5 momentos de un año DESDE MI BUTACA marcado por pérdidas irremplazables

La vuelta de los grandes musicales en un año que acaba con la pérdida de un ARTISTA ‘bestial’

El pasado mes de septiembre, tras la sequía de año y medio con excepciones como ¿Quién mató a Sherlock Holmes? en Madrid y La jaula de las locas en Barcelona, volvían los musicales de gran formato. Con el regreso de El rey león como adalid de la recuperación, se estrenaron multitud de títulos tanto en las dos principales arterias del género como incluso en gira. Estos días lamentamos que el dichoso Omicron haya impulsado a cerrar por unos días dos de los grandes títulos: Ghost y Tina, precisamente en la Gran Vía. Atentos que en breve os avanzaremos algunos de los títulos que, crucemos dedos, llegarán en el 22. De momento podéis visitar nuestros dos especiales sobre la temporada actual en la que además despedimos a Sondheim con un sentido homenaje. Otra pérdida que ha llorado el mundo del musical ha sido la de Carlos Marín, cuya bestia hace más de 2 décadas nos enamoró del género a muchos. El dichoso ‘bicho’ se lo ha llevado demasiado pronto. Teníamos demasiadas ganas de disfrutar aún de su talento. Te recordaremos con esa eterna sonrisa con la que iluminaste escenarios como los de esa Gran Vía a la que volviste con un show maravilloso al más puro estilo de Las Vegas de la mano de tu querida Innocence, compañera de escena y vida desde hace varias décadas.

Otros grandes espectáculos, al margen del teatro musical, han venido de la mano del circo con Productores de Sonrisas. A los deliciosos Clowns se han sumado una nueva entrega de El Circo de los Horrores -que a su socarrón humor suman un número circense de una belleza poética que encoge el alma- y el Circlassica con el que Emilio Aragón ha homenajeado a su padre Miliki. Podéis recuperar nuestro encuentro con este referente del mundo del espectáculo. No queremos olvidarnos tampoco del pequeño formato que ha seguido tirando del carro en tiempos difíciles ni mucho menos del teatro familiar con propuestas como la del Teatro Sanpol que siguen ‘creando espectadores’ temporada tras temporada. Por estos tiempos díficiles solo podemos aplaudir el empeño de florecientes productoras como Sing_us que esta temporada se ha embarcado en proyectos tan maravillosos como The Royal Gag Orchestra y Payaso!

Cuéntame cómo pasó… La Pandemia y el final de un late que es ya historia de la televisión.

Afortunadamente, los creativos han decidido no dar mucho espacio en la ficción a la dichosa pandemia que nos ha hecho la vida imposible también en 2021. Poca acertada fue la decisión de nuestra ficción más longeva de darle hueco en sus tramas. Corramos un tupido velo y esperemos que la nueva temporada nos resarza de esta olvidable temporada a pesar de la participación de nuestro queridísimo Carlos Hipólito. Los Alcántara desde luego se merecen al menos otra temporada más a la altura de su legado televisivo. Para legado el que deja Late Motiv. He de admitir que en el último programa incluso me saltó una lagrimita con esos inesperados momentos. Andreu Buenafuente ha hecho el programa que quería hacer y eso se ha notado con amistades como el siempre impecable Miguel Rellán y por supuesto la música en directo, a la que tuvimos el placer como agencia de comunicación de contribuir con el musical Iberian Gangsters. Precisamente El Terrat ha estrenado Maricón Perdido, uno de los seriotes del año, y la divertidísima obra El éxito de la temporada que en su versión en catalán se emitirá en TV3 el próximo día 1 de enero. Se nos va un referente de Movistar, esa plataforma que nos ha traído regalos como B.S.O, la vuelta a lo grande de Emilio Aragón, La Fortuna, Lola, Milá versus Milá o Susi Free, propuestas marcadas por la diversidad y la calidad.

La despedida de ‘La Velasco’ y el impulso de Raphael y José Sacristán, la constatación de que la veteranía es un grado. Este año despedimos a Concha Velasco de los escenarios. De hecho, estuvimos en una de sus últimas funciones en el Teatro Arriaga de Bilbao. Se ha despedido como se merece. Por la puerta grande y con su público en pie. Afortunadamente nos quedan aún algunos artistas que parecen tener mecha y cuerda para rato. Un caso paradigmático sin duda es el de Raphael que ya en el 20 sorprendió haciendo dos multitudinarios conciertos -dentro de lo que se permitía. En el 21 ha repetido y ha sacado disco en directo. En el 22 comenzará estrenando serie documental en Movistar. Es admirable ver como sigue dando sus dos horas y media de recital tan puntual como siempre y con esa energía desbordante que nos puso en pie al público del Wizink Center hace solo unas semanas. Lo mismo puedo decir de José Sacristán que a sus 84 años ha homenajeado con El hijo de la cómica a su adorado Fernán Gómez. Charlamos con él y pudimos disfrutar con él en el Fernán Gómez en el que ha sido uno de los acontecimientos escénicos de la temporada.

El Flaco retrata a Concha junto a Berlanga y Juan Diego, inmenso en El Cover

La eclosión (aún más si cabe) del streaming. Ha sido un gran año para las plataformas de streaming. De eso no hay duda. Una de las últimas en asomar la patita ha sido la versión MAX de HBO. Con ausencias en nuestro país aún injustificables como las excelentes Las Brujas o In The Heights -tampoco editadas en formato físico-, la plataforma ha volado alto gracias a la última temporada de las (tragicómicas) aventuras de Juan Carrasco y al éxito de la ficción de Abril Zamora. Eso sí, para mí, las series del año se han visto en Disney +. Contra todo pronóstico ha sido Bruja Escarlata y Visión una de las series del año. Me resulta extraño al no ser precisamente yo el público habitual de superhéroes y mamandurrias Marvel varias. Desde el primer capítulo me ha fascinado, sin contemplaciones. Lo mismo podría decir de Solo asesinatos en el edificio, que de entrada me pudo interesar por esa cosa nostálgica que te invade cuando ves algo que puede parecerse a Se ha escrito un crimen. La serie no deja de sorprender en cada capítulo gracias a unos ingeniosos guiones y a la química de los protagonistas -y los deliciosos secundarios y episódicos que están de 10. No, no creí que acabaría el 21 diciendo que sí, Steve Martin vuelve a molar y mucho.

Un año DE CINE… a pesar de la partida de ‘La Forqué’. El último gran estreno del año en plataformas cuenta con la colaboración de Verónica Forqué. Nos hubiese encantado despedirla como ella se merece, en pantalla grande, pero nos queda el consuelo de que nos acompañó en una de las noches más mágicas del año a través de Netflix. Aún con el recuerdo de esas Cosas que sé que son verdad con la que nos desgarró el alma, queremos recordarla con esa eterna sonrisa llena de luz. Este año hubieran cumplido 100 años, como la Rafaela Aparicio de Saura, dos GENIOS incontestables como Berlanga y Fernán Gómez. Es tan difícil resumir su legado que solo podemos recomendar que echéis un ojo a Bienvenido Mr. Marshall, La saga Nacional, El viaje a ninguna parte o Esa pareja feliz, la unión de los dos genios (más Juan Antonio Bardem) en una cinta. La música ha estado muy presente entre nuestros gustos de este año con El Cover, West Side Story, El amor en su lugar, In the heights, Encanto, Respect y saliendo del musical nos quedamos con los inmensos Javier Bardem-no está nada mal Being the ricardos en Prime- y Óscar de la Fuente -echadle un ojo también en la espléndida Reyes de la noche en Movistar. En este 21 también ha cumplido años dos clásicos incontestables de Disney como son El jorobado de notre dame -25 años- y La Bruja Novata -50 años- dos películas a las que creo que poco a poco se está poniendo en su lugar en la historia del cine. Sin duda marcaron una época para el estudio como dejaré constancia en el libro que estoy preparando para el 2022. Pero esa es otra historia. Por ahora, echamos el telón del 2021 con la experanza de que el año que viene haya mucho más teatro, circo, cine, música, lecturas, buenas series y emociones DESDE MI BUTACA, que cumplimos por cierto 17 años en marzo. Ahí es nada.

A 10.000 kms de la Navidad, la última película de Verónica Forqué en Netflix

«Merlí: Sapere Aude» o el final (casi) perfecto

Debo confesar de entrada que soy un insólito seguidor de Merlí: Sapere Aude. Me resistí a la historia del profesor que todos hubiésemos querido tener cuando saltó a la televisión nacional de la mano de La Sexta y cuando llegó a Netflix. Curiosamente, solo cuando se anunció la continuación por curiosidad y, seré claro, por los excelentes trabajos que estaba disfrutando de Carlos Cuevas, incluido su inolvidable paso por Cuéntame cómo pasó, me animé a ver el primer capítulo de Merlí y admito que no pude parar en los siguientes días hasta que acabé de ver la serie entera. Al acabar, quedaba pensar ¿Cómo será la vida de Pol tras la hipnótica influencia de su profesor del Instituto? De entrada, la presencia de Cuevas, ¿puedo decir ya que me parece uno de los mejores actores de su generación?, era un gran aliciente.

Primera incógnita resulta al conocer a su profesora María Bolaños, una María Pujalte llena de aristas y recovecos y es que no se puede estar más maravillosa, ser más carismática y hacer que aunque no nos olvidemos de Merlín nos enamoremos perdidamente de su atormentado y alcohólico personaje. Con respecto al nuevo ecosistema de amistades del protagonista, pues es imposible resistirse a ese personaje un tanto intrigante y hasta maquiavélico de Pablo Capuz, un descubrimiento sin lugar a dudas. Con el cierre de la primera temporada, todos pensábamos ¿De verdad es posible una continuidad sin el tira y afloja irresistiblemente magnético de Pol y Bruno? ¿Podremos vivir sin las diatribas sobre el mundo de la escena y la vida de la Calduch- no se puede ser más grande que Ana María Barbany en ese papel?

Pues bien, esta segunda temporada nos deja sin poder disfrutar de David Solans (Bruno), el otro gran intérprete nacido en el seno de Merlí, pero aunque le echamos de menos y mucho, los creadores -yo más bien diría genios- detrás de esta espléndida serie han conseguido cerrar la cuadratura del círculo con una segunda temporada brillante con supuesto final cerrado. Sin entrar mucho en las tramas para no hacer spoilers, ya se sabe que todo gira alrededor de cómo aPOLo, sí, no me equivoco, ya sabrán el motivo del sobrenombre, se enfrenta a una noticia- en la que tiene mucho que ver el personaje del siempre impecable y genio de la escena joven Nao Albert, compañero de piso de Cuevas en la vida real- que cambia por completa su vida y su futuro. Carlos Cuevas evoluciona con su personaje a lo largo de la serie. Probablemente uno de los momentos más hermosos de la serie, es cuando hace su confesión a un personaje que nos conecta de nuevo con la serie original. Todo su mundo ha cambiado y sus prioridades también. En ese camino, testigo silente sin saber cómo actuar ante los silencios y las ausencias de su hijo nos encontramos a uno de esos regalos que nos da la televisión que es disfrutar en cada episodio de las capas de un veterano intérprete cuyo trabajo solo puedo reivindicar: Boris Ruiz.

Importante peso ocupa en esta segunda temporada el Satanassa, donde Pol podrá ser por fin él mismo. Allí le espera un viejo conocido de su eterno ex -¿en realidad Pol y Bruno llegaron a ser algo? y desde luego que es un gozoso reencuentro también para el espectador por esa energía y carisma contagioso que derrocha el simplemente delicioso Carlos Indriago. Allí conocerá al dueño del local, Dino, un superlativo Eusebio Poncela, aunque la pregunta es ¿Cuándo no lo está? En ese lugar, poco importarán las etiquetas para Pol, uno de los primeros personajes abiertamente bisexual. Lo que debería ser lo normal, no lo era en nuestra ficción televisiva hasta la aparición de este personaje. La dosis de ternura e ingenuidad lo pone de nuevo la presencia de Biel (Pere Vallribera). Dejo para el final una mención especial para Carmen Conesa y Eva Martín, a las que siempre es muy placentero ver en pantalla. Es lo que tienen las tablas que tienen estas dos inmensas intérpretes.

Después de esta crítica, muchos preguntarán y por qué es (casi) perfecto el final de la serie de Héctor Lozano para Movistar+. Pues, ojo spoiler, no está en el mismo Bruno y la verdad es que me da pena que esta historia tan estupenda, la constatación de que se puede hacer ficción de gran calado en nuestro país, termine, aunque ahora que lo pienso, ¿no será lo mejor dejarla así en lo alto?

La cultura pop española ocupa su lugar en las librerías de la mano de Juan Sanguino

«Si en algún momento de tu infancia viste a Sabrina salírsele un pezón en la televisión pública, tu adolescencia quedó atravesada por el crimen de Alcàsser…»

Cómo hemos cambiado. La transformación de España a través de la cultura pop de Juan Sanguino (Península, 2020)

Puede sorprender que un libro como el que encabeza este post no contenga ni una sola imagen en sus páginas, salvo la maravillosa fotografía de Piedad Bejarano de la portada, pero es que una vez leído te das cuenta de que simplemente no es necesario.

Esto es así ya que el receptor de este libro, estoy seguro, recuerda cada uno de los episodios televisivos a los que hace referencia Juan Sanguino en sus páginas. Solo hay que tirar de esas imágenes que tenemos guardadas o creemos tener guardadas en el imaginario colectivo y es que ¿Quién no conoce a alguien que dijo haber visto el episodio de Ricky Martín y la mermelada? Por cierto, la Gemio no vivió ese supuesto momento. Fue the one and only Concha Velasco que la sustituyó en Sorpresa, Sorpresa, ¿Se acordaban?

Cada vez somos más conscientes de cómo la cultura popular nos define como sociedad, de cómo aquellos estándares que en un momento nos resultaban aceptables, ahora se tornan en algo bien distinto. Es improbable que nadie hace relativamente poco pensase que un personaje como Cristina Ortiz, La Veneno, generaría un fenómeno de la dimensión que lo ha hecho gracias a la serie de la que hemos hablado aquí ampliamente.

Por las páginas de este tratado pop de España encontramos afirmaciones del tipo: «A nadie le gusta Macarena. Nadie se la ha puesto nunca en su casa por placer. Y, sin embargo, es, con diferencia, la canción tolerada con más entusiasmo de nuestro tiempo». Sí aquí caben todos los referentes populares que se puedan imaginar, sin olvidarse de fenómenos como OT.

Esta edición Península está plagada de leyendas urbanas de esas que nos han construido como sociedad de la (des)información y es que «da igual si Victoria Beckam dijo o no que España le olía a ajo», nos sentiremos interpelados reconociendo cada uno de los pasajes a los que hace referencia Sanguino. Somos una sociedad compleja incluso en la construcción de los propios iconos de la cultura pop. Así que es difícil explicar a alguien que no tenga ADN ibérico dicotomías como las que provoca la interpretación de un personaje como Torrente: «podría funcionar a la vez como sátira del machirulismo casposo para algunos espectadores y como reivindicación del canallita ibérico para otros».

Cómo hemos cambiado nos habla de tú a tú para que no olvidemos que la España de las plataformas, de las series y programas de culto sigue siendo aquella que vibraba con el Mississippi a medianoche y disfrutaba a la par que se escandalizaba con la teta de Sabrina.

Si hemos cambiado o no, no seré yo el que lo diga, sumérjanse en las páginas de este libro altamente adictivo y lo comprobarán con sus propios ojos.

Y hasta aquí puedo leer.

«Veneno» o el triunfo de la televisión de antes con la mirada puesta en los lenguajes del presente

Es paradigmático o quizás… no tanto que las series que más haya disfrutado en este infausto 2020 hayan salido de las entrañas de la tele convencional, esa que ya no molaba. En este contexto en que lo «cool» lleva sello yanki, se llame HBO, Netflix o en menor medida Prime- aunque se ha colocado por su catálogo en una de mis plataformas favoritas-, me he enganchado a El nudo, La Valla y Veneno, tres ficciones de la plataforma de streaming de Antena 3 que, en dos de los casos, finalmente se están emitiendo también en la parrilla de la cadena «convencional» y la tercera terminará llegando también a la pequeña pantalla. Hoy Veneno salta en sus dos primeros episodios a Antena 3 mientras estoy acabando de escribir este post.

Ayer, como cuando nos reuníamos a ver el final de Aquí no hay quien viva, Los Serrano, Farmacia de Guardia o Médico de familia, muchos espectadores esperamos a la hora de la Cenicienta, que tanto marcó a Cristina ‘La Veneno’, para degustar kleenex en mano del desenlace de Veneno. Volvió la televisión evento que ya creíamos olvidada en una época marcada por las series que se suben ‘del tirón’ y que devoramos tan rápido como olvidamos cuando nos dan otro atracón de una serie atractiva para nuestros gustos. Veneno ha sido un evento en cada capítulo, semana a semana y es que los domingos era el día clave en que los seriófilos -por llamarnos de alguna forma- hemos estado ahí pegados con la posibilidad de apaciguar aún más nuestra hambre de buena televisión con ración de la estupenda Patria que solo por disfrutar de Elena Irureta ya nos ha enganchado.

Recuerdo cada momento de aquel primer capítulo que ya reseñé – en pleno confinamiento- de Veneno. Esa mirada a esa tele de los 90 que en alguna ocasión- siempre a escondidas desde el pasillo- confieso haber visto con una edad impropia y sin entender muy bien lo que ocurría, solo recuerdo que te llevaba a otro lugar que la parrilla diurna no te trasladaba. Antes que teatrero o cinéfilo fui un niño eminentemente televisivo que devoraba todo tipo de contenidos incluso del prime time y de los primeros minutos de late night. De repente ver Veneno me ha llevado a ese momento que una parte de la sociedad quiere casi como confesar que no ha existido. Entre el morbo y la caspa hecha con mucha gracia y en parte sin malicia, pero que sin duda aportaron mucha más creatividad televisiva que los chabacanos programas morbosos de la actualidad a los que soy incapaz de engancharme entre supervivientes, tentaciones y gente sin interés, oficio ni beneficio ni mucho menos gracia.

Veneno es la constatación de varias cosas. La primera que la televisión de emisión semanal no ha muerto, ni muchísimo menos. Llevamos comentando muchos meses la serie de ‘Los Javis’. La segunda, que en el fondo aquella televisión de los 90 nos sigue enganchando como sociedad, aunque adaptada a los lenguajes y los mensajes que imperan ahora. Sí, muchas señoras de Cuenca sabían sin darse cuenta lo que era un transexual o un ‘travestí’ como se decía entonces. La tercera, que a veces los prejuicios – ¿de verdad era necesaria una serie sobre ‘La veneno’? se preguntaban muchos- se caen con solo un par de fotogramas de un producto televisivo tan redondo de principio o fin, encabezando sin duda mi ránking de ficción televisiva de este 2020, que parece escrito por el mismísimo Stephen King.

Voy con una de las claves del éxito de Veneno, de incontestable interés para propios y ajenos al universo de Cristina, y es su tono. Entre la comedia más desenfadada -como las propias y esperpénticas apariciones de la musa de Pepe Navarro en tv- mezclado con la dosis justa de drama hondo y, por supuesto, esa especie de realismo mágico que impregna por ejemplo el soñado funeral de la protagonista de este crudo cuento de hadas que como en las historias nada edulcoradas en las que se basarían las películas Disney tiene por supuesto sus luces y sus sombras. Y sí, nuestra particular Cenicienta que tantas veces le pidió a su Paca ver la cinta del zapatito perdido, también tuvo sus luces con sus picos de éxito. Como reza la canción de Leiva: «nunca debiste cruzar el Mississippi» o ¿Quizás sí? La serie deja a juicio del espectador determinar si la fama solo trajo cosas malas a la vida de excesos de Cristina Ortiz.

Con este tono tan bien equilibrado, Javier Calvo y Javier Ambrossi han demostrado una madurez creativa que, estoy seguro que es solo el comienzo de un futuro prometedor. Con respeto y cariño por el personaje, se han rodeado de personajes que en algunos casos no se habían puesto nunca delante de una cámara pero que dan una verosimilitud al relato cuando confluyen con actores de primera fila que aparecen por la serie aunque sea simplemente para hacer un pequeño papel episódico o cameos como los que hacen los personajes reales, desde Pepe Navarro a Machús Osinaga- a ver si la encuentran- o Valeria Vegas. Del reparto de secundarios de lujo me quedo con Elvira Mínguez, Maite Sandoval- a la que también pueden ver en la excelente Señoras del Hampa– y Lola Dueñas, sin olvidarme de Israel Elejalde que sin imitar a Navarro…se convierte en él y un irreconocible Jorge Usón.

Para mí, las reinas de esta particular fiesta televisiva son dos, en diferente tono. Me refiero a ‘Paca la piraña’ interpretándose a sí misma como si las cámaras hubiesen sido lo suyo siempre y la actriz Isabel Torres. La intérprete se ha llevado el aplauso de público y crítica interpretando la etapa menos mediática de ‘La Veneno’ en en sus últimos años. Nos ha cautivado en cada plano con esa luz que ha desprendido incluso tras conocer el cáncer que le han diagnosticado en este infausto año. Les recomiendo su paso por Late Motiv para saber un poco más sobre ella.

-Tienes más info sobre la serie en este post del blog de junio.

Los Javis celebran el Orgullo con su ‘Cenicienta’ particular

  • Alerta Spoiler: El primer párrafo hace referencia a distintos pasajes del segundo episodio de Veneno, por lo que te recomendamos ver el episodio antes de leer la crítica

Érase una vez un niño, Joselito, que era la oveja negra de un pueblo en blanco y negro. Él quería sacar lo que llevaba dentro. Se vestía con la ropa de su madre, cuyo amor nunca creyó encontrar. Ella castigaba sus actitudes que consideraba se salían de la norma, del rebaño de ese pueblo anclado en el pasado. Como si fuera la madrasta de un cuento de hadas de la que sabía nunca iba a conseguir afecto, el joven Joselito decidió salir a esas calles en las que le gritaban ‘maricón’ junto a su buen amigo Manolito decidido a ser quien quería ser. Una noche aciaga en su localidad natal antes de sonar las 12 y perder el zapatito de cristal, todo acabó mal y la que su madre había pintado como la mala del cuento, como la bruja que quería engatusarlo, tornó en hada para reivindicar también al tío de ese niño que luchaba por ser quien quería ser en un lugar hostil para el ‘diferente’ del que sí, no le quedará más remedio que salir huyendo.

Este podría ser el comienzo de la historia de ‘La Veneno’ o quizás no. En la narrativa del segundo episodio de Veneno, ‘los Javis’ han querido dejar claro que se trata de una ficción basada en las memorias del célebre personaje televisivo que ya de por sí, estaban bastante ‘exageradas’, como lo era la protagonista de este cuento de hadas que disfrutaba como una niña en sus últimos años sentada delante del televisor disfrutando de La Cenicienta. Vemos ese toque de ficción buscada en momentos como cuando nuestra protagonista fantaseaba diciendo que había 4000 prostitutas en su zona de acción, hecho que contradicen sus compañeras que dicen que no pasarían de las 40.

Sea realidad o «fruto del desarrollo creativo y adaptación para la creación de la obra», lo que queda claro es que Veneno va a ser -por favor, reactiven el rodaje para tener más capítulos, se lo ruego- el proyecto más profundo de ‘Los Javis’ hasta la fecha. Más allá del mensaje reivindicativo, necesario más que nunca ante las ideologías opresoras que quieren imponer su realidad cerrada, Veneno es un estupendo producto de ficción que aporta y mucho a la ficción española. Un ‘pelotazo’ para AtresPlayer Premium tras las excelentes El Nudo y La Valla y la entretenida Benidorm. Un último apunte, el reparto de nuevo vuelve a brillar desde los dos protagonistas infantiles a Paca ‘La Piraña’- recomiendo su Paca ‘La Piraña’ ¿Dígame? para echarse unas risas tras este duro episodio- y ante todo y por encima de todo Isabel Torres, una actriz superlativa que le ha tocado encarnar la edad más difícil de la otrora estrella de Pepe Navarro. Cuando vean el capítulo, sabrán qué momento me ha emocionado de su excelente trabajo. La intérprete sabe combinar a la perfección la memoria ‘fantasiosa’ de Cristina con la emoción más verdadera cuando se le remueve algo muy profundo en sus adentros.

Hoy más que nunca, Feliz Orgullo de ser quien cada uno quiera ser. Bendita ‘Veneno’, ¡Cuántas lecciones sigue dando a los intolerantes incluso años después de su muerte!

Nuestras series: Ficción que divierte, entretiene y emociona

¿Has maratoneado Stranger Things y no puedes vivir sin comentar lo que te gustaba The Wire? La primera me gustó en sus dos primeras temporadas y de la segunda serie, lo admito, no he visto ni un solo segundo. Con la cantidad de plataformas que hay… ¿Existe cabida para la ficción en abierto? ¿tiene sentido estrenar El pueblo primero en una plataforma y luego estrenarla en abierto? Igual son demasiadas preguntas a las que responder… Para resumir, yo me centraré solo en la ficción española. Esa de la que tanto echaban pestes los eruditos televisivos, si es que eso existe, hasta hace bien poco.

Vayamos por partes…. ¿Hay series en la tele en abierto que funcionen y merezca la pena ver? Alguna queda cual irredentos Asterix y Obelix de la parrilla española. La primera y la más obvia, a mi modo de ver, es sin duda Cuéntame cómo pasó. Los Alcántara resisten con empuje los 19 años de emisión, ¿Cómo es posible con la competencia de realitys basura rompeaudímetros que les ponen enfrente? Pues por el motivo que empezamos a verlos hace casi dos décadas. Siguen siendo de nuestra familia, hemos crecido con ellos, en mi caso de forma literal además. Por eso esta semana, aún con la familia medio desecha por el divorcio de marras, se volvieron a unir para ir en plan Desaparecida-ficción que hicieron al alimón Ganga y los ahora omnipresentes Bambú- en mitad del bosque a por Herminia. Y tras ver el capítulo en que el espectador vuelve a emocionarse en ese reencuentro uno solo puede llegar a una conclusión, ¿Qué sería de esta serie sin la PRESENCIA de la magnífica María Galiana? Cuando ella cobra protagonismo, la serie crece. Muy pronto podréis leer en mi nueva aventura, Scenikus, la entrevista que la hice el viernes en el Español. Y bueno, los amantes del teatro, agradecemos a Ignacio del Moral y su equipo la presencia constante del mundo del teatro, ¿No actuó acaso Inés en el Festival de Santander? ¿No le recomendaron a Toni hablar con Rosana Torres en el último capítulo? Delicia de serie. Y sí, sigue siendo una de mis favoritas.

Herminia sigue uniendo a los Alcántara

Los jueves se ha unido a esta familia una nueva ficción en abierto en Aragón TV y sobre Marianico el Corto. Sí, han leído bien. Se llama El último show y es uno de los estrenos más sorprendentes de los últimos años. Ficción con tintes localistas que llega al corazón de todos los espectadores, murcianos, cántabros o andaluces, es lo mismo… La serie cuenta la historia del hombre tras la máscara del cómico que hizo reír a un país. Miguel Ángel Tirado está en un momento de inflexión en que no quiere seguir haciendo sus chistes ante esa nonagenaria fan que en cualquier momento de su día a día puede aparecer y le insiste en que haga otro chiste. Está harto, él quiere hacer cine como el de Buñuel, ¿Lo conseguirá? En el camino de este intérprete, que se revela aquí como un solvente actor dramático, se encuentran personajes que interpreta un reparto de primera, desde Itziar Miranda, que nos sigue haciendo disfrutar también en abierto con su Manolita en ese milagro, merecido, de la longevidad televisiva llamado Amar es para siempre en Antena 3. Mención aparte merece el maravilloso José Luis Esteban, actor maño curtido en mil y una batallas en las tablas con Teatro del Temple y otras compañías, que se convierte en un representante a medio camino entre el Antuña de ¿Qué fue de Jorge Sanz?– referente claro de esta serie, aunque aquí el tono sea más melodramático- y ¿Cómo no? Paquita Salas. No me olvido de María Isabel Díaz, siempre dulce e impecable. Si alguien da siempre presencia a sus personajes esa es Luisa Gavasa que acompañada por un Armando del Río en estado de gracia nos regalan a una pareja deliciosa.

Luisa Gavasa y Armando del Río en un momento de la grabación de «El último show».

Por cierto, ambos son dos de los actores protagonistas de El nudo, que ya pueden ver al completo en A3Player Premium. Podría decir muchas cosas de esta innovadora ficción televisiva, pero por no hacer spoiler, basta con decir que es motivo suficiente para que se hagan suscriptores de la plataforma de pago de Antena 3. Una intriga con ambiente de universidad de élite que engancha por la originalidad en el planteamiento, el nudo y el desenlace. A los citados actores, que demuestran su versatilidad al pasar por dos ficciones tan sumamente diferentes, se suman intérpretes como Miquel Fernández, por el que siento especial debilidad desde sus comienzos en el teatro musical, donde ya demostró que iba a llegar tan lejos como quisiera. También me encanta ver en pantalla a Ángel Ruiz.

En la citada plataforma- les juro que no me pagan por la publi-, hay otra JOYA que teóricamente retransmitirán pronto en abierto, La Valla. En estos tiempos de coronavirus y alarmismo excesivo, una serie que trata sobre un régimen autoritario en el que intentan curar un virus endémico que se extiende por todas partes… Pues seguro resulta un poco ‘fuerte’ para los espectadores más alarmistas. Con una cuidada ambientación y unos guiones que, como si de HBO o Netflix se trate, te hacen estar pegado a la pantalla esperando saber qué pasará después, cuenta con un reparto espléndido que da emoción al asunto. No descubro nada si hablo maravillas de Ángela Molina o su hija Olivia ni tampoco de Unax Ugalde. Por cierto, lo de Abel Folk en esta serie está a otro nivel también. Parece haber nacido para ser ministro. Ahí lo dejo. Quizás, si me detengo en los secundarios vemos lo cuidado en lo que respecta a su reparto en esta serie. Ver de malo- malísimo a Óscar de la Fuente- al que disfrutamos actualmente en Me gusta cómo eres en el Lara- es simplemente delicioso. También lo veremos junto a nuestra siguiente protagonista en el cine, en la película El cover.

Y hasta los episódicos brillan en esta serie y más si lo pones en manos de intérpretes como María Hervás, protagonista por cierto de las dos últimas ficciones de las que hablaré en este post.

María Hervás vive un momento pletórico entre el teatro –Iphigenia en Vallecas y Jauría-, el cine -rodando en Benidorm El Cover, debut en el largo de Secun de la Rosa, y sí, también la televisión. La vemos en abierto, en tele de pago y en plataformas también. En todas partes, vaya. El caso de El pueblo, preestrenada en Prime Video y luego emitida en Telecinco, ha roto todos los esquemas. Llevando muchos meses en la red, la serie ha arrasado en abierto. Parece mentira que en la época de las plataformas, alguien vea en Telecinco una serie que lleva colgada en internet mucho tiempo. Pues ha ocurrido. Por cierto, la segunda temporada que he maratoneado hace unas semanas ya está en la citada plataforma. Sí, de nuevo antes que en abierto. Del equipo de la longeva La que se avecina, otro ejemplo de que hay ficciones en abierto que funcionan y mucho, El pueblo es una divertida comedia servida en bandeja a un reparto en estado de gracia. Dejo para el final la otra serie en la que está María: Vergüenza. Su personaje, la compi de trabajo de Malena Alterio, es un robaplanos con la frescura que da la Hervás a ese personaje con discapacidad que se gana el corazón de los espectadores. Esta serie que pueden ver en Movistar + en su tercera temporada da un paso aún más allá en los guiones- genio y figura que es Juan Cavestany- con un Miguel Rellán para quitarse el sombrero una vez más.

Hervás y Alterio en Vergüenza.

Un último apunte, en abierto en Antena 3 se emite otra serie que sigo: Perdida, con la sorpresita de ver brillando a Ana María Orozco, la Betty la fea original. Y en Movistar + hace nada disfruté como un enano con Merlí: Sapere Aude, lo de Carlos Cuevas no es ni medio normal, tanto que decir en cada mirada… Y mirando lo próximo… Ya estoy deseando ver lo nuevo de El ministerio del tiempo y La línea invisible. Y bueno, también Vamos Juan a finales de mes junto a Veneno. Como ven, todo ficción made in spain con pintaza. Ah, también estoy enganchado a Vida perfecta, casi se me olvida. Seguro que en un tiempo haré otro post televisivo. Por ahora, pongo la carta de ajuste hasta la próxima.

Asunción Balaguer: «Una vez pasó un ángel por mi vida»

Nos acaba de dejar Asunción Balaguer, una mujer imprescindible de nuestra escena. Es por ello que recuperamos nuestro encuentro con ella en el Español en el que según comentaba fue uno de los momentos más felices de su vida. Por primera vez, se subía a un escenario para interpretar uno de los grandes musicales: Follies, en el que derrochaba pasión y esa eterna sonrisa que nos regalaba a todos los que tuvimos la suerte de cruzarnos alguna vez con ella. Seguro que ahora se reencuentra con ese ‘ángel’ que un día la ayudó a tomar el camino correcto. Nos quedan sus intervenciones en cine, teatro, televisión y, ante todo, esa imborrable sonrisa.

«Llega hablando por teléfono de una forma animada. Nadie diría que tiene 86 años y que cada noche se atreve a bailar y cantar con coquetería. Ella miraba con envidia a eses vedettes que protagonizaban la revista, ese género que tanto disfrutó junto a su amado Paco Rabal. Ahora es ella la que enseña los hombros, orgullosa de poder estar en una experiencia como Follies. Su tono cálido y cercano desnuda el alma de una actriz que paralizó su carrera casi por completo por el amor que sentía hacia su marido. Era entonces la televisión su refugio, el lugar en el que podía trabajar unos días y así recuperar la pasión por su profesión. La muerte de Paco fue un punto y seguido en su carrera. Una vez, cuando las cosas se pusieron difíciles, un ángel se cruzó en su camino y la hizo tomar la decisión acertada. Ahora, vive un momento dulce que relata con entusiasmo y ternura tras recoger el TP de Oro y seguir en la serie de la temporada, Gran Hotel. Corran al Español y aplaudan a una grande de las tablas que cada noche emociona al entusiasta público».

Creo que la costó aceptar un proyecto como Follies, ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando la ofrecieron estar en un espectáculo así?

Yo no tengo voz y soy mayor y encima tenía que bailar, pero el esfuerzo ha merecido la pena. Es una alegría pensar que he podido cantar con orquesta. Le contaba a Carlos Hipólito que me sentía como en una tragedia griega con un coro. Es un placer trabajar con gente como Carlos Hipólito o Vicky Peña. Todo el elenco de este musical es tan maravilloso, con esos bailarines y ese coro, que el público ruge después de cada función.

¿Era aficionada al mundo del musical?

Mi madre se casó con Marcos Redondo, el barítono, eso me hizo estar en el mundo de la zarzuela desde pequeña. Además, me encantaba ir a la revista con Paco. Ahora, me siento coqueta a mis años con este personaje y me parece casi un sueño hecho realidad.

¿Qué ha sentido al recibir un reconocimiento como el TP de Oro?

Yo dejé el teatro para ayudar a Paco y cuidar a mis hijos, pero siempre solía aceptar las cosas que me proponían en televisión. Me encantaba reencontrarme con mis compañeros. Hice muchos trabajos cortitos en televisión, me lo pasaba muy bien. Sentí mucha emoción esa noche. Doy gracias a la televisión, un medio al que tengo mucho que agradecerle. Gracias a las series y novelas que hacíamos no perdí nunca la continuidad en esta profesión.

Gran Hotel la ha devuelto a la pequeña pantalla con una serie que se ha convertido en el éxito de la temporada, ¿Cómo esta viviendo Asunción Balaguer esta experiencia?, ¿Siente que está viviendo una de sus mejores etapas profesionales?

Estoy viviendo un momento dulcísimo. No podía imaginarme a mis años trabajando con Mario Gas, un director amable, un gran compañero. Es una obra realmente espléndida, de primera calidad. En Gran Hotel, mi personaje, Lady, tenía muy poco protagonismo, pero ahora está entrando en las tramas. En esta segunda temporada ya va a participar en los misterios del Gran Hotel. La verdad es que tengo mucha suerte ahora mismo. Vengo de hacer dos años de gira con otra compañía maravillosa como ha sido la de El Pisito.

El Tiempo es Sueño es un montaje muy especial para usted, ¿Cómo resumiría la esencia de una obra tan íntima y tan personal?

Le pedí ayuda a El Brujo para unos recitales y me pidió que le contara mi vida. Le conté cosas muy personales en un momento muy delicado como fue la muerte de Paco. Le expliqué mi vida con Paco y el funcionamiento de las compañías de teatro entre otras cosas. Le conté una experiencia delicada por la que pasé y decidió que ese fuera el final. Una vez pasó un ángel por mi vida. Hay personas que te ayudan en los momentos delicados y nunca más vuelves a saber de ellas. Esa persona me ayudó a tomar la decisión acertada y luego desapareció de mi vida.

Ahora que está en las tablas de un teatro mítico como el Español, ¿Qué recuerdos le vienen a la cabeza de sus comienzos en la compañía Lope de Vega junto a José Tamayo en este Teatro Español?

En este Teatro Español tuvimos muchos éxitos como Diálogo de Carmelitas. Paco estuvo con Edipo Rey. Este teatro me ha dado mucho y ahora a mi edad, me siento feliz.

¿Tiene aún ganas de emprender nuevos proyectos profesionales o preferiría retirarse?

Yo no me quiero retirar, me siento en un momento muy dulce de mi carrera. Los actores podemos jubilarnos cuando queramos.

Un vistazo a la próxima temporada: «La Casa de Bernarda Alba» en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

Santiago Meléndez dirige el clásico de Federico García Lorca que se puede ver del 12 al 30 de octubre en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

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Pocas obras del teatro español definen la tragedia de un modo tan acertado como la última obra del gran García Lorca. Un mundo de mujeres amargadas, sumisas, esperando que cualquier rayo de luz las ilumine y pueda sacarlas de un agobio insostenible. Relaciones trazadas con la precisión de un entomólogo. Una bomba de relojería insostenible que no puede finalmente sino estallar y llenar ese ambiente asfixiante hacia quién sabe dónde. Y sobre todo un trabajo de actuación pleno de matices, miradas, ausencias, esperanzas, resignación, rebeldía, furia, contención y locura.
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El argumento de la obra de Lorca es bien conocido: Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que vayan a la fiesta. Cuando Angustias, la primogénita y la única hija del primer marido, hereda una fortuna, atrae a un pretendiente, Pepe el Romano. El joven se compromete con Angustias, pero simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se haya muerto y se ahorca. Al final de la obra,Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como en el comienzo de la obra.
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FICHA ARTÍSTICA-TÉCNICA:

Reparto: María José Moreno, Rosa Lasierra, Ana García, Inma Oliver, Irene Alquezar, Gema Cruz, Minerva Arbués, Pilar Doce, Yolanda Blanco, María José Pardo, Virginia Tafalla.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Santiago Meléndez
Ayudante de dirección: Lara Meléndez
Diseño Iluminación: Fernando Medel
Música y Espacio Sonoro: Gustavo Jiménez
Vestuario: Miguel Ángel Vozmediano
Confección de vestuario: Eder Toyas
Fotografía: Gabriel Latorre (Galagar)
Diseño Gráfico: Mr. Soul Design
Espacio Escénico: Santiago Meléndez
Productor Ejecutivo: José Antonio Royo
Distribución: Mario Ronsano
Producción Ejecutiva: Factory Producciones

Prensa: Carlos Rivera Díaz (Desde Mi Butaca Comunica)

Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba «Necesito una amiga».  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. «Amigas» como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

José Sacristán: «Me aterra pensar que la precariedad se convierta en la tónica de este oficio»

El que fuera niño peliculero, que se curtió como espectador de las películas de Tyron Power en su Chinchón natal aplaude con entusiasmo el empuje de los creadores escenarios, pero advierte que las condiciones en que se trabaja en las salas alternativas roza lo heroico y es que para él, cómico curtido en mil batallas dentro y fuera de los escenarios: «Es legítimo poder vivir dignamente de este oficio». Un oficio que comprender como un juego en el que hay que conocer y respetar sus normas. Está de vuelta en la televisión con la exitosa «Velvet» para cuyos creadores sólo tiene buenas palabras y por ahora tiene que dejar descansar un poco a su «Caminando con Machado» que espera recuperar más adelante. Y es que este actor, que descubrió el talento del dramaturgo David Desola, tiene entre manos dos películas, la serie y una función teatral… Ahí es nada o mucho más bien. Simplemente… José Sacristán. 

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¿Cómo animaría al público para que fuese a ver este Caminando con Machado?

Volver a Antonio Machado no es sólo volver a un poeta inmenso, sino también a un gran referente ético y moral. La clave de este espectáculo reside en la emoción de recuperar una figura tan importante.

¿Qué le ‘toca’ a José Sacristán de la palabra de Antonio Machado?

Joder… Me ‘toca’ muchísimo toda su obra poética y filosófica, pero sobre todo algo que sobrepasa su propia obra. Lo que me gusta es el contenido humano de sus textos, el referente moral, el cronista lúcido y certero de un tiempo que se esconde tras la poesía de sus palabras.

Un trozo invisible de este mundo parte como favorita a los Premios Max en un año en que los escenarios parece que han entrado en una ebullición creativa, ¿Qué le parece a José Sacristán la última cosecha de nuestra escena?

Es admirable el coraje, el entusiasmo y el talento que invade los escenarios, pero hay que tener cuidado con esos espectáculos que tienden a hacer un canto a la precariedad… Nos estamos ‘argentinizando’ en el peor sentido de la palabra, teniendo que trabajar muchos profesionales en unas condiciones poco propicias. Vaya por delante eso sí mi aplauso para todos aquellos creadores que se resisten a verse apisonados por la coyuntura actual. Solo espero que ese trabajo en precario no sea la constante… Es peligroso que esto se instale como la única forma de poder trabajar en este país. Es legítimo poder vivir dignamente de esta profesión. Al menos aún siguen existiendo, con sus recortes presupuestarios, espacios públicos como el CDN y el Español con obras como la favorita a los Max. Confío en que sigan programando con el rigor con el que lo han hecho hasta ahora.

El ojo de Sacristán revela el gran talento de un joven autor español: David Desola”, rezaba un titular en 2005. Me gustaría rescatar una experiencia teatral como fue su trabajo en Almacenados de David Desola, ¿Qué le cautivó de la pluma del autor de La nieta del dictador?

Me atrajo la originalidad del texto. La verdad es que tuve que pelear con él bastante para colocar a Lino en el lugar moral que creo le correspondía a mi personaje. Noté entonces en él aún la impaciencia del joven aprendiz, pero le admiro muchísimo. Si me cautivó ese texto es por ser la mezcla perfecta entre lo patético y el humor. Tiene una mirada sobre la realidad muy divertida a pesar de que a veces trate temas terribles.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para José Sacristán?

Cualquier lugar es bueno para contar historias siempre que lo que se cuente sea interesante. Eso sí, el teatro es la tabla de gimnasia más completa para el actor. Lo importante son las historias y los personajes, el medio en el fondo me da igual.

Ante la proliferación de un único modelo de cine, el que rinde en taquilla y tiene el apoyo de las televisiones, han creado la Unión de Cineastas…

Esto se viene gestando desde hace tiempo la verdad… Los problemas que atraviesa el sector los viene arrastrando desde hace muchísimo tiempo. Los peliculeros se encuentran con problemas gravísimos para la distribución de sus trabajos con el advenimiento de un nuevo compartimiento de la industria… Sería importante discernir cuáles van a ser las nuevas reglas del juego. Estoy en calidad de presidente honorario y haré lo que pueda para apoyarles. 

Ha vuelto a la televisión con Velvet, la nueva producción de Bambú, que siempre suele cuidar mucho la parte visual y artística de los productos, ¿Esto es lo que ha impulsado a aceptar la oferta del equipo de Ramón Campos?

La verdad es que estábamos tanteado la posibilidad de trabajar juntos desde hace tiempo, pero por problemas de agenda no pudo ser. Efectivamente, son una productora muy rigurosa y tienen un gran trato con todo el equipo. Ha sido muy gratificante que la relación con los distintos directores, Carlos, David, Silvia y Jorge, tuviera ese trabajo de mesa previo igualito que el del cine. Podemos revisar los personajes y las situaciones y eso te hace pensar que estás delante de un trabajo cuidado, casi más propio de la gran pantalla. En Bambú se trabaja con un nivel de producción incustionable. Tenemos un decorado formidable y un reparto realmente impresionante…

Se incorpora a la serie hoy Ángela Molina con la que creo tenía muchas ganas de trabajar…

La verdad es que es una incorporación de lujo para la serie. Hoy mismo ruedo con ella. Además, venimos de trabajar juntos en la película de Isaki Lakuesta Murieron por encima de sus posibilidades, donde compartimos el último día de rodaje. Yo coincidí con ella por primera vez cuando ella era una niña en una película de Eugenio Martín que se llamaba No quiero perder la honra.

Relaciones casi públicas en 1968 fue su primer encuentro con Concha Velasco, Ahora mismo pasando por un momento difícil, ¿Cree que esa alegría de vivir que tanto la caracteriza la va a hacer más llevadero este trance o esas ganas de subir a un escenario la van a empezar a carcomer el ánimo?

Concha puede con todo. Acabo de hablar con ella y puede que no haya nueva intervención a la vista, sino que son pruebas que la están haciendo. Concha puede superarlo sin problema, es una fuerza de la naturaleza.

¿Entiende la interpretación como una ‘derivación natural’ del juego infantil?

Creo que ese juego infantil sigue siendo el motor de mi carrera. Tienes la posibilidad de prolongar los juegos infantiles. Por encima de si esto es arte o cultura, yo que sé, la interpretación es un juego del que hay que conocer y respetar las reglas. Mi fantasía infantil era hacer cine, el teatro era para ricos. Yo me fogueé como espectador en el cine de mi Chinchón natal. Yo antes de querer ser Adolfo Marsillach, Rodero o Lemos yo quería ser Tyrone Power. Fue con 16 años cuando tuve el primer contacto con un grupo de teatro aficionado. Eso ya fue en Madrid con el grupo de la Provincial y Descanso mientras trabajaba de mecánico tornero.

Si ponemos en la balanza los premios como el Goya y el cariño del público, ¿Qué es lo que más llena a José Sacristán?

Sin el público no eres nadie. Ya te pueden dar los premios más maravillosos del mundo, pero sin su favor no tiene ningún sentido dedicarse a esta profesión. Esto no quiere decir que tengas que ‘prostituir’ tu trabajo. Debes elegir los proyectos que te motiven y esperar que guste tu trabajo al público, pero siempre desde una elección que parte de ti. Esa es la mayor satisfacción, sin ninguna duda.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a esta profesión a José Sacristán?

Quiero seguir ‘jugando’ con los proyectos que tengo entre manos, que la verdad es que son bastante interesantes. Me encanta participar en películas de gente joven con un prisma arriesgado y diferente. Además, estoy muy motivado con el montaje de mi amigo Vargas Llosa que voy a protagonizar como apertura de la próxima temporada en el Teatro Español, El loco de los balcones, para la que aún se están haciendo los castings y que empezaremos a ensayar en julio. Además, mañana empiezo a rodar en Lérida Vulcania, película que dirige José Eskaf y que es un thriller dramático con elementos sobrenaturales.