Notas desde la Menéndez Pelayo: Julia Gutiérrez Caba, una gran Cómica de la Lengua

Julia Gutiérrez Caba: “Cuando sales y desgastas tu primer zapato en el escenario ya es imposible dejar este oficio”

Julia Gutiérrez Caba es un torrente de recuerdos. Historia viva de nuestra escena. Por su memoria pasan Miguel Mihura, Alberto Closas o José Luis Alonso. En el Teatro de la Abadía, donde se ha reencontrado con las tablas en los últimos meses, confiesa que con esta nueva experiencia escénica se ha sentido “aprendiendo de nuevo”. Se refiere a su acercamiento a los textos de Teresa de Ávila, que ha dirigido José Luis Gómez. Ella es la madrina de lujo de una década DESDE MI BUTACA. Siéntense en sus butacas, la función de hoy contará con una excepcional Primera Actriz: Julia Gutiérrez Caba. Hoy la actriz inaugurará el ciclo Cómicos de la Lengua en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, cuyo actividad miraremos con lupa un año más en estas Notas desde la Menéndez Pelayo. La cita con los textos de Santa Teresa será a las 20h en el  Paraninfo de Las Llamas.

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Teresa, una mujer adelantada a su tiempo. Julia llevaba una larga temporada sin pisar un escenario: “No puedo aguantar la dinámica del teatro a mi edad”. Una llamada de José Luis Gómez la hizo cambiar de parecer. Tras muchos años acariciando la idea de que Gómez la dirigiese, Teresa de Ávila ha sido la escusa perfecta para que, por fin, se produjese el milagro. De la Santa, Julia destaca que fue una mujer muy adelantada a su tiempo: “Era combativa, tenaz, trabajadora…”. Ella sabía leer en un tiempo en que las mujeres tenían un papel muy secundario. Además, se interesó por la figura de Teresa por todo lo que ha supuesto para la lengua: “Se siguen utilizando muchas palabras que usaba ella, pero con otro sentido”. Y de repente, recuerda que la estancia en la que estamos fue donde se produjo la primera lectura de estos textos: “Estoy feliz de poder seguir aprendiendo, eso es lo que le dije a José Luis y al académico cuando pasamos el texto por primera vez”.

Irene Escolar, sigue la saga. Julia Gutiérrez Caba ha seguido con interés la carrera de su sobrina nieta Irene. Más allá del hecho de que se haya decantado por esta profesión, lo que más la emociona es: “Ver el rigor con el que se enfrenta a esta profesión”. Algo tendrá que ver ser parte de una familia que ha conocido desde la infancia “No sólo la parte más luminosa de esta profesión, si no también las dificultades”. Julia quiere seguir aprendiendo: “No me veo con fuerzas para acudir a talleres, pero me encanta que ella me cuente cómo trabajan los directores de ahora, a cuyos montajes acudo únicamente como espectadora”.

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Los cómicos, una profesión maldita

Este oficio siempre ha sido más tolerante, más avanzado. Siempre hemos estado malditos, cosa que me divierte, ahora la sociedad ha aceptado cosas que nosotros teníamos asimilado desde hace muchos años. Esa sociedad que nos ha reprochado que éramos ‘gentes de malvivir’, me hace gracia ver cómo han tenido que aceptar cosas que nosotros tenemos asimiladas hace siglos.

Es una palabra cariñosa, los que la utilicen de una forma peyorativa esa palabra, prefiero ignorarlos. Yo me siento orgullosa de pertenecer junto a toda mi familia a una profesión mágica, diferente a otras muchas, no se si mejor o peor. Somos afortunados cuando vivimos momentos buenos. Conocemos lo mejor y lo peor. Estamos acostumbrados a grandes teatros y a teatros de pueblecitos perdidos. Estamos acostumbrados al éxito y al fracaso, a la sala llena y a dos únicas filas de butaca algunos días. Es terrible, pero te lo tienes que plantear, es tu oficio, tienes que hacer tu trabajo igual con 20 o 200 espectadores. Hay que hacerlo bien. Es un oficio mágico, aunque tenga momentos duros.

Malos tiempos para la profesión. Su generación tuvo que luchar mucho por conseguir los derechos de los que otras profesiones ya gozaban. Por eso, la entristece ver la situación actual de sus compañeros: “Las salas alternativas en las que no cobra nadie están bien como aprendizaje, pero este trabajo no se debería hacer toda la vida por amor al arte”. Aún así, valora el ímpetu, el empuje de los creadores que a pesar de todo, siguen nadando a contracorriente.

PERSONAJES

CATALINA BÁRCENA, la noche en que el veneno del teatro se metió en su cuerpo

“Cuando sales y desgastas tu primer zapato en el escenario ya es imposible dejar este oficio”. En Mariquilla Terremoto tuvo su primera oportunidad de subirse a un escenario. Hizo un papel que normalmente hacía la meritoria en la compañía de Catalina Bárcena. Fue tal el miedo que tenía, que fue su madre la que tuvo que decir su frase los primeros días. Desde entonces, con apagón incluido en esa primera vez, la actriz no ha dejado una profesión en la que a pesar de las dificultades sólo puede tildar de “Mágica”. Antes de esa primera vez, sus juegos ya ‘imitaban’ el trabajo de su familia. Su madre las dejaba a ella y a su hermana cosas que no usaba y ya entonces soñaban con ser la princesa del cuento.

JOSÉ LUIS ALONSO, el primer director de su carrera

Cuando hizo 10 negritos José Luis Alonso aún no era el director del María Guerrero. Aún siendo una obra menor, un policiaco, él la enseñó lo que era la figura del director. Lo montó como si fuera una obra de las grandes. Con él conoció a la figura del director, que antes lo era el empresario o el primer actor. Luego ya en A Electra le sienta bien el lutorecuerda con una sonrisa haber compartido escenario junto a Núria Espert y Alfredo Alcón, recientemente fallecido.

MIGUEL MIHURA, un buen amigo

Julia Gutiérrez Caba fue la secundaria de lujo en algunas de las comedias de Miguel Mihura. Ella, como los jóvenes intelectuales de la época, estaba fascinada por el humor de publicaciones como La Codorniz y que los mayores no entendían. Y en ese momento, le llegó su primer papel con Mihura: Sublima decisión. Para ella, lo más importante es que mantuvieron una amistad muy grande: “Me encantaba sentarme con él a hablar sobre este oficio y sobre la vida en general”.

Jaime de Armiñán, la primigenia Televisión Española

Él la permitió trabajar en los primeros programas de TVE. Él escribía guiones de 15 minutos al mediodía en directo en el Paseo de la Habana en un simple piso, nada que ver con los futuros estudios de Prado del Rey: “Eran programas de humor, pero él metía elementos de crítica, muy diferentes…” En esos programas coincidió con muchos actores que provenían del teatro como Bódalo, Rodero, Chus Lampreave o Amparo Baró.

ALBERTO CLOSAS, todo un pionero

“Nunca tuve ningún problema a pesar de la fama de irascible que tenía”. Más allá de esa aureola de mal humor que rodeaba a Closas, Julia Gutiérrez Caba destaca que fue un director pionero. Fue de los primeros que eliminó la figura del apuntador. Además, mucho antes de la famosa Huelga de Actores, concedió a los actores una noche de descanso, primero, y más tarde un día. Con respecto al carácter comenta divertida: “Yo creo que montaba un poco el show para mantener a los actores en su sitio. Yo siempre respeté su espacio de director, por eso nunca tuvo una mala palabra para mí”.

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LUIS SAN NARCISO, actor antes que director de casting

En la última etapa de su carrera, Julia ha participado en dos importantes series: Los Serrano y Águila Roja. Dos productos televisivos que la ayudaron a “salir de un bache personal” admite la actriz. El director de casting de ambas series, Luis San Narciso, era un viejo conocido para ella. La primera vez que coincidieron fue en la obra Petra Regalada. Él hizo el personaje de un chico autista tanto en Barcelona como en la gira.

El recuerdo del público, más allá de los aplausos.

Para Julia Gutiérrez Caba ahora que su carrera está llegando a su fin lo más gratificante de esta profesión es la respuesta del público: “Me emociona ver que me siguen parando por la calle para recordarme aquel momento inolvidable en que me vieron haciendo tal o cual obra”. Y con este mensaje optimista sobre esta profesión mágica despedimos a esta actriz que sigue conservando la elegancia que la llevó a pisar los mejores escenarios de España. Si están en Santander hoy, no olviden su cita con esta Dama de la Escena.

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Viva Buñuel, Viva Alaska y Segura

Antes que teatrero fui… ‘Televisivo’. Antes que Talía me adujera casi por completo con su embrujo, la televisión era mi gran pasión. Me he criado con Farmacia de Guardia, El Príncipe de Bel Air y ‘La Campos’… Desde pequeño, la televisión me ha proporcionado momentos gloriosos… Series a las que engañarme, horas y horas enganchado a un batiburrillo de contenidos televisivos de muy diverso pelaje. Pues bien, en los últimos años, había quedado relegada para mi únicamente a un espacio para las series y poco más. Programas pocos. Hasta que llegó a La 2- ¿Dónde si no?- una locura llamada Torres y Reyes. Aunque la química de la pareja de presentadores no es que fuese precisamente la idónea, el formato, la idea de dar voz a la cultura con un envoltorio tan ‘guay’ me enganchó. Ya cuando entró Alaska en la segunda temporada, la experiencia mejoró aún más. La idea de pasarlo al late night de La 1 en esta tercera temporada, con Segura como copresentador, de entrada me pareció una idea nefasta. El tiempo me ha dado la razón. Y a la mínima que el programa bajó el listón, el Ente Público lo ha relegado a horarios inhumanos. Las ojeras de hoy se las debo a la Corporación Pública, gracias, de corazón.  No se si por lo golfo, por lo libre que le hace a uno trasnochar un día tan poco propicio como un lunes, ha sido sin lugar a dudas la mejor de las temporadas. Redonda.  Así da gusto ser un ‘golfo’. Hay innumerables momentos gloriosos. Sí, como aquellos que viví en mis primeros años. El último ayer con Martes y Trece y ese recuerdo emocionado a los Estudios Buñuel, que cierran sus puertas. Esas paredes lloran hoy las miles de horas de grabación de películas como El Cid o de los programas de los propios Josema y Millán. Por trabajo tuve la suerte de pisar el plató de Alaska y Segura en una ocasión. Fue la primera noche que TVE decidió retrasar el programa. Me acuerdo perfectamente. Vivirlo en directo, les aseguro, no hace más que acrecentar la admiración por un equipo que ha dignificado la televisión de este país. Un espacio libre, sin prejuicios, en el que dar voz a todo tipo de propuestas. Ayer mismo se ‘coló’ en el programa una obra de La Pensión de las Pulgas, ¿Se imaginan este contenido en otros late-nights? La verdad es que no. Como digo, ha habido muchos momentos ‘gloriosos’, pero permítanme que me quede con la experiencia personal. Con esa noche en que Secun de la Rosa, Ana Hurtado y Xavi Melero nos llevaron a la Gloria con El disco de cristal. Permítanme que me quede con esa master class de Secun. Por azares de la vida, esta semana que acaba el programa, El disco de cristal también echa el telón en el Teatro Lara. Han sido dos momentos televisivos (y teatrales) para mi. Por eso, sólo puedo cerrar este post con un “Viva Buñuel, Viva Alaska y Segura”.

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Daniel Guzmán: “Si no sueñas, no vives”

Si hay una palabra que se repite cuando Daniel Guzmán habla de su personal ópera prima, A cambio de nada, es la palabra “Sueño”. Y precisamente, su cortometraje Sueños fue el primer pasito hacia este A cambio de nada que acaba de estrenar tras casi una década de esfuerzo. Tras el éxito sin precedentes de Aquí no hay quien viva, que le hizo perder lo que es para él lo más importante: El anonimato, decidió parar en seco y centrarse en su proyecto más personal. Ese sueño por el que ha luchado tanto ha merecido la pena. Premiado en Málaga y con el cariño del público que está acudiendo a las salas a verla: “El mayor premio es ver cómo el público ha conectado con la película y la película ha conectado con el público” dice con una sonrisa de satisfacción. Hablamos con él en el Teatro Fígaro, donde representa Los miércoles no existen, una obra con la que se ha reencontrado con su profesión tras tantos años alejado de los focos. Siéntense en sus butacas y disfruten de este soñador empedernido.

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¿Cuáles son las claves del éxito de Los miércoles no existen?

La cercanía de unas historias muy reales, con las que el público se identifica de inmediato. Interactuas con ellos, se convierten en parte activa. Creo que responde a un estilo y a una forma de hacer teatro más cercano al público que el convencional y eso es lo que ha convertido a esta obra en un verdadero fenómeno.

¿Cómo llevas este sistema de varios repartos que os rotáis en las funciones?

Me incorporé ya en el Sol de York, nada más empezar las funciones. Me gusta trabajar con lo que ocurre en el momento. Mi personaje lo hacemos diferente cada actor. Es un proceso muy activo al poder trabajar con otros actores y eso me encanta. Tienes que estar muy vivo. En mi reparto no fijamos las cosas, son diferentes las reacciones, te relacionas de forma diferente con uno u otro reparto.

Has vuelto a las tablas tras casi una década sin actuar…

Llevaba nueve años por la película sin actuar. He estado separado de mi oficio de actor. Volver con Recortes fue una experiencia muy especial. Me daba la réplica el espectador. Algo muy diferente a lo que había hecho. Estar en el Lara con las dos funciones fue un buen reencuentro con mi oficio, además de hacer Velvet.  El teatro me ha hecho volver a reinventarme como actor.

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¿Ha merecido la pena dejarlo todo tanto tiempo por A cambio de nada?

Es muy duro, un camino del que no veía el final. Lo he soportado con mucha paciencia y mucha obstinación y al final lo he conseguido. Encontré cosas muy interesantes escribiéndolo. Es un oficio apasionante. A pesar de haber sido tan difícil, este proyecto ha merecido la pena. El final del viaje está siendo muy bonito. Jurado y crítica han coincidido y eso es muy gratificante. De entrada, me descolocó mucho toda esta repercusión mediática después de estar tantos años alejado de los focos, centrado en este proyecto. Eso creó unas expectativas que a mi me incomodaban ciertamente. Lo bueno es que el final del viaje ha sido maravilloso. En redes sociales, la reacción del público ha sido emocionante, esa es la mayor satisfacción. El mayor premio es ver cómo el público ha conectado con la película y la película ha conectado con el público.

En la película se mezclan actores profesionales con gente que no lo es, ¿Cómo se consigue dar verdad a esa mezcolanza de caracteres?

Hemos hecho un trabajo muy específico para que no se note la diferencia. Necesitaba mucha verdad en los personajes. Creo que la clave ha estado en cómo se han enriquecido los profesionales con los no profesionales y al contrario. Tuve claro que quería esa mezcla, ese neorrealismo con todos los defectos e imperfecciones que pueda llegar a tener. El público valora la autenticidad que hay detrás de la película, más allá de sus imperfecciones.

¿Qué le ha enseñado el mundo del boxeo a Daniel Guzmán?

Si no hay sacrificio encima del ring sufres, al igual que en la vida. Si no te dedicas a tu trabajo, vas a sufrir. Por ejemplo, si no preparas el guión, la película no puede salir bien. Lo bueno es que hay una relación proporcional entre tu sacrificio y tu disciplina con el resultado que puedes llegar a conseguir en el ring y en la vida.

Paraste en seco en mitad del huracán mediático de Aquí no hay quien viva….

Estos años han sido esenciales para encontrar respuestas sobre mi vida. Este oficio es muy contradictorio. Tú necesitas al público y que responda con su cariño, pero si te haces conocido pierdes tu intimidad. Tú no sabes lo que es la intimidad hasta que te la quitan. Perder el anonimato es el mayor peaje que hay que pagar por tener éxito en esta profesión. Lo asumo, pero me molesta haber perdido un poco de libertad en mi vida diaria.

¿En qué han cambiado los Sueños de los que hablaba el adolescente grafitero con los del flamante ganador del Festival de Málaga?

No creo que haya cambiado mucho, si no que creo que sigo soñando incluso más que cuando era un adolescente. De hecho, esta película es un sueño que podría no haberse hecho realidad. Se ha hecho realidad por la capacidad de poder soñar, de creer en tus propios sueños. Si no siguiera soñando, la realidad no me haría feliz. Siempre he apostado por mis sueños hasta el final. Si no sueñas, no vives.

Secun de la Rosa impartirá la próxima MasterClass de “Alaska y Segura”

El protagonista de El disco de cristal, que sigue triunfando los viernes y sábados en el Teatro Lara, será uno de los protagonistas en el programa ‘Karaoke Kid’, sexta entrega de Alaska y Segura, donde impartirá la tradicional Masterclass de programa. En esta entrega se abordará la influencia de la cultura japonesa más allá de lo exportado por Hollywood. Para ello, el nexo de unión será la música y más concretamente el Karaoke.

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¿Y qué mejor que un montaje como El disco de cristal y un personaje como Tomy Tomás para ser parte de ese universo musical?, ¿Se atreverán él y sus hijos a enfrentarse al bolo de sus vidas? Seguro que será una noche de lo más divertida junto a otros invitados como Candela Peña o Eva Hache. La cita, el próximo lunes 30 de marzo a las 01:10h.

Continúan las representaciones de El disco de cristal en el Teatro Lara los viernes a las 20:15 y los sábados a las 19:15h.

Abierto calendario de prensa en desdemibutacacom@gmail.com

Marina Salas: “Tendríamos que plantearnos qué estamos haciendo mal para que la gente joven no vaya al teatro”

“Perdona, no encontraba sitio para aparcar la bicicleta”. Marina Salas nos conquista de entrada. Llega enérgica y apurada por el retraso y comienza sin dilación la entrevista esta actriz que con apenas 26 años ha conseguido hacerse un hueco -merecido- en el cine, la televisión y más recientemente en el teatro. Hasta esta noche se ha subido al escenario de la Sala Pequeña del Teatro Español con Como si pasara un tren. Algo llevaba en el carácter que la hacía inclinarse hacia lo artístico desde pequeña, pero no fue una niña que quisiese ser actriz desde siempre. Sólo un pequeño detalle la delataba: Sus continuas visitas al Videoclub, donde se hacía con películas como Mary Poppins: “Podría haber puesto un Videoclub, ¿Quién sabe?” comenta divertida.

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La televisión y el cine, el comienzo de una carrera meteórica. Los primeros pasos de Salas  fueron en el audiovisual. Cuando acababa de llegar a la mayoría de edad estaba protagonizando Desaparecida junto a Miguel Ángel Solá y Carlos Hipólito: “El guión era muy bueno, pero yo era muy pequeña, tenía 18 años, no era tan consciente como ahora”. Después de esta experiencia llegarían series como ¿Hay alguien ahí? y películas como The Pelayos.

“Mi bautismo teatral ha sido una de las experiencias más bonitas de mi carrera”. Marina Salas debutó en el teatro de la mano de Lluis Homar con Luces de Bohemia. Después han venido experiencias tan distintas como Fausto y Como si pasara un tren. De esta última admite: “Me embarqué sin dudarlo por estar en el proyecto Adriana Roffi y Esther Ortega”. Para la actriz, el teatro “Es la cuna de la comunicación”. Cuando se la pregunta por el motivo por el que la gente de su edad no va al teatro se muestra crítica: “Si la gente joven no va al teatro es por algo. Tiene que ver más con la gente que lo hace. Tendríamos que sentarnos y plantearnos por qué cuesta tanto que el público joven vaya al teatro, pensar qué estamos haciendo mal”.

Marina Salas es una actriz que enamora (lo he dicho más de una vez) por su naturalidad, su expresividad y la poderosa atracción de su mirada poliédrica

(Julio Bravo)

¿Cómo asume una actriz tan joven las criticas? Salas admite que es algo que va unido a su profesión: “A medida que vas creciendo en este oficio te das cuenta que es algo inevitable y, bueno, depende, un poco de cómo tengas el día si te afectan para bien o para mal”. Damos fe que esta actriz de carrera fulgurante no se ha dejado llevar por la marea de los elogios, que mantiene los pies en la tierra, en un oficio tan dado a la egolatría como éste. Una carrera en la que Como si pasara un tren es un paso más hacia adelante. Una carrera en la que tras conocer secretos militares en Los nuestros la llevará a enfundarse en preciosos trajes de época en la continuación de la serie Isabel, donde volverá a coincidir con Álvaro Cervantes por cuarta vez.

Yo vi a Lope de Vega en Prime Time

Cuando TVE decidió cambiar de día El ministerio del tiempo a las primeras de cambio sinceramente no me pareció una buena estrategia. Y más si has conseguido un resultado correcto en la primera marca de audiencia. Además del cambio de día, la pública se enfrentó a un estreno de TeleVasile: Los nuestros. El resultado es que la audiencia bajó. Vale que el dato no es estrepitosamente malo, pero una serie de la calidad de El ministerio del tiempo merecería grandes datos de audiencia. Aunque pensándolo bien, ¿No son los espectadores habituados a la ficción extranjera los que están elogiando especialmente la serie?, ¿No son precisamente ese tipo de productos los que se consumen mayoritariamente en nuestro país a través de la red?, ¿Sherlock tiene audiencias millonarias en España? Me temo que no, que Sherlock es un producto para (amplias) minorías aquí.

Ahora bien, ¿No debería nuestra cadena pública regirse principalmente por la calidad? Vale que el público manda en la ley de la selva televisiva, pero estoy seguro que El ministerio del tiempo va a encontrar su sitio. Puede que no sea el de los grandes números- que sólo deberían obsesionar a las privadas- pero sí el de un público fiel y entregado a la ficción. Otra cosa importante y que no se nos debe escapar es que esta serie puede tener vida más allá de nuestras fronteras, es un producto televisivo tan exportable como cualquier serie de la HBO. Anoche vi a Lope de Vega en Prime Time (en la piel de un espléndido Víctor Clavijo) y no, no fue un sueño de Resines. Fue la demostración de que se puede hacer ficción con mayúsculas en nuestro país. Muchas felicidades a Javier Olivares y a su hermano Pablo por luchar y sobre todo por SOÑAR que una historia así podría realizarse en España. Deseando que llegue el próximo lunes para abrir una nueva puerta- esa que nos llevará a una hipotética entrada de España en la 2ª Guerra Mundial- de El ministerio del tiempo.

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¡Cuánto deberían aprender muchos de Antonio y de Javier!

Este oficio de cómicos, este oficio de actores, de intérpretes de mil y una emociones puede convertir a algunos de sus miembros en ególatras irredentos. No es el caso de dos actores llenos de sapiencia a los que, creo, nunca verán subidos a un pedestal de intocables.

Simplemente memorable fue el speech que se marcó Antonio Banderas al recoger su Goya de Honor: “Me subí a ese tren por ser la cultura y el arte la mejor forma de entender el mundo que me había tocado vivir”. Un actor que parece no olvidar sus raíces- fue significativo escuchar cómo su acento malagueño parecía acentuarse aún más en el discurso. La guinda fue la mención a su hija, a la que por compromisos profesionales quizás no dedicó el tiempo suficiente.

Todas las quinielas apuntaban a su nombre: Javier Gutiérrez debía y merecía llevarse el Goya por su extraordinario trabajo en La isla mínima. Tienen un aura especial los que son GRANDES en este oficio. Gutiérrez lo tiene y, por eso, su premio habrá sido celebrado por mucha gente que le conoce o que, simplemente, le haya visto en un capítulo de Aguila Roja. Por el atril de ganadores también pasaron unos cuantos ‘teatreros’ más, actores curtidos en las tablas y que nos hacen disfrutar también en la Gran Pantalla. Mágica estuvo Bárbara Lennie, Carmen Machi – casualidades de la vida, pareja teatral de Gutiérrez en Los Mácbez– agradeció que se galardonara una interpretación de comedia. Y es que la comedia – Dani Rovira mediante- estuvo bien servida en una gala, eso sí, excesivamente larga. Casi 4 horas – Y eso que no hay publicidad- es una verdadera salvajada. Deberían echar un ojo a la Gala de los Forqué. Aún así- adoro a Miguel Poveda, pero un microconcierto a la 1:15 de la madrugada no venía a cuento- ha sido una de las galas más entretenidas. Wert aguantó estoicamente los -escasos- envites que le lanzaron (el más sonado el del manchego más universal) en una noche en que el número musical (mejor que otros años al incorporar a algunos cantantes como Ana Belén y Lolita) superó la media de los espantosos números anteriores. De las parejas de entregadores me quedo sin duda con la formada por mi querido Secun de la Rosa y la simpar Loles León. No me olvido tampoco de mentar el triunfo de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo. Más que nada por estar detrás Javier Fesser, uno de los mejores representantes de la Marca España en el campo cinematográfico. Ahora solo esperemos que el año que viene no sea necesario lanzar envite alguno y en que en los próximos Goya hablemos del triunfo de la razón. Y es que no olvidemos que como se dijo a lo largo de la gala que la cultura crea miles de puestos de trabajo. Para acabar sólo poner en palabras lo que siento día a día cuando veo las historias que se cuentan en nuestras pantallas: Viva el talento del cine español, tenemos motivos para estar orgullosos.

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