Anabel Alonso: “En esta profesión lo más grande que te pueden decir es que eres una buena cómica”

Una actriz poco conocida entonces empezó a sobresalir en la profesión en la serie Los ladrones van a la oficina. Ya entonces, esta cómica de oficio y convicción, descubrió la grandeza de esta profesión. Y rodeada de José Luis López Vázquez, Fernán Gómez o Agustín González comenzó a ser reconocida en una profesión que la ha llevado a interpretar infinidad de personajes en la pequeña pantalla y en los escenarios de toda España. Ahora es parte de esa oda al amor llamada El eunuco, de gira tras el aplastante éxito en el Festival de Mérida.

La actriz nos atendió sólo unos minutos antes de subir el telón en el Arriaga.
La actriz nos atendió sólo unos minutos antes de subir el telón en el Arriaga.

¿Qué ingredientes tiene El eunuco para que funcione de una forma tan impresionante?

Gran cantidad y calidad del reparto. La gente se va a divertir muchísimo, les va a sorprender. Es una gran fiesta del amor. Madre-Hijo, el correspondido, el no correspondido… En el amor como en la vida hay que arriesgarse, hay que jugársela. Todo ello aderezado con unos números musicales fantásticos.

Y en Mérida vivisteis una fiesta en toda regla con récord de espectadores…

3070 espectadores diarios. Un teatro con 2000 años de historia. Hay una energía mágica. El público está ahí. Es un montaje muy atípico para este festival, una versión muy actualizada con un lenguaje muy cercano. El vestuario y la escenografía es más universal, es atemporal. Es un público especializado y que haya entrado en la propuesta es maravilloso.

¿Cómo han sido los ensayos?

Nos hemos reído mucho además de memorizar y probar cosas. Ha sido un placer ensayar los números musicales. Además, tenemos el cubo que se mueve bastante. Estábamos en un cubo esperando nuestra entrada… Ha sido como una gran fiesta que empezó en los ensayos y continua en las representaciones. Conocía a todos menos a Edu y María. Hemos conseguido un feeling especial con todo el equipo.

Vienes de una experiencia teatral pequeñita, Reglas, usos y costumbres en la sociedad moderna, ¿Te has reencontrado de alguna forma con esa energía de los comienzos, de querer contar ciertas historias sin importar el espacio o la repercusión?

Estoy muy contenta la verdad, ya que hemos entrado en el plan de Cultura Activa del Ayuntamiento de Madrid. Es un proyecto muy especial, muy diferente a lo que he hecho hasta ahora. Es un autor bastante diferente. Darme el gusto de volver a hacer un espectáculo más íntimo en la Bruc eso es lo que me ha permitido este montaje, me acuerdo de mis comienzos en el café teatro. Es cierto que tiene un poco esa energía de los comienzos cuando quieres hacer ciertas cosas y no te preocupas por la repercusión. Simplemente, lo haces por amor al arte. Tiene algo de un rodaje de cine en el sentido de que el público te ve hasta el color de las uñas. Es como una especie de primer plano.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es el mejor lugar para contar historias?

Más allá de las historias que cuentes y de cómo las cuentes, tiene esa cosa maravillosa del aquí y ahora. La función que ven hoy los espectadores no será la misma que verán los de mañana. Nosotros tampoco somos los mismos, hay algo irrepetible. Es vivo, en el teatro nuestro trabajo no se acaba en el estreno, descubres cosas nuevas cada día. Es una manera viva de contar historias que juega con las circunstancias de cada momento. 

¿Cuánto tiene de juego esta profesión?

Con 14 años me entró la vena teatrera por esa parte lúdica que lleva consigo esta profesión. Poder hacer cosas que nunca harías en tu vida. Te abre la cabeza cada vez que preparas un personaje. Ese juego, salir de la convención… Eso me engancha. Me gusta estar haciendo ahora mismo un personaje de ‘mala’ en televisión. Tenemos todos los sentimientos dentro de nosotros, pero en nuestra vida no tenemos la oportunidad de tocar muchas teclas. Y en esta profesión sí lo podemos hacer y eso es maravilloso.

Tu primera gran experiencia televisiva fue en la recordadas Los ladrones van a la oficina junto a maestros como Fernán Gómez y José Luis López Vázquez, ¿Con qué te quedas de aquella experiencia?

Fue una escuela profesional y vital. Compartí tres años de mi vida con ese reparto maravilloso. Me sentía como en una tertulia del Café Gijón. Yo me sentaba y escuchaba a estos maestros que discutían sobre política, de la profesión, de la posguerra… Y a nivel profesional no me cansaba de aprender cada día, me pellizcaba para comprobar que todo aquello no era un sueño. Además del reparto fijo, hicieron papeles episódicos gente como Fernando Rey o Gracita Morales… Con el paso de los años me sorprendo aún más de que eligiesen a una completa desconocida como yo en aquel entonces para compartir escenas con estos actores que son historia de la interpretación en España.

Si te llamo ‘cómica’, ¿Qué te sugiere?

Tuve la suerte de que me acogieran en su círculo. De hecho, pasé muchos fines de año en la casa de Fernando Fernán Gómez. Hacía tertulias y  unos arroces muy ricos. Un día me dijeron: “Eres buena cómica”, y para mi eso es lo máximo que te podían decir. Ni actriz ni intérprete, yo soy ante todo una cómica.

¿Cómo llevas el ritmo frenético de una serie diaria como Amar es para siempre?

Tienes que llevarte las escenas aprendidas. En las semanales tienes tiempo de pasar el texto por ejemplo. En un diario te llevas todo preparado. A la segunda toma tiene que valer. Tiene algo muy bueno al repetir tan pocas veces la secuencia… Sale algo muy vivo, muy orgánico… Estoy estudiando mucho. Me hice 8 secuencias, 26 páginas, en un día de rodaje. Es una manera de hacer que me está haciendo más disciplinada como actriz.

¿Con qué tipo de historias le gustaría seguir en esta profesión a Anabel Alonso?

Después de 25 años es la primera vez que canto en un escenario y que hago un personaje de mala como la Benigna de Amar es para siempre. Son muchas primeras veces de golpe. Eso es lo maravilloso de esta profesión. Nunca dejas de aprender.

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Doble gran ovación para Javier Gutiérrez

Javi Gutiérrez no ha hecho apenas promoción de la que, estoy seguro, va a ser una de las películas que más alegrías le va a dar en su carrera. El motivo lo ha repetido su compañero Raúl Arévalo, que coprotagoniza La isla mínima, en las distintas entrevistas. Gutiérrez se encuentra inmerso en la gira de Los Mácbez y rueda a la vez una película, El desconocido, como nos avanzó en exclusiva en una interesante entrevista que nos concedió justo después de una representación de la obra de Shakespeare.

El primer premio para La isla mínima ha venido de la mano del público. El pasado viernes llegó a las salas siendo número 2 en taquilla, siendo superada sólo por un blockbuster americano.  Anoche, mientras Javier Gutiérrez mostraba su faceta más oscura con las manos manchadas de sangre en el Teatro Arriaga de Bilbao, el Kursaal de San Sebastián aplaudía con entusiasmo el reconocimiento al intérprete. Así vivió su gran noche desde las tablas del Arriaga uno de los actores más queridos por el gran público: “Nos lo comunicó antes de empezar la función y imagínate el griterío, dijo que lo que más le gustaba era que lo recogiera Raúl Arévalo, cualquier otro se hubiera quejado de no recogerlo el por tener función, pero Javi no. Eso es lo grande. Durante la función todo fue como siempre, tranquilo, concentrado y pura energía. Grande Javi. Gran compañero y profesional” comenta Rulo Pardo, uno de sus compañeros en Los Mácbez. Mientras Raúl Arévalo recogía el premio en su nombre el actor de Águila Roja recibía el aplauso del siempre exigente público bilbaíno. A la salida de ese teatro que tantas noches de gloria le ha dado salía con una sonrisa luminosa. Era su gran noche, uno de los días más especiales de su vida.

Fotografía de Laura Galán.
Fotografía de Laura Galán.

Cuando uno ve trabajar a Javier Gutiérrez sólo puedo pensar en una carrera de largo recorrido, con espacio para todo tipo de personajes. Cuando uno ve trabajar a Javier Gutiérrez en La isla mínima y Los Mácbez– donde nos demuestra que los personajes más reales tienen que estar llenos de requiebros, de aristas, de luces y sombras- uno piensa en los grandes. Y sí, en ese instante me viene a la cabeza uno de sus referentes. Así rezaba el titular de la entrevista que le hice hace un tiempo: “Solo aspiro a acabar mis días como José Luis López Vázquez”. Gran maestro y mejor alumno.

Flashes sobre un comienzo de temporada teatral

En las últimas semanas, la temporada teatral ha levantado el telón con un puñado de propuestas de lo más interesantes. Hacemos un repaso de algunas de las que ya hemos visto DESDE MI BUTACA.

El disco de cristal. Hace 8 años que descubrí el universo de Radio Rara, la compañía de Secun de la Rosa, con El rincón de la borracha. Después pude ver Las fichas, una historia con la que volví a conectar de inmediato. Ahora podemos disfrutar de su talento y de su carisma en una pequeña joya a reivindicar: El disco de cristal. Sería injusto que entre tanta propuesta en la cartelera madrileña pasase inadvertido este montaje tan interesante. En escena, el actor se acompaña de dos grandes intérpretes: Ana Hurtado y Xavi Melero, además de la guitarra de Pablo Méndez. De la Rosa ha sabido coger las líneas básicas de El zoo de cristal y hacer una extraña mezcolanza con el mundo de los cantantes melódicos que, a priori, puede extrañar, pero que sobre las tablas de la Sala Off del Lara, brilla con luz propia. No os dejéis llevar por absurdos ‘clichés’ televisivos, simplemente ir a disfrutar de una buena historia, de una buena función de teatro.  Un montaje sencillo, íntimo y cercano que estoy seguro que descubrirá nuevas facetas del actor para el público más masivo. Y como en la vida, en esta historia sobre una familia un tanto peculiar, entre risa y risa, surge el momento de silencio estremecedor, ese momento en el que sentimos el hálito noqueante de la vida en su más honda encarnación. Están los viernes a las 20:30h y los sábados a las 19:30h en la Sala Off del Lara hasta el 1 de noviembre.

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Largo viaje del día hacia la noche. Es el primer MUST de la temporada, el típico montaje que todo amante del teatro debería ver. Estamos hablando de un clásico. Estamos hablando de una pareja protagonista deslumbrante. En definitiva, estamos hablando de TEATRO, así con mayúsculas. Una puesta en escena muy limpia, donde prima la palabra y el gesto de unos actores que llenan la escena de vida. Se agradece el ‘recorte’ del texto, esa es la verdad. Creo que en esas dos horas se concentran perfectamente las pasiones y pulsiones de esta familia. La química de Mario Gas y Vicky Peña como pareja pasará a los anales de la historia del teatro español, no tengo ninguna duda. En la protagonista vi un halo de la Blanchet de Un tranvía llamado deseo y  en el final de sus días detecté un poquito de la lucidez-locura infantil de la María Josefa que interpretó Vicky Peña en la ópera de La casa de Bernarda Alba, que dirigió hace unos años Román Calleja en el FIS. Dos registros, una misma actriz, inmensa como siempre, esta vez en manos del director Juan José Afonso que tanto nos está haciendo disfrutar últimamente con montajes como El hijo puta del sombrero. No me quiero olvidar por último de los brillantes trabajos de Juan Díaz, Alberto Iglesias y Mamen Camacho, esta última pone un contrapunto cómico que viene muy bien para descargar las tensiones de la obra. Merece la pena pasarse por el Teatro Marquina, de verdad que sí.

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El hijo de la novia. Hasta que Juan José Campanella filmó El secreto de sus ojos, la película en que se basa esta función era mi película favorita. Imaginaos lo que supondría para mi ir a ver una adaptación al teatro de una de las películas que más me han marcado. Obviamente, uno va con reservas, ¿Sería capaz esta traslación teatral de volver a emocionarme como la primera vez que vi la película? De entrada me chocó que la acción se hubiese focalizado únicamente en el restaurante del protagonista. De entrada me chocó ver algo que conocía, pero de una forma distinta. De entrada mi cabeza pensaba en Ricardo Darín, Héctor Alterio y Norma Aleandro. Ese primer ‘de entrada’ cayó por su propio peso cuando vi entrar en escena a Álvaro de Luna. Parece que hay cosas que no se olvidan y que aún llevando décadas retirado de los escenarios, el don de la palabra bien dicha lo conserva intacto. Y si te da la réplica un actor tan increíblemente verosímil como Juanjo Artero, que en cada trabajo da un nuevo paso hacia adelante, pues llegan los momentos de emoción, de magia. Creo que ha sido un acierto convertirlos en padre e hijo. Hay pequeños detalles que no me gustaron del montaje- lo del restaurante por ejemplo o que no me terminase de convencer la ‘comicidad’ de uno de los actores-, pero me quedo con el par de momentos de emoción que vi en escena. Garbi Losada y José Antonio Vitoria han vuelto a hacer un trabajo dignísimo de adaptación. Y sí, si os gustó la película, también os gustará la función en el Teatro Bellas Artes.

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El eunuco. He podido ver una verdadera FIESTA en el Teatro Arriaga. Tras las entusiastas críticas en Mérida iba con las expectativas tan altas que era fácil no cumplir con las mismas. Se levanta el telón y al minuto primeras carcajadas. Comunicación total con el público. Eso, ¿Cómo se consigue? Pues simplemente con la sensación que dan todos los actores de ir en el mismo barco, de haber creado una compañía de cómicos a la antigua usanza. Quiero destacar un aspecto de la versión, en manos de Pep Antón Gómez y Jordi Sánchez, que me parece relevante. Estamos en una gran fiesta, en una gran oda al amor de todo tipo y, sin embargo, no peca de soez. Es decir que no nos llenan de, con perdón, “mamadas, tetas y pollas”. Y eso se agradece y la función fluye y ¡De qué manera! Precisamente ritmo tiene mucho esta comedia rock. El espectador no tiene respiro en dos horas de función y teniendo en cuenta que la línea argumental es de lo más sencilla, pues mérito extra. Complementa la función una serie de números compuestos por Asier Etxeandía que provocan el regocijo del público. Vaya mi aplauso para todo el reparto con menciones especiales para Pepón Nieto- al que se ve realmente cómodo y divertido en el papel-, Anabel Alonso- esa meretriz con un toque de café-teatro a la que tendremos mañana DESDE MI BUTACA, Jorge Calvo- muy especialmente por ese número que protagoniza, ¡QUÉ MARAVILLA!- Marta Fernández Muro, de reclinatorio, y María Ordoñez- revelación absoluta por su voz y su energía en escena. Todo el reparto cumple en esta función tras la cual uno sólo siente ganas de comerse el mundo, de vivir un poco más. Que sale uno optimista, vaya. Están de gira y cuando hagan temporada en Madrid les auguro un montón de meses en cartel. Una dosis de buen rollo  que nos hacía mucha falta.

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Enfrentados. Simplemente comentar que ya está en el Teatro Amaya la nueva obra de Arturo Fernández. Y no, no hay chatines ni smokins. Si queréis saber lo que tiene de especial esta función os invito a leer la primera crítica de la obra, que por supuesto publicamos DESDE MI BUTACA.

Al final de la carretera. Una de las mayores decepciones en este comienzo de temporada. Pude verla  en gira, en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Decepción por un reparto en el que cada uno de sus miembros parecen estar en registros distintos. Decepción por un texto mil veces visto. Decepción por una producción que no cumple con las expectativas. Llega al Teatro Fernán Gómez el próximo 1 de octubre.

Daniel Albaladejo: “Interpretar es un camino hacia la sencillez”

Esta temporada que acaba de subir el telón hace unos días tuvo un gran avance con uno de los textos más universales de Shakespeare, Otelo, vista en el Teatro Bellas Artes este verano. Para intenterpretar al inmortal personaje del autor bardo se eleigió a un actor, Daniel Albaladejo, que cada noche ha compartido sus emociones con el público en espacios como Almagro: “El pueblo que me ha visto envejecer”.  Producto de esas emociones recuerda a una chica que  estaba inconsolable ante lo que había visto y  a un niño que al salir de la función le dio un gran abrazo. Sus padres estaban orgullosos por verle disfrutar de una obra del célebre dramaturgo. Muchos recordarán a este actor curtido en las tablas por su papel en la inolvidable Camera Café, una experiencia que recuerda con gran cariño y que: “Creo que sirvió para vender muchas entradas en la CNTC, en la que estaba entonces”. Aunque su padre quiso que fuese abogado, él decidió estudiar Biología, pero al final lo que le tiró fue la interpretación. Mira su carrera sin olvidar de donde viene: “Evoco mucho de donde vengo, me empuja hacia delante”. Y de repente un día hace no mucho, redescubrió el juego infantil, ese en el que todos queríamos ser el rey que gana la batalla. Se vio subido encima de un caballo, siendo rey en Isabel. Este actor que mira al futuro con una sonrisa: “Me siento un afortunado por tener ya proyectos en mente”, no puede evitar acordarse del dichoso 21% que tanto daño está haciendo a las industrias culturales. Estamos seguros que os apetecerá escuchar la entrevista íntegra, por eso ya está disponible en nuestro podcast. Esperamos que la disfrutéis. ARRIBA EL TELÓN.

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Fernando Conde: “Si pides 1000 euros al banco para producir teatro se descojonan en tu cara”

Para muchos siempre será el tercer integrante de Martes y 13 que, en mitad del éxito, decidió desertar de la fama y labrarse una carrera de fondo en el teatro. Recuerda aquellos tiempos con cariño ahora que lleva más de 40 años de profesión este actor de voz y rostro marcado que estos días se sube al escenario del Fernán Gómez con Calígula. Tras tantos años encima del escenario no ha perdido la ilusión por este oficio que ‘descubrió’ gracias a su profesor de Literatura. Y es que “El día que deje de divertirme encima de un escenario me jubilaré, pero eso aún está lejos de ocurrir”. 

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¿En qué conecta este Calígula con la realidad actual?

En la Roma de Calígula vale más el tesoro público que el ser humano. ¿Sigue habiendo corrupción? ¿Hay mediocridad en la clase política sacando lo mejor de si mismos? Cada uno vamos a lo nuestro. Estamos en una sociedad enormemente egoísta. Y  eso está en Calígula. Él lo que quiere es la luna, lo imposible, que todos seamos felices. Siempre se nos presentó como un genocida y en el fondo era un adelantado a su tiempo que incluso liberó a sus esclavos. Yo interpreto a Helicón, un esclavo liberto de Calígula. Tiene una presencia en escena continua. Si el monólogo que digo al final lo dijese en las Cortes actuales, saltarían chispas.

Hace unos años se atrevió a montar con su propia compañía nada menos que El mercader de Venecia

El teatro ha cambiado muchísimo desde que yo empecé. Cuando llegas a cierta edad- llevo 40 años en el oficio- lo que no puedes es quedarte en casa esperando que te llame el CDN para darte el papel de tu vida. En el 2008, tras El lindo don Diego, decidí montar El mercader de Venecia, con resultados muy positivos. Hicimos más de dos años de gira. Era un montaje en condiciones, carísimo, perdimos dinero, pero me di la satisfacción de hacer ese gran papel. Éramos una compañía de 19 miembros.

¿Cómo influyó su profesor de Literatura, Antonio Cruz, en que se dedicase a la interpretación?

Anda, me parece increíble que sepas eso. Era un profesor de literatura maravilloso. En los tiempos de la Reválida. Vivía con mi madre solo en Zaragoza. Yo era un estudiante que aprobaba por la ley del mínimo esfuerzo. Con 17 años yo estaba tocando la guitarrita por los pueblos. Mi hermano me matriculó en Madrid para que aprobase las Matemáticas, que tenía pendientes. Eso sí, tuve que repasar todo para la Reválida. El profesor de Literatura, Antonio Cruz, que murió muy joven, era una persona muy culta. Decidió montar La venganza de Don Mendo. La representamos en una Parroquia de Vallecas. Hice de Don Mendo. Tras esa experiencia, me planteó que me apuntase a la Escuela de Arte Dramático. Estábamos en 1971.  No me presenté a las Matemáticas, ante la consiguiente tragedia familiar, como te puedes imaginar. Aprobé el ingreso y hasta ahora. Para que veas lo importe que es tener un profesor que sepa sacar lo mejor de ti.  Mi padre murió cuando tenía 10 años y mi hermano ejerció de padrazo. Cálculo y contabilidad quería mi hermano que estudiase. Y a partir de mi no aprobado en Matemáticas llegaron Marsillach, Godspell, la mili, Buero Vallejo, Martes y trece…

¿Con qué se queda de esos tiempos de juventud en Martes y Trece?

Éramos tres chavales con cierta gracia y en paro que decidimos movernos, nadie iba a llamar a nuestra puerta para darnos trabajo. En un año aparecimos en la tele y nos vieron 25.000.000 No podía dar ni un paseo por la calle. Ganamos mucho dinero y conocimos a gente estupenda del mundo social y cultural. Guardo muy buen recuerdo de aquello.

Tras cuarenta años, ¿Sigue teniendo sentido seguir en este camino?

El día que deje de divertirme en un escenario me jubilaré. Mientras tenga la ilusión y la memoria de poder representar un personaje que emocione al espectador, seguiré aquí. Sería un perfecto inútil haciendo otra cosa, no sabría cómo hacerla la verdad. El teatro es mi vida, llevo cuarenta años de dedicación exclusiva. Podría escribir, pero el teatro forma parte de mi.

¿Con qué tipo de proyectos le gustaría seguir en esta profesión?

Vas al banco y les pides mil euros y se descojonan en tu cara. Me tira hacer El canto del cisne de Chéjov. Es una producción mínima. Cuando termine Calígula quiero pensarlo, no se puede lanzar uno al vacío.

La fiebre por los “Peques artistas” marca el inicio de la temporada televisiva

Hubo un tiempo en que los talents shows parecían haber agotado su ciclo en televisión. Y de repente apareció La voz, lo mismo de siempre, pero con una mecánica un poco diferente. Boom. Y la bomba terminó de explotar cuando a Telecinco se le ocurrió seguir dando caña al formato de moda, pero ¡Con niños! Y la audiencia astronómica. Todas las madres viendo a esos pequeñuelos que un día gritaron eso de ¡Mamá, quiero ser artista! Pequeños gigantes y Tu cara me suena mini han sido los grandes éxitos del comienzo de la temporada televisiva. Sí, así empezamos… Temamos lo peor… Bueno, alguna esperanza hay en este comienzo de la temporada. No me refiero a los chorricientas horas que cada semana dedica “TeleSálvame” a las cuitas de la hija de La Panto (900 euros por programa…), no me refiero a que la de “¿Qué tengo? ¡Llamada!” vaya a tener nuevo programa, me refiero a que alguna esperanza en el campo de la ficción tenemos. Por de pronto, el martes por fin se estrena Hermanos, que si T5 ha tardado tanto en estrenarla es por tener miedo a que sea un producto que se sale de sus estándares. Algunos actores me han hablado francamente bien de ella, así que en este caso creo que sintonizaré sin pensármelo un momento dicha cadena. Ni que decir tiene que tampoco perderé la oportunidad de ver las nuevas series de Bambú, como Bajo sospecha y Refugiados. Y de ficción extranjera lo más inminente es Broadchurch el próximo miércoles. Una serie avalada por éxito de crítica y público en prime-time en Antena 3. Ya hacía tiempo que no se veía esto. Ganas inmensas de verla.

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El mayor éxito del Festival de Mérida, “El eunuco”, hace parada en el Arriaga

Tras conseguir una cifra de verdadero récord en el Festival de Mérida, 15.420 espectadores, El eunuco estará en el Teatro Arriaga de Bilbao del 17 al 21 de septiembre con un reparto de caras muy conocidas encabezado por Pepón Nieto, Antonio Pagudo, Anabel Alonso, Alejo Sauras y Jorge Calvo.

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Reconocida en la cita emeritense con el Premio Juventud para María Ordóñez y con el Premio del Público, llega a Bilbao esta disparatada comedia de Terencio, que han versionado Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez, también director de la función. En el reparto también destacan Marta Fernández Muro,  Jordi Vidal y Eduardo Mayo.

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Imagínate en Atenas. Un joven fogoso con las hormonas alborotadas. Se enamora de una esclava. La esclava, lo es de una cortesana. La cortesana tiene un amante. El amante es el hermano mayor del joven fogoso, que quiere hacerle un regalo. A la cortesana. Por eso, le compra un eunuco. Pero aún no se lo ha dado. El joven se entera. De lo del regalo, de lo del eunuco. Y, como acceder a la casa de la cortesana para poder enamorar a la esclava, tarea fácil no es, decide suplantarlo, reemplazarlo. Al eunuco, ¿Te lo imaginas? Imagínatelo. Y, a todo eso, ahora añádele un criado que no quiere, y una criada que no se entera, y un soldadete enamorado de un generalete, y un generalete que no sabe, que duda, que si carne que si pescado, y un cilindro, –bueno, no, un cilindro no. Un hombre, pobre, que así se llama, Cilindro–, y pasillos, súmale muchos pasillos, ¿Lo tienes?… ¡Bien!… Pues, si llegados a este punto, aún no tienes la cabeza hecha un lío, ahí va el acertijo: Todo esto, junto… ¿qué es?… Va, te damos una pista… Drama, no es. Solución: El eunuco, de Terencio. Esta vez en una versión divertida, trepidante y felizmente libre de Jordi Sánchez y Pep Anton Gómez. Nueve personajes enloquecidos por el amor, el dinero, la pasión, el orgullo, los celos y los equívocos (¡tantos equívocos!). Nueve personajes, sí. Y otras tantas historias que se entrecruzan en un montaje que transita sin rubor por el teatro clásico grecolatino y el musical, la comedia de situación y el vaudeville. Nueve personajes, otras tantas historias y un ritmo endiablado en lo que pretende ser y será toda una fiesta de principio a fin.

Pep Anton Gómez