Notas desde la Menéndez Pelayo: Cuando el teatro y el cine se dan la mano

La pasada semana la Universidad Internacional Menéndez Pelayo acogió el Seminario Del escenario a la pantalla: teatro y cine en España (1990-2016).

Durante este curso en un formato de conferencias y mesas redondas se analizó la relación entre el teatro y el cine poniendo su foco en las adaptaciones cinematográficas de  ¡Ay, Carmela!, El perro del hortelano,  El chico de la última fila y  Bodas de Sangre. Cerró el curso  Las furias, la primera cinta de Miguel del Arco.

El lunes fue el turno de la adaptación que Carlos Saura y Rafael Azcona hicieron sobre ¡Ay, Carmela!

En la primera sesión del curso se pudo disfrutar de algunas imágenes de la puesta en escena que protagonizaron un espléndido Santiago Ramos y Verónica Forqué, una actriz muy ligada a este texto de José Sanchis Sinisterra. Tuve la suerte de ver esta producción, dirigida por Miguel Narros, en dos ocasiones, y aún tengo en la cabeza la primera vez que la vi en el Teatro Mira de Pozuelo de Alarcón hace una década.

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Por esas casualidades que se dan a menudo en la Menéndez Pelayo, el autor participó la pasada semana en la actividad de la UIMP, pero en otro curso. Por la tarde, tras ver la versión cinematográfica de este texto teatral, se puso sobre la mesa un tema importante: ¿Traicionó la cinta de Saura el espíritu del texto teatral? Indudable el valor cinematográfico de una cinta que arrasó en los Goya. Ahora bien, ¿Hasta qué punto es fiel a la obra teatral esta cinta? Parece claro que lo justo es valorarlas como dos obras artísticas bien distintas. Sin duda, se le podría criticar a la película la eliminación de ese epílogo que hace tan especial la función teatral, pero no es óbice para valorar la calidad de la cinta.

La actividad cultural de la UIMP tuvo una protagonista de lujo por la noche con Julieta Serrano. Corría el año 1981, cuando la actriz interpretó, junto con Irene Gutiérrez Caba y Amparo Rivelles, el monólogo Antes del desayuno de Eugene O’ Neill, un proyecto dirigido por José Carlos Plaza, que le dejó tan buen recuerdo, que hace una semana volvió a recurrir a él: “O’ Neill me gusta mucho, lo he hecho tres veces, una siendo muy jovencita, que fue cuando conecté con él y me entusiasmé con sus textos”. Por eso, más de treinta años después, la actriz barcelonesa escogió esa misma lectura para su participación en el ciclo Noches de teatro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que este año por primera vez se produce en el Campus de Las Llamas y que esta noche tendrá como protagonista a las 22h al actor Israel Elejalde. Serrano acompañó este monólogo con una escena de Largo viaje del día hacia la noche del mismo autor, para dar voz a este dramaturgo que ha fascinado siempre a la veterana actriz que fue acogida con un caluroso aplauso.

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Foto: Esteban Cobo

El martes fue analizada El Perro del Hortelano, la ‘ortodoxa’ adaptación que hizo Pilar Miró junto a Rafael Pérez Sierra que participó en la segunda jornada junto a Germán Vega García-Luengos, Director del Festival de Teatro Clásico de Olmedo, que incidió también en la importancia que ha tenido el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en la revitalización del teatro clásico en nuestro país. La cinta de Miró fue galardonada con un aluvión de Goyas, pero el extraordinario trabajo de Santiago Ramos en Como un relámpago le ganó la partida a Carmelo Gómez, que parecía el favorito en los Premios de la Academia.  Durante el miércoles se analizó la adaptación de El Chico de la Última Fila que se hizo en la cinta En La Casa, una película cuya presentación cubrimos DESDE MI BUTACA. “Las numerosas traducciones a diferentes idiomas dan fe de una muy buena proyección internacional del texto, y es que, además de los idiomas más comunes como el francés, el inglés, el italiano o el portugués, El chico de la última fila, ha sido traducida a lenguas como el búlgaro, el rumano e incluso el coreano”, resaltó Enrico Di Pastrana, Catedrático de Literatura Española que ha hecho un recorrido por los montajes de la pieza fuera de las fronteras nacionales, convirtiéndose así en uno de los textos españoles contemporáneos más representados en todo el mundo.

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Foto: Juan Manuel Serrano

Precisamente, el autor de la obra original, Juan Mayorga, recibió el Premio La Barraca que la UIMP entrega cada año a una destacada personalidad de las Artes Escénicas, como ya relatamos en las Notas desde la Menéndez Pelayo del verano de 2013.

El jueves fue el turno de la visión que Paula Ortiz hizo de Bodas de Sangre en su película La Novia. Durante la sesión del jueves la tragedia y el mundo lorquiana fueron protagonistas en la jornada de este interesante curso en la UIMP: “La tragedia es un género, desde nuestra perspectiva, imprescindible en este momento” comentó. Es el género de las crisis, grietas y bisagras históricas: “Lorca ahora es más necesario que nunca, contando con las herramientas que tenemos hoy, porque él se asoma a esa grieta, y se hace esas preguntas primeras y últimas de la tragedia” añadió a su paso por la Menéndez Pelayo la directora. Esencial fue en sus comienzos, desde sus primeros cortometrajes, Raúl García Medrano, responsable del Festival de Cine de Comedia de Tarazona.

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Foto: Esteban Cobo

El viernes al colofón final del curso con la presencia de Miguel del Arco con Las Furias unimos, por esas cosas mágicas que ocurren en la Menéndez Pelayo, la participación de Raquel Lobera, una de las integrantes del Gabinete de Prensa de la UIMP, en el curso ¿Una maldición que salva? Escritoras y locura. La periodista participó en la dramatización que el dramaturgo José Sanchis Sinisterra hizo dentro del curso junto a Eva Redondo en uno de los cursos con mayor afluencia del verano, que acogió la lectura con un sonoro aplauso y que se interesaron por cómo habían abordado el texto las intérpretes. En la intervención del autor de la citada ¡Ay, Carmela! destaca su concepción de lanarraturgia’ como un género híbrido que abarca “una frontera cada vez más presente en la escritura dramática contemporánea”. Se trata de una mezcla, ha destacado, de “la forma dramática canónica, interpretada por voces ficcionales, y el material narrativo, donde hay una voz autoral que se hace cargo del desarrollo de los acontecimientos”. Un segmento importante de la escritura dramática de los últimos quince o veinte años, ha explicado: “Se encuentra en esta ‘narraturgia’, donde a veces es difícil discernir que el los propiamente dramático y lo narrativo”.

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Además de su trabajo con Las Furias que, aunque no adapta ninguna obra de teatro tiene ciertas conexiones con el hecho escénico, Del Arco también se refirió en rueda de prensa al Teatro Pavón Kamikaze tras mi pregunta: “Artísticamente ha sido un bombazo, el ruido que hemos hecho ha sido brutal, la recepción del público ha sido fabulosa, y aun así ha sido una ruina gigantesca”, ha reconocido el dramaturgo, guionista, actor y director de escena. “Seguiremos tirando de la cuerda hasta que no podamos más, tampoco me voy a hipotecar la casa o a pagar por hacer teatro”, ha añadido. Con esta segunda temporada, esperan conseguir interés por parte de las administraciones, algo que no ha pasado hasta ahora: “Sobre el papel le gustaba a todo el mundo, pero nadie daba un paso adelante. Creo que eso es un problema de la cultura de este país.”, ha advertido como balance de la primera temporada y avance de una segunda temporada que está dando sus primeros pistoletazos con Antígona que supone el debut teatral de un actor vinculado al propio Palacio de la Magdalena. Se trata de Yon González, que fue el protagonista de Gran Hotel, grabada en este espacio que es sede la UIMP. Fue tras ver Misántropo cuando el conocido actor se interesó por el trabajo de Miguel del Arco. Cuando el director le ofreció un pequeño papel en la función que se ve estos días en el Pavón. Kamikaze lo tuvo claro y no lo dudó. La presencia del actor se siente cada tarde en el teatro con la presencia de multitud de adolescentes esperándole en la puerta, aunque sólo alguna suelta entra a ver la función como admitió el director con una sonrisa. Cantabria ha sido precisamente esencial en su película ya que los paisajes de la tierruca son protagonistas en la cinta: “Decidí que la película tenía que rodarse en el norte para conseguir esa inquietud ancestral que produce la naturaleza”.

Parece claro que el cine y el teatro, aunque con una relación inestable en el tiempo, seguirán ligados en el futuro con propuestas como una posible adaptación de El Arte de la Entrevista que prepara Paula Ortiz junto al propio Juan Mayorga, autor de la obra teatral. Durante una semana hemos podido disfrutar en primera persona de esa relación teatro-cine gracias al empuje de José Manuel González Herrán, catedrático de Literatura Española y profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela y el secretario Anxo Abuín, profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Santiago de Compostela. Confiamos que en el próximo verano podamos seguir analizando la relación del cine y la literatura como ya se hizo también el año pasado en el referido a Mario Camus.

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Del Arco junto a los responsables del curso en una foto de Esteban Cobo
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Terele Pávez: El legado de una actriz de raza

Este oficio te hace un regalo cuando tienes delante a una entrevistada del nivel de Terele Pávez. Aún recuerdo la primera imagen congelada que tengo de ella en mi imaginario. Se trata de una escena de El Día de La Bestia, que vi diría que indebidamente demasiado niño. Me quedé fascinado por el universo de esta película y me fijé en esa actriz que decía “El mundo está lleno de hijos de puta”. Desde entonces, asocié a esta actriz al universo de un director, Álex de la Iglesia, que le regaló otra frase que se ha quedado en la memoria de las nuevas generaciones y que está poblando desde ayer las redes sociales: “A mi no me dan miedo las brujas. A mí lo que me dan miedo son los hijos de puta”. Y a Terele, esa conexión con el público joven la encantaba: “Me encanta cuando me dice algún chaval que las películas de Álex les han hecho interesarse por mi trabajo y que por eso han visto películas tan distintas como Los santos inocentes”. 

Aunque había tenido un breve encuentro con ella anteriormente, la primera vez que pude mirar a los ojos de Terele y charlar con ella fue hace relativamente poco en el Teatro Español, en el 2014, un año especialmente celebrado por los premios que recibió y en el que tuve la suerte de encontrarme con la intérprete en tres ocasiones. La primera vez que nos vimos fue durante las representaciones de El Cojo de Inshmaan y tuve la suerte de acompañarla en su camerino hasta sólo unos minutos antes de subir el telón. Como decía antes, desde niño me cautivó su fuerza en la gran pantalla y ese día pude ver en primera persona que eso no dejaba de ser una extensión de su propia vida. Me acuerdo que era la primera en llegar al teatro, me la encuentro con un café y sólo puedo parafrasear lo que dije en su día: “Ella hechiza en las distancias cortas, te atrapa y te contagia de un pedacito de esa energía de vivir que la caracteriza”. Cuando llegó el momento de la foto descubrí la camiseta que llevaba puesta con su foto y esa frase de Las Brujas de Zugarramurdi que sólo podía ella decir con esa raza. Inevitablemente le apareció una sonrisa de lado a lado que cada vez que nos encontrábamos volvía a aparecer como si nos conociéramos de toda la vida y era entonces cuando me pedía que la diese un beso en la mejilla. Compartí con ella también uno de los reconocimientos más emotivos que recibió por su trabajo en Las Brujas de Zugarramurdi en el Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega. Su relación reciente con el teatro continuó, de nuevo en el Español, donde volví a tener la suerte de entrevistarla.

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Gracias por tanto, Terele. Nos queda tu inmenso legado en imágenes y esos momentos mágicos que me regalaste en cada encuentro.

Regreso al Futuro: La vuelta de Raphael al cine y de Bertín Osborne al Prime Time

En 1985 Bertín Osborne cantaba “Necesito una amiga”.  Mientras él buscaba amistades peligrosas, Marty y Doc andaban viajando por el tiempo (en la ficción, en la realidad la segunda entrega en la que viaja a 2015 se estrenó en 1989). No se si en ese momento, el patriota sex symbol se podría imaginar que en 2015 sería la gran estrella de una alicaída primera cadena. “Amigas” como Marilo Montero y Carmen Martínez- Bordiú -sí, estamos en 2015 y no hemos viajado al pasado lo juro- y algún amigo como Carlos Herrera le están dando un momento de esplendor inimaginable a un formato sencillo a más no poder. Hace un tiempo los señores programadores- esos que deciden lo que nos gusta a los televidentes- decidieron que las entrevistas en horario de máxima audiencia, como que no. Pues Bertín hace entrevistas – o más bien algo parecido, a su estilo- sin que parezca que pregunta y eso parece que al público le gusta.

En 1985 Raphael cantaba a los cuatro vientos que seguí siendo aquel. Raphael no se ha ido nunca de nuestras vidas desde que irrumpió allá por los 60. No hemos dejado de verle en infinidad de conciertos y apariciones televisiones. El cine lo dejó aparcado hace 40 años. Aunque si viajamos al futuro, al 21 de octubre de 2015 al que nos llevaron en Regreso al Futuro – oh, sorpresa- Raphael vuelve a la Gran Pantalla. Y lo hace con un papel  a su medida y demostrando que está por encima del bien y del mal. El artista nos regala un Alphonso antológico. Una estrella de la canción de lo más mezquina en Mi Gran Noche, la nueva película de Álex de la Iglesia. Y estas navidades vuelve a TVE, ¿2015 verdad? Ayer y hoy, un lujo seguir disfrutándolo.

Ayer, el mundo se paralizó. Era la fecha señalada en el Delorean. Un poco por ir a contracorriente -y por no saturar en el día D-, decido conmemorarlo 24 horas después. Admito que hace unos días cayó en mis manos la trilogía de marras y la he devorado con un inusitado interés. Hay películas que envejecen divinamente y esta historia – en sus tres espléndidas entregas- no deja de asombrar a millones de espectadores varias décadas después de su estreno. Más allá de la capacidad premonitoria – las videoconferencias ya estaban en la mítica saga- o no – de momento una minipizza no se convierte en una familiar al instante tras introducirla en un horno de lo más particular- este tipo de cine ochentero tenía algo que el celuloide actual- por mucho efecto saturador que tenga- no consigue. Se trata de algo tan simple y, a la vez tan difícil, de despertar nuestra capacidad de soñar que todo es posible. Esperen, sí, Doc y Marty han llegado al 2015.

José Sacristán: “Me aterra pensar que la precariedad se convierta en la tónica de este oficio”

El que fuera niño peliculero, que se curtió como espectador de las películas de Tyron Power en su Chinchón natal aplaude con entusiasmo el empuje de los creadores escenarios, pero advierte que las condiciones en que se trabaja en las salas alternativas roza lo heroico y es que para él, cómico curtido en mil batallas dentro y fuera de los escenarios: “Es legítimo poder vivir dignamente de este oficio”. Un oficio que comprender como un juego en el que hay que conocer y respetar sus normas. Está de vuelta en la televisión con la exitosa “Velvet” para cuyos creadores sólo tiene buenas palabras y por ahora tiene que dejar descansar un poco a su “Caminando con Machado” que espera recuperar más adelante. Y es que este actor, que descubrió el talento del dramaturgo David Desola, tiene entre manos dos películas, la serie y una función teatral… Ahí es nada o mucho más bien. Simplemente… José Sacristán. 

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¿Cómo animaría al público para que fuese a ver este Caminando con Machado?

Volver a Antonio Machado no es sólo volver a un poeta inmenso, sino también a un gran referente ético y moral. La clave de este espectáculo reside en la emoción de recuperar una figura tan importante.

¿Qué le ‘toca’ a José Sacristán de la palabra de Antonio Machado?

Joder… Me ‘toca’ muchísimo toda su obra poética y filosófica, pero sobre todo algo que sobrepasa su propia obra. Lo que me gusta es el contenido humano de sus textos, el referente moral, el cronista lúcido y certero de un tiempo que se esconde tras la poesía de sus palabras.

Un trozo invisible de este mundo parte como favorita a los Premios Max en un año en que los escenarios parece que han entrado en una ebullición creativa, ¿Qué le parece a José Sacristán la última cosecha de nuestra escena?

Es admirable el coraje, el entusiasmo y el talento que invade los escenarios, pero hay que tener cuidado con esos espectáculos que tienden a hacer un canto a la precariedad… Nos estamos ‘argentinizando’ en el peor sentido de la palabra, teniendo que trabajar muchos profesionales en unas condiciones poco propicias. Vaya por delante eso sí mi aplauso para todos aquellos creadores que se resisten a verse apisonados por la coyuntura actual. Solo espero que ese trabajo en precario no sea la constante… Es peligroso que esto se instale como la única forma de poder trabajar en este país. Es legítimo poder vivir dignamente de esta profesión. Al menos aún siguen existiendo, con sus recortes presupuestarios, espacios públicos como el CDN y el Español con obras como la favorita a los Max. Confío en que sigan programando con el rigor con el que lo han hecho hasta ahora.

El ojo de Sacristán revela el gran talento de un joven autor español: David Desola”, rezaba un titular en 2005. Me gustaría rescatar una experiencia teatral como fue su trabajo en Almacenados de David Desola, ¿Qué le cautivó de la pluma del autor de La nieta del dictador?

Me atrajo la originalidad del texto. La verdad es que tuve que pelear con él bastante para colocar a Lino en el lugar moral que creo le correspondía a mi personaje. Noté entonces en él aún la impaciencia del joven aprendiz, pero le admiro muchísimo. Si me cautivó ese texto es por ser la mezcla perfecta entre lo patético y el humor. Tiene una mirada sobre la realidad muy divertida a pesar de que a veces trate temas terribles.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para José Sacristán?

Cualquier lugar es bueno para contar historias siempre que lo que se cuente sea interesante. Eso sí, el teatro es la tabla de gimnasia más completa para el actor. Lo importante son las historias y los personajes, el medio en el fondo me da igual.

Ante la proliferación de un único modelo de cine, el que rinde en taquilla y tiene el apoyo de las televisiones, han creado la Unión de Cineastas…

Esto se viene gestando desde hace tiempo la verdad… Los problemas que atraviesa el sector los viene arrastrando desde hace muchísimo tiempo. Los peliculeros se encuentran con problemas gravísimos para la distribución de sus trabajos con el advenimiento de un nuevo compartimiento de la industria… Sería importante discernir cuáles van a ser las nuevas reglas del juego. Estoy en calidad de presidente honorario y haré lo que pueda para apoyarles. 

Ha vuelto a la televisión con Velvet, la nueva producción de Bambú, que siempre suele cuidar mucho la parte visual y artística de los productos, ¿Esto es lo que ha impulsado a aceptar la oferta del equipo de Ramón Campos?

La verdad es que estábamos tanteado la posibilidad de trabajar juntos desde hace tiempo, pero por problemas de agenda no pudo ser. Efectivamente, son una productora muy rigurosa y tienen un gran trato con todo el equipo. Ha sido muy gratificante que la relación con los distintos directores, Carlos, David, Silvia y Jorge, tuviera ese trabajo de mesa previo igualito que el del cine. Podemos revisar los personajes y las situaciones y eso te hace pensar que estás delante de un trabajo cuidado, casi más propio de la gran pantalla. En Bambú se trabaja con un nivel de producción incustionable. Tenemos un decorado formidable y un reparto realmente impresionante…

Se incorpora a la serie hoy Ángela Molina con la que creo tenía muchas ganas de trabajar…

La verdad es que es una incorporación de lujo para la serie. Hoy mismo ruedo con ella. Además, venimos de trabajar juntos en la película de Isaki Lakuesta Murieron por encima de sus posibilidades, donde compartimos el último día de rodaje. Yo coincidí con ella por primera vez cuando ella era una niña en una película de Eugenio Martín que se llamaba No quiero perder la honra.

Relaciones casi públicas en 1968 fue su primer encuentro con Concha Velasco, Ahora mismo pasando por un momento difícil, ¿Cree que esa alegría de vivir que tanto la caracteriza la va a hacer más llevadero este trance o esas ganas de subir a un escenario la van a empezar a carcomer el ánimo?

Concha puede con todo. Acabo de hablar con ella y puede que no haya nueva intervención a la vista, sino que son pruebas que la están haciendo. Concha puede superarlo sin problema, es una fuerza de la naturaleza.

¿Entiende la interpretación como una ‘derivación natural’ del juego infantil?

Creo que ese juego infantil sigue siendo el motor de mi carrera. Tienes la posibilidad de prolongar los juegos infantiles. Por encima de si esto es arte o cultura, yo que sé, la interpretación es un juego del que hay que conocer y respetar las reglas. Mi fantasía infantil era hacer cine, el teatro era para ricos. Yo me fogueé como espectador en el cine de mi Chinchón natal. Yo antes de querer ser Adolfo Marsillach, Rodero o Lemos yo quería ser Tyrone Power. Fue con 16 años cuando tuve el primer contacto con un grupo de teatro aficionado. Eso ya fue en Madrid con el grupo de la Provincial y Descanso mientras trabajaba de mecánico tornero.

Si ponemos en la balanza los premios como el Goya y el cariño del público, ¿Qué es lo que más llena a José Sacristán?

Sin el público no eres nadie. Ya te pueden dar los premios más maravillosos del mundo, pero sin su favor no tiene ningún sentido dedicarse a esta profesión. Esto no quiere decir que tengas que ‘prostituir’ tu trabajo. Debes elegir los proyectos que te motiven y esperar que guste tu trabajo al público, pero siempre desde una elección que parte de ti. Esa es la mayor satisfacción, sin ninguna duda.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir ‘jugando’ a esta profesión a José Sacristán?

Quiero seguir ‘jugando’ con los proyectos que tengo entre manos, que la verdad es que son bastante interesantes. Me encanta participar en películas de gente joven con un prisma arriesgado y diferente. Además, estoy muy motivado con el montaje de mi amigo Vargas Llosa que voy a protagonizar como apertura de la próxima temporada en el Teatro Español, El loco de los balcones, para la que aún se están haciendo los castings y que empezaremos a ensayar en julio. Además, mañana empiezo a rodar en Lérida Vulcania, película que dirige José Eskaf y que es un thriller dramático con elementos sobrenaturales. 

Tras la emoción compartida de Manuela Velasco y Fran Perea

Sus carreras se han desarrollado en buena medida en el cine y en la televisión, pero la función teatral Todos eran mis hijos fue el punto de encuentro de un equipo creativo con vocación de compañía teatral a la antigua usanza. Ellos eligen el texto y se encargan de todos los aspectos de la producción, que se convierte en algo de unión colectivo. A sabiendas de que es difícil que otros les dejen contar las historias que realmente les interesan, decidieron montarse en esta suerte de empresa teatral que podríamos etiquetar a medido caballo entre las coproducciones habituales y una especie de cooperativa teatral, en la que todos hacen de todo. El primer hijo de esta unión ha sido una de las mejores funciones teatrales de la pasada temporada, Feelgood, una sátira política que bebe sin duda del David Mamet más lúcido. Han conseguido sacarla de gira gracias al apoyo de una distribuidora que les hará recorrer en 2014 buena parte de la geografía española.  Con dos de sus protagonistas, Fran Perea y Manuela Velasco, hablamos Tras la emoción compartida en el último bolo de la gira hasta ahora, que tuvo lugar en Villena. 

20131114_Manuela Velasco y Fran Perea_Desde mi butaca_Feelgood

¿Qué fue lo que los atrajo de esta sátira política? 

Manuela: Después de leer muchas obras, lo que que me enamoró de Feelgood es su estructura dramática. Tiene una estructura teatralmente engrasada. Se nota que Alistair Beaton es un hombre de teatro. Tiene un ritmo y una mala leche que desde el principio hizo que me enganchase este proyecto.

Fran: Me atrajo la manera en que mezcla el humor con la política. Estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes nos hagan llorar. En Feelgood, nos vamos a reír un rato, aunque sea de situaciones que, fuera de este contexto, nos darían mucha rabia. Ésa es la magia de esta función, y la gran habilidad de Alistair Beaton, el autor.

Uno de los aspectos que hacen especial a esta función es el tipo de producción en el que os habéis embarcado, con los medios justos, pero con una pasión que se nota encima de las tablas, supongo que habrá supuesto un plus de aprendizaje extra, ¿No?

M: Empezamos por lo bien que nos compenetramos el equipo de Todos eran mis hijos. Desde que comenzamos esta aventura, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, es un aprendizaje continuo. Estamos aprendiendo no desde cero, pero la relación entre nosotros es muy diferentes al también productores. Ahora nos hemos comprometido como ‘padres de la criatura’ y todos compartimos responsabilidades. Cada día tenemos que buscar e inventar soluciones a los problemas que nos van surgiendo. Cuando algo sale mal, hablamos y aprendemos de nuestros errores.

F: Por supuesto. Estamos aprendiendo muchísimo. De hecho, cada día lo hacemos. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo en algo. Somos diez productores, que, además, formamos parte de todos los departamentos, como quien dice. Cargamos, descargamos, actuamos, vamos al banco a firmar, hablamos con abogados… Es toda una aventura. Pero, la verdad, es muy reconfortante saber que estamos generando empleo.

Este proyecto nace de otro, Todos eran mis hijos, ¿Creéis que participar en ese montaje ha sido un punto y aparte en vuestra carrera? 

F: Sí, totalmente. Es verdad que antes dimos los pasos necesarios, creo, para llegar a Todos eran mis hijos en condiciones óptimas… Y, efectivamente, enTRAMAdos le debe mucho, mucho a Ana Jelín, a PTC, a Claudio Tolcachir y a Timbre 4. El germen de todo estuvo en aquel montaje y en la gira posterior.

M: Es el regalo más bonito de mi carrera. Es un punto de inflexión en mi carrera. El grupo humano que nos juntamos en ese montaje estábamos muy a gusto trabajando juntos. Creó en mí una necesidad de ser parte de todo el proyecto artístico montando nuestros propias aventuras escénicas.

En "Todos eran mis hijos" se comenzó a fraguar el proyecto de "Feelgood".
En “Todos eran mis hijos” se comenzó a fraguar el proyecto de “Feelgood”.

En estos tiempos difíciles, ¿cómo os las estáis arreglando para conseguir ‘bolos’?

M: En Madrid invitamos a los distribuidores a vernos en el Matadero. Queríamos repetir la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido con Todos eran mis hijos en la gira. Había que sacar el espectáculo fuera de Madrid. Nos encanta ver diferentes públicos y sus formas de reaccionar. Hay que destacar que la mitad de la obra es el público, que reacciona ante lo que ocurre en escena. Traspasos Kultur se interesó por nuestra obra y está interesando mucho el proyecto quizás por la temática que trata.

F: Fuimos muy prudentes a la hora de empezarla, porque no sabíamos si íbamos a poder asumir el gasto que supone cada ‘bolo’, ya que, desgraciadamente, hay muchos ayuntamientos que tardan en pagar, o, directamente, no te pagan. Al final las ganas que teníamos de sacarla de gira pudieron más y gracias a Traspasos Kultur podremos anunciar muy pronto las fechas de la gira de 2014.

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Los actores toman notas en los ensayos en una foto de Charo Guerrero.

¿Cómo os sentís “Tras la emoción compartida” en Feelgood?

F: Muy orgullosos de lo que hemos ido construyendo paso a paso. Y, además, sabiendo que lo que hemos hecho, gusta. La gente nos dice cosas estupendas y participa durante toda la función. Una maravilla.

M: Mi personaje, Elisa, va a contracorriente de este mundo del gabinete del presidente que reflejamos en la obra. Yo personalmente acabo hecha polvo, me enfrento a aspectos tan cruciales como si sería capaz de renunciar a mis valores. Nada más terminar la función, necesito quedarme un poquito sola conmigo misma para tener un rato de camerino y soltar. Eso sí, cuando salgo del teatro y me encuentro con el público, me da un subidón de energía. Veo que la obra llega y le hace pensar. El público se ríe mucho, pero a la vez salen removidos por haberles puesto un espejo delante que refleja un sistema político tan podrido. Genera mucho debate esta función. Me voy muy llena al saber que hemos removido conciencias.

Y a pesar del iva y de lo “heroico-suicida” que tiene hacer teatro en estos tiempos, ¿Por qué para vosotros el teatro es un buen lugar para contar historias?

F: Porque el teatro se desarrolla ‘aquí y ahora’. Es irrepetible. Cada espectador ve un espectáculo nuevo y para nosotros es nuevo cada día también. Esa novedad facilita que desconectes de lo de fuera. Que entres en la historia que se está contando, que no quieras perderte ningún detalle.

M: El teatro es el lugar con mayúsculas para contar historias. Es verdad que repites el texto, pero lo que sucede en escena y con el público es muy diferente. Es un acto que sucede en comunión con el público. Implica además una atención total. Vas y te metes en una historia que, además, en este caso te hace cuestionarte los valores establecidos.

Cine, teatro, pero también televisión, ¿Qué habéis aprendido de vuestra profesión gracias a la ficción televisiva?

F: Mucho. La importancia del trabajo en equipo, de cumplir unos plazos, de trabajar contrarreloj, de reducir el proceso creativo sin que el resultado se vea afectado…La televisión en este país crea ‘industria’. Hay mucha gente que vive del audiovisual gracias a la ficción televisiva, que aprende un oficio y lo puede llevar a cabo en un plató de televisión. Ahora, estoy grabando de nuevo una serie para Telecinco con la productora Globomedia: B&B. De boca en boca, con un magnífico grupo artístico y técnico de los que sigo aprendiendo mucho.

M: En la televisión se aprende técnica y oficio. Se graba muy rápido, tienes que aprender a coger oficio. También debes tener una gran ejercicio de trabajo previo, hacer los deberes en casa. No tienes tiempo de ensayo, hay que hacerlo bien directamente. Sirve para ejercitar la memoria y poner en práctica todos tus recursos interpretativos.

¿Hubo un momento en que Manuela y Fran dijeron aquello de Mamá quiero ser artista o no sabéis muy bien cuando la interpretación se cruzó en vuestras vidas?

M: Por mi padre y mi tía he vivido en contacto constante con el mundo del cine y del teatro. El teatro me fascinaba desde pequeña, esa es la verdad. Creo, eso sí, que fue el cine el que me hizo plantearme que me podía dedicar a esta profesión. Cuando terminé La ley del deseo con 8 años, yo le dije a mi madre que no quería al colegio, que yo lo que deseaba era seguir rodando la película…

F: En mi caso, sí. Mientras estudiaba en el instituto, ya hacía teatro en una escuela de Málaga. Cuando terminé la secundaria e hice la selectividad, les dije a mis padres que quería estudiar la carrera de Arte Dramático. Al principio no les terminó de hacer gracia, pero, al final, cedieron y, mira, aquí estoy…

Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.
Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.

Manuela, me es inevitable preguntártelo y más con los ‘piropos’ que te hace cuando hablo con ella, ¿Cuánta culpa de tu pasión por tu oficio tiene Concha Velasco?

M: A lo dicho anteriormente, habría que sumar la suerte de poder ver las obras de mi tía Concha desde todos los ángulos posibles: Desde el palco, ‘entre cajas’, en el gallinero… Me encantaba estar con la gente del teatro, debían ver en mi a la niñita pequeña a la que mimar. No me aburría nunca de ver la función. Cada día veía cosas nuevas sobre el escenario. Esa alegría y energía que se respiraba fue el motor de que me dedique a esta profesión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tenéis y con qué proyectos soñáis? 

F: La verdad es que este presente que tengo, me gusta bastante. Si pudiera pedir algo… Quizá poder seguir compaginando el teatro con el audiovisual, y, además, poder seguir haciendo música. Casi nada. También me encantaría, en el futuro, poder ir a Argentina a trabajar con los compañeros de Timbre 4, durante un tiempo. Y, por supuesto, me encantaría que enTRAMAdos, la compañía que hemos creado para representar Feelgood, siga viviendo con nuevos proyectos teatrales.

M: Rec: Apocalipsis y Galerías Velvet de Bambú Producciones son las dos cosas más inmediatas. Coincido con Fran en que espero que el proyecto enTRAMAdos no se quede en Feelgood, que haya mucho más proyectos. Estoy leyendo con Alberto, el director, otras obras para ver qué es lo próximo que se nos ocurre. 

350

Hace ahora 6 años empecé de forma más o menos puntual a hacer entrevistas. El primer entrevistado, boli y papel en mano, fue Fernando Chinarro, un actor recordado por series como Lorca o Querido Maestro.

Fue casi por casualidad conseguir esa entrevista. Siempre me ha gustado escribir, he participado en concursos de relatos cortos entre otras otras muchas cosas… De repente,  ante la posibilidad de conocer a Chinarro se me ocurrió ese mismo día entrevistarle. Fue algo instintivo, creo que, en el fondo, sabía que esa experiencia me gustaría. Digamos que las entrevistas se convirtieron en algo así como una `droga´, como algo a lo que sentía total dependencia. Disfruto mucho escuchando a las personas que me han ofrecido toda clase de facilidades para entrar en ese terrero que parecía reservado para los periodistas con más solera como es el de la entrevista.

Si de algo me puedo sentir orgulloso es de tener en mi curriculum más de 350 entrevistas con solo 21 años. Muchos profesores de la Facultad de Periodismo no llegan a esa cantidad ni en toda su vida. Quizás, están esperando a que se las encarguen o algo así. Yo no, hace 6 años creé un espacio en la red, www.periodismo21.tk, y a partir de ahí comencé a colgar mis entrevistas en la red.

Como siempre recalco, las entrevistas solo me han traído cosas buenas. Reconocimiento por parte del entrevistado y de algunos jefes de prensa y , sobre todo, un segundo hobby: el teatro. Disfruto mucho como espectador, pero ya desde que comencé a hacer entrevistas y escuché los comentarios de los actores, me `picó el gusanillo´. La verdad es que los momentos antes de salir a escena son algo mágico. El teatro y el periodismo no son tan distinto. Hay algo que los une y es ,claramente, la comunicación. Otro nexo, sin duda, es el trabajo en equipo. Sin duda tener que lidiar con 50 personas con sentires muy distintos y de edades tan dispares te ayuda a saber que es eso del trabajo en equipo.

Lo de las entrevistas y el teatro fue a más y más. De ahí que hace casi 3 años, me lanzase a una nueva aventura en la red. Se trata de El Diluvio Teatral Magazine. Una revista online en la que publicar las entrevistas, reportajes, noticias y críticas de las obras que veía. Desde entonces personajes como Concha Velasco, una de las entrevistas más deseadas desde el principio, Sancho Gracia, Fernando Cayo, Pepe Viyuela y un sinfín de personajes han pasado por la revista.

Ahora, se abre una nueva etapa Desde Mi Butaca. El 1 de abril, si no hay problemas, saldrá un nuevo número de la revista totalmente renovada. Por supuesto, habrá mucho teatro. Además, se añaden el cine y la música. Más información cultural a un solo click. En este nuevo número se recoge mi entrevista número 350. Se trata de una entrevista que también tenía muchas ganas de hacer: Rosa López. La revista la podréis descargar tanto en este blog (pestaña El Nuevo Diluvio Magazine) como en www.periodismo21.tk

Nos vemos Desde Mi Butaca….