Un libro descubre la voz y el corazón detrás de un mito: Nino Bravo

Pensar en el pasado y ser feliz
Ser feliz
Hablar con uno mismo y sonreír
Sonreír

Soñar que entre los hombres hay amor
Hay amor
Es vivir, es vivir, es vivir

Extracto de Vivir, único tema del que fue coautor Nino Bravo

Es impactante pensar que el único tema coatribuido al intérprete de Noelia sea quizás el mejor legado para explicar cómo vivió sus escasos 28 años de vida el inmortal Luis Manuel Ferri. Escuchando de nuevo este tema mientras leía las páginas de Nino Bravo. Voz y Corazón (Milenio, 2022) solo podía imaginar hacia dónde habría llegado la meteórica carrera de este intérprete si la carretera no hubiese truncado su destino. Incluso tuvo su agencia de representacion y tenía ambiciosos proyectos profesionales. Eso, lamentablemente no lo podremos ver, pero a través de alguien que lo admira tanto como Darío Ledesma podremos vislumbrar el éxito que cosechó en unos pocos años de carrera. Además, nos descubre datos curiosos como el origen real de uno de sus temas más conocidos, Libre, que poco tiene que ver con el se difundió hace unos años.

He de confesar que me he sentido atrapado tanto por la historia del que fuera ‘Manolito’ para los amigos como la del propio fan que decidió escribir este completísimo libro -seguramente el mejor que se ha escrito, ¡Ya era hora! En la intro nos cuenta que un CD recopilatorio del artista llamado Nino Bravo fue el que le hizo engancharse a esa VOZ imperecedera y atemporal. En mi caso, fue un fenómeno sin precedentes en nuestro mercado discográfico. El disco del 50 aniversario con duetos «virtuales» nos hizo conocer a muchos al artista de Aleio de Malferit.

Precisamente, en la difusión de ese legado hay una figura que sobrevuela las páginas del libro y que estuvo detrás de ese resurgimiento discográfico tantos años después de su muerte. Se trata del cántabro Juan Carlos Calderón. A veces tengo la sensación que el gran público y la propia industria no ha sabido darle la importancia que tuvo en multitud de carreras de muchos de los artistas latinos más importantes.

Por eso, es de agradecer que a través de estas páginas también se pueda vislumbrar un poquito de Calderón. Lo cierto es que el compositor de Cartas amarillas apenas compuso un puñado de canciones para el intérprete, pero su sello está en multitud de grabaciones del intérprete como arreglista. Insisto además que él fue el «culpable» de que muchos conociéramos a Nino, así que solo podemos estarle agradecido.

La historia de Nino o Manolito para los allegados comenzó mucho antes de que llegara la fama «con la que pierdes un poco de tu yo para ser algo que el público maneja a su atojo». Esa difícil gestión de la pérdida de privacidad es uno de los aspectos menos conocidos del intérprete. Solo hay que leer las páginas que dedica a su boda para ver cómo intentó llevar hasta las últimas consecuencias la búsqueda de la privacidad perdida. De alguna forma, esa gestión la tuvo que hacer desde el momento en que se asomó de forma masiva a la televisión. Nuestro querido Nino fue uno de los participantes del primer O.T… Bueno, algo así…. Pasaporte a Dublín fue el primer concurso de selección de candidatos para ir a Eurovisión. Lo ganó Karina, ahora de nuevo de actualidad por su participación en la excelente Camera Café, la película. Los clásicos que de una u otra forma siempre vuelven. Nino participó por cierto en un buen número de festivales nacionales e internacionales de la época. Su nombre ya sonaba con fuerza en muchos países del mundo cuando tuvo su fatal desenlace.

Más allá de los excelsos datos biográficos que aporta Darío Ledesma, insisto en que tiene mucho interés el apartado dedicado al legado. Después del boom del disco 50 aniversario han sido multitud de manifestaciones artísticas las que han apoyado la permanencia en el tiempo de las canciones de Nino. Una de las más exitosas sin duda fue la segunda parte del citado disco que incluye el tema homenaje Dicen a cargo de Juan Carlos Calderón y que incluye entre sus intérpretes a la propia hija del valenciano, Eva Ferri.

Tampoco han faltado opciones musicales tan reivindicables como la visión de Guille Milkyway, líder de La Casa Azul. También sobre los escenarios ha estado presente Nino. A mi modo de ver el simplemente correcto espectáculo homenaje Nino Bravo, el musical se queda corto para el mito. Sigue haciendo falta un gran musical escénico con la música del artista. Lo han tenido Mecano, Cómplices, Sabina, Hombres G o el Dúo Dinánimo, ¿Para cuándo uno para el valenciano? Se que hubo una propuesta de musical en la misma época que ese show, que finalmente no se pudo realizar. Una pena. Tampoco el cine se ha olvidado de su música. A casos tan conocidos como los de Muertos de risa sumamos una segunda vida del tema Vivir. Degarradora cover la que se marcó Asier Etxeandia en Mama.

Parafraseando a su viuda, María Amparo Martínez Gil, que firma el prólogo: «descubrir la vida personal y profesional de Nino Bravo os permitirá, durante esos momentos de lectura, pensar en el pasado y ser felices.

Un apasionante libro nos descubre El teatro chino de Manolita Chen

«Manolita Chen era al teatro portátil, lo que Celia Gámez a los teatros de cara, la reina». Así ejemplariza a la perfección el autor de El teatro chino de Manolita Chen (Almuzara, 2021) lo que significó este personaje en la historia del espectáculo. Afortunadamente cada vez hay más acercamientos a una figura a revindicar como bien hace Juan José Montijano Ruiz. Tampoco hay que perder la pista al excelente espectáculo que ha montado José Troncoso: Manolita Chen. Un cuento chino.

A pesar de que ya existan antecedentes literarios y documentales sobre el portátil de Chen, será seguramente este libro el más completo hasta la fecha. Montijano Ruiz nos hace viajar a través de sus páginas. De repente, nos vemos sumergidos por ejemplo en la dura rivalidad que tenían los propietarios de los circos portátiles de la época que pretendían competir con Manolita y su marido.

Curiosamente, el principio del fin del éxito llegó cuando el Circo Chino se llenó de caras conocidas. Hasta entonces, había sido un gran negocio que daba de comer a decenas de familias. Era tal la maquinaria que cuando se acababa en una plaza ya se estaba montando en la siguiente. Producto de los tiempos y del interés del público por las caras televisivas, el portátil también tuvo que incorporar caras conocidas con los consiguientes cachés elevados. A la larga terminó siendo el comienzo del fin de un espectáculo que llevó la felicidad a todos los rincones de España tras esas subastas de los terrenos que a veces se repartían los propietarios de los portátiles, especialmente en las ferias más importantes de España.

La historia ha puesto parece ya en el lugar que se merece al Teatro Chino de Manolita Chen. En parte también a que esas grandes figuras que pasaron por su carpa cuentan orgullosas que han formado parte de la misma. Es el caso de Fernando Esteso que sorprendía hace no mucho a la hija de Manolita en TV.

Es de agradecer que el estupendo libro se detenga ante uno de los episodios más confusos de su biografía. Ese en el que de la noche existen dos Manolitas. Chen vs. Cheng. En realidad, poco tenían que ver sus historias, más bien nada. Todo fue producto de la rivalidad que la competencia tenía con la verdadera poseedora del teatro chino. Les invito a que lean ese capítulo con atención para conocer la historia al completo. Por cierto que en el espectáculo antes citado, Manolita Chen, un cuento chino, se recrea un onírico acercamiento de ambas que es uno de los momentos más hermosos de este espectáculo que solo os podemos recomendar.

Dentro de este libro hay muchas historias, pero quizás lo más importante es que nos habla de tú a tú, de cómo han ido cambiando los gustos de los españoles que ahora consideran que lo de aquella época del portátil está demodé. Afortunadamente, hasta algunos ‘modernos’ reivindican a Manolita y podemos ver como Eduardo Navarrete la dedicó una sesión de moda muy especial. Está claro que se vuelve a hablar de su teatro portátil y eso es un buen síntoma. Buen síntoma de que somos capaces de reconocernos en el ayer para ser conscientes de la evolución de las artes escénicas en nuestro país.

Gabriel Porras nos descubre un poco más del actor total: Luis Varela

Uno siente cuando navega por las páginas de Luis Varela. Actor total la sensación de hacer un viaje a otro tiempo que sin embargo se extiende por la versatilidad del intérprete hasta la actualidad. Gabriel Porras charla con el otrora Luisito Varela y recupera incluso trabajos que apesar de la prolífica memoria del eterno Espasa de La del manojo de rosas se habían perdido en sus recuerdos.

Esta espléndida publicación de Shangrila tiene su punto fuerte en el repaso de esos trabajos menos conocidos de este actor que ha seguido cabalgando al ritmo de los tiempos. Tal es así que su cara es reconocida por abuelos, padres e hijos. Los más veteranos recordarán algún trabajo infantil como Luisito- trabajó nada menos que en la inolvidable Los jueves, milagro de Berlanga por ejemplo- sin olvidar sus muchísimos trabajos en la primigenia televisión española- como Escala en HI-FI-, la zarzuela y la revista y más recientemente en las cadenas privadas de televisión con Cámera Café. Así se refería en nuestra entrevista a este hecho: «A mí me conocía la gente de mi generación por mis trabajos en los Estudio 1, pero la gente joven no me conocíaCon Crimen Ferpecto, los más jóvenes empezaron a conocer mi trabajo. Fue un placer trabajar con Álex de la Iglesia y a continuación lo encadené con Cámera Café, un espacio televisivo ya mítico. Todo ello me hizo estar de vuelta en la actualidad mediática, por así decirlo».

Tal es la asociación del público con esta serie que cuando apareció la primera imagen de la adaptación cinematográfica sin él, las redes se echaron encima del equipo, aunque parece ser que aún estando retirado podremos ver a Varela en un pequeño cameo -veremos la película en un pase de prena el próximo jueves y os lo podremos contar de primera mano.

Uno de los mayores goces para el espectador/lector de esta vida intensa en todos los campos de la actuación -ojo a sus maravillosos trabajos en doblaje que se extienden durante toda su carrera como los recientes que ha hecho para Disney en UP y El regreso de Mary Poppins donde dobló al inolvidable Dick Van Dyke que nos sigue emocionando a sus 96 años– es cómo el intérprete nos cuenta en primera persona las vivencias con otros de los más recordados por el gran público. Dedica un lugar privilegiado para Paco Martínez-Soria: «Para mí fue un maestro de la comedia y un hombre a quien debo agradecer la deferencia que siempre tuvo para conmigo». Lo volvería a recalcar hace solo unas semanas en su participación en el programa Cine de Barrio de la mano de Alaska. La figura del cómico de Tarazona -donde tiene su propio Festival dirigido por Raúl García Medrano– ha sido reivindicada en un libro de memorias y documental al que ahora se suma una nueva publicación Aplausos y mutis, que solo se puede adquirir online. Precisamente Luis Varela recibió muy justamente el premio del festival que lleva el nombre de Don Paco: Una reproducción de sus gafas que recibió con mucha emoción.

Tampoco falta espacio para la faceta quizás más desconocida de Varela, al menos para las jóvenes generaciones. No solo interpretó en televisión y en teatro zarzuela o revista, también grabó sus propios EPS como podemos ver también en el apartado gráfico de estas memoria que además de trabajos en cine, teatro o televisión nos regalan documentos de gran interés como su tarjeta de identidad del Real Conservatorio de Música.

«Mi última canción Volumen 2» nos sumerge de lleno en el Camilo más ‘SUPERSTAR’

La Editorial Chocolate ha lanzado el segundo tomo de las memorias del intérprete de Perdóname. Durante sus más de 400 páginas en una excelente edición nos encontramos además de multitud de momentos vitales del artista, una memorable selección de fotografías que son sin duda todo un patrimonio gráfico para conocer mejor la época más gloriosa del artista valenciano. Apartado especial ocupa su JESUCRISTO SUPERSTAR, que hará las delicias de todos los amantes del teatro musical y en la que nos detendremos especialmente en la crónica de esta gozosa lectura.

«Yo ahora tengo la sensación de que algo ha cambiado en mi vida y en mi carrerra»

Así comentaba Camilo Sesto a Nacho Artime la transcendencia que seguro entonces no sabía del todo que tendría su JESUCRISTO SUPERSTAR. Es tal que cada vez que alguna nueva producción del musical se ha puesto en pie -entre las más recordadas está la de Stage con nombres como los de Gerónimo Rauch y Miquel Fernández- siempre se ha comparado con aquella en la que Camilo paraba en seco las vidas de los espectadores cuando comenzaban a sonar los primeros acordes del inolvidable Getsemaní.

A pesar de ya existir un libro específico y hasta un documental poco compartido sobre la hazaña de Camilo al montar este musical, este MI ÚLTIMA CANCIÓN VOLUMEN 2 tiene su particular caballo ganador, más allá de datos o referencias de hemeroteca y de declaraciones exclusivas de los participantes en el musical, en una excelsa edición que incluye imágenes poco conocidas de la producción. Cesiones de particulares como Pedro Munster que nos dan sabida cuenta a través de imágenes de cómo debió ser aquella gloriosa y dificultosa producción. Basta como ejemplo que en aquel entonces tenían que bailar y cantar con unos micros de mano con largos cables que dificultaban y mucho las coreografías.

El gran público conoce el éxito final de la producción, no tanto financiero que a fin de cuentas solo estuvo unos meses en cartel, pero no todo el mundo sabe que esta historia, la de nuestro Jesucristo, comenzó mucho antes de que se pusiera, tras un importante concurso para su elección, la emblemática marquesina que adornó el ahora llamado Teatro Nuevo Alcalá-entonces Alcalá Palace. Precisamente la elección del teatro adecuado fue un escollo importante: «El teatro tiene que estar quince días con el escenario preparado y parado, o sea, sin hacer nada, y claro esto había pocos dueños de teatro que lo quisieran hacer», confesaría el propio Camilo en una de las entrevistas recogidas en el voluminoso libro que incluso incluye documentos tan valiosos como el boceto de la escenografía de la producción.

Un dato curioso cuanto menos es lo que pasó con los subtítulos de la película. Estos fueron encargados a los propios Nacho Artime y Jaime Azpilicueta. Su sorpresa fue mayúscula al ver en el polémico estreno del Palafox que no eran sus subtítulos, sin duda profecía de alguna forma de lo que les esperaba por delante con la censura del libreto de la producción española. Valga como ejemplo este párrafo del expediente de censura que recoge el libro: «El relato evangélico contiene aquí una serie de interpolaciones, con asertos «apócrifos» y personales que hacen al texto en muchas partes ambiguo…».

Además de la elección del teatro y la censura, por no hablar del dineral que tuvo que invertir a fondo perdido casi el propio Camilo para que su producción tuviese el nivel de Broadway o el West End, fue la elección del reparto un gran problema. Recordemos que este musical fue el que puso a España por primera vez al nivel de las producciones anglosajonas. Si no había profesionales que pudiesen brillar en las tres disciplinas no se podría levantar el telón. Afortunadamente, los dioses -y nunca mejor dicho, o mejor el dios uno y trino- se aliaron para poner en órbita a artistas como Ángela Carrasco o Teddy Bautista con otros jóvenes que gracias a su entusiasmo y buen hacer lograron llevar a buen término una de las mejores producciones de teatro musical de nuestra historia de la que podemos seguir disfrutando gracias al disco -aún a la venta en formato CD tantos años después-y desde luego con este libro que solo podemos recomendaros.

Notas a pie de página sobre Hollywood

En mi barquito de cáscara nuez de José Iriondo (Editorial DQ, 2021) es un interesante libro para aquellos que quieran conocer un poquito cómo es el día a día en la gran industria del entretenimiento, cómo se toman las decisiones a nivel local de esas mastodónticas producciones que nos llegan desde Hollywood. Para ello nada mejor que el testimonio del autor de este libro que ha tenido cargos de responsabilidad en Universal, Sony y Fox.

Este libro tiene un punto fuerte que lo hace accesible a todos los públicos interesados en el mundo del cine en sus notas a pie de página que nos explican términos como key performance indicators. Además, resulta muy interesante su lectura para ver la evolución del mercado doméstico del cine. Probablemente, los más jóvenes se sorprenderán de ver el jugoso pastel que jugaron los videoclubs y cómo el modelo de Netflix se terminó comiendo al hasta entonces imperante negocio del alquiler.

Probablemente, conocen mucho más de lo que creen sobre el trabajo de José Iriondo de lo que creen. A mí desde luego me ha pasado leyendo sus páginas. Probablemente no sepamos que aunque en sintonía con las indicaciones de Hollywood, muchas decisiones creativas son tomadas desde la oficina local si cuenta con responsables tan creativos como Iriondo. De hecho, el impecable tratamiento que dio a las colecciones de intérpretes como Marilyn Monroe o Paul Newman, con una cuidada funda de vinilo en la Vintage Collection, le daría el reconocimiento del programa Días de cine.

No es el único logro de este otrora niño rural que «tomaba la leche de vaca que recogíamos en cántaros». Quizás su cara les pueda sonar y no saben de qué y es que su rostro incluso estuvo en Times Square junto a los carteles de los grandes musicales de Broadway. El autor del libro fue elegido en 2015 -por su trayectoria siendo español y habiendo trabajado en posiciones relevantes en diferentes Studios de Hollywood- para formar parte de una campaña dirigida a potenciar la marca España en 17 países.

Concluyo diciendo que se agradece que existan publicaciones como este libro que nos permite conocer un poco más a cualquiera de los amantes del cine esas «notas a pie de página sobre Hollywood».

«Musicales. Los 50 mejores espectáculos de Broadway», un gozoso y documentado acercamiento a la cuna del género

Es sorprendente. En un país que en las últimas décadas se han estrenado decenas de títulos de teatro musical, apenas hay cultura de musicales. El público «masivo» no conoce la historia detrás de esos musicales que les hacen vibrar. Seguro que si preguntamos en una calle cualquiera quiénes son Lin Manuel Miranda -háganse un favor y vayan a ver a los cines In the heights, el mayor espectáculo cinematográfico musical de los últimos años, y no se pierdan Hamilton en Disney +- o Alan Menken, pocos sabrán la respuesta. Seguro que han escuchado alguna vez El fantasma de la ópera, pero no tienen la menor idea de quién es Andrew Lloyd Webber o quién está detrás de los Follies -disponible en La Teatroteca– y Sweeney Tood– la versión televisiva con Angela Lansbury está editada en dvd y la española se puede ver también en La Teatroteca, que dirigidos por Mario Gas emocionaron al público. Sí, el gran público no sabe quién es Sondheim en España. Una pena, la verdad. De ahí la importancia que siguen teniendo títulos que aunque incompletos como este Musicales, Los 50 mejores espectáculos de Broadway pueden ser un buen acercamiento a algunos de los títulos que, a criterio del autor, son los más relevantes. Como suele ocurrir, la información se queda un poco escasa a para los amantes del género que solemos devorar toda la información sobre esos musicales que nos apasionan.

A pesar de lo dicho anteriormente, Luis Poyo hace un trabajo espléndido en comparación con libros anteriores del estilo en los que detecté infinidad de datos erróneos fácilmente corregibles. Este libro que edita Lunwerg va más allá de la información que parece extraída de Wikipedia, ofreciendo datos sobre la creación de los espectáculos y sobre los creativos detrás de la magia.

Uno de los plus sin duda es el diccionario de Broadway. En cada musical encontramos desde términos del argot teatral a los nombres del sindicato de actores o de los premios de la industria del musical. Por eso, por ese plus creo que este libro es el definitivo para los no iniciados.

Por supuesto de cara al futuro haría falta algún título para los que ya tengan algún conocimiento del género. Esperemos que con la aún tímida, pero poco a poco mayor «cultura de musicales» se apueste por títulos más concretos -desde libros dedicados ex profeso a los montajes hechos en España que hay muy poco al respecto y es imposible de conseguir el mayor trabajo hasta la fecha, a incluso libros sobre los autores más destacados del teatro musical en castellano, ya que ni siquiera se suelen editar en castellano estos libros normalmente escritos en Inglaterra y Estados Unidos.

«Mansos»: La orgullosa y primeriza mirada literaria de un «Maricón Perdido»

Coincidiendo con el desembarco de Maricón perdido en Canal TNT este mismo viernes, vuelve a las librerías la novela iniciática de Bob Pop: Mansos (Alfaguara, 16,90 euros). El autor estará mañana jueves en Madrid firmando su libro en Tipos Infames. Además charlará con Christina Rosenvinge el viernes en la Fundación Telefónica. Dos oportunidades de acercarse al autor con las medidas sanitarias pertinentes que la situación exige.

«Las saunas de amateurs son al sexo lo mismo que son a la lectura las bibliotecas (…) Follar con un desconocido no profesional en una sauna es como sacar un libro de una biblioteca: nos permite probar cosas nuevas sin miedo a equivocarnos».

Bob Pop

El protagonista de Maricón Perdido nos propone un viaje literario muy especial con un cierto lirismo sórdido como demuestra el salto de los libros a las saunas que hace el autor en esta cita. Sin duda nos encontramos ante un genial complemento al visionado de su serie que toma parte de su guion de este libro. A lo largo de las páginas de Mansos -que te atrapa de tal forma que quieres leerlo del tirón- el autor nos lleva al epicentro de sus miedos e inseguridades a través de una sauna, de cuyo nombre no queremos acordarnos.

Hay muchos mansos, quizás más de los que nos imaginamos. Hasta ese chapero que hace guardia para recuperar un supuesto bolso de marca en cuyo interior se encuentra sin duda sus honorarios.

«Me acerco hasta él, me acuclillo y le rozo el brazo con cuidado, con la yema de los dedos, con cariño que no puedo evitar verlo así y pienso <<¡Qué mansos os volvéis cuando dormís>> y me lo callo».

A lo largo de las páginas, el autor se desnuda en cuerpo y alma con un estilo que aún en los pasajes más duros y sórdidos no escapa al lirismo que impregna a su pluma. Así, después del episodio más crudo del personaje, confiesa que «cuando creemos estar soñando es cuando nos sentimos incapaces de saber qué hacer a continuación». Eso es lo que él sintió en aquel Retiro oscuro, sombrío e inhumano en el que nadie salió a su auxilio.

El entonces desconocido, Roberto Enríquez, publicaba en 2010 esta su primera novela. Ahora, gracias a la televisión y a Buenafuente todos los conocemos como Bob Pop. Eternamente agradecidos por habernos regalado la mirada lúcida e inteligente de este cronista de una sociedad que aún hoy en día sigue sonando a pandereta. Una de las mejores lecturas sin duda para este mes en el que se vuelve a demostrar todo el camino que aún queda por recorrer y es que el Orgullo que se celebra el 28 de junio es un buen momento para recuperar esta mirada primeriza de nuestro querido Bob Pop.

Redescubrimos «El arte de vivir» de la mano de Lola Flores

Lunwerg edita un apasionante recorrido por la vida de Lola Flores a través de una publicación, Lola Flores, el arte de vivir, que reivindica a «La Faraona» como todo un icono pop. A lo largo de sus páginas, plagadas de ilustraciones a la altura del mito redescubrimos a una artista que en un tiempo oscuro incluso llegó a ser icono LGTBI, ayudando a todos sus amigos «mariquitas».

Probablemente, muchos se preguntarán si no hay ya suficientes publicaciones sobre esta artista que como ella misma dijo estaba «en la enciclopedia mundial como un ser especial español». Y la respuesta es un rotundo no. Sete González acerca la figura a las nuevas generaciones haciendo carne y presencia al personaje a través no solo de su trayectoria profesional, prolífica y llena de momentos inolvidables. El autor nos acerca también a su faceta más personal ya desde el prólogo en el que su nieta Elena Furiase confiesa que «Me gustaría haber pasado más tiempo con ella».

También en sus páginas podemos descubrimos al ser humano detrás del mito imborrable. A la señora que quería que se la metiesen en su ataúd… la bata de cola claro. Descubrimos a la señora que siempre prestaba a fondo perdido a conocidos y hasta a los vagabundos que obsequiaba si se terciaba con 5000 pesetas o con un décimo de lotería.

Como en todo buen relato que en este caso cobra vida a través de las, insisto, magníficas ilustraciones de Sete González, también hay hueco para los momentos amargos que los hubo como cuando descubrió que ya el amor pasional que al principio sintió por su eterno compañero de vida, El Pescadilla, tornó en un amor distinto que sin embargo continuó hasta el final.

No faltan tampoco momentos icónicos como sus entrevistas con El loco de la colina, su momento pendiente, el «si me queréis irse», pero también hay espacios para anécdotas menos conocidas como la que tuvo, ahí es nada, con Churchill.

Lola Flores, el arte de vivir (Lunwerg, 2021, 19,95€) es el mejor regalo para los amantes de la artista por el impecable trabajo artístico que hay detrás de cada ilustración, pero también una forma de acercamiento brillante para aquellos que aún no supiesen lo grande que fue nuestra Lola. Me lo he leído del tirón. Poco más que añadir.

Yo también SOY RAPHAELISTA

«El Raphaelismo es lo que representa seguir a un artista de culto, que nos ha envuelto y nos ha llevado a vivir con delirio desbordante la voz y arte escénico de nuestro Raphael»

Juanita Guzmán del Raphael Santo Domingo Oficial

Hay pocos artistas en el mundo que consigan lo que sigue consiguiendo Raphael. En sus conciertos en todos los puntos del globo se reúnen hasta cinco generaciones en un acto casi litúrgico alrededor de un artista que ha sabido renacer cual Ave Fénix en más de una ocasión para seguir conectando los públicos de antes, de ahora y de siempre.

Sin duda, un fenómeno inexplicable por su trascendencia en la historia de la música universal o quizás sí. Pocos artistas con 6 décadas de trayectoria pueden seguir en la carretera haciendo recitales de hasta tres horas. El libro Soy Raphaelista de Marina Bernal hace una aproximación a un fenómeno fan que no entiende de nacionalidades ni de edades.

Este libro es un canto de amor al inmortal artista de Linares a través de grandes nombres como Joan Manuel Serrat o Pastora Soler, pero sobre todo parece un gesto de agradecimiento de los fans que desde todo el planeta han contado cómo ha sido su trayectoria como «raphaelista». No falta el testimonio de Rusia, uno de los países que mayor veneración tiene por el artista. Una historia de amor con el país que nació gracias al cine y es que la película Digan lo que digan llegó doblada a Rusia y fue un absoluto éxito. Lo que ocurriría a partir de ahí lo podrán descubrir en esta interesante publicación de Sevilla Press que también dedica espacio a diferentes episodios de la vida del artista como su fructífera relación musical con Manuel Alejandro. Uno de los aspectos más destacables de este libro sin duda es la exquisita selección de más de 150 instantáneas, muchas de ellas inéditas, con las que se llenan sus interesantes páginas.

Para este treintañero que se dejó llevar por la fuerza de este artista en aquel primer concierto que vi con solo 8 años, esta publicación sirve como espejo en el que mirarse por esa fascinación que por Raphael sentí desde aquella primera vez. Y sí, YO TAMBIÉN SOY RAPHAELISTA.

Roald Dahl sigue llegando a los lectores tres décadas después de su muerte

El pasado 23 de noviembre se cumplieron 30 años de la desaparición de uno de los genios literarios más reconocidos por los lectores, grandes y pequeños, de historias tan imperecederas como Matilda, Charlie y la fábrica de Chocolate y Las Brujas, historia esta última plenamente de actualidad en este año por su nueva adaptación cinematográfica. Además, la editorial Alfaguara ha presentado dos excepcionales ediciones en versión cómic y una reedición de la novela con capítulos extra de las que os hablamos al final de este reportaje.

Algunos apuntes biográficos demuestran que el autor encontró el germen de sus historias en su propia vida. Detrás de Matilda y Boy se encuentran de hecho los duros momentos que pasó en el rígido sistema educativo británico. Probablemente sorprenda que el autor empezó escribiendo aventuras de guerra y es que fue piloto de aviación en la Royal Air Force.

¿Cómo cambió entonces ese mundo aéreo por las narraciones infantiles? Muy sencillo. Fue gracias a las cuentos que contaba a sus hijas. James y el melocotón gigante fue la primera de las historias que publicó. A partir de ahí un buen puñado de historias que nos han hecho soñar a grandes y pequeños no solo en la literatura. También en el cine. Más allá de las adaptaciones de sus novelas, a las que era muy reticente -luego contaremos lo que pasó con la primera adaptación de Las Brujas– Dahl tuvo una faceta como guionista de cine muy reseñable. Además de crear a los Gremlins como propaganda para una película de Disney que nunca se realizó, puso su impronta personal por ejemplo a la inolvidable Chitty Chitty Bang Bang. Partiendo del original literario de Ian Fleming creó uno de los títulos más queridos del cine musical familiar para varias generaciones.

Las Brujas y Jim Henson

En un año en que hemos vivido la nueva adaptación cinematográfica de Las Brujas es inevitable recordar las vicisitudes por las que pasó la primera y oscurísima adaptación, para algunos hoy cinta de culto. Bien es sabido que el autor no estaba muy por la labor de que adaptasen sus obras al cine. Pues bien, cuando vio el resultado de Las Brujas no pudo más que quedarse horrorizado. El tono oscuro de la cinta se alejaba de su novela apta para todos los públicos. Comenzó entonces una campaña de boicot a la cinta.

Tomó partido entonces Jim Henson, mente creativa detrás de la película, que le mandó una carta de disculpa tras la cual Dahl retiró el boicot. Antes de la misma, ya se había adaptado al cine con irregular resultado Charlie y la fábrica de chocolate, que muchos años después adaptó con bastante tino Tim Burton.

Las historias de Dahl han dado mil vueltas por el audiovisual y por los escenarios desde su partida. Probablemente el éxito más sonado sea el de Matilda por partida doble. Primero, por su adaptación cinematográfica, una de las películas familiares más queridas para la generación que creció en los 90, y por supuesto por el musical que de hecho llegará dentro de unos años a España. Con la adaptación reciente de Las Brujas, mucho más fiel al original literario que la película de hace tres décadas, se demuestra que sus historias siguen cautivando a grandes y pequeños. Con el precedente de la cinta que protagonizó Angelica Huston, para muchos cinta de culto, parecía un reto difícil, pero sin duda el universo de Dahl sale fortalecido en esta brillante adaptación que ha llenado las pantallas de fantasía. Lo mejor para adentrarse en esta historia es acercarse a las dos ediciones que ha presentado Alfaguara.

Ya en el imaginario colectivo desde hace décadas, las ilustraciones de Quentin Blake, que en 1978 comenzó a ilustrar los libros de Dahl, son uno de los grandes atractivos de la reedición que acaba de hacer Alfagura de Las Brujas. Desde luego para varias generaciones, se han convertido en la forma de «mirar» al universo literario del autor. Además, en esta estupenda edición nos encontramos con capítulos inéditos.

Con un precedente así, Pénélope Bagieu, se enfrentó al reto de dar vida a esta historia en formato cómic. El resultado no puede ser más gratificante. La ilustradora ha conseguido que veamos las palabras de Dahl materializadas en unas viñetas que te harán leer del tirón esta apasionante historia fantástica que sigue enganchando a grandes y pequeños.