“Mansos”: La orgullosa y primeriza mirada literaria de un “Maricón Perdido”

Coincidiendo con el desembarco de Maricón perdido en Canal TNT este mismo viernes, vuelve a las librerías la novela iniciática de Bob Pop: Mansos (Alfaguara, 16,90 euros). El autor estará mañana jueves en Madrid firmando su libro en Tipos Infames. Además charlará con Christina Rosenvinge el viernes en la Fundación Telefónica. Dos oportunidades de acercarse al autor con las medidas sanitarias pertinentes que la situación exige.

“Las saunas de amateurs son al sexo lo mismo que son a la lectura las bibliotecas (…) Follar con un desconocido no profesional en una sauna es como sacar un libro de una biblioteca: nos permite probar cosas nuevas sin miedo a equivocarnos”.

Bob Pop

El protagonista de Maricón Perdido nos propone un viaje literario muy especial con un cierto lirismo sórdido como demuestra el salto de los libros a las saunas que hace el autor en esta cita. Sin duda nos encontramos ante un genial complemento al visionado de su serie que toma parte de su guion de este libro. A lo largo de las páginas de Mansos -que te atrapa de tal forma que quieres leerlo del tirón- el autor nos lleva al epicentro de sus miedos e inseguridades a través de una sauna, de cuyo nombre no queremos acordarnos.

Hay muchos mansos, quizás más de los que nos imaginamos. Hasta ese chapero que hace guardia para recuperar un supuesto bolso de marca en cuyo interior se encuentra sin duda sus honorarios.

“Me acerco hasta él, me acuclillo y le rozo el brazo con cuidado, con la yema de los dedos, con cariño que no puedo evitar verlo así y pienso <<¡Qué mansos os volvéis cuando dormís>> y me lo callo”.

A lo largo de las páginas, el autor se desnuda en cuerpo y alma con un estilo que aún en los pasajes más duros y sórdidos no escapa al lirismo que impregna a su pluma. Así, después del episodio más crudo del personaje, confiesa que “cuando creemos estar soñando es cuando nos sentimos incapaces de saber qué hacer a continuación”. Eso es lo que él sintió en aquel Retiro oscuro, sombrío e inhumano en el que nadie salió a su auxilio.

El entonces desconocido, Roberto Enríquez, publicaba en 2010 esta su primera novela. Ahora, gracias a la televisión y a Buenafuente todos los conocemos como Bob Pop. Eternamente agradecidos por habernos regalado la mirada lúcida e inteligente de este cronista de una sociedad que aún hoy en día sigue sonando a pandereta. Una de las mejores lecturas sin duda para este mes en el que se vuelve a demostrar todo el camino que aún queda por recorrer y es que el Orgullo que se celebra el 28 de junio es un buen momento para recuperar esta mirada primeriza de nuestro querido Bob Pop.

Un “Maricón Perdido” que nos ha vuelto a robar el corazón

Recuerdo perfectamente las primeras veces que vi a los mandos de esa nave cuasi radiofónica que era el En el aire que Andreu Buenafuente con su inseparable Berto hicieron en una de las etapas más difíciles de esa factoría creativa que es El Terrat como relata el propio Buenafuente en Los primeros 30 que recomiendo que no se pierda cualquiera que haya vibrado en alguna ocasión con esta productora que ha llevado a la comedia a lo más alto, primero en Cataluña y después en toda España. Ahora celebran los 30 de hecho haciendo la comedia más divertida que he visto en mucho tiempo: El éxito de la temporada, con unos CÓMICOS en estado de gracia que nos recuerdan cuántos buenos momentos nos han regalado en la pequeña pantalla.

Con el aterrizaje de esta troupe en Movistar llegó el gran momento para conocer un poquito más a Bob Pop. En Late Motiv le comenzamos conociendo por su mordaz sentido del humor –épica es su crónica de aquel concierto de Bertín Osborne que siempre me alegra el día- y poco a poco se fue abriendo en canal hasta contarnos uno de los episodios más difíciles de su vida. Ese momento está presente como no podía ser de otra forma en la necesaria Maricón perdido, de la que he podido ver tras su paso por Málaga únicamente tres capítulos.

Carlos González, Bob Pop y Gabriel Sánchez, protagonistas de Maricón Perdido

“No pasa nada hasta que pasa, Roberto”

La madre de nuestro protagonista ha marcado la vida de E.H. Roberto Enríquez Higueras creía que las iniciales que aparecían en el sobre que le entregaron en el Hospital eran sus iniciales, pero la realidad era bien distinta y su vida, llena de viajes y alboroto, ya no volvió a ser igual. Si Maricón Perdido es una serie necesaria como pocas es por dar voz a un personaje con Esclerosis Múltiple, una enfermedad demasiado desconocida aún en nuestro país. Afortunadamente, Bob Pop ha luchado como un jabato para darnos lo mejor de su creatividad en la televisión, la literatura e incluso en la escena ya que también cuenta su historia en el teatro con Los días ajenos.

Desde bien niño, el prota de Maricón Perdido quería ser escritor y aunque quisiera distinguirse de su madre, en el fondo son iguales y es que como dice un entrañable Miguel Rellán “no os gusta la vida que lleváis, no estáis satisfechos”. La sombra de la madre está siempre muy presente hasta cuando redescubre un Retiro, nocturno y taciturno, muy diferente a aquel que recordaba de sus viajes en metro con su matriarca. Esa noche ocurrirá el acontecimiento más difícil de su vida que ha recreado un actor inmenso, Carlos González, que ha sabido captar la mirada perdida de nuestro protagonista en aquella incomprensible noche en que pocos fueron los que salieron a su auxilio.

Rellán junto a Gabriel Sánchez, toda una revelación

Volviendo a la madre, una superlativa y maravillosamente excesiva Candela Peña, en aquella noche oscura, nuestro protagonista descubrió que tenía más nexos de unión de los que creía y es que mientras ella se hacía regalitos de esos pisos piloto que recorrían madre e hijo por los viajes que nunca hizo, Bob se inventaba vidas que nunca viviría. Un caso muy distinto es el del padre, un Carlos Bardem que se ha valido únicamente de su voz y su espalda para este personaje y es que Bob Pop no ha querido volver a mirar a los ojos de su padre y es que el dolor, estamos seguros, no se lo ha permitido. Por supuesto, entre tanto desgarro hay pequeñas dosis de humor como ese momento fan de Los Pecos o la superficial compañera de trabajo del “aborto de mandarina”. La luz nos llega también a través de la siempre estupenda Alba Flores.

Por último, quiero cerrar contando uno de los grandes aciertos de la serie y es mezclar caras muy conocidas para el gran público con intérpretes aún anónimos como el debutante Gabriel Sánchez como el Bob niño o Blas Sánchez como Ricardo, el amigo de cervezas en una noche de fiesta de nuestro protagonista.

Huelga decir que estoy deseando ver cómo termina la serie que llega el viernes 18 a TNT y que entre otras plataformas se podrá ver en Movistar.

Los “Reyes de la Noche” se rodean de un elenco estelar para su encarnizada batalla por el liderazgo radiofónico

Las señales horarias marcan la medianoche. Es el momento estrella de Paco ‘El Condor’, rey de las ondas radiofónicas más noctámbulas a ritmo de goles, penaltis y todas esas cosas que interesan a los amantes del deporte rey.

Una suculenta oferta sobre la mesa hace que el veterano informador deportivo cambie de emisora y el que fuera su pupilo se convierta en su adversario cada noche en la que en un tiempo no tan lejano fue su casa mediática.

De esta premisa tan prometedora parte Reyes de la Noche, la nueva joya seriada de Movistar + que se estrena hoy mismo. La plataforma de televisión de pago sigue superándose con un catálogo en el que prima la diversidad de géneros desde aquel ahora lejano Crematorio, entonces era Canal +, con el que los espectadores pusimos el punto de mira en sus brillantes ficciones televisadas. En breves nos llegarán Paraíso y Maricón Perdido, que estando detrás el genio de Bob Pop ya presagiamos que será una maravilla.

Volviendo a Reyes de la Noche voy a detenerme en su reparto. Más allá de los dos protagonistas, unos brillantes Javier Gutiérrez y Miki Esparbé, la serie le da su momento a los intérpretes secundarios e incluso a los episódicos -solo hay que ver al memorable Manuel Gancedo como Jesús Gil en el que ya les adelanto que es de largo mi episodio favorito de la serie.

Entre la nómina de nombres de la serie me voy a detener en dos: Óscar de la Fuente y Chiqui Fernández. Su sola presencia siempre llena la pantalla. Fernández es la sufriente y hasta cierto momento silente mujer de ‘El Condor’. Como nos tiene acostumbrados la intérprete de la siempre reivindicable Mujeres dota de verdad a cada plano. Óscar de la Fuente no deja de sorprendernos. Parece que últimamente proyecto en el que participa, proyecto de calidad asegurada. Recordemos sin ir más lejos su memorable trabajo en La Valla. Por cierto hace nada también lo he visto brillando sobre el escenario del Teatro Español en uno de los grandes montajes de esta temporada: Napolés Millonario. Una gran racha desde luego resultado de una carrera forjada a fuego lento, pero seguro.

He preferido no entrar en la trama, pienso que los spoilers sobran para poder disfrutar totalmente de la serie. Admito que no era conocedor de la rivalidad De La Morena- García, ya que no soy precisamente un asiduo de la información deportiva, pero el gran acierto de esta serie con ecos de esa lucha encarnizada real, es que consigue atrapar tanto a los que les interesa ese tema como a los que jamás hemos escuchado ni un solo minuto de ese tipo de programas. Todo ello sin duda gracias al excelente guion de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor y es que nada sería posible sin su buen hacer.

“Merlí: Sapere Aude” o el final (casi) perfecto

Debo confesar de entrada que soy un insólito seguidor de Merlí: Sapere Aude. Me resistí a la historia del profesor que todos hubiésemos querido tener cuando saltó a la televisión nacional de la mano de La Sexta y cuando llegó a Netflix. Curiosamente, solo cuando se anunció la continuación por curiosidad y, seré claro, por los excelentes trabajos que estaba disfrutando de Carlos Cuevas, incluido su inolvidable paso por Cuéntame cómo pasó, me animé a ver el primer capítulo de Merlí y admito que no pude parar en los siguientes días hasta que acabé de ver la serie entera. Al acabar, quedaba pensar ¿Cómo será la vida de Pol tras la hipnótica influencia de su profesor del Instituto? De entrada, la presencia de Cuevas, ¿puedo decir ya que me parece uno de los mejores actores de su generación?, era un gran aliciente.

Primera incógnita resulta al conocer a su profesora María Bolaños, una María Pujalte llena de aristas y recovecos y es que no se puede estar más maravillosa, ser más carismática y hacer que aunque no nos olvidemos de Merlín nos enamoremos perdidamente de su atormentado y alcohólico personaje. Con respecto al nuevo ecosistema de amistades del protagonista, pues es imposible resistirse a ese personaje un tanto intrigante y hasta maquiavélico de Pablo Capuz, un descubrimiento sin lugar a dudas. Con el cierre de la primera temporada, todos pensábamos ¿De verdad es posible una continuidad sin el tira y afloja irresistiblemente magnético de Pol y Bruno? ¿Podremos vivir sin las diatribas sobre el mundo de la escena y la vida de la Calduch- no se puede ser más grande que Ana María Barbany en ese papel?

Pues bien, esta segunda temporada nos deja sin poder disfrutar de David Solans (Bruno), el otro gran intérprete nacido en el seno de Merlí, pero aunque le echamos de menos y mucho, los creadores -yo más bien diría genios- detrás de esta espléndida serie han conseguido cerrar la cuadratura del círculo con una segunda temporada brillante con supuesto final cerrado. Sin entrar mucho en las tramas para no hacer spoilers, ya se sabe que todo gira alrededor de cómo aPOLo, sí, no me equivoco, ya sabrán el motivo del sobrenombre, se enfrenta a una noticia- en la que tiene mucho que ver el personaje del siempre impecable y genio de la escena joven Nao Albert, compañero de piso de Cuevas en la vida real- que cambia por completa su vida y su futuro. Carlos Cuevas evoluciona con su personaje a lo largo de la serie. Probablemente uno de los momentos más hermosos de la serie, es cuando hace su confesión a un personaje que nos conecta de nuevo con la serie original. Todo su mundo ha cambiado y sus prioridades también. En ese camino, testigo silente sin saber cómo actuar ante los silencios y las ausencias de su hijo nos encontramos a uno de esos regalos que nos da la televisión que es disfrutar en cada episodio de las capas de un veterano intérprete cuyo trabajo solo puedo reivindicar: Boris Ruiz.

Importante peso ocupa en esta segunda temporada el Satanassa, donde Pol podrá ser por fin él mismo. Allí le espera un viejo conocido de su eterno ex -¿en realidad Pol y Bruno llegaron a ser algo? y desde luego que es un gozoso reencuentro también para el espectador por esa energía y carisma contagioso que derrocha el simplemente delicioso Carlos Indriago. Allí conocerá al dueño del local, Dino, un superlativo Eusebio Poncela, aunque la pregunta es ¿Cuándo no lo está? En ese lugar, poco importarán las etiquetas para Pol, uno de los primeros personajes abiertamente bisexual. Lo que debería ser lo normal, no lo era en nuestra ficción televisiva hasta la aparición de este personaje. La dosis de ternura e ingenuidad lo pone de nuevo la presencia de Biel (Pere Vallribera). Dejo para el final una mención especial para Carmen Conesa y Eva Martín, a las que siempre es muy placentero ver en pantalla. Es lo que tienen las tablas que tienen estas dos inmensas intérpretes.

Después de esta crítica, muchos preguntarán y por qué es (casi) perfecto el final de la serie de Héctor Lozano para Movistar+. Pues, ojo spoiler, no está en el mismo Bruno y la verdad es que me da pena que esta historia tan estupenda, la constatación de que se puede hacer ficción de gran calado en nuestro país, termine, aunque ahora que lo pienso, ¿no será lo mejor dejarla así en lo alto?

2020: El año en el que redescubrimos a “La Veneno” y saltamos “La Valla”

Ha sido el gran año televisivamente hablando para Veneno. De eso no hay ninguna duda. En sucesivos posts a lo largo de la accidentada -Covid mediante- trayectoria de la serie he analizado algunos de los momentos claves de una serie que una vez con el año a punto de acabar puedo decir que es sin duda la ficción más interesante del año. Solo La Valla, mi particular ‘entretenimiento’ en la cuarentena, me ha atrapado tanto en este 2020. En este post además cerramos el año con un poco de música y algunas recomendaciones literarias.

  • Esto se está poniendo cada vez más feo
  • ¿Qué puede pasar?
  • Pues que declaren Madrid en cuarentena. Si lo hacen tendremos problemas de abastecimiento.

Estos diálogos no pertenecen a la realidad. Son ficción que llegó en pleno confinamiento. Se trata de la serie La Valla, una de las mejores series del año, tanto a nivel nacional como internacional. Comentaba yo en mi post sobre ella: “Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se tratase, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después”.

Tras su discreto paso por Antena 3, La Valla está arrasando en Netflix

Este año, Javier Calvo y Javier Ambrossi han desempolvado con acierto a uno de los mayores iconos de nuestra televisión. A priori, Veneno podría haber sido algo que no ha sido afortunadamente. A veces he pensado en cómo hubiese sido esta ficción de la mano de Telecinco. Mejor no pensarlo… Afortunadamente, Antena 3 con la libertad que se le supone como campo de pruebas a su plataforma, ha apostado por dejar libertad creativa a ‘Los Javis’ y el resultado ha sido excelente. A un guion, mitad ficción mitad realidad de Cristina, que trata con cariño a sus protagonistas se suma un elenco de auténticas campanillas donde se juntan la naturalidad y la chispa de Paca La Piraña con intérpretes tan reconocidos como Jorge Usón, Lola Dueñas, Maite Sandoval, Israel Elejalde o Pepón Nieto. Todo ello con un nombre propio que nos ha emocionado de principio a fin con su historia dentro y fuera de las cámaras. Para mí, el trabajo de Isabel Torres debería hacerse con todos los premios en las próximas entregas de galardones televisivos. Hablando del universo de ‘Los Javis’… Este año no tuvimos temporada de Paquita Salas, pero sí tuvimos sus memorias que solo podemos recomendar.

Con un poco de risa todo sienta mejor. También ha sido un año de grandes comedias. Comentaba yo de El Último Show: “La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país”. De la última temporada de Vergüenza destaqué el personaje de María Hervás: “La compi de trabajo de Malena Alterio es una robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores”. A esta actriz también la pudimos ver en la segunda temporada de la comedia El pueblo. No me olvido de Vamos Juan, la excelente secuela de Vota Juan. Un placer volver a disfrutar de las (des)venturas de este desastroso político lleno de patetismo y verdad en la piel de un Javier Cámara superlativo al que secunda cual Sancho a su Don Quijote el actor Adam Jezierski, el intérprete más sólido de los muchos curtidos en la cantera de Física o Química. Una sobresaliente trayectoria en las tablas con por ejemplo El Cojo de Inishman y Billy Elliot y en cine con Gordos lo avalan. No le pierdan de vista. Como bonus track de lujo añadiría ese placer absoluto que son cada una de las intérpretes de Señoras del Hampa que estrenó segunda temporada en Prime Video.

Las series de sobremesa, la compañía ideal para muchos espectadores. En este año marcado por las plataformas de streaming no nos podemos olvidar que hay televidentes que durante estos meses no han tenido otra compañía que la de los seriales diarios. A falta de Netflix, los espectadores más veteranos tenían al menos una horita diaria de distracción y amoríos en tiempos menos revueltos que los actuales en algunos casos. Es reseñable el caso de Amar es para siempre que con la previsión que llevaban de rodaje y a pesar del parón del rodaje consiguió no fallar a su cita diaria durante este año. Las historias de la Plaza de los Frutos siguen atrayendo a una parte de la audiencia fiel a las historias de El Asturiano y sus parroquianos. De Llum Barrera a Unax Ugalde. De José Antonio Sayagués a Itziar Miranda y su inseparable Manu Baqueiro. De Oriol Tarrasón a Anabel Alonso e Iñaki Miramón. Los personajes que interpretan estos estupendos actores junto al resto del elenco son parte de la familia para muchos espectadores.

HBO, entre las 30 monedas de Cristo y Patria. En el catálogo de la plataforma, justo antes de convertirse en apenas unos meses en HBO MAX, destacan dos títulos patrios. Es verdad que Patria se fue deshinchando capítulo a capítulo tras un impacto inicial arrollador inaudito, pero el trabajo de Elena Irureta pasará a la historia de este año televisivo. Aún estamos viendo 30 monedas, el Álex de la Iglesia televisado que pone en una serie todas sus obsesiones y marcas de la casa al servicio de una serie que cuenta con un gran aval en sus secundarios con intérpretes del nivel de Secun de la Rosa y Carmen Machi.

Hacen faltan unos pocos planos de Secun para atraparnos con su trabajo en 30 monedas

Mask Singer y Tu Cara Me Suena, el gran entretenimiento musical arrasa. La pandemia nos dejó en mitad de la edición de este año de TCMS. Durante meses, echamos en falta las emociones y las risas detrás de un formato que funciona a la perfección a pesar de las muchas ediciones a sus espaldas. Ha sido raro recuperar la edición tantos meses después, pero se agradece. Veremos si Jorge González, que ha hecho un concurso excelente, será finalmente el ganador. A este formato se unió en la oferta de Antena3 un programa en el que Terelu fue una cerdita, Pepe Navarro un pulpo y Paz Vega una catrina. A priori suena marciano… Y lo es. Probablemente Mask Singer sea el show más mamarracho que ha emitido la televisión en mucho tiempo. Entonces, ¿Cuál es la clave del éxito? Que nos ha invitado a jugar. Cada semana hemos especulado con quién estaba tras la máscara y hemos gritado desde casa: “Quítatela, quítatela”. Una pena las foto pistas que nos destriparon -Twitter mediante- quiénes eran los finalistas. Para la próxima edición mejor si evitan ese momento fotográfico.

Propuestas literarias para un año en que redescubrimos el valor de la lectura en el Cementerio de los Libros Olvidados. Ha sido un año agridulce para los lectores. El autor español más leído tras Cervantes nos dejaba tras una enfermedad que había llevado con la discreción que siempre llevó su vida. Carlos Ruiz Zafón deja un legado literario incontestable al que ahora se suma el que seguro será uno de los pedidos más recurrentes para Reyes: La ciudad de vapor que incluye un cuento dedicado a Cervantes en el que con la maña habitual del narrador nos hace creer si lo que está contando pudo haber ocurrido. En el campo de lecturas que solemos recomendaros tenemos un variadito. Si os van las memorias de actores españoles tenéis que haceros sin duda con las de Andrés Pajares y las de Alberto Closas. También este 2020 nos trajo una buena guía para iniciarse en el campo de los musicales: 100 musicales que deberías ver. Para los más peques sin duda, buena opción sigue siendo Roald Dahl con Las Brujas.

El cierre literario-cinéfilo lo ponemos con la editorial AppleHead Team, un absoluto descubrimiento. Lo más interesante que reseñaría de ellos es que podréis encontrar libros con temáticas que no encontraréis en otras editoriales. Nuestra recomendación estrella se llama La otra Disney Volumen 1 (1946-1967). La peculiaridad de este excelente libro de Alberto Corona reside en que fija su mirada en las películas de acción real y no en las de animación, que son las que más permanecen instaladas en el imaginario colectivo. De las más conocidas como Mary Poppins a la ‘maldita’ Canción del Sur, ¿es tan racista como la pintan? Para descubrirlo lo mejor es hacerse con este excelente libro.

El año en que bailamos con ‘la niña’ María Peláe y el de Linares nos demostró un talento 6.0

En un año tan extraño hemos visto menos conciertos de los que nos gustaría de María Peláe, que sin duda en 2020 ha tenido su gran año a pesar de todo. Yo tuve la suerte de verla en la Riviera de Madrid con todas las medidas de seguridad a pleno rendimiento tras el confinamiento y ha sido uno de los acontecimientos en vivo de mi año cultural. Su frescura y desparpajo se funden con una música que bebe por ejemplo de Lola Flores. Podéis conocerla en la entrevista que la hice en Scenikus. Si ella dio uno de los primeros conciertos postconfinamiento en Madrid, Raphael dio el primero masivo en el otrora Palacio de los Deportes de Madrid. El artista ha mostrado así su compromiso con la música en vivo. Por supuesto, también ha sacado disco y nos ha amenizado la Nochebuena. Lo que viene siendo un artista 6.0

La cultura pop española ocupa su lugar en las librerías de la mano de Juan Sanguino

“Si en algún momento de tu infancia viste a Sabrina salírsele un pezón en la televisión pública, tu adolescencia quedó atravesada por el crimen de Alcàsser…”

Cómo hemos cambiado. La transformación de España a través de la cultura pop de Juan Sanguino (Península, 2020)

Puede sorprender que un libro como el que encabeza este post no contenga ni una sola imagen en sus páginas, salvo la maravillosa fotografía de Piedad Bejarano de la portada, pero es que una vez leído te das cuenta de que simplemente no es necesario.

Esto es así ya que el receptor de este libro, estoy seguro, recuerda cada uno de los episodios televisivos a los que hace referencia Juan Sanguino en sus páginas. Solo hay que tirar de esas imágenes que tenemos guardadas o creemos tener guardadas en el imaginario colectivo y es que ¿Quién no conoce a alguien que dijo haber visto el episodio de Ricky Martín y la mermelada? Por cierto, la Gemio no vivió ese supuesto momento. Fue the one and only Concha Velasco que la sustituyó en Sorpresa, Sorpresa, ¿Se acordaban?

Cada vez somos más conscientes de cómo la cultura popular nos define como sociedad, de cómo aquellos estándares que en un momento nos resultaban aceptables, ahora se tornan en algo bien distinto. Es improbable que nadie hace relativamente poco pensase que un personaje como Cristina Ortiz, La Veneno, generaría un fenómeno de la dimensión que lo ha hecho gracias a la serie de la que hemos hablado aquí ampliamente.

Por las páginas de este tratado pop de España encontramos afirmaciones del tipo: “A nadie le gusta Macarena. Nadie se la ha puesto nunca en su casa por placer. Y, sin embargo, es, con diferencia, la canción tolerada con más entusiasmo de nuestro tiempo”. Sí aquí caben todos los referentes populares que se puedan imaginar, sin olvidarse de fenómenos como OT.

Esta edición Península está plagada de leyendas urbanas de esas que nos han construido como sociedad de la (des)información y es que “da igual si Victoria Beckam dijo o no que España le olía a ajo”, nos sentiremos interpelados reconociendo cada uno de los pasajes a los que hace referencia Sanguino. Somos una sociedad compleja incluso en la construcción de los propios iconos de la cultura pop. Así que es difícil explicar a alguien que no tenga ADN ibérico dicotomías como las que provoca la interpretación de un personaje como Torrente: “podría funcionar a la vez como sátira del machirulismo casposo para algunos espectadores y como reivindicación del canallita ibérico para otros”.

Cómo hemos cambiado nos habla de tú a tú para que no olvidemos que la España de las plataformas, de las series y programas de culto sigue siendo aquella que vibraba con el Mississippi a medianoche y disfrutaba a la par que se escandalizaba con la teta de Sabrina.

Si hemos cambiado o no, no seré yo el que lo diga, sumérjanse en las páginas de este libro altamente adictivo y lo comprobarán con sus propios ojos.

Y hasta aquí puedo leer.

“Veneno” o el triunfo de la televisión de antes con la mirada puesta en los lenguajes del presente

Es paradigmático o quizás… no tanto que las series que más haya disfrutado en este infausto 2020 hayan salido de las entrañas de la tele convencional, esa que ya no molaba. En este contexto en que lo “cool” lleva sello yanki, se llame HBO, Netflix o en menor medida Prime- aunque se ha colocado por su catálogo en una de mis plataformas favoritas-, me he enganchado a El nudo, La Valla y Veneno, tres ficciones de la plataforma de streaming de Antena 3 que, en dos de los casos, finalmente se están emitiendo también en la parrilla de la cadena “convencional” y la tercera terminará llegando también a la pequeña pantalla. Hoy Veneno salta en sus dos primeros episodios a Antena 3 mientras estoy acabando de escribir este post.

Ayer, como cuando nos reuníamos a ver el final de Aquí no hay quien viva, Los Serrano, Farmacia de Guardia o Médico de familia, muchos espectadores esperamos a la hora de la Cenicienta, que tanto marcó a Cristina ‘La Veneno’, para degustar kleenex en mano del desenlace de Veneno. Volvió la televisión evento que ya creíamos olvidada en una época marcada por las series que se suben ‘del tirón’ y que devoramos tan rápido como olvidamos cuando nos dan otro atracón de una serie atractiva para nuestros gustos. Veneno ha sido un evento en cada capítulo, semana a semana y es que los domingos era el día clave en que los seriófilos -por llamarnos de alguna forma- hemos estado ahí pegados con la posibilidad de apaciguar aún más nuestra hambre de buena televisión con ración de la estupenda Patria que solo por disfrutar de Elena Irureta ya nos ha enganchado.

Recuerdo cada momento de aquel primer capítulo que ya reseñé – en pleno confinamiento- de Veneno. Esa mirada a esa tele de los 90 que en alguna ocasión- siempre a escondidas desde el pasillo- confieso haber visto con una edad impropia y sin entender muy bien lo que ocurría, solo recuerdo que te llevaba a otro lugar que la parrilla diurna no te trasladaba. Antes que teatrero o cinéfilo fui un niño eminentemente televisivo que devoraba todo tipo de contenidos incluso del prime time y de los primeros minutos de late night. De repente ver Veneno me ha llevado a ese momento que una parte de la sociedad quiere casi como confesar que no ha existido. Entre el morbo y la caspa hecha con mucha gracia y en parte sin malicia, pero que sin duda aportaron mucha más creatividad televisiva que los chabacanos programas morbosos de la actualidad a los que soy incapaz de engancharme entre supervivientes, tentaciones y gente sin interés, oficio ni beneficio ni mucho menos gracia.

Veneno es la constatación de varias cosas. La primera que la televisión de emisión semanal no ha muerto, ni muchísimo menos. Llevamos comentando muchos meses la serie de ‘Los Javis’. La segunda, que en el fondo aquella televisión de los 90 nos sigue enganchando como sociedad, aunque adaptada a los lenguajes y los mensajes que imperan ahora. Sí, muchas señoras de Cuenca sabían sin darse cuenta lo que era un transexual o un ‘travestí’ como se decía entonces. La tercera, que a veces los prejuicios – ¿de verdad era necesaria una serie sobre ‘La veneno’? se preguntaban muchos- se caen con solo un par de fotogramas de un producto televisivo tan redondo de principio o fin, encabezando sin duda mi ránking de ficción televisiva de este 2020, que parece escrito por el mismísimo Stephen King.

Voy con una de las claves del éxito de Veneno, de incontestable interés para propios y ajenos al universo de Cristina, y es su tono. Entre la comedia más desenfadada -como las propias y esperpénticas apariciones de la musa de Pepe Navarro en tv- mezclado con la dosis justa de drama hondo y, por supuesto, esa especie de realismo mágico que impregna por ejemplo el soñado funeral de la protagonista de este crudo cuento de hadas que como en las historias nada edulcoradas en las que se basarían las películas Disney tiene por supuesto sus luces y sus sombras. Y sí, nuestra particular Cenicienta que tantas veces le pidió a su Paca ver la cinta del zapatito perdido, también tuvo sus luces con sus picos de éxito. Como reza la canción de Leiva: “nunca debiste cruzar el Mississippi” o ¿Quizás sí? La serie deja a juicio del espectador determinar si la fama solo trajo cosas malas a la vida de excesos de Cristina Ortiz.

Con este tono tan bien equilibrado, Javier Calvo y Javier Ambrossi han demostrado una madurez creativa que, estoy seguro que es solo el comienzo de un futuro prometedor. Con respeto y cariño por el personaje, se han rodeado de personajes que en algunos casos no se habían puesto nunca delante de una cámara pero que dan una verosimilitud al relato cuando confluyen con actores de primera fila que aparecen por la serie aunque sea simplemente para hacer un pequeño papel episódico o cameos como los que hacen los personajes reales, desde Pepe Navarro a Machús Osinaga- a ver si la encuentran- o Valeria Vegas. Del reparto de secundarios de lujo me quedo con Elvira Mínguez, Maite Sandoval- a la que también pueden ver en la excelente Señoras del Hampa– y Lola Dueñas, sin olvidarme de Israel Elejalde que sin imitar a Navarro…se convierte en él y un irreconocible Jorge Usón.

Para mí, las reinas de esta particular fiesta televisiva son dos, en diferente tono. Me refiero a ‘Paca la piraña’ interpretándose a sí misma como si las cámaras hubiesen sido lo suyo siempre y la actriz Isabel Torres. La intérprete se ha llevado el aplauso de público y crítica interpretando la etapa menos mediática de ‘La Veneno’ en en sus últimos años. Nos ha cautivado en cada plano con esa luz que ha desprendido incluso tras conocer el cáncer que le han diagnosticado en este infausto año. Les recomiendo su paso por Late Motiv para saber un poco más sobre ella.

-Tienes más info sobre la serie en este post del blog de junio.

“Paquita Salas. Superviviente”: Calvo y Ambrossi brillan en la autobiografía ficcional

“Soy Paquita Salas y soy representante de actrices. En la vida hay un momento para contarlo todo, y este es el mío”.

Es curioso el camino que ha tomado en los últimos tiempos la carrera de la joven pareja de exitosos creadores de “La Llamada”. Aún ultimando el final del rodaje de “Veneno”- una excelente hagiografía televisiva que bebe de la fantasía que impregnó la musa de Pepe Navarro en sus memorias-, Ambrossi y Calvo sorprenden dando voz a un personaje de ficción que, si rascas, tiene alguna que otra conexión con la realidad. Eso sí, lo dejan claro en sus páginas: “Aunque se incluyen personajes reales, esta es una obra de ficción”.

Por las páginas de “Paquita Salas. Superviviente” (Ediones B, 20,90 euros) desfilan personajes reales con señas de identidad muy distintas a las que tienen en la realidad, pero en el imaginario de ‘Los Javis’ todo es posible y consiguen hacerlo creíble. La cuestión importante de esta publicación es si suma algo a las excelentes temporadas de la ficción originaria de Flooxer y después mundialmente conocida por su trasvase a Netflix. Pues bien, aporta y mucho en todos los pasajes que describen la vida de Paquita antes de que el gran público la conociéramos a través de la serie que ha catapultado a Brays Efe.

Portada del libro.

Es raro que un personaje emblemático del “chousbisnes” -me estoy Paquitizando, lo sé- no haya pasado por la vida de la famosa protagonista de “Hasta Navarrete”. El libro comienza con una cronología de la vida de esta gran amiga de Piti Alonso- que terminará heredando su oficina cuando PS Management se vaya al traste- en la que no faltan momentos cumbre como cuando su Lidi fichase por “¡Ala…Dina!”, serie de culto donde las haya. Paquita habla sobre sus referentes que van de Carmen Sevilla: “Si dices Carmen, es Carmen Sevilla” a María Dueñas: “Escritora no la hay igual en España”.

En las páginas de este libro viviremos a través de la narración escrita, pero también a través de una novela gráfica brillantemente ilustrado por Iván García, las luces y las sombras de una representante ficcionada que, en el fondo, comparte situaciones con la realidad de un sector que los que conocemos desde dentro sabemos que aunque algunos de los hechos no sean exactamente así, acaricia la realidad para transformarla en una ficción… maravillosamente adictiva. Y es que una de las cualidades de este volumen es que cuando empiezas solo quieres seguir. Imposible no querer conocer cómo llegó al lugar que llegó nuestra querida Paquita y es que en el fondo, y esa es la ternura del personaje, todos llevamos un trocito de una Paquita dentro que nos hace conectar con ella en algún momento.

Cuando Paquita encontró a Julia.

Mención aparte merecen lo que en cine llamaríamos extras. Podremos disfrutar desde las recetas- no pueden faltar los torreznos- a los mails del spam y el test para descubrir a la actriz 360º que podrías llevar dentro.

En definitiva, “Paquita Salas. Superviviente” es una muestra más de lo que Ambrossi y Calvo tienen aún por darnos a sus espectadores y lectores. Solo hay que ver -yo lo acabo de hacer- el excelente cuarto episodio de “Veneno”. De reclinatorio.

Los Javis celebran el Orgullo con su ‘Cenicienta’ particular

  • Alerta Spoiler: El primer párrafo hace referencia a distintos pasajes del segundo episodio de Veneno, por lo que te recomendamos ver el episodio antes de leer la crítica

Érase una vez un niño, Joselito, que era la oveja negra de un pueblo en blanco y negro. Él quería sacar lo que llevaba dentro. Se vestía con la ropa de su madre, cuyo amor nunca creyó encontrar. Ella castigaba sus actitudes que consideraba se salían de la norma, del rebaño de ese pueblo anclado en el pasado. Como si fuera la madrasta de un cuento de hadas de la que sabía nunca iba a conseguir afecto, el joven Joselito decidió salir a esas calles en las que le gritaban ‘maricón’ junto a su buen amigo Manolito decidido a ser quien quería ser. Una noche aciaga en su localidad natal antes de sonar las 12 y perder el zapatito de cristal, todo acabó mal y la que su madre había pintado como la mala del cuento, como la bruja que quería engatusarlo, tornó en hada para reivindicar también al tío de ese niño que luchaba por ser quien quería ser en un lugar hostil para el ‘diferente’ del que sí, no le quedará más remedio que salir huyendo.

Este podría ser el comienzo de la historia de ‘La Veneno’ o quizás no. En la narrativa del segundo episodio de Veneno, ‘los Javis’ han querido dejar claro que se trata de una ficción basada en las memorias del célebre personaje televisivo que ya de por sí, estaban bastante ‘exageradas’, como lo era la protagonista de este cuento de hadas que disfrutaba como una niña en sus últimos años sentada delante del televisor disfrutando de La Cenicienta. Vemos ese toque de ficción buscada en momentos como cuando nuestra protagonista fantaseaba diciendo que había 4000 prostitutas en su zona de acción, hecho que contradicen sus compañeras que dicen que no pasarían de las 40.

Sea realidad o “fruto del desarrollo creativo y adaptación para la creación de la obra”, lo que queda claro es que Veneno va a ser -por favor, reactiven el rodaje para tener más capítulos, se lo ruego- el proyecto más profundo de ‘Los Javis’ hasta la fecha. Más allá del mensaje reivindicativo, necesario más que nunca ante las ideologías opresoras que quieren imponer su realidad cerrada, Veneno es un estupendo producto de ficción que aporta y mucho a la ficción española. Un ‘pelotazo’ para AtresPlayer Premium tras las excelentes El Nudo y La Valla y la entretenida Benidorm. Un último apunte, el reparto de nuevo vuelve a brillar desde los dos protagonistas infantiles a Paca ‘La Piraña’- recomiendo su Paca ‘La Piraña’ ¿Dígame? para echarse unas risas tras este duro episodio- y ante todo y por encima de todo Isabel Torres, una actriz superlativa que le ha tocado encarnar la edad más difícil de la otrora estrella de Pepe Navarro. Cuando vean el capítulo, sabrán qué momento me ha emocionado de su excelente trabajo. La intérprete sabe combinar a la perfección la memoria ‘fantasiosa’ de Cristina con la emoción más verdadera cuando se le remueve algo muy profundo en sus adentros.

Hoy más que nunca, Feliz Orgullo de ser quien cada uno quiera ser. Bendita ‘Veneno’, ¡Cuántas lecciones sigue dando a los intolerantes incluso años después de su muerte!

Nuestras series: Ficción que divierte, entretiene y emociona

¿Has maratoneado Stranger Things y no puedes vivir sin comentar lo que te gustaba The Wire? La primera me gustó en sus dos primeras temporadas y de la segunda serie, lo admito, no he visto ni un solo segundo. Con la cantidad de plataformas que hay… ¿Existe cabida para la ficción en abierto? ¿tiene sentido estrenar El pueblo primero en una plataforma y luego estrenarla en abierto? Igual son demasiadas preguntas a las que responder… Para resumir, yo me centraré solo en la ficción española. Esa de la que tanto echaban pestes los eruditos televisivos, si es que eso existe, hasta hace bien poco.

Vayamos por partes…. ¿Hay series en la tele en abierto que funcionen y merezca la pena ver? Alguna queda cual irredentos Asterix y Obelix de la parrilla española. La primera y la más obvia, a mi modo de ver, es sin duda Cuéntame cómo pasó. Los Alcántara resisten con empuje los 19 años de emisión, ¿Cómo es posible con la competencia de realitys basura rompeaudímetros que les ponen enfrente? Pues por el motivo que empezamos a verlos hace casi dos décadas. Siguen siendo de nuestra familia, hemos crecido con ellos, en mi caso de forma literal además. Por eso esta semana, aún con la familia medio desecha por el divorcio de marras, se volvieron a unir para ir en plan Desaparecida-ficción que hicieron al alimón Ganga y los ahora omnipresentes Bambú- en mitad del bosque a por Herminia. Y tras ver el capítulo en que el espectador vuelve a emocionarse en ese reencuentro uno solo puede llegar a una conclusión, ¿Qué sería de esta serie sin la PRESENCIA de la magnífica María Galiana? Cuando ella cobra protagonismo, la serie crece. Muy pronto podréis leer en mi nueva aventura, Scenikus, la entrevista que la hice el viernes en el Español. Y bueno, los amantes del teatro, agradecemos a Ignacio del Moral y su equipo la presencia constante del mundo del teatro, ¿No actuó acaso Inés en el Festival de Santander? ¿No le recomendaron a Toni hablar con Rosana Torres en el último capítulo? Delicia de serie. Y sí, sigue siendo una de mis favoritas.

Herminia sigue uniendo a los Alcántara

Los jueves se ha unido a esta familia una nueva ficción en abierto en Aragón TV y sobre Marianico el Corto. Sí, han leído bien. Se llama El último show y es uno de los estrenos más sorprendentes de los últimos años. Ficción con tintes localistas que llega al corazón de todos los espectadores, murcianos, cántabros o andaluces, es lo mismo… La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país. Miguel Ángel Tirado está en un momento de inflexión en que no quiere seguir haciendo sus chistes ante esa nonagenaria fan que en cualquier momento de su día a día puede aparecer y le insiste en que haga otro chiste. Está harto, él quiere hacer cine como el de Buñuel, ¿Lo conseguirá? En el camino de este intérprete, que se revela aquí como un solvente actor dramático, se encuentran personajes que interpreta un reparto de primera, desde Itziar Miranda, que nos sigue haciendo disfrutar también en abierto con su Manolita en ese milagro, merecido, de la longevidad televisiva llamado Amar es para siempre en Antena 3. Mención aparte merece el maravilloso José Luis Esteban, actor maño curtido en mil y una batallas en las tablas con Teatro del Temple y otras compañías, que se convierte en un representante a medio camino entre el Antuña de ¿Qué fue de Jorge Sanz?– referente claro de esta serie, aunque aquí el tono sea más melodramático- y ¿Cómo no? Paquita Salas. No me olvido de María Isabel Díaz, siempre dulce e impecable. Si alguien da siempre presencia a sus personajes esa es Luisa Gavasa que acompañada por un Armando del Río en estado de gracia nos regalan a una pareja deliciosa.

Luisa Gavasa y Armando del Río en un momento de la grabación de “El último show”.

Por cierto, ambos son dos de los actores protagonistas de El nudo, que ya pueden ver al completo en A3Player Premium. Podría decir muchas cosas de esta innovadora ficción televisiva, pero por no hacer spoiler, basta con decir que es motivo suficiente para que se hagan suscriptores de la plataforma de pago de Antena 3. Una intriga con ambiente de universidad de élite que engancha por la originalidad en el planteamiento, el nudo y el desenlace. A los citados actores, que demuestran su versatilidad al pasar por dos ficciones tan sumamente diferentes, se suman intérpretes como Miquel Fernández, por el que siento especial debilidad desde sus comienzos en el teatro musical, donde ya demostró que iba a llegar tan lejos como quisiera. También me encanta ver en pantalla a Ángel Ruiz.

En la citada plataforma- les juro que no me pagan por la publi-, hay otra JOYA que teóricamente retransmitirán pronto en abierto, La Valla. En estos tiempos de coronavirus y alarmismo excesivo, una serie que trata sobre un régimen autoritario en el que intentan curar un virus endémico que se extiende por todas partes… Pues seguro resulta un poco ‘fuerte’ para los espectadores más alarmistas. Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se trate, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después, cuenta con un reparto espléndido que da emoción al asunto. No descubro nada si hablo maravillas de Ángela Molina o su hija Olivia ni tampoco de Unax Ugalde. Por cierto, lo de Abel Folk en esta serie está a otro nivel también. Parece haber nacido para ser ministro. Ahí lo dejo. Quizás, si me detengo en los secundarios vemos lo cuidado en lo que respecta a su reparto en esta serie. Ver de malo- malísimo a Óscar de la Fuente- al que disfrutamos actualmente en Me gusta cómo eres en el Lara- es simplemente delicioso. También lo veremos junto a nuestra siguiente protagonista en el cine, en la película El cover.

Y hasta los episódicos brillan en esta serie y más si lo pones en manos de intérpretes como María Hervás, protagonista por cierto de las dos últimas ficciones de las que hablaré en este post.

María Hervás vive un momento pletórico entre el teatro –Iphigenia en Vallecas y Jauría-, el cine -rodando en Benidorm El Cover, debut en el largo de Secun de la Rosa, y sí, también la televisión. La vemos en abierto, en tele de pago y en plataformas también. En todas partes, vaya. El caso de El pueblo, preestrenada en Prime Video y luego emitida en Telecinco, ha roto todos los esquemas. Llevando muchos meses en la red, la serie ha arrasado en abierto. Parece mentira que en la época de las plataformas, alguien vea en Telecinco una serie que lleva colgada en internet mucho tiempo. Pues ha ocurrido. Por cierto, la segunda temporada que he maratoneado hace unas semanas ya está en la citada plataforma. Sí, de nuevo antes que en abierto. Del equipo de la longeva La que se avecina, otro ejemplo de que hay ficciones en abierto que funcionan y mucho, El pueblo es una divertida comedia servida en bandeja a un reparto en estado de gracia. Dejo para el final la otra serie en la que está María: Vergüenza. Su personaje, la compi de trabajo de Malena Alterio, es un robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores. Esta serie que pueden ver en Movistar + en su tercera temporada da un paso aún más allá en los guiones- genio y figura que es Juan Cavestany- con un Miguel Rellán para quitarse el sombrero una vez más.

Hervás y Alterio en Vergüenza.

Un último apunte, en abierto en Antena 3 se emite otra serie que sigo: Perdida, con la sorpresita de ver brillando a Ana María Orozco, la Betty la fea original. Y en Movistar + hace nada disfruté como un enano con Merlí: Sapere Aude, lo de Carlos Cuevas no es ni medio normal, tanto que decir en cada mirada… Y mirando lo próximo… Ya estoy deseando ver lo nuevo de El ministerio del tiempo y La línea invisible. Y bueno, también Vamos Juan a finales de mes junto a Veneno. Como ven, todo ficción made in spain con pintaza. Ah, también estoy enganchado a Vida perfecta, casi se me olvida. Seguro que en un tiempo haré otro post televisivo. Por ahora, pongo la carta de ajuste hasta la próxima.