Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

Sergio Peris Mencheta: Las renuncias en pos del sueño americano

“Te queremos volar a Los Ángeles, Sergio”. En junio, hace una prueba para una serie americana. Para el director de Continuidad de los parques es una más: “He hecho unas 20 en los últimos cuatro años”. Cuando estaba en el Festival de Almagro- donde se quedó literalmente afónico por el calor extremo del paraje manchego- recibió una nueva llamada. Querían que hiciese una nueva prueba. Ya de vuelta en Madrid, con la ayuda del actor Mario Tardón, grabó una escena que entusiasmó a los responsables de la serie Snowfall. Y entonces, llegó la llamada que cambió todo: “Cuando pienso que estoy dentro de la serie me doy cuenta del marrón que tengo encima con tantos proyectos teatrales en marcha en España”. Hablamos con el actor y director en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, donde participó en el ya clásico ciclo “Noches de la Biblioteca”.

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Lluvia Constante en los Teatros del Canal, el primer escollo. Sergio Peris Mencheta lleva una temporada intensa: “Inconscientemente, me he hecho un sitio como actor, creador y director en España”. Entre los proyectos que más alegrías le han dado está este texto en el que ha compartido escenario con Roberto Álamo bajo la dirección de David Serrano. Cuando se retrasó el rodaje del piloto de la serie, Peris Mencheta lo tuvo claro y decidió renunciar a la serie. Fue Jorge Culla, el intendente de los Teatros del Canal, donde se iba a reponer la obra, quien le hizo cambiar de opinión: “Suspendemos, no puedes renunciar a la oportunidad de tu vida”. Fue entonces cuando el actor y director decidió escribir una carta al espectador que ha sido un éxito viral sin precedentes:

Querido Espectador.

En octubre de 2014 estrenamos LLUVIA CONSTANTE en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Un viaje maravilloso en el que me embarqué junto a Roberto Álamo y David Serrano. Y el camino ha sido un goce, entre gente que entendemos el TEATRO como un vehículo para cambiar las cosas, dentro y fuera de uno. Hacer reír y llorar, pero también hacer reflexionar y cuestionarnos. Tratamos de elegir las obras que muestran nuestros ángulos muertos, que nos ponen al borde del acantilado, que nos alertan como seres humanos sobre nuestro comportamiento, nuestros valores, nuestros miedos, nuestros deseos, y en definitiva sobre el camino que vamos haciendo al andar en este mundo que vivimos y en este momento que nos ha tocado vivir. Y siempre me pregunto si la elección responde al afán de intentar que tú –Espectador- te veas en las mismas y te hagas preguntas; o simplemente recurrimos a ella con un afán psicoterapéutico más “onanista”…

Elegí ser actor por dos razones:

1-para contar historias que mejoraran el mundo

2-para que papá y mamá me quisieran más

Más allá del miedo evidente de saber si podría comer de esto, estas 2 razones desde el principio dibujaron ante mí 2 caminos.

El primer camino es el más divertido. Es el que te recuerda al niño que fuiste, que “jugaba a que era”, y que jugaba en general. Que se ponía el mundo por montera y encontraba a todos en uno mismo. Sin pudor. Sin miedo al fracaso. Sin buscar el éxito. Y lleno de mí. El investigador y el investigado. El preguntador y la respuesta. El “mundo en pelotas”, como me gusta pensar. La vida en el escenario de la misma vida. Momento a momento.

El segundo camino es el que me empuja a estar a la altura (no sé muy bien qué altura). A ser un “buen” actor. A pensar en mi “carrera”. A compararme con otros. A mitificar. A estar guapo. A brillar. A ir a fiestas, estrenos, festivales, show-rooms, alfombras… El segundo camino es el que está lleno de necesidad de reconocimiento, de halagos, de googlear mi nombre, de disfrazar mis carencias… Y en definitiva, de soñar con recoger el premio y llorar dando las gracias a papá y mamá por engendrarme. Ese camino está repleto de flashes, de opiniones, de guiños, en el mejor de los casos. O al menos está lleno de la búsqueda de todas esas cosas. Y ese camino en realidad está asfaltado y se llama “autovía”. Y pretende llevarme más y más rápido a un lugar que no existe. De hecho siento que ese camino me pone todo el rato fuera de mí: “qué dirán, ya no me llaman, ya no gusto, me ven gordo, me criticaron, salí parpadeando en la foto”,… etcétera, etcétera…¡Mucho etcétera!… En ese camino me vacío de mí, y me lleno del personaje que los demás crearon a partir de aquella frase que dije, de aquel personaje que interpreté, de aquella novia que tuve, o de aquel polémico discurso… Y ese camino de búsqueda del éxito (o sea: de insatisfacción permanente), inevitablemente, yo lo relaciono con Hollywood. Huelga decir por qué. Estos dos caminos, lejos de ser compatibles, son como aceite y agua, y cuanto más poder toma uno, más desaparece el otro. (Este capítulo da para mucho, pero no me enrollo más al respecto.) Y huelga decir también que ambos caminos son de paso obligado. Y de la cantidad de kilómetros que recorra en uno y en otro depende mi carrera, mi éxito, mis premios, mi dinero, mis portadas, mis seguidores en redes,… pero también mi entrega, mi conexión con lo que pasa en el mundo, mi conexión con lo que me pasa a mí, y creo que mi felicidad. Entre otras cosas, ser actor me obliga, consciente o inconscientemente a combinar estos dos caminos. Y uno trata, denodadamente de encontrar la fórmula para que aceite y agua congenien.

En este momento de mi vida el TEATRO se ha terminado de convertir en el vehículo sobre el que viajo por el mundo. El camino que elegí. Como actor, allí me toca vaciarme de mí un buen rato para dejar entrar al personaje que escribió el autor. Y como director, allí pongo en juego mi punto de vista y mis ganas de compartir la vida contigo, Espectador. Y hace rato que esto me hace plenamente feliz.

Hace una semana recibí una llamada “del otro lado del charco” con una proposición de trabajo como actor de esas que uno “no puede dejar pasar”. El problema es que las fechas de rodaje coinciden de lleno con las fechas de LLUVIA CONSTANTE en el Canal. He estado peleando con producers, showrunners, managers, agents y Studios para tratar de hacerles entender que yo, antes de que me “descubrieran” ellos, ya existía. Y que tenía mis compromisos. Que muchos podían caer, pero que había que respetar esos 4 días que ya estaban anunciados en los Teatros del Canal. Finalmente hablé con Jorge Culla (Intendente de los Teatros del Canal), y le conté lo que estaba pasando. Tanto él como Albert Boadella (Director de los Teatros del Canal) entendieron que no podía dejar pasar esa oportunidad, y hablaron ellos mismos con los producers, showrunners, managers, agents y Studios de marras, y decidieron, ante la imposibilidad absoluta de aplazar el rodaje, anular las funciones para que pudieran contar conmigo y no buscaran a otro. Mi infinita gratitud hacia ellos.

En estos 7 días de estrés y negociaciones para defender que respetaran “mi” TEATRO, me he dado cuenta de que mi “ahora” (antes de la llamada de EEUU) es el mejor momento de mi vida. En lo personal y en lo profesional. Me gano la vida haciendo TEATRO. Es más: me la gano haciendo el TEATRO que yo quiero hacer, rodeado de la gente que lo entiende como yo, y a la que quiero. A bordo de un Barco Pirata pequeño pero matón, cuento las historias que me laten como director, y me meto en la piel del personaje que me late como actor. Y a ti, Espectador, la propuesta, por lo general, te gusta. Y disfruto el camino (que es el secreto de la felicidad, dicen).

Te escribo esta carta para despedirme de ti. Por un rato.

También para darte las gracias por vivir el TEATRO. Por comprar esa entrada. Por confiar.

Pero sobre todo para pedirte disculpas por haberte “traicionado” y haber tomado ese tren del que tantos hablan. Ese tren que “no se puede NO coger”. Y no tener que arrepentirme en el futuro de no haberme subido cuando tuve la ocasión. Ese tren que estoy seguro que no me hará más feliz de lo que me hacen, hoy, las tablas, y cuyas vías discurren por el segundo camino, claramente.

Espero que al menos sí me sirva para seguir haciendo camino y, en el mejor de los casos, no pierda de vista por la ventanilla el sendero de la alegría. Te aseguro que no cesaré en mi empeño de mezclar aceite y agua.

Disculpa, una vez más. I owe you one.

Hasta pronto.

Sergio Peris-Mencheta

En Montgat, a 28 de julio de 2015.

La Joven Compañía de Teatro Clásico, la gran renuncia: “Para mí, el gran sacrificio es no poder hacer el proyecto de la Joven Compañía de Teatro Clásico. No lo voy a poder hacer. Creo que entienden, pero no comparten mi elección. Me va a dar pena esa renuncia”. El actor y director que siente el teatro como algo que le “alimenta el alma” siente que traiciona a su parte más creativa con esta renuncia. El que llegara a ser Capitán de la Selección Juvenil de Rugby y que comenzó en el teatro por una chica, vivió las mieles del éxito desde bien joven con la serie Al Salir de Clase, aunque ahora sea el teatro su gran amante artística y vital. También por el camino ha tenido que renunciar a dos películas: Que Dios nos perdone, cinta de Rodrigo Sorogoyen con Antonio de la Torre y Roberto Álamo y a la película interactiva francesa L’ Araignée Rouge (La araña roja), en la que los espectadores eligen el final mediante una aplicación de móvil.

Love Ranch, el otro sueño americano de Peris Mencheta: “Es algo así como lo que le ha pasado a Óscar Jaenada con Cantinflas“. El actor hizo una película con Hellen Mirren que nunca llegó a España. En sus palabras: “Tiene que ver con los paquetes de compra de las majors. Si entras en uno se estrena, si no no”. En este sentido, el también director tiene la espinita clavada de que las 6 películas que ha hecho en Francia como actor no hayan llegado a España: “Tienes que tener un golpe de suerte para que se estrene el trabajo que haces fuera aquí.  Parece que la marca España sólo sirve para el fútbol y no para el arte”.

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Barco Pirata sigue con viento en popa y a toda vela. Está ensayando La Puerta de Al Lado como director y en cuanto termine de grabar el piloto volverá justo a tiempo para terminar de dirigirla y estrenarla. La serie no retomará el rodaje hasta marzo, por lo cual en noviembre estrenará en Avilés la obra: “Me lo mandó Julián Quintanilla, me encantó y lo traduje”. Como actor le veremos también en un episodio de la celebrada El Ministerio del Tiempo.

Notas desde la Menéndez Pelayo: Julia Gutiérrez Caba, una gran Cómica de la Lengua

Julia Gutiérrez Caba: “Cuando sales y desgastas tu primer zapato en el escenario ya es imposible dejar este oficio”

Julia Gutiérrez Caba es un torrente de recuerdos. Historia viva de nuestra escena. Por su memoria pasan Miguel Mihura, Alberto Closas o José Luis Alonso. En el Teatro de la Abadía, donde se ha reencontrado con las tablas en los últimos meses, confiesa que con esta nueva experiencia escénica se ha sentido “aprendiendo de nuevo”. Se refiere a su acercamiento a los textos de Teresa de Ávila, que ha dirigido José Luis Gómez. Ella es la madrina de lujo de una década DESDE MI BUTACA. Siéntense en sus butacas, la función de hoy contará con una excepcional Primera Actriz: Julia Gutiérrez Caba. Hoy la actriz inaugurará el ciclo Cómicos de la Lengua en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, cuyo actividad miraremos con lupa un año más en estas Notas desde la Menéndez Pelayo. La cita con los textos de Santa Teresa será a las 20h en el  Paraninfo de Las Llamas.

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Teresa, una mujer adelantada a su tiempo. Julia llevaba una larga temporada sin pisar un escenario: “No puedo aguantar la dinámica del teatro a mi edad”. Una llamada de José Luis Gómez la hizo cambiar de parecer. Tras muchos años acariciando la idea de que Gómez la dirigiese, Teresa de Ávila ha sido la escusa perfecta para que, por fin, se produjese el milagro. De la Santa, Julia destaca que fue una mujer muy adelantada a su tiempo: “Era combativa, tenaz, trabajadora…”. Ella sabía leer en un tiempo en que las mujeres tenían un papel muy secundario. Además, se interesó por la figura de Teresa por todo lo que ha supuesto para la lengua: “Se siguen utilizando muchas palabras que usaba ella, pero con otro sentido”. Y de repente, recuerda que la estancia en la que estamos fue donde se produjo la primera lectura de estos textos: “Estoy feliz de poder seguir aprendiendo, eso es lo que le dije a José Luis y al académico cuando pasamos el texto por primera vez”.

Irene Escolar, sigue la saga. Julia Gutiérrez Caba ha seguido con interés la carrera de su sobrina nieta Irene. Más allá del hecho de que se haya decantado por esta profesión, lo que más la emociona es: “Ver el rigor con el que se enfrenta a esta profesión”. Algo tendrá que ver ser parte de una familia que ha conocido desde la infancia “No sólo la parte más luminosa de esta profesión, si no también las dificultades”. Julia quiere seguir aprendiendo: “No me veo con fuerzas para acudir a talleres, pero me encanta que ella me cuente cómo trabajan los directores de ahora, a cuyos montajes acudo únicamente como espectadora”.

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Los cómicos, una profesión maldita

Este oficio siempre ha sido más tolerante, más avanzado. Siempre hemos estado malditos, cosa que me divierte, ahora la sociedad ha aceptado cosas que nosotros teníamos asimilado desde hace muchos años. Esa sociedad que nos ha reprochado que éramos ‘gentes de malvivir’, me hace gracia ver cómo han tenido que aceptar cosas que nosotros tenemos asimiladas hace siglos.

Es una palabra cariñosa, los que la utilicen de una forma peyorativa esa palabra, prefiero ignorarlos. Yo me siento orgullosa de pertenecer junto a toda mi familia a una profesión mágica, diferente a otras muchas, no se si mejor o peor. Somos afortunados cuando vivimos momentos buenos. Conocemos lo mejor y lo peor. Estamos acostumbrados a grandes teatros y a teatros de pueblecitos perdidos. Estamos acostumbrados al éxito y al fracaso, a la sala llena y a dos únicas filas de butaca algunos días. Es terrible, pero te lo tienes que plantear, es tu oficio, tienes que hacer tu trabajo igual con 20 o 200 espectadores. Hay que hacerlo bien. Es un oficio mágico, aunque tenga momentos duros.

Malos tiempos para la profesión. Su generación tuvo que luchar mucho por conseguir los derechos de los que otras profesiones ya gozaban. Por eso, la entristece ver la situación actual de sus compañeros: “Las salas alternativas en las que no cobra nadie están bien como aprendizaje, pero este trabajo no se debería hacer toda la vida por amor al arte”. Aún así, valora el ímpetu, el empuje de los creadores que a pesar de todo, siguen nadando a contracorriente.

PERSONAJES

CATALINA BÁRCENA, la noche en que el veneno del teatro se metió en su cuerpo

“Cuando sales y desgastas tu primer zapato en el escenario ya es imposible dejar este oficio”. En Mariquilla Terremoto tuvo su primera oportunidad de subirse a un escenario. Hizo un papel que normalmente hacía la meritoria en la compañía de Catalina Bárcena. Fue tal el miedo que tenía, que fue su madre la que tuvo que decir su frase los primeros días. Desde entonces, con apagón incluido en esa primera vez, la actriz no ha dejado una profesión en la que a pesar de las dificultades sólo puede tildar de “Mágica”. Antes de esa primera vez, sus juegos ya ‘imitaban’ el trabajo de su familia. Su madre las dejaba a ella y a su hermana cosas que no usaba y ya entonces soñaban con ser la princesa del cuento.

JOSÉ LUIS ALONSO, el primer director de su carrera

Cuando hizo 10 negritos José Luis Alonso aún no era el director del María Guerrero. Aún siendo una obra menor, un policiaco, él la enseñó lo que era la figura del director. Lo montó como si fuera una obra de las grandes. Con él conoció a la figura del director, que antes lo era el empresario o el primer actor. Luego ya en A Electra le sienta bien el lutorecuerda con una sonrisa haber compartido escenario junto a Núria Espert y Alfredo Alcón, recientemente fallecido.

MIGUEL MIHURA, un buen amigo

Julia Gutiérrez Caba fue la secundaria de lujo en algunas de las comedias de Miguel Mihura. Ella, como los jóvenes intelectuales de la época, estaba fascinada por el humor de publicaciones como La Codorniz y que los mayores no entendían. Y en ese momento, le llegó su primer papel con Mihura: Sublima decisión. Para ella, lo más importante es que mantuvieron una amistad muy grande: “Me encantaba sentarme con él a hablar sobre este oficio y sobre la vida en general”.

Jaime de Armiñán, la primigenia Televisión Española

Él la permitió trabajar en los primeros programas de TVE. Él escribía guiones de 15 minutos al mediodía en directo en el Paseo de la Habana en un simple piso, nada que ver con los futuros estudios de Prado del Rey: “Eran programas de humor, pero él metía elementos de crítica, muy diferentes…” En esos programas coincidió con muchos actores que provenían del teatro como Bódalo, Rodero, Chus Lampreave o Amparo Baró.

ALBERTO CLOSAS, todo un pionero

“Nunca tuve ningún problema a pesar de la fama de irascible que tenía”. Más allá de esa aureola de mal humor que rodeaba a Closas, Julia Gutiérrez Caba destaca que fue un director pionero. Fue de los primeros que eliminó la figura del apuntador. Además, mucho antes de la famosa Huelga de Actores, concedió a los actores una noche de descanso, primero, y más tarde un día. Con respecto al carácter comenta divertida: “Yo creo que montaba un poco el show para mantener a los actores en su sitio. Yo siempre respeté su espacio de director, por eso nunca tuvo una mala palabra para mí”.

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LUIS SAN NARCISO, actor antes que director de casting

En la última etapa de su carrera, Julia ha participado en dos importantes series: Los Serrano y Águila Roja. Dos productos televisivos que la ayudaron a “salir de un bache personal” admite la actriz. El director de casting de ambas series, Luis San Narciso, era un viejo conocido para ella. La primera vez que coincidieron fue en la obra Petra Regalada. Él hizo el personaje de un chico autista tanto en Barcelona como en la gira.

El recuerdo del público, más allá de los aplausos.

Para Julia Gutiérrez Caba ahora que su carrera está llegando a su fin lo más gratificante de esta profesión es la respuesta del público: “Me emociona ver que me siguen parando por la calle para recordarme aquel momento inolvidable en que me vieron haciendo tal o cual obra”. Y con este mensaje optimista sobre esta profesión mágica despedimos a esta actriz que sigue conservando la elegancia que la llevó a pisar los mejores escenarios de España. Si están en Santander hoy, no olviden su cita con esta Dama de la Escena.

Viva Buñuel, Viva Alaska y Segura

Antes que teatrero fui… ‘Televisivo’. Antes que Talía me adujera casi por completo con su embrujo, la televisión era mi gran pasión. Me he criado con Farmacia de Guardia, El Príncipe de Bel Air y ‘La Campos’… Desde pequeño, la televisión me ha proporcionado momentos gloriosos… Series a las que engañarme, horas y horas enganchado a un batiburrillo de contenidos televisivos de muy diverso pelaje. Pues bien, en los últimos años, había quedado relegada para mi únicamente a un espacio para las series y poco más. Programas pocos. Hasta que llegó a La 2- ¿Dónde si no?- una locura llamada Torres y Reyes. Aunque la química de la pareja de presentadores no es que fuese precisamente la idónea, el formato, la idea de dar voz a la cultura con un envoltorio tan ‘guay’ me enganchó. Ya cuando entró Alaska en la segunda temporada, la experiencia mejoró aún más. La idea de pasarlo al late night de La 1 en esta tercera temporada, con Segura como copresentador, de entrada me pareció una idea nefasta. El tiempo me ha dado la razón. Y a la mínima que el programa bajó el listón, el Ente Público lo ha relegado a horarios inhumanos. Las ojeras de hoy se las debo a la Corporación Pública, gracias, de corazón.  No se si por lo golfo, por lo libre que le hace a uno trasnochar un día tan poco propicio como un lunes, ha sido sin lugar a dudas la mejor de las temporadas. Redonda.  Así da gusto ser un ‘golfo’. Hay innumerables momentos gloriosos. Sí, como aquellos que viví en mis primeros años. El último ayer con Martes y Trece y ese recuerdo emocionado a los Estudios Buñuel, que cierran sus puertas. Esas paredes lloran hoy las miles de horas de grabación de películas como El Cid o de los programas de los propios Josema y Millán. Por trabajo tuve la suerte de pisar el plató de Alaska y Segura en una ocasión. Fue la primera noche que TVE decidió retrasar el programa. Me acuerdo perfectamente. Vivirlo en directo, les aseguro, no hace más que acrecentar la admiración por un equipo que ha dignificado la televisión de este país. Un espacio libre, sin prejuicios, en el que dar voz a todo tipo de propuestas. Ayer mismo se ‘coló’ en el programa una obra de La Pensión de las Pulgas, ¿Se imaginan este contenido en otros late-nights? La verdad es que no. Como digo, ha habido muchos momentos ‘gloriosos’, pero permítanme que me quede con la experiencia personal. Con esa noche en que Secun de la Rosa, Ana Hurtado y Xavi Melero nos llevaron a la Gloria con El disco de cristal. Permítanme que me quede con esa master class de Secun. Por azares de la vida, esta semana que acaba el programa, El disco de cristal también echa el telón en el Teatro Lara. Han sido dos momentos televisivos (y teatrales) para mi. Por eso, sólo puedo cerrar este post con un “Viva Buñuel, Viva Alaska y Segura”.

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Daniel Guzmán: “Si no sueñas, no vives”

Si hay una palabra que se repite cuando Daniel Guzmán habla de su personal ópera prima, A cambio de nada, es la palabra “Sueño”. Y precisamente, su cortometraje Sueños fue el primer pasito hacia este A cambio de nada que acaba de estrenar tras casi una década de esfuerzo. Tras el éxito sin precedentes de Aquí no hay quien viva, que le hizo perder lo que es para él lo más importante: El anonimato, decidió parar en seco y centrarse en su proyecto más personal. Ese sueño por el que ha luchado tanto ha merecido la pena. Premiado en Málaga y con el cariño del público que está acudiendo a las salas a verla: “El mayor premio es ver cómo el público ha conectado con la película y la película ha conectado con el público” dice con una sonrisa de satisfacción. Hablamos con él en el Teatro Fígaro, donde representa Los miércoles no existen, una obra con la que se ha reencontrado con su profesión tras tantos años alejado de los focos. Siéntense en sus butacas y disfruten de este soñador empedernido.

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¿Cuáles son las claves del éxito de Los miércoles no existen?

La cercanía de unas historias muy reales, con las que el público se identifica de inmediato. Interactuas con ellos, se convierten en parte activa. Creo que responde a un estilo y a una forma de hacer teatro más cercano al público que el convencional y eso es lo que ha convertido a esta obra en un verdadero fenómeno.

¿Cómo llevas este sistema de varios repartos que os rotáis en las funciones?

Me incorporé ya en el Sol de York, nada más empezar las funciones. Me gusta trabajar con lo que ocurre en el momento. Mi personaje lo hacemos diferente cada actor. Es un proceso muy activo al poder trabajar con otros actores y eso me encanta. Tienes que estar muy vivo. En mi reparto no fijamos las cosas, son diferentes las reacciones, te relacionas de forma diferente con uno u otro reparto.

Has vuelto a las tablas tras casi una década sin actuar…

Llevaba nueve años por la película sin actuar. He estado separado de mi oficio de actor. Volver con Recortes fue una experiencia muy especial. Me daba la réplica el espectador. Algo muy diferente a lo que había hecho. Estar en el Lara con las dos funciones fue un buen reencuentro con mi oficio, además de hacer Velvet.  El teatro me ha hecho volver a reinventarme como actor.

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¿Ha merecido la pena dejarlo todo tanto tiempo por A cambio de nada?

Es muy duro, un camino del que no veía el final. Lo he soportado con mucha paciencia y mucha obstinación y al final lo he conseguido. Encontré cosas muy interesantes escribiéndolo. Es un oficio apasionante. A pesar de haber sido tan difícil, este proyecto ha merecido la pena. El final del viaje está siendo muy bonito. Jurado y crítica han coincidido y eso es muy gratificante. De entrada, me descolocó mucho toda esta repercusión mediática después de estar tantos años alejado de los focos, centrado en este proyecto. Eso creó unas expectativas que a mi me incomodaban ciertamente. Lo bueno es que el final del viaje ha sido maravilloso. En redes sociales, la reacción del público ha sido emocionante, esa es la mayor satisfacción. El mayor premio es ver cómo el público ha conectado con la película y la película ha conectado con el público.

En la película se mezclan actores profesionales con gente que no lo es, ¿Cómo se consigue dar verdad a esa mezcolanza de caracteres?

Hemos hecho un trabajo muy específico para que no se note la diferencia. Necesitaba mucha verdad en los personajes. Creo que la clave ha estado en cómo se han enriquecido los profesionales con los no profesionales y al contrario. Tuve claro que quería esa mezcla, ese neorrealismo con todos los defectos e imperfecciones que pueda llegar a tener. El público valora la autenticidad que hay detrás de la película, más allá de sus imperfecciones.

¿Qué le ha enseñado el mundo del boxeo a Daniel Guzmán?

Si no hay sacrificio encima del ring sufres, al igual que en la vida. Si no te dedicas a tu trabajo, vas a sufrir. Por ejemplo, si no preparas el guión, la película no puede salir bien. Lo bueno es que hay una relación proporcional entre tu sacrificio y tu disciplina con el resultado que puedes llegar a conseguir en el ring y en la vida.

Paraste en seco en mitad del huracán mediático de Aquí no hay quien viva….

Estos años han sido esenciales para encontrar respuestas sobre mi vida. Este oficio es muy contradictorio. Tú necesitas al público y que responda con su cariño, pero si te haces conocido pierdes tu intimidad. Tú no sabes lo que es la intimidad hasta que te la quitan. Perder el anonimato es el mayor peaje que hay que pagar por tener éxito en esta profesión. Lo asumo, pero me molesta haber perdido un poco de libertad en mi vida diaria.

¿En qué han cambiado los Sueños de los que hablaba el adolescente grafitero con los del flamante ganador del Festival de Málaga?

No creo que haya cambiado mucho, si no que creo que sigo soñando incluso más que cuando era un adolescente. De hecho, esta película es un sueño que podría no haberse hecho realidad. Se ha hecho realidad por la capacidad de poder soñar, de creer en tus propios sueños. Si no siguiera soñando, la realidad no me haría feliz. Siempre he apostado por mis sueños hasta el final. Si no sueñas, no vives.

Secun de la Rosa impartirá la próxima MasterClass de “Alaska y Segura”

El protagonista de El disco de cristal, que sigue triunfando los viernes y sábados en el Teatro Lara, será uno de los protagonistas en el programa ‘Karaoke Kid’, sexta entrega de Alaska y Segura, donde impartirá la tradicional Masterclass de programa. En esta entrega se abordará la influencia de la cultura japonesa más allá de lo exportado por Hollywood. Para ello, el nexo de unión será la música y más concretamente el Karaoke.

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¿Y qué mejor que un montaje como El disco de cristal y un personaje como Tomy Tomás para ser parte de ese universo musical?, ¿Se atreverán él y sus hijos a enfrentarse al bolo de sus vidas? Seguro que será una noche de lo más divertida junto a otros invitados como Candela Peña o Eva Hache. La cita, el próximo lunes 30 de marzo a las 01:10h.

Continúan las representaciones de El disco de cristal en el Teatro Lara los viernes a las 20:15 y los sábados a las 19:15h.

Abierto calendario de prensa en desdemibutacacom@gmail.com

Marina Salas: “Tendríamos que plantearnos qué estamos haciendo mal para que la gente joven no vaya al teatro”

“Perdona, no encontraba sitio para aparcar la bicicleta”. Marina Salas nos conquista de entrada. Llega enérgica y apurada por el retraso y comienza sin dilación la entrevista esta actriz que con apenas 26 años ha conseguido hacerse un hueco -merecido- en el cine, la televisión y más recientemente en el teatro. Hasta esta noche se ha subido al escenario de la Sala Pequeña del Teatro Español con Como si pasara un tren. Algo llevaba en el carácter que la hacía inclinarse hacia lo artístico desde pequeña, pero no fue una niña que quisiese ser actriz desde siempre. Sólo un pequeño detalle la delataba: Sus continuas visitas al Videoclub, donde se hacía con películas como Mary Poppins: “Podría haber puesto un Videoclub, ¿Quién sabe?” comenta divertida.

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La televisión y el cine, el comienzo de una carrera meteórica. Los primeros pasos de Salas  fueron en el audiovisual. Cuando acababa de llegar a la mayoría de edad estaba protagonizando Desaparecida junto a Miguel Ángel Solá y Carlos Hipólito: “El guión era muy bueno, pero yo era muy pequeña, tenía 18 años, no era tan consciente como ahora”. Después de esta experiencia llegarían series como ¿Hay alguien ahí? y películas como The Pelayos.

“Mi bautismo teatral ha sido una de las experiencias más bonitas de mi carrera”. Marina Salas debutó en el teatro de la mano de Lluis Homar con Luces de Bohemia. Después han venido experiencias tan distintas como Fausto y Como si pasara un tren. De esta última admite: “Me embarqué sin dudarlo por estar en el proyecto Adriana Roffi y Esther Ortega”. Para la actriz, el teatro “Es la cuna de la comunicación”. Cuando se la pregunta por el motivo por el que la gente de su edad no va al teatro se muestra crítica: “Si la gente joven no va al teatro es por algo. Tiene que ver más con la gente que lo hace. Tendríamos que sentarnos y plantearnos por qué cuesta tanto que el público joven vaya al teatro, pensar qué estamos haciendo mal”.

Marina Salas es una actriz que enamora (lo he dicho más de una vez) por su naturalidad, su expresividad y la poderosa atracción de su mirada poliédrica

(Julio Bravo)

¿Cómo asume una actriz tan joven las criticas? Salas admite que es algo que va unido a su profesión: “A medida que vas creciendo en este oficio te das cuenta que es algo inevitable y, bueno, depende, un poco de cómo tengas el día si te afectan para bien o para mal”. Damos fe que esta actriz de carrera fulgurante no se ha dejado llevar por la marea de los elogios, que mantiene los pies en la tierra, en un oficio tan dado a la egolatría como éste. Una carrera en la que Como si pasara un tren es un paso más hacia adelante. Una carrera en la que tras conocer secretos militares en Los nuestros la llevará a enfundarse en preciosos trajes de época en la continuación de la serie Isabel, donde volverá a coincidir con Álvaro Cervantes por cuarta vez.

Yo vi a Lope de Vega en Prime Time

Cuando TVE decidió cambiar de día El ministerio del tiempo a las primeras de cambio sinceramente no me pareció una buena estrategia. Y más si has conseguido un resultado correcto en la primera marca de audiencia. Además del cambio de día, la pública se enfrentó a un estreno de TeleVasile: Los nuestros. El resultado es que la audiencia bajó. Vale que el dato no es estrepitosamente malo, pero una serie de la calidad de El ministerio del tiempo merecería grandes datos de audiencia. Aunque pensándolo bien, ¿No son los espectadores habituados a la ficción extranjera los que están elogiando especialmente la serie?, ¿No son precisamente ese tipo de productos los que se consumen mayoritariamente en nuestro país a través de la red?, ¿Sherlock tiene audiencias millonarias en España? Me temo que no, que Sherlock es un producto para (amplias) minorías aquí.

Ahora bien, ¿No debería nuestra cadena pública regirse principalmente por la calidad? Vale que el público manda en la ley de la selva televisiva, pero estoy seguro que El ministerio del tiempo va a encontrar su sitio. Puede que no sea el de los grandes números- que sólo deberían obsesionar a las privadas- pero sí el de un público fiel y entregado a la ficción. Otra cosa importante y que no se nos debe escapar es que esta serie puede tener vida más allá de nuestras fronteras, es un producto televisivo tan exportable como cualquier serie de la HBO. Anoche vi a Lope de Vega en Prime Time (en la piel de un espléndido Víctor Clavijo) y no, no fue un sueño de Resines. Fue la demostración de que se puede hacer ficción con mayúsculas en nuestro país. Muchas felicidades a Javier Olivares y a su hermano Pablo por luchar y sobre todo por SOÑAR que una historia así podría realizarse en España. Deseando que llegue el próximo lunes para abrir una nueva puerta- esa que nos llevará a una hipotética entrada de España en la 2ª Guerra Mundial- de El ministerio del tiempo.

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¡Cuánto deberían aprender muchos de Antonio y de Javier!

Este oficio de cómicos, este oficio de actores, de intérpretes de mil y una emociones puede convertir a algunos de sus miembros en ególatras irredentos. No es el caso de dos actores llenos de sapiencia a los que, creo, nunca verán subidos a un pedestal de intocables.

Simplemente memorable fue el speech que se marcó Antonio Banderas al recoger su Goya de Honor: “Me subí a ese tren por ser la cultura y el arte la mejor forma de entender el mundo que me había tocado vivir”. Un actor que parece no olvidar sus raíces- fue significativo escuchar cómo su acento malagueño parecía acentuarse aún más en el discurso. La guinda fue la mención a su hija, a la que por compromisos profesionales quizás no dedicó el tiempo suficiente.

Todas las quinielas apuntaban a su nombre: Javier Gutiérrez debía y merecía llevarse el Goya por su extraordinario trabajo en La isla mínima. Tienen un aura especial los que son GRANDES en este oficio. Gutiérrez lo tiene y, por eso, su premio habrá sido celebrado por mucha gente que le conoce o que, simplemente, le haya visto en un capítulo de Aguila Roja. Por el atril de ganadores también pasaron unos cuantos ‘teatreros’ más, actores curtidos en las tablas y que nos hacen disfrutar también en la Gran Pantalla. Mágica estuvo Bárbara Lennie, Carmen Machi – casualidades de la vida, pareja teatral de Gutiérrez en Los Mácbez– agradeció que se galardonara una interpretación de comedia. Y es que la comedia – Dani Rovira mediante- estuvo bien servida en una gala, eso sí, excesivamente larga. Casi 4 horas – Y eso que no hay publicidad- es una verdadera salvajada. Deberían echar un ojo a la Gala de los Forqué. Aún así- adoro a Miguel Poveda, pero un microconcierto a la 1:15 de la madrugada no venía a cuento- ha sido una de las galas más entretenidas. Wert aguantó estoicamente los -escasos- envites que le lanzaron (el más sonado el del manchego más universal) en una noche en que el número musical (mejor que otros años al incorporar a algunos cantantes como Ana Belén y Lolita) superó la media de los espantosos números anteriores. De las parejas de entregadores me quedo sin duda con la formada por mi querido Secun de la Rosa y la simpar Loles León. No me olvido tampoco de mentar el triunfo de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo. Más que nada por estar detrás Javier Fesser, uno de los mejores representantes de la Marca España en el campo cinematográfico. Ahora solo esperemos que el año que viene no sea necesario lanzar envite alguno y en que en los próximos Goya hablemos del triunfo de la razón. Y es que no olvidemos que como se dijo a lo largo de la gala que la cultura crea miles de puestos de trabajo. Para acabar sólo poner en palabras lo que siento día a día cuando veo las historias que se cuentan en nuestras pantallas: Viva el talento del cine español, tenemos motivos para estar orgullosos.

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La mirada cómplice de Fernando Cayo y Pepe Viyuela, hermanados por Ionesco

Muchas veces cuando trascribo una entrevista tengo la sensación de que se pierde un poco de la magia del encuentro. Los descartes, los recortes de las palabras hacen que el texto quede un tanto ‘cojo’. Por eso, cuando volví a escuchar las palabras de Pepe Viyuela y Fernando Cayo decidí que en esta ocasión debía ofrecer la entrevista íntegra a los lectores del blog. En su mirada cómplice se esconde un atisbo de reconocimiento del uno en el otro. Y es que si algo ha marcado la carrera de estos dos intérpretes es el rigor que han puesto en cada una de las propuestas en que han participado. Este año que el blog cumple 10 años, seguiremos apostando DESDE MI BUTACA por personajes que tengan una historia interesante que contar. Y ellos, ¡Vaya si la tienen! Siéntense en esta tarde de domingo y disfruten de sus palabras. Y después, si quieren verlos juntos encima del escenario, acérquense al Teatro María Guerrero para disfrutar de Rinoceronte, en donde les acompaña una actriz de la que uno queda prendado desde que aparece en escena: Fernanda Orazi.

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Dos de sus momentos más mágicos. A Fernando Cayo se le ilumina la mirada cuando Pepe Viyuela cuenta emocionado lo que sintió el pasado verano cuando recibió el traje de uno de sus referentes: Pepe Tonetti. Pepe le mantiene la mirada cómplice cuando Cayo le cuenta su experiencia con todo un referente del cine: Ridley Scott.

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