Talía recupera el pulso de la escena para el verano santanderino

Juan Gea, Alberto Iglesias, Rafael Álvarez El Brujo, Carmelo Gómez y Els Joglars volverán a llenar de la magia de la escena a Santander un verano más, tras el paréntesis del año pasado por la pandemia

El verano pasado, Cantabria sufría los efectos de la pandemia también en el plano cultural. Por primera vez en décadas, no se producía el emblemático ciclo de teatro Talía, parada obligada de muchas compañías que cada verano hacían parada en Santander. Afortunadamente y a pesar de las limitaciones de aforo, este año el CASYC vuelve a acoger el ciclo de la mano de la empresa cántabra, Palco Tres Gestión, formada por Juan Calzada y Román Calleja, dos veteranos de la escena que inaugurarán el ciclo con su nueva producción, Variaciones enigmáticas. Se podrá disfrutar de esta obra que protagonizan Alberto Iglesias y Juan Gea los días 30 de julio y 1 de agosto a las 20:30h en el CASYC.

Abel Znorko, prestigioso escritor, premio Nobel de Literatura, vive solo en
una isla de Noruega cercana al Polo Norte y Erik Larsen, un periodista lo
visita para hacerle una entrevista sobre su último libro titulado: Amor
inconfesable. El enfrentamiento dialéctico es apasionante y lleno de
enigmas…
¿A quién amamos cuando se ama? ¿Sabemos quizás quién es el ser
amado? ¿El amor compartido es sólo un feliz malentendido? Alrededor
de estos eternos misterios del sentimiento amoroso, dos hombres se
enfrentan: Abel Znorko, premio Nobel de literatura que vive lejos de la
humanidad en una isla perdida del mar de Noruega, dónde da vueltas a
su pasión por una mujer con la que sostuvo una larga correspondencia, y
Erik Larsen, periodista que utiliza como pretexto una entrevista para
conocer al escritor.
¿Pero, por qué motivo inconfesado? ¿Cuál es su relación secreta con
esta mujer de la que Znorko se dice todavía enamorado? ¿Y por qué tal
misántropo aceptó recibirlo? La entrevista se transforma rápidamente en
un juego de la verdad cruel y sinuoso, acompasado por una sucesión de
revelaciones que cada uno le asesta al otro en el transcurso de un
suspense destilado con sabiduría.

Completan el menú escénico estival de la cita santanderin AA vueltas con Lorca, Señor Ruiseñor y El Lazarillo de Tormes.

“Musicales. Los 50 mejores espectáculos de Broadway”, un gozoso y documentado acercamiento a la cuna del género

Es sorprendente. En un país que en las últimas décadas se han estrenado decenas de títulos de teatro musical, apenas hay cultura de musicales. El público “masivo” no conoce la historia detrás de esos musicales que les hacen vibrar. Seguro que si preguntamos en una calle cualquiera quiénes son Lin Manuel Miranda -háganse un favor y vayan a ver a los cines In the heights, el mayor espectáculo cinematográfico musical de los últimos años, y no se pierdan Hamilton en Disney +- o Alan Menken, pocos sabrán la respuesta. Seguro que han escuchado alguna vez El fantasma de la ópera, pero no tienen la menor idea de quién es Andrew Lloyd Webber o quién está detrás de los Follies -disponible en La Teatroteca– y Sweeney Tood– la versión televisiva con Angela Lansbury está editada en dvd y la española se puede ver también en La Teatroteca, que dirigidos por Mario Gas emocionaron al público. Sí, el gran público no sabe quién es Sondheim en España. Una pena, la verdad. De ahí la importancia que siguen teniendo títulos que aunque incompletos como este Musicales, Los 50 mejores espectáculos de Broadway pueden ser un buen acercamiento a algunos de los títulos que, a criterio del autor, son los más relevantes. Como suele ocurrir, la información se queda un poco escasa a para los amantes del género que solemos devorar toda la información sobre esos musicales que nos apasionan.

A pesar de lo dicho anteriormente, Luis Poyo hace un trabajo espléndido en comparación con libros anteriores del estilo en los que detecté infinidad de datos erróneos fácilmente corregibles. Este libro que edita Lunwerg va más allá de la información que parece extraída de Wikipedia, ofreciendo datos sobre la creación de los espectáculos y sobre los creativos detrás de la magia.

Uno de los plus sin duda es el diccionario de Broadway. En cada musical encontramos desde términos del argot teatral a los nombres del sindicato de actores o de los premios de la industria del musical. Por eso, por ese plus creo que este libro es el definitivo para los no iniciados.

Por supuesto de cara al futuro haría falta algún título para los que ya tengan algún conocimiento del género. Esperemos que con la aún tímida, pero poco a poco mayor “cultura de musicales” se apueste por títulos más concretos -desde libros dedicados ex profeso a los montajes hechos en España que hay muy poco al respecto y es imposible de conseguir el mayor trabajo hasta la fecha, a incluso libros sobre los autores más destacados del teatro musical en castellano, ya que ni siquiera se suelen editar en castellano estos libros normalmente escritos en Inglaterra y Estados Unidos.

“Mansos”: La orgullosa y primeriza mirada literaria de un “Maricón Perdido”

Coincidiendo con el desembarco de Maricón perdido en Canal TNT este mismo viernes, vuelve a las librerías la novela iniciática de Bob Pop: Mansos (Alfaguara, 16,90 euros). El autor estará mañana jueves en Madrid firmando su libro en Tipos Infames. Además charlará con Christina Rosenvinge el viernes en la Fundación Telefónica. Dos oportunidades de acercarse al autor con las medidas sanitarias pertinentes que la situación exige.

“Las saunas de amateurs son al sexo lo mismo que son a la lectura las bibliotecas (…) Follar con un desconocido no profesional en una sauna es como sacar un libro de una biblioteca: nos permite probar cosas nuevas sin miedo a equivocarnos”.

Bob Pop

El protagonista de Maricón Perdido nos propone un viaje literario muy especial con un cierto lirismo sórdido como demuestra el salto de los libros a las saunas que hace el autor en esta cita. Sin duda nos encontramos ante un genial complemento al visionado de su serie que toma parte de su guion de este libro. A lo largo de las páginas de Mansos -que te atrapa de tal forma que quieres leerlo del tirón- el autor nos lleva al epicentro de sus miedos e inseguridades a través de una sauna, de cuyo nombre no queremos acordarnos.

Hay muchos mansos, quizás más de los que nos imaginamos. Hasta ese chapero que hace guardia para recuperar un supuesto bolso de marca en cuyo interior se encuentra sin duda sus honorarios.

“Me acerco hasta él, me acuclillo y le rozo el brazo con cuidado, con la yema de los dedos, con cariño que no puedo evitar verlo así y pienso <<¡Qué mansos os volvéis cuando dormís>> y me lo callo”.

A lo largo de las páginas, el autor se desnuda en cuerpo y alma con un estilo que aún en los pasajes más duros y sórdidos no escapa al lirismo que impregna a su pluma. Así, después del episodio más crudo del personaje, confiesa que “cuando creemos estar soñando es cuando nos sentimos incapaces de saber qué hacer a continuación”. Eso es lo que él sintió en aquel Retiro oscuro, sombrío e inhumano en el que nadie salió a su auxilio.

El entonces desconocido, Roberto Enríquez, publicaba en 2010 esta su primera novela. Ahora, gracias a la televisión y a Buenafuente todos los conocemos como Bob Pop. Eternamente agradecidos por habernos regalado la mirada lúcida e inteligente de este cronista de una sociedad que aún hoy en día sigue sonando a pandereta. Una de las mejores lecturas sin duda para este mes en el que se vuelve a demostrar todo el camino que aún queda por recorrer y es que el Orgullo que se celebra el 28 de junio es un buen momento para recuperar esta mirada primeriza de nuestro querido Bob Pop.

Redescubrimos “El arte de vivir” de la mano de Lola Flores

Lunwerg edita un apasionante recorrido por la vida de Lola Flores a través de una publicación, Lola Flores, el arte de vivir, que reivindica a “La Faraona” como todo un icono pop. A lo largo de sus páginas, plagadas de ilustraciones a la altura del mito redescubrimos a una artista que en un tiempo oscuro incluso llegó a ser icono LGTBI, ayudando a todos sus amigos “mariquitas”.

Probablemente, muchos se preguntarán si no hay ya suficientes publicaciones sobre esta artista que como ella misma dijo estaba “en la enciclopedia mundial como un ser especial español”. Y la respuesta es un rotundo no. Sete González acerca la figura a las nuevas generaciones haciendo carne y presencia al personaje a través no solo de su trayectoria profesional, prolífica y llena de momentos inolvidables. El autor nos acerca también a su faceta más personal ya desde el prólogo en el que su nieta Elena Furiase confiesa que “Me gustaría haber pasado más tiempo con ella”.

También en sus páginas podemos descubrimos al ser humano detrás del mito imborrable. A la señora que quería que se la metiesen en su ataúd… la bata de cola claro. Descubrimos a la señora que siempre prestaba a fondo perdido a conocidos y hasta a los vagabundos que obsequiaba si se terciaba con 5000 pesetas o con un décimo de lotería.

Como en todo buen relato que en este caso cobra vida a través de las, insisto, magníficas ilustraciones de Sete González, también hay hueco para los momentos amargos que los hubo como cuando descubrió que ya el amor pasional que al principio sintió por su eterno compañero de vida, El Pescadilla, tornó en un amor distinto que sin embargo continuó hasta el final.

No faltan tampoco momentos icónicos como sus entrevistas con El loco de la colina, su momento pendiente, el “si me queréis irse”, pero también hay espacios para anécdotas menos conocidas como la que tuvo, ahí es nada, con Churchill.

Lola Flores, el arte de vivir (Lunwerg, 2021, 19,95€) es el mejor regalo para los amantes de la artista por el impecable trabajo artístico que hay detrás de cada ilustración, pero también una forma de acercamiento brillante para aquellos que aún no supiesen lo grande que fue nuestra Lola. Me lo he leído del tirón. Poco más que añadir.

Un “Maricón Perdido” que nos ha vuelto a robar el corazón

Recuerdo perfectamente las primeras veces que vi a los mandos de esa nave cuasi radiofónica que era el En el aire que Andreu Buenafuente con su inseparable Berto hicieron en una de las etapas más difíciles de esa factoría creativa que es El Terrat como relata el propio Buenafuente en Los primeros 30 que recomiendo que no se pierda cualquiera que haya vibrado en alguna ocasión con esta productora que ha llevado a la comedia a lo más alto, primero en Cataluña y después en toda España. Ahora celebran los 30 de hecho haciendo la comedia más divertida que he visto en mucho tiempo: El éxito de la temporada, con unos CÓMICOS en estado de gracia que nos recuerdan cuántos buenos momentos nos han regalado en la pequeña pantalla.

Con el aterrizaje de esta troupe en Movistar llegó el gran momento para conocer un poquito más a Bob Pop. En Late Motiv le comenzamos conociendo por su mordaz sentido del humor –épica es su crónica de aquel concierto de Bertín Osborne que siempre me alegra el día- y poco a poco se fue abriendo en canal hasta contarnos uno de los episodios más difíciles de su vida. Ese momento está presente como no podía ser de otra forma en la necesaria Maricón perdido, de la que he podido ver tras su paso por Málaga únicamente tres capítulos.

Carlos González, Bob Pop y Gabriel Sánchez, protagonistas de Maricón Perdido

“No pasa nada hasta que pasa, Roberto”

La madre de nuestro protagonista ha marcado la vida de E.H. Roberto Enríquez Higueras creía que las iniciales que aparecían en el sobre que le entregaron en el Hospital eran sus iniciales, pero la realidad era bien distinta y su vida, llena de viajes y alboroto, ya no volvió a ser igual. Si Maricón Perdido es una serie necesaria como pocas es por dar voz a un personaje con Esclerosis Múltiple, una enfermedad demasiado desconocida aún en nuestro país. Afortunadamente, Bob Pop ha luchado como un jabato para darnos lo mejor de su creatividad en la televisión, la literatura e incluso en la escena ya que también cuenta su historia en el teatro con Los días ajenos.

Desde bien niño, el prota de Maricón Perdido quería ser escritor y aunque quisiera distinguirse de su madre, en el fondo son iguales y es que como dice un entrañable Miguel Rellán “no os gusta la vida que lleváis, no estáis satisfechos”. La sombra de la madre está siempre muy presente hasta cuando redescubre un Retiro, nocturno y taciturno, muy diferente a aquel que recordaba de sus viajes en metro con su matriarca. Esa noche ocurrirá el acontecimiento más difícil de su vida que ha recreado un actor inmenso, Carlos González, que ha sabido captar la mirada perdida de nuestro protagonista en aquella incomprensible noche en que pocos fueron los que salieron a su auxilio.

Rellán junto a Gabriel Sánchez, toda una revelación

Volviendo a la madre, una superlativa y maravillosamente excesiva Candela Peña, en aquella noche oscura, nuestro protagonista descubrió que tenía más nexos de unión de los que creía y es que mientras ella se hacía regalitos de esos pisos piloto que recorrían madre e hijo por los viajes que nunca hizo, Bob se inventaba vidas que nunca viviría. Un caso muy distinto es el del padre, un Carlos Bardem que se ha valido únicamente de su voz y su espalda para este personaje y es que Bob Pop no ha querido volver a mirar a los ojos de su padre y es que el dolor, estamos seguros, no se lo ha permitido. Por supuesto, entre tanto desgarro hay pequeñas dosis de humor como ese momento fan de Los Pecos o la superficial compañera de trabajo del “aborto de mandarina”. La luz nos llega también a través de la siempre estupenda Alba Flores.

Por último, quiero cerrar contando uno de los grandes aciertos de la serie y es mezclar caras muy conocidas para el gran público con intérpretes aún anónimos como el debutante Gabriel Sánchez como el Bob niño o Blas Sánchez como Ricardo, el amigo de cervezas en una noche de fiesta de nuestro protagonista.

Huelga decir que estoy deseando ver cómo termina la serie que llega el viernes 18 a TNT y que entre otras plataformas se podrá ver en Movistar.

“El Cover” o melodías de ayer, hoy y siempre

And only i am left on stage to end the play.
There are so many songs in me that won’t be sung,
I feel the bitter taste of tears upon my tongue.
The time has come for me to pay for yesterday when i
Was young

(When I Was Young, Shirley Bassey)

Siempre he creído en las conexiones entre cine y teatro. Devoro propuestas escénicas y cinematográficas desde que tengo uso de razón y nada mejor que una experiencia como esta para recordar la muy dilatada trayectoria teatral de Secun. Creo recordar que he visto la práctica totalidad de las funciones que ha escrito y dirigido desde 2006 con El Rincón de la Borracha en el Teatro Alfil y sin duda he podido descubrir un poquito de la esencia de El disco de cristal en este El Cover -con ‘cameo’ incluido de la obra escondido en sus escenas, a ver si lo encuentran.

El Secun de la Rosa autor suena a melodías de ayer, hoy y siempre. Suena a Mina, suena a Shirley Bassey, suena a Parrita y a todos aquellos artistas que pudieron llegar a ser y no fueron como el Tomy Tomás de El disco de cristal. En ocasiones, viendo la película me lo he imaginado al final de sus días intentando ser él mismo en un lugar como Benidorm lleno de imitadores que, sin embargo, destilan mucha verdad. Como siempre, la verdad nace de los personajes a los que Secun no juzga, mima y quiere a pesar de que sus actitudes en ocasiones puedan no encajarnos en ese puzzle vital en el que por un momento se convierte la ciudad de los rascacielos alicantina. Un lugar lleno de neones, pero también poblado por las sombras de esos artistas que en muchos casos ocultan desgarradoras historias detrás como las de ese imitador de Liza Minelli que en voz y rostro de un inmenso secundario como es Jorge Calvo traspasa la pantalla en la escena que cuenta su historia.

La grandeza de Benidorm y en concreto de El Cover es que nos cuenta muchas historias y es que no hay grandes protagonistas con una apuesta por lo coral que nos permite disfrutar de un gran número de rostros conocidos y principalmente desconocidos para el gran público. Entre esos personajes sin rostro me es inevitable pensar en un veterano imitador sin rumbo que desde la puerta del Xirleys, epicentro de la película en los escenarios diurnos, mira al infinito cigarro en mano pensando en la cada vez más fatigante tarea de volver a subirse al escenario de nuevo para fingir ser otro que no es. Precisamente, ese casi leit motiv sobrevuela la película especialmente en el caso del protagonista, un estupendo Álex Monner. Le acompaña en su viaje de búsqueda su abuelo, un entrañable, emotivo y delicioso Juan Diego en el que es su trabajo más ‘tierno’ incluso regalándonos un pequeño momento musical. Le anima a luchar por sus sueños que de alguna forma ve reflejados en la mirada de su nieto que no se atreve o aún no sabe cómo llegar a ser el que realmente quiere ser.

Secun de la Rosa dirigiendo a Marina Salas y Juan Diego

En el fondo, El Cover es una carta de amor. Una carta de amor de un nieto a su abuelo y también de unos personajes sobrepasados por las circunstancias pero que en el fondo sienten algo muy especial por esta especie de Las Vegas española y ¿Cómo no? Una carta de amor a las melodías de ayer, hoy y siempre como se demuestra en uno de los momentos más potentes de la película en la que se funden géneros musicales en un impresionante plano secuencia en una particular batalla de canciones en la que suenan las voces de intérpretes de sobradas tablas en las lindes escénicas como Víctor Massán, Ana Hurtado o Xavi Melero con canciones que van desde Tenía tanto que darte hasta Bad Romance, Eres tú o incluso la batalla entre I will survive y Resistiré que -recordemos que el rodaje se cortó por la pandemia- se rodó antes del confinamiento por cierto o sea que no busquen relación alguna con ello. En el apartado musical destacan también dos piezas inolvidables de Shirley Bassey, que aparece nombrada en los agradecimientos de la película. Por un lado, This is my life interpretada con un derroche vocal impresionante por Cristina Rueda. Por otro, Marina Salas, en su primera vez cantando, nos regala un exquisito When I was young. La protagonista de la película marca un nuevo hito en una carrera marcada también por las tablas -y eso se nota- con proyectos como La Casa de Bernarda Alba. No me quiero olvidar del hit que se ha marcado Antonio Orozco, Que me busquen por dentro, con cameo incluido del artista -hay otra aparición estelar que seguro les sorprenderá. En el apartado musical también ha colaborado Nacho Mañó de Presuntos Implicados que también ha compuesto musicales como Los Músicos de Bremen en el Teatro Sanpol.

María Hervás, Susi Sánchez y Álex Monner bajo la mirada del director

He dejado para el final, como si de un postre de excepción se tratase, a algunos de los intérpretes de esta tragicomedia con canciones que no musical al estilo Broadway. En el apartado femenino me voy a detener en varios nombres. En primer lugar, María Hervás, de la que tanto y tan bien he hablado en el blog por sus excepcionales trabajos televisivos recientes. Hervás se ha hecho un hueco merecido en la industria tanto audiovisual como escénica demostrando en cada trabajo rigor y constancia en una carrera de fondo como es la de intérprete. A su Moni nos la llevaríamos a casa y a su maravillosa intérprete también, ¿para qué engañarnos? Las figuras maternales en la cinta vienen de la mano de dos superlativas intérpretes que están como siempre ‘de reclinatorio’: Susi Sánchez y Carmen Machi. Dejo para el final a Lander Otaola y Carolina Yuste, una pareja de lo más especial que derrocha ternura y emoción en cada aparición en pantalla.

Los “Reyes de la Noche” se rodean de un elenco estelar para su encarnizada batalla por el liderazgo radiofónico

Las señales horarias marcan la medianoche. Es el momento estrella de Paco ‘El Condor’, rey de las ondas radiofónicas más noctámbulas a ritmo de goles, penaltis y todas esas cosas que interesan a los amantes del deporte rey.

Una suculenta oferta sobre la mesa hace que el veterano informador deportivo cambie de emisora y el que fuera su pupilo se convierta en su adversario cada noche en la que en un tiempo no tan lejano fue su casa mediática.

De esta premisa tan prometedora parte Reyes de la Noche, la nueva joya seriada de Movistar + que se estrena hoy mismo. La plataforma de televisión de pago sigue superándose con un catálogo en el que prima la diversidad de géneros desde aquel ahora lejano Crematorio, entonces era Canal +, con el que los espectadores pusimos el punto de mira en sus brillantes ficciones televisadas. En breves nos llegarán Paraíso y Maricón Perdido, que estando detrás el genio de Bob Pop ya presagiamos que será una maravilla.

Volviendo a Reyes de la Noche voy a detenerme en su reparto. Más allá de los dos protagonistas, unos brillantes Javier Gutiérrez y Miki Esparbé, la serie le da su momento a los intérpretes secundarios e incluso a los episódicos -solo hay que ver al memorable Manuel Gancedo como Jesús Gil en el que ya les adelanto que es de largo mi episodio favorito de la serie.

Entre la nómina de nombres de la serie me voy a detener en dos: Óscar de la Fuente y Chiqui Fernández. Su sola presencia siempre llena la pantalla. Fernández es la sufriente y hasta cierto momento silente mujer de ‘El Condor’. Como nos tiene acostumbrados la intérprete de la siempre reivindicable Mujeres dota de verdad a cada plano. Óscar de la Fuente no deja de sorprendernos. Parece que últimamente proyecto en el que participa, proyecto de calidad asegurada. Recordemos sin ir más lejos su memorable trabajo en La Valla. Por cierto hace nada también lo he visto brillando sobre el escenario del Teatro Español en uno de los grandes montajes de esta temporada: Napolés Millonario. Una gran racha desde luego resultado de una carrera forjada a fuego lento, pero seguro.

He preferido no entrar en la trama, pienso que los spoilers sobran para poder disfrutar totalmente de la serie. Admito que no era conocedor de la rivalidad De La Morena- García, ya que no soy precisamente un asiduo de la información deportiva, pero el gran acierto de esta serie con ecos de esa lucha encarnizada real, es que consigue atrapar tanto a los que les interesa ese tema como a los que jamás hemos escuchado ni un solo minuto de ese tipo de programas. Todo ello sin duda gracias al excelente guion de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor y es que nada sería posible sin su buen hacer.

“Merlí: Sapere Aude” o el final (casi) perfecto

Debo confesar de entrada que soy un insólito seguidor de Merlí: Sapere Aude. Me resistí a la historia del profesor que todos hubiésemos querido tener cuando saltó a la televisión nacional de la mano de La Sexta y cuando llegó a Netflix. Curiosamente, solo cuando se anunció la continuación por curiosidad y, seré claro, por los excelentes trabajos que estaba disfrutando de Carlos Cuevas, incluido su inolvidable paso por Cuéntame cómo pasó, me animé a ver el primer capítulo de Merlí y admito que no pude parar en los siguientes días hasta que acabé de ver la serie entera. Al acabar, quedaba pensar ¿Cómo será la vida de Pol tras la hipnótica influencia de su profesor del Instituto? De entrada, la presencia de Cuevas, ¿puedo decir ya que me parece uno de los mejores actores de su generación?, era un gran aliciente.

Primera incógnita resulta al conocer a su profesora María Bolaños, una María Pujalte llena de aristas y recovecos y es que no se puede estar más maravillosa, ser más carismática y hacer que aunque no nos olvidemos de Merlín nos enamoremos perdidamente de su atormentado y alcohólico personaje. Con respecto al nuevo ecosistema de amistades del protagonista, pues es imposible resistirse a ese personaje un tanto intrigante y hasta maquiavélico de Pablo Capuz, un descubrimiento sin lugar a dudas. Con el cierre de la primera temporada, todos pensábamos ¿De verdad es posible una continuidad sin el tira y afloja irresistiblemente magnético de Pol y Bruno? ¿Podremos vivir sin las diatribas sobre el mundo de la escena y la vida de la Calduch- no se puede ser más grande que Ana María Barbany en ese papel?

Pues bien, esta segunda temporada nos deja sin poder disfrutar de David Solans (Bruno), el otro gran intérprete nacido en el seno de Merlí, pero aunque le echamos de menos y mucho, los creadores -yo más bien diría genios- detrás de esta espléndida serie han conseguido cerrar la cuadratura del círculo con una segunda temporada brillante con supuesto final cerrado. Sin entrar mucho en las tramas para no hacer spoilers, ya se sabe que todo gira alrededor de cómo aPOLo, sí, no me equivoco, ya sabrán el motivo del sobrenombre, se enfrenta a una noticia- en la que tiene mucho que ver el personaje del siempre impecable y genio de la escena joven Nao Albert, compañero de piso de Cuevas en la vida real- que cambia por completa su vida y su futuro. Carlos Cuevas evoluciona con su personaje a lo largo de la serie. Probablemente uno de los momentos más hermosos de la serie, es cuando hace su confesión a un personaje que nos conecta de nuevo con la serie original. Todo su mundo ha cambiado y sus prioridades también. En ese camino, testigo silente sin saber cómo actuar ante los silencios y las ausencias de su hijo nos encontramos a uno de esos regalos que nos da la televisión que es disfrutar en cada episodio de las capas de un veterano intérprete cuyo trabajo solo puedo reivindicar: Boris Ruiz.

Importante peso ocupa en esta segunda temporada el Satanassa, donde Pol podrá ser por fin él mismo. Allí le espera un viejo conocido de su eterno ex -¿en realidad Pol y Bruno llegaron a ser algo? y desde luego que es un gozoso reencuentro también para el espectador por esa energía y carisma contagioso que derrocha el simplemente delicioso Carlos Indriago. Allí conocerá al dueño del local, Dino, un superlativo Eusebio Poncela, aunque la pregunta es ¿Cuándo no lo está? En ese lugar, poco importarán las etiquetas para Pol, uno de los primeros personajes abiertamente bisexual. Lo que debería ser lo normal, no lo era en nuestra ficción televisiva hasta la aparición de este personaje. La dosis de ternura e ingenuidad lo pone de nuevo la presencia de Biel (Pere Vallribera). Dejo para el final una mención especial para Carmen Conesa y Eva Martín, a las que siempre es muy placentero ver en pantalla. Es lo que tienen las tablas que tienen estas dos inmensas intérpretes.

Después de esta crítica, muchos preguntarán y por qué es (casi) perfecto el final de la serie de Héctor Lozano para Movistar+. Pues, ojo spoiler, no está en el mismo Bruno y la verdad es que me da pena que esta historia tan estupenda, la constatación de que se puede hacer ficción de gran calado en nuestro país, termine, aunque ahora que lo pienso, ¿no será lo mejor dejarla así en lo alto?

Yo también SOY RAPHAELISTA

“El Raphaelismo es lo que representa seguir a un artista de culto, que nos ha envuelto y nos ha llevado a vivir con delirio desbordante la voz y arte escénico de nuestro Raphael”

Juanita Guzmán del Raphael Santo Domingo Oficial

Hay pocos artistas en el mundo que consigan lo que sigue consiguiendo Raphael. En sus conciertos en todos los puntos del globo se reúnen hasta cinco generaciones en un acto casi litúrgico alrededor de un artista que ha sabido renacer cual Ave Fénix en más de una ocasión para seguir conectando los públicos de antes, de ahora y de siempre.

Sin duda, un fenómeno inexplicable por su trascendencia en la historia de la música universal o quizás sí. Pocos artistas con 6 décadas de trayectoria pueden seguir en la carretera haciendo recitales de hasta tres horas. El libro Soy Raphaelista de Marina Bernal hace una aproximación a un fenómeno fan que no entiende de nacionalidades ni de edades.

Este libro es un canto de amor al inmortal artista de Linares a través de grandes nombres como Joan Manuel Serrat o Pastora Soler, pero sobre todo parece un gesto de agradecimiento de los fans que desde todo el planeta han contado cómo ha sido su trayectoria como “raphaelista”. No falta el testimonio de Rusia, uno de los países que mayor veneración tiene por el artista. Una historia de amor con el país que nació gracias al cine y es que la película Digan lo que digan llegó doblada a Rusia y fue un absoluto éxito. Lo que ocurriría a partir de ahí lo podrán descubrir en esta interesante publicación de Sevilla Press que también dedica espacio a diferentes episodios de la vida del artista como su fructífera relación musical con Manuel Alejandro. Uno de los aspectos más destacables de este libro sin duda es la exquisita selección de más de 150 instantáneas, muchas de ellas inéditas, con las que se llenan sus interesantes páginas.

Para este treintañero que se dejó llevar por la fuerza de este artista en aquel primer concierto que vi con solo 8 años, esta publicación sirve como espejo en el que mirarse por esa fascinación que por Raphael sentí desde aquella primera vez. Y sí, YO TAMBIÉN SOY RAPHAELISTA.

“Hasta siempre, Mister Berlanga”, una forma distinta de conmemorar el centenario del genio austrohúngaro

Pocos creadores han representado el alma de un país como el nuestro como lo hizo, siempre con un afilado sentido del humor, ese genio llamado Luis García Berlanga. El otro día, escuchaba en los premios Días de Cine que en su centenario no serán suficientes los homenajes que se le puedan hacer al cineasta valenciano. Es imposible no atesorar en la memoria, como le pasa a Luis Alegre, esa primera vez que vimos uno de los títulos en mayúsculas del director de El verdugo. Tras diferentes publicaciones sobre Berlanga, el citado Alegre de la mano de las ilustraciones de El Marqués nos da una mirada sintética y no por ello menos profunda del cineasta español que mejor supo reflejar la picaresca que llevamos en nuestro ADN en ¡Hasta siempre, Mr Berlanga!

Por las escasas, en el buen sentido de la palabra, páginas de esta interesante publicación de Random Comics, se esconden las claves de un cine con una mirada distinta, aquella que distingue a un cineasta de un absoluto prodigio de nuestra cinematografía como lo fue el realizador de La Escopeta Nacional. Todo en su vida le llevó a construir una personalidad de imbatible pesimista que partía del, falso, hecho de que había nacido el día del Desastre de Annual. Parece ser que nadie se lo desmintió. Para sumergirnos en esas primeros años de vivencias marcados por esos Postres Martí nada mejor que las magníficas ilustraciones de El Marqués. Tampoco faltaban las primeras pillerías: “A los catorce, yo ya era un viejo verde”, habría confesado hace años. El libro está trufado de anécdotas que probablemente desconocíamos de su vida personal como que perteneció a la quinta del biberón.

Bienvenido, Mr. Berlanga es la historia de un joven con una timidez espantosa que un día confesó a su familia que quería dedicarse al cine. Con el tiempo encontraría a dos personajes que marcarían su carrera: Juan Antonio Bardem y Rafael Azcona, con el que pudo exprimir todas sus posibilidades narrativas. Además, con Azcona se atrevió a tocar temas tan espinosos como la muerte, la soledad. Nadie como esta pareja había conseguido mostrar ante el espectador las “grietas de la vida”.

El libro incluye también además de la propia vida de Berlanga, un apartado dedicado a diseccionar sus películas. Desde las más recordadas a otros títulos más desconocidos como Novio a la vista, una de las primeras películas en las que podemos ver en un brevísimo papel a José Luis López Vázquez. Para esta cinta, Berlanga quiso contar con una entonces desconocida Brigitte Bardot, pero la impaciencia de Perojo hizo que tuvieran que optar por Josette Arnó, a la que Berlanga cogió una manía terrible. De esa película es importante la colaboración con otro genio de nuestra cultura, demasiado incomprendido en la actualidad, como es Edgar Neville.

Edgar Neville, Josette Arno, Jorge Vico y Luis García Berlanga en el rodaje de Novio a la vista. Colección García Berlanga.

Con el paso del tiempo nos puede parecer increíble cómo consiguió sortear a la censura con películas con mensajes tan implícitos unas veces y explícitos otras veces. Quizás después de leer este libro seamos capaces de desentrañar un poquito más de esa mirada que consiguió zigzagear a un sistema para sacar lo mejor de sí mismo. Como recomendación (y goce absoluto) para esta lectura recomiendo revisionar la filmografía del director. La mayoría de sus trabajos- faltan La Escopeta Nacional que el día 1 llega a Filmin y Moros y Cristianos que incluso está descatalogada en DVD- se encuentran en la interesante plataforma de streaming FlixOlé, que incluye una gran selección de los hitos del cine español. Por cierto, si quieren saber a qué viene la mención al imperio austrohúngaro en su cine tendrán que leer el libro.