Seguimos comunicando: Nace Carlos Rivera Comunicación

Dicen que tras una gran crisis es tiempo de reinventarse. Sin renunciar a nuestra particular «butaca» (el blog seguirá activo a punto de cumplir 18 años) nace CARLOS RIVERA COMUNICACIÓN.

Una forma ‘distinta’ de comunicar propuestas culturales. Con el bagaje de casi una década dando voz a obras de teatro, conciertos, musicales, espectáculos familiares, danza, títeres, libros, cortometrajes, pero con la misma pasión por un trabajo en el que creemos de verdad.

Fotografía: Juanma Serrano Arce

Continuamos de la mano del Teatro Sanpol, SingUS Music y con nuevos montajes como VIVA y SHERLOCK HOLMES Y EL CUADRO MÁGICO.

¿Qué podemos hacer por ti?

Envío de notas de prensa, organización de junkets de prensa, gestión de campañas de prensa, invitación a críticos, gestión de entrevistas con medios de comunicación… Vamos, todo lo que necesites para que tu proyecto esté en primera línea y es que queremos ser TU VOZ EN LOS MEDIOS

Puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram y Linkedin, donde podrás ver en todo lo que andamos implicados.

Y tú, ¿Quieres distinguirte y resaltar tu propuesta en medios? Carlos Rivera Comunicación es la solución. Puedes escribirnos a carlosriveradiazelvira@gmail.com

Dario Regattieri (BEON ENTERTAINMENT): «Si apostamos por la calidad, los espectadores volverán a ver otro musical»

La historia interminable es sin duda una de las piedras angulares de la temporada de musicales. Uno de sus aciertos, como nos tienen acostumbrados desde BEON ENTERTAINMENT, es apostar por el talento local. El martes estaremos viendo La historia interminable el musical que además de tener su espacio en el especial Una temporada a ritmo de musical que publicaremos el viernes 7 de octubre, estará muy presente en este blog con distintos testimonios del equipo y contenidos en nuestro nuevo Instagram. Empezamos por la persona sin la cual no existiría este proyecto. El productor Dario Regattieri sigue jugando sus cartas a la adaptación de grandes novelas al escenario con creativos españoles y eso es algo que solo podemos aplaudir.

En una temporada con tantos musicales, ¿Cuáles son los elementos diferenciadores de La historia interminable además de los animatronics?

Después de lo vivido es importante contar historias que emocionen ahora mismo. La historia interminable habla de valores como la amistad, no rendirse… El abanico del público es muy amplio. Lo hemos visto en las previas. Tenemos niños de 2 años alucinando con los cambios escenográficos, pero también los abuelos que recuerdan lo que supuso el libro y la película en los 80. Todo ello en su contexto hace que sea un espectáculo distinto. Hay mucha gente que está deseando regresar a ese momento de sus vidas y compartirlo con sus hijos y nietos. De todas las producciones que he hecho es la que siento más cercana y a la que más cariño estamos poniendo. De alguna forma este espectáculo nos recuerda a nosotros mismos cuando éramos más jóvenes.

Como todos los espectáculos musicales de esta temporada en realidad se tenía que haber estrenado mucho antes, pero las circunstancias no lo han permitido…

Es una situación realmente complicada. Cuando haces una gran producción como esta te estás dedicando a algo que tiene un gran coste detrás. Tienes que tener muy claro a la hora de meterte en una aventura así y es que el golpe también puede ser muy grande. Se tienen que dar una serie de condicionantes y que atraiga a un público masivo a Madrid. Este espectáculo no puede salir de gira. Si a todas las dificultades sumamos el COVID… Pues es que arrancamos el proyecto, lo tuvimos que parar y ahora por fin podemos mostrar nuestro trabajo al gran público. Siento una satisfacción personal tremenda de verlo por fin en escena y darte cuenta de que ha merecido la pena la inversión y creer que va a tener el retorno necesario para hacerlo sostenible.

Además de la competencia, ha cambiado el hábito de consumo del espectador que compra en el último momento y ya no hay tanta preventa como en 2019…

Desde luego. Al tener tanta competencia te das cuenta de que hay muchas butacas que llenar y quizás no tanto público para ello. Por encima de todo tiene que primar la calidad. Si está la calidad la gente vuelve a ver más musicales. Lo peor que le puede pasar a esta industria es que se haga un espectáculo que no sea bueno. Entonces, el cliente no repetirá. Si es un buen espectáculo, el espectador convertirá en algo recurrente asistir a un musical. Hay mucho interés en el teatro musical, pero lo que necesitamos son producciones de calidad para garantizar que vuelvan los espectadores. El juez final es el público. Lo que tú crees es una cosa y lo que el público quiera consumir puede ser otra cosa diferente. Los que producimos creemos en nuestro proyecto, pero otra cosa es que luego el público lo quiera ver o no. Siento decir que hay alguna producción que puede que no esté a la altura de las expectativas del espectador. Si tú viajas por ejemplo al West End de Londres te puede gustar o no lo que ves, pero siempre vas a tener una calidad artística intachable.

Las reseñas de Alberto Morate: «¡Ay, Carmela!». Las guerras no hay que olvidarlas.

Ni siquiera debió haber una pequeña crónica en los periódicos de la época, al fin y a la postre, la compañía “Carmela y Paulino, variedades a lo fino”, no existieron y la acción no ocurre en Belchite en marzo de 1938, pero podría haber sucedido y, posiblemente, así fuera y nos ha pasado desapercibida.

Para ello es necesario que un autor como José Sanchis Sinisterra la imagine y nos la cuente, y cree los personajes y, como consecuencia, sea tan real que ya nunca debamos olvidarla. Porque no, las guerras no hay que olvidarlas para que no haya que declararlas nunca más, en ningún sitio, en ningún país, bajo ningún concepto y por ninguna idea política, religiosa, económica o territorial.

Por eso es importante, también, revisitarlas con diferentes compañías e intérpretes, para que no se olvide y Carmela pueda regresar a visitar a Paulino, que se ha quedado solo, a la historia que siempre comienza, a la escena que se quedó vacía y sola con una única gramola.

Coral Ros, lanza su visión con la ternura necesaria, con la sensibilidad de aroma de otros tiempos que no son tan lejanos. Talla su dirección en madera buena. La de Nacho León y Laura Ginestar, que se duelen, que se compenetran, que se anteponen al artificio y resultan creíbles y fieramente humanos, aunque no existieran.

Como José Hierro dice en un verso suyo, “lo doloroso no es morir”, ni que te maten, lo que duele es que no valga para nada.

Y aquí sí hay fecundación, fuego encendido, héroes cotidianos, aunque se siga penando, y pensando que los artistas son solo monigotes para entretenernos, que se les puede manipular para hacer lo que otros quieren ver y oír y, mire usted, ¡no!, parece pensar Carmela, ¡Ay, Carmela! Pero nada pueden bombas, ¡Rumba la rumba la rum bam bam! donde sobra corazón, ¡Ay, Carmela, ay, Carmela!

Carmela no ha muerto por una causa justa. La han quitado de en medio porque era molesta, aunque fuera anónima, porque el odio no tiene reparos, porque esto es una guerra, ¡maldita!

El montaje está incluido en la programación como parte de la IX Muestra de Creación Escénica Surge Madrid en Otoño. Pero seguirá los jueves de octubre en el Teatro La Usina.

Consiguen que, estando a punto de llorar, nos riamos también, que no se apague el rescoldo de una hoguera que no debió encenderse, de unos disparos que no debieron hacerse, de un mal sueño que nos compete, de una verdad que no debe ocultarse por muchos años que pasen, aunque sea ficticia y nunca sucediese. Porque, realmente, ¿Quién sabe?

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

El Palacio de Elsedo en Cantabria abre sus puertas este viernes y sábado a la ópera DIDO Y ENEAS

El Palacio De Elsedo (Pámanes), también conocido como el palacio de los condes de Torrehermoza, es una gran joya arquitectónica del siglo XVIII que abrirá sus puertas por primera vez al público el próximo viernes 26 y sábado 27 de agosto para albergar la 1ª Edición del Festival de Música Clásica Palacio de Elsedo con la interpretación de la maravillosa ópera Dido y Eneas de Purcell. Las entradas ya están a la venta. 

Entorno a dicha Ópera Estudio se reúnen cantantes de todas las nacionalidades para poder debutar un rol operístico en escena, facilitándoles completar paso a paso su formación musical y estar plenamente preparados para cumplir con los requisitos que exigen los teatros hoy en día, ya que tanto los directores como el público son cada vez más exigentes y cantar bien por sí solo ya no es suficiente; los cantantes también deben de resultar creíbles en el papel que representan, deben de actuar, motivar emociones en el público, moverse elegantemente y estar en forma para poder resistir físicamente sobre el escenario.

Se trata de una apuesta personal de Cristina Domínguez, ya que de momento se ha hecho sin ningún tipo de patrocinio pero sí con la inestimable ayuda de la Familia Santos implicada en el proyecto desde el primer momento y que generosamente ha cedido el Palacio de Elsedo para esta maravillosa propuesta cultural, abriéndolo así al público.

Con este proyecto que se impulsa a los profesionales del área de canto, teatro y música colabora el prestigioso director musical Christian Frattima Massimei, fundador de “Coín Du Roi”, la única compañía italiana especializada en ópera barroca y con la que se realiza una intensa investigación y red-proposición histórica de autores de música antigua.

Participa también la excelente repertorista Natasha Belenova con una amplia experiencia docente y Eva Marco, que llevará a cabo la difícil tarea de producir y dirigir la escena de esta joya del barroco inglés. Durante 70 intensos minutos, los espectadores podrán disfrutar de esta pequeña pero ambiciosa producción en la que se ha mimado hasta el último detalle.

Una apuesta personal de Cristina Domínguez

La directora artística del Festival de Ópera del Palacio de Elsedo es Cristina Domínguez, soprano lírica de reconocido prestigio y que ya ha participado varios años en el festival lírico que tradicionalmente se realizaba en la Plaza Porticada durante la Semana Grande.
Tras finalizar la grabación de un disco junto con la filarmónica de Budapest del compositor Joan Valent (The CIRCULE SIMPHONY) la soprano madrileña ha aterrizado en Cantabria iniciando un bonito y ambicioso proyecto que comenzó el  16 de agosto con una OPERA ESTUDIO.

Palacio de Elsedo, un marco incomparable para Dido y Eneas

Este bellísimo y regio Palacio está declarado bien de interés cultural con la categoría de monumento en 1983 y se sitúa en la localidad de Pámanes del municipio de Liérganes, en Cantabria (España).

Construido entre 1710 y 1715 por el primer conde de Torre- Hermoza, Caballero de Calatrava se sucedieron en la posesión del Palacio distintas familias, entre ellas los Herreros, los austríacos Krassnning y por último los hermanos José Luis y Jesús Santos Díez, mecenas de las artes, que convirtieron su parte más noble en un maravilloso museo que alberga una de las mejores colecciones privadas del arte español del siglo XX tanto de pintura como escultura.

Elenco Dido y Eneas

NORMA /  CLEOPATRA:

Cristina Domínguez Sar

DIDO:

Macarena Requena  (26/8)

Patricia Illera (27/8)

ÆNEAS:

Imanol Laura 

BELINDA: 

Laura de la Fuente 

SECOND WOMAN: 

Eve Kerloc’h

FIRST WITCH:

Vitaliia Makarenko (26/8) 

Macarena Requena (27/8) 

SECOND WITCH :

Patricia Illera (26/8)

Vitaliia Makarenko (27/8)

SOURCERESS:

Raquel Dasgoas 

SPIRIT:

Társila  Navarro 

SAILOR : 

Mario Lopez Morales

Las reseñas de Alberto Morate: Amantes asesinados por una perdiz. El poeta de todos.

El poeta suspira. En el centro de su mundo, en su corazón jadeante, en las calles de Nueva York, en su Granada que se le ha quedado pequeña. Observa y calla, pero escribe. Escribe lo que sus imágenes oníricas le sugieren. No es del todo surrealismo. Son pesadillas. Es un mundo distinto, más abierto, donde se hablan todos los idiomas, donde las miserias florecen y Lorca retrata con su corazón palpitante de poeta. No quiere morir, aunque se siente solo. Aturdido.

Hay un poeta pasado, el del Romacero Gitano, el que se hace famoso, pero él quiere indagar, patear esa ciudad que le ofrece mil emociones para crecer y no estancarse en el éxito. Deberá roer la gran manzana poco a poco.

También está el poeta condicional. El de que hubiera sido si… El poeta de un otoño que no llegó a vivirlo. El poeta que se revolvía contra él mismo y no se conformaba.

El poeta presente. El de ahora, el de hoy. El que transita las plazas y parques y se siente solo. El que está fatigado, pero no lo mostrará, porque para eso ya lo escribe con voz ronca. El que tiene los pies en la tierra, pero vuela, no puede conformarse con tener un solo ojo.

Y el poeta eterno. El que conocemos gracias a su universalidad e intemporalidad. El poeta de todos. El fruto que no deja de crecer, el que nos salvará del desdoro.

No quiere Federico ser solo de unos pocos. Ni de los poderosos. Ni de los pacatos y los santos. Ni siquiera de los profesores, de los otros poetas, de los religiosos, mucho menos de los políticos, quiere hablar en voz alta, quiere decir que el amor y los amantes pueden ser asesinados por una perdiz como singular historia de amor que se frustró sin remedio.

Mónica Tello, artífice irredenta y dramatizada de su pasión por Lorca, es la encargada de traernos su sabor. Su sabor flamenco, su lectura profunda, su palabra viva, su dolor y su sentimiento a raudales. Para ello se acompaña de profesionales de altura y talento. En la guitarra, (corazón malherido por cinco espadas), Rafael Salinero. En un alarde de virtuosidad etérea sacando el espíritu quejumbroso de los versos y el poeta, en la flauta está Edu García. Y un Lorca sentido y emocional, con el cante como voz poética, Juan José Amador. No le van a la zaga las dos bailarinas e intérpretes de esos Lorca verdaderos, Isabel Pamo y Beatriz Tello. Y entre músicas, cante, baile, versos, todo cuidado con esmero, nos reviven esta historia insólita, este canto aquejado de ausencia, este brote de luz en el panorama escénico. Amantes asesinados por una perdiz, que luego no se comieron.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: «Los sueños de Rupert»

Sueños de lirios. Noche de camaleones. Padres e hijos. Rostros exangües y sombríos. Un viaje al interior de uno mismo. Y al de otras personas. Como los camaleones, poniéndose en la piel de los maltratadores y los inocentes, de los taciturnos y los hiperactivos.

Es este un montaje de recorrido. Para los actores y para los espectadores, que captamos las imágenes, las canciones (que las hay), los diálogos cargados de razón y con sentido preciso.

No es el alma la que vaga por distintos marcos ficticios, es el propio cuerpo, que sufre, que se retuerce, que paga las consecuencias de un charcutero, el Terrateniente, que lo tuvo todo y todo lo ha perdido.

Los sueños de Rupert, con dramaturgia de Tomasz Borczyk a partir de un proceso de creación colectiva con Alberto Caballero, Carlos Cervera y otros miembros de Noche de Camaleones, nos saca a flote los recuerdos, las vueltas al pasado, las identidades confundidas, la meditación que no se piensa, una invitación a escribir tu propia nota de suicidio, el altar de la muerte, mujeres pitonisas, judíos, tumbas que son bañeras, velados conciertos, rezos rapeados, la búsqueda de uno mismo, para enfrentarse a lo que uno no quiere ver de sí mismo.

Se invoca a la persona, no al espíritu. Plantea muchas cuestiones, a modo de regreso, de apelar a la conciencia mientras se trasiega un buen jamón de bellota y se saborea un buen vino. Estamos encerrados en nosotros mismos. Solo nos queda la liberación de los sueños, la nostalgia del poeta, la redención de nuestros secretos, los silencios que se rellenan con palabras, cantos, veneración a un lagarto gélido que no quiere dominar el mundo, sino despertar conciencias, cuestionarse tiempos pasados para afrontar mejor el futuro.

No hay remedio para la vida. Por eso creamos ídolos, por eso surgen rebeldes, por eso existen impíos, desventurados, poderosos, desasosiegos y triunfos.

Casi cinco horas de espectros vivos, de sueños vividos, de noches de soledad y terror escondido. De canciones, de treguas y de combates, de monjes malditos, de sueños de angustias desoladas, sueños cansados, sueños de adustos y descreídos, sueños infinitos que no acaban despertándose, sueños de vacíos, de roca y aire, de futuro, de sombras reconocibles, de voces que nos llevan al abismo.

La propuesta, cuando menos, es curiosa, arriesgada, original, pero que no desvaría, sino que te atrapa saliendo del tedio, en un sueño perdido.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

El «Company» de Antonio Banderas, que permanecerá hasta marzo en el Teatro del Soho de Málaga, saca nuevas entradas a la venta


Desde este viernes 17 de diciembre se podrán adquirir nuevas entradas para el mes de enero del musical Company (Música y Letra de Stephen Sondheim y Libreto de George Furth), un espectáculo dirigido y protagonizado por Antonio Banderas que cumple este viernes un mes en cartel en el Teatro del Soho CaixaBank y que tan buenos datos de taquilla está obteniendo.


Considerada una obra maestra del género, Company se estrenó en Broadway en 1970 y fue ganadora de seis premios Tony, entre ellos el de Mejor Musical. En este montaje, producción del Teatro del Soho CaixaBank cuenta con un reparto de primeras figuras de la escena musical española como María Adamuz, Roger Berruezo, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Nando González, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Pepa Lucas, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Beatriz Mur, Mariola Peña, Marta Ribera, Ángel Saavedra, Carlos Seguí y Rubén Yuste.

Foto de Jesús Dominguez

Los precios de las entradas para Company van desde los 25 euros hasta los 120 euros y estarán disponibles en nuestra página web http://www.teatrodelsoho.com, y en todos los puntos de venta de El Corte Inglés. En la taquilla del Teatro del Soho CaixaBank (C/Córdoba 13), podrán adquirirse en horario de 10h a 14h y por la tarde de 17h a 21horas de martes a domingo. Los Horarios de las Funciones son: miércoles, jueves y viernes a las 19.30 horas, sábado a las 17.00 horas y a las 21.30 horas y domingo a las 18.00 horas.

**Excepcionalmente el sábado 1 de enero habrá una sola función a las 18.00 horas y los días lunes 3 y martes 4 de enero habrá función a las 19.30 horas, descansando el día 5 de enero, Noche de Reyes.

Las reseñas de Alberto Morate: «Molly Bloom»

Tengo que soltarlo. Esta vieja angustia, esta pasión contenida. Esta contención de lágrimas y risas. Estos pensamientos convertidos en sueños, estos sueños que no me dejan dormir.

No puedo dormir, desde hace años no duermo bien. Mis emociones me lo impiden. Mi marido, Leopold Bloom me lo impide, sobre todo, cuando él duerme a pierna suelta.

Me pregunto muchas veces si tiene sentido mi vida. Si no es una existencia sin puntos ni comas, derramada en ofrecerme a los demás y yo, sintiéndome perdida.

Las convenciones me hacen ser educada, aparentemente sociable, estable en mis relaciones. Pero enloquezco de amor. De deseo. Nadie me puede cortar las alas que no tengo. Me niego a que mi mundo sea esta habitación, estas cuatro paredes de luces amarillentas, a sentir frío por las noches mientras tú roncas. Yo no duermo. Los sueños no me dejan dormir.

Este monólogo de Molly Bloom, sobre el epílogo de la novela de James Joyce, Ulises, en la que la actriz Henar Frías, nos desvela su juventud y su madurez perdidas. En su propia versión junto con Rubén Tobías y dirigiendo este último, la mujer protagonista se desahoga mientras evoca a su hijo, a sus amantes, no quiere pasarse tejiendo y destejiendo todo lo que le queda de vida.

No duerme porque sueña. Salta de un pensamiento a otro, de una sensación a otra, se cuestiona quién es y quiénes son los otros. Solo cree en sí misma, pero no la dejan profesar.

Seguimos viviendo en una sociedad pacata y decimonónica, británica y militar, construida a base de fetiches y prejuicios, donde se permite más la libertad a los monos de Gibraltar que a los ciudadanos grotescos de la burguesía convencional.

A Molly Bloom solo le queda el recurso de la voz interior pronunciada al aire viciado de la sociedad servil. Al menos, los pensamientos siguen siendo libres. Y necesito la noche para que solo me escuchen las estrellas.

Y los espectadores que van a entender mis inquietudes. Que van a comprender mi corazón deteriorado, mi comedimiento al que solo puedo dar rienda suelta en la realidad de mi habitación solitaria.

Henar Frías es Molly Bloom extraordinariamente nítida. Con el desasosiego de quien tiende a sentirse viva aunque se empeñen los demás en que sea solo objeto de deseo.

En mi susurro gritaré en voz contenida que no me conformo. Aunque cada noche tenga que desvelarme para vaciarme de sentimientos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: «La lengua en pedazos»

Puedo saberlo todo en la oscuridad” decía Cesare Pavese en su poema “Manía de soledad”. Y lo que le ocurre a Teresa de Jesús, es que, en esa oscuridad, ella está iluminada y, desde luego, no se encuentra sola. A pesar de hallarnos en una estancia de poca luz y peor ventilación. Es la cocina del convento de San José, donde la protagonista, no solo recibe la visita de Dios para guiarla en su camino hacia la compenetración del cielo, sino que la visita un inquisidor atormentado y celoso, porque jamás ha sentido de manera auténtica y real esa complicidad con el creador de todo el universo.

Juan Mayorga, con esta obra consiguió el Premio Nacional de Literatura Dramática, y no es para menos. Ahora la retoma con los mismos intérpretes, Clara Sanchis y Daniel Albadalejo, en diálogo-interrogatorio más que inteligente, sublime, elevado, entre pucheros y puerros, desvestidos y sinceros, hasta que les cubren los hábitos que les ayudan a defenderse una del otro.

El inquisidor no sale de su asombro. Cómo puede, no solo sentir, sino también ver a quien ella afirma que la visita. Lleva pidiendo eso hace lustros. Pero no conseguirlo lo hace vulnerable, le aturde el cuerpo, niega y condena porque él no es capaz de tan altas esferas. Por eso también la ataca desde la palabra, aferrándose a lo que ella dice, es su única evidencia de que Teresa es capaz de extenderse más allá del cuerpo. Tiene que quedarse con lo que su lengua dice, “La lengua en pedazos”, diseccionándola, intentando que caiga en contradicciones, atendiendo a rumores, cuestionando, incluso, que una mujer no solo sepa leer, sino que también sepa interpretar los textos. Los sagrados y los profanos, los prohibidos y los que él mismo ignora.

Le da miedo el silencio. Le da miedo la oscuridad. Me planteo si no dudará también de la existencia de Dios. Pero, eso sí, el demonio está haciendo de las suyas. Porque está aislado con sus propios sentidos en medio de su fe corrompida. Y ahí se levanta ella, porque es capaz de saberlo todo en la oscuridad y siente el amor místico por sus venas. Porque se adelantó a su tiempo y no podía seguir haciéndoles el juego a quien no cree nada más que en sí mismo.

En un mano a mano contundente y feroz, suave y educado al principio, los dos personajes se debaten entre pucheros para el hacer el mejor caldo. El de la razón. Pero, ¿de qué sirve la razón si no hay sentimientos? Y en eso gana la partida, Teresa, porque es capaz de morir si no muere, porque vive sin vivir en sí, y le causa un dolor tan fiero, que solo morirá cuando otros la maten y entiendan que nadie muere porque deja su palabra, porque deja su lengua a otros, aunque esté hecha pedazos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: La Mosca

Mira que son molestas las moscas en verano. Y algunas veces también en invierno. ¿De dónde salen cuándo están fuera de temporada? Deben ser transgresoras de las rutinas y de lo que se espera de ellas.

Una mosca puede hacerte compañía. Entre otras cosas más perturbadoras. Como impedirte la siesta, insistir en un punto de tu fisonomía para que se enrojezca a base de tortazos, o hablarla como si entendiera tus preocupaciones o molestias.

Ya Antonio Machado nos advertía de las “cualidades” de las moscas. Y antes, “El sastrecillo valiente” se las daba de multiasesino. Julio Cortázar también tiene un relato de moscas, William Golding escribe “El señor de las moscas”, aunque no sea exactamente ese el tema, “Las moscas” es una obra de teatro de Jean-Paul Sartre sobre el mito de Electra y, desde luego, Slawomir Mrozek, microrrelatos donde pone al retortero hipocresías, consumismo, capitalismo, comportamiento humano, situaciones cotidianas,… que es lo que interpretan en estos momentos, con gran sentido humorístico, Eva Latonda y Maru García en esta ocasión, en el Teatro de Las Aguas.

La mosca cojonera quizás sea el adjetivo más popular para calificarla. Mosca que tiene la propiedad de ser invisible y aparecerse de repente, o viceversa. Mosca de nuestras vidas, mosca de necesidad social imperiosa.

Ejemplos: en boca cerrada no entran moscas, a perro que no conozcas nunca les espantes las moscas, abunda más que las moscas en verano, al hombre que camina no se le paran las moscas encima, amagar y no dar es las moscas espantar, cuando el diablo no tiene nada que hacer… etcétera.

Es decir, sabiduría popular. Y en esta obra a dos, dos moscas, de negro y mil experiencias que contar, ya que están o han estado en todos los sitios, nos van hilvanando, o mejor dicho, zumbando al oído colectivo de todos los espectadores, de manera cómica, las situaciones de hechos históricos, literarios o, simplemente, cotidianos. Entre tanto, nosotros nos las imaginamos esquivando el zarpazo definitivo o cayendo en el recuento victorioso de quien las atrapa al vuelo.

No hace falta esperar al verano para que sean motivo de divertimento. En el teatro, La mosca nos está esperando.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.