto a José Tamayo en este Teatro Español?

En este Teatro Español tuvimos muchos éxitos como Diálogo de Carmelitas. Paco estuvo con Edipo Rey. Este teatro me ha dado mucho y ahora a mi edad, me siento feliz.

¿Tiene aún ganas de emprender nuevos proyectos profesionales o preferiría retirarse?

Yo no me quiero retirar, me siento en un momento muy dulce de mi carrera. Los actores podemos jubilarnos cuando queramos.

Terele Pávez: El legado de una actriz de raza

Este oficio te hace un regalo cuando tienes delante a una entrevistada del nivel de Terele Pávez. Aún recuerdo la primera imagen congelada que tengo de ella en mi imaginario. Se trata de una escena de El Día de La Bestia, que vi diría que indebidamente demasiado niño. Me quedé fascinado por el universo de esta película y me fijé en esa actriz que decía “El mundo está lleno de hijos de puta”. Desde entonces, asocié a esta actriz al universo de un director, Álex de la Iglesia, que le regaló otra frase que se ha quedado en la memoria de las nuevas generaciones y que está poblando desde ayer las redes sociales: “A mi no me dan miedo las brujas. A mí lo que me dan miedo son los hijos de puta”. Y a Terele, esa conexión con el público joven la encantaba: “Me encanta cuando me dice algún chaval que las películas de Álex les han hecho interesarse por mi trabajo y que por eso han visto películas tan distintas como Los santos inocentes”. 

Aunque había tenido un breve encuentro con ella anteriormente, la primera vez que pude mirar a los ojos de Terele y charlar con ella fue hace relativamente poco en el Teatro Español, en el 2014, un año especialmente celebrado por los premios que recibió y en el que tuve la suerte de encontrarme con la intérprete en tres ocasiones. La primera vez que nos vimos fue durante las representaciones de El Cojo de Inshmaan y tuve la suerte de acompañarla en su camerino hasta sólo unos minutos antes de subir el telón. Como decía antes, desde niño me cautivó su fuerza en la gran pantalla y ese día pude ver en primera persona que eso no dejaba de ser una extensión de su propia vida. Me acuerdo que era la primera en llegar al teatro, me la encuentro con un café y sólo puedo parafrasear lo que dije en su día: “Ella hechiza en las distancias cortas, te atrapa y te contagia de un pedacito de esa energía de vivir que la caracteriza”. Cuando llegó el momento de la foto descubrí la camiseta que llevaba puesta con su foto y esa frase de Las Brujas de Zugarramurdi que sólo podía ella decir con esa raza. Inevitablemente le apareció una sonrisa de lado a lado que cada vez que nos encontrábamos volvía a aparecer como si nos conociéramos de toda la vida y era entonces cuando me pedía que la diese un beso en la mejilla. Compartí con ella también uno de los reconocimientos más emotivos que recibió por su trabajo en Las Brujas de Zugarramurdi en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega. Su relación reciente con el teatro continuó, de nuevo en el Español, donde volví a tener la suerte de entrevistarla.

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Gracias por tanto, Terele. Nos queda tu inmenso legado en imágenes y esos momentos mágicos que me regalaste en cada encuentro.

Se nos va Ángel de Andrés López, un trocito inolvidable de la historia de nuestra televisión

Hay personajes a los que jamás nos imaginaríamos con otra cara. Chanquete interpretado por el gran Antonio Ferrandis sería un buen ejemplo o el Manolo Jumilla Pandero que dibujó Ángel de Andrés López. Manos a la obra me evoca uno de mis primeros recuerdos televisivos. En aquella serie, de la que me declaraba un auténtico forofo entonces y que sigo viendo en reposiciones, me encariñé de una forma muy visceral de sus personajes. Manolo, ese albañil grandote que llamaba a su socio con un sonoro “Benitooooo” es un personaje inolvidable. Y de ello tiene la culpa un actor capaz de dotar de una humanidad y una ternura adorables al buenazo – a pesar del aspecto duro- que tenía que soportar todos los días el bocata de su Adela. Pero la carrera de Ángel de Andrés López tuvo otro momento televisivo destacable, la serie Pelotas, donde interpretaba al dueño del bar de un equipo de fútbol. Y en el cine, fue un inolvidable chico Almodóvar y brilló en las Tapas de Juan Cruz y José Corbacho y en las 800 Balas de Álex de la Iglesia. En los últimos años regresó al teatro con Wilt, la única vez que pude verle sobre los escenarios. Se nos va con un proyecto teatral pendiente con su querido Carlos Iglesias, su eterno compañero de ‘ñapas’ televisivas y amigo inseparable desde entonces: “Era imposible no amar la bondad de un hombre que, por encima de todo, amaba la vida” comenta su querido Benito en un emotivo artículo en El Mundo

Gracias por tus inolvidables y generosos trabajos.

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Dos actores de reclinatorio

En España estamos de enhorabuena. Dos emblemas de nuestra escena siguen en activo y ¡De qué manera! Doña Concha Velasco viene dispuesta a arrasar en el Teatro de la Abadía y Don José Sacristán está de gira con Muñeca de Porcelana, entre otros muchos proyectos.

Hace unas semanas vi a Pepe en su primera inmersión en el universo de David Mamet en las Naves del Matadero. Esa Muñeca de Porcelana fue la protagonista del primer QUICK DESDE MI BUTACA. No saben el regalo que fue comenzar con el MAESTRO aventura radiofónica junto a Juan Carlos Rubio. Con ellos hablé precisamente de la otra protagonista de este artículo, de ‘La Velasco’. Ambos pertenecen a una generación de actores, a una raza aparte que con su ejemplo parece dispuesta a no desaparecer de nuestro teatro, nuestro cine y nuestra televisión. Actores todoterreno capaces de hacer todo y, lo más importante, de hacerlo todo bien. Forjados en la experiencia sobre las tablas durante décadas, nos regalan generosamente un trocito de su TALENTO en cada interpretación. Sacristán está viviendo una segunda edad dorada teatral y cinematográficamente. Su trabajo en la obra de Mamet sin duda está entre lo mejor de su producción teatral reciente. Lo mismo se podría decir de sus trabajos en las películas Toro, Quatretondeta – que se estrenó ayer- y Vulcania. Y es un placer verle cada semana en la Pequeña Pantalla en Velvet, donde por cierto participará en la próxima temporada Concha. Seguro que el reencuentro televisivo de ambos será para recordar.

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QUICK DESDE MI BUTACA llegó a las ondas con un programa sobre MUÑECA DE PORCELANA.

No deja de fascinarme la vocación, el amor por el oficio de ‘cómica’ de Concha Velasco. Durante meses se ha empapado del espíritu de Juana La Loca para enfrentarse a la Reina Juana. El pasado jueves pude acercarme al Teatro de la Abadía para disfrutar de su trabajo. El resultado de ese esfuerzo tuvo como recompensa una gran ovación con el público puesto en pie. Concha ha sido, es y será carne de escenario. Gerardo Vera la dirige con maestría en un monólogo difícil. Acostumbrada a estar ‘arropada’ en el escenario, la actriz se tira al vacío en esta experiencia escénica, en la que su desgarro emocional traspasa el escenario y emociona a un público que solo puede entregarse a uno de las cimas interpretativas de su carrera. Ernesto Caballero ha contado la historia de Juana mujer, de la persona sufriente detrás del personaje histórico al que tildaron de ‘loco’. Todo ello en una producción en la que el Grupo Marquina y Juanjo Seoane vuelven a marcar la diferencia con una puesta en escena extraordinaria. La Abadía ha sido el lugar elegido para estrenar en Madrid. Verán cuando se acerquen al Teatro que no habría un espacio escénico mejor para hacerlo en la capital que el citado lugar. Y como Concha sigue tan activa como siempre, no deja la presentación de Cine de Barrio, la acabamos de ver en un malvado papel en Bajo Sospecha y como avanzaba antes, estará en la siguiente temporada de las galerías más famosas de nuestra televisión.

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Gracias Concha, Gracias Pepe por no perder la PASIÓN por un oficio con el que nos emocionáis en cada trabajo.

“El Ministerio del Tiempo”, el mejor homenaje al Quijote en el centenario de Cervantes

Es sabido que Don Miguel de Cervantes quiso triunfar como dramaturgo, pero la genialidad que imprimió en su obra cumbre no se trasladó a los escenarios. Era Lope de Vega el que triunfaba con sus “populares” obras.

Pero, ¿Y qué pasaría si le pusiesen en sus manos al autor de Rinconete y Cortadillo la posibilidad de impulsar su sueño de triunfar como empresario teatral a cambio de renunciar a su gran obra?

El Ministerio del Tiempo vuelve a poner en valor la cultura en Tiempo de Valientes. Y lo hace mirando de igual a igual, hablando de tú a los clásicos. Cervantes es un hombre movido por la ambición, por las ganas de arañar un poco de gloria teatral a Lope de Vega. Dos genios humanizados. Del Fénix de los Ingenios ya conocimos como le gustaban los placeres de la carne y que le elogiasen en la primera temporada. En este capítulo le tenemos de vuelta en la piel de un actorazo como Víctor Clavijo. Para hacerle frente está un imponente Pere Ponce en la piel del Manco de Lepanto. El capítulo se ha convertido de alguna forma también en un homenaje al arte de los cómicos viendo a algunos de nuestros protagonistas sobre el Corral de Comedias de Almagro.

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Y ¿Qué decir de la vuelta del gran Miguel Rellán con su entrañable personaje citando El Crack, en la que que él mismo participo? Son esos guiños cómplices que hacen de esta serie algo mucho más especial y cercano al espectador.

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Y si hablo del reparto no puedo olvidarme de ver en un papel episódico a  un actor de la solvencia dramática de Manuel de Blas, a quien se puede ver ahora mismo en el Teatro Fernán Gómez con Salomé.

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Y el momento cumbre del capítulo se ha convertido sin duda en uno de los homenajes más sinceros y emotivos que hemos visto en nuestra televisión a El Quijote con guiño incluido a la británica Doctor Who. En una escena onírica, Cervantes conoce de primera mano lo que su obra cumbre supondrá para la historia universal de la literatura. Y en ese momento la serie ha alcanzado una cuota de emoción enorme, al nivel del episodio Lorquiano. Y así casi de soslayo, un producto de la calidad de El Ministerio del Tiempo se convirtió en el mejor embajador del legado cervantino ante las nuevas generaciones. Tras este capítulo me siento más ministérico que nunca. Gracias a Javier Olivares y su equipo por regalarnos cada semana un trocito de deleite televisivo y cultural. Y añadiría que a la Televisión Pública por cumplir con su servicio público de difusión cultural con productos tan ricos como este ministerio.

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