La Firma Invitada: Edu Ferrés de La Cubana

Si la vida es una obra de teatro llena de momentos que son mera representación nadie mejor que La Cubana para llevar a escena algo tan ‘teatral’ como ciertos funerales. Adiós Arturo ha llegado al Teatro Calderón de Madrid tras una extensa gira de la que ya os hablamos a su paso por Torrelavega (Cantabria). Esta vez damos la palabra como Firma Invitada a Edu Ferrés, la última incorporación de la compañía.

Mi relación con La Cubana empieza como espectador, como admirador y profesionalmente como compañero que algún día sueña con subirse a las tablas con ellos algún día.

En 2010 realizaron un casting para acceder a un curso completamente gratuito durante un mes. ¿El objetivo? Enseñar su particular forma de hacer. A los pocos días entendí lo que significaba ‘’La Cubana’’, era algo totalmente distinto a lo que conocía como actor.

Unos cuantos afortunados aprendimos en aquel curso la importancia de observar, de mezclar realidad y ficción en entornos muy reales. Aprendimos a extraer el teatro que hacemos en nuestras vidas cotidianas y que pasa inadvertido como teatro, para ponerlo sobre un escenario o en la misma calle.

Pasaron unos años después de ese curso y yo ya vivía en Madrid, con mi propia compañía de teatro y mi vida ‘’asentada’’ en la capital hasta que un buen día Jordi (el director) me llamó y me preguntó: “¿Hola Edu, qué estás haciendo?’’ Ahí empezó mi segunda experiencia con La Cubana, ésta vez sería para poner en práctica todo lo aprendido en aquel curso.

El montaje empezó con 4 meses de intenso trabajo. Jornadas completas metidos en la sala de ensayo, probando, proponiendo, descartando, corrigiendo y aprendiendo a crear desde la paciencia y el detalle. Lo que más me costó fue adaptar lo que ya sabía como profesional a la forma de hacer de La Cubana. Es un lenguaje teatral muy específico y Jordi Milán es muy insistente en ese sentido, hasta que no lo hagas de esa forma tan específica, no cesará en sus intentos por conseguirlo. Mezcla situaciones surrealistas con escenas muy reconocibles por todos, personajes muy humanos pero a su vez ‘’excéntricos’’ que puestos todos en el escenario algún atrevido podría decir que se trata de una ‘’caricatura’’, pero no lo es, son personajes que están viviendo de verdad en situaciones extremas que les obligan a ser extremos.

Una vez termina el proceso de ensayo, sabes que el espectáculo nunca dejará de crecer. Cualquier nota puede eliminarse, variar y evolucionar. Precisamente ésta forma de hacer, hace que estés siempre alerta y nunca te relajes, en el buen y el mal sentido de la palabra relajar. Formar parte de La Cubana no significa solamente interpretar, significa formar parte del artesanal oficio del teatro.

Entramos en Madrid con 340 funciones a nuestras espaldas, más de 205.000 espectadores y 30 ciudades visitadas. Ha sido un año y medio lleno de viajes, montajes, horas comiendo techo, paseos por ciudades que no conocía, aprendiendo la cultura y la gastronomía de cada sitio, adaptándonos a cada público que es muy variopinto en éste país y eso es una maravilla… En definitiva, es una experiencia muy intensa, en ocasiones llegas a pensar que no existe nada más que tu oficio y te das cuenta que es normal, vives por y para el teatro y es por eso que es muy importante saber abstraerse de vez en cuando para poder coger aire y seguir.

Desde el minuto uno, supe que La Cubana sería una experiencia vital que quedará para siempre y por eso, toca disfrutarla todo lo que se pueda y exprimirla, ya no queda nadie que haga lo que se hace en ésta casa.

Ahora toca disfrutar unos meses en casa (Madrid) y compartir con todo el público lo que llevamos construyendo durante casi dos años. ¡Os esperamos en el Teatro Calderón!

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Campanella: “En el teatro el público con sus risas es el director de orquesta”

Toda historia tiene un comienzo y quizás el primer “flechazo” teatral de Juan José Campanella lo tuvo viendo una obra que muchos años después volvería a su vida primero en Argentina y en estos momentos en España. Se trataba de Parque Lezama, una función que ha influido en su carrera mucho más de lo que pudiera parecer a priori. Allí, los personajes se encontraban en un lugar donde se relacionaban con extraños. Algo recurrente en su cine con espacios que van del Tribunal de El secreto de sus ojos al famoso club de Luna de Avellaneda. Es allí, en esos lugares donde se crean “familias que no son de sangre”, donde el ganador del Oscar ha encontrado inspiración muchas veces.

Su segundo debut teatral. A pesar del recurrente titular del debut de Campanella en el teatro, lo cierto es que el cineasta ya tuvo una primera experiencia. Eso sí, fue como autor y no como director. Tenía 23 años y en esa aventura lo acompañó Fernando Castets -que se convirtió en su mano derecha creativa desde que se conocieron estudiando cine en 1979- y su inseparable Eduardo Blanco, protagonista de muchas de sus películas y de este Parque Lezama que mañana tendrá su estreno oficial en el madrileño Teatro Fígaro. Ya desde entonces, los tres se han convertido en “hermanos de vida”. De hecho, se encontraron recientemente en una cena en la capital española.

Así nos hablaba de Parque Lezama en 2014

Hace cinco años, el director participaba en un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y aprovechamos para que nos contase un poco sobre Parque Lezama.

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“La vi tres veces en 1985, es mi obra favorita, la leí y vi la película y fue muy influyente en mi carrera. De hecho, llevaba 30 años detrás de los derechos. El autor no quería que se tocase ni una coma del texto, pero gracias al Oscar conseguí que viese mi trabajo y se fiase de mí. Tiene un humor judío americano que tiene mucho que ver con el italiano… Tiene todos los temas que me interesan, ya que logra resumir la vida: La vejez, el balance de nuestra existencia y el conformismo versus el compromiso, hasta qué punto nos implicamos en las cosas que pasan. Todo eso con un texto que te hace reírte y emocionarte. El público está entrando muy bien en la obra. Además, estaba tan metido en la onda tecnología tras Metegol que necesitaba desintoxicarme. Así, me metí a ensayar en un viejo teatro en el que no había ni cobertura. Y por supuesto, volver a trabajar con Eduardo Blanco, que llevábamos 10 años sin trabajar juntos, era un aliciente muy grande también”.

Ya de vuelta a este septiembre de 2019 en que tiene lugar este nuevo encuentro, Campanella nos señala que: “Es importante que cada espectador se ilumine con su propio equipaje,  que se lleve su propio mensaje de la función”. Para él, esta obra habla en el fondo de ese momento en que “uno deja de vivir para sobrevivir, cuando uno se sienta a esperar la muerte”. Parece que la experiencia teatral le tiene completamente hechizado cuando nos comenta que: “he abrazado al teatro con locura”. Buena fe de ello da que está al frente de un futuro teatro en Argentina y que ya puede avanzar que le tendremos de vuelta en España con otra experiencia escénica en 2021. Todo ello parece que se debe a esa sensación de ‘mirón’ a que somete el teatro al público. Y es que para él, la escena recoge “una situación de vida en la que el espectador elige a quién mirar”. 

“Llegó un momento en que durante los ensayos necesitamos al público”. Si algo ha aprendido Campanella de este Parque Lezama es la importancia del que escucha desde su butaca: “El público con sus risas son el director de orquesta”. No podemos olvidar que aunque los actores hagan como que hablan entre sí, en el fondo dirigen sus palabras al público que con sus reacciones marcan el timing de la función. A tenor de los primeros días de previas en el Fígaro, con llenos diarios, el público español ha entrado muy bien en esta historia que han traído a España Smedia y Seda de la mano de la productora argentina El Tío Caracoles. Para ello se ha reformado el teatro para adaptarse a las características del montaje. Para este estreno, Campanella ha vuelto a sentir ese cosquilleo en el estómago al tratarse de un medio como el teatro, pero siempre con la confianza que da una obra de sobrada eficacia a nivel internacional, aunque siempre con su sello.

El cuento de las comadrejas, un canto de amor a los actores. Más allá de la apariencia satírica de la nueva cinta de Campanella se encuentra un guión que pone en valor a los intérpretes. Muy al contrario de la cinta en la que se inspiró – Los muchachos de antes no usaban arsénico– que partió de una cierta desidia hacia el mundo actoral tras una mala experiencia de su creador, Campanella ha querido hacer una versión muy libre de una historia ya existente. Algo habitual en su filmografía con títulos como El secreto de sus ojos, también basado en un original literario y coadaptado con el propio autor de la novela. En defnitiva, se trata de hacer nuevas creaciones a partir del original y “que se puedan disfrutar en un programa doble de manera individual sin necesitarse la una a la otra”. 

Con la mirada puesta en sus compromisos teatrales y preocupado por la acuciante situación en Argentina, este director que añora el cine de Berlanga que está seguro “se hubiese atrevido con temas que ahora mismo son intocables”, nos avanza que siempre tiene puesto un ojo en su productor cinematográfico español, Gerardo Herrero, con el que espera poder seguir dando alegrías cinéfilas en los próximos años. De momento, nos toca acercarnos al madrileño Teatro Fígaro para seguir disfrutando del talento de Campanella con Parque Lezama.

Un vistazo a la próxima temporada: “La Casa de Bernarda Alba” en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

Santiago Meléndez dirige el clásico de Federico García Lorca que se puede ver del 12 al 30 de octubre en el Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa.

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Pocas obras del teatro español definen la tragedia de un modo tan acertado como la última obra del gran García Lorca. Un mundo de mujeres amargadas, sumisas, esperando que cualquier rayo de luz las ilumine y pueda sacarlas de un agobio insostenible. Relaciones trazadas con la precisión de un entomólogo. Una bomba de relojería insostenible que no puede finalmente sino estallar y llenar ese ambiente asfixiante hacia quién sabe dónde. Y sobre todo un trabajo de actuación pleno de matices, miradas, ausencias, esperanzas, resignación, rebeldía, furia, contención y locura.
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El argumento de la obra de Lorca es bien conocido: Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba se recluye e impone un luto riguroso y asfixiante por ocho años, prohibiendo a sus cinco hijas a que vayan a la fiesta. Cuando Angustias, la primogénita y la única hija del primer marido, hereda una fortuna, atrae a un pretendiente, Pepe el Romano. El joven se compromete con Angustias, pero simultáneamente enamora a Adela, la hermana menor, quien está dispuesta a ser su amante. Durante un encuentro clandestino de los amantes, María Josefa, la madre de Bernarda que mantienen encerrada por su locura, sale con una ovejita en los brazos y canta una canción absurda pero llena de verdades. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, estalla una fuerte discusión y Bernarda le dispara a Pepe, pero éste se escapa. Tras escuchar el disparo, Adela cree que su amante se haya muerto y se ahorca. Al final de la obra,Bernarda dice que Adela se murió virgen para guardar apariencias, y exige silencio, como en el comienzo de la obra.
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FICHA ARTÍSTICA-TÉCNICA:

Reparto: María José Moreno, Rosa Lasierra, Ana García, Inma Oliver, Irene Alquezar, Gema Cruz, Minerva Arbués, Pilar Doce, Yolanda Blanco, María José Pardo, Virginia Tafalla.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Santiago Meléndez
Ayudante de dirección: Lara Meléndez
Diseño Iluminación: Fernando Medel
Música y Espacio Sonoro: Gustavo Jiménez
Vestuario: Miguel Ángel Vozmediano
Confección de vestuario: Eder Toyas
Fotografía: Gabriel Latorre (Galagar)
Diseño Gráfico: Mr. Soul Design
Espacio Escénico: Santiago Meléndez
Productor Ejecutivo: José Antonio Royo
Distribución: Mario Ronsano
Producción Ejecutiva: Factory Producciones

Prensa: Carlos Rivera Díaz (Desde Mi Butaca Comunica)

“La Soga” levanta el telón hoy en el Teatro Fígaro con el respaldo de la prensa

La Soga llega hoy al Teatro Fígaro de Madrid. Se podrá disfrutar de esta adaptación de la célebre película de Alfred Hitchcock de martes a sábados a las 20h.

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Muchos medios no han querido perderse la convocatoria de prensa de DESDE MI BUTACA COMUNICA. Además de ser protagonista en medios como EL PAÍS, ABC o MADRIDIARIO y EL CULTURAL, medios como RNE, LA RAZÓN, AGOLPEDEEFECTO, LA LUNA DE METRÓPOLI y ESRADIO se harán eco de la gran apuesta teatral del verano en Madrid.

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Es el plato fuerte de la temporada estival. Sobran los alicientes para ver la traslación al escenario del Fígaro de La Soga, una de las historias más inolvidables de la historia del cine. Se podrá ver en Madrid del 15 de julio al 1 de agosto. Si quieres estar al día de todas las novedades sobre este montaje, no dejes de seguirlo en redes sociales: FacebookTwitter. En esta ocasión, DESDE MI BUTACA COMUNICA se encarga tanto de la comunicación como de  la gestión de las redes sociales de la función.

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Sobre la versión de Jesús Martínez, Nina Reglero ha trasladado el apartamento de estudiantes de la obra de Alfred Hitchcock al jardín de una casa de campo, la trama transcurre durante un día de verano, en el que como en la obra original se celebra una fiesta a la que poco a poco van llegando los invitados. De entre todos, al que más temen los anfitriones es a su tutor y profesor, un astuto criminólogo que sostiene que el crimen perfecto no existe, aunque ellos se han propuesto demostrar lo contrario. En efecto, con su llegada crece más la tensión y el nerviosismo de los jóvenes, y no es para menos, porque en el arcón del jardín ocultan un cadáver escondido.

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Un reparto encabezado por Mariano Venancio (Camino)  da voz a la historia del maestro del suspense. Completan el elenco Aníbal Soto, Kiko Gutiérrez, Markos Marín, Inge Martín y Julián Teurlais. 

Abierto calendario de prensa

Desdemibutacacom@gmail.com

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Milagro en casa de los Smith

Nuestro país tiene poca memoria. En un país con un poquito de cordura se recordaría más a Don Miguel Mihura, el comediógrafo más moderno de su época. Por eso, supone un feliz acontecimiento ver un estreno de una rareza del autor de Maribel y la extraña familia: Milagro en casa de los López. Rareza para un autor apuntado al éxito que vio como con este título, desterrado en un cajón desde su estreno, no consiguió repetir la fórmula del éxito. Pueden consultar la crítica del estreno para ver cómo fue la reacción en su día a este ejemplo de teatro del absurdo, tan adelantado a su tiempo como nos tenía adelantado el dramaturgo, que vio como el éxito de Ninette y un señor de Murcia– que por cierto volverá a la cartelera muy pronto como os avanzaremos en nuestro Un avance al teatro que viene– quitó brilló a esta pieza que cojeaba en un final que el propio dramaturgo tildó de mal resuelto.

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Manuel Gancedo, director y adaptador, y Juan Antonio Molina, productor y actor,  han decidido desempolvar y pulir uno de los escasos fracasos de Mihura. El resultado, lleno de carcajadas, se puede disfrutar al aire libre, en el Teatro Galileo. Nuestros protagonistas, una especie de trasunto ibérico de los Señores Smith de La Cantante Calva, viven encerrados en su lujosa casa por un motivo que no podemos adelantar y total, ¿Qué va a haber allí fuera mejor que el lujo en el que viven sumergidos? Allí tienen sus rutinas. Ven la tele -ojo a la frase de Mihura: “Para saber hasta qué punto un país es tonto, basta ver su televisión”-, van al jardín a hacer sus ejercicios, toman su cocktail… Tienen una vida rutinaria en la que cualquier imprevisto puede hacer enfadar a este matrimonio. El comienzo, y el primer acto completo, recuerda y mucho a La Cantante Calva, ¿Mihura genio de la taquilla y del teatro del absurdo? Pues sí, era capaz de hacer comedias con un ojo en la taquilla y, a la vez, ofrecer un producto de calidad escénica irreprochable. Y el primer acto de esta comedia- me atrevo a decir- que está entre lo mejor del autor. Para que las situaciones, para que todo fluya, tiene que haber un reparto que se tome en serio la historia, como ocurre en el absurdo. Y eso se nota mucho. Se nota la fe ciega de Manuel Gancedo que ha hecho un trabajo de dirección preciso, sin ahondar en subrayamientos excesivos de las ‘gracias’ del texto de Don Miguel Mihura. Sin un reparto con destacados cómicos, con destacados actores que defienden la comedia con uñas y dientes como son Nuria González, Carlos Chamarro, Juan Antonio Molina, Elisa Lledó, Nacho del Valle y Ana Mayo no serviría de nada ese afán del director y adaptador. Volvamos al texto. Esa rutina se ve alterada por la llegada de un par de huéspedes justo después de mencionar que estaría bien recibir a gente en la casa, ¿Milagro? Siguen las similitudes con La Cantante Calva en efecto. En la obra de Ionesco la llegada de una pareja también rompe la rutina de la pareja más british del teatro contemporáneo. Y tanto en aquella como en ésta, la sirvienta lleva la voz ‘cantante’ en buena parte de la función. Y bueno, en la de Mihura no hay cantante calva ausente, pero sí se menciona a un taxista que nunca aparece…

Juan Antonio Molina interpreta al Mayordomo.
Juan Antonio Molina interpreta al Mayordomo.

En el segundo acto, en el que ha trabajado especialmente Gancedo, sigue el enredo hasta un final muy diferente al que perpetró el genio de La Codorniz, pero que funciona de una forma contundente y directa por su actualidad ante un público que aplaude con fervor las palabras de Mihura. Un Miura muy particular es el público en un espacio al aire libre, pero esta entregada compañía lo sabe sortear con acierto. Seguro que pronto se podrá ver en los teatros de toda España, nos encantaría, no se debería quedar en una formidable función de una noche de verano.

¡Qué alegría, Don Miguel está de vuelta en la cartelera!

La criada, Elisa Lledo.
La criada, Elisa Lledó.

Últimas funciones de “Pinocho, un musical para soñar” en la Gran Vía

Hasta el 5 de abril se podrá disfrutar en el Teatro Rialto de “Pinocho, un musical para soñar”

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Pinocho, un musical para soñar es una aventura con todos los ingredientes para asegurar la diversión de toda la familia que se puede ver los sábados y domingos a las 12h. Además, debido al éxito, habrá dos nuevas funciones el Viernes 3 de abril a las 12 y 17h. 
José Tomas Chàfer, ofrece una cuidadísima función, con más medios de los habituales en este tipo de espectáculo. Sirviéndose de un imaginario visual totalmente portentoso, logra dotar a este Pinocho, de un empaque visual muy conseguido, con algunos momentos de gran belleza plástica.
(Desde la platea)
Sólo hasta el 5 de abril en el  TEATRO RIALTO  se puede disfrutar de un emotivo musical del clásico italiano de Carlo Collodi con el que podrá disfrutar toda la familia: Pinocho, un musical para soñar . El espectáculo cuenta las fascinantes aventuras del travieso títere de madera empeñado en convertirse en un niño de verdad. Su curiosidad por conocer el mundo que lo rodea lo apartará del camino de la escuela y lo llevará al teatro de marionetas de Stromboli, a la feria, al fondo del mar e incluso al estómago de una ballena glotona. Un sinfín de peripecias en las que Pinocho contará con la ayuda de sus amigos Grillo y Hada, aunque tendrá que esquivar las trampas de los malvados Zorro y Gata. Una aventura musical, con todos los ingredientes para asegurar la diversión. Un espectáculo didáctico y pedagógico que conseguirá estimular a los más pequeños.
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El espectáculo presenta una música original y divertida y unas coreografías maravillosas defendidas por un elenco profesional del panorama musical español. Los niños disfrutarán de la magia y la anécdota del cuento y los padres de la calidad profesional de la obra. Después del premiado Aladín, un musical genialTrencadís produccions pone sobre las tablas del Teatro Rialto de Madrid esta nueva apuesta: Pinocho, un musical para soñar, en la que vuelve a colaborar Desde mi butaca COMUNICA, encargándonos en esta ocasión de la comunicación del espectáculo. La productora valenciana vuelve a hacer un viejo camino de sobra conocido por su equipo creativo, el de convertir un cuento clásico en espectáculo musical. Y es que el concepto de “espectáculo” parece ser una de las metas principales de este nuevo montaje. Una forma de hacer espectáculo que amplia considerablemente la edad del espectador potencial de esta propuesta de Pinocho, ya que sus creadores aseguran que, en su reciente estreno en Valencia, asistieron a las representaciones desde familias con niños hasta parejas o grupos de adultos que se acercaban a disfrutar del musical sin niños.
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Los reyes de la casa, el presente del teatro

Hay quien piensa que lo más temible del teatro son los espectadores más pequeños. Tienen la etiqueta de ‘difíciles’, no sin razón. Su atención sólo se fija en el escenario si lo que están viendo les interesa de verdad. Si no es así, se les oye moverse en la butaca, berrear desde su asientos…. Pero cuando ocurre la MAGIA del teatro, se convierten en los mejores espectadores, con una escucha tan activa que ya me gustaría a mí ver en muchos espectadores que ya peinan canas. El niño tiene los sentidos muy agudizados, mucho más de lo que muchas productoras se puedan pensar, y ver una representación a veces con ellos puede ser difícil. Que son los críticos más duros y mordaces, vaya.

Los lectores del blog habrán comprobado que los espectáculos ‘familiares’ no ocupan excesivo espacio en mis artículos. Más que nada por un montón de oportunidades desaprovechadas que he visto sobre los escenarios. El filón de los musicales infantiles ha hecho que gente con poco sentido artístico y más ganas de hacer pasta- bueno, eso sobre todo antes del IVAZO- se aventuren a hacer espectáculos que rozan el bochorno absoluto. Libretos planos, sin gracia, dirigidos a un público que suponen ellos como ‘inferior’. Pero yo siempre intento ser justo y es cierto que si se sabe buscar entre tanta paja aparece algo de grano.

Hace un año descubrí el trabajo de Trencadís Produccions, una productora valenciana especializada en musicales originales basados en cuentos populares. Entonces estaban presentando Aladín, un musical genial, un acercamiento al clásico con guiños al público adulto. Sí, señores productores, los niños no van solos al teatro, no se olviden de esto. No se pueden tirar hora y media dando palmitas haciendo el indio mientras corean letras cuyo único objetivo es emblandecer el cerebro infantil- y por extensión el de sus sufridos padres, a los que luego no les apetece volver a traer a sus hijos en una temporada. Como decía, lo que me gustó de este Aladín es lo ameno y divertido que se le hacía al público adulto. Sus risas y su cara de satisfacción sobresalían en el patio de butacas incluso más que las de sus risueños hijos. Anoche volví a sentir lo mismo. Teatro Rialto de la Gran Vía, meca de los musicales en nuestro país. Estreno de Pinocho, un musical para soñar, la nueva aventura de estos locos teatreros valencianos- hay que estarlo para mover tres musicales a la vez por toda España, con la que está cayendo. Y sí, ayer por la tarde se volvió a hacer la MAGIA. El niño que tenía detrás de mí, cara de pillín inquieto, escucha el aviso y repite con ilusión: “Quedan tres minutos para ver a Pinocho, papi”. Se levanta el telón y el niño se queda clavado mirando el escenario. Al echar el telón, no quiere abandonar el teatro. Está de subidón… teatral. El rey de la casa no es el futuro del teatro, es el presente. Seguro que recordará este día tan especial mucho tiempo y estará deseando que productoras como Trencadís, con José Tomás Cháfer y Josep Mollá a la cabeza, le sigan haciendo creer que todo es posible encima de un escenario.

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Según Josep Mollà, autor de las letras y del texto, uno de los puntos originales de esta propuesta reside en la desmitificación de algunos de los valores que se le presuponen al cuento: “Hemos querido actualizar el mensaje o los mensajes que transmite la historia de Pinocho para adaptarlos a nuestro tiempo. Se ha descartado la idea de la soledad o la soltería de Gepeto como algo negativo, la paternidad por imposición, los peligros explícitos a los que se somete el Pinocho original… Y por otra parte se ha potenciado la idea de que cualquiera puede conseguir lo que quiera en la vida si lo desea de verdad. En definitiva, se ha mantenido la esencia del cuento adaptada al lenguaje de nuestro tiempo.
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En definitiva, Pinocho, un musical para soñar es un espectáculo familiar que ofrece diversión, sorpresas e ilusiones a los más pequeños y buenas partituras, grandes coreografías y maravillosas voces al público adulto.
Abierto calendario de prensa en desdemibutacacom@gmail.com
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Los reyes de la casa, el presente del teatro

Hay quien piensa que lo más temible del teatro son los espectadores más pequeños. Tienen la etiqueta de ‘difíciles’, no sin razón. Su atención sólo se fija en el escenario si lo que están viendo les interesa de verdad. Si no es así, se les oye moverse en la butaca, berrear desde su asientos…. Pero cuando ocurre la MAGIA del teatro, se convierten en los mejores espectadores, con una escucha tan activa que ya me gustaría a mí ver en muchos espectadores que ya peinan canas. El niño tiene los sentidos muy agudizados, mucho más de lo que muchas productoras se puedan pensar, y ver una representación a veces con ellos puede ser difícil. Que son los críticos más duros y mordaces, vaya.

Los lectores del blog habrán comprobado que los espectáculos ‘familiares’ no ocupan excesivo espacio en mis artículos. Más que nada por un montón de oportunidades desaprovechadas que he visto sobre los escenarios. El filón de los musicales infantiles ha hecho que gente con poco sentido artístico y más ganas de hacer pasta- bueno, eso sobre todo antes del IVAZO- se aventuren a hacer espectáculos que rozan el bochorno absoluto. Libretos planos, sin gracia, dirigidos a un público que suponen ellos como ‘inferior’. Pero yo siempre intento ser justo y es cierto que si se sabe buscar entre tanta paja aparece algo de grano.

Hace un año descubrí el trabajo de Trencadís Produccions, una productora valenciana especializada en musicales originales basados en cuentos populares. Entonces estaban presentando Aladín, un musical genial, un acercamiento al clásico con guiños al público adulto. Sí, señores productores, los niños no van solos al teatro, no se olviden de esto. No se pueden tirar hora y media dando palmitas haciendo el indio mientras corean letras cuyo único objetivo es emblandecer el cerebro infantil- y por extensión el de sus sufridos padres, a los que luego no les apetece volver a traer a sus hijos en una temporada. Como decía, lo que me gustó de este Aladín es lo ameno y divertido que se le hacía al público adulto. Sus risas y su cara de satisfacción sobresalían en el patio de butacas incluso más que las de sus risueños hijos. Anoche volví a sentir lo mismo. Teatro Rialto de la Gran Vía, meca de los musicales en nuestro país. Estreno de Pinocho, un musical para soñar, la nueva aventura de estos locos teatreros valencianos- hay que estarlo para mover tres musicales a la vez por toda España, con la que está cayendo. Y sí, ayer por la tarde se volvió a hacer la MAGIA. El niño que tenía detrás de mí, cara de pillín inquieto, escucha el aviso y repite con ilusión: “Quedan tres minutos para ver a Pinocho, papi”. Se levanta el telón y el niño se queda clavado mirando el escenario. Al echar el telón, no quiere abandonar el teatro. Está de subidón… teatral. El rey de la casa no es el futuro del teatro, es el presente. Seguro que recordará este día tan especial mucho tiempo y estará deseando que productoras como Trencadís, con José Tomás Cháfer y Josep Mollá a la cabeza, le sigan haciendo creer que todo es posible encima de un escenario.

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Hasta el 5 de abril “Pinocho, un musical para soñar” en el Teatro Rialto de Madrid.