Compositores a escena

Coinciden en cartel tres espectáculos de teatro musical en Madrid con compositores españoles, lo que nos da una buena muestra del buen momento del género en nuestro país. En este reportaje ponemos en valor el trabajo de los compositores que dan magia a nuestros escenarios ejemplarizados en Ricardo Llorca, Iván Macías y Jaume Carerras.

RICARDO LLORCA

Inspirado por la música y las tradiciones de las bandas de su Comunidad Valenciana natal, Ricardo Llorca se dio cuenta de que la composición era lo suyo cuando vino a Madrid. Allí descubrió mientras daba clases con una profesora de piano que lo que realmente le gustaba no era tocar música de otros, sino más bien tocar “música propia”. En plena Movida, estudiaba en el Conservatorio donde un profesor le dijo que lo que tocaba en el Rockolla “no era música de verdad”. Era el momento de dar carpetazo a la capital española y poner rumbo a Nueva York.

Era el año 1988 cuando llegó a la ciudad que nunca duerme. En contraste con Madrid donde las cosas estaban muy difíciles para los compositores que se quisieran salir de la línea establecida, se encontró un lugar abierto a todos los estilos musicales. Estaba claro que el artista había encontrado su lugar en el mundo, donde además de componer ha realizado una intensa actividad docente.

Y de repente Mihura vuelve a su cabeza. Fue su representante en Nueva York la que le dijo que sería una buena idea musicalizar una obra del absurdo español. Así, se puso manos a la obra y pensó en obras como El Baile de Neville, pero las dificultades que pusieron los herederos para convertir en ópera La vida en un hilo le hicieron desistir en el intento de ponerse en contacto con ellos. Del genial Jardiel se encontró muchas dificultades en darle vida musical por ser “un tanto barroco con muchas ideas a la vez”. Y de repente tras leer la obra Ni pobre ni rico sino todo lo contrario cayó en la cuenta de toda la musicalidad que se escondía tras las palabras de Miguel Mihura. Así, recordó de golpe todas las tardes de teatro que disfrutó con su familia cuando era solo un niño en Madrid. Entre los títulos que destacaban en aquella época uno de ellos era Tres sombreros de copa. Al revisar este título y ponerse en contacto con sus herederos admite que fue fácil conseguir los derechos: “Mariló Mihura ha sido encantadora”.

Ricardo Llorca (tercero en la foto) durante la presentación de Tres Sombreros de Copa

Las bandas de música, inspiración musical para sus Tres Sombreros de Copa. El compositor lo tiene claro: “Esta obra es un homenaje a la música de las bandas”. Tal es así que este alicantino por casualidad -en aquella época su localidad, Benidorm, no tenía Hospital- viajó al sur de Italia para conocer un poco más esta tradición que entroncaba tanto con sus orígenes valencianos. Allí encontró “unas nanas napolitanos del siglo XVII que usé como base para esta obra”. Y es que el compositor admite: “Todo es plagio. La música de todos los compositores se basa en otras músicas. Lo que pasa es que de esa música tú creas tu propia composición”. Y en ese momento nos enumera varios ejemplos como el de La Petrushka de Stravinsky. En realidad es un cuplé que le dedicaron a Sarah Bernhardt. El compositor lo rehizo y “lo convirtió en la obra de arte que conocemos ahora”.

Un estreno europeo. Como ocurre con muchos compositores españoles, no se puede decir que sea profeta en su tierra. Es por eso que el artista quiere recalcar el interés de esta obra como “una forma de enseñar al público lo que se está haciendo en otros países”. En el escenario del Teatro de la Zarzuela veremos la esencia de la obra de Mihura, pero adaptada a la forma de narrar que tienen los estilos del teatro musical. Así, ha resultado imprescindible para su adaptación a la zarzuela eliminar el segundo acto por la gran proliferación de personajes, pero del primer y el tercer acto se han respetado todos los diálogos hablados. Sin duda, el humor de Mihura estará sabiamente conjugado con la música de Llorca en este espectáculo que estará en cartel en el Teatro de la Zarzuela desde hoy y solo hasta el 29 de noviembre.

JAUME CARRERAS

Cuando Jaume Carreras tenía 8 años, su abuelo -que vivía en la casa contigua a la suya- compró un órgano de dos pisos: “A mí me fascinaba ese instrumento e iba cada día a su casa para intentar sacarle sonidos, tenía tantas combinaciones que me tiraba horas con él”. Así, empezó a esbozar melodías que “para mí tenían sentido”. Por aquel tiempo en su colegio había un piano y compuso con el para la clase de música el primer tema junto a un compañero que tocaba la guitarra. Muchos años después, con ese amigo formó un grupo de rock sinfónico.

Esa primera vez con Los Miserables. El inolvidable musical basado en la novela de Víctor Hugo tuvo mucho que ver en su interés por los musicales: “Me encargaron los arreglos para una versión y sin saber muy bien donde me metía, lo hice y me enamoré de este arte hasta hoy”. Un género que disfruta mucho más trabajando en él incluso que como espectador, aunque admite que ha visto muchos como ese Passion con el que vibró hace 25 años en Nueva York. Desde entonces, Stephen Sondheim ha sido un referente claro: “Por la forma en la que entiende la dramaturgia musical y cómo modula la palabra con la música”. En las composiciones de Carrras también han influido referentes musicales tan dispares como Handel y Beethoven, Puccini y Bellini, Max Richter y Johan Johannsson, o Queen y Brian Eno. De ahí que en cada uno de sus temas, pretenda saltar lo que el público está esperando como lógico. Nos ejemplariza de la siguiente manera: “Imagina que tienes una serie numérica 2, 4, 6, 8. Sabes que el siguiente número va a ser el 10. Entonces yo pongo un 21, un número improbable que rompe la serie. Quien aprecia la música espera ese número raro, esa nota que no debería estar ahí y que lo cambia todo. Entonces el oyente siente algo que no sabe explicar, pero que le proporciona placer. Eso se llama arte. Lo demás es plagio”.

Nuestro Alan Menken ibérico. Durante su carrera, el artista ha llevado a escena algunos de los títulos más emblemáticos de la literatura infantil y juvenil. Suyas son las partituras de musicales como Caperucita Roja, uno de los grandes éxitos recientes del Teatro Sanpol al que se suma desde el 23 de noviembre también Heidi. Quizás la clave del éxito de Carreras en el campo del teatro musical familiar es cómo se enfrenta a esta tarea sin tener en cuenta al tipo de público que va dirigido: “La única premisa que tengo al componer es que cuando lo estoy haciendo me tiene que emocionar a mí. Cuando sucede, cuando noto que algo resuena en mi cuerpo, sé que estoy contando la verdad, y sé que el público se va a emocionar conmigo. Es un momento mágico”. Sin duda, uno de sus referentes iniciales, Alan Menken, han influido en sus trabajos en el campo de los musicales familiares con esas melodías inolvidables con las que hemos crecido varias generaciones.

Heidi, el musical, un reto monumental. Cuando se puso manos a la obra en la adaptación junto con Julio Jaime Fischtell, autor del libreto y cofundador del Sanpol, se enfrentó a una novela mucho más introspectiva e intensa de lo que esperaban teniendo en cuenta que el espectáculo iba dirigido al público familiar. Para el compositor, la clave para que su música fluyese estuvo en “el texto maravilloso que escribió Julio”. Entonces tuvo claro que: “Las canciones debían ser la dramaturgia misma”. De esta forma, consiguió que de alguna forma: “Las palabras que salían del texto me fueran mostrando el camino. Era como si los personajes me hablaran a mí, y yo solo debía traducir a música lo que estos me estaban transmitiendo”. Todo ello le volvió a corroborar que: “Cuando escribo música no me paro a pensar, no es para nada un trabajo intelectual, sino instintivo”.

Un momento de los primeros ensayos de Heidi, el musical

Para este musical intentó captar lo que los personajes sentían teniendo en cuenta que: “En el universo de Heidi no existe el bien y el mal, solo existen los motivos que impulsan a los personajes a hacer lo que hacen. Me centré en esos motivos sin olvidarme de las montañas donde todo es sublime y grandioso”. Ya en el segundo acto del espectáculo, en un espacio cerrado, intentó trasladar el espíritu de Heidi a su música: “Heidi transforma su entorno y con la música procuré evolucionar con ella”. Sin duda, este espectáculo de teatro musical, que estará del 23 de noviembre de 2019 al 4 de enero del 2020 en el Teatro Sanpol, tiene los elementos imprescindibles para convertirse en el más emocionante y mágico montaje de estas Navidades.

IVÁN MACÍAS

Iván Macías aprendió a leer música a la vez que el texto. Culpa de ello la tuvieron sus padres, músicos de profesión. Y así, como una evolución natural tras empezar a tocar el piano hizo sus primeras piezas musicales hasta que llegó ese gran reto que fue su primer musical: Germinal. Poco después llegaría El médico que, tras una versión sinfónica, llegó al escenario del Nuevo Apolo hace más de un año. Así, con este espectáculo pretendió “contar un viaje de las tres culturas en la Edad Media”.

En busca de la emoción. Uno de los mayores retos a la hora de poner en pie este ‘titánico’ proyecto fue dar vida a los pasajes más esenciales de la novela. Para ello, consultó a muchos lectores de la novela que le contaron cuáles eran sus momentos estrella. La clave estaba en “buscar dónde te emociona y transformarlo en música”. Todo ello llevó al mismísimo Noah Gordon a afirmar que estaba escuchando su libro. Así, cuando Macías le tocaba algún pasaje musical el autor era capaz de identificar a qué parte de su novela pertenecía.

“Este musical está más cerca del lenguaje cinematográfico”. Para Macías, era importante que el espectador tuviera la sensación de que estaba viendo una película. Para ello: “Usé muchos recursos del cine”. Todo un reto para este compositor que admite que afortunadamente hay una gran cantera de compositores en España. Para la partitura de El médico es inevitable, como con cualquier composición, encontrar alguna “inspiración arrebatadora”. Por ejemplo el Aria del Sha sin duda lleva a su admirado Puccini. De alguna forma el aroma de este compositor está en esa pieza, sin por supuesto ser un plagio.

Macías es el único compositor que dirige a la orquesta de su musical

Un antes y un después en nuestro musical. Sin duda, El Médico ha sentado un precedente en nuestras tablas. Y es que no es habitual que una producción 100% española pueda competir de tú a tú con las grandes franquicias internacionales que llenan de magia la Gran Vía madrileña. De alguna forma: “El médico ha quitado prejuicios y miedos”. Y tras este gran musical, que cuenta con grabación en CD, ya se avecina otro: Los Pilares de la Tierra. Macías nos avanza que: “La gente va a flipar, es muy diferente a El médico, va a ver cómo se construye la catedral en directo con una potencia visual muy impactante”. Mientras eso ocurre podemos seguir disfrutando de El Médico un par de meses más en Madrid antes de su desembarco en Barcelona y su posterior gira.

“Alicia y el País de las Maravillas” apuesta por “la sorpresa, la magia y la ilusión” desde este viernes en el Teatro Cofidis Alcázar de Madrid

El nuevo musical Alicia y el País de las Maravillas, se presentará a la prensa mañana por la tarde. Por primera vez, se podrán ver varios números de este espectáculo de teatro musical en el que “la sorpresa, la magia y la ilusión son piezas clave”, en palabras de Ariel Lois, que interpreta al emblemático Sombrerero Loco.

Lois admite que este personaje es “el mayor reto de mi carrera”. El joven intérprete ha querido “entender al Sombrerero, saber por qué se comporta así y cuáles son sus intenciones. Poco a poco me fui adentrando en esa mente loca que en realidad no es más que una durísima fachada para protegerse de una realidad que le frustra”. El actor admite su satisfacción de poder interpretar un personaje que seguro llegará a los corazones de grandes y pequeños.

La clave del espectáculo para él es que “esta historia nos hace sentir niños, somos capaces de soñar con animales que hablan, gatos que vuelan o puertas que bailan”. Todo ello entronca muy bien con la propia concepción de un musical que pretende atraer también al público adulto que volverá a soñar de nuevo con estos icónicos personajes. De hecho, Lois anima a que “grandes y pequeños se adentren con nosotros en un viaje donde recuperaremos la ilusión y la fantasía que en nuestro día a día solemos dejar abandonada”.

Os recordamos que este espectáculo podrá verse los sábados y domingos hasta el 8 de diciembre a las 12:30h en el Teatro Cofidis Alcázar. Además, se podrá disfrutar también los viernes 1 de noviembre y 6 de diciembre a la misma hora en este céntrico teatro madrileño.

El TAF de Estepona acoge mañana el estreno de LA ÚLTIMA TOURNÉ con Alaska y un gran elenco

Hace unos días el Teatro Alcázar de Madrid acogía la presentación de la gira de LA ÚLTIMA TOURNÉ de Félix Sabroso. En el elenco Manuel Bandera- que no pudo acudir por una grabación de televisión-, Alaska, Mario Vaquerizo, Cayetano Fernández, Bibiana Fernández y Marisol Muriel. Mañana levantará el telón este proyecto en el TAF de Estepona, que gestiona desde hace un tiempo SEDA, productora de este espectáculo. El productor, Lope García, quiso destacar que precisamente este espectáculo se estrene en gira en “los teatros más bonitos de España”. Para verlo en Madrid habrá que esperar hasta octubre de 2020.

Según comentó Lope García: “Félix Sabroso es un cómplice, un compañero de viaje y es el cuarto espectáculo que hacemos desde SEDA con él”. Con este montaje: “Literalmente damos la vuelta al teatro contando con el mejor equipo posible y es que tenemos el mejor reparto que cualquier productor podría soñar”. Esta obra vuelve a contar con el reparto de El amor está en el aire y El amor sigue en el aire, a los que se suman Marisol Muriel y Cayetano Fernández. La incorporación masculina del reparto quiso destacar que ha sido muy bien acogido en esta particular compañía. El protagonista de Un chico de revista interpreta a la última incorporación de la compañía. Para él, es un placer interpretar una comedia en la que le toca interpretar canción española con un reparto “que me produce risa solo verlos en escena”. Precisamente toda una institución en el campo de la Revista, el coreógrafo Luis Santamaría se ha encargado de los números musicales de una comedia que aunque no es un musical, cuenta con muchos guiños al género, como quiso resaltar el equipo.

Esta obra cuenta la historia de Norberto Pinti (Manuel Bandera), un director, autor y productor que regenta una pequeña compañía portátil de variedades que se ganan la vida por los pueblos de España en giras lustrosas y populares. Tras veinte años de éxitos viviendo en el faranduleo nómada, descubren que los géneros que tocan empiezan a desfasarse.

Comienzan los noventa y España despega económicamente y mira a Europa y al futuro. Cuando se les cae una gira de verano, Norberto decide que deben renovarse o morir, el espectáculo está cambiando, hay que hacer teatro comprometido, arte de verdad, se acabaron las Varietés, las vedettes. Es tiempo de elevarse al arte.

Cuando Norberto decide montar con elevadas intenciones, La comedia sin título de Lorca, la compañía se dispersa y seguirán a Norberto en esta nueva andadura.

Opening Night: Una ‘Antológica’ semana escénica

Antológico, ca

1. adj. Perteneciente o relativo a una antología.

2. adj. Propio de una antología.

3. adj. Digno de ser destacado, extraordinario.

Si algo comparten los tres espectáculos que hemos visto esta semana es que se pueden incluir en alguno de los significados que da el diccionario de la RAE para ‘antológico’. Por un lado, dos propuestas de teatro musical autóctono: El médico y Antológica de Zarzuela. Por otro, el extraordinario Sacristán en Señora de rojo sobre fondo gris que se ha convertido en una inesperado homenaje póstumo al productor José Sámano, que nos acaba de dejar.

El jueves, el Teatro Nuevo Apolo de Madrid vivió el I Aniversario de un musical creado en España. Una hazaña ‘antológica’ en un país acostumbrado a que los grandes éxitos del teatro musical sean traídos de grandes franquicias internacionales. Así que para celebrarlo, el equipo creativo de este espectáculo hizo un particular regalo a los espectadores. Durante una única noche, pudimos disfrutar de los dos magníficos protagonistas. En el primer acto, Daniel Diges se metió en la piel del personaje para dar el testigo en el segundo a Gerónimo Rauch. El resultado fue una larga ovación para todo el equipo con el compositor Iván Macías -al que tendremos próximamente en un reportaje que estamos preparando- a la cabeza y por supuesto el espléndido reparto con nombres como los de Joseán Moreno, Ana San Martín, José Truchado, Alain Damas, Álvaro Puertas, Alberto Frías y ¿Cómo no? El deslumbrante elenco infantil que llena de magia este musical. Todos ellos bajo la dirección de José Luis Sixto. Por cierto, en un par de semanas tendremos a Diges en nuestras Entrevistas Desde Mi Butaca tras el éxito de la que dedicamos a Rauch.

En el Teatro Bellas Artes el que fuera Quijote en El Hombre de la Mancha, ese actor de reclinatorio que es don José Sacristán se deshace en escena para contarnos la historia de un pintor, alterego de Miguel Delibes, que narra la pérdida de su mujer con lágrimas en los ojos sin olvidar tampoco algunos momentos luminosos de su vida en común. Y uno no puede pensar en otro término que ‘antológico’ para hablar del trabajo de este titán de la escena. Sin duda, los que tenemos la suerte de haberlo visto sobre las tablas podremos decir a generaciones venideras lo de ‘yo vi a un mito sobre el escenario’. Además, de alguna forma este Señora de rojo sobre fondo gris sirve como emotivo homenaje a ese gran hombre de la escena, el cine y la televisión que fue José Sámano, responsable de éxitos como la inolvidable Cinco Horas con Mario que llevó a Lola Herrera a la mejor interpretación de su carrera. Hasta el 17 de noviembre se podrá disfrutar del último trabajo del productor y director cántabro en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Una buena forma de mantener el legado de alguien que vivió por y para la escena.

Y si Sacristán fue Quijote, su inseparable escudero Sancho en El Hombre de la Mancha fue Juanma Cifuentes. El intérprete y director, como ya os informamos, ha levantado Antológica de Zarzuela, que efectivamente se adhiere perfectamente a los significados que da la RAE a ‘antológico’. El espectáculo, que podrán ver aún los domingos 27 de octubre y 3 de noviembre a las 12:30h en el Teatro EDP Gran Vía de Madrid, es una antología con aire cabaretero que, sin duda, gustará a todos los que entienden que nuestro género chico tiene que continuar vigente. Aunque los argumentos puedan haber quedado obsoletos yo al igual que este espectáculo me pregunto ¿Acaso las óperas no tienen argumentos ridículos en muchas ocasiones? Y aún así, la música nos transporta y nos sigue llegando. En el recorrido que este ‘antológico’ espectáculo hace por nuestro musical no faltan los temas más divertidos sin olvidar los de más peso como puede ser La Tabernera del Puerto. En escena, Cifuentes como un magnífico Maestro de Ceremonias cuestiona el género desde el más puro amor por la Zarzuela, que tanto ha cantado durante toda su carrera. Puede parecer contradictorio, pero no lo es cuando se quiere que el resultado artístico sirva como homenaje a unas melodías que son parte de nuestro ADN cultural y emocional. Le acompaña la voz y la poderosa presencia escénica de la cántabra Beatriz Lanza. Juntos nos llevan por un viaje que nos conectará con un género que inevitablemente todos conocemos. Les arropan en escena los bailarines Fito Ruiz y Pedro Mancera, el propio productor del espectáculo, Carlos Pardo, y se alternan como pianistas Borja Mariño y Gabriel López. Quizás a todos, propios y ajenos al Género, nos vendría bien regirnos un poco por el tema que cierra el espectáculo a la hora de esas vueltas que siempre parece que se le deben o no- depende de para quién- dar a la Zarzuela. Y es que “tomar la vida en serio es una tontería….” Y así, en pleno éxtasis musical con bien de plumas concluyó el estreno de este espectáculo al que no deben perder la pista. Solo hay que ver la gran ovación que recibió en su estreno para saberlo.

Gerónimo Rauch, protagonista de EL MÉDICO, en una nueva entrega de las Entrevistas DESDE MI BUTACA

Esta es la historia de cómo un vídeo puede cambiar la historia de un artista. Gerónimo Rauch estaba en Argentina cuando llegó a manos de los responsables de Stage el vídeo de su paso por Jesucristo Superstar. Eso fue clave para que el artista fichara por la producción española de un musical en el que como intérprete “resucitaba” cada noche. Y de ahí personajes tan distintos como la Mary Sunshine de Chicago con la que aprendió a conectar con el juego que lleva implícito el teatro. Después llegaría el papel de su vida. Y es que con Los Miserables tocó el cielo con las manos tanto en España como en el exigente West End de Londres, donde repitió como el inolvidable protagonista de El Fantasma de la Ópera. Pero en el fondo, a pesar del reconocimiento a los artistas en la capital británica, Rauch ha descubierto que su lugar está aquí en España, el mejor lugar para vivir para él que ha creado su familia en Madrid. Desde hace unos meses está feliz por ser el protagonista de El médico que hoy cumple 1 año en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid. Para celebrarlo compartirá personaje con su “hermano pequeño” Dani Diges esta noche, pero esa es una historia que os contaremos en el próximo OPENING NIGHT. Nos acercamos al camerino de Rauch minutos antes de la función para charlar con un intérprete que cree firmemente que “cada uno va escribiendo su destino”.

¿Cómo fue incorporarte a un proyecto tan rodado como El médico?

Fue un poco caótico por la rapidez en que tuve que prepararme para el personaje. Maneja el ritmo del show y eso hace que sea una responsabilidad muy grande. Quizás el primer mes traté de seguir el camino de Adrián Salzedo, pero ya cuando estrené oficialmente pude hacer mi propio personaje. Es un musical que aún está evolucionando, para que se termine de escribir la Biblia del espectáculo estamos haciendo cambios constantemente. De hecho, hemos agilizado escenas, cambiado el orden de algunas canciones y se hace más dinámico el cambio de escenografía. Creo que así hemos quitado entre 10 y 15 minutos.

¿Cuáles son las claves de este espectáculo?

La clave es el libreto y la música. Todo lo demás es adorno. Sin una música y un libreto sólidos pierdes en un primer round. Tenemos una música inspiradora. Los productores están muy locos. Han invertido en que la escenografía sea excelente así como el vestuario de Lorenzo Caprille. No se ha escatimado en nada. Además, rompe con esa tendencia que se lleva en Broadway y en el West End de que sea muy acústico y es que nuestro musical es casi como un concierto.

Rauch junto al actor Joseán Moreno en una imagen promocional

Un musical hecho aquí por fin encuentra su sitio, ¿Está España preparada para que los musicales hechos en nuestras fronteras triunfen tras sonados fracasos?

Este musical está haciendo historia. El gran musical anterior fue HNMPL pero tenía la música del grupo pop español por antonomasia. Este musical es épico, una aventura, se tocan las religiones, el amor prohibido y eso creo que ha enganchado al público.

Dejamos por un momento El médico y vamos a repasar tu carrera empezando por ese Jesucristo Superstar que te trajo a Madrid…

Fue mi renacer. Yo digo que mi personaje moría cada noche, pero yo estaba renaciendo. Venía de una etapa en Argentina muy dura. No conseguía curro tras estar en un reality. De repente tras verme en un vídeo de la producción argentina me llamaron para venirme a Madrid. Tengo mucho que agradecerle a este proyecto que incluso me permitió conocer a mi mujer y crear una familia. Mis mejores amigos españoles los conocí en ese musical de hecho.

Y después llegó un cambio de registro total en Chicago con Mary Sunshine…

Soy muy serio, responsable, no había vivido la experiencia de ser completamente otra persona, no me había transformado, era un puro juego, me abrió un mundo mágico, podía no juzgarme, aprovechaba en los momentos entre funciones para salir a la calle y ver la reacción de la gente. A este personaje le agradezco haberme conectado con el juego, vocalmente era antinatural, por eso buscan siempre a contratenores. Yo soy grandote y a los creativos les llevé una propuesta muy diferente a lo esperado.

Vuestro oficio es un “juego” que os hace regresar a ese niño que jugaba a ser otro, supongo que esa sensación la viviste especialmente la primera vez que te caracterizaste para este personaje…

Tras dos años de una experiencia tan intensa como la de Jesucristo quería un papel completamente diferente. Me veía joven para hacer el Billy Flint de Chicago la verdad. Lo que hice fue llamar a mi amigo Feliciano Sanromán, maquillador y peluquero, y le pedí que me hiciera mujer. Ese día me transformé para saber si me podría creer el personaje. Quería ser ella. Me saqué unas fotos y en el casting puse esas. Antes de ir a una audición tienes que creerte en el personaje. De esa foto se creó la apariencia que luego tuvo el personaje.

Y después llega el papel de tu vida con Los Miserables

La historia es larga. En 2008 en la época de Jesucristo ya me habían llamado para audicionar en Londres y estaba muy flaco, era muy joven y no me cogieron. Se me quedó la espina entonces. Yo ya me lo estaba creyendo el personaje. Gracias a Mary Sunshine el director musical me recomendó estudiar lírico. Así, sin querer me empecé a apasionar y estaba preparado sin saberlo. Fue mágico cuando me lo dieron aquí en España. Es el personaje de mi vida que siempre me acompañará. Tras grabarme cantando en inglés me llamaron para ir a Londres y fue increíble. Tuve que currármelo mucho sobre todo el acento. Estaba con clases de dicción y se estrenó y fue algo inolvidable.

Y después llegaría El Fantasma de la Ópera, ¿Cómo lo recuerdas?

Creo que cada uno va escribiendo su destino y yo le pedí audicionar a Cameron. Él me dejó y fue más mi capacidad de insistirlo lo que creo que les convenció de que podía hacerlo. Fue algo épico lo que viví con el Fantasma. Mi vida en Londres fue una vida prestada. Algo que yo no me imaginaba que iba a vivir. No estaba en mis planes. Hace cuatro años que me fui y pienso en lo increíble que fue.

Y de nuevo de vuelta a España, ¿Encuentras muchas diferencias entre Londres y Madrid?

A nivel profesional está cada vez más parecido, pero allí te valoran mucho más lo que haces. Es una industria muy bien engrasada, está todo muy bien establecido, pero para mí España es el mejor país del mundo para vivir.

De vuelta a España pudiste hacer Sunset Boulevard en una brevísima temporada en las islas…

Fue casi un milagro poder representarla, todo fue muy caótico. Tuvimos solo cuatro semanas de ensayos en una obra que tiene un texto enorme y a nivel técnico era difícil. Siempre que hablo con Paloma nos decimos que tenemos que hacerlo tarde o temprano. Se cayó el teatro que teníamos en Madrid y con ello la gira que íbamos a hacer. Así murió este proyecto.

¿Cuál es tu siguiente paso a nivel discográfico?

Estoy planificando ya mi siguiente etapa. Aún no sé si salir con repertorio original o con versiones, que me encanta apoderarme de otras canciones. Yo soy un intérprete y no un cantautor. Gracias a los discos he conseguido abrir fronteras y eso me encanta.

Sin duda, tu debut en el Teatro de la Zarzuela debió ser mágico…

A partir del No puede ser ya quité los nervios. Aprendí mucho desde ese show. Ahora estoy más relajado haciendo lo que me fluya.

Esta noche compartes escenario con Dani Diges con el que te alternas en el personaje protagonista de El médico

Es como mi hermano pequeño, tenemos una diferencia de 3 años o así. Tenemos una amistad muy bonita y para nada tenemos una competencia insana. No somos inseguros ninguno de los dos. Nos cuidamos, y no hemos querido vernos el uno al otro para hacer cada uno nuestra versión del personaje. Confiamos ciegamente en el equipo creativo y las directrices que nos dan. Cuando me dijeron que iba a alternarme en el personaje con él pensé que era la persona indicada con las ganas que tenía de volver a España él tras unos años fuera.

Aquí y ahora con un espectáculo como El médico, ¿Por qué el teatro es un gran lugar para contar historias para ti?

Yo necesito subirme al escenario con espectáculos así. El médico te mueve el espíritu y el alma. No creo que me veas nunca en un musical que no tenga contenido salvo en alguna cosa que por tema artístico me interese mucho. Tras cuatro años quería volver a Madrid y de repente me llamaron para El médico. Fue algo increíble que en ese momento me llamaran. Hay una historia muy importante que contar.

Un último mensaje como reclamo para atraer a los espectadores….

Es el musical que está cambiando la historia del género en España.

Opening Night: Sanpol y Tribueñe, dos salas con señas de identidad claras

En esta cartelera hiperbólica llena de propuestas en salas que programan una gran diversidad de obras para intentar atraer a todo tipo de públicos se agradece que existan teatros en los que uno sepa lo que va a encontrar: CALIDAD. Siempre con esa premisa se encuentran en cada producción dos espacios escénicos con nombre propio: Sanpol y Tribueñe que cuentan en cada producción con la aceptación del público y la crítica a la que precisamente damos la voz en este Opening Night para contar un poquito de EL VUELO DE CLAVILEÑO y EL JOROBADO DE NOTRE DAME, las nuevas producciones de estas salas que siguen enamorándonos temporada tras temporada.

El pasado viernes Tribueñe- más de década y media desde su apertura- nos volvió a regalar una buena muestra del buen hacer de Irina Kouberskaya en la revisión de nuestros clásicos. Esta vez se ha atrevido con El Quijote y con uno de los pasajes más divertidos. En El vuelo de Clavileño es capaz de hacernos reír con uno de nuestros clásicos, pero también como es seña de la casa nos proporciona imágenes muy interesantes. En la noche de estreno, no faltaron los críticos que halagaron este montaje como Eduardo Jaúdenes: “Una lectura sorprendente de este capítulo basada en el profundo estudio de los trovadores de los castillos cátaros, proporciona una nueva versión sobre las inmensas capacidades del ser humano. Es una triple lectura de la realidad, la subjetividad y el encantamiento”. Para Alberto Morate: “Nunca defraudan los montajes de Irina Kouberskaya, porque lee los textos buscando lo escondido, lo insospechado, lo intrínseco, lo visceral, y le da una vuelta de arte y belleza llenos de esplendor para solaz de nuestras ávidas mentes de espectador”. Al final de la representación, el público volvió a aplaudir en pie a esta compañía que ya se prepara para el estreno el 8 de noviembre de Amiga.

Aún con las emociones vividas la noche anterior en Tribueñe nos acercamos al Teatro Sanpol para disfrutar de EL JOROBADO DE NOTRE DAME en la mañana del sábado. Se trata de uno de los clásicos por antonomasia de la compañía residente, La Bicicleta, en el que destaca una estupenda escenografía que recrea la famosa catedral. El reparto vuelve a contar con Javier Ibarz como Frollo, Quim Capdevila esta vez como el Capitán que enamora a la gitana Esmeralda (Beatriz Costa) a los que se unen algunos de los intérpretes de Heidi, el musical: Gallo Ryan, Gema Bastante y Paco Morales junto al Quasimodo de Ángel Martínez en su primer papel en la sala. Para Aldo Ruiz, El Teatrero: “El montaje, magnífico, cuenta con la dirección original de Roman Stefanski y en esta ocasión ha sido redirigido por Natalia Jara. Julio Jaime Fischtel (dramaturgia) y Miguel Tubía (música) son los autores de la versión teatral, de la música y las pegadizas canciones de la obra”. Hasta el 10 de noviembre se podrá ver esta producción justo antes de recibir el estreno oficial de Heidi, el musical que será la propuesta estrella de estas Navidades.

La Firma Invitada: Edu Ferrés de La Cubana

Si la vida es una obra de teatro llena de momentos que son mera representación nadie mejor que La Cubana para llevar a escena algo tan ‘teatral’ como ciertos funerales. Adiós Arturo ha llegado al Teatro Calderón de Madrid tras una extensa gira de la que ya os hablamos a su paso por Torrelavega (Cantabria). Esta vez damos la palabra como Firma Invitada a Edu Ferrés, la última incorporación de la compañía.

Mi relación con La Cubana empieza como espectador, como admirador y profesionalmente como compañero que algún día sueña con subirse a las tablas con ellos algún día.

En 2010 realizaron un casting para acceder a un curso completamente gratuito durante un mes. ¿El objetivo? Enseñar su particular forma de hacer. A los pocos días entendí lo que significaba ‘’La Cubana’’, era algo totalmente distinto a lo que conocía como actor.

Unos cuantos afortunados aprendimos en aquel curso la importancia de observar, de mezclar realidad y ficción en entornos muy reales. Aprendimos a extraer el teatro que hacemos en nuestras vidas cotidianas y que pasa inadvertido como teatro, para ponerlo sobre un escenario o en la misma calle.

Pasaron unos años después de ese curso y yo ya vivía en Madrid, con mi propia compañía de teatro y mi vida ‘’asentada’’ en la capital hasta que un buen día Jordi (el director) me llamó y me preguntó: “¿Hola Edu, qué estás haciendo?’’ Ahí empezó mi segunda experiencia con La Cubana, ésta vez sería para poner en práctica todo lo aprendido en aquel curso.

El montaje empezó con 4 meses de intenso trabajo. Jornadas completas metidos en la sala de ensayo, probando, proponiendo, descartando, corrigiendo y aprendiendo a crear desde la paciencia y el detalle. Lo que más me costó fue adaptar lo que ya sabía como profesional a la forma de hacer de La Cubana. Es un lenguaje teatral muy específico y Jordi Milán es muy insistente en ese sentido, hasta que no lo hagas de esa forma tan específica, no cesará en sus intentos por conseguirlo. Mezcla situaciones surrealistas con escenas muy reconocibles por todos, personajes muy humanos pero a su vez ‘’excéntricos’’ que puestos todos en el escenario algún atrevido podría decir que se trata de una ‘’caricatura’’, pero no lo es, son personajes que están viviendo de verdad en situaciones extremas que les obligan a ser extremos.

Una vez termina el proceso de ensayo, sabes que el espectáculo nunca dejará de crecer. Cualquier nota puede eliminarse, variar y evolucionar. Precisamente ésta forma de hacer, hace que estés siempre alerta y nunca te relajes, en el buen y el mal sentido de la palabra relajar. Formar parte de La Cubana no significa solamente interpretar, significa formar parte del artesanal oficio del teatro.

Entramos en Madrid con 340 funciones a nuestras espaldas, más de 205.000 espectadores y 30 ciudades visitadas. Ha sido un año y medio lleno de viajes, montajes, horas comiendo techo, paseos por ciudades que no conocía, aprendiendo la cultura y la gastronomía de cada sitio, adaptándonos a cada público que es muy variopinto en éste país y eso es una maravilla… En definitiva, es una experiencia muy intensa, en ocasiones llegas a pensar que no existe nada más que tu oficio y te das cuenta que es normal, vives por y para el teatro y es por eso que es muy importante saber abstraerse de vez en cuando para poder coger aire y seguir.

Desde el minuto uno, supe que La Cubana sería una experiencia vital que quedará para siempre y por eso, toca disfrutarla todo lo que se pueda y exprimirla, ya no queda nadie que haga lo que se hace en ésta casa.

Ahora toca disfrutar unos meses en casa (Madrid) y compartir con todo el público lo que llevamos construyendo durante casi dos años. ¡Os esperamos en el Teatro Calderón!