La Firma Invitada: Edu Ferrés de La Cubana

Si la vida es una obra de teatro llena de momentos que son mera representación nadie mejor que La Cubana para llevar a escena algo tan ‘teatral’ como ciertos funerales. Adiós Arturo ha llegado al Teatro Calderón de Madrid tras una extensa gira de la que ya os hablamos a su paso por Torrelavega (Cantabria). Esta vez damos la palabra como Firma Invitada a Edu Ferrés, la última incorporación de la compañía.

Mi relación con La Cubana empieza como espectador, como admirador y profesionalmente como compañero que algún día sueña con subirse a las tablas con ellos algún día.

En 2010 realizaron un casting para acceder a un curso completamente gratuito durante un mes. ¿El objetivo? Enseñar su particular forma de hacer. A los pocos días entendí lo que significaba ‘’La Cubana’’, era algo totalmente distinto a lo que conocía como actor.

Unos cuantos afortunados aprendimos en aquel curso la importancia de observar, de mezclar realidad y ficción en entornos muy reales. Aprendimos a extraer el teatro que hacemos en nuestras vidas cotidianas y que pasa inadvertido como teatro, para ponerlo sobre un escenario o en la misma calle.

Pasaron unos años después de ese curso y yo ya vivía en Madrid, con mi propia compañía de teatro y mi vida ‘’asentada’’ en la capital hasta que un buen día Jordi (el director) me llamó y me preguntó: “¿Hola Edu, qué estás haciendo?’’ Ahí empezó mi segunda experiencia con La Cubana, ésta vez sería para poner en práctica todo lo aprendido en aquel curso.

El montaje empezó con 4 meses de intenso trabajo. Jornadas completas metidos en la sala de ensayo, probando, proponiendo, descartando, corrigiendo y aprendiendo a crear desde la paciencia y el detalle. Lo que más me costó fue adaptar lo que ya sabía como profesional a la forma de hacer de La Cubana. Es un lenguaje teatral muy específico y Jordi Milán es muy insistente en ese sentido, hasta que no lo hagas de esa forma tan específica, no cesará en sus intentos por conseguirlo. Mezcla situaciones surrealistas con escenas muy reconocibles por todos, personajes muy humanos pero a su vez ‘’excéntricos’’ que puestos todos en el escenario algún atrevido podría decir que se trata de una ‘’caricatura’’, pero no lo es, son personajes que están viviendo de verdad en situaciones extremas que les obligan a ser extremos.

Una vez termina el proceso de ensayo, sabes que el espectáculo nunca dejará de crecer. Cualquier nota puede eliminarse, variar y evolucionar. Precisamente ésta forma de hacer, hace que estés siempre alerta y nunca te relajes, en el buen y el mal sentido de la palabra relajar. Formar parte de La Cubana no significa solamente interpretar, significa formar parte del artesanal oficio del teatro.

Entramos en Madrid con 340 funciones a nuestras espaldas, más de 205.000 espectadores y 30 ciudades visitadas. Ha sido un año y medio lleno de viajes, montajes, horas comiendo techo, paseos por ciudades que no conocía, aprendiendo la cultura y la gastronomía de cada sitio, adaptándonos a cada público que es muy variopinto en éste país y eso es una maravilla… En definitiva, es una experiencia muy intensa, en ocasiones llegas a pensar que no existe nada más que tu oficio y te das cuenta que es normal, vives por y para el teatro y es por eso que es muy importante saber abstraerse de vez en cuando para poder coger aire y seguir.

Desde el minuto uno, supe que La Cubana sería una experiencia vital que quedará para siempre y por eso, toca disfrutarla todo lo que se pueda y exprimirla, ya no queda nadie que haga lo que se hace en ésta casa.

Ahora toca disfrutar unos meses en casa (Madrid) y compartir con todo el público lo que llevamos construyendo durante casi dos años. ¡Os esperamos en el Teatro Calderón!

El Theatrum Mundi de La Cubana

Campanadas de boda es el nuevo montaje de la compañía catalana La Cubana. Llevan treinta años haciendo espectáculos del mismo corte con una premisa clara: Sacar la teatralidad de lo cotidiano. En esta ocasión, se centran en las bodas, ese teatrillo que montamos alrededor del supuesto día más importante de las vidas de los cónyuges. Ahora, la gente no se casa por la iglesia por muchas Tías Franciscas “con teja y mantilla” que haya en la familia, pero en el fondo la representación sigue funcionando de la misma forma. El primer actor y la primera actriz son los novios. Y a partir de ahí se asigna un roll a cada uno de los invitados. Con o sin iglesia, el protocolo nupcial sigue su curso. Todo tiene que estar a punto para el matrimonio, no deseado, entre Violeta, una actriz amateur, y Vickram, una estrella del cine indio. Sí, la compañía sigue jugando con el tópico literario de que todos cumplimos un papel en el teatro del mundo hasta en la definición de sus personajes protagonistas. Y desde esa sencilla premisa dramática desplieguen sus recursos habituales: Humor, música y un pequeño aldabonazo de crítica social. Con sus espectáculos, aún recuerdo la primera vez que les vi hace diez años con Mamá, quiero ser famoso, nos reímos “a pierna suelta”, pero dejan un cierto poso de reflexión, ¿Es necesaria tanta parafernalia para un día así o son pura apariencia de cara a la galería? ¿Querremos pregonar todo tipo de bodas de forma tan explícita y grandilocuente o a parte de nuestra sociedad aún le pueden ciertos prejuicios?

DAVID RUANO©13

Y la compañía sigue ganándose al público con los localismos. Los espectadores de cada ciudad de España disfrutan con las referencias a  sus particulares “Confiterías Gómez”. Así, siguen ganándose a un público que entregado ríe constantemente, interrumpiendo el curso de la representación en varias ocasiones. Y el público se vuelve a sorprender aún más cuando traspasan la cuarta pared de una forma ingeniosa y nada comprometida para el público, cosa que muchos espectadores “timidillos” agradecerán enormemente. Todo ello con un nivel de producción a destacar. Once inmensos actores que, en algunos casos, interpretan hasta cinco personajes bajo la dirección de Jordi Milán. Es una alegría ver compañías privadas de esta envergadura girando por España, aunque claro ellos ya juegan sobre seguro. Tienen una legión de incondicionales que esperan ávidos sus nuevos espectáculos. Casi dos horas y media sin descanso, pocas compañías se atreven a hacerlo, de diversión asegurada. Resume muy bien el ideario de la compañía uno de los números musicales de este vodevil arrevistado: Como nos gusta hacer teatro. Y en esa teatralidad que encuentran en lo cotidiano nos damos cuenta que todos llevamos dentro un gran actor en el theatrum mundi

*No les pierdan de vista en las siguientes plazas de la gira: Teatro Jovellanos de Gijón del 1 al 11 de agosto, Teatro Arriaga de Bilbao del 15 de agosto al 15 de septiembre y en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid a partir del 20 de septiembre.