2020: El año en el que redescubrimos a “La Veneno” y saltamos “La Valla”

Ha sido el gran año televisivamente hablando para Veneno. De eso no hay ninguna duda. En sucesivos posts a lo largo de la accidentada -Covid mediante- trayectoria de la serie he analizado algunos de los momentos claves de una serie que una vez con el año a punto de acabar puedo decir que es sin duda la ficción más interesante del año. Solo La Valla, mi particular ‘entretenimiento’ en la cuarentena, me ha atrapado tanto en este 2020. En este post además cerramos el año con un poco de música y algunas recomendaciones literarias.

  • Esto se está poniendo cada vez más feo
  • ¿Qué puede pasar?
  • Pues que declaren Madrid en cuarentena. Si lo hacen tendremos problemas de abastecimiento.

Estos diálogos no pertenecen a la realidad. Son ficción que llegó en pleno confinamiento. Se trata de la serie La Valla, una de las mejores series del año, tanto a nivel nacional como internacional. Comentaba yo en mi post sobre ella: “Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se tratase, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después”.

Tras su discreto paso por Antena 3, La Valla está arrasando en Netflix

Este año, Javier Calvo y Javier Ambrossi han desempolvado con acierto a uno de los mayores iconos de nuestra televisión. A priori, Veneno podría haber sido algo que no ha sido afortunadamente. A veces he pensado en cómo hubiese sido esta ficción de la mano de Telecinco. Mejor no pensarlo… Afortunadamente, Antena 3 con la libertad que se le supone como campo de pruebas a su plataforma, ha apostado por dejar libertad creativa a ‘Los Javis’ y el resultado ha sido excelente. A un guion, mitad ficción mitad realidad de Cristina, que trata con cariño a sus protagonistas se suma un elenco de auténticas campanillas donde se juntan la naturalidad y la chispa de Paca La Piraña con intérpretes tan reconocidos como Jorge Usón, Lola Dueñas, Maite Sandoval, Israel Elejalde o Pepón Nieto. Todo ello con un nombre propio que nos ha emocionado de principio a fin con su historia dentro y fuera de las cámaras. Para mí, el trabajo de Isabel Torres debería hacerse con todos los premios en las próximas entregas de galardones televisivos. Hablando del universo de ‘Los Javis’… Este año no tuvimos temporada de Paquita Salas, pero sí tuvimos sus memorias que solo podemos recomendar.

Con un poco de risa todo sienta mejor. También ha sido un año de grandes comedias. Comentaba yo de El Último Show: “La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país”. De la última temporada de Vergüenza destaqué el personaje de María Hervás: “La compi de trabajo de Malena Alterio es una robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores”. A esta actriz también la pudimos ver en la segunda temporada de la comedia El pueblo. No me olvido de Vamos Juan, la excelente secuela de Vota Juan. Un placer volver a disfrutar de las (des)venturas de este desastroso político lleno de patetismo y verdad en la piel de un Javier Cámara superlativo al que secunda cual Sancho a su Don Quijote el actor Adam Jezierski, el intérprete más sólido de los muchos curtidos en la cantera de Física o Química. Una sobresaliente trayectoria en las tablas con por ejemplo El Cojo de Inishman y Billy Elliot y en cine con Gordos lo avalan. No le pierdan de vista. Como bonus track de lujo añadiría ese placer absoluto que son cada una de las intérpretes de Señoras del Hampa que estrenó segunda temporada en Prime Video.

Las series de sobremesa, la compañía ideal para muchos espectadores. En este año marcado por las plataformas de streaming no nos podemos olvidar que hay televidentes que durante estos meses no han tenido otra compañía que la de los seriales diarios. A falta de Netflix, los espectadores más veteranos tenían al menos una horita diaria de distracción y amoríos en tiempos menos revueltos que los actuales en algunos casos. Es reseñable el caso de Amar es para siempre que con la previsión que llevaban de rodaje y a pesar del parón del rodaje consiguió no fallar a su cita diaria durante este año. Las historias de la Plaza de los Frutos siguen atrayendo a una parte de la audiencia fiel a las historias de El Asturiano y sus parroquianos. De Llum Barrera a Unax Ugalde. De José Antonio Sayagués a Itziar Miranda y su inseparable Manu Baqueiro. De Oriol Tarrasón a Anabel Alonso e Iñaki Miramón. Los personajes que interpretan estos estupendos actores junto al resto del elenco son parte de la familia para muchos espectadores.

HBO, entre las 30 monedas de Cristo y Patria. En el catálogo de la plataforma, justo antes de convertirse en apenas unos meses en HBO MAX, destacan dos títulos patrios. Es verdad que Patria se fue deshinchando capítulo a capítulo tras un impacto inicial arrollador inaudito, pero el trabajo de Elena Irureta pasará a la historia de este año televisivo. Aún estamos viendo 30 monedas, el Álex de la Iglesia televisado que pone en una serie todas sus obsesiones y marcas de la casa al servicio de una serie que cuenta con un gran aval en sus secundarios con intérpretes del nivel de Secun de la Rosa y Carmen Machi.

Hacen faltan unos pocos planos de Secun para atraparnos con su trabajo en 30 monedas

Mask Singer y Tu Cara Me Suena, el gran entretenimiento musical arrasa. La pandemia nos dejó en mitad de la edición de este año de TCMS. Durante meses, echamos en falta las emociones y las risas detrás de un formato que funciona a la perfección a pesar de las muchas ediciones a sus espaldas. Ha sido raro recuperar la edición tantos meses después, pero se agradece. Veremos si Jorge González, que ha hecho un concurso excelente, será finalmente el ganador. A este formato se unió en la oferta de Antena3 un programa en el que Terelu fue una cerdita, Pepe Navarro un pulpo y Paz Vega una catrina. A priori suena marciano… Y lo es. Probablemente Mask Singer sea el show más mamarracho que ha emitido la televisión en mucho tiempo. Entonces, ¿Cuál es la clave del éxito? Que nos ha invitado a jugar. Cada semana hemos especulado con quién estaba tras la máscara y hemos gritado desde casa: “Quítatela, quítatela”. Una pena las foto pistas que nos destriparon -Twitter mediante- quiénes eran los finalistas. Para la próxima edición mejor si evitan ese momento fotográfico.

Propuestas literarias para un año en que redescubrimos el valor de la lectura en el Cementerio de los Libros Olvidados. Ha sido un año agridulce para los lectores. El autor español más leído tras Cervantes nos dejaba tras una enfermedad que había llevado con la discreción que siempre llevó su vida. Carlos Ruiz Zafón deja un legado literario incontestable al que ahora se suma el que seguro será uno de los pedidos más recurrentes para Reyes: La ciudad de vapor que incluye un cuento dedicado a Cervantes en el que con la maña habitual del narrador nos hace creer si lo que está contando pudo haber ocurrido. En el campo de lecturas que solemos recomendaros tenemos un variadito. Si os van las memorias de actores españoles tenéis que haceros sin duda con las de Andrés Pajares y las de Alberto Closas. También este 2020 nos trajo una buena guía para iniciarse en el campo de los musicales: 100 musicales que deberías ver. Para los más peques sin duda, buena opción sigue siendo Roald Dahl con Las Brujas.

El cierre literario-cinéfilo lo ponemos con la editorial AppleHead Team, un absoluto descubrimiento. Lo más interesante que reseñaría de ellos es que podréis encontrar libros con temáticas que no encontraréis en otras editoriales. Nuestra recomendación estrella se llama La otra Disney Volumen 1 (1946-1967). La peculiaridad de este excelente libro de Alberto Corona reside en que fija su mirada en las películas de acción real y no en las de animación, que son las que más permanecen instaladas en el imaginario colectivo. De las más conocidas como Mary Poppins a la ‘maldita’ Canción del Sur, ¿es tan racista como la pintan? Para descubrirlo lo mejor es hacerse con este excelente libro.

El año en que bailamos con ‘la niña’ María Peláe y el de Linares nos demostró un talento 6.0

En un año tan extraño hemos visto menos conciertos de los que nos gustaría de María Peláe, que sin duda en 2020 ha tenido su gran año a pesar de todo. Yo tuve la suerte de verla en la Riviera de Madrid con todas las medidas de seguridad a pleno rendimiento tras el confinamiento y ha sido uno de los acontecimientos en vivo de mi año cultural. Su frescura y desparpajo se funden con una música que bebe por ejemplo de Lola Flores. Podéis conocerla en la entrevista que la hice en Scenikus. Si ella dio uno de los primeros conciertos postconfinamiento en Madrid, Raphael dio el primero masivo en el otrora Palacio de los Deportes de Madrid. El artista ha mostrado así su compromiso con la música en vivo. Por supuesto, también ha sacado disco y nos ha amenizado la Nochebuena. Lo que viene siendo un artista 6.0

“Veneno” o el triunfo de la televisión de antes con la mirada puesta en los lenguajes del presente

Es paradigmático o quizás… no tanto que las series que más haya disfrutado en este infausto 2020 hayan salido de las entrañas de la tele convencional, esa que ya no molaba. En este contexto en que lo “cool” lleva sello yanki, se llame HBO, Netflix o en menor medida Prime- aunque se ha colocado por su catálogo en una de mis plataformas favoritas-, me he enganchado a El nudo, La Valla y Veneno, tres ficciones de la plataforma de streaming de Antena 3 que, en dos de los casos, finalmente se están emitiendo también en la parrilla de la cadena “convencional” y la tercera terminará llegando también a la pequeña pantalla. Hoy Veneno salta en sus dos primeros episodios a Antena 3 mientras estoy acabando de escribir este post.

Ayer, como cuando nos reuníamos a ver el final de Aquí no hay quien viva, Los Serrano, Farmacia de Guardia o Médico de familia, muchos espectadores esperamos a la hora de la Cenicienta, que tanto marcó a Cristina ‘La Veneno’, para degustar kleenex en mano del desenlace de Veneno. Volvió la televisión evento que ya creíamos olvidada en una época marcada por las series que se suben ‘del tirón’ y que devoramos tan rápido como olvidamos cuando nos dan otro atracón de una serie atractiva para nuestros gustos. Veneno ha sido un evento en cada capítulo, semana a semana y es que los domingos era el día clave en que los seriófilos -por llamarnos de alguna forma- hemos estado ahí pegados con la posibilidad de apaciguar aún más nuestra hambre de buena televisión con ración de la estupenda Patria que solo por disfrutar de Elena Irureta ya nos ha enganchado.

Recuerdo cada momento de aquel primer capítulo que ya reseñé – en pleno confinamiento- de Veneno. Esa mirada a esa tele de los 90 que en alguna ocasión- siempre a escondidas desde el pasillo- confieso haber visto con una edad impropia y sin entender muy bien lo que ocurría, solo recuerdo que te llevaba a otro lugar que la parrilla diurna no te trasladaba. Antes que teatrero o cinéfilo fui un niño eminentemente televisivo que devoraba todo tipo de contenidos incluso del prime time y de los primeros minutos de late night. De repente ver Veneno me ha llevado a ese momento que una parte de la sociedad quiere casi como confesar que no ha existido. Entre el morbo y la caspa hecha con mucha gracia y en parte sin malicia, pero que sin duda aportaron mucha más creatividad televisiva que los chabacanos programas morbosos de la actualidad a los que soy incapaz de engancharme entre supervivientes, tentaciones y gente sin interés, oficio ni beneficio ni mucho menos gracia.

Veneno es la constatación de varias cosas. La primera que la televisión de emisión semanal no ha muerto, ni muchísimo menos. Llevamos comentando muchos meses la serie de ‘Los Javis’. La segunda, que en el fondo aquella televisión de los 90 nos sigue enganchando como sociedad, aunque adaptada a los lenguajes y los mensajes que imperan ahora. Sí, muchas señoras de Cuenca sabían sin darse cuenta lo que era un transexual o un ‘travestí’ como se decía entonces. La tercera, que a veces los prejuicios – ¿de verdad era necesaria una serie sobre ‘La veneno’? se preguntaban muchos- se caen con solo un par de fotogramas de un producto televisivo tan redondo de principio o fin, encabezando sin duda mi ránking de ficción televisiva de este 2020, que parece escrito por el mismísimo Stephen King.

Voy con una de las claves del éxito de Veneno, de incontestable interés para propios y ajenos al universo de Cristina, y es su tono. Entre la comedia más desenfadada -como las propias y esperpénticas apariciones de la musa de Pepe Navarro en tv- mezclado con la dosis justa de drama hondo y, por supuesto, esa especie de realismo mágico que impregna por ejemplo el soñado funeral de la protagonista de este crudo cuento de hadas que como en las historias nada edulcoradas en las que se basarían las películas Disney tiene por supuesto sus luces y sus sombras. Y sí, nuestra particular Cenicienta que tantas veces le pidió a su Paca ver la cinta del zapatito perdido, también tuvo sus luces con sus picos de éxito. Como reza la canción de Leiva: “nunca debiste cruzar el Mississippi” o ¿Quizás sí? La serie deja a juicio del espectador determinar si la fama solo trajo cosas malas a la vida de excesos de Cristina Ortiz.

Con este tono tan bien equilibrado, Javier Calvo y Javier Ambrossi han demostrado una madurez creativa que, estoy seguro que es solo el comienzo de un futuro prometedor. Con respeto y cariño por el personaje, se han rodeado de personajes que en algunos casos no se habían puesto nunca delante de una cámara pero que dan una verosimilitud al relato cuando confluyen con actores de primera fila que aparecen por la serie aunque sea simplemente para hacer un pequeño papel episódico o cameos como los que hacen los personajes reales, desde Pepe Navarro a Machús Osinaga- a ver si la encuentran- o Valeria Vegas. Del reparto de secundarios de lujo me quedo con Elvira Mínguez, Maite Sandoval- a la que también pueden ver en la excelente Señoras del Hampa– y Lola Dueñas, sin olvidarme de Israel Elejalde que sin imitar a Navarro…se convierte en él y un irreconocible Jorge Usón.

Para mí, las reinas de esta particular fiesta televisiva son dos, en diferente tono. Me refiero a ‘Paca la piraña’ interpretándose a sí misma como si las cámaras hubiesen sido lo suyo siempre y la actriz Isabel Torres. La intérprete se ha llevado el aplauso de público y crítica interpretando la etapa menos mediática de ‘La Veneno’ en en sus últimos años. Nos ha cautivado en cada plano con esa luz que ha desprendido incluso tras conocer el cáncer que le han diagnosticado en este infausto año. Les recomiendo su paso por Late Motiv para saber un poco más sobre ella.

-Tienes más info sobre la serie en este post del blog de junio.

Los Javis celebran el Orgullo con su ‘Cenicienta’ particular

  • Alerta Spoiler: El primer párrafo hace referencia a distintos pasajes del segundo episodio de Veneno, por lo que te recomendamos ver el episodio antes de leer la crítica

Érase una vez un niño, Joselito, que era la oveja negra de un pueblo en blanco y negro. Él quería sacar lo que llevaba dentro. Se vestía con la ropa de su madre, cuyo amor nunca creyó encontrar. Ella castigaba sus actitudes que consideraba se salían de la norma, del rebaño de ese pueblo anclado en el pasado. Como si fuera la madrasta de un cuento de hadas de la que sabía nunca iba a conseguir afecto, el joven Joselito decidió salir a esas calles en las que le gritaban ‘maricón’ junto a su buen amigo Manolito decidido a ser quien quería ser. Una noche aciaga en su localidad natal antes de sonar las 12 y perder el zapatito de cristal, todo acabó mal y la que su madre había pintado como la mala del cuento, como la bruja que quería engatusarlo, tornó en hada para reivindicar también al tío de ese niño que luchaba por ser quien quería ser en un lugar hostil para el ‘diferente’ del que sí, no le quedará más remedio que salir huyendo.

Este podría ser el comienzo de la historia de ‘La Veneno’ o quizás no. En la narrativa del segundo episodio de Veneno, ‘los Javis’ han querido dejar claro que se trata de una ficción basada en las memorias del célebre personaje televisivo que ya de por sí, estaban bastante ‘exageradas’, como lo era la protagonista de este cuento de hadas que disfrutaba como una niña en sus últimos años sentada delante del televisor disfrutando de La Cenicienta. Vemos ese toque de ficción buscada en momentos como cuando nuestra protagonista fantaseaba diciendo que había 4000 prostitutas en su zona de acción, hecho que contradicen sus compañeras que dicen que no pasarían de las 40.

Sea realidad o “fruto del desarrollo creativo y adaptación para la creación de la obra”, lo que queda claro es que Veneno va a ser -por favor, reactiven el rodaje para tener más capítulos, se lo ruego- el proyecto más profundo de ‘Los Javis’ hasta la fecha. Más allá del mensaje reivindicativo, necesario más que nunca ante las ideologías opresoras que quieren imponer su realidad cerrada, Veneno es un estupendo producto de ficción que aporta y mucho a la ficción española. Un ‘pelotazo’ para AtresPlayer Premium tras las excelentes El Nudo y La Valla y la entretenida Benidorm. Un último apunte, el reparto de nuevo vuelve a brillar desde los dos protagonistas infantiles a Paca ‘La Piraña’- recomiendo su Paca ‘La Piraña’ ¿Dígame? para echarse unas risas tras este duro episodio- y ante todo y por encima de todo Isabel Torres, una actriz superlativa que le ha tocado encarnar la edad más difícil de la otrora estrella de Pepe Navarro. Cuando vean el capítulo, sabrán qué momento me ha emocionado de su excelente trabajo. La intérprete sabe combinar a la perfección la memoria ‘fantasiosa’ de Cristina con la emoción más verdadera cuando se le remueve algo muy profundo en sus adentros.

Hoy más que nunca, Feliz Orgullo de ser quien cada uno quiera ser. Bendita ‘Veneno’, ¡Cuántas lecciones sigue dando a los intolerantes incluso años después de su muerte!