Las reseñas de Alberto Morate: BARRIO CALEIDOSCOPIO. Pero estás solo.

Iba yo a comprar el pan” decía el gran Francisco Umbral en su columna Diario de un snob en El País durante mucho tiempo. Ahí Paco Umbral hablaba de con quién se encontraba, qué sensaciones tenía y qué fugacidad de las cosas tienen lo que nos pasa a diario en nuestro barrio.

Barrio Caleidoscopio, de Teatro de la Vuelta, que es uno solo. Carlos Gallegos, que también, aunque anclado a su sillón, sale a comprar un pan, o dos. Y nos cuenta sus sensaciones, lo que le recorre en el aire por dentro. Lo dirige, muy bien llevado, Gonzalo Gonzalo, como si estuviera con él en todo momento. Pero está solo.

Y lo que le ocurre es el amor, la humanidad entera, el corazón desbocado que es un músculo rojo dentro de su pecho. Es como un niño. Para él todo son recuerdos, no quiere compasión, no le gustan los gritos, se siente vacío y, al mismo tiempo, lleno, pletórico. Está en medio de los otros, pero solo, saturado, hecho costumbre, apurando cada instante como si fuera el primero.

En un alarde de interpretación medida, Carlos Gallegos, de voz ajustada, de gesto preciso, este ecuatoriano que representa a Alfonsito, quiere abandonar el concepto que de él tienen, pero no por los demás, sino por sí mismo. No puede estar equivocado. Se lo dice el corazón, y este nunca miente. Desconoce lo que hacen los otros, y tampoco le interesa demasiado, quiere contarnos su experiencia, su miseria, su soledad, sus ganas de vivir aunque se lo impidan sin decoro.

Comprará un pan, o dos, pero no para salir de la miseria, para entrar en la felicidad que le produce saber que uno puede enamorarse, sentir, padecer, con solo una mirada, con solo una voz, con solo una sombra, la rebeldía de las entrañas ante unos ojos luminosos.

Es un prisma de mil colores rotos, un espejo triangular de un barrio cotidiano y vulgar, de un personaje, quizás, algo paranoico, de una persona viva que no quiere quemarse lentamente mientras se ríen los otros.

A partir de ahora, tal vez nada sea como antes, que retumbe en su rechinar la felicidad de la herida interna, el empuje de un barrio que no lo acepta, el deseo de integrarse de cualquier modo, pero no a costa de perder su dignidad, sino de hacerse valer para salvar la amargura de sentirse solo.

Ya lo saben, un asiento, una cadena, un hombre solo, un deseo, un evitar la distancia, un romper con lo que puedan opinar otros.

En La Sala, los domingos, un día anodino para los que distintos somos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: VITALICIOS. SAINETE NEGRO. Sí, no, interrogante.

Hubo un tiempo de bonanza económica y cultural, ¡quién lo diría!, donde las aspiraciones a realizar espectáculos, eventos, encuentros de éxito era algo cotidiano y significativo. En recompensa, se otorgaban ayudas e incentivos “Vitalicios” tentativos para que la creatividad no mermase. Pero, hete aquí, que las recesiones económicas son importantes y llegan cuando nadie se las espera y la gestión de la cultura cae cada vez más bajo. Y sin ascensor. Solo un montaplatos donde nos den las instrucciones precisas. Hemos ido perdiendo nuestra calidad humana.

La obra de José Sanchis Sinisterra comienza con un largo listado de composición de lugar. Hay que cortar por lo sano. Y la síntesis es que el arte y la cultura están estorbando. Un estado de bienestar no puede permitirse que sus ciudadanos piensen. Tienen que actuar de forma mecánica y sin imaginación, no vaya ser que se les ocurran ideas progresistas, libertarias y, lo que es peor, que cuesten dinero.

Con esto queda claro que en el texto de José Sanchis Sinisterra su propio texto quedaría relegado al olvido, al cajón de los proyectos nunca ejecutados, al ostracismo de autoridades incompetentes que tendrían que sacar las comisiones por otro lado. No se puede regalar cultura como si fueran caramelos. Hay opresión, y humor, y experiencia en todo esto. Por eso bajan al subsuelo del subsuelo, al oscurantismo de tiempos pretéritos; solo falta la censura para indicarnos lo que es malo y lo que no es bueno.

Lo dirige el propio Sanchis y Eva Redondo que, posiblemente, no escatimen en esfuerzos para sacar adelante este proyecto. El elenco son Magdalena Broto, Marta de Frutos, Santiago Nogués (con la colaboración de Marisol Rolandi) que, mecánicamente, acaban por mostrarse más humanos que lo que suscitan sus jefes y sus dicterios.

El autor, en efecto, pone el dedo en la llaga de algo que nos sucede desde tiempos inmemoriales que no están tan lejos. Si por algo cuando se habla de que el teatro está en crisis viene a suceder que solo es una falta de presupuestos. Bueno, y de promoción, y de interés político, y de miedo, ¡no vaya a ser que pensemos!

Mantened oculta el habla, el teatro, la poesía, el arte, que ya nos encargaremos nosotros (los altos funcionarios de turno sin criterio) que esto es cosa de unos pocos, de unos locos peligrosos, a los que habrá que otorgar un No habitualmente, un Interrogante en algunos casos y, de vez en cuando, un para que vayan tirando y que no todo sea tan negativo. Un ejemplo basta de muestra, no sé de qué se están quejando.

Una palabra final: Vitalicio, hasta que deje de serlo.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: EL PECADO MORTAL DE MADAME CAMPOAMOR. Historia radiofónica.

Las lágrimas no eran para ellas. Para ellas era la lucha, la movilización, la visión de futuro, el codo con codo con los hombres, inmensas, enfrentadas a lo socialmente establecido. Pretendían y querían el sufragio femenino, pero no solo eso, también la no discriminación por razón de sexo, la igualdad jurídica de los hijos, el divorcio, y un estado de igualdad más equitativo.

¡Qué difícil es hacer cambiar el parecer de ciertos hombres! De lo que está arraigado y parece inamovible. Seguimos moviéndonos en esos campos de desconfianza y falta de libertad. Una ley no obliga a hacer algo si no quieres, pero permite a quien sí quiera ejercer ese derecho que lo haga. Aún hoy seguimos en lo mismo.

Los hombres, siempre los hombres, queriendo mantener su estatus de privilegio aunque no tengan suficiente sentido. Menos mal que mujeres como Clara Campoamor siempre han existido. Es lógico, no son menos que nadie, no son un simple acompañamiento masculino.

El pecado mortal de Madame Campoamor, en un gran acierto radiofónico, que es como se conocían los acontecimientos en su época, es un texto donde Mario Hernández aprovecha para sacar a la luz, esos discursos políticos. Esa confrontación con Victoria Kent, esa memoria histórica donde solo recordarlo nos hace estar vivos.

No es propaganda política ni alegato para vilipendiar al enemigo. Es el reflejo de unos hechos sucedidos. Clara Campoamor tuvo que exiliarse, como tantos otros, pero le quedará el brillo furtivo en sus ojos de aquello conseguido.

Descubrimiento para quien no esté informado, visibilidad para recordar que nada fue sencillo.

Irene Coloma, José Fernández, Mario Hernández, Elena Rey son varios personajes, varias voces, testigos. Con humor y con dolor, con riguroso estudio, con la fuerza de la palabra y algunos sonidos, en el aire nos desgranan este periodo que acabó en el exilio. El pecado mortal de Clara Campoamor fue no rendirse ante lo que otros hubieran considerado de antemano como perdido.

Historia radiofónica, teatral, documental, en directo y en vivo, el llanto solo consuela, lo que produce efecto es el grito. Pero comedido. La aplastante realidad, la transparente igualdad, la explosiva firmeza de creer en lo que digo. Así era ella, Clara Campoamor, estrella fulgurante de nuestro destino.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Santander será epicentro de las artes escénicas en julio

Un año más, la Academia de las Artes Escénicas de España plantea una actividad en su Escuela de Verano. Por cuarta vez, se produce la colaboración entre varias instituciones públicas para ofrecer un programa que une rigor, excelencia y entretenimiento, para que jóvenes de diversas comunidades participen en un proyecto de formación. Este año, Cantabria es la referencia ideal para, a partir de una personalidad tan destacada del mundo de la escena como Santiago Ontañón, considerar, junto a su condición de artista plástico de primer nivel, la actualidad de la escena social en sus formas más destacadas. Las actividades se desarrollarán entre el Palacio de Festivales de Cantabria y la Filmoteca Mario Camus. Nombres como los de Cayetana Guillén Cuervo, Pepe Viyuela, Laila Ripoll, Lluis Pascual, Ana Zamora, Lluis Pascual, César Oliva, Antonio Najarro, Borja Ortiz de Gondra, Helena Pimenta, Ana Zamora, Ignacio García May y Javier Huerta -que también impartirá un curso este verano en la UIMP– entre otros nombres. Eduardo Vasco será el director de este curso que contará con 50 horas lectivas. Del 18 al 21 de julio Santander se convertirá por primera vez en uno de los centros estratégicos de las artes escénicas de toda España.

Ayer Cayetana Guillén Cuervo, Presidenta de la AAE, de la mano del Vicepresidente de Cantabria Pablo Zuloaga, de la Directora General de Acción Cultural Gema Agudo, de Carlos Troyano, responsable de programación del Palacio de Festivales de Cantabria y el rector de la Universidad de Cantabria, Ángel Pazos, entre otros presentaron esta iniciativa de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Las reseñas de Alberto Morate: CATERINA. Santa con todos los méritos.

Hace tiempo, en mis ancestrales tiempos, leíamos hagiografías. Recuerdo especialmente la de Fray Escoba (que, en realidad, era una película, pero yo la recuerdo en un libro de Bruguera, quizás, la vida de san Martín de Porres), la de santa Teresa, la de san Pablo y diversos mártires que nos colocaban en una situación de desamparo y desasosiego, pues en ningún momento yo quería formar parte ni de milagros ni de martirios, ni de sacrificios ni de rezos.

Hoy veo una historia de una santa. Caterina de Siena, patrona de Italia y de Europa. Doctora de la iglesia, con la que topamos aún todavía, redundando. Mística de la Edad Media, como bien recalcan en este montaje de la compañía Paroxa. Sin embargo, damos, dan, un salto al futuro nuestro, en el que estamos, y después de vilipendios, juicios, 23 hijos de su madre, la peste negra, y una paloma en la cabeza, estos desalmados, en el término cariñoso del adjetivo, nos llevan a la inmediatez de sus hechos. A lo que dejó, legó, y tuvo que luchar contra el infierno, que no es otro que el de la sociedad en la que vivió y nosotros seguimos viviendo.

Si nos paramos a pensar, cosa harto difícil en estos días, nos damos cuenta que no ha cambiado tanto la sociedad de antaño con la que ahora consumimos. Modas, auges irritables, índices de audiencia, la palabra equívoca y el ensalzamiento de los santos que ahora son paganos.

Esta compañía, dirigidos por Amaia Azkue, sobre un texto de Cristina Masoni, en una puesta en escena sin desperdicio de movimiento corporal, de asunción de roles, de texto sardónico y directo, de pecado, por transgredir una forma formal de entender una biografía estética que reniega de un argumento concreto, nos van pasando por el tamiz del reportaje, del cabaret, del show business, una vida relegada a la crítica y a la lucha por el sufrimiento del propio cuerpo, a los estigmas de ser santa sin todavía serlo, a la realidad de entonces que era confusa como ahora, y al que cada uno arrima el ascua a su sardina sin haber encendido el fuego.

El elenco: Cristina Masoni, Javier de Luis, Cësar Von Rom, Camila Femenie, representantes, como decían antes, de lo ideológicamente incorrecto. Claramente preocupados por mostrar que ya en aquel entonces, había mujeres, santas o no, que no se conformaban con lo impuesto.

Aun así, prudentes, no nos sacan de quicio, sino que nos hacen reír, y sufrir, y pasar un momento estupendo. ¿Sacrilegio? Faltaban casi cien años para que naciera Torquemada y pusiera los puntos sobre las íes en sus tremendos criterios. Además, como Caterina de Siena era italiana, de poco le habrían valido sus dicterios.

Hoy Caterina Benincasa es personaje teatral y santa con todos los méritos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: ENTRE COPAS. Brindemos por ello.

El vino, aunque no lo bebamos, es nuestra esencia. Somos un país vitivinícola, de recios sarmientos, de buena uva, de caldos de prestigio. Pero qué pocos entienden sobre ello. Hablan, presumen, lo catan, lo prueban, pero se quedan en eso. Y el vino, me lo enseñó mi padre, es algo más. Es el sudor claro y enfrentado de quien hace un esfuerzo por ofrecernos un placer.

El vino es memoria, es historia, es arraigo. Pero también literatura, juerga, amistad, encuentros, amor. Sobre todo amor, brindis sonriendo.

Con una copa de vino me siento estupendo. Mis manos están ocupadas. Siento el aroma, aprecio el color, me acompaña el misterio. Y si a eso le añado una buena compañía, está todo hecho.

Entre copas es una comedia amable, de todo lo citado anteriormente. Encuentros, amor, incluso olvido, esperanza, necesidad, espejo. El texto es de Rex Pickett, que no es riojano ni de la Ribera del Duero, ni de Valdepeñas, ni tiene denominación de origen, pero puso empeño.

Alrededor del vino se construye una historia de insatisfacción y de aventura, de comienzo y no solo de gesto. Quien aprecia el vino es más honesto. Quien lo toma como entretenimiento solamente no sale escaldado, pero queda seco.

Una historia aparentemente banal, una despedida de soltero, se convierte en un golpe, en un beso, en un exprimir la uva, en un devenir que depende de quién deguste el mejor vino, de quién sepa consumirlo y querer hacerlo su destino, su propósito, su objetivo, su último verso.

Juanjo Artero, Patxi Freytez, Ana Villa y Elvira Cuadrupani son las dos parejas con distintos gustos a la hora de paladear lo que pueden ganar o perder, lo próximo o cercanos que nos encontremos de los otros. No solo es cuestión de cantidad, sino de calidad y saber sacarle provecho. Pero provecho humano, de amor, de vida entre dos, de abrazos, de aproximación, de no sentirse ni más ni menos. Lo hacen con ritmo, con desparpajo, con soltura escénica, con divertimento que nos traspasan a los espectadores, brindemos por ello.

Garbi Losada lo dirige, no es la culpable de todo esto, es la enóloga que sabe apreciar el sabor de un sentimiento. Al fin y al cabo, una copa de vino es mucho más que una bebida que debería permitirnos ser sinceros. Entre copas, entre vinos, anda el juego, entre vinos nos hacemos personajes excelsos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: EL DIABLO COJUELO. Pasen y vean.

¡Como si el diablo no tuviera otra cosa que hacer que ir de casa en casa, de tejado en tejado, espiando a sus convecinos! Ahí se va a encontrar amores prohibidos, sombras de personas, mujeres rinocerontes, camas desechas, luces encendidas, y calles transitadas en subterfugios.

Pero si es que además resulta que el diablo, que también es cojo, o cojuelo, o tranco, o renco, o de pie quebrado, deviene en payaso, en bufón, en albardán, en perillán, en augusto, en clown internacionalmente, entonces nos topamos con la Compañía Rhum que están bien dispuestos a ello.

Hablan con Lluís Homar, que ya es decir mucho, y este les pide un clásico, pero que no sea el clásico clásico de turno, sin minusvalorar a aquellos en los que todos estamos pensando. Y manos a la obra, que no es obra, que es narrativa, le cargan el mochuelo a Juan Mayorga que ya sabe de estos delitos. Mayorga es muy Mayorga, anda que no saben estos tipos. Y confían, ni más ni menos, que en Ester Nadal, taller de comedia, creación, narradora, y yo qué sé cuántos más títulos para una dirección sin remilgos.

Y, entonces, deciden hacerlo circo. Circo de butacas y escenario circular, circo de nariz roja y cara blanca, circo de labios pequeñitos y habla grande, de luz y explosión, de música y de instinto, de bofetadas falsas y de espejos cóncavos y convexos, aquí está el tiempo detenido.

Pero si un día sus nietas, si las hubiere, tuvieran que contar su historia, dirían que sus abuelos empezaron de payasos y siguieron siéndolo, pero payasos clásicos, los que todos recordamos, queremos y necesitamos, que esta vida ya es demasiado clásica para que siga siendo siempre lo mismo.

El diablo cojuelo, pasen y vean, don Luis Vélez de Guevara puede que se halle entre el público. Público que somos nosotros, becarios por capricho, por querer enterarnos de qué ve el diablo en sus corredurías en plan cotillo.

Compañía Nacional de Teatro Clásico, claro, y por qué no, si no hay nada más tradicional y antiguo que reírse de nosotros mismos.

Sí, en el programa, menos mal que ya han vuelto los programas, todos hablan de dar saltos de alegría cuando les encomiendan el encarguito. Anda que no habrán tenido que currar, los benditos. Pero se ponen manos a la obra y te hace un instrumento de viento de una escalera, de un corpiño, de un micrófono, qué se yo, están locos estos tíos. Pero nosotros somos cómplices de este desatino que no es tal, que es espectáculo a lo fino, de variedades y de comedia, de drama y de musical, de monólogo y de mimo.

Y es que diablos cojuelos los hay por todos los sitios. Pero en estos momentos está en el Teatro de la Comedia, un clásico donde nos divertimos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

La Firma Invitada: Marta Moreno nos habla de CONQUISTADORES

La idea de Conquistadores nace tras la lectura de Inés del Alma Mía (Isabel Allende) durante la pandemia y el conocimiento de un personaje histórico tan apasionante como es Inés Suarez.

Tras establecerme en Mérida (Badajoz) y crear PROYECTO CULTURA en 2018, comienzo a trabajar como distribuidora de zona de compañías relevantes a nivel nacional como Histrión Teatro, Maduixa Teatre, Titiriteros de Binéfar, Lapso Producciones o Festuc Teatre -entre otras-.

A finales de 2020 me lanzo a producir mi primera producción propia. La motivación es extra viviendo en una tierra que ha dado grandes nombres de personajes que han pasado a la historia. Y así, con un equipo con mucho talento y más de 20 años de tablas sobre la escena en nuestra región, iniciamos un reto: contar en apenas una hora, y a modo de juego, un viaje que lleva al público a vivir la travesía, desembarco, encuentros con los naturales de un nuevo mundo, descubrimientos, matanzas, combates entre españoles, fundación de ciudades y la vuelta a casa. Y todo ello con mucho humor negro y los modos propios del teatro del absurdo.

Y justo ahora que acabamos de cumplir un año del estreno en el Gran Teatro de Cáceres, se nos ha concedido la ‘R’ (Espectáculo Recomendado) por parte de la Red Española de Teatros y Auditorios Públicos, contamos más de 40 funciones realizadas, y con gran satisfacción podemos decir que hemos sido candidatos con esta obra a dos Premios MAX en esta 25 edición: a mejor espectáculo revelación y mejor autoría revelación para José María Pizarro Cañamero.

El próximo 6 de junio, a las 19h, estamos en el Centro Cultural Pilar Miró de Madrid para quien desee sumarse a nuestra aventura.

 Royal GAG Orchestra llega al Circo Price el 27 y 28 de mayo

Yllana vuelve a la carga de la mano de Showprime y SingUs con un nuevo espectáculo lleno de humor y música clásica. Tras su triunfal gira por toda España Royal Gag Orchestra llega al Circo Price de Madrid los días 27 de mayo a las 20h y 28 de mayo a las 19h. Las entradas ya están a la venta. 

Después de espectáculos tan aclamados como PaGAGnini, Maestrissimo o The Opera Locos (Premio MAX a mejor espectáculo musical 2019) Yllana apuesta por el gran formato con un show cómico-musical y nada menos que … ¡Una orquesta sinfónica de 28 músicos sobre el escenario!

Interpretaciones musicales sublimes, teatro gestual, interacción con el público y mucho humor que hacen de The Royal Gag Orchestra un espectáculo inédito, único en su clase que provocará en los asombrados espectadores de todas las edades un amor espontáneo por la música clásica entre ataques de risa incontrolables.

El escenario se convertirá en una lucha de egos entre el director de orquesta Josef Von Ramik y el violinista Gaspar Krause por ver quien sobresale más ante el asombrado público, esto traerá situaciones disparatadas e impredecibles, mientras la prestigiosa Royal Orchestra con sus 28 músicos en vivo, intenta ejecutar un concierto que sin duda, nadie olvidará.

CREACIÓN

Alberto Frías, socio fundador junto a Eva Marco de SingUS,  como fiel enamorado de la música clásica, siempre tuvo en la cabeza crear un concierto de música clásica que fuera muy divertido. Llamó a la puerta de la compañía Showprime e Yllana para proponer su particular locura y consiguió que David Ottone y Juan Ramos, directores artísticos de la compañía desde hace más de 25 años, le siguieran y acompañaran en esta creación.

Juntos construyeron este concierto sinfónico-cómico, “The Royal GAG Orchestra”, que se presentará en el Circo Price bajo la batuta de Juan Manuel Alonso, director titular de la Orquesta sinfónica Carlos III.

Durante la representación tiene lugar una performance gestual estrafalaria, que consiste en una pugna entre el concertino, el director y el percusionista. Por muy heterogéneo, descabalado y disperso que se encuentre el grupo, siempre termina conectándose con una remota carambola que desafía la ley de Murphy, poniendo las cosas en su sitio en el último suspiro.

En este caso, los elementos de unión serán obras maestras como la Gazza Ladra de Rossini, la Danza Macabra de Camile Saint Saens, el zapateado de Sarasate, la archiconocida por el concierto de año nuevo Marcha Radezsky y un toque español: Las bodas de Luis Alonso o el preludio de Carmen de Bizet.

“The Royal GAG Orchestra” es una obra de teatro musical que busca deleitar a mayores y pequeños en cada acorde como demostrarán los días 27 y 28 de mayo en el Circo Price. 


 

Dirección Artística: Yllana
Dirección: Alberto Frías
Director en escena: Juan Francisco Ramos
Percusión: Chus Herrera
Violín: Thomas Potiron
Dirección musical: Juan Manuel Alonso
Narración: Eva Marco 
Iluminación:  Fernando A. Rodríguez-Berzosa González
Sonido: Espiral Audiovisuales

Vestuario: Sabina Gonzalez

Comunicación: Carlos Rivera Díaz (Desde mi butaca COMUNICA)

 Producción:  SingUS Música y Showprime Producciones 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Teatro Circo Price

Viernes 27 (20H) y  Sábado 28 de Mayo (19H)

Entradas a la venta : https://www.teatrocircoprice.es/

Abierto Calendario de Prensa

desdemibutacacom@gmail.com


Las reseñas de Alberto Morate: LA PRINCESA Y LA RANA. Todos los cuentos.

“Yo no sé muchas cosas, es verdad. Pero me han dormido con todos los cuentos y sé todos los cuentos”. Quien decía esto era un poeta, León Felipe de mis desvelos. Suerte que tenía él, poder conocer todos los cuentos, saber todos los cuentos, subirse al tren de los cuentos, viajar a mundos fantásticos a través de los cuentos, ser hombres y mujeres de bien porque les han contado cuentos.

Eso hace la Compañía La Bicicleta del Teatro Sanpol. Nos cuentan todos los cuentos. Todas las historias, todos los argumentos. Y lo hacen con la delicadeza, la profesionalidad y el sentimiento adecuados.

Grandes escenografías, sin escatimar medios, buenísimo vestuario, sin perder detalle, bailes, músicas, texto cuidados con esmero. Y la historia en sí, nada se les queda en el tintero. Están los hermanos Grimm, Andersen, Perrault, autores fantásticos como Julio Verne, Collodi, James M. Barry, Dickens, Las mil y una noches, si es preciso, también Disney, y personajes como Mary Poppins, La Bella y la Bestia, Los músicos de Bremen, Hansel y Gretel, Caperucita, Rapunzel,… yo qué sé, todos los cuentos.

El mundo adquiere otro color cuando entras en la sala del Teatro Sanpol. Ahí están acumuladas cientos de historias, canciones, musicales, producciones con la categoría Broadway, teatro y cuentos.

Ana Mª Boudeguer nos ofrece esta versión de El príncipe rana. Con la magistral interpretación de Arturo Vázquez, Marina Damer, Esther Santaella, Natalia Jara y el siempre inefable Victor Benedé.

Las músicas nos transportan a un universo idílico y al mismo tiempo peligroso. Para mantener la intriga, el suspense, los malos qué malos son y los buenos, qué ingenuos y qué buenos, valga la redundancia. Estupenda voces, controladísimo movimiento escénico, no dejan nada al azar, todo es un argumento bien estructurado, sin olvidar que se debe ir impregnando de valores a los espectadores más jóvenes. A ver si se conciencian de que ser emocionalmente humano, comprensivo, también es beneficioso para mejorar las relaciones y que no exista tanto odio.

Entro al teatro y me olvido de lo tedioso de fuera, de los ruidos que me producen dolor de cabeza, y atento, contemplo un espectáculo de suma y sigue, de mirada clara, de divertimento y calidad, de sueños y no de animadversión, fobias, desprecios. Se me pasa la hora y media volando. Quiero que siga el cuento. Quiero que coman perdices, y sean felices, o que se alimenten de risas y sentimientos, quiero que mañana me cuenten otro cuento, “Érase una vez” y otro, y otro, para no morir, como Sherezade, para encandilar a los más jóvenes, como yo, porque todos, y que no se nos olvide, siempre llevamos un niño dentro.

No me sé todos los cuentos, pero si me los supiera, quiero que me los cuenten otra vez de esta manera, que me vuelven loco.