Terele Pávez: El legado de una actriz de raza

Este oficio te hace un regalo cuando tienes delante a una entrevistada del nivel de Terele Pávez. Aún recuerdo la primera imagen congelada que tengo de ella en mi imaginario. Se trata de una escena de El Día de La Bestia, que vi diría que indebidamente demasiado niño. Me quedé fascinado por el universo de esta película y me fijé en esa actriz que decía “El mundo está lleno de hijos de puta”. Desde entonces, asocié a esta actriz al universo de un director, Álex de la Iglesia, que le regaló otra frase que se ha quedado en la memoria de las nuevas generaciones y que está poblando desde ayer las redes sociales: “A mi no me dan miedo las brujas. A mí lo que me dan miedo son los hijos de puta”. Y a Terele, esa conexión con el público joven la encantaba: “Me encanta cuando me dice algún chaval que las películas de Álex les han hecho interesarse por mi trabajo y que por eso han visto películas tan distintas como Los santos inocentes”. 

Aunque había tenido un breve encuentro con ella anteriormente, la primera vez que pude mirar a los ojos de Terele y charlar con ella fue hace relativamente poco en el Teatro Español, en el 2014, un año especialmente celebrado por los premios que recibió y en el que tuve la suerte de encontrarme con la intérprete en tres ocasiones. La primera vez que nos vimos fue durante las representaciones de El Cojo de Inshmaan y tuve la suerte de acompañarla en su camerino hasta sólo unos minutos antes de subir el telón. Como decía antes, desde niño me cautivó su fuerza en la gran pantalla y ese día pude ver en primera persona que eso no dejaba de ser una extensión de su propia vida. Me acuerdo que era la primera en llegar al teatro, me la encuentro con un café y sólo puedo parafrasear lo que dije en su día: “Ella hechiza en las distancias cortas, te atrapa y te contagia de un pedacito de esa energía de vivir que la caracteriza”. Cuando llegó el momento de la foto descubrí la camiseta que llevaba puesta con su foto y esa frase de Las Brujas de Zugarramurdi que sólo podía ella decir con esa raza. Inevitablemente le apareció una sonrisa de lado a lado que cada vez que nos encontrábamos volvía a aparecer como si nos conociéramos de toda la vida y era entonces cuando me pedía que la diese un beso en la mejilla. Compartí con ella también uno de los reconocimientos más emotivos que recibió por su trabajo en Las Brujas de Zugarramurdi en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega. Su relación reciente con el teatro continuó, de nuevo en el Español, donde volví a tener la suerte de entrevistarla.

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Gracias por tanto, Terele. Nos queda tu inmenso legado en imágenes y esos momentos mágicos que me regalaste en cada encuentro.

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Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

Nathalie Seseña: “Los actores somos niños grandes a los que nos pagan por jugar”

Desde pequeña quedó eclipsada por la ceremonia. En la tienda familiar, Capas Seseña, veía algo muy ceremonioso en el momento mágico de colocar la capa. Y en el teatro veía a los actores sin saber muy bien si eso se podía estudiar, si se podía vivir de esa ceremonia tan particular que es el teatro. Nunca imaginó que trabajaría en el medio audiovisual, aunque precisamente sean el cine y la televisión los que le han granjeado sus mayores éxitos. Unos éxitos que se ha tomado con mesura, sin dejarse llevar por los devenires del mundo del espectáculo. Lleva una vida discreta, lo más alejada posible de los focos y de los grandes titulares. Habla de una forma dulce y pausada. Nada que ver con su personaje televisivo en La que se avecina. Pudimos disfrutar de su brillante trabajo en El innombrable, una obra que estrenó en 1998 y que recuperó por una noche en el marco de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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Aunque no se pueda avanzar mucho, ¿Por qué has querido rescatar El innombrable en este momento?

Tiene mucho que ver con la mujer, con una situación de represión y creo que ambas cosas hacen que esta historia tenga mucho que decir. Desgraciadamente, dice mucho del momento actual.

Conociste a todo un maestro de actores como Philippe Gaulier con esta experiencia teatral…

Tras estudiar en la RESAD, pedí una beca al Ministerio de Cultura. Vi una serie de actores que me fascinaron y quise estudiar con su maestro en Londres. Estuve una buena temporada estudiando con Philippe. Cambió mi forma de entender el teatro y la vida. Una cosa que descubrí al trabajar con actores de todo el mundo es que arrastras mucho de tu cultura en tu forma de interpretar. Para mi fue muy interesante de descubrir. Además, tiene una escuela que es muy similar a Lecoq. Poder trabajar con él fue un lujo. Hace tiempo que queríamos retomar este texto. Ha sido muy emocionante volver a jugar con este personaje que me gusta tanto. Le hubiese gustado estar aquí, pero estaba en Italia.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias?

El teatro es mágico. Es un acto único e irrepetible. Cada función nunca se va a repetir, eso me encanta. Tiene esa cosa tan directa y maravillosa de la comunicación con el público. No está enlatado ni manipulado. Ocurre o no ocurre la magia. Depende de nosotros y también del público, con el que puede que se produzca la comunicación o no. El encuentro entre el actor y el público se produce cada noche. A veces sale bien y otras mal. Cada día intentamos contar bien una historia.

En 2011 volviste al teatro con El tartufo de Moliére tras una temporada sin pisar las tablas, ¿Cómo fue la experiencia?

Si soy actriz es por mi pasión por el teatro. Nunca imaginé que haría cine y televisión. Es un placer enfrentarte a un proyecto teatral. Tenía ganas de trabajar con Hernán Gené y más aún con un Moliére. Un personaje como Dorina es muy bonito.Quizás no tuvo el recorrido que merecía ese montaje. A veces levantar el telón es demasiado caro y no se puede acceder a tantas plazas.

Tras más de siete años en La que se avecina, ¿Te sigues sorprendiendo en la serie?

Me sigo sorprendiendo con los guiones de La que se avecina. Lo que más me gusta de esta serie es que me sigo divirtiendo como el primer día rodando. Nos lo pasamos muy bien y cuando me llegan los guiones me siguen haciendo gracia. Después de 7 años, poder seguir divirtiéndome es maravilloso. Después de tantos años, hay una complicidad muy grande. Con una mirada somos capaces de comprender a nuestro compañero. Es muy divertido estar en el plató. Jordi Sánchez es una persona maravillosa. Somos matrimonio en la ficción y grandes amigos en la vida real.

Te conocimos gracias a El día de la bestia de Álex de la Iglesia, ¿Qué recuerdas de aquella experiencia?

Lo recuerdo como una de las experiencias más fascinantes de mi carrera. Pude encontrarme con ese ser tan fantástico que es Álex de la Iglesia en un rodaje muy duro. Recuerdo a parte del equipo dormido por las noches del agotamiento. Estábamos muy felices de ser parte de esa historia, pero obviamente no podíamos imaginarnos en el fenómeno que se iba a convertir esa película. La primera vez que leí el guión no pude dejarlo hasta que lo acabé.

Pasaste una infancia entre capas y creo que en esa ceremonia de ponerse la  capa viste algo muy teatral…

Estaba mucho en la tienda de mi familia, Capas Seseña. Yo lo veía como algo muy teatral, muy ceremonioso… Forma parte de mi pasión por la ceremonia, ¿Qué hay más ceremonioso que el propio teatro? La capa es algo tan relacionado con el teatro también, que algo debí ver en ello seguro.

¿Estaba ya en ti esa parte de juego que lleva el oficio teatral?

Siempre he querido contar historias. Los actores somos niños grandes a los que nos pagan por jugar. Cuando lo conseguimos, nos hace muy felices. Yo iba al teatro y me decía a mi misma que quería hacer eso, pero diría que de una forma inconsciente. No pensaba que se convertiría en mi profesión. Es muy raro esto de que te quieras dedicar a la interpretación.

A pesar de la popularidad, eres una persona bastante discreta, ¿Es la parte expuesta de la profesión lo que menos te gusta de este oficio?

Es una profesión que conlleva una cierta exposición. Vivimos de cara al público. Hay dos tipos de actores. Por un lado, los actores que procuramos exponernos ante los focos menos. Por otro, los considerados ‘estrellas’, que además de su faceta interpretativa exponen su vida privada y su imagen. A mi me resultaría agotador. Molaría quitarse la máscara de actor y poder pasar desapercibido, pero forma parte de la profesión.

Terele Pávez: “El teatro es enloquecedoramente hermoso”

Podríamos decir que Terele Pávez es una mujer muy libre. Ella va “en su línea” como la solían decir. Espera en el camerino del Español desde hace un buen rato. Ella llega con varias horas de antelación y se toma algún que otro cafecito y se va maquillando poco a poco, a su aire. Está feliz por su nominación a los Goya y poder compartir con el público un trabajo tan honesto, tan de verdad como es El cojo de Inishmaan. Solo entonces se crea la magia del teatro, cuando hay  una complicidad clara en el reparto, una sensación de que todos van en el mismo barco. Y ella siente que ahora la vida la mira con una sonrisa. Y disfruta de cada momento encima del escenario con sus compañeros en una profesión “en la que no existe la edad”. Lúcida, crítica y cercana, es un torbellino dentro y fuera del escenario difícil de parar. Energía pura. PASIÓN pura por una profesión en la que no se ha planteado metas y en la que siente que se ha encontrado con un puñado de seres mágicos como su adorado Álex de la Iglesia o el equipo de este montaje que después del Español hará temporada en el Infanta Isabel. Y ella hechiza en las distancias cortas, te atrapa y te contagia de un pedacito de esa energía de vivir que la caracteriza. Siéntense en sus butacas y disfruten de ‘La Pávez’, de verdad que no les defraudará. 

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¿Qué le atrapó a Terele Pávez de una propuesta como El Cojo de Inishman?

La llamada de Gerardo Vera, con el que hacía mucho que no trabajaba. Venir al Español era otro aliciente la verdad. Otra cosa es el texto, cuando me lo mandó, no entendí nada. Hay que saber leer teatro y yo no tengo práctica la verdad. Aparentemente, no pasaba nada. Le pedí que me la contase a Gerardo y en ese momento me di cuenta de que era un texto muy especial, que José Luis Collado ha traducido de una forma muy rigurosa. Es una obra sin apoyos de ningún tipo. No hay un “Anda”, es un idioma de piedra, en el que se repiten las palabras y cada vez tienen un sentido diferente, lo que requiere un estudio muy preciso del sentido de cada vocablo. Entre ellos dos nos han hecho profundizar en un texto nada fácil. Son personajes complejos, llenos de aristas, que tienen drama, soledad, ternura, humor… Como la vida misma… Son personajes que tienen su momento en la función, pero tienen mucha relación con el otro. No actúan de una forma aislada. Gerardo ha pintado una acuarela al milímetro en el que cada personaje encuentra su forma de moverse y estar sobre el escenario con el otro. Todo en esta propuesta es una verdadera golosina, desde la escenografía a la música y la dirección. Estamos siendo muy honestos luchando con una propuesta en la que creemos de verdad.

Comparte buena parte de la función con su hermana en la ficción, Marisa Paredes…

Trabajar con Marisa Paredes es un verdadero lujo. Es una de las experiencias más cómodas y enriquecedoras de mi carrera. Siento que he podido crecer con ella encima de un escenario. Trabajamos con entrega y con algo muy importante: Con una sonrisa y con confianza. Estamos viviendo lo más bonito que tiene el teatro: El respeto del trabajo de cada uno y tener la sensación de que todos navegamos en el mismo barco.

Terele y Marisa, pura complicidad en escena.
Terele y Marisa, pura complicidad en escena.

El teatro es catártico y terapeútico” 

¿Es esa entrega, ese ir en el mismo barco lo que hechiza a Terele Pávez del teatro?

Desde luego. Si no es así, yo no quiero hacer teatro. Es un sufrimiento absoluto y una estafa para el espectador. Hay que hacer teatro en comunión con tus compañeros y con el público. Creo que se refleja encima del escenario. Me dicen algunos amigos que la han visto que cuando nos aplauden tienen ganas de que la función no se acabe, no quieren desprenderse de la energía que irradiamos en escena. Es el secreto de que salga así la función. Estamos como hermanas dentro y fuera del escenario. Además, en el teatro tenemos la suerte de poder contar historias que se alejan de ti, pero en las que en el fondo te sientes identificado. Es un espejo interior donde mirarse. En el fondo, lo más especial del teatro es que es una ceremonia, en la que debemos entregarnos, desnudarnos de nuestro propio alma para vestirnos del personaje con todas las consecuencias. Es muy katártico y terapéutico. En definitiva, el teatro es enloquecedoramente hermoso.

¿Cómo se ha sentido Terele Pávez ante ese particular regalo de Reyes que recibió la semana pasada con la nominación al Goya por Las Brujas de Zugarramurdi?

Ha sido muy bonito, lo he disfrutado mucho con mis compañeros, pero me da rabia que no estén nominados el resto de mis compañeros como Macarena Gómez, Carmen, Carolina… Álex de la Iglesia me dijo que no le importaba no estar nominado, que lo que le hacía feliz es que yo estuviese nominada.

¿Qué le une a ese creador que la ‘redescubrió’ para el público joven en El día de la bestia?

He podido sobrevivir en esta profesión gracias a Álex. Él ha hecho que la gente joven se interese por mi trabajo. Me encanta cuando me dice algún chaval que las películas de Álex les han hecho interesarse por mi trabajo y que vean películas tan distintas como Los santos inocentes. Me ha llevado de la mano al mundo del cine, que para mi ha sido un descubrimiento… Aprendo mucho en cada rodaje, es un señor que te hace unos planos imposibles… Siempre me pregunto qué hará con mis escenas. Encima, tengo un feeling impresionante con él. Es un verdadero genio y hay que tratarlo como tal. Es sencillo y divertido.

Su última experiencia con él ha sido Las brujas de Zugarramurdi, ¿Cómo ha llevado eso de transformarse en una bruja?

Yo añadiría que era una bruja fea y asquerosa -Risa muy sonora- ¿Cómo me podía soportar el equipo con esa pinta? Y ellos me decían que en el fondo soy una mujer llena de ternurita… Es un equipo maravilloso. Tengo la suerte de trabajar con gente mágica, no sé cómo me la encuentro, pero lo hago. Es difícil de encontrar gente así, pero cuando la encuentro parece hecha para mí.

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Dándole un mordisquito a Mario Casas en la última de Álex de la Iglesia.

Triunfar es poder trabajar en esta profesión”

Hablábamos de un ‘renacer’ de la carrera artística de Terele Pávez a raíz de sus películas con Álex de la Iglesia, pero supongo que habría momentos en que quiso tirar la toalla cuando veía que no sonaba el teléfono…

Pues no, la verdad es que no me he marcado la necesidad de seguir una carrera hasta cierto punto. Una vez que eres actor, no hay que regresar. Ser actor es empezar y hasta donde llegues. Cuando no trabajas, te conformas, es lo que hay. Cuando pasaban años sin sonar el teléfono, pensaba que ya habría algún proyecto más adelante… No he tenido un plan de triunfar. Para mi el triunfo es existir y poder trabajar en lo que me gusta. Nunca me he sentido que esto se había acabado. De hecho, la gente me dice por la calle que yo trabajaba en el cine y yo les contesto que sigo trabajando, aunque ahora no haga nada. Además, yo no siento eso del peso de la edad en esta profesión. Cuando trabajo por ejemplo con Irene Escolar, tengo la sensación de que estoy trabajando de igual a igual. Yo no me siento una señora mayor. Es curioso que los que somos actores no tenemos edad pero sí un cierto respeto que se añade con los años.

Y si en ese trato de igual a igual, un actor que está empezando en esta profesión le pide un consejo, ¿Qué le diría?

Consejos no doy, pero sí cuento mis experiencias. No me voy a poner a hablar de sellos y de geografía, me parece natural hablar con ellos sobre la profesión. Expongo algo que creo que es bueno para esa persona y se lo dejo para que lo administre como quiera. No voy de veterana sabelotodo la verdad. A veces, me contradicen y si tienen razón, por supuesto que se la doy. Me gusta participar, pero nunca me meto en el trabajo de nadie. Creo que es un obligación ayudar a tu compañero exponiendo lo que tú has vivido.

En esta profesión, a la que parece rodear un cierto ‘falso oropel’, se ha distinguido por ser una actriz distinta, muy libre y muy lejos de todo ese mundillo de la fama, ¿Ha sido algo premeditado?

Yo creo que no me he tenido ni que alejarme de todo eso. Yo soy como soy y el que no me ha buscado no me ha encontrado, simplemente he ido en mi línea como me decían antes. No me he esforzado en ser de otra forma y la verdad es que tengo muy buen rollo con la profesión. Si no me han llamado, pues no me importa, va por rachas.

Al principio de la entrevista, le pedimos a Terele que se dejase una autopregunta para cerrar la entrevista…

Después de tantos años en los escenarios, ¿Qué preguntaría le gustaría que le hiciesen a Terele Pávez?

Eso me pasaba de joven, que te autoentrevistabas… En ese momento no te das cuenta que es poco importante lo que tengas que contar. Con los años te das cuenta de que nada de lo que puedas hablar tiene importancia alguna… He tenido que hablar de tantas cosas y hay tantas otras de las que no me apetece hablar… Ahora la vida me mira con una sonrisa y pienso que ya me han hecho todas las preguntas posibles. No tengo nada bonito que contarles. 

"La Chispa de la Vida" se estrena con nominaciones para José Mota y Salma Hayek

La Chispa de la Vida, estreno este viernes, no ha sido lo suficientemente valorada por la Academia. No tengo la menor duda de que el público va a responder positivamente a este estreno. La gran ausente de las nominaciones ha sido Cinco Metros Cuadrados y la gran sorpresa, o no tanto, ha sido ver a Eva, la mejor película del año según mi modesto criterio, entre las favoritas. Este fin de semana toca ver buen cine español y La Chispa de la Vida es una buena opción.

La carrera de Álex de la Iglesia toma un cambio de rumbo en esta, inesperada, cinta sobre la crisis de valores actual. Aquí, no asustan demonios ni payasos siniestros, el director bilbaíno ha conseguido asustarnos con la, cruda, realidad. Tan solo un año después de sacar del horno la excesiva Balada Triste de Trompeta, Álex de la Iglesia nos presenta ahora su película más cruda hasta la fecha. Tan cruda que, en ocasiones, el espectador se llega a retorcer en su butaca. ¿Hay algo más inquietante que no saber elegir el camino correcto en nuestras vidas?

 El personaje de José Mota es un pobre hombre, un publicista en paro que, por azares del todo increíbles, termina en la peor de las pesadillas que, paradojicamente, podría acabar con todas sus penurias económicas. En ese momento, se plantea si todo tiene un precio ¿Lo tiene la dignidad humana? La desgracia del protagonista se convierte en el foco mediático de unos medios de comunicación que auspician el todo por la audiencia. Es inquietante lo reconocible que pueden resultar los estereotipos de personajes trazados por De La Iglesia. Juanjo Puigcorbé es un directivo del “todo por la audiencia” que se parece al jefazo real de uno de los programas al que alude mediante imágenes la película. De La Iglesia ataca el excesivo “ensañamiento” de los medios con ciertos temas, pero deja a uno de los personajes, periodista, un poquito de dignidad, que también en esta profesión la hay. Juan Luis Galiardo, en estado de gracia, es un alcalde trepa de esos que han vaciado las arcas de los ayuntamientos.

 Mota es un pobre hombre que sufre y lucha por combatir sus propios principios. ¿Cuánto vale la dignidad de ese ser humano? Mota analiza milimetricamente a su “anodino” personaje y le convierte en real, en un personaje de carne y hueso. Una de las interpretaciones más apasionantes de nuestro cine en los últimos años. Salma Hayek también convence, como todo el “coro griego” de secundarios maravillosos: desde Fernando Tejero a Joaquín Climent, Manuel Tallafé, Santiago Segura, Edu Casanova, Blanca Portillo y, como no, Juan Luis Galiardo.

 Todo encaja en este “marmitako explosivo” que precisamente estrenó el director en su Bilbao natal. Es tan real lo que vemos en pantalla, que nos lleva a plantearnos el sentido de ese rumbo llamado capitalismo, ahora más podrido que nunca. Solo el tiempo dirá si es la mejor película de Álex de la Iglesia, pero al menos por ahora podemos decir que ésta es una de sus grandes obras.

Los 11 del 11

Cerramos 2011, un año lleno de cine,teatro, música y televisión. Para hacer balance os propongo este viaje a 11 momentos de esos ámbitos que destacaría DESDE MI BUTACA.

1. Eva se convierte en la gran película de este 2011. Como ya dije en la crítica  :”Hacía tiempo que no salía con esta sensación del cine. Ver esta película ha supuesto todo un viaje. Eva es una película especial, única en su especie”. Otros títulos cautivadores: Mientras Duermes  , No Habrá Paz para los Malvados y Primos. La gran decepción: La Piel Que Habito.                  

2. Pablo Alborán se ha convertido en el artista del año, independientemente del tongo o no de  El Disco del Año. Ha tocado la cima del éxito con su primer disco gracias a unas letras que tienen mucho “alma”, gracias al esfuerzo y el carisma de un artista nuevo que el público ha recibido con los brazos abiertos. Sin duda, ha sido su año.

3. Pepe Sancho se convierte en el actor del año gracias a sus  dos ,fabulosos, trabajos televisivos.

Crematorio ha sido la serie revelación de la temporada. Canal + ha apostado por una ficción de calidad con un despliegue de medios impresionante. Un reparto de lujo, un guión intenso y ua realización impecable. Esperemos que 2012 nos traiga más series así.

Tarancón, también con Sancho de protagonista, ha sido otro de los aciertos de este curso televisivo. La mini serie, que manía de no hacer tvmovie de 90 minutos, ha sido por su calidad un ejemplo de lo que una televisión pública debe dar. Un producto solvente, con grandes actores, bien narrado y que nos ha descubierto muchas facetas del Cardenal Tarancón que los jóvenes desconocíamos. Además, la audiencia ha respondido con unos índices de audiencia muy buenos. Al final, los espectadores han optado por la calidad.

4. Éste ha sido un año de “puro teatro”.  Dos polos opuestos se han enfrentado: los teatros llenos a los ayuntamientos que no pagan. Se ha dado la circunstancia de que los teatros públicos se han llenado, pero muchos ayuntamientos no han pagado a las compañías. Resultado: muchas compañías no se pueden mantener en pie. Esperemos que en 2012, que estará lleno de privatizaciones encubiertas de espacios públicos autonómicos que ya se están gestando “entre cajas”, sea un buen año para nuestros cómicos.

5. La televisión ha tenido como protagonistas dos fusiones: Telecinco- Cuatro y Antena 3- La Sexta. De la primera se puede decir, en resumen, que T5 ha tomado las riendas de contenidos de Cuatro. Ha mandado programas que no metería en su parrilla ni en pesadillas y ha pasado a profesionales de la cadena del 5 a la otrora cadena de El Hormiguero. De la segunda fusión espero que de un poco de aire a la identidad propia de La Sexta, que no se convierta en un clon de Antena 3.

6. Ha sido el twitter año de Álex de la Iglesia que merece un puesto en este particular ranking. Primero dimitió de la Academia por desavenencias con la “Ley Sinde” tras irse de la lengua en Twitter. Se metió en el rodaje de La Chispa de la Vida, su mejor cinta hasta la fecha como se recalca en la crítica de El Nuevo Diluvio Magazine (p.18). Para cerrar el año, nos regaló el mejor anuncio de este 2011, el de los cómicos homenajeando a Gila, inolvidable y emotivo y eso que anuncian salchichón. ¿Cómo iba a faltar Álex en este 11 del 11?

7. Concha Velasco que decía estar camino de la jubilación ha seguido dando guerra. Primero, con los últimos coletazos de La Vida por Delante, quizás el papel más complejo y, a la vez, agradecido de su carrera. Poner fea a Concha era difícil, pero José María Pou, otro de los hombres del año gracias a ese fabuloso LLama Un Inspector que sigue de gira, lo ha conseguido. De nuevo han repetido, él como director y ella como prota, en Concha, Yo Lo Que Quiero es Bailar. Sobran los comentarios. Simplemente, Concha al desnudo. Un ejercicio de autoparodia, que ha salido de la pluma del gran Juan Carlos Rubio que nos ha regalado también la magnífica 100 metros cuadrados. Ella canta, baila y nos cuentan su vida con un estilo único. En 2012 seguirá de gira, llegará a La Latina de Madrid y continuará con Gran Hotel, un placer verla actuar junto al gran  Manuel de Blas, además de seguir con su Cine de Barrio. Por un 2012 lleno de Concha Velasco.

8. En este puesto número 8 aunamos música y televisión. Alaska y Mario Vaquerizo se han convertido en estrellas, ella ya lo era y él ha aparecido como caído del cielo en la televisión. Ellos dos se convirtieron en protagonistas de su propio reality en el que él debido a su particular forma de vida, se terminó convirtiendo en el protagonista. De hecho, ayer estuvo en las Campanadas Neox, una fantástica iniciativa de la joven cadena del grupo Antena 3 que recuperó a Marisa Naranjo, la de los cuartos. Alaska ha seguido con Fangoria haciendo disfrutar a su público. Ha sacado dos discos, uno en estudio y otro en directo. Precisamente, sus cabareteros directos, todo un espectáculo, la hacen colarse entre los personajes del año de este 11 del 11.

9. Más televisión, en este caso nos centraremos en Salvados, un programa que lleva años, pero que se ha convertido en la revelación de esta temporada. Twitter ha aupado el éxito del programa del antiguo Follonero de Buenafuente. Sus temas, cada vez más serios y más ligados a la actualidad, han servido de voz de los distintos puntos de vista que se pueden dar de una noticia. Solo por sus dos entregas sobre el conflicto vasco ya merecería estar en este ranking. Dos nombres televisivo más: Ramón Campos, alma mater de Hispania y Gran Hotel por un lado. Albert Espinosa por otro, por reglarnos su serie Polseres Vermelles que ha enamorado incluso al  Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg.

10. Las dos últimas piezas de este 11 del 11 se las dedicaremos al teatro. En este 10 hablaremos del musical, que se ha convertido en el género estrella de la cartelera. Al Final del Arcoiris, un musical “pequeño” que narra los últimos días de Judy Garland ha sido sin duda una de las revelaciones de la temporada. Los Miserables ha sido el musical del año sin ninguna duda.La grande de los musicales, Stage Entertaiment, sacó toda su artillería pesada para poner en pie este montaje. Un reparto de primera, una música inolvidable, una historia imperecedera y una escenografía al más puro estilo de Broadway han hecho que este musical se corone en un 2011 en que El Rey León ha llegado para quedarse. Seguro que estará en el ranking del 2012, pero eso será el año que viene. Forever Young y Avenue Q volvieron a demostrar que se pueden hacer musicales diferentes en España. Blancanieves Boulevard, de la que hablaremos en el próximo número de EL NUEVO DILUVIO MAGAZINE, ha demostrado que se pueden hacer musicales muy dignos con sello 100% español, sin olvidarnos de otra revelación: Pegados, simplemente impresionante. Todos estos espectáculos y otros  como Hair , demuestran que el género ya está consolidado en España como se demostró en los recientes premios BroadwayWorld Spain.

11. Entre los trabajos del año en el teatro mencionar  también a Natalia Millán en Cinco Horas con Mario, Un Tranvía LLamado Deseo con Vicky Peña y Roberto Álamo en estado de gracia, la decepción de Purgatorio no tanto por los actores, que están muy correctos, sino por un texto más bien flojo. De La Caída de los Dioses, el útimo y faraónico montaje de Tomaz Pandur en España, destacar sus siempre acertados repartos con Manuel de Blas, Belén Rueda o Pablo Rivero entre otros. Muchos dirán que falta Agosto, pero como no la he visto no puedo opinar. En 2012 estoy seguro que ocupará un puesto junto con sus protagonistas Amparo Baró, Carmen Machi e Irene Escolar. 

Faltan muchas cosas por mentar, pero por ahora eso es todo. Se echa el telón del 2011, pero estoy seguro de que en 2012 la creación será, si la crisis lo permite, aún más jugosa.

Recordad: The Show Must Go On, el espectáculo debe continuar…

*Si os ha gustado pasar este año DESDE MI BUTACA, os invito a que en los Premios 20 Minutos me déis vuestro voto.

Por cierto, FELIZ AÑO DESDE MI BUTACA…

Jordi Évole y Álex de la Iglesia, dos tipos con principios

Me apetece hablar de dos personas que han destacado por su brillantez en sus respectivos campos. Ayer, Jordi Évole recibía un reconocimiento muy merecido, un Ondas, por su  encomiable labor periodística en Salvados.  A cientos de kilómetros de la Ciudad Condal, donde se celebró dicha gala, Álex de la Iglesia recibía el reconocimiento de sus paisanos en Bilbo en el estreno mundial, ya se sabe que en el País Vasco se hace todo “a lo grande”, de la esperada La Chispa de la Vida.

Se nota cuando algo lo haces con gusto.Cuando vives por y para un trabajo al que dedicas mimo y profesionalidad. De esas dos cosas saben mucho, cada cual en su campo, estos dos peculiares protagonistas de estas líneas. Jordi Évole pasó de ser el “tocanarices”  de Buenafuente a un PERIODISTA, y no es una falta ortográfica, con sentido del humor ha conseguido tocar temas espinosos como la ETA o acercarse a temas que los medios ningunean en su cobertura mediática. En un ejercicio de inteligencia en su discurso, el otrora chico Buenafuente, defendió a la televisión y al periodismo: “Tenemos una televisión bastante mejor de lo que pensamos”. En efecto, en televisión se hacen cosas buenas y también malas. De esas últimas habla precisamente la película del bilbaíno Álex de la Iglesia.

El cine del creador de El Día de la Bestia se había caracterizado, hasta ahora, por tomarse todo tipo de licencias, maravillas, para plantear sus historias siempre teñidas de un halo oscuro y siniestro. En La Chispa de la Vida habla de la realidad y sin tener que tirar de demonios ni payasos sangrientos, De La Iglesia consigue construir su particular y realista visión de estos tiempos manchados por la dichosa crisis. Desde aquí mi aplauso por hacer esta película y todas las anteriores. Tiempo habrá de analizarla con detenimiento en la crítica, entusiasta, que haré para el próximo número de EL NUEVO DILUVIO MAGAZINE,  que podrán leer en este Desde Mi Butaca a finales de año. El director se plantea los límites de nuestra dignidad, ¿Seríamos capaces de hacer y contar todo por dinero?. La crisis causa estragos, de eso no hay duda y el artífice de La Comunidad ha sido  capaz de captar con pulso firme nuestra realidad. Estremece por lo real que resulta.

En esta época de crisis de valores, se agradecen personajes que no se venden y hacen lo que realmente les manda el corazón…