Los Javis celebran el Orgullo con su ‘Cenicienta’ particular

  • Alerta Spoiler: El primer párrafo hace referencia a distintos pasajes del segundo episodio de Veneno, por lo que te recomendamos ver el episodio antes de leer la crítica

Érase una vez un niño, Joselito, que era la oveja negra de un pueblo en blanco y negro. Él quería sacar lo que llevaba dentro. Se vestía con la ropa de su madre, cuyo amor nunca creyó encontrar. Ella castigaba sus actitudes que consideraba se salían de la norma, del rebaño de ese pueblo anclado en el pasado. Como si fuera la madrasta de un cuento de hadas de la que sabía nunca iba a conseguir afecto, el joven Joselito decidió salir a esas calles en las que le gritaban ‘maricón’ junto a su buen amigo Manolito decidido a ser quien quería ser. Una noche aciaga en su localidad natal antes de sonar las 12 y perder el zapatito de cristal, todo acabó mal y la que su madre había pintado como la mala del cuento, como la bruja que quería engatusarlo, tornó en hada para reivindicar también al tío de ese niño que luchaba por ser quien quería ser en un lugar hostil para el ‘diferente’ del que sí, no le quedará más remedio que salir huyendo.

Este podría ser el comienzo de la historia de ‘La Veneno’ o quizás no. En la narrativa del segundo episodio de Veneno, ‘los Javis’ han querido dejar claro que se trata de una ficción basada en las memorias del célebre personaje televisivo que ya de por sí, estaban bastante ‘exageradas’, como lo era la protagonista de este cuento de hadas que disfrutaba como una niña en sus últimos años sentada delante del televisor disfrutando de La Cenicienta. Vemos ese toque de ficción buscada en momentos como cuando nuestra protagonista fantaseaba diciendo que había 4000 prostitutas en su zona de acción, hecho que contradicen sus compañeras que dicen que no pasarían de las 40.

Sea realidad o “fruto del desarrollo creativo y adaptación para la creación de la obra”, lo que queda claro es que Veneno va a ser -por favor, reactiven el rodaje para tener más capítulos, se lo ruego- el proyecto más profundo de ‘Los Javis’ hasta la fecha. Más allá del mensaje reivindicativo, necesario más que nunca ante las ideologías opresoras que quieren imponer su realidad cerrada, Veneno es un estupendo producto de ficción que aporta y mucho a la ficción española. Un ‘pelotazo’ para AtresPlayer Premium tras las excelentes El Nudo y La Valla y la entretenida Benidorm. Un último apunte, el reparto de nuevo vuelve a brillar desde los dos protagonistas infantiles a Paca ‘La Piraña’- recomiendo su Paca ‘La Piraña’ ¿Dígame? para echarse unas risas tras este duro episodio- y ante todo y por encima de todo Isabel Torres, una actriz superlativa que le ha tocado encarnar la edad más difícil de la otrora estrella de Pepe Navarro. Cuando vean el capítulo, sabrán qué momento me ha emocionado de su excelente trabajo. La intérprete sabe combinar a la perfección la memoria ‘fantasiosa’ de Cristina con la emoción más verdadera cuando se le remueve algo muy profundo en sus adentros.

Hoy más que nunca, Feliz Orgullo de ser quien cada uno quiera ser. Bendita ‘Veneno’, ¡Cuántas lecciones sigue dando a los intolerantes incluso años después de su muerte!

Nuestras series: Ficción que divierte, entretiene y emociona

¿Has maratoneado Stranger Things y no puedes vivir sin comentar lo que te gustaba The Wire? La primera me gustó en sus dos primeras temporadas y de la segunda serie, lo admito, no he visto ni un solo segundo. Con la cantidad de plataformas que hay… ¿Existe cabida para la ficción en abierto? ¿tiene sentido estrenar El pueblo primero en una plataforma y luego estrenarla en abierto? Igual son demasiadas preguntas a las que responder… Para resumir, yo me centraré solo en la ficción española. Esa de la que tanto echaban pestes los eruditos televisivos, si es que eso existe, hasta hace bien poco.

Vayamos por partes…. ¿Hay series en la tele en abierto que funcionen y merezca la pena ver? Alguna queda cual irredentos Asterix y Obelix de la parrilla española. La primera y la más obvia, a mi modo de ver, es sin duda Cuéntame cómo pasó. Los Alcántara resisten con empuje los 19 años de emisión, ¿Cómo es posible con la competencia de realitys basura rompeaudímetros que les ponen enfrente? Pues por el motivo que empezamos a verlos hace casi dos décadas. Siguen siendo de nuestra familia, hemos crecido con ellos, en mi caso de forma literal además. Por eso esta semana, aún con la familia medio desecha por el divorcio de marras, se volvieron a unir para ir en plan Desaparecida-ficción que hicieron al alimón Ganga y los ahora omnipresentes Bambú- en mitad del bosque a por Herminia. Y tras ver el capítulo en que el espectador vuelve a emocionarse en ese reencuentro uno solo puede llegar a una conclusión, ¿Qué sería de esta serie sin la PRESENCIA de la magnífica María Galiana? Cuando ella cobra protagonismo, la serie crece. Muy pronto podréis leer en mi nueva aventura, Scenikus, la entrevista que la hice el viernes en el Español. Y bueno, los amantes del teatro, agradecemos a Ignacio del Moral y su equipo la presencia constante del mundo del teatro, ¿No actuó acaso Inés en el Festival de Santander? ¿No le recomendaron a Toni hablar con Rosana Torres en el último capítulo? Delicia de serie. Y sí, sigue siendo una de mis favoritas.

Herminia sigue uniendo a los Alcántara

Los jueves se ha unido a esta familia una nueva ficción en abierto en Aragón TV y sobre Marianico el Corto. Sí, han leído bien. Se llama El último show y es uno de los estrenos más sorprendentes de los últimos años. Ficción con tintes localistas que llega al corazón de todos los espectadores, murcianos, cántabros o andaluces, es lo mismo… La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país. Miguel Ángel Tirado está en un momento de inflexión en que no quiere seguir haciendo sus chistes ante esa nonagenaria fan que en cualquier momento de su día a día puede aparecer y le insiste en que haga otro chiste. Está harto, él quiere hacer cine como el de Buñuel, ¿Lo conseguirá? En el camino de este intérprete, que se revela aquí como un solvente actor dramático, se encuentran personajes que interpreta un reparto de primera, desde Itziar Miranda, que nos sigue haciendo disfrutar también en abierto con su Manolita en ese milagro, merecido, de la longevidad televisiva llamado Amar es para siempre en Antena 3. Mención aparte merece el maravilloso José Luis Esteban, actor maño curtido en mil y una batallas en las tablas con Teatro del Temple y otras compañías, que se convierte en un representante a medio camino entre el Antuña de ¿Qué fue de Jorge Sanz?– referente claro de esta serie, aunque aquí el tono sea más melodramático- y ¿Cómo no? Paquita Salas. No me olvido de María Isabel Díaz, siempre dulce e impecable. Si alguien da siempre presencia a sus personajes esa es Luisa Gavasa que acompañada por un Armando del Río en estado de gracia nos regalan a una pareja deliciosa.

Luisa Gavasa y Armando del Río en un momento de la grabación de “El último show”.

Por cierto, ambos son dos de los actores protagonistas de El nudo, que ya pueden ver al completo en A3Player Premium. Podría decir muchas cosas de esta innovadora ficción televisiva, pero por no hacer spoiler, basta con decir que es motivo suficiente para que se hagan suscriptores de la plataforma de pago de Antena 3. Una intriga con ambiente de universidad de élite que engancha por la originalidad en el planteamiento, el nudo y el desenlace. A los citados actores, que demuestran su versatilidad al pasar por dos ficciones tan sumamente diferentes, se suman intérpretes como Miquel Fernández, por el que siento especial debilidad desde sus comienzos en el teatro musical, donde ya demostró que iba a llegar tan lejos como quisiera. También me encanta ver en pantalla a Ángel Ruiz.

En la citada plataforma- les juro que no me pagan por la publi-, hay otra JOYA que teóricamente retransmitirán pronto en abierto, La Valla. En estos tiempos de coronavirus y alarmismo excesivo, una serie que trata sobre un régimen autoritario en el que intentan curar un virus endémico que se extiende por todas partes… Pues seguro resulta un poco ‘fuerte’ para los espectadores más alarmistas. Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se trate, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después, cuenta con un reparto espléndido que da emoción al asunto. No descubro nada si hablo maravillas de Ángela Molina o su hija Olivia ni tampoco de Unax Ugalde. Por cierto, lo de Abel Folk en esta serie está a otro nivel también. Parece haber nacido para ser ministro. Ahí lo dejo. Quizás, si me detengo en los secundarios vemos lo cuidado en lo que respecta a su reparto en esta serie. Ver de malo- malísimo a Óscar de la Fuente- al que disfrutamos actualmente en Me gusta cómo eres en el Lara- es simplemente delicioso. También lo veremos junto a nuestra siguiente protagonista en el cine, en la película El cover.

Y hasta los episódicos brillan en esta serie y más si lo pones en manos de intérpretes como María Hervás, protagonista por cierto de las dos últimas ficciones de las que hablaré en este post.

María Hervás vive un momento pletórico entre el teatro –Iphigenia en Vallecas y Jauría-, el cine -rodando en Benidorm El Cover, debut en el largo de Secun de la Rosa, y sí, también la televisión. La vemos en abierto, en tele de pago y en plataformas también. En todas partes, vaya. El caso de El pueblo, preestrenada en Prime Video y luego emitida en Telecinco, ha roto todos los esquemas. Llevando muchos meses en la red, la serie ha arrasado en abierto. Parece mentira que en la época de las plataformas, alguien vea en Telecinco una serie que lleva colgada en internet mucho tiempo. Pues ha ocurrido. Por cierto, la segunda temporada que he maratoneado hace unas semanas ya está en la citada plataforma. Sí, de nuevo antes que en abierto. Del equipo de la longeva La que se avecina, otro ejemplo de que hay ficciones en abierto que funcionan y mucho, El pueblo es una divertida comedia servida en bandeja a un reparto en estado de gracia. Dejo para el final la otra serie en la que está María: Vergüenza. Su personaje, la compi de trabajo de Malena Alterio, es un robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores. Esta serie que pueden ver en Movistar + en su tercera temporada da un paso aún más allá en los guiones- genio y figura que es Juan Cavestany- con un Miguel Rellán para quitarse el sombrero una vez más.

Hervás y Alterio en Vergüenza.

Un último apunte, en abierto en Antena 3 se emite otra serie que sigo: Perdida, con la sorpresita de ver brillando a Ana María Orozco, la Betty la fea original. Y en Movistar + hace nada disfruté como un enano con Merlí: Sapere Aude, lo de Carlos Cuevas no es ni medio normal, tanto que decir en cada mirada… Y mirando lo próximo… Ya estoy deseando ver lo nuevo de El ministerio del tiempo y La línea invisible. Y bueno, también Vamos Juan a finales de mes junto a Veneno. Como ven, todo ficción made in spain con pintaza. Ah, también estoy enganchado a Vida perfecta, casi se me olvida. Seguro que en un tiempo haré otro post televisivo. Por ahora, pongo la carta de ajuste hasta la próxima.

Asunción Balaguer: “Una vez pasó un ángel por mi vida”

Nos acaba de dejar Asunción Balaguer, una mujer imprescindible de nuestra escena. Es por ello que recuperamos nuestro encuentro con ella en el Español en el que según comentaba fue uno de los momentos más felices de su vida. Por primera vez, se subía a un escenario para interpretar uno de los grandes musicales: Follies, en el que derrochaba pasión y esa eterna sonrisa que nos regalaba a todos los que tuvimos la suerte de cruzarnos alguna vez con ella. Seguro que ahora se reencuentra con ese ‘ángel’ que un día la ayudó a tomar el camino correcto. Nos quedan sus intervenciones en cine, teatro, televisión y, ante todo, esa imborrable sonrisa.

“Llega hablando por teléfono de una forma animada. Nadie diría que tiene 86 años y que cada noche se atreve a bailar y cantar con coquetería. Ella miraba con envidia a eses vedettes que protagonizaban la revista, ese género que tanto disfrutó junto a su amado Paco Rabal. Ahora es ella la que enseña los hombros, orgullosa de poder estar en una experiencia como Follies. Su tono cálido y cercano desnuda el alma de una actriz que paralizó su carrera casi por completo por el amor que sentía hacia su marido. Era entonces la televisión su refugio, el lugar en el que podía trabajar unos días y así recuperar la pasión por su profesión. La muerte de Paco fue un punto y seguido en su carrera. Una vez, cuando las cosas se pusieron difíciles, un ángel se cruzó en su camino y la hizo tomar la decisión acertada. Ahora, vive un momento dulce que relata con entusiasmo y ternura tras recoger el TP de Oro y seguir en la serie de la temporada, Gran Hotel. Corran al Español y aplaudan a una grande de las tablas que cada noche emociona al entusiasta público”.

Creo que la costó aceptar un proyecto como Follies, ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando la ofrecieron estar en un espectáculo así?

Yo no tengo voz y soy mayor y encima tenía que bailar, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Es una alegría pensar que he podido cantar con orquesta. Le contaba a Carlos Hipólito que me sentía como en una tragedia griega con un coro. Es un placer trabajar con gente como Carlos Hipólito o Vicky Peña. Todo el elenco de este musical es tan maravilloso, con esos bailarines y ese coro, que el público ruge después de cada función.

¿Era aficionada al mundo del musical?

Mi madre se casó con Marcos Redondo, el barítono, eso me hizo estar en el mundo de la zarzuela desde pequeña. Además, me encantaba ir a la revista con Paco. Ahora, me siento coqueta a mis años con este personaje y me parece casi un sueño hecho realidad.

¿Qué ha sentido al recibir un reconocimiento como el TP de Oro?

Yo dejé el teatro para ayudar a Paco y cuidar a mis hijos, pero siempre solía aceptar las cosas que me proponían en televisión. Me encantaba reencontrarme con mis compañeros. Hice muchos trabajos cortitos en televisión, me lo pasaba muy bien. Sentí mucha emoción esa noche. Doy gracias a la televisión, un medio al que tengo mucho que agradecerle. Gracias a las series y novelas que hacíamos no perdí nunca la continuidad en esta profesión.

Gran Hotel la ha devuelto a la pequeña pantalla con una serie que se ha convertido en el éxito de la temporada, ¿Cómo esta viviendo Asunción Balaguer esta experiencia?, ¿Siente que está viviendo una de sus mejores etapas profesionales?

Estoy viviendo un momento dulcísimo. No podía imaginarme a mis años trabajando con Mario Gas, un director amable, un gran compañero. Es una obra realmente espléndida, de primera calidad. En Gran Hotel, mi personaje, Lady, tenía muy poco protagonismo, pero ahora está entrando en las tramas. En esta segunda temporada ya va a participar en los misterios del Gran Hotel. La verdad es que tengo mucha suerte ahora mismo. Vengo de hacer dos años de gira con otra compañía maravillosa como ha sido la de El Pisito.

El Tiempo es Sueño es un montaje muy especial para usted, ¿Cómo resumiría la esencia de una obra tan íntima y tan personal?

Le pedí ayuda a El Brujo para unos recitales y me pidió que le contara mi vida. Le conté cosas muy personales en un momento muy delicado como fue la muerte de Paco. Le expliqué mi vida con Paco y el funcionamiento de las compañías de teatro entre otras cosas. Le conté una experiencia delicada por la que pasé y decidió que ese fuera el final. Una vez pasó un ángel por mi vida. Hay personas que te ayudan en los momentos delicados y nunca más vuelves a saber de ellas. Esa persona me ayudó a tomar la decisión acertada y luego desapareció de mi vida.

Ahora que está en las tablas de un teatro mítico como el Español, ¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza de sus comienzos en la compañía Lope de Vega junto a José Tamayo en este Teatro Español?

En este Teatro Español tuvimos muchos éxitos como Diálogo de Carmelitas. Paco estuvo con Edipo Rey. Este teatro me ha dado mucho y ahora a mi edad, me siento feliz.

¿Tiene aún ganas de emprender nuevos proyectos profesionales o preferiría retirarse?

Yo no me quiero retirar, me siento en un momento muy dulce de mi carrera. Los actores podemos jubilarnos cuando queramos.

Un vistazo a la próxima temporada: “La Casa de Bernarda Alba” en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

Santiago Meléndez dirige el clásico de Federico García Lorca que se puede ver del 12 al 30 de octubre en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

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Pocas obras del teatro español definen la tragedia de un modo tan acertado como la última obra del gran García Lorca. Un mundo de mujeres amargadas, sumisas, esperando que cualquier rayo de luz las ilumine y pueda sacarlas de un agobio insostenible. Relaciones trazadas con la precisión de un entomólogo. Una bomba de relojería insostenible que no puede finalmente sino estallar y llenar ese ambiente asfixiante hacia quién sabe dónde. Y sobre todo un trabajo de actuación pleno de matices, miradas, ausencias, esperanzas, resignación, rebeldía, furia, contención y locura.
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El argumento de la obra de Lorca es bien conocido: Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que vayan a la fiesta. Cuando Angustias, la primogénita y la única hija del primer marido, hereda una fortuna, atrae a un pretendiente, Pepe el Romano. El joven se compromete con Angustias, pero simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se haya muerto y se ahorca. Al final de la obra,Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como en el comienzo de la obra.
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FICHA ARTÍSTICA-TÉCNICA:

Reparto: María José Moreno, Rosa Lasierra, Ana García, Inma Oliver, Irene Alquezar, Gema Cruz, Minerva Arbués, Pilar Doce, Yolanda Blanco, María José Pardo, Virginia Tafalla.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Santiago Meléndez
Ayudante de dirección: Lara Meléndez
Diseño Iluminación: Fernando Medel
Música y Espacio Sonoro: Gustavo Jiménez
Vestuario: Miguel Ángel Vozmediano
Confección de vestuario: Eder Toyas
Fotografía: Gabriel Latorre (Galagar)
Diseño Gráfico: Mr. Soul Design
Espacio Escénico: Santiago Meléndez
Productor Ejecutivo: José Antonio Royo
Distribución: Mario Ronsano
Producción Ejecutiva: Factory Producciones

Prensa: Carlos Rivera Díaz (Desde Mi Butaca Comunica)

Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

José Sacristán: “Me aterra pensar que la precariedad se convierta en la tónica de este oficio”

El que fuera niño peliculero, que se curtió como espectador de las películas de Tyron Power en su Chinchón natal aplaude con entusiasmo el empuje de los creadores escenarios, pero advierte que las condiciones en que se trabaja en las salas alternativas roza lo heroico y es que para él, cómico curtido en mil batallas dentro y fuera de los escenarios: “Es legítimo poder vivir dignamente de este oficio”. Un oficio que comprender como un juego en el que hay que conocer y respetar sus normas. Está de vuelta en la televisión con la exitosa “Velvet” para cuyos creadores sólo tiene buenas palabras y por ahora tiene que dejar descansar un poco a su “Caminando con Machado” que espera recuperar más adelante. Y es que este actor, que descubrió el talento del dramaturgo David Desola, tiene entre manos dos películas, la serie y una función teatral… Ahí es nada o mucho más bien. Simplemente… José Sacristán. 

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¿Cómo animaría al público para que fuese a ver este Caminando con Machado?

Volver a Antonio Machado no es sólo volver a un poeta inmenso, sino también a un gran referente ético y moral. La clave de este espectáculo reside en la emoción de recuperar una figura tan importante.

¿Qué le ‘toca’ a José Sacristán de la palabra de Antonio Machado?

Joder… Me ‘toca’ muchísimo toda su obra poética y filosófica, pero sobre todo algo que sobrepasa su propia obra. Lo que me gusta es el contenido humano de sus textos, el referente moral, el cronista lúcido y certero de un tiempo que se esconde tras la poesía de sus palabras.

Un trozo invisible de este mundo parte como favorita a los Premios Max en un año en que los escenarios parece que han entrado en una ebullición creativa, ¿Qué le parece a José Sacristán la última cosecha de nuestra escena?

Es admirable el coraje, el entusiasmo y el talento que invade los escenarios, pero hay que tener cuidado con esos espectáculos que tienden a hacer un canto a la precariedad… Nos estamos ‘argentinizando’ en el peor sentido de la palabra, teniendo que trabajar muchos profesionales en unas condiciones poco propicias. Vaya por delante eso sí mi aplauso para todos aquellos creadores que se resisten a verse apisonados por la coyuntura actual. Solo espero que ese trabajo en precario no sea la constante… Es peligroso que esto se instale como la única forma de poder trabajar en este país. Es legítimo poder vivir dignamente de esta profesión. Al menos aún siguen existiendo, con sus recortes presupuestarios, espacios públicos como el CDN y el Español con obras como la favorita a los Max. Confío en que sigan programando con el rigor con el que lo han hecho hasta ahora.

El ojo de Sacristán revela el gran talento de un joven autor español: David Desola”, rezaba un titular en 2005. Me gustaría rescatar una experiencia teatral como fue su trabajo en Almacenados de David Desola, ¿Qué le cautivó de la pluma del autor de La nieta del dictador?

Me atrajo la originalidad del texto. La verdad es que tuve que pelear con él bastante para colocar a Lino en el lugar moral que creo le correspondía a mi personaje. Noté entonces en él aún la impaciencia del joven aprendiz, pero le admiro muchísimo. Si me cautivó ese texto es por ser la mezcla perfecta entre lo patético y el humor. Tiene una mirada sobre la realidad muy divertida a pesar de que a veces trate temas terribles.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para José Sacristán?

Cualquier lugar es bueno para contar historias siempre que lo que se cuente sea interesante. Eso sí, el teatro es la tabla de gimnasia más completa para el actor. Lo importante son las historias y los personajes, el medio en el fondo me da igual.

Ante la proliferación de un único modelo de cine, el que rinde en taquilla y tiene el apoyo de las televisiones, han creado la Unión de Cineastas…

Esto se viene gestando desde hace tiempo la verdad… Los problemas que atraviesa el sector los viene arrastrando desde hace muchísimo tiempo. Los peliculeros se encuentran con problemas gravísimos para la distribución de sus trabajos con el advenimiento de un nuevo compartimiento de la industria… Sería importante discernir cuáles van a ser las nuevas reglas del juego. Estoy en calidad de presidente honorario y haré lo que pueda para apoyarles. 

Ha vuelto a la televisión con Velvet, la nueva producción de Bambú, que siempre suele cuidar mucho la parte visual y artística de los productos, ¿Esto es lo que ha impulsado a aceptar la oferta del equipo de Ramón Campos?

La verdad es que estábamos tanteado la posibilidad de trabajar juntos desde hace tiempo, pero por problemas de agenda no pudo ser. Efectivamente, son una productora muy rigurosa y tienen un gran trato con todo el equipo. Ha sido muy gratificante que la relación con los distintos directores, Carlos, David, Silvia y Jorge, tuviera ese trabajo de mesa previo igualito que el del cine. Podemos revisar los personajes y las situaciones y eso te hace pensar que estás delante de un trabajo cuidado, casi más propio de la gran pantalla. En Bambú se trabaja con un nivel de producción incustionable. Tenemos un decorado formidable y un reparto realmente impresionante…

Se incorpora a la serie hoy Ángela Molina con la que creo tenía muchas ganas de trabajar…

La verdad es que es una incorporación de lujo para la serie. Hoy mismo ruedo con ella. Además, venimos de trabajar juntos en la película de Isaki Lakuesta Murieron por encima de sus posibilidades, donde compartimos el último día de rodaje. Yo coincidí con ella por primera vez cuando ella era una niña en una película de Eugenio Martín que se llamaba No quiero perder la honra.

Relaciones casi públicas en 1968 fue su primer encuentro con Concha Velasco, Ahora mismo pasando por un momento difícil, ¿Cree que esa alegría de vivir que tanto la caracteriza la va a hacer más llevadero este trance o esas ganas de subir a un escenario la van a empezar a carcomer el ánimo?

Concha puede con todo. Acabo de hablar con ella y puede que no haya nueva intervención a la vista, sino que son pruebas que la están haciendo. Concha puede superarlo sin problema, es una fuerza de la naturaleza.

¿Entiende la interpretación como una ‘derivación natural’ del juego infantil?

Creo que ese juego infantil sigue siendo el motor de mi carrera. Tienes la posibilidad de prolongar los juegos infantiles. Por encima de si esto es arte o cultura, yo que sé, la interpretación es un juego del que hay que conocer y respetar las reglas. Mi fantasía infantil era hacer cine, el teatro era para ricos. Yo me fogueé como espectador en el cine de mi Chinchón natal. Yo antes de querer ser Adolfo Marsillach, Rodero o Lemos yo quería ser Tyrone Power. Fue con 16 años cuando tuve el primer contacto con un grupo de teatro aficionado. Eso ya fue en Madrid con el grupo de la Provincial y Descanso mientras trabajaba de mecánico tornero.

Si ponemos en la balanza los premios como el Goya y el cariño del público, ¿Qué es lo que más llena a José Sacristán?

Sin el público no eres nadie. Ya te pueden dar los premios más maravillosos del mundo, pero sin su favor no tiene ningún sentido dedicarse a esta profesión. Esto no quiere decir que tengas que ‘prostituir’ tu trabajo. Debes elegir los proyectos que te motiven y esperar que guste tu trabajo al público, pero siempre desde una elección que parte de ti. Esa es la mayor satisfacción, sin ninguna duda.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a esta profesión a José Sacristán?

Quiero seguir ‘jugando’ con los proyectos que tengo entre manos, que la verdad es que son bastante interesantes. Me encanta participar en películas de gente joven con un prisma arriesgado y diferente. Además, estoy muy motivado con el montaje de mi amigo Vargas Llosa que voy a protagonizar como apertura de la próxima temporada en el Teatro Español, El loco de los balcones, para la que aún se están haciendo los castings y que empezaremos a ensayar en julio. Además, mañana empiezo a rodar en Lérida Vulcania, película que dirige José Eskaf y que es un thriller dramático con elementos sobrenaturales. 

Tras la emoción compartida de Manuela Velasco y Fran Perea

Sus carreras se han desarrollado en buena medida en el cine y en la televisión, pero la función teatral Todos eran mis hijos fue el punto de encuentro de un equipo creativo con vocación de compañía teatral a la antigua usanza. Ellos eligen el texto y se encargan de todos los aspectos de la producción, que se convierte en algo de unión colectivo. A sabiendas de que es difícil que otros les dejen contar las historias que realmente les interesan, decidieron montarse en esta suerte de empresa teatral que podríamos etiquetar a medido caballo entre las coproducciones habituales y una especie de cooperativa teatral, en la que todos hacen de todo. El primer hijo de esta unión ha sido una de las mejores funciones teatrales de la pasada temporada, Feelgood, una sátira política que bebe sin duda del David Mamet más lúcido. Han conseguido sacarla de gira gracias al apoyo de una distribuidora que les hará recorrer en 2014 buena parte de la geografía española.  Con dos de sus protagonistas, Fran Perea y Manuela Velasco, hablamos Tras la emoción compartida en el último bolo de la gira hasta ahora, que tuvo lugar en Villena. 

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¿Qué fue lo que los atrajo de esta sátira política? 

Manuela: Después de leer muchas obras, lo que que me enamoró de Feelgood es su estructura dramática. Tiene una estructura teatralmente engrasada. Se nota que Alistair Beaton es un hombre de teatro. Tiene un ritmo y una mala leche que desde el principio hizo que me enganchase este proyecto.

Fran: Me atrajo la manera en que mezcla el humor con la política. Estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes nos hagan llorar. En Feelgood, nos vamos a reír un rato, aunque sea de situaciones que, fuera de este contexto, nos darían mucha rabia. Ésa es la magia de esta función, y la gran habilidad de Alistair Beaton, el autor.

Uno de los aspectos que hacen especial a esta función es el tipo de producción en el que os habéis embarcado, con los medios justos, pero con una pasión que se nota encima de las tablas, supongo que habrá supuesto un plus de aprendizaje extra, ¿No?

M: Empezamos por lo bien que nos compenetramos el equipo de Todos eran mis hijos. Desde que comenzamos esta aventura, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, es un aprendizaje continuo. Estamos aprendiendo no desde cero, pero la relación entre nosotros es muy diferentes al también productores. Ahora nos hemos comprometido como ‘padres de la criatura’ y todos compartimos responsabilidades. Cada día tenemos que buscar e inventar soluciones a los problemas que nos van surgiendo. Cuando algo sale mal, hablamos y aprendemos de nuestros errores.

F: Por supuesto. Estamos aprendiendo muchísimo. De hecho, cada día lo hacemos. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo en algo. Somos diez productores, que, además, formamos parte de todos los departamentos, como quien dice. Cargamos, descargamos, actuamos, vamos al banco a firmar, hablamos con abogados… Es toda una aventura. Pero, la verdad, es muy reconfortante saber que estamos generando empleo.

Este proyecto nace de otro, Todos eran mis hijos, ¿Creéis que participar en ese montaje ha sido un punto y aparte en vuestra carrera? 

F: Sí, totalmente. Es verdad que antes dimos los pasos necesarios, creo, para llegar a Todos eran mis hijos en condiciones óptimas… Y, efectivamente, enTRAMAdos le debe mucho, mucho a Ana Jelín, a PTC, a Claudio Tolcachir y a Timbre 4. El germen de todo estuvo en aquel montaje y en la gira posterior.

M: Es el regalo más bonito de mi carrera. Es un punto de inflexión en mi carrera. El grupo humano que nos juntamos en ese montaje estábamos muy a gusto trabajando juntos. Creó en mí una necesidad de ser parte de todo el proyecto artístico montando nuestros propias aventuras escénicas.

En "Todos eran mis hijos" se comenzó a fraguar el proyecto de "Feelgood".
En “Todos eran mis hijos” se comenzó a fraguar el proyecto de “Feelgood”.

En estos tiempos difíciles, ¿cómo os las estáis arreglando para conseguir ‘bolos’?

M: En Madrid invitamos a los distribuidores a vernos en el Matadero. Queríamos repetir la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido con Todos eran mis hijos en la gira. Había que sacar el espectáculo fuera de Madrid. Nos encanta ver diferentes públicos y sus formas de reaccionar. Hay que destacar que la mitad de la obra es el público, que reacciona ante lo que ocurre en escena. Traspasos Kultur se interesó por nuestra obra y está interesando mucho el proyecto quizás por la temática que trata.

F: Fuimos muy prudentes a la hora de empezarla, porque no sabíamos si íbamos a poder asumir el gasto que supone cada ‘bolo’, ya que, desgraciadamente, hay muchos ayuntamientos que tardan en pagar, o, directamente, no te pagan. Al final las ganas que teníamos de sacarla de gira pudieron más y gracias a Traspasos Kultur podremos anunciar muy pronto las fechas de la gira de 2014.

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Los actores toman notas en los ensayos en una foto de Charo Guerrero.

¿Cómo os sentís “Tras la emoción compartida” en Feelgood?

F: Muy orgullosos de lo que hemos ido construyendo paso a paso. Y, además, sabiendo que lo que hemos hecho, gusta. La gente nos dice cosas estupendas y participa durante toda la función. Una maravilla.

M: Mi personaje, Elisa, va a contracorriente de este mundo del gabinete del presidente que reflejamos en la obra. Yo personalmente acabo hecha polvo, me enfrento a aspectos tan cruciales como si sería capaz de renunciar a mis valores. Nada más terminar la función, necesito quedarme un poquito sola conmigo misma para tener un rato de camerino y soltar. Eso sí, cuando salgo del teatro y me encuentro con el público, me da un subidón de energía. Veo que la obra llega y le hace pensar. El público se ríe mucho, pero a la vez salen removidos por haberles puesto un espejo delante que refleja un sistema político tan podrido. Genera mucho debate esta función. Me voy muy llena al saber que hemos removido conciencias.

Y a pesar del iva y de lo “heroico-suicida” que tiene hacer teatro en estos tiempos, ¿Por qué para vosotros el teatro es un buen lugar para contar historias?

F: Porque el teatro se desarrolla ‘aquí y ahora’. Es irrepetible. Cada espectador ve un espectáculo nuevo y para nosotros es nuevo cada día también. Esa novedad facilita que desconectes de lo de fuera. Que entres en la historia que se está contando, que no quieras perderte ningún detalle.

M: El teatro es el lugar con mayúsculas para contar historias. Es verdad que repites el texto, pero lo que sucede en escena y con el público es muy diferente. Es un acto que sucede en comunión con el público. Implica además una atención total. Vas y te metes en una historia que, además, en este caso te hace cuestionarte los valores establecidos.

Cine, teatro, pero también televisión, ¿Qué habéis aprendido de vuestra profesión gracias a la ficción televisiva?

F: Mucho. La importancia del trabajo en equipo, de cumplir unos plazos, de trabajar contrarreloj, de reducir el proceso creativo sin que el resultado se vea afectado…La televisión en este país crea ‘industria’. Hay mucha gente que vive del audiovisual gracias a la ficción televisiva, que aprende un oficio y lo puede llevar a cabo en un plató de televisión. Ahora, estoy grabando de nuevo una serie para Telecinco con la productora Globomedia: B&B. De boca en boca, con un magnífico grupo artístico y técnico de los que sigo aprendiendo mucho.

M: En la televisión se aprende técnica y oficio. Se graba muy rápido, tienes que aprender a coger oficio. También debes tener una gran ejercicio de trabajo previo, hacer los deberes en casa. No tienes tiempo de ensayo, hay que hacerlo bien directamente. Sirve para ejercitar la memoria y poner en práctica todos tus recursos interpretativos.

¿Hubo un momento en que Manuela y Fran dijeron aquello de Mamá quiero ser artista o no sabéis muy bien cuando la interpretación se cruzó en vuestras vidas?

M: Por mi padre y mi tía he vivido en contacto constante con el mundo del cine y del teatro. El teatro me fascinaba desde pequeña, esa es la verdad. Creo, eso sí, que fue el cine el que me hizo plantearme que me podía dedicar a esta profesión. Cuando terminé La ley del deseo con 8 años, yo le dije a mi madre que no quería al colegio, que yo lo que deseaba era seguir rodando la película…

F: En mi caso, sí. Mientras estudiaba en el instituto, ya hacía teatro en una escuela de Málaga. Cuando terminé la secundaria e hice la selectividad, les dije a mis padres que quería estudiar la carrera de Arte Dramático. Al principio no les terminó de hacer gracia, pero, al final, cedieron y, mira, aquí estoy…

Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.
Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.

Manuela, me es inevitable preguntártelo y más con los ‘piropos’ que te hace cuando hablo con ella, ¿Cuánta culpa de tu pasión por tu oficio tiene Concha Velasco?

M: A lo dicho anteriormente, habría que sumar la suerte de poder ver las obras de mi tía Concha desde todos los ángulos posibles: Desde el palco, ‘entre cajas’, en el gallinero… Me encantaba estar con la gente del teatro, debían ver en mi a la niñita pequeña a la que mimar. No me aburría nunca de ver la función. Cada día veía cosas nuevas sobre el escenario. Esa alegría y energía que se respiraba fue el motor de que me dedique a esta profesión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tenéis y con qué proyectos soñáis? 

F: La verdad es que este presente que tengo, me gusta bastante. Si pudiera pedir algo… Quizá poder seguir compaginando el teatro con el audiovisual, y, además, poder seguir haciendo música. Casi nada. También me encantaría, en el futuro, poder ir a Argentina a trabajar con los compañeros de Timbre 4, durante un tiempo. Y, por supuesto, me encantaría que enTRAMAdos, la compañía que hemos creado para representar Feelgood, siga viviendo con nuevos proyectos teatrales.

M: Rec: Apocalipsis y Galerías Velvet de Bambú Producciones son las dos cosas más inmediatas. Coincido con Fran en que espero que el proyecto enTRAMAdos no se quede en Feelgood, que haya mucho más proyectos. Estoy leyendo con Alberto, el director, otras obras para ver qué es lo próximo que se nos ocurre. 

Mix televisivo: Unos piratas naúfragos en HISPANIA con PALOMITAS

Telecinco ha estrenado dos de sus apuestas más importantes para esta recta final del curso televisivo. Una serie muy ambiciosa, Piratas y un programa de parodias comandado por el camaleónico José Corbarcho, Palomitas. En términos de audiencia, Piratas ha ido más o menos bien, pero Palomitas se ha pegado un consistente tortazo. En términos de calidad, ambos productos creo que están casi igualados.

Piratas no existiría sin el precedente de HISPANIA, como la  serie de romanos no existiría sin el precedente de Águila Roja, la peor serie de TVE de las de la última hornada. Y todavía habría que remontarse más años, 10, para entender que se hagan productos de ” época”. Me refiero, por supuesto, a Cuéntame Cómo Pasó. Dejando los preliminares, me pongo a analizar los dos productos de corte “de época” que triunfan en la televisión esta semana: Hispania Piratas y todo ello acompañado con unas Palomitas.

Fui el primero en tener mis dudas en un principio de la solvencia de un producto tan complejo como Hispania. Contaba con algo que es, en algunos casos, una seña de calidad propiamente dicha: el reparto. Juntar a dos bestias pardas de la interpretación como LLuís Homar y Roberto Enriquez da nivel a la serie, de eso no me queda la menor duda. Hispania cuenta, además, con un nutrido elenco de reparto muy solvente ( Jesús Olmedo y Nathalie Poza , fantásticos) salvo un par de nombres que omito mencionar por respeto.  Hispania, desde el principio, ha hecho una apuesta firme por el entretenimiento (espectacular batalla en el comienzo de la serie, teniendo en cuenta la limitación económica de una serie así en España), pero no por ello toma al espectador “por tonto”. Por supuesto, los historiadores sabrán que tal o cual situación resultaría inverosímil para la época, pero “el común de los mortales” disfrutamos con las tramas de la serie. Digo que no nos toman por tontos por una sencilla razón: lo que vemos, en términos generales, resulta cuanto menos  poco creíble. Vemos tantas cosas en tv que no ofrecen ni un poquito de credibilidad que da gusto ver una serie así. Creo que “la gallina de los huevos de oro” no se puede estirar eternamente, pero el producto tiene vida para rato. El reparto, los ambiciosos personajes, las venganzas, los parajes y una cuidada ambientación con multitud de recreaciones digitales son creíbles para un espectador que disfruta de las disputas de Galba y Viriato. El comienzo de temporada no ha sido espectacular, pero la tensión se percibe en el ambiente con la inminente vuelta de uno de los protagonistas.

Un día antes, el lunes en competencia directa con las interesantes Los Quien y Los Misterios de Laura, se estrenó la esperada Piratas en T5. Piratas con Pilar Rubio, rezaban insistentes promos en Tele Sálvame. ¿ Es un aliciente para una serie tener a una que no es exactamente actriz? Parece que sí, para gustos los colores. No voy a discutir las innegables nulas cualidades para la interpretación de la presentadora, ex reportera y lo que le dé la gana. No tengo nada en contra de ella, de hecho como presentadora me parece bastante “potable”. Ahora bien, que “la coloquen” en una serie de protagonista me saca de mis casillas. Su actuación, muy comentada en Twitter, es realmente penosa. Con todas las letras: p-e-n-o-s-a. Esto desluce, desde luego, la serie. Vale que Óscar Jaenada no pega ni con cola de pirata, pero por lo menos es un buen actor. Suben el nivel Aitor Mazo y Luis Zahera, pero lo cierto es que en términos generales cumplen todos. Otra cosa es que la historia me interese o que me lo crea. Como digo esa es la base para que me enganche a una serie. Las situaciones, algunas inverosímiles hasta la extenuación como la peleita entre Jaenada y la ex presentadora de O.T, no me enganchan, será que soy demasiado exigente o algo así, pero el lunes que viene volveré a mi cita con María Pujalte and co( ya sea en La 1 o Antena3).

Palomitas, producto destinado creo recordar en un principio para Cuatro. Para una fanático de ese programón recordado, Homo Zapping, era sin duda una oportunidad para volver a poner Telecinco. Curiosamente, después del programa pasaron una serie también “diseñada” para Cuatro: Ángel o Demonio, de la que me desenganché hace ya tiempo. Series de televisión y cine, esas son las parodias que incluye este nuevo programa comandado por José Corbacho. Siente decir que me ha parecido horroroso. No tiene gracia, ni una pizca. Chistes gruesos, de barra de bar con un dudoso gusto para las parodias. El Barco con los alumnos despelotándose, los doctores televisivos sacando vísceras … Algo huele a podrido en Dinamarca, digo en Palomitas