Un vistazo a la próxima temporada: “La Casa de Bernarda Alba” en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

Santiago Meléndez dirige el clásico de Federico García Lorca que se puede ver del 12 al 30 de octubre en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

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Pocas obras del teatro español definen la tragedia de un modo tan acertado como la última obra del gran García Lorca. Un mundo de mujeres amargadas, sumisas, esperando que cualquier rayo de luz las ilumine y pueda sacarlas de un agobio insostenible. Relaciones trazadas con la precisión de un entomólogo. Una bomba de relojería insostenible que no puede finalmente sino estallar y llenar ese ambiente asfixiante hacia quién sabe dónde. Y sobre todo un trabajo de actuación pleno de matices, miradas, ausencias, esperanzas, resignación, rebeldía, furia, contención y locura.
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El argumento de la obra de Lorca es bien conocido: Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que vayan a la fiesta. Cuando Angustias, la primogénita y la única hija del primer marido, hereda una fortuna, atrae a un pretendiente, Pepe el Romano. El joven se compromete con Angustias, pero simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se haya muerto y se ahorca. Al final de la obra,Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como en el comienzo de la obra.
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FICHA ARTÍSTICA-TÉCNICA:

Reparto: María José Moreno, Rosa Lasierra, Ana García, Inma Oliver, Irene Alquezar, Gema Cruz, Minerva Arbués, Pilar Doce, Yolanda Blanco, María José Pardo, Virginia Tafalla.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Santiago Meléndez
Ayudante de dirección: Lara Meléndez
Diseño Iluminación: Fernando Medel
Música y Espacio Sonoro: Gustavo Jiménez
Vestuario: Miguel Ángel Vozmediano
Confección de vestuario: Eder Toyas
Fotografía: Gabriel Latorre (Galagar)
Diseño Gráfico: Mr. Soul Design
Espacio Escénico: Santiago Meléndez
Productor Ejecutivo: José Antonio Royo
Distribución: Mario Ronsano
Producción Ejecutiva: Factory Producciones

Prensa: Carlos Rivera Díaz (Desde Mi Butaca Comunica)

Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

José Sacristán: “Me aterra pensar que la precariedad se convierta en la tónica de este oficio”

El que fuera niño peliculero, que se curtió como espectador de las películas de Tyron Power en su Chinchón natal aplaude con entusiasmo el empuje de los creadores escenarios, pero advierte que las condiciones en que se trabaja en las salas alternativas roza lo heroico y es que para él, cómico curtido en mil batallas dentro y fuera de los escenarios: “Es legítimo poder vivir dignamente de este oficio”. Un oficio que comprender como un juego en el que hay que conocer y respetar sus normas. Está de vuelta en la televisión con la exitosa “Velvet” para cuyos creadores sólo tiene buenas palabras y por ahora tiene que dejar descansar un poco a su “Caminando con Machado” que espera recuperar más adelante. Y es que este actor, que descubrió el talento del dramaturgo David Desola, tiene entre manos dos películas, la serie y una función teatral… Ahí es nada o mucho más bien. Simplemente… José Sacristán. 

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¿Cómo animaría al público para que fuese a ver este Caminando con Machado?

Volver a Antonio Machado no es sólo volver a un poeta inmenso, sino también a un gran referente ético y moral. La clave de este espectáculo reside en la emoción de recuperar una figura tan importante.

¿Qué le ‘toca’ a José Sacristán de la palabra de Antonio Machado?

Joder… Me ‘toca’ muchísimo toda su obra poética y filosófica, pero sobre todo algo que sobrepasa su propia obra. Lo que me gusta es el contenido humano de sus textos, el referente moral, el cronista lúcido y certero de un tiempo que se esconde tras la poesía de sus palabras.

Un trozo invisible de este mundo parte como favorita a los Premios Max en un año en que los escenarios parece que han entrado en una ebullición creativa, ¿Qué le parece a José Sacristán la última cosecha de nuestra escena?

Es admirable el coraje, el entusiasmo y el talento que invade los escenarios, pero hay que tener cuidado con esos espectáculos que tienden a hacer un canto a la precariedad… Nos estamos ‘argentinizando’ en el peor sentido de la palabra, teniendo que trabajar muchos profesionales en unas condiciones poco propicias. Vaya por delante eso sí mi aplauso para todos aquellos creadores que se resisten a verse apisonados por la coyuntura actual. Solo espero que ese trabajo en precario no sea la constante… Es peligroso que esto se instale como la única forma de poder trabajar en este país. Es legítimo poder vivir dignamente de esta profesión. Al menos aún siguen existiendo, con sus recortes presupuestarios, espacios públicos como el CDN y el Español con obras como la favorita a los Max. Confío en que sigan programando con el rigor con el que lo han hecho hasta ahora.

El ojo de Sacristán revela el gran talento de un joven autor español: David Desola”, rezaba un titular en 2005. Me gustaría rescatar una experiencia teatral como fue su trabajo en Almacenados de David Desola, ¿Qué le cautivó de la pluma del autor de La nieta del dictador?

Me atrajo la originalidad del texto. La verdad es que tuve que pelear con él bastante para colocar a Lino en el lugar moral que creo le correspondía a mi personaje. Noté entonces en él aún la impaciencia del joven aprendiz, pero le admiro muchísimo. Si me cautivó ese texto es por ser la mezcla perfecta entre lo patético y el humor. Tiene una mirada sobre la realidad muy divertida a pesar de que a veces trate temas terribles.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para José Sacristán?

Cualquier lugar es bueno para contar historias siempre que lo que se cuente sea interesante. Eso sí, el teatro es la tabla de gimnasia más completa para el actor. Lo importante son las historias y los personajes, el medio en el fondo me da igual.

Ante la proliferación de un único modelo de cine, el que rinde en taquilla y tiene el apoyo de las televisiones, han creado la Unión de Cineastas…

Esto se viene gestando desde hace tiempo la verdad… Los problemas que atraviesa el sector los viene arrastrando desde hace muchísimo tiempo. Los peliculeros se encuentran con problemas gravísimos para la distribución de sus trabajos con el advenimiento de un nuevo compartimiento de la industria… Sería importante discernir cuáles van a ser las nuevas reglas del juego. Estoy en calidad de presidente honorario y haré lo que pueda para apoyarles. 

Ha vuelto a la televisión con Velvet, la nueva producción de Bambú, que siempre suele cuidar mucho la parte visual y artística de los productos, ¿Esto es lo que ha impulsado a aceptar la oferta del equipo de Ramón Campos?

La verdad es que estábamos tanteado la posibilidad de trabajar juntos desde hace tiempo, pero por problemas de agenda no pudo ser. Efectivamente, son una productora muy rigurosa y tienen un gran trato con todo el equipo. Ha sido muy gratificante que la relación con los distintos directores, Carlos, David, Silvia y Jorge, tuviera ese trabajo de mesa previo igualito que el del cine. Podemos revisar los personajes y las situaciones y eso te hace pensar que estás delante de un trabajo cuidado, casi más propio de la gran pantalla. En Bambú se trabaja con un nivel de producción incustionable. Tenemos un decorado formidable y un reparto realmente impresionante…

Se incorpora a la serie hoy Ángela Molina con la que creo tenía muchas ganas de trabajar…

La verdad es que es una incorporación de lujo para la serie. Hoy mismo ruedo con ella. Además, venimos de trabajar juntos en la película de Isaki Lakuesta Murieron por encima de sus posibilidades, donde compartimos el último día de rodaje. Yo coincidí con ella por primera vez cuando ella era una niña en una película de Eugenio Martín que se llamaba No quiero perder la honra.

Relaciones casi públicas en 1968 fue su primer encuentro con Concha Velasco, Ahora mismo pasando por un momento difícil, ¿Cree que esa alegría de vivir que tanto la caracteriza la va a hacer más llevadero este trance o esas ganas de subir a un escenario la van a empezar a carcomer el ánimo?

Concha puede con todo. Acabo de hablar con ella y puede que no haya nueva intervención a la vista, sino que son pruebas que la están haciendo. Concha puede superarlo sin problema, es una fuerza de la naturaleza.

¿Entiende la interpretación como una ‘derivación natural’ del juego infantil?

Creo que ese juego infantil sigue siendo el motor de mi carrera. Tienes la posibilidad de prolongar los juegos infantiles. Por encima de si esto es arte o cultura, yo que sé, la interpretación es un juego del que hay que conocer y respetar las reglas. Mi fantasía infantil era hacer cine, el teatro era para ricos. Yo me fogueé como espectador en el cine de mi Chinchón natal. Yo antes de querer ser Adolfo Marsillach, Rodero o Lemos yo quería ser Tyrone Power. Fue con 16 años cuando tuve el primer contacto con un grupo de teatro aficionado. Eso ya fue en Madrid con el grupo de la Provincial y Descanso mientras trabajaba de mecánico tornero.

Si ponemos en la balanza los premios como el Goya y el cariño del público, ¿Qué es lo que más llena a José Sacristán?

Sin el público no eres nadie. Ya te pueden dar los premios más maravillosos del mundo, pero sin su favor no tiene ningún sentido dedicarse a esta profesión. Esto no quiere decir que tengas que ‘prostituir’ tu trabajo. Debes elegir los proyectos que te motiven y esperar que guste tu trabajo al público, pero siempre desde una elección que parte de ti. Esa es la mayor satisfacción, sin ninguna duda.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a esta profesión a José Sacristán?

Quiero seguir ‘jugando’ con los proyectos que tengo entre manos, que la verdad es que son bastante interesantes. Me encanta participar en películas de gente joven con un prisma arriesgado y diferente. Además, estoy muy motivado con el montaje de mi amigo Vargas Llosa que voy a protagonizar como apertura de la próxima temporada en el Teatro Español, El loco de los balcones, para la que aún se están haciendo los castings y que empezaremos a ensayar en julio. Además, mañana empiezo a rodar en Lérida Vulcania, película que dirige José Eskaf y que es un thriller dramático con elementos sobrenaturales. 

Tras la emoción compartida de Manuela Velasco y Fran Perea

Sus carreras se han desarrollado en buena medida en el cine y en la televisión, pero la función teatral Todos eran mis hijos fue el punto de encuentro de un equipo creativo con vocación de compañía teatral a la antigua usanza. Ellos eligen el texto y se encargan de todos los aspectos de la producción, que se convierte en algo de unión colectivo. A sabiendas de que es difícil que otros les dejen contar las historias que realmente les interesan, decidieron montarse en esta suerte de empresa teatral que podríamos etiquetar a medido caballo entre las coproducciones habituales y una especie de cooperativa teatral, en la que todos hacen de todo. El primer hijo de esta unión ha sido una de las mejores funciones teatrales de la pasada temporada, Feelgood, una sátira política que bebe sin duda del David Mamet más lúcido. Han conseguido sacarla de gira gracias al apoyo de una distribuidora que les hará recorrer en 2014 buena parte de la geografía española.  Con dos de sus protagonistas, Fran Perea y Manuela Velasco, hablamos Tras la emoción compartida en el último bolo de la gira hasta ahora, que tuvo lugar en Villena. 

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¿Qué fue lo que los atrajo de esta sátira política? 

Manuela: Después de leer muchas obras, lo que que me enamoró de Feelgood es su estructura dramática. Tiene una estructura teatralmente engrasada. Se nota que Alistair Beaton es un hombre de teatro. Tiene un ritmo y una mala leche que desde el principio hizo que me enganchase este proyecto.

Fran: Me atrajo la manera en que mezcla el humor con la política. Estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes nos hagan llorar. En Feelgood, nos vamos a reír un rato, aunque sea de situaciones que, fuera de este contexto, nos darían mucha rabia. Ésa es la magia de esta función, y la gran habilidad de Alistair Beaton, el autor.

Uno de los aspectos que hacen especial a esta función es el tipo de producción en el que os habéis embarcado, con los medios justos, pero con una pasión que se nota encima de las tablas, supongo que habrá supuesto un plus de aprendizaje extra, ¿No?

M: Empezamos por lo bien que nos compenetramos el equipo de Todos eran mis hijos. Desde que comenzamos esta aventura, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, es un aprendizaje continuo. Estamos aprendiendo no desde cero, pero la relación entre nosotros es muy diferentes al también productores. Ahora nos hemos comprometido como ‘padres de la criatura’ y todos compartimos responsabilidades. Cada día tenemos que buscar e inventar soluciones a los problemas que nos van surgiendo. Cuando algo sale mal, hablamos y aprendemos de nuestros errores.

F: Por supuesto. Estamos aprendiendo muchísimo. De hecho, cada día lo hacemos. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo en algo. Somos diez productores, que, además, formamos parte de todos los departamentos, como quien dice. Cargamos, descargamos, actuamos, vamos al banco a firmar, hablamos con abogados… Es toda una aventura. Pero, la verdad, es muy reconfortante saber que estamos generando empleo.

Este proyecto nace de otro, Todos eran mis hijos, ¿Creéis que participar en ese montaje ha sido un punto y aparte en vuestra carrera? 

F: Sí, totalmente. Es verdad que antes dimos los pasos necesarios, creo, para llegar a Todos eran mis hijos en condiciones óptimas… Y, efectivamente, enTRAMAdos le debe mucho, mucho a Ana Jelín, a PTC, a Claudio Tolcachir y a Timbre 4. El germen de todo estuvo en aquel montaje y en la gira posterior.

M: Es el regalo más bonito de mi carrera. Es un punto de inflexión en mi carrera. El grupo humano que nos juntamos en ese montaje estábamos muy a gusto trabajando juntos. Creó en mí una necesidad de ser parte de todo el proyecto artístico montando nuestros propias aventuras escénicas.

En "Todos eran mis hijos" se comenzó a fraguar el proyecto de "Feelgood".
En “Todos eran mis hijos” se comenzó a fraguar el proyecto de “Feelgood”.

En estos tiempos difíciles, ¿cómo os las estáis arreglando para conseguir ‘bolos’?

M: En Madrid invitamos a los distribuidores a vernos en el Matadero. Queríamos repetir la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido con Todos eran mis hijos en la gira. Había que sacar el espectáculo fuera de Madrid. Nos encanta ver diferentes públicos y sus formas de reaccionar. Hay que destacar que la mitad de la obra es el público, que reacciona ante lo que ocurre en escena. Traspasos Kultur se interesó por nuestra obra y está interesando mucho el proyecto quizás por la temática que trata.

F: Fuimos muy prudentes a la hora de empezarla, porque no sabíamos si íbamos a poder asumir el gasto que supone cada ‘bolo’, ya que, desgraciadamente, hay muchos ayuntamientos que tardan en pagar, o, directamente, no te pagan. Al final las ganas que teníamos de sacarla de gira pudieron más y gracias a Traspasos Kultur podremos anunciar muy pronto las fechas de la gira de 2014.

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Los actores toman notas en los ensayos en una foto de Charo Guerrero.

¿Cómo os sentís “Tras la emoción compartida” en Feelgood?

F: Muy orgullosos de lo que hemos ido construyendo paso a paso. Y, además, sabiendo que lo que hemos hecho, gusta. La gente nos dice cosas estupendas y participa durante toda la función. Una maravilla.

M: Mi personaje, Elisa, va a contracorriente de este mundo del gabinete del presidente que reflejamos en la obra. Yo personalmente acabo hecha polvo, me enfrento a aspectos tan cruciales como si sería capaz de renunciar a mis valores. Nada más terminar la función, necesito quedarme un poquito sola conmigo misma para tener un rato de camerino y soltar. Eso sí, cuando salgo del teatro y me encuentro con el público, me da un subidón de energía. Veo que la obra llega y le hace pensar. El público se ríe mucho, pero a la vez salen removidos por haberles puesto un espejo delante que refleja un sistema político tan podrido. Genera mucho debate esta función. Me voy muy llena al saber que hemos removido conciencias.

Y a pesar del iva y de lo “heroico-suicida” que tiene hacer teatro en estos tiempos, ¿Por qué para vosotros el teatro es un buen lugar para contar historias?

F: Porque el teatro se desarrolla ‘aquí y ahora’. Es irrepetible. Cada espectador ve un espectáculo nuevo y para nosotros es nuevo cada día también. Esa novedad facilita que desconectes de lo de fuera. Que entres en la historia que se está contando, que no quieras perderte ningún detalle.

M: El teatro es el lugar con mayúsculas para contar historias. Es verdad que repites el texto, pero lo que sucede en escena y con el público es muy diferente. Es un acto que sucede en comunión con el público. Implica además una atención total. Vas y te metes en una historia que, además, en este caso te hace cuestionarte los valores establecidos.

Cine, teatro, pero también televisión, ¿Qué habéis aprendido de vuestra profesión gracias a la ficción televisiva?

F: Mucho. La importancia del trabajo en equipo, de cumplir unos plazos, de trabajar contrarreloj, de reducir el proceso creativo sin que el resultado se vea afectado…La televisión en este país crea ‘industria’. Hay mucha gente que vive del audiovisual gracias a la ficción televisiva, que aprende un oficio y lo puede llevar a cabo en un plató de televisión. Ahora, estoy grabando de nuevo una serie para Telecinco con la productora Globomedia: B&B. De boca en boca, con un magnífico grupo artístico y técnico de los que sigo aprendiendo mucho.

M: En la televisión se aprende técnica y oficio. Se graba muy rápido, tienes que aprender a coger oficio. También debes tener una gran ejercicio de trabajo previo, hacer los deberes en casa. No tienes tiempo de ensayo, hay que hacerlo bien directamente. Sirve para ejercitar la memoria y poner en práctica todos tus recursos interpretativos.

¿Hubo un momento en que Manuela y Fran dijeron aquello de Mamá quiero ser artista o no sabéis muy bien cuando la interpretación se cruzó en vuestras vidas?

M: Por mi padre y mi tía he vivido en contacto constante con el mundo del cine y del teatro. El teatro me fascinaba desde pequeña, esa es la verdad. Creo, eso sí, que fue el cine el que me hizo plantearme que me podía dedicar a esta profesión. Cuando terminé La ley del deseo con 8 años, yo le dije a mi madre que no quería al colegio, que yo lo que deseaba era seguir rodando la película…

F: En mi caso, sí. Mientras estudiaba en el instituto, ya hacía teatro en una escuela de Málaga. Cuando terminé la secundaria e hice la selectividad, les dije a mis padres que quería estudiar la carrera de Arte Dramático. Al principio no les terminó de hacer gracia, pero, al final, cedieron y, mira, aquí estoy…

Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.
Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.

Manuela, me es inevitable preguntártelo y más con los ‘piropos’ que te hace cuando hablo con ella, ¿Cuánta culpa de tu pasión por tu oficio tiene Concha Velasco?

M: A lo dicho anteriormente, habría que sumar la suerte de poder ver las obras de mi tía Concha desde todos los ángulos posibles: Desde el palco, ‘entre cajas’, en el gallinero… Me encantaba estar con la gente del teatro, debían ver en mi a la niñita pequeña a la que mimar. No me aburría nunca de ver la función. Cada día veía cosas nuevas sobre el escenario. Esa alegría y energía que se respiraba fue el motor de que me dedique a esta profesión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tenéis y con qué proyectos soñáis? 

F: La verdad es que este presente que tengo, me gusta bastante. Si pudiera pedir algo… Quizá poder seguir compaginando el teatro con el audiovisual, y, además, poder seguir haciendo música. Casi nada. También me encantaría, en el futuro, poder ir a Argentina a trabajar con los compañeros de Timbre 4, durante un tiempo. Y, por supuesto, me encantaría que enTRAMAdos, la compañía que hemos creado para representar Feelgood, siga viviendo con nuevos proyectos teatrales.

M: Rec: Apocalipsis y Galerías Velvet de Bambú Producciones son las dos cosas más inmediatas. Coincido con Fran en que espero que el proyecto enTRAMAdos no se quede en Feelgood, que haya mucho más proyectos. Estoy leyendo con Alberto, el director, otras obras para ver qué es lo próximo que se nos ocurre. 

Mix televisivo: Unos piratas naúfragos en HISPANIA con PALOMITAS

Telecinco ha estrenado dos de sus apuestas más importantes para esta recta final del curso televisivo. Una serie muy ambiciosa, Piratas y un programa de parodias comandado por el camaleónico José Corbarcho, Palomitas. En términos de audiencia, Piratas ha ido más o menos bien, pero Palomitas se ha pegado un consistente tortazo. En términos de calidad, ambos productos creo que están casi igualados.

Piratas no existiría sin el precedente de HISPANIA, como la  serie de romanos no existiría sin el precedente de Águila Roja, la peor serie de TVE de las de la última hornada. Y todavía habría que remontarse más años, 10, para entender que se hagan productos de ” época”. Me refiero, por supuesto, a Cuéntame Cómo Pasó. Dejando los preliminares, me pongo a analizar los dos productos de corte “de época” que triunfan en la televisión esta semana: Hispania Piratas y todo ello acompañado con unas Palomitas.

Fui el primero en tener mis dudas en un principio de la solvencia de un producto tan complejo como Hispania. Contaba con algo que es, en algunos casos, una seña de calidad propiamente dicha: el reparto. Juntar a dos bestias pardas de la interpretación como LLuís Homar y Roberto Enriquez da nivel a la serie, de eso no me queda la menor duda. Hispania cuenta, además, con un nutrido elenco de reparto muy solvente ( Jesús Olmedo y Nathalie Poza , fantásticos) salvo un par de nombres que omito mencionar por respeto.  Hispania, desde el principio, ha hecho una apuesta firme por el entretenimiento (espectacular batalla en el comienzo de la serie, teniendo en cuenta la limitación económica de una serie así en España), pero no por ello toma al espectador “por tonto”. Por supuesto, los historiadores sabrán que tal o cual situación resultaría inverosímil para la época, pero “el común de los mortales” disfrutamos con las tramas de la serie. Digo que no nos toman por tontos por una sencilla razón: lo que vemos, en términos generales, resulta cuanto menos  poco creíble. Vemos tantas cosas en tv que no ofrecen ni un poquito de credibilidad que da gusto ver una serie así. Creo que “la gallina de los huevos de oro” no se puede estirar eternamente, pero el producto tiene vida para rato. El reparto, los ambiciosos personajes, las venganzas, los parajes y una cuidada ambientación con multitud de recreaciones digitales son creíbles para un espectador que disfruta de las disputas de Galba y Viriato. El comienzo de temporada no ha sido espectacular, pero la tensión se percibe en el ambiente con la inminente vuelta de uno de los protagonistas.

Un día antes, el lunes en competencia directa con las interesantes Los Quien y Los Misterios de Laura, se estrenó la esperada Piratas en T5. Piratas con Pilar Rubio, rezaban insistentes promos en Tele Sálvame. ¿ Es un aliciente para una serie tener a una que no es exactamente actriz? Parece que sí, para gustos los colores. No voy a discutir las innegables nulas cualidades para la interpretación de la presentadora, ex reportera y lo que le dé la gana. No tengo nada en contra de ella, de hecho como presentadora me parece bastante “potable”. Ahora bien, que “la coloquen” en una serie de protagonista me saca de mis casillas. Su actuación, muy comentada en Twitter, es realmente penosa. Con todas las letras: p-e-n-o-s-a. Esto desluce, desde luego, la serie. Vale que Óscar Jaenada no pega ni con cola de pirata, pero por lo menos es un buen actor. Suben el nivel Aitor Mazo y Luis Zahera, pero lo cierto es que en términos generales cumplen todos. Otra cosa es que la historia me interese o que me lo crea. Como digo esa es la base para que me enganche a una serie. Las situaciones, algunas inverosímiles hasta la extenuación como la peleita entre Jaenada y la ex presentadora de O.T, no me enganchan, será que soy demasiado exigente o algo así, pero el lunes que viene volveré a mi cita con María Pujalte and co( ya sea en La 1 o Antena3).

Palomitas, producto destinado creo recordar en un principio para Cuatro. Para una fanático de ese programón recordado, Homo Zapping, era sin duda una oportunidad para volver a poner Telecinco. Curiosamente, después del programa pasaron una serie también “diseñada” para Cuatro: Ángel o Demonio, de la que me desenganché hace ya tiempo. Series de televisión y cine, esas son las parodias que incluye este nuevo programa comandado por José Corbacho. Siente decir que me ha parecido horroroso. No tiene gracia, ni una pizca. Chistes gruesos, de barra de bar con un dudoso gusto para las parodias. El Barco con los alumnos despelotándose, los doctores televisivos sacando vísceras … Algo huele a podrido en Dinamarca, digo en Palomitas