Un Madrid sin teatros, un Madrid sin alma

En un mismo día me entero del cierre de ¡3 salas! Me imagino un Madrid con un puñado de teatros solamente. Y veo una ciudad cualquiera, sin alma. Gracias a los musicales, Madrid se ha convertido en nuestro particular Broadway, en nuestra particular meca teatral. Esos espacios para los grandes espectáculos han sido el punto de partida a un tejido teatral que, ahora, parece que algunos, quieren tirar abajo. Sí, me refiero una vez más al asqueroso 21%. Puede que no hayan subido mucho las entradas de teatro, pero para los productores y compañías es una salvajada que les quiten ese porcentaje de sus emolumentos. Hoy más que nunca hacer teatro es toda una aventura, una odisea por conseguir llevar los sueños a escena.

Un tejido teatral que se ha hecho más fuerte gracias a los espacios ‘alternativos’ que llevan la magia del teatro hasta el último rincón de la capital. Uno de esos espacios, Garaje Lumiére, ha sido la última víctima de las nuevas “políticas locales” del ayuntamiento. Sí, no era suficiente con ‘matar’ la cultura con el puñetero 21% que también ahora se dedican a inspeccionar mal y tarde los espacios escénicos. Hoy domingo acudo seguramente por última vez a Garaje Lumiére. El protocolo se despedía de los escenarios hace unas horas. Será una de las últimas funciones que pasarán por el Garaje de la Calle Ciudad Real. El director del montaje, Rodrigo Claro, está haciendo unos ejercicios de calentamiento antes de la función. Comienza para “meterse en situación” leyendo unos versículos de La Biblia cual ritual iniciático en el mundo eclesiástico. Y, a continuación, los actores se convierten en animales y, desde esa emoción, deben convertirse en su personaje, jugar el roll que durante estas semanas les ha tocado llevar a cabo en la sala en la que vimos hace poco El perro del hortelano. Es el momento de las despedidas, de los agradecimientos por este viaje escénico en el que se embarcaron hace unos meses. Y salen de escena. El público entra y, por última vez, se volverá a sentir el veneno del teatro cuando las luces se apaguen y la función comience. Es un capítulo más de esta historia en la que esperemos sea solo el pen(último) capítulo de este Garaje tan teatral que llegó a la escena madrileña como un huracán alternativo con visos de quedarse una buena temporada.

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Otro espacio que he pisado por primera vez el viernes es La Casa de la Portera. He tardado demasiado, pero al final he conseguido ver Ivan- Off. Llamamos al timbre y nos abre el actor José Martret, alma máter de este espacio escénico de insólitas características. Recorremos un pasillo lleno de objetos de decoración de lo más… inclasificables. Sí, eso es un cuadro de un pato gigante con senos y al ladito está un cuadro de la Duquesa de Alba. Entramos en el salón de la casa de Iván, ese personaje atormentado por su propia existencia, muy de Chéjov. Le da la réplica el íntegro médico que no hace más que repetir que su honradez es su gran cualidad. Y en el medio, una mujer enferma, Ana, que agoniza quizá debido a la mala vida que le ha dado su pareja. Todo lo que toca Iván termina desmoronándose en una espiral sin retorno. Para dar vida, alma y carne a este personaje José Martret contó con Raúl Tejón, un actor que va ganando a medida que la intensidad de su personaje llega a grados insospechados. Cuando se queda solo ante el público, su desgarro emocional se siente, sentimos su respiración agitada. El médico que le hace sombra está interpretado por  Roberto Correcher, un actor muy conocido por sus trabajos televisivos, pero que siempre he tenido la intuición de que detrás de esa máscara con personajes como el de Yo soy Bea  se escondía un actor con poso, con presencia, ¿Qué mejor reto que trabajar en un espacio escénico así? No es que apruebe con nota, sino que tiene una presencia escénica tal que nos resulta delicioso verle sobre las tablas. Otra delicia son ese trío de ases que conocemos en el cumpleaños de Sara, la otra enamorada de Iván. Nos recibe con amplia sonrisa la ‘usurera’ Silvia Leyva, con unas sandwichitos que el público degusta atónito al sentirse parte de la función. Otra clave del éxito es sentirse parte de la compañía, sin ninguna duda. Maribel Luis es una anfitriona deliciosa a la que acompaña con un sobresaliente trabajo Rocío Calvo. Y dejo para el final el arrollador trabajo de Germán Torres, un actor que consigue la complicidad del público desde que entra en escena. Tiene una arrolladora personalidad, mirada penetrantemente cálida y una contagiosa risa. La Casa de la Portera te abre la mente, ¿Quién dijo que no se podía teatro en cualquier parte? Larga vida a proyectos de esta grandeza artística.

¿Y qué tal si recuperamos la magia del Teatro Eslava? Los más jóvenes no sabrán que la mítica Joy Eslava fue un teatro de renombre en otra época. Nunca había pisado este local y asisto atónito a ver como el local sigue conservando la estructura del teatro. Maravilloso. Subo las escaleras y me topo con un cartel de El amante que ese hombre de teatro que fue Luis Escobar estrenó en 1967. Una obra de Pinter en plena dictadura, así como lo oyen. También fue templo de la desaparecida revista con títulos como La corte del Faraón y Ven y Ven. El sábado siento que de alguna forma volvió a ser el Teatro Eslava. Se estrenó El lamento de las divas, un maravilloso espectáculo que bebe del musical de pequeño formato creado para tres ‘monstruas’- como diría Rosario en el concurso en el que participó una de ellas- del musical, ¿Cual es la diferencia entre una diva de musical y una de ópera? se plantea una divertida voz en off. A la del musical se la entiende y a la de la ópera no, cierto, si yo les contara… En un tono socarrón, Eva María Cortés, Julia Moller y Dulcinea Juárez se pelean sobre el escenario para intentar ser la estrella que más brille en el firmamento. Tres momentos ‘mágicos’: Los dedicados a Rocío Jurado, Barbra Streissand y Whitney Huston. Un libreto divertidísimo redondea esta noche ‘divina’. Esperamos verlas hacer muchos ‘bolos’, se lo merecen, ¿Quién dijo que había que irse a Londres o Nueva York para ver a grandes profesionales del musical? Vayan a verlas y me cuentan si llevo razón…

maxresdefaultY hablando de musicales recibo hace unos días la noticia de que Stage, la productora de musicales como Cabaret o El Rey León, va a colaborar con Microteatro por dinero. Se van a hacer micromusicales, gran idea la de crear vasos comunicantes entre el pequeño y el gran formato. Gracias a buenas ideas también se sale de esta. Como la que tuvieron unos cuantos amantes de los musicales creando Fila Séptima, ellos se han encargado de comunicar El lamento de las divas y, ¡De que manera! Tres palabras les definen: Creatividad, ilusión y compromiso. Se embarcan en proyectos de teatro musical de pequeño formato, pero también serán parte del musical Karol Wojtyla, una superproducción internacional. Sí, montar una productora en mitad de la crisis puede ser una locura, pero la pasión que están poniendo en este proyecto puede con todo.

Otro espacio donde se crea la magia es el hall del Teatro Lara. Acudí a ver Cena con amigos, la ¿dramedia? romántica que ha dirigido Veronese. Es cierto que es incómodo tener que ‘esquivar’ las dichosas columnas para ver y sentir el espectáculo, pero es una experiencia tan especial ser parte de la obra que no hay impedimentos que hagan que la velada no sea perfecta. En este tipo de espacios se ve a los actores en su esencia, sin ‘adornos’. Siento que los actores se sienten desnudos, abiertos en canal y cualquier cosa, malditos móviles, les podría alterar. Esa Cena con amigos saca a la luz la separación de uno de los matrimonios alrededor de una rica tarta. Es el momento de las confesiones. Y sí, el otro matrimonio también tiene sus secretos inconfesables. Una historia con amores fingidos: “Ya no podía soportar recoger la mierda del perro e ir a  buscar a  la niña al tenis”. Para Tomás, su falso amor implicaba esas tareas absurdas para él. Y entonces con la risa entrecortada, nos preguntamos, rastreamos en nosotros mismos cuestionándonos ¿En qué consiste ese amor para nosotros?, ¿En qué nos ha ‘tocado’ esta obra? Y nos damos cuenta de que asistimos a un soberbio ejercicio de teatro, sin adjetivos. Simplemente un teatro como reflejo de nosotros mismos, ¿Maravilloso verdad?

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Y si las cosas no cambian, seguirán cayendo salas y Madrid se quedará desierta. Desierta de pensamiento, desierta de emoción, desierta de pasión por conseguir que cada noche el veneno del teatro llegue al público hoy más necesitado que nunca de que le cuenten historias que le hagan divertirse, emocionarse y, por supuesto, recapacitar sobre nosotros mismos, ¿Qué es el teatro para mi? Una pasión, una forma de entender el mundo… Todo eso y mucho más. Arriba el telón.

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¿Cómo hacer un buen blockbuster y no morir en el intento?

Dícese Blockbuster al producto cinematográfico creado para reventar las taquillas. Esta semana he asistido a dos ejemplos de este tipo de cine, pero con dispar suerte. El bodrio se llama After Earth y el bendito entretenimiento se llama Star Trek, En la oscuridad. Asisto el martes perplejo a la proyección de la primera. Títulos de crédito y no se menta el nombre del director. Mal andamos. Y sobre todo si se trata del otrora gurú del cine norteamericano M.Night Shyamalan. La verdad es que no me extraña, yo tampoco me querría responsabilizar de tamaña basura filmíca. Padre e hijo se quedan solos y, nada, pues lo de siempre viaje por la supervivencia y, muy de Pascuas a Ramos, un poco de espectacularidad. El padre no cambia el rictus en toda la película y el hijo sufre de afectación excesiva. Sí, son los Smith. Will se ha empeñado en convertirlo en una estrella y lo hace con esta película cuyo guión brilla por su ilimitada capacidad de llevarnos hacia al aburrimiento más absoluto. Y así nos tiramos hora y media, menos mal que no es larga, viendo como el niño se da un paseo por esa tierra de nadie llena de monos salvajes, culebras y-  ¡ojo al dato!-  se sumerge en una cueva con pinturas que imitan ¡ALTAMIRA! Ver para creer, creer para ver. Mi querido Shyamalan, vuelve a hacer cine con mayúsculas, con lo que yo te admiraba… Aún recuerdo cuando  le conocí en la promoción de La trampa del mal, encima el tío parece buena gente, ¡Qué rabia que se desperdicie el TALENTO con bochornosos productos de encargo!

Y al día siguiente, por fin, pude ver algo bueno en este mundo de filmes ‘palomiteros’. Primero, una confesión: No había visto ninguna película de Star Trek. Confesiones aparte, solo por la arrolladora escena de arranque de la película ya merece la pena ‘tragarse’ las más de dos horas de película que, dicho sea de paso, no se hacen muy largas. Y no se hacen pesadas simplemente por tener un guión trepidante que no deja respiro al espectador. Sí, a un blockbuster de ese tipo se le pide ESPECTACULARIDAD y de eso sabe, y mucho, el señor director, J. J Abrams.  Y además los actores están fantásticos y ponen el doble de emoción  en una mirada que Will Smith en toda la película anteriormente citada. La clave de su éxito es que no nos deja de sorprender, que cuando creemos que esta historia acaba, aparece otro elemento que echa abajo la partida perfecta, que no termina de llegar el happy end y no nos importa. Sí, es muy entretenida, ¿Qué más se le puede pedir?

Esta misma mañana he visto un pesadísimo thriller sueco con ínfulas de pretendido cine de autor que nos regala una historia que por truculenta no deja de hacerse aburrida en sus dos horas de metraje. Se llama El hipnotista. Hay momentos en que coge ritmo, pero en la mayor parte del filme tienes la sensación de que estamos ante una película tediosa, que de lo rebuscada que es en ocasiones se pierde en su propia narración. A Carlos Boyero, hoy presente en la sala, parece que le gustó en su día pero me apunto una frase de su crítica de 2012: “Decae a veces por lagunas o cosas mal explicadas en el guión”, ¿Qué hay más importante que un buen guión? Vale, que crea atmósferas desasosegantes hasta la náusea, pero ¿Solo con eso se puede contar una buena historia?

Ángel Fernández Montesinos. Una vida entre cajas.

Cerca de la ‘teatral’ Plaza de Santa Ana se esconde un pequeño santuario privado para los amantes del musical. La casa de Ángel Fernández Montesinos se presenta ante nuestros ojos como una suerte de templo de culto al musical. El salón de su casa esconde joyas como los carteles originales de los musicales que, como avezado espectador, ha visto en medio mundo. Abre una puerta y empiezan a salir recuerdos de una vida dedicada a las tablas. Su dedicación y entrega al teatro ha sido tal que pocos directores pueden presumir de un curriculum tan apabullante y, sobre todo, tan diverso. En sus 170 montajes hay musicales, zarzuelas, comedias, dramas e incluso intrigas policíacas. Lo mejor es no extenderse más en esta introducción. Las palabras de Fernández Montesinos les trasladarán a una época en que TEATRO se escribía con letras mayúsculas. Una larga y apasionante conversación con el Presidente de Honor de la Asociación de Directores de Escena,  que resumimos DESDE MI BUTACA. Arriba el telón.

En unos días se reconoce su trayectoria en el clásico en el Festival de Almagro, ¿Tiene alguna idea de lo que le espera?

La verdad es que no. Sé que han llamado a un gran colaborador y amigo como es Alejandro Navamuel, pero poco más te puedo decir. Yo fui pionero en el tratamiento del verso. De hecho, vine a Almagro antes de que se fundase el festival como tal. Monté allí El castigo sin venganza para TVE hace 38 años con Paco Valladares en el reparto. Al año siguiente hicimos Égloga con Valladares y Sancho Gracia. Viendo el éxito de la iniciativa televisiva de esos dos años, se decidió crear este maravilloso festival en el que hoy tengo la suerte de que se me homenajee. 

Foto de José Carlos Nievas.
Foto de José Carlos Nievas

El Festival de Almagro reconoce su labor con el Teatro de Títeres con una exposición, ¿Cómo recuerda aquella época?

-Se levanta por primera vez y abre uno de los armarios del salón. De sus puertas saca los vinilos de los espectáculos del Teatro de Títeres en los que presume de haber tenido a colaboradores como Pepe Hierro-

Yo no hacía espectáculos infantiles, sino familiares. Luego repetían los padres sin los niños. Fíjate si nos adelantamos. Estaban los actores dando las letras antes de la función en La pandilla va al teatro. Teníamos hasta un teclado humano y un número sobre el maquillaje teatral. Ensayábamos incluso los aplausos. Le dábamos mucha importancia a la música. La feria del Come y Calla la llegamos a estrenar en París con orquesta en directo. Además con obras como La pandilla va al teatro creo que incentivamos el interés de los más pequeños de la casa por las artes escénicas. 

Según leía en sus memorias, el término “teatro musical” o “comedia musical” tardó en asentarse en España…

Si ponías “comedia musical” la gente lo asociaba a peliculitas musicales que se hacían en la época. No entendían el término. Se estrenó Al sur del Pacífico con Tamayo de director considerándola como “zarzuela”. A la revista se la llamaba “fantasía cómico lírico bailable”. Siento que de alguna forma yo he contribuido a la afición por el género. Ten en cuenta que de Mamá, quiero ser artista hicimos 1600 representaciones y de Por la calle de Alcalá más de 2500 representaciones…

¿Son esos espectáculos precisamente los más especiales de su carrera?

Hay muchas entre mis más de 170 obras, pero es cierto que fueron muy especiales.

Por la calle de Alcalá sirvió para recordar cómo era la revista, que parece que nadie se acordaba ya. Contábamos la historia de la revista complementándola con la del traje. No vestía la gente igual en cada época, como en la vida real. Era un documental. El éxito era contar cómo había variado por la censura. Era un espectáculo con un hilo argumental, no una mera sucesión de números musicales de fantasía.

Con esa obra vivieron el “trago amargo” del incendio de la discoteca Alcalá 20…

Teníamos vendido todas las navidades. Del teatro no se quemó nada. Entramos al teatro y vimos que todo estaba bien, pero hubo 82 cadáveres en la sala de fiestas.

Mamá quiero ser artista era una comedia musical al uso con esas escaleras tan características que subían y bajaban. Utilizamos música de la época y cuatro números nuevos incluido el famoso Mamá quiero ser artista o el número de presentación de Concha. La fórmula era nueva y ella lo considera la cima de su carrera.

Una escena de
Una escena de “Mamá, quiero ser artista”.

Y tras contar la historia de la revista y el bolero, se le ocurrió crear Estamos en el aire, un musical sobre la historia de la radio…

Lo escribí con Arteche. Coincidió que cuando lo teníamos listo, Cope quería hacer un espectáculo para conmemorar los 100 años de la radio. Todo ello basado en mis recuerdos infantiles y juveniles. Era oyente de Radio Murcia. Recuerdo la retransmisión desde el Infanta Isabel de una obra en la que Jacinto Benavente fue entrevistado en el descanso.Era el estreno de Su amante esposa, allá por 1945. No paraba de escuchar esa radio tan rica en contenidos: zarzuela, revista, tenía una radio enorme en mi habitación y me sabía toda la programación. Quise contar la historia de la radio y su influencia en una familia. Por eso había un estudio y una casa en el decorado. Sabía que se habían hecho en cine y televisión en USA cosas sobre la memoria radiofónica, pero en teatro creo que no. La radio era la vida de todo el mundo: Los concursos con esa anécdota del coche por ejemplo. Iba un señor diciendo que era su casa y él no estaba en casa y entonces descubría los cuernos que le ponía la parienta, eso es real. También lo es el Consultorio de Elena Francis y los discos solicitados. Cuando llegaba el Día de la Madre podía haber 200 dedicatorias, cinco pesetas por cada una, era una fuente de alimentación fabulosa para la radio.

Más momentos que parten de una anécdota autobiográfica, la escena del censor que nos lleva a sus tiempos en Radio Juventud de Murcia…

Yo estaba en Radio Juventud de Murcia cuando estudiaba Derecho. Lo hacíamos sin cobrar y nos llevábamos los discos de nuestra casa. La censura era muy rígida. Nos llegaba la lista de canciones prohibidas. Bésame mucho solo en versión orquestal. Lo que hemos luchado con la censura no tiene nombre. Un ejemplo de lo retorcida que era la censura: Había una canción, Échame polvitos, referida a los polvos de talco de los niños y el censor dijo: ¿Dónde se ponen esos polvitos? Rallaban los discos con una tijera para que no los pusiesen. En todos mis musicales todo lo que está en el escenario lo he vivido yo. Estábamos haciendo una tarde Estamos en el aire y había un señor que se revolvió con la escena del censor. En el descanso me vio. “Yo eso lo he vivido, no todos eran así”, me dijo. Yo le contesté que mi experiencia había sido esa en una época en la que muchos censores eran unos reprimidos absolutos. 

La Asociación de Directores de Escena editó sus memorias.
La Asociación de Directores de Escena editó sus memorias.

En un musical jukebox no se si surge antes el libreto o éste se amolda a las canciones elegidas…

Nació al mismo tiempo. Por ejemplo, yo pensaba en un concurso radiofónico y enseguida me venía a la mente la canción que más sonaba: Cocidito madrileño. Van a un concurso a por el jamón. Me pasaba lo mismo con todas las músicas. Algunas no cuadraban en el argumento, como las canciones francesas que decidimos meterlas en un bloque. Vas separando éxitos que tenían una cierta transcendencia en la vida de la gente.

-Durante la entrevista, Fernández Montesinos se levanta en varias ocasiones para mostrarme algunas de las joyas que guarda en sus armarios. Se levanta y me muestra una foto de Celia Gámez, una artista de la que guarda un gran recuerdo-

Fue una experiencia realmente deliciosa poder trabajar con ella. Reivindico desde aquí su faceta como inspiradora, productora y directora de todos sus espectáculos. Ya en Las leandras exigía trajes, decorados y apostaba por músicos emergentes. Ella reclamó al maestro Padilla, que estaba en aquel tiempo en pleitos con Charlot por el uso de La violetera en Luces de ciudad. En el 47 se lo traerá de vuelta a España. En La Zarzuela hicimos un espectáculo sin argumento. Como los de Ziegfield. Eran varios cuadros cómicos con música. Salía poco en el espectáculo. El ensayo general lo paramos para ver cómo pasaba el tren que llevaba a Kennedy muerto. Estábamos en 1962. Era estupenda y teníamos un decorado gigantesco con dobles ballets. Las luces arreglaron un decorado horroroso. Fue muy entrañable reencontrarme con ella en la representación 1200 de Por la calle de Alcalá. En esa noche tan especial cantó dos canciones con gran arrojo y eso que tenía ya 80 años cuando la hicimos ese homenaje. Murió a las 92 años en una situación muy trágica. Tenía Alzheimer y estaba en una residencia en Buenos Aires. Mandé una copia de la versión cinematográfica de Las leandras para que supiesen que era verdad eso que soñaba cada tarde a las seis. Se ponía delante del espejo y se maquillaba como si tuviese función de tarde. Fue una pionera en el género al que consiguió dotar de una calidad inaudita para la época. 

“Las leandras”, una de las cimas de la carrera de Celia Gámez.

Ha montado un clásico de Mihura como Maribel y la extraña familia con gran éxito, pero el musical ha sido uno de los pocos fracasos de su carrera…

Unos lo achacan a que estaba la calle en obras. Otros a que no había taxis por la noche. Si el público decide no ir, es imposible convencerlo para que vuelva. Teníamos todos los ingredientes para triunfar. Los figurines de Pedro Moreno eran fantásticos tanto como la música y el libreto. Otro fallo fue el título, ¿Quién va a ir a ver un musical que se llamase Maribel? Se tendría que haber llamado Maribel y la extraña familia, el musical. Se empeñaron en llamarla así por la muñeca que era el logo de la producción. La noche del estreno la gente estaba como loca. Al día siguiente, 80 espectadores. Otro aspecto importante es que la crítica española no sabe lo que es un musical. Solo hay que ver lo que escribió Javier Villán, ¿Se puede hacer una crítica de un musical sin hablar de la música? De Follies solo dijo que se parecía a la bodega bohemia que hay en Barcelona, donde se refugiaban viejas glorias. ¿Lo ha visto de verdad? Lo vi hace 24 años en Londres y el de Mario Gas es más divertido, más entretenido que el que vi allí con Ivvone de Carlo. En España el reparto estuvo inmenso. En Maribel no habló de la música, ni de los decorados ni de los figurines de Pedro Moreno que costaron treinta millones de pesetas. Un crítico tiene que fijarse en todos los elementos, incluida la coreografía. Se ensañó con nuestra adaptación, que creo que fue respetuosa y maravillosa. Además, la música era estupenda, completaba la acción.

¿La zarzuela podría prestarse a ser una especie de musical español si se actualiza?

Cuando dicen que van a hacer una zarzuela situándola en 1900 me saca de quicio. Ya existen zarzuelas que transcurren en esa época. No hay quien haga teatro musical en este país. Cuando ves lo que han hecho en Londres y Nueva York da gusto. Allí es una industria. Aquí es pura artesanía. Allí se junta un gran equipo. Son gentes muy capacitadas, cuando hacen un espectáculo lo hacen en condiciones. Yo hice hace poco La verbena de la paloma en los Jardines de Sabattini. Los protagonistas se pelean antes de la verbena. Veíamos la verbena de 1902 con el concurso de chotis, con toda la música de la época. Los personajes se peleaban en escena. Los niños del público le decían que no era tan corta como decía el padre. La alargué un poco, pero sin pasarme.

¿Qué le parece el intento de ‘actualizar’ La verbena de la Paloma de Marina Bollaín?

No se puede hacer así, no se presta a que la actualicen. Hamlet lo puedes situar en la luna, pero el casticismo es algo muy concreto. Hay que hacerla bien, respetar la época. Los sainetes y las zarzuelas son un documento histórico de tipos, un reflejo de una época.

¿Es el pequeño formato la mejor salida para el musical español?

Desde luego. Ver los grandes musicales nos ha hecho reflexionar, ¿Cómo hacer un musical español para que el público se divierta? Hemos pensado que el pequeño formato es la mejor opción, no tenemos mucho dinero, esa es la cruda realidad y así se aviva el ingenio. Es un acierto, hay que reinventar la fórmula. Sin el éxito de los grandes musicales, no existirían los de pequeño formato. Está claro que se esta creando una cultura de musicales.  

Musical, teatro clásico, comedia, drama y otro hito en su carrera fue Trampa mortal que dirigió en tres ocasiones con el desaparecido Paco Valladares…

La primera vez la estrenamos en el Marquina. Estuvimos cinco meses y después hicimos una larga gira. Me llaman de Mapa Producciones  años después para hacer un musical sobre Gala y me proponen volver a hacerla y eso que no sabían que ya la había montado. “Ríase después de temblar” decía una crítica de Haro Tecglen. En la última producción con Txalo, que trató muy mal la obra con un nivel de producción muy pobre, estaba genial Paco con una sabiduría escénica impresionante. Fue un placer trabajar con él en producciones como Las de Caín, que fue su último montaje. 

El equipo de la última producción de
El equipo de la última producción de “Trampa mortal”

Es un gran espectador de musicales anglosajones, pero revisando su excelsa carrera sorprende que no haya dirigido ninguno…

Mame con Celia Gámez, creo recordar que es la única vez que he dirigido un musical extranjero. Fui a verlo al Paladium de Londres y me encantó. No me han ofrecido realmente un proyecto de ese tipo nunca. He tenido la suerte de ver los espectáculos originales con – señala el cartel de la producción original de El rey y yo con Yul Brynner y a Ginger Rogers en Mame. Vi también El fantasma de la ópera con Sara Brightam y Michael Crawford. La diferencia es muy grande. En el Lope de Vega Webber se cogió un berrinche muy grande cuando vino al ensayo general… Parecía como si la compañía de Londres hubiese cedido los trajes a una compañía de aficionados. 

¿Habrá una resurrección de la revista?

Lo veo muy difícil. No se ha mantenido una tradición de compositores de revista y el género se quedó anclado en el tiempo. Se actuaba sin microfonía y algunas orquestan tenían hasta 40 músicos. Había entonces gente que cantaba de verdad. Pastoria Imperio o Toni Leblanc son un buen ejemplo. Se está perdiendo toda esa riqueza musical con el tiempo. No hay quien invente nuevos argumentos. Me llaman hace poco y me proponen un musical sobre un platillo volante que aterriza en Castillla. Alma, la que conduce la nave, se enamora de un humano. No hay continuidad en el género desde la muerte de Moraleda ni hay actores cómicos de ese calibre. Yo tuve la suerte de conocer el género en pleno esplendor. En fin, eran otros tiempos…

¿Sigue conservando la pasión por el teatro?

Desde luego, yo tengo una necesidad vital de seguir contando historias. De hecho tengo ya en marcha un musical del que ya he terminado el libreto y alguna cosita más que aún no te puedo avanzar…

"El perro del hortelano" y "El protocolo" echan el telón en Garaje Lumiére

Durante las últimas semanas, dos espectáculos han abierto y cerrado la programación de Garaje Lumiére. Los lunes ha sido el turno de la exitosa revisión del clásico El perro del hortelano. Y para cerrar la semana El protocolo, primer montaje “de texto” del director chileno Rodrigo Claro.

¿Cómo hubiera representado El Perro del Hortelano una compañía de cómicos pobres en la época de Lope de Vega?

Hubieran desplegado su tenderete, intentando llegar a todo tipo de público, desde mendigos y mercaderes a cortesanos; cambiando vertiginosamente de vestuario y usando complementos y máscaras para poder representar todos los personajes de la obra con tan sólo cuatro actores…

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Y sobre todo, sin remilgos ni tapujos, hablándoles directamente y haciéndoles partícipes de la acción. Esa es la divertida propuesta que 300 Pistolas lleva a cabo con este montaje que ha puesto el cartel de “No hay localidades” en todas las funciones. Un acercamiento fresco, divertido y sin complejos a uno de los clásicos de nuestro teatro. Los actores “juegan”- que propicio sería en este caso el play de los ingleses- a ser otros y lo hacen a la vista del espectador que ve como con un sencillo vestuario son capaces de meterse en la piel de un buen puñado de personajes. No hace falta más que talento para sacar adelante un proyecto así. Sí, se puede hacer “clásico” en pequeño formato con acierto. Esta noche última oportunidad de verlos en Garaje Lumiére, pero  DESDE MI BUTACA estamos seguro que darán mucho que hablar. 

El protocolo narra el confuso suicidio de un alumno que pondrá en jaque la cómoda estabilidad de un poderoso colegio de curas. La creciente duda sobre un supuesto abuso al menor se intentará acallar a toda costa a través de un ‘Protocolo’ llegado del obispado. Pero la astucia y el punto de vista de cada uno de los complejos personajes dificultarán cada vez más la trama en pos de la verdad que verá la luz tras complejas e inesperadas situaciones.

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El equipo, liderado por el director Rodrigo Claro, ha presentado una reflexión sobre la “comodidad” del poder los domingos de junio. El texto, escrito por Lucía de la Maza y reelaborado por Claro para su versión española, quiere ir más allá de la crítica al poder eclesiástico y podría ser extensible a cualquier otro “poder”. Para la puesta en escena se ha contado con unas interesantes proyecciones que juegan un papel capital en la función, especialmente en el caso de un cuadro del que es mejor no desvelar nada. Un elenco entregado a este proyecto con nombres interesantes como el de la colombiana Marleyda Soto, cuyo personaje ha sido creado ex profeso para ella. Ella es la testiga silente de todos los tejemanejes de la congregación hasta que un día decide dar  ‘carpetazo’ a toda esa desdicha.  Es la única mujer de un reparto eminentemente masculino con  los destacables trabajos de actores como Iván Gisbert, Miguel Navarrete, Jesús González y, ojo también a la gran interpretación  de Oliver Morellón.  El protocolo es una obra de “medias verdades”, de intentar descubrir lo que se esconde “bajo la alfombra”. En definitiva, un gran trabajo escénico que se podrá disfrutar por última vez este domingo a las 20h en la sala de la Calle Ciudad Real.

Madrid se llena de "Divas" la próxima semana…

Coinciden en cartel dos espectáculos muy diferentes, pero que pretenden tomarse con humor los tópicos que rodean a las divas del musical y de la ópera. En El lamento de las divas, el sábado en la Joy Eslava, se reúnen tres de las grandes del teatro musical: Dulcinea Juárez, Julia Möller y Eva María Cortés. Mi diva sin mí es el personalísimo proyecto de la soprano Pilar Jurado, toda una revolucionaria en el género lírico que presentará su espectáculo en el Teatro de La Zarzuela el jueves 27 y el sábado 29.

Mi diva sin mí es la nueva ópera de Pilar Jurado, que parte de la simple premisa de poner en escena a una soprano ensayando su próxima gira de conciertos. Como único atrezzo, el grupo instrumental y su director, que interaccionan con la dramaturgia de la cantante. Todo discurre a lo largo del ensayo y a través del teléfono móvil va recibiendo interrupciones (vía voz, sms, Whatsapp, Facebook, Twitter…) que entremezclan el mundo interior y exterior del personaje, que se debate entre sus deseos y su realidad, entre el mundo de ficción que perfila a la Diva y las contradicciones que genera su condición de mujer. El cómico Eloy Arenas se ha encargado del libreto, la dramaturgia y la dirección de este espectáculo.

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El próximo 29 de junio a las 21 horas en Joy Eslava (c/ Arenal, 11) tendrá lugar el estreno de El lamento de las divas, un espectáculo en el que tres de las estrellas del teatro musical en España, unirán sus voces para dar vida a la música de artistas como Whitney Houston, Donna Summer o Barbra Streisand y para interpretar los mejores temas del teatro musical de la historia.

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Dulcinea Juárez, Julia Möller y Eva María Cortés se ponen al servicio de un repertorio de primer nivel, con un guión original ácido y divertido -escrito por el propio director artístico, José Masegosa-, donde lo sexy y lo canalla se convierten en el hilo conductor de números musicales por todos conocidos. Con una carrera encomiable a sus espaldas, estas tres divas del musical patrio demostrarán que si algo sobra entre nuestros intérpretes de musicales es talento. Ya podemos decir con orgullo que estamos cerca de Broadway o el West End, al menos en términos de calidad artística. Por citar algunos títulos en los que han participado: Spamalot, El último jinete y Jesucristo Superstar.

Los grandes temas interpretados por las tres divas seguirán un guión en el que cada actriz desempeña un papel con una clara intención cómica. Risas, momentos entrañables y muchas emociones tendrán lugar a lo largo de los 75 minutos que dura el espectáculo y que nos acercarán a la grandeza y a la miseria de lo que supone ser una estrella. ¿Lograrán las divas su objetivo de triunfar? Seguro, talento es lo que sobra a estas ARTISTAS que os recomendamos no perderos DESDE MI BUTACA.

65 millones de razones para llevar "Los miserables" de gira…

Parece un sueño, ¿Alguien podría imaginarse hace solo unos años que un musical como Los Miserables podría girar por España? Sin duda, esta nueva producción presentada esta mañana en Santander parte del interés de Julia Gómez Cora, Directora General de Stage Entertaiment, por acercar el teatro musical al público de las provincias, aquellos que no han podido viajar a Madrid y Barcelona a disfrutar de espectáculos de esta magnitud superlativa. Puedes escuchar la entrevista exclusiva con Julia en nuestro podcast.

65.000.000 de espectadores en todo el mundo no pueden estar equivocados, Los Miserables llega de nuevo a España tras el éxito de la adaptación cinematográfica, que ha conseguido millones de nuevos adeptos al musical. Un éxito cinematográfico sin  parangón, pero nada comparable a la magia que se siente cuando las luces se apagan y sentimos respirar frente a nosotros a los actores en ese enfermo perpetuo que es el teatro. Ahora, más de 2o ciudades podrás disfrutar de este fenómeno teatral que ha cautivado a los espectadores de todo el mundo.

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Superlativa en términos de producción y, por supuesto, en términos artísticos. En el reparto de la gira se contará con nombres que ya estuvieron en el montaje de Madrid. Ignasi Vidal como Javert  y Lidia Fairén como Eponine son dos de los protagonistas que repetirán.

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La actriz Elena Medina pasa de cover a protagonista como Fantine.

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Talía del Val como Cosette, Guido Balzaretti como  Marius, Eva Diago como Madame Thénardier, Carlos Solano como Enjolras.

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Se incorpora al reparto Nicolás Martinelli, actor argentino de dilatada experiencia que debuta en el teatro español con el difícil reto de encarnar a Valjean. Puedes escuchar nuestra entrevista exclusiva en el podcast.

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Y el nuevo marido de Diago será Armando Pita en esta producción que no perderá la esencia de la magia que pudimos disfrutar en Madrid y Barcelona. La mesonera ha estrenado marido en un día muy especial, en el día de su cumpleaños en el que ha recibido sobre el escenario el improvisado Cumpleaños Feliz de sus compañeros. Esperamos con impaciencia ver la química de Diago y Pita sobre los escenarios a partir del 17 de octubre en el Palacio de Festivales de Santander, de la cual nos dieron una pequeña muestra en esta videoentrevista exclusiva.

Miguel Poveda despliega su "duende" en Las Ventas este viernes

MP NEWEste viernes 21 de junio a las 22h en las Ventas, Miguel Poveda conmemora 25 años de carrera, y lo hace para poner un “punto y seguido” a su cuarto de siglo sobre los escenarios, para celebrar entre amigos y con el público 25 años de música, del arte nacido desde la “modestia” de aquella primera actuación en 1.988 en la Peña Flamenca  de Badalona y que dos décadas más tarde le ha llevado a vender más de 80.000 copias en su trabajo de Coplas del querer y siendo la primera semana de ventas , disco de oro con su ultimo trabajo arteSano, además de tocar en los principales escenarios del mundo: Odeón de Paris, Teatro Real de Madrid, Maestranza de Sevilla, Liceo de Barcelona. De Nueva York a Cádiz, de Viena a Buenos Aires… enlazando una gira con otra, colgando el cartel de entradas agotadas en la mayoría de sus conciertos y lo hace alcanzado metas inimaginables hace tan solo unos años para un artista llegado del flamenco y que ha conseguido después de estos años alejarse de etiquetas y trascender por encima de estilos.   

A Miguel Poveda le gustan los retos, y lo ha demostrado en estos 25 años sobre los  escenarios que celebrará el próximo 21 de junio en un espacio singular, marcando de nuevo otro punto de inflexión en su prolífica carrera, ser el primer artista en su género en llenar el “coso” de la calle Alcalá, cuna del arte. No hay duda que esa noche quedará marcada en el calendario estival de la capital, y lo hará por que presentará un espectáculo creado expresamente para este día. Un repaso a todos estos años. Una noche en la que compartirá escenario con grandes artistas, además de buenos amigos, con los que ha colaborado en estos últimos años y que salpicarán con su arte un repertorio con lo mejor de su música, -en definitiva- lo mejor de Poveda,una experiencia irrepetible. 

Una cita única que os recomendamos DESDE MI BUTACA. El “duende” de un artista que ha conseguido universalizar el flamenco con un estilo propio apegado a las raíces  que le ha hecho conectar con nuevas generaciones de espectadores.