Dolly, I will always love you

No recuerdo la primera vez que me ‘topé’ con la imponente figura de Dolly Parton. Seguramente fue en algún videoclub en los 90 cuando deambulaba como mi Disneyland particular por los pasillos de uno de ellos. Es decir, creo que la conocí en su faceta como actriz, más que en la de cantante. Fueron las redes sociales las que me pusieron en la pista de que ese personaje tan excesivo como icónico podría ser de mi interés. Empecé a escucharla a través de su música, pero también en entrevistas a través de Youtube. Me parecía hipnótica. Su forma de expresarse, su forma de mirar a la cámara. En esta época de iconos de rompe y rasga, de héroes virales con la duración de un café, ella era y siempre será verdaderamente ICÓNICA. De su indudable talento musical poco se puede decir, pero cuando uno descubre su figura como icono de Estados Unidos se sobresalta al darse cuenta de su impronta.

Dolly Parton era mucho más que ‘la reina del country’, un género que en países como España no ha pegado excesivamente. Era y siempre será una LEYENDA. Ella misma la ha forjado durante más de 5 décadas y descubrir un poco más de su figura desde la perspectiva de una persona que no es precisamente fan de la artista como Beatriz Navarro en Dolly Parton. Un retrato americano se convierte hoy en más que necesario. Representante del sueño americano, Dolly era América y América era ella.

Más allá de su icónica I will always love you cuyos royalties vía Whitney la llevaron a «poder comprarme muchas pelucas», Dolly era un ejemplo de construcción de un personaje que ha conectado de una forma muy emocional con personas de todo el mundo-también por su labor filantrópica, capaz de trascender su aparente localismo para llegar al corazón de millones de espectadores.

Hoy el mundo se ha apagado durante un rato, pero la luz de su Jolene nos seguirá iluminando de 9 a 5 por siempre jamás.

Dolly, I will always love you.

Semana ‘Festivalera’: De Ana Torroja a Guitarricadelafuente con la veteranía de Tom Jones a la cabeza

La pasada semana he pisado tres festivales diferentes entre Madrid (Noches del Botánico y Revolution 65) y Cantabria (Santander Music). Una muestra del momento de efervescencia que vive el panorama ‘festivalero’ por toda España.

Ana Torroja nos trajo un viaje musical «entre nostálgicos y un buen puñado de valientes» en el nuevo Revolution 65 en el Teatro Real. Como uno de los platos estrella de esta nueva cita musical en el coliseo operístico de Madrid, la ex líder de Mecano se presentó ante el público tras una cuenta atrás de 10 minutos. A pesar de su dilatada carrera en solitario, el respetable del Real estaba deseoso de escuchar los hits de antaño. Eso sí, su mega éxito en solitario, Sonrisa, puso en pie al público por primera vez en una noche inolvidable para los fans de la artista. Con Cruz de Navajas volvimos al 33 y recordamos después lo importante que ha sido el 7 de septiembre para varias generaciones. Sin duda, el momento más emotivo de la noche fue todo un himno de ayer y hoy como Mujer contra mujer a piano y voz solo. Uno de esos temas que han trascendido el tiempo y que incluso hoy sigue siendo importante poner en primer término en esta sociedad en que algunos quieren hacernos retroceder a tiempos pretéritos. Tras ponernos una sombra aquí y sombra allá, se recuperó la ‘mariconez’ ya sin polémica mediante. Aire, La fuerza del destino y Soledad fueron algunos de los temas que precedieron a los últimos e improvisados minutos. En ese momento, dio la voz al público para que hiciesen sus peticiones. Así pudimos disfrutar de una improvisada Una rosa. No faltaría en el concierto temas de su último disco ni tampoco Un año más con la que nos trasladamos a la cercana Puerta del Sol y Entre el cielo y la tierra. Por una noche, me pude imaginar -era la primera vez que veía a Torroja en directo- lo que se debió vivir varias décadas atrás en una noche de concierto de Mecano cantando al unísono esos himnos imperecederos. Una cita inolvidable en el imponente Teatro Real. Deseando que haya un segundo Revolution 6.

Foto de WELINK SERVICIOS AUDIOVISUALES SL

It’s (Not) Unusual un fenómeno de la naturaleza de 86 años como Tom Jones. Las Noches del Botánico nos hizo un regalo muy especial este año con la vuelta de uno de sus iconos en su tercera visita. Ante un aforo a rebosar -me costó conseguir entrada- ‘El Tigre de Gales’ desplegó su chorro de voz ante un público que no podía creerse este prodigio de la naturaleza. A sus grandes éxitos Its not unusal, Sex Bomb o Delilah -imposible no corearla- le seguirían covers de todo tipo. Uno de los momentos estrella sin duda fue su versión de Johnny B. Goode de Chuck Berry, al que el mismísimo Elvis llamó ‘Rey del Rock’ en la estancia en Las Vegas en la que coincidió con Jones. Sin duda, una noche intergeneracional en la que corear la música que han compartido varias generaciones. Promete volver. Ojalá el año que viene esté de vuelta. Yo volvería sin duda, jovenzuelo de 86.

Foto de Vega Halen

Santander Music consolida el reinado de éxito de un musicazo con nombre propio: Guitarricadelafuente. Era sin duda, el plato fuerte del festival cántabro, que ya había visitado por cierto según recordó hace cosa de 4 años. El artista ha cogido un cariño especial a Cantabria y es que ha rodado aquí La Bola Negra de ‘Los Javis’. El artista juega con un magnetismo de estrella cool que conecta con un público entregado a su talento polifacético. Brillando cuando le toca cantar con un magnetismo innegable, pero también al piano y a la guitarra eléctrica o española. «Hay momentos y canciones que me ponen la piel de gallina», comentaba uno de los espectadores. Esa fue la realidad de un concierto en el que también buscamos la flor de loto -karaoke incluido. Eso ocurrió en la primera jornada del Santander Music que también tuvo otra gran protagonista: Rigoberta Bandini. La artista ya en un estado muy avanzado de gestación ofreció un estupendo espectáculo que fue mucho más del icónico Ay Mamá. Incluso hizo su particular versión de Mayonesa rebautizada como Salsa Rosa con la complicidad de Las Ketchup, que dieron un concierto entre los dos platos fuertes de la noche con momento clímax incluido a ritmo de Aserejé. Bandini demostró que además del espectáculo con cámara incluso siguiéndola entre el público, es también una voz extraordinaria al entonar los compases de El Amor que llevó a la gloria a la gran Massiel. Entre el público, gente de todas las edades- mayoría femenino con un puñado de niñas en primera fila entregadas a las canciones de esta artista que se consolida como uno de los grandes nombres de nuestra música. Ya en la segunda jornada, entre los platos fuertes estuvo Pignoise, el otroro grupo de la inolvidable sintonía de Los Hombres de Paco. Precisamente dos temas de esa etapa, las coreables Nada que perder y Te entiendo, fueron los momentos estrella de un concierto que aunque comenzó con fallo técnico que provocó un pequeño retraso, levantó los ánimos de este Santander Music que se salda con un gran éxito. Más de 30.000 personas consolidan a Santander Music 2026 como uno de los grandes festivales del norte de España.

Fotos Santander Music: Daniel Cruz

Ana Torroja lleva sus grandes éxitos al Teatro Real dentro del Revolution’ 65

Revolution’65 es una experiencia musical que celebra seis décadas de evolución del pop y el rock, desde 1965 hasta hoy. Aquel año marcó un punto de inflexión: la música dejó de ser solo entretenimiento para convertirse en un vehículo de cambio cultural y social. Esta gran cita musical tendrá lugar del 25 al 30 de julio en el Teatro Real. Carminho (25 de julio), The divine comedy (26 de julio), Love of lesbian (27 de julio), Ana Torroja (28 de julio), José González (29 de julio) y Valeria Castro (30 de julio). Las entradas ya están a la venta.

Ana Torroja es una de las voces más emblemáticas del pop en español. Tras marcar una época como vocalista de Mecano, desarrolló una sólida carrera en solitario que ha ido ampliando su repertorio sin perder la identidad inconfundible que la hizo eterna.  

En Revolution’65, su concierto en el Teatro Real será un reencuentro elegante y vibrante: canciones que forman parte de la memoria colectiva y que, en directo, vuelven a sonar actuales. Una noche de emoción compartida, complicidad y grandes melodías, de las que se cantan sin pensar y se recuerdan sin querer. 

Una experiencia musical con un toque solidario

En Revolution’65, creen que la música puede cambiar el mundo. Por eso, por cada entrada vendida, donan 1 € a proyectos solidarios a través de la Fundación migranodearena. No es solo un ciclo. Es una declaración de intenciones.

Tras triunfar en el programa de Jimmy Fallon, GUITARRICADELAFUENTE llega al Santander Music junto a Rigoberta Bandini, Pignoise y Las Ketchup entre otros

Anoche, el emblemático programa de Jimmy Fallon tuvo presencia española. Nada menos que la de Guitarricadelafuente . El también protagonista de La Bola Negra, será uno de los platos fuertes del Santander Music 2026. Entre los nombres que tampoco faltarán los días 31 de julio y 1 de agosto a la cita en la Campa de la Magdalena de Santander estarán Rigoberta Bandini, Pignoise, Las Ketchup, Xoel López y Carlos Ares.

El festival, que tendrá lugar los próximos 31 de julio y 1 de agosto en la Península de La Magdalena tendrá sus actuaciones distribuidas en sus dos escenarios, Repsol y Estrella Galicia. Durante esos días la música en directo estará presente con una programación variada que combina artistas veteranos con nuevos talentos de la escena indie.

Las puertas de la Campa de la Magdalena se abrirán el viernes 31 de julio a las 18:20 horas. La primera jornada contará con Biela en el Escenario Repsol. Seguirán La Paloma, Los Punsetes, Rigoberta Bandini, Las Ketchup, Guitarricadelafuente, Sanguijuelas del Guadiana, Rusowsky y Hoonine, alternándose entre los dos escenarios para facilitar que el público pueda disfrutar del mayor número posible de conciertos.

El sábado 1 de agosto, la apertura de puertas será a las 18:00 horas. La programación comenzará con Toldos Verdes y continuará con Xoel López, La URSS, Carlos Ares, Triángulo de Amor Bizarro, Siloé, Rata, Pignoise y Coolnenas.

Santander Music se consolida con este programa como uno de los grandes eventos culturales del verano del norte de España gracias al apoyo del Ayuntamiento de Santander, Gobierno de Cantabria, Fundación Santander Creativa, Parque de la Naturaleza de Cabárceno y Fundación Botín, así como de todos los patrocinadores privados y empresas colaboradoras que continúan apostando por el crecimiento de Santander Music y por la promoción de la cultura y la música en vivo en Cantabria.   

Ya os podemos confirmar los horarios de los conciertos.

Chayanne supera la nostalgia para arrasar con un vibrante directo que pone a bailar al Movistar Arena

Una crónica de Carlos Rivera Díaz

Fotos: Movistar Arena (@eddiedub)

Es malo vivir de la nostalgia, de aquellos tiempos en que uno era otro y ese artista al que admiras estaba en su plenitud física y vocal. No puedo decir lo mismo de un Chayanne al que hacía -ojo al dato- 24 años que no veía en directo – fue en su gira de presentación del megahit Torero. El domingo con casi 2 horas de concierto, el artista, que se acerca ya a los 60, demostró que no vive de la nostalgia. Las tablas se notan en un cantante que pisa con entereza el escenario y que sigue cantando y bailando y ¡De qué manera!

Con una puntualidad que se agradece en estos macroeventos, Chayanne saltó al Movistar Arena de Madrid dispuesto a hacernos bailar otra vez como reza el título de su gira que le está llevando por todo el mundo. El ritmo no decae encadenando dos de sus éxitos globales: Salomé y Boom Boom. De repente, vuelvo a tener 13 años y me imagino emulando a escondidas con un casette de fondo sus coreografías y cantando a voz en grito – ahora de vuelta al presente, adulto y con miles de espectadores a mi alrededor- estas canciones que más que canciones de un verano, son parte del verano eterno de nuestras vidas en el que sin duda todo era más fácil y feliz.

La música no cesa. Durante casi 2 horas, Chayanne no para apenas, a pesar de los cambios de vestuario rápidos. Combina con atino sus éxitos bailables con las baladas románticas que llevan al público Al centro de mi corazón. Todo ello con un despliegue audiovisual impactante, pero que no pierde el foco en el verdadero protagonista que es el propio artista. Además, el artista estuvo muy bien acompañado de un cuerpo de baile impecable, adjetivo extensible a su banda que suena a gloria bendita y a sus coristas.

Agradecimientos de un artista que traspasa generaciones. Apenas tenía 10 años cuando se subió a un escenario por primera vez como rememoró anoche en el citado espacio musical. Han pasado muchos años, pero «¡Qué importa la edad!» se atreve a exclamar un artista que sigue en plenas facultades… De seducción. Así lo demostró cuando subió al escenario a una de sus fans -mayoría aplastante entre el respetable. Agradecido por el camino recorrido de la mano de sus seguidoras, el artista se dio encima del escenario para regocijo de varias generaciones. Un resurgir del mito latino que el público aplaude y reconoce con su cariño y fidelidad entre el que se encontraba miembros de la prensa a los que también agradeció su cariño, muy especialmente a Rafa Cano, uno de sus principales apoyos en las radiofórmulas desde hace varias décadas que aterrizó en España.

Éxito tras éxito. Durante el concierto tendrían su momento grandes canciones con delirio colectivo incluido con una masiva ola. No faltarían tampoco Lo dejaría todo, Madre tierra con todo el público en éxtasis y como culmen ese éxito imperecedero que es Torero. Al final, demostró que Chayanne es mucho más que nostalgia, un artista que derrocha energía, tablas y PRESENTE.

Chayanne llega al Movistar Arena dispuesto a hacernos bailar otra vez

Hay canciones que resuenan en nuestra cabeza -y en nuestras caderas- durante décadas. Algunas de ellas sin duda son las interpretadas por Chayanne que este domingo nos propone que Bailemos otra vez en el Movistar Arena de Madrid.

Más de 40 años de trayectoria artística

Chayanne ha construido una carrera marcada por la energía, la emoción y una conexión única con su público. Su música, presente en múltiples generaciones, combina romanticismo, ritmo y una entrega constante en cada escenario. A lo largo de los años ha consolidado un legado que lo posiciona como uno de los artistas más queridos y reconocidos del panorama latino, siempre fiel a un estilo que inspira y emociona.

Sobre el escenario del Movistar Arena podremos disfrutar de éxitos del artista que nos llevarán a ese momento exacto en que escuchamos -e intentamos bailar- alguno de sus grandes éxitos. Sin duda, el que aquí escribe recordará esos conciertos hace un par de décadas en que el artista llegó a lo más alto de las listas musicales. En un tiempo de éxitos prefabricadas y canciones que se atienen al algoritmo, Chayanne ha conseguido trascender las generaciones con unas canciones que van directas al corazón – y a las caderas.

¿Quién no ha cantado e intentado emularlo a ritmo de Torero o gritar Salomé a los cuatro vientos? Sí, hubo un tiempo en que el pop trascendía el tiempo y sin duda, Chayanne es buena muestra de ello con un concierto que estoy seguro llevará este domingo a un lugar de su memoria en que todo era más sencillo. Bendita música que nos sigue atrapando en los buenos y malos momentos y por la que «lo dejaría todo».

Cuando ‘El Mago’ Jeff Goldblum convirtió Las Noches del Botánico en su particular OZ

Hay artistas que traspasan y llegan al espectador. Es ese ‘algo’ que diferencia a alguien que pasa por el escenario sin pena ni gloria y quien lo hace desde el más absoluto disfrute con un encanto y una elegancia en la que poco importan lo diestro o no que sea en la materia que abordan y ese ‘algo’ lo tiene Jeff Goldblum, una de las mayores estrellas de Hollywood que cada mañana se ejercita al piano frente a su hijo. Probablemente, la frase apócrifa sobre Lola Flores (ni canta ni baila pero no se la pierdan), es algo parecido a lo que pasa con este intérprete que no pretende ser el mayor virtuoso del jazz, pero ni falta que le hace. Es simplemente ese «brillo de los ojos» y sí, vuelvo a Lola, que nos cautiva desde que pisa el escenario.

Anoche, nos regaló su carisma ‘mágico’ en una velada simplemente deliciosa en las Noches del Botánico que desde luego no olvidaré en mucho tiempo.

Tras el vibrante directo de Take me to the river que ya puso en pie al respetable en una tarde-noche especialmente agradable en medio de este sofocante calor, llegó el momento más esperado. Ni el dichoso fútbol pudo con el interés de los espectadores que esperaban con ansias a uno de los artistas más singulares y encantadores del panorama de la Meca del Cine. Es bien conocida su fama de darse a sus fans con una amabilidad a la que tan poco nos tienen acostumbrados los que se mueven en las élites hollywoodienses, como pasa con Bill Murray al que también disfrutamos el año pasado por España. Anoche lo dejó claro desde que salió al escenario -en pleno montaje y hasta dando indicaciones a su equipo tras las cuales soltó un «solo he venido a decir HELLO». A continuación, se puso a jugar a las películas con el público -¿Cuál es vuestra película favorita de Kubrich? preguntó entre otras cosas. Todo con la complicidad en la lejanía de «my friend Fernando Trueba, the best director in the world» desde la tribuna de VIPS. El cineasta le ha dirigido en El sueño del mono loco y ha colaborado de nuevo con él en Dispararon al pianista. También hubo muchas referencias a otro grande del cine con el que comparte pasión jazzística Woody Allen, aunque es cierto que el carisma de Golblum encima del escenario supera de largo al del genio detrás de La maldición del escorpión de Jade.

Metidos ya en harina, al artista principalmente lo vimos disfrutando tocando el piano a lo largo del concierto, pero de vez en cuando nos trajo sorpresitas con su voz. Sin duda, el momento más mágico a ritmo de bossa nova llegó con un exquisito Over the rainbow– sí, ‘El Mago de Oz’ de Wicked cantando el tema con el que empezó todo. Con un silencio sepulcral, el público vibró con uno de los momentos más emotivos de la noche. No fue el único guiño a Oz. De la mano de su cantante, una pedazo de artista que incluso protagoniza el musical & Juliet en Broadway, Khailah Johnson, nos regalaron un momento mágico, a ritmo de If I Only have a brain convirtiéndola en su particular Dorothy tras el camino de baldosas amarillas. Tras despedirse a ritmo de Cole Porter con Ev’ry Time We Say Goodbye, en una interpretación en la que demostró esa elegancia tan suya encima del escenario, hubo un bis y algún guiño muy especial. De repente sonaron los acordes de Parque Jurásico y como remate a una mágica noche Khailah mutó en Elphaba a ritmo de Defying Gravity. Al acabar, sobre el escenario, el artista firmó discos y hasta sombreros de paja a la gente y se hizo un buen número de selfies. En fin, un tipo del que dan ganas de hacerse amigo con esa filosofía vital tan positiva nada impostada. Gracias a la organización de Noches del Botánico por hacernos este regalo de noche mágica con la espléndida The Mildred Snitzer Orchestra. Sospecho que habrá unas cuantas más en este festival que creo que es lo mejor a nivel cultural del sofocante calor estival madrileño.

Nota a pie de página: El uso reiterado del adjetivo ‘mágico’ no es una reiteración innecesaria de la que siempre suelo huir, es solo el resumen de algunos de los momentos que nos regaló la noche.

Jeff Goldblum: De Wicked a Parque Jurásico con parada musical en Las Noches del Botánico

Uno de los nombres imprescindibles del cine de Hollywood llega a las Noches del Botánico. Conocido por sus papeles de El Mago de Oz en Wicked y de Ian Malcom en Parque Jurásico, sorprenderá al público madrileño con su faceta musical que ya nos había anticipado de alguna forma con su participación en las dos entregas de la historia de Glinda y Elphaba. Lo hará en un programa doble junto a Take me to the River el próximo 2 de julio con entradas a la venta.

Siguiendo los pasos de Nat King Cole, Dudley Moore o Michael Bublé, otros artistas que combinaron el cine con el jazz, el norteamericano Jeff Goldblum lleva cerca de una década convertido en el elegante pianista de una formación, la Mildred Snitzer Orchestra, que honra a los maestros del género. Por algo el actor tiene en su pedestal particular a leyendas como Sonny Clark, Peggy Lee, Errol Garner, Miles Davis, John Coltrane y Stevie Wonder. El vocalista John Storie, el guitarrista Alex Frank, el bajista Joe Bagg, el teclista Kenny Elliott, el batería James King y el saxo barítono Scott Gilman completan la formación, que ha publicado tres álbumes hasta la fecha: “The Capitol Studios Sessions” (2018), “I Shouldn’t Be Telling You This” (2019) y “Still Blooming” (2025).

El proyecto Take Me To The River extrae su nombre de aquella legendaria canción de Al Green, versionada (entre otros) por Talking Heads, y en realidad es un homenaje y una celebración del legado musical de Memphis y Nueva Orleans. Trece músicos integran la nómina de este proyecto, auspiciado hace unos años por Martin Shore, que combina sabiduría musical, oficio y espíritu educativo a través de los diversos proyectos que pone en marcha.

El programa de este año de Noches del Botánico incluye otros grandes nombres como la vuelta de Tom Jones, al que ya disfrutamos hace un par de años con un concierto inolvidable y deseando verlo de nuevo encima del escenario en Madrid, John Legend, Danny Elfman, Elvis Crespo, Rick Astley o Diana Krall.

El fenómeno intergeneracional REGRESO AL FUTURO se instala en Bilbao con la mayor exposición a nivel mundial

Hay películas que nos ‘retrotaen’ a nuestra infancia y que sabes que cuando las revisitas son ‘casa’. Esas cintas que siempre han estado ahí. Yo no pude estar en el estreno de Regreso al futuro– spoiler: no había nacido y no tenía un Delorean a mano, pero sí me lleva su recuerdo a una etapa maravillosa que vivimos los nacidos en los 80-90, la era estrella de los videoclubs. Recuerdo perfectamente cada uno de los que pisé, donde la trilogía que nos ocupa era muy protagonista. Esas películas ya estaban allí con su capacidad de fascinación infantil, aunque a nivel argumental probablemente no empezaría a entusiasmarme hasta que empecé a cumplir años. Fue en ese momento cuando decidí revisionar esta trilogía intergeneracional y me di cuenta que esa chispa del condensador de fluzo que prendió en mí cuando era solo un niño perdido entre los pasillos de un añorado videoclub nunca desaparecería de mi vida. Esa sensación maravillosa que nos hace sentir la nostalgia bonita por un producto cultural imperecedero como Regreso al futuro es la que precisamente sentí al visitar la exposición Back In Time The Exhibition en el Next Museum de Bilbao (Calle Blas de Otero 54). Infinity Events ha traído a Bilbao esta exposición que ya ha triunfado en Bolonia, Londres y Milán. Se trata de la mayor colección que existe sobre la saga y el responsable es un coleccionista privado de Italia que se ha hecho con la impresionante colección que solo podrá verse en España en Bizkaia. Es importante recalcar que esta exposición colabora activamente con la Fundación M.J. Fox (Team Fox) respaldando la investigación del Parkinson en honor al actor que interpreta al protagonista de la saga.

A lo largo de la visita encontramos más de 100 objetos originales de la inolvidable saga. Al abrir las puertas del Next Museum de Bilbao ya comprobamos cómo a través de sus padres, esta trilogía ha trascendido el tiempo llegando a todos esos hijos de una generación que aún hoy, ya adultos, sigue vibrando cuando ve de cerca algo que ha pertenecido tanto a su vida como la historia de Doc y Marty. A lo largo de las diferentes salas podremos ver material inédito de los rodajes, piezas de atrezzo auténticas como una de las matrículas. No faltan artículos como el inolvidable monopatín volador Hoverboard, la zapatilla Nike, la chaqueta de Marty, los diseños exclusivos de Pepsi o Pizza Hut en dos de los ejemplos mejor integrados de productplacement que recuerdo en toda la historia del cine. Tampoco falta el guion gráfico del final original de la película, que se proyecta al final de la visita. No se pudo llevar a cabo por el desorbitado presupuesto que hubiese supuesto su rodaje. Incluso encontramos un curioso easter egg de la película en guiño al propio director de la película Robert Zemeckis en forma de Roger Rabbit.

Seguro que cada uno tiene su objeto favorito en la exposición. Yo sin duda tengo el mío. Nada menos que el emblemático vestuario de vaquero de Marty, perteneciente a la tercera parte de Regreso al futuro. No pude evitar pararme un buen rato a observar esa pieza que sin duda me conectaba con esa emoción que sentía cuando empezaba esa inesperada aventura del oeste en que convirtieron el final de esa saga cinematográfica que nos demuestra que a donde vamos no necesitamos carreteras.

El plato fuerte a nivel experiencia fotográfica desde luego llega con una sala con una colección de vehículos única: el DeLorean DMC12, antiguamente propiedad de Hollywood Studios, restaurado y transformado en una Máquina del Tiempo como réplica 1:1, fiel al original en cada detalle y compuesta únicamente por piezas originales de la época. Se ha equipado como fotomatón, lo que permite a los visitantes tomarse una foto de recuerdo e imprimirla inmediatamente en papel fotográfico de alta calidad. También podremos ver un Ford de 1946 de Biff Tannen, la furgoneta Volkswagen T2 y el Toyota Hilux SR5. Al acabar la visita, tras el final alternativo, por supuesto los fans encontrarán su espacio para las compras tras pegar unos cuantos tiros en la máquina recreativa. Una visita muy recomendable que sin duda me hizo conectar con esos tiempos en que elegir una película entre las estanterías de un videoclub era un acontecimiento de una magia que solo los que pudimos viajar al pasado con nuestros recuerdos llegamos a entender. Eso sí, Doc, tranquilo, las nuevas generaciones te seguirán recordando. Futuro asegurado.

Una temporada a ritmo de musical: THE SHOW MUST GO ON o la importancia de covers, swings y alternantes

Se alza el telón. Todo parece ir normal, pero algo ocurre. Una persona del equipo se desmaya. El protocolo de actuación no escrito, ese que hace que se suspenda la función solo en casos muy extremos, hace que la figura de los covers sea primordial una vez atendida por supuesto la urgencia médica. Desde luego, la salud es lo primero aunque deba prevalecer el THE SHOW MUST GO ON casi como un mantra escénico. Otro día un actor se lesiona, física o vocalmente. En la siguiente función, tendrá que sustituirlo un cover o swing. En este post en el que navegaremos entre lo inmersivo de Cabaret (y un poquito también en Godspell), el convento de Sonrisas y lágrimas, nos llenamos de risas con El Otro Lado de la Cama, la constatación de que No day but day y lo bonito que luce en la recta final de su primera temporada nuestro Wicked ibérico queremos aplaudir el trabajo de todos aquellos, covers, swings y alternantes, que están preparados con todas las esperas del mundo para que cuando llegue el momento se alce el telón con la misma calidad artística de cada función.

Nota a pie de página: Este es un post inicialmente concebido para su publicación hace unos meses, pero a veces la vida pide paso y todo se congela y tenemos que esperar a que la chispa vuelva a surgir y eso lo ha supuesto ver Ànima, un absoluto prodigio de la creación hecha en nuestras fronteras.

Aaron Cobos, un imprescindible del Teatro del Soho. El intérprete ganador del Premio Talía a mejor actor de teatro musical por Gypsy volvió a estar encima de un escenario de la mano de la compañía comandada por Antonio Banderas. La complicidad del malagueño con Cobos se notó desde A chorus line, donde un accidente en escena marcó el recorrido del espectáculo hasta que por fin Aaron pudo ver de nuevo brillar los focos sobre su talento. Después vendría Godspell, sí, el musical que nos ocupa. En este caso bajo la dirección de Emilio Aragón. La gira lo pilló haciendo Gypsy, pero estuvo presente en otras áreas de la producción. Ahora, por fin, varios años después de su estreno, pudimos verlo recientemente en el Gran Teatro Pavón de Madrid. Cobos vuelve a demostrar que la confianza de Banderas es por su talento, constancia y dedicación absoluta al teatro musical. Solo alguien así puede sacar adelante con semejante energía números como ese Te rogamos con el que se lleva una gran ovación del respetable. Aaron Cobos es la constatación de que aunque a veces el cuerpo te pida pausa, es solo un entreacto para volver y brillar con más fuerza. Tras finalizar funciones en el Pavón, esperamos verlo muy pronto de nuevo en escena.

Alternantes, covers y swings. Uno de los objetivos de estos posts sin duda es aclarar términos y ponerlos en valor de nuestro teatro musical. Un cover es un intérprete que hace la función cuando el titular no puede por descanso, prescripción médica… Un swing es un todoterreno, una persona que sabe muchos (e incluso todos) los papeles de hombre o mujer, es uno de los grandes salvadores del teatro musical. Esperan mucho, muchos días no hacen función y un día no solo hacen la posición de tal o cual persona del ensemble, les toca un papel relevante y llega su recompensa a tanto esfuerzo. Entre los últimos que he visto ha sido a Adrián Quiles en Los Miserables. Por último, el alternante hace x funciones de x personaje sin estar necesariamente en el día a de la función. En este post hablaré del trabajo de Víctor Palmero en Cabaret al que vi en enero -llego tarde lo sé, pero insisto como dije antes que a veces todo se congela y la vida pide paso. No me quiero olvidar de mentar a los miembros del emsemble de teatro musical sin los cuales no habría función. Son ese conjunto de intérpretes con distintos papeles a lo largo de la función muchas veces sin frase alguna, pero que hacen que el musical tenga presencia. Por dar un par de nombres con los que he disfrutado en las últimos meses: Un irreconocible Christian Velert en Cabaret y Andoni García que brilló en la parte de danza y como algunos de los padres de los protagonistas de Rent.

Ànima o cuando el teatro musical sirve para descubrir historias demasiado ocultas. Ànima es sin duda uno de los mejores musicales de creación hechos en España. Pongamos en contexto al lector. Nos adentramos en los estudios Disney en la época de su mayor reto hasta la fecha: Blancanieves y los 7 enanitos. En sus entretelas descubrimos el papel silenciado de unas mujeres que solo podían aspirar al departamento de Pintura y Entintado. El TEATRO MUSICAL con una producción de gran formato que ojalá veamos en una traslación al castellano en Gran Vía, sirve como vehículo para esta historia de sueños y decepciones en la industria de Hollywood. Con un reparto maravilloso, una orquesta que suena a gloria bendita, un libreto que cuenta lo que quiere contar desde el entretenimiento, pero sin perder por ello un ápice de profundidad, nos encontramos ante para mí el mejor musical original que he visto junto a Mar i Cel y El médico. Un MUSICAL que también marca la diferencia con una escenografía llena de mimo, detallismo y amor por la animación a manos de David Pizarro y Rober de Arte. Este espectáculo, estrenado originalmente en el Teatre Nacional de Catalunya, y que ahora se puede ver en el Tívoli de Barcelona, es producto del esfuerzo de un grupo de creadores con Blanca Bardagil, Oriol Burgés -al que vi como un estupendo Walt-, Víctor G. Casademunt, Marc Gómez, Adriá Barbosa y Abel Garriga a la cabeza. Tampoco me quiero olvidar de la encomiable labor de producción para sacar adelante esta producción de gran formato con Vero Vero en coproducción con El Terrat, Bitó y Marianna. Ojalá tanto esfuerzo creativo y de producción se corresponda con un largo recorrido por los escenarios.

Antoine se amolda al acogedor Lírico del Teatro Calderón. El productor Dario Regattieri desempolva uno de sus montajes más emblemáticas para darle una nueva vida en Lírico, el espacio de la azotea del Calderón que está programando al igual que la sala principal. El espectáculo, que vuelve a liderar el también compositor Shuarma, cuenta en esta ocasión con Ignasi Vidal en el papel protagonista, tras años más centrado en la dirección y en la autoría. Un lujazo volver a verlo en esta versión íntima de uno de los musicales más representados de Beon Entertainment.

El Otro Lado de la Cama o la versión más ‘meta’ de un musical que conocemos muy bien con unos Ricky Mata y Mónica Macfer que son química pura. Una nueva traslación a los escenarios a cargo de Artículos de Conya acaba de llegar a la sala 2 del Nuevo Alcalá de Madrid. Una de las grandes novedades son los guiños a la película, como el hecho de que los personajes se llamen como los actores de la película, e incluso guiños en trama referentes a su secuela, Los dos lados de la cama. No falta en uno de los momentos más delirantes el icónico Niño Melón. A las canciones presentes en la cinta se suman bajo la adaptación de Ernest Fuster y dirección de Joan Olive momentos musicales impagables como el que incluye Juntos de Paloma San Basilio. La química innegable -es imposible no reírse en cada una de sus apariciones- de Ricky Mata y Mónica Macfer son parte del éxito de este musical que funciona como un reloj suizo con un elenco y un público entregado a la causa del buen rollo. Siempre será un buen día para gritar SALTA mientras reivindicamos que LAS CHICAS SON GUERRERAS.

Godspell ‘revisionado’ por Banderas tras el montaje de Emilio Aragón. Tras ver el montaje dirigido por Aragón y coproducido a pachas con el Soho, Antonio Banderas ha cogido las riendas del musical para dar su punto de vista de este clásico que de alguna forma le aficionó al género hace casi 5 décadas. El protagonista original de la primera producción española, Juan Ribó, estuvo en el Pavón y el malagueño quiso dedicarle la función. Aunque siga la línea a nivel general de la estupenda propuesta de Emilio Aragón, Banderas ha conseguido hacerlo aún más ameno, divertido y con más fuerza. Cuando se tiene de punto de partida un libreto tan ‘naif’ el paso del tiempo solo puede acrecentar esa sensación y esta propuesta ha conseguido darle una vuelta para que no nos suene un tanto anquilosado su mensaje, llevándolo más a una espiritualidad casi aconfesional que conectará tanto con creyentes como con los que no lo somos. El gran mensaje de amor se acrecienta gracias a un reparto entregado – Ferran Fabá, Hugo Ruiz y Laia Prats firman sus mejores trabajos- a una partitura excepcional de Stephen Schwartz bajo la impecable dirección musical del joven talento musical Daniel Villaroya. Impecable montaje del Soho y Banderas, como ya nos tiene malacostumbrado. Mucho que esperar del próximo Sweeny Todd que protagonizará el propio malagueño.

Inmersivo. He vivido de una forma inmersiva dos de los musicales en cartel actualmente. En Cabaret puedes elegirlo y en Godspell puedes ser elegido por la mano celestial por así decirlo. Tras verlo por primera vez en previas desde la parte posterior de la zona de mesitas, esta vez me subí al escenario del Kit Kat Klub del Albéniz en Madrid. La experiencia, desde una mesa-escenario en la que se montaba una habitación de la pensión de Schneider, fue realmente inolvidable. La puesta en escena, medida al milímetro dentro de que algunos números son de cara al público de sala y se da un poco la espalda -bendita silla reclinable- al público del escenario, es tan interesante que recomiendo la experiencia para cuando repitan, que seguro más de uno lo hará. No descarten ser ‘gaseados’ eso sí, no les hago más spoiler, pero sí les digo que no tengan miedo a vivirlo desde el escenario, de verdad que no es una experiencia para nada ‘comprometida’ y podrán poner en valor el currazo de todo el equipo artístico -incluida la estupenda banda- con momentos emocionantes de la mano de intérpretes como la extraordinaria Amanda Digón y otros miembros del equipo que ya destaqué en un anterior Una temporada a ritmo de musical. En Godspell no estaban encima del escenario o bueno sí, un espectador a diario lo estaba. En mi segundo visionado me tocó a mí ser Lázaro y gracias a la complicidad del elenco y del propio Antonio Banderas que me felicitó después fue una divertida experiencia.

Los Chicos del Coro o cuando la emoción sigue traspasando el escenario. He visto ya unas cuantas veces a lo largo de los años este montaje con distintos cambios en el reparto tanto infantil como adulto. Para mí, el gran éxito reside en la base argumental de la propia película que ya me emocionó en su día. Trasladarlo al escenario, con la complicidad de la dirección de Juan Luis Iborra y la adaptación de Pedro Víllora, no era fácil, pero lo cierto es que las novedades -principalmente la incursión femenina en la trama- funcionan como un reloj suizo. Entre las novedades de este visionado la sorpresa maravillosa de encontrarme como el bondadoso Maxance en manos de Fran del Pino en la que además era su primera función. Al acabar, de nuevo la emoción, estaba acompañado por mis padres, volvió a traspasar el escenario y es que hay emociones que por muchos años que pasen no se olvidan.

No day, but today o un emocionante final para Rent. A veces la realidad pide paso y no queda otra que parar, aunque la función debiese continuar contra viento y marea. Con las emociones a flor de piel llegó la última función -esperemos que solo por ahora- de Rent. Quiero aplaudir el arrojo de una productora independiente como Rocío Bilbao por poner en marcha esta ambiciosa producción de un musical que a pesar de tener ya varias puestas en escena en España no es un producto fácil precisamente. Incluyo los Reyes, la princesa y la infanta se pasaron a verlos. Desde entonces, se han contado muchos carteles de NO HAY LOCALIDADES, incluida esa última vez que se subió el telón coincidiendo además con el 30 aniversario del fallecimiento de su compositor Jonathan Larson. Esos llenos son una recompensa al esfuerzo que ojalá tenga continuidad con una fórmula de producción que permite seguir llenando de amor los escenarios.

Patricia Clark y Víctor Palmero, mis dos grandes novedades como espectador de Cabaret. Este segundo visionado tenía el objetivo de ver sobre las tablas a estos intérpretes a los que he tenido la suerte de disfrutar un puñado de veces sobre el escenario. Aún con el recuerdo de su extraordinario trabajo en el monólogo Johnny Chico, tenía ganas de ver cómo Víctor Palmero había afrontado el emblemático Emcee en esta revisión del clásico Cabaret. Con unos cuantos intérpretes a los que he visto en este personaje (Asier Etxeandia, Armando Pita, Edu Soto y también en esta producción Abril Zamora) el reto era mayúsculo. Ya estaba disfrutando de su trabajo, pero para mí la clave es uno de los temas más complejos tanto del personaje como del propio musical. Se trata de I Don’t Care Much. Hay que tener muy bien engrasada tu propia maquinaria escénica para no desbarrar. Hay que saber llegar hasta el límite de la emoción para que esta no se ‘coma’ a la voz y Palmero lo consigue con sobresaliente. Por otro lado, Patricia Clark recupera más de dos décadas después a Fräulein Schneider que ya interpretó en la producción de Stage. Lo hace en una visión de la historia distinta y con las tablas y la experiencia vida que da el paso transcurrido. Creo en el papel sanador del ARTE y Clark desde luego vuelca su emoción en este personaje que construye desde el compromiso y la experiencia emocional vivida. Sentirla cerca cantando el desgarrador What would you do? e incluso haciendo una cama desde el escenario es algo único. Sí, mereció mucho la pena disfrutar por primera de Víctor Palmero y de Patricia Clark que de la mano de Tony River construye una pareja inolvidable.

Perseidas, un musical original creado de Madrid al cielo. Hay una máxima del teatro de Stephen Sondheim que dice que los personajes comienzan a cantar cuando no son capaces de expresarse con palabras. De alguna forma, a partir de una experiencia personal de Luis Montis del Cano, es lo que le ocurre a los protagonistas de este musical original genuinamente madrileño que se puede ver aún el próximo 11 de mayo a las 20h en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

Sonrisas y lágrimas está de vuelta en España. Theatre Properties ha echado a andar una nueva producción del clásico entre los clásicos del teatro musical. Los estupendos Silvia Villaú -su dulzura hace única a su María- y Carlos J. Benito -que repite en el papel del severo Capitán que le va como anillo al dedo- son los protagonistas de esta inolvidable historia. No me quiero olvidar de una veterana de los musicales, Amparo Saizar, con un despliegue vocal impresionante como Madre Abadesa. Girarán por toda España y en julio harán parada en Madrid, siempre llevando el teatro musical a todos los rincones como acostumbra la productora liderada por Tomás Padilla que traerá Annie y Jekyll y Hyde la próxima temporada. Estaremos atentos a estos dos títulos que conocen bien desde la compañía.

Wicked vuela muy alto en la recta final de su primera temporada. En una de las primeras previas pude ver este musical en Madrid. Me encanta volver cuando el espectáculo está rodado. Pude volver unos meses después y solo puedo aplaudir con más fervor la puesta en escena de David Serrano -recordemos que para nada es una franquicia. Se han pulido cositas y los intérpretes están en un punto magnífico. De la complicidad y la perfección vocal de ‘Las Cristinas’ Llorente (Glinda) y Picos (Elphaba)-nominada a los Talía- poco más hay que añadir en un reparto en que sobresalen la elegancia ‘mágica’ de Javier Ibarz- nominado a los Talía- y la humanidad del Dr. Dillamond de Esteban Oliver entre otros. Ojalá sea la recta final solo de una primera temporada que deseo tenga continuidad. Esta producción lo merece. Los que se irán tras tres temporadas de Madrid -a hacer gira afortunadamente- son los chicos de The Book of Mormon que revisité hace unas semanas en el Teatro Rialto, donde cogerá el relevo el exitoso Ópera y Zarzuela Dreams el 9 de junio. Una auténtica fiesta de la risa la que proporcionan los ‘mormones’ con la que la productora ATG ha dado de lleno en el clavo.