Notas desde la Menéndez Pelayo: Periodismo Cultural

Un escritor se encuentra con un crítico que ha alabado las supuestas bondades de su última creación literaria. Cuando el autor le pregunta atónico: “¿Por qué no has mencionado el pasaje que transcurría en Londres?”. El supuesto ‘crítico’ le contestará que “no es relevante”. Posdata: En dicho libro el personaje no viaja a Londres. La crítica cultural peca en ocasiones de algo tan simple y tan fácil de solucionar como leer el libro de turno o ver la obra sobre la que le toca hablar. Con este guiño casi que jocoso dio comienzo el Seminario de Periodismo Cultural en la UIMP, que este año llevaba por título: Los suplementos culturales y su versión digital. Como si del cuaderno de notas que siempre acompaña a todo periodista ávido de conocimiento, ahí van algunas Notas desde la Menéndez Pelayo sobre las diferentes conferencias que se pudieron disfrutar.

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“Un crítico no debe ser un reguero de filias y fobias”. Sirva esta cita de Berna González Harbour, editora de Babelia, para poner sobre la mesa el papel de una crítica que, aparentemente ha perdido su poder de influencia en favor de los nuevos ‘opinadores’ de la red. Algo debe tener que ver la relación amor-odio de los creadores con estos opinadores profesionales. Conocidas son las predilecciones de cierto crítico por cierto autor y la aversión por otro. Si a esto le sumamos el hecho de que los grupos mediáticos tienen intereses en ciertas editoriales, la desconfianza es aún mayor. Ante este aspecto tanto la editora de Babelia como Blanca Berasategui, al frente de El cultural, se muestran rotundas: “Jamás he recibido una orden de arriba para publicar críticas sobre ciertos autores. Tampoco ha ocurrido lo contrario. En nuestro medio no hay vetados”. Una especie de mantra se repite sobre a quién criticar: ¿Para qué vas arruinar la carrera de un autor nobel? Es a las ‘vacas sagradas’ a las que se puede y se debe criticar si fallan en su última creación.

La versión digital de los suplementos culturales. Para la editora de El cultural la clave de internet está en que permite contextualizar las informaciones con contenidos complementarios. Así, el pasado viernes, marcado por la pérdida de Ana María Matute, se podía acceder a diferentes informaciones y entrevistas del archivo sobre la célebre autora. El suplemento que dirige Berasategui lleva 15 años en la red y la prioridad ha sido dar algo más que en el papel: “Me llenan de vitalidad mis redactores veinteañeros que traen nuevos temas para la web”. En el lado opuesto está el suplemento La sombra del ciprés, que aún no se encuentra en la red, aunque ya se planea su difusión en la red a corto plazo.

“Si no estás en la web, no existes”. Cuando hace poco más de un mes Berna González Harbour, una periodista curtida en mil batallas, asumió la figura de editora de Babelia, tenía claro que el objetivo inmediato era plantear una buena web para el suplemento referente de El País. Así nació Babelia.com, que a la vista de los datos está siendo todo un éxito: 1.500.000 de páginas vistas en el primer mes de vida. Unas visitas que provienen de España y México, país del que este año había una nutrida representación en el Seminario. Un buen número de alumnos del TEC de Monterrey plantearon sus dudas y inquietudes a los ponentes.

Los suplementos culturales, no sólo para élites. Cuando Berasategui recibe un texto se pone en la piel del lector y si ella no lo entiende, le hace desecharlo al autor y hace que lo modifique hasta que consigue ‘llegar’ a los lectores. El estilo periodístico canónico, el que va ímplicito en escribir de una forma comprensible, parece estar lejos de lo que en ocasiones son textos farragosos e incomprensibles. Resulta entonces esencial la figura del editor que defendió con vehemencia William Lyon, que dio una pequeña clase magistral no sólo para los alumnos, sino para los propios conferenciantes que aplaudieron con fervor sus reflexiones. Para Lyon: “El periodismo es como un botijo, hay que saber buscar las grietas y corregirlas”.

“Soy la más pequeña, sólo tengo 16 años”. En mitad de las charlas, una voz concentra la mirada de todos los asistentes. Una adolescente inquieta pregunta sobre su futuro. La gusta el periodismo. De hecho, es la segunda vez que viene al seminario en el que este año también han participado Basilio Baltasar (Fundación Santillana), Angélica Tanarro (La sombra del ciprés), Fernando R. Lafuente (ABC Cultural) y Ramón González Férriz (Letras libres). Parece que la joven igual se decide por Relaciones Internacionales y después, quizás  haga un máster de Periodismo. El futuro está asegurado. Lo importante será que sigan existiendo buenos contadores de historias, buenos periodistas, el medio de comunicarlo será lo de menos.

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Un vistazo al teatro que viene (VI): Concha Velasco, el regreso más esperado

En los últimos días, nuestra queridísima Concha Velasco ha reaparecido en algunos actos, como en una de las representaciones de la exitosa En el estanque dorado a la que asistió recientemente. Parece que las ganas de la actriz vallisoletana por seguir encima de un escenario no hacen más que crecer día a día y espera poder volver muy pronto a las tablas. En principio, su próximo estreno será Olivia y Eugenio, que dirigirá José Carlos Plaza, el que quizás sea el director que más veces ha dirigido a la protagonista de Las chicas de la Cruz Roja.  Para el autor de este montaje que tiene su estreno previsto para el 26 de septiembre en el Teatro Principal de Zaragoza: “Tener a Concha Velasco llevando el peso del drama y a José Carlos Plaza como director es un orgullo muy grande para cualquier autor que pretende que su obra llegue a públicos comprometidos”.

Madre e hijo se enfrentan una situación extrema donde se cuestionan valores que surgen en tiempo de crisis. La tragedia se acerca irremediablemente a Olivia, que rememora su pasado haciendo un sincero ajuste de cuentas con su marido, madre, amistades, médicos, y con todos aquellos que presumen de ser normales, como políticos, profesionales y deportistas con éxito. Sobre ellos Olivia se plantea si son más normales que su hijo Eugenio, un joven con síndrome de Down. Finalmente, ¿quién es normal en esta vida? Semejante argumento, seguro, hará brotar la emoción de ‘La Velasco’ en esta obra de Herbert Morote que producen Pentación y Focus.

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En palabras de José Carlos Plaza:

“Hay obras de teatro que me producen admiración, otras sonrisas incluso carcajadas, otras penas o preocupación, las menos reflexión pero las hay que desde las primeras palabras simplemente te encogen el corazón, y no te sueltan hasta el último momento. Esto me ocurrió con Olivia y Eugenio. Una realidad dura y especifica, aparentemente inexorable, conduce la obra. Pero esas cualidades que hoy tenemos tan abandonadas como la ternura, la fe en nosotros mismos, la inmensidad del amor a la vida, la ingenuidad, la inocencia, la alegría de sentirse vivos y tantas y tantas otras, cambian esa realidad y nos muestran que siempre hay otros caminos, que el hombre es dueño de su propio destino digan lo que digan las circunstancias, los agoreros oficialistas y los erigidos como presbíteros incuestionables que tantas veces nos ciegan y nos impiden ver lo que es precisamente, la gran aventura de la vida. Un ser entrañable –de esos que calificamos con horrendos y equívocos epítetos para diferenciarlos de nosotros los patéticos normales. Un ser marginado socialmente, uno de esos seres que hemos decidido que estén aparte, nos da una lección de vida. Nos muestra donde está la autentica realidad, los auténticos valores, la vida auténtica. ¡Envidiable Eugenio!, ¡Afortunada Olivia que convives con él! Indiscutible luz en este mudo oscurecido por la mezquindad, la codicia y el desprecio a los demás. Lóbrego mundo  que niegas cualquier ayuda a los mal llamados débiles, que llega hasta quitar la ayuda a los dependientes ante la actitud indolente de los demás, ¿cuántos Eugenio harían falta para modificarte? He dirigido ya mas de un centenar de obras pero Olivia y Eugenio es la que siempre permanecerá más cerca de mi corazón. He olvidado decir, porque carece de importancia, que Eugenio tiene síndrome de Down”.

María Galiana: “He tirado los premios a un Punto Limpio”

Poco tiene que tiene que ver María Galiana con la entrañable Herminia, personaje por el que el gran público la conoce. Llega a su camerino con un enorme resfriado que no la permite disfrutar del norte: “Siempre que vengo por Bilbao, termino con la humedad metida en el cuerpo” comenta antes de tomarse un botellín de agua en el que su compañero Juan Echanove le ha preparado un Ibuprofeno. Aún así, coge fuerzas y nos cuenta cómo empezó en este oficio por casualidad a los 50 años, de la mano de unos alumnos primero y más tarde con un padrino de lujo, Juan Diego. Cinéfila empedernida, usa sus ratos libres para escaparse a una sala de Versión Original y disfrutar del Séptimo Arte. Ganó el Goya, pero no se cree unos premios “en los que los académicos que no han visto la película, votan a la que les suena que está pitando ese año”. Cercana y directa añade: “De hecho he tirado los premios a un Punto Limpio”. Con más de 3oo representaciones de Conversaciones con mamá aún les queda cuerda para rato. Estará en Barcelona y Valencia entre otras plazas con Juan Echanove para el que sólo tiene buenas palabras: “Ese silbido que escuchas es de mi querido Juan, sin ninguna duda”. 

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“Sácame así, yo no me maquillo ni para salir al escenario”

¿Qué es lo más le conecta a María Galiana a una función como Conversaciones con mamá?

Si te soy sincera, para mí el texto es lo de menos. Hago esta función para poder trabajar con Juan Echanove. Me gustaba la idea de que me acogiese en su forma de hacer teatro, ya fuese dirigiendo él o poniéndonos en las manos de otro director. Se puso a la tarea de buscar un texto que encajase y dio con Conversaciones con mamá, que ha producido Juan con Pentación y Focus. Tenía la seguridad de que Juan no iba a elegir una función baladí, una obra tontorrona. La mayoría de las funciones las he hecho por petición de algún amigo, como me pasó con la divertidísima Fugadas. A veces he acertado en mis elecciones, pero en otras me he equivocado. Hice una función hace un tiempo, que era un texto buenísimo y muy divertido, y la puesta en escena fue un completo desastre, echó abajo lo que debería haber sido una gran obra.

Comparte protagonismo con Juan Echanove, ¿Qué ha aprendido de él como profesional durante el período de ensayos y de representaciones?

Está siendo un período de aprendizaje continuo, él tiene una larga carrera encima de los escenarios. He aprendido a moverme en el escenario y a saber buscar las intenciones de cada una de las escenas de la obra. Me ha enseñado a dar naturalidad a las escenas. Hemos cumplido 300 representaciones y hay que seguir refrescando cada noche el montaje. Es maravilloso poder compartir tablas con él en el teatro, que tiene una manera de plantear los problemas de las relaciones humanas de una forma directa, lo que hace que el público entre con facilidad en la historia que le estamos contando.

¿Cómo lleva eso de ser ‘La abuela de España’?

Trece años llevamos ya y la gente te reconoce constantemente. Antes, estaba tomando un café y un pastor evangélico me dijo que quería charlar conmigo. Es asombroso ver cómo se acerca a mí la gente, con esa cercanía que da tenernos cada semana en sus casas. No me molesta, pero hay veces en que no tienes ganas de que te reconozcan. Eso sí, no pasa nada por ser ‘La abuela de España’. De hecho, en la vida real yo tengo 6 nietos. No pasa nada por tener un puñado más en televisión. Además, esa cercanía hace que la gente venga al teatro a verte.

Esta temporada, Herminia ha tenido un momento especialmente hilarante…

La verdad es que no he visto el capítulo, me suele coincidir con alguna función y cuando no es eso, tengo que rodar hasta tarde y en lo único que pienso cuando llego a casa es en pegarme una ducha e irme a la cama. A Herminia el ‘colocón’ le llegó en un momento de lo más melodramático para la familia con varios frentes abiertos como la separación de Antonio y Merche. Así que decidí plantearle al director, Antonio Cano, hacer una astracanada. A la abuela le dio un puntazo.

Entre funciones y rodajes, ¿A qué dedica su tiempo libre María Galiana?

He sido cinéfila desde pequeña. Mi padre me llevaba al cine muchísimo. Era algo que practicaba una o dos veces por semana y lo sigo siendo. Que me perdonen los teatreros, pero mi tiempo libre se lo dedico a ver buenas películas en versión original.

¿A qué le suenan los métodos interpretativos a alguien que empezó por casualidad en este oficio?

Sí creo en la preparación, pero el actor nace, no se hace. Luego, ya se perfecciona. Conozco a gente que quiere ser actor y no lo consigue. No le da la verdad y no es capaz de expresar con una mirada cada sentimiento, como te pide una cámara.

¿Qué papel ocupan en su vida el Goya y otros reconocimientos?

Nada. Me da igual. Sólo guardo algunos premios. Me he quedado con el Goya, el Ondas y el Sant Jordi. El resto los he mandado a un Punto Limpio. No me creo lo de los premios. Me tocó ese año, estaba bien, pero cuando veo que le han dado el Goya a ciertos actores, la verdad es que me hace pensar que la fiesta del cine español es una filfa. Lo que no me gusta es que los académicos que no han visto las películas tiendan a votar aquellas películas que parece que este año están pitando. Los Goya son pura figuración, se tiran todo el santo año preparando la gala. Una Academia que hace prácticamente sólo eso no tiene sentido.

¿Hubiese sido posible desarrollar esta inesperada profesión sin la aparición de Juan Diego?

Desde luego que no. Yo me jubilé como profesora a los 65 años. Pedía asuntos propios para rodar las sesiones de cine. Nunca hubiese dejado la enseñanza por ser actriz. Vas a pensar que soy una pesetera, pero cuando empezaron a llamarme para trabajar como actriz pensé que jamás dejaría mis 14 pagas como profesoras por las cuatro pesetas que ganaba entonces con el cine y el teatro. Lanzarme a la aventura con una familia a mis espaldas, hubiese sido un error.

¿Qué le mueve en esta profesión a María Galiana?

Como decía un amigo mío: “Yo hago esto por dinero y por fama”. Jamás haría esto por la satisfacción personal de salir a actuar a un escenario. Me encanta mi trabajo, pero no llega a las cotas de gente como Concha Velasco, que se ha dedicado toda la vida a este oficio. Ella puso tantas esperanzas en que le diesen el Goya que cuando no lo consiguió lo aceptó, pero se le quedó un amargor adentro por todo el trabajo que la había llevado interpretar el personaje de Más allá del jardín. Mi caso es completamente diferente desde luego. Empecé a los 50 años y jamás pensé en dedicarme a esta profesión.

Notas desde la Menéndez Pelayo: Contadores de historias

“Cuénteme una buena historia” dice un enérgico Pepe Oneto cuando se cuestiona el papel que debe desentrañar un periodista. Y Juan Cruz se la cuenta. Cuando tuvo delante a una importante personalidad su interés estaba en descubrir ¿Qué llevaba en el bolso? La respuesta de su equipo fue tajante: ¡Nada! Parece que en esas y en otras pequeñas grandes historias puede estar el futuro del periodismo, que tan en duda se pone constantemente con la irrupción de supuestos opinadores profesionales, supuestos sabedores de todo y que en realidad son conocedores de nada y que poblan los esperpénticos debates de las grandes cadenas comerciales: “Los debates políticos de las televisiones, en los que se ponen los de derechas a la derecha y los de izquierdas a la izquierda, y se gritan, son una verdadera vergüenza” comenta un Juan Cruz que añade: “Tendría que darnos un poco de vergüenza verlos, es como cuando te pillan viendo porno”.

Parece además que algunos ven la la especialización, ese ámbito que se reivindicará en unos días también en la Menéndez Pelayo con el curso de periodismo cultural, como una mera utopía. Parece que los periodistas tenemos que escribir (y saber) sobre todos los temas. Craso error. Eso redunda en la calidad de unas informaciones, con cada vez menos interés para los lectores. Una buena conclusión que se pudo sacar de el interesante encuentro Conversaciones sobre democracia y medios de comunicación es que la clave de la supervivencia del periodismo no está en el medio, sino en la calidad de los contenidos. Interesantes fueron las reflexiones sobre la relación prensa-poder que se establece en el famosos off the record de las comidas entre políticos y periodistas. Y en mitad del debate, se colaron un par de referencias cinematográficas: Viva la libertá por parte de Oneto, con la que de alguna forma intentó explicar el deblaque del PSOE de Rubalcaba en beneficio de Podemos, y Juan Cruz, más clásico, se refirió a Bienvenido Mr Chance, en la que el personaje protagonista dice unas obviedades que han llevado en los comicios europeos al éxito de cierto partido político. Esta historia por ahora toca a su fin o no… Por esas cosas que pasan en los pasillos del Palacio de la Magdalena, cuando me dirijo al citado curso escucho: “¿Va a ser ahí el ‘canutazo’, ¿Verdad?”. Para los que no lo sepan, el ‘canutazo’ es el momento en que los periodistas abordan al político de turno para preguntarle por la actualidad. La que lo preguntaba era una entusiasta Esperanza Aguirre que participaba en uno de los cursos: “Ten cuidado, no te enredes con los cables” le dice a una de las periodistas. Ahora sí, esta historia se ha acabado, pero os prometemos unas cuantas Notas desde la Menéndez Pelayo. Palabrita… De contador de historias.

notas mp (I)

DESDE MI BUTACA te invita al estreno de “Hamlet” en Almagro

¿Quieres conseguir una de las dos entradas dobles para ver Hamlet en el Festival Internacional de Almagro el próximo viernes 4 de julio? Es muy fácil participar. Ponnos un tweet a @crdesdemibutaca con la etiqueta #dmbalmagro y responder a esta sencilla pregunta ¿Cómo se llama el director del montaje? Es importante que nos mandes después un correo a desdemibutacacom@gmail.com para que tengamos tu correo por si resultas ganador.

Te lo ponemos muy fácil, ya que tienes la respuesta en este mismo post. Sólo tienes hasta el próximo lunes 30 de junio a las 10:00h para participar.

“No! No soy el príncipe Hamlet ni es mi intención serlo, soy un señor cortesano, uno que servirá para llenar una pausa, iniciar una escena o dos, aconsejar al príncipe; sin duda, un instrumento dócil, obediente, contento de servir, político, precavido, meticuloso, lleno de altos conceptos, pero un poquito obtuso; a veces, en verdad, casi rídiculo: casi, a veces, el Bufón.
T. S. Eliot

Después del éxito obtenido con Julio Cesar hace dos años en Almagro OFF llega Hamlet; pero no se trata de un Hamlet intelectual y reflexivo. El personaje que propone Andrea Baracco es un hombre que lleva consigo los signos de una deriva personal. Luce un aspecto desagradable y su cuerpo, que aparece maltratado, se mueve tropezando sobre sus propios pasos tambaleantes, en un desequilibrio perpetuo. Este Hamlet representa al hombre de hoy: errático, frágil y comprometido; que está constantemente cayendo en las trampas que alguien, antes que él, depositó estratégicamente en el suelo.

La puesta en escena es un intento de restaurar la complejidad de la obra de Shakespeare, alejada de todo el ruido y las cicatrices que los siglos y la infinidad de representaciones se han depositado inevitablemente sobre el texto. La mayor ambición es hacer que Hamlet se encuentre a sí mismo.

En Hamlet, la palabra es sólo una de las herramientas disponibles para todo el equipo de esta producción, ya que la palabra es un espacio de transformación y construcción que al final no parece ser suficiente en sí misma. A través de la elaboración de distintas imágenes, con la ayuda de los propios actores y el trabajo audiovisual editado en tiempo real, se buscará dar forma, peso y profundidad a la palabra, con el fin de constituir un imaginario dentro del que poder mover todo el universo de Hamlet”.

Andrea Baracco, director de Hamlet

Un vistazo al teatro que viene (V)

Arturo Fernández, Pablo Messiez, Beatriz Carvajal, Juan Carlos Rubio y el director más hiperactivo de los últimos años, Gabriel Olivares, protagonistas de algunas de las propuestas que llegarán en breve a los escenarios de toda España.

Tras triunfar con Ensayando don Juan, Arturo Fernández vuelve al redil, o sea vuelve a trabajar para su compañía. Este verano estrenará Enfrentados, que se podrá ver en Santander en el Teatro CASYC del 23 al 29 de julio de 2014. El aliciente será ver por primera vez encima de un escenario al galán por antonomasia ¡Con sotana! Arturo Fernández regresa a los escenarios demostrando que un actor nunca se jubila. Como viene siendo habitual en sus últimos montajes (exceptuando el Ensayando Don Juan de Albert Boadella), es el propio Fernández el encargado de dirigir este montaje cómico cuyo texto original le corresponde al dramaturgo americano Bill C. Davis. Enfrentados nos presenta al Padre José María, un carismático sacerdote llamado a mayores retos que compagina su labor en la parroquia de un elegante barrio con su programa de televisión sobre temas de actualidad. Su talante le lleva a escuchar las demandas de la sociedad e, incluso, los pensamientos más progresistas de la Iglesia. Sin embargo, la aparición de un joven seminarista apasionado y rebelde, dará lugar a un divertido enfrentamiento de consecuencias impredecibles.

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Si hace unos días os hablábamos de Pablo Messiez con motivo de su paso por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, hoy volveremos a hablar de él por su presencia en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. En palabras del propio Messiez: “En Los brillantes empeños hay seis hermanos; unos libros; un pasado reinventado regularmente con palabras frías para que no se evapore; el recuerdo de un padre que ya no tiene rostro; un afuera que no se nombra y que no existe; un calor insoportable y una luna que si hablara, tendría todas las respuestas. Los seis ahí, los seis huérfanos, en un puro presente que se devoran aunque no quieran, con la inútil conciencia de que todo es en vano.  Algo pasó con las palabras hace tiempo. Algo que no se nombra, porque se teme. Algo criminal, vergonzante. Por eso ahora se habla distinto. Se habla menos. Se hace silencio como si se hiciera música. Se lo compone. Y siempre que hace falta -y hace falta muchas veces- se usan versos clásicos como medicina, como redención. Versos viejos de libros viejos, herencia del pasado del pasado. Palabras deseadas, medidas y cuidadas. Herramientas sutiles que por la claridad de su forma, o por ser también música, calman el dolor. Y tal vez se trate de eso. Después de haber fracasado, después de haber nombrado tan mal tantas veces, tal vez se trate de volver a la música. A la sensación, previa al sentido. Al sabor, antes que al saber”. Los brillantes empeños con un reparto encabezado por Javier Lara, se podrá ver el 11 y 12 de julio en el Corral de Comedias de Almagro. 

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Fotografía de Bentor Albero.

Uno de los mejores textos de Juan Carlos Rubio, Arizona, volverá a los escenarios con la compañía Histrión Teatro. Será el propio autor quien se encargue de dirigir la función que se estrenará el 27 de noviembre en  la Universidad Jaume I de Castellón.Esta tragedia musical en la frontera estará protagonizada por Gema Matarranz (2 recientes nominaciones en los II Premios del Teatro Andaluz) y David García-Intriago. Por ahora os dejamos con el evocador cartel del montaje que, llevando la firma de Rubio, seguro dará mucho que hablar…

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Rubio también estará presente en la función Al final de la carretera, obra original de Willy Russell, de cuya versión se ha encargado el autor de Las heridas del viento. Será Gabriel Olivares quien dirija a un reparto con nombres tan mediáticos como el de Melani Olivares (Aída) y Manu Baqueiro (Amar es para siempre). Los cuatro protagonistas de la función abordan con humor la tragedia de descubrir que sus vidas no son como las habían soñado. Se podrá ver en el Palacio Euskalduna de Bilbao del 21 al 31 de agosto y en el Teatro Fernán Gómez de Madrid del 2 de octubre al 2 de noviembre.  En el Euskalduna del 4 al 7 de septiembre y en el Fernán Gómez  del 17 de diciembre al 11 de enero se podrá disfrutar de la obra A vueltas con la vida de Juan Luis Iborra y Antonio Albert que estará protagonizada por la veterana Beatriz Carvajal.

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Juan José Campanella, Miguel Rellán, Ramón Barea, Marcos Ordóñez y Kiti Mánver en la UIMP

Se presenta un verano muy atractivo culturalmente hablando en la Menéndez Pelayo. Vayan por delante unos cuantos nombres: Juan José Campanella, Pablo Messiez, Miguel Rellán, Marcos Ordoñez, Kiti Mánver, Emma Suárez, Ramón Barea, Silvia Pérez Cruz, Juan José Millás…

El periodismo cultural será protagonista en un curso que un año más dirigirá Basilio Baltasar los días 25 y 26 de junio. Este año los suplementos culturales serán los protagonistas de un curso que será protagonista en Los Martes Literarios el 24 de junio. Otro de los protagonistas del ciclo literario de la UIMP será Marcos Ordoñez que además de impartir el taller de dramaturgia cinematográfica, protagonizará la jornada del 5 de agosto, dedicada a la crítica teatral. Otro nombre imprescindible que pasará los Martes Literarios será Juan José Millás que estará el 12 de agosto en Santander.

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Hacemos un avance de  las Escénicas del Casyc donde serán protagonistas El chico de la última fila de Juan Mayorga (30 de julio), El policía de las ratas (20 de agosto) y Ricardo III (27 de agosto). La música también estará presente en el ciclo con Philip Glass (8 de julio) y Silvia Pérez Cruz (3 de septiembre) entre otros artistas.

Un año más, Los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo se llenarán de teatro con el ciclo “Noches en la Biblioteca” con un plantel de intérpretes de lujo. Abrirá el ciclo Miguel Rellán con la maravillosa Novecento, cuya crítica podéis leer DESDE MI BUTACA. Esta cita del ciclo, el 4 de agosto, será el pistoletazo de salida a un ciclo que contará con Kiti Mánver  (11 de agosto), Ramón Barea con Sobre los prejuicios del tabaco (18 de agosto), la televisiva Nathalie Seseña traerá La innombrable el 1 de septiembre y Emma Suárez que cerrará el ciclo con los cuentos de Manuel Vicent el 8 de septiembre.

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Más teatro para conmemorar el paso de La Barraca por Santander. Se podrán ver en el Paraninfo de la Magdalena las obras El bobo del colegio (2 de julio)  y Obligados y ofendidos (9 de julio). También pasará por Santander una de las obras de Pablo Messiez que dirigirá el curso Lorca en presente del 8 al 12 de septiembre. Podremos ver su Muda el 11 de septiembre en el Paraninfo de la Magdalena. Además, Shakespeare será protagonista con el curso Shakespeare: la palabra hecha acción del 25 al 29 de agosto con el actor Will Keen.

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En el campo cinematográfico destaca la presencia del laureado director de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella que participará en el curso El audiovisual en español y las nuevas tecnologías (del 14 al 16 de julio), que inaugurará el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. El director de El hijo de la novia presentará su película Y llegó el amor  el 14 de julio en la Filmoteca de Cantabria.

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