Un apasionante libro nos descubre El teatro chino de Manolita Chen

«Manolita Chen era al teatro portátil, lo que Celia Gámez a los teatros de cara, la reina». Así ejemplariza a la perfección el autor de El teatro chino de Manolita Chen (Almuzara, 2021) lo que significó este personaje en la historia del espectáculo. Afortunadamente cada vez hay más acercamientos a una figura a revindicar como bien hace Juan José Montijano Ruiz. Tampoco hay que perder la pista al excelente espectáculo que ha montado José Troncoso: Manolita Chen. Un cuento chino.

A pesar de que ya existan antecedentes literarios y documentales sobre el portátil de Chen, será seguramente este libro el más completo hasta la fecha. Montijano Ruiz nos hace viajar a través de sus páginas. De repente, nos vemos sumergidos por ejemplo en la dura rivalidad que tenían los propietarios de los circos portátiles de la época que pretendían competir con Manolita y su marido.

Curiosamente, el principio del fin del éxito llegó cuando el Circo Chino se llenó de caras conocidas. Hasta entonces, había sido un gran negocio que daba de comer a decenas de familias. Era tal la maquinaria que cuando se acababa en una plaza ya se estaba montando en la siguiente. Producto de los tiempos y del interés del público por las caras televisivas, el portátil también tuvo que incorporar caras conocidas con los consiguientes cachés elevados. A la larga terminó siendo el comienzo del fin de un espectáculo que llevó la felicidad a todos los rincones de España tras esas subastas de los terrenos que a veces se repartían los propietarios de los portátiles, especialmente en las ferias más importantes de España.

La historia ha puesto parece ya en el lugar que se merece al Teatro Chino de Manolita Chen. En parte también a que esas grandes figuras que pasaron por su carpa cuentan orgullosas que han formado parte de la misma. Es el caso de Fernando Esteso que sorprendía hace no mucho a la hija de Manolita en TV.

Es de agradecer que el estupendo libro se detenga ante uno de los episodios más confusos de su biografía. Ese en el que de la noche existen dos Manolitas. Chen vs. Cheng. En realidad, poco tenían que ver sus historias, más bien nada. Todo fue producto de la rivalidad que la competencia tenía con la verdadera poseedora del teatro chino. Les invito a que lean ese capítulo con atención para conocer la historia al completo. Por cierto que en el espectáculo antes citado, Manolita Chen, un cuento chino, se recrea un onírico acercamiento de ambas que es uno de los momentos más hermosos de este espectáculo que solo os podemos recomendar.

Dentro de este libro hay muchas historias, pero quizás lo más importante es que nos habla de tú a tú, de cómo han ido cambiando los gustos de los españoles que ahora consideran que lo de aquella época del portátil está demodé. Afortunadamente, hasta algunos ‘modernos’ reivindican a Manolita y podemos ver como Eduardo Navarrete la dedicó una sesión de moda muy especial. Está claro que se vuelve a hablar de su teatro portátil y eso es un buen síntoma. Buen síntoma de que somos capaces de reconocernos en el ayer para ser conscientes de la evolución de las artes escénicas en nuestro país.

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