2020: El año en que Pixar volvió a arañarnos el alma

Como cada fin de año desde hace ya unos cuantos valoramos los distintos temas que nos atañen DESDE MI BUTACA. A pesar de todo lo ocurrido o quizás con más razón, la cultura ha ocupado un lugar importante en nuestras vidas. En este primer repaso hacemos parada en el cine tanto en los estrenos en salas como en las propuestas que han llegado a las plataformas. Como siempre, no habrá pódiums ni rankings, solo un análisis de propuestas que por uno u otro motivo me hayan impactado este aciago 2020.

Soul vuelve a mostrar la mejor cara de Pixar. A todos los seguidores de esa factoría de sueños y emociones que es Disney Pixar se nos cayó el alma a los pies cuando supimos que Soul sería la primera película que no veríamos en la gran pantalla. Así que su estreno el pasado día 25 en Disney + se convirtió en un verdadero acontecimiento en el que pusimos las expectativas muy altas y eso siempre es un arma de doble filo. No me voy a andar con rodeos, Soul es la constatación de la madurez artística de Pixar y por ende de sus espectadores. Leía un comentario en redes que decía: “Soul encantará a los padres y aburrirá a los niños más pequeños”. No podría estar más de acuerdo, pero es que no hacen cine… Hacen arte hecho imágenes que poco tiene que ver con las propuestas de animación soporíferas e infantilonas -en el peor sentido de la palabra- que estrenan otros estudios. Por películas como esta, se le puede perdonar al estudio que haya perpetrado esa inenarrable saga de Cars, ideal para un parvulario, pero no para un Pixar que siempre toca la cima creativa con la punta de los dedos. Hacen CINE. Así, con mayúsculas. De ese que dialoga con el espectador incluso cuando dan vida a un juguete olvidado o a un pez perdido. Pixar en el fondo habla sobre el alma humana y en Soul es más que explícito. Con el precedente de Del Revés seguramente como referencia más directa en el universo pixariano por así decirlo, Soul nos regala la historia de un personaje en busca de su chispa que cuando tiene la oportunidad de hacer sus sueños realidad… ¡Muere! ¿Se imaginan una película así de los Minions o de los cavernícolas esos que han vuelto a los cines? Prefiero no contar mucho más para no entrar en las complejidades de un argumento no apto para todos los públicos. Serán los niños más maduros los que puedan entrar de verdad en esta historia llena de soul- esta vez me refiero a la música.- que probablemente llega en el año más propicio para ello. Y es que en el fondo este año llegamos a la conclusión de que nuestra razón de vivir estaba no solo en ese trabajo o ideal soñado. También estaba en aquellas pequeñas cosas que hacen que la vida valga la pena. Y desde luego, el cine de Pixar con su apariencia superficial de producto audiovisual de consumo masivo esconde una de esas cosas que siempre nos hacen felices.

La música traslada al protagonista de Soul a un lugar muy especial

Cartas a Roxane y The Prom, cuando cine y teatro se dan la mano y brillan juntos. Uno de los primeros estrenos que pasó directamente a plataformas como consecuencia de la pandemia fue Cartas a Roxane. Comentaba en el mes de mayo en mi crítica: “Se convierte en estos tiempos difíciles en un canto de amor a lo efímero del teatro, a los actores. Es, sin duda, una misiva amorosa a aquellos que dan vida a los personajes creados por los dramaturgos. El texto teatral prevalecerá, incluso algunos autores, pero pocos recordarán o simplemente les sonará el nombre de los actores que interpretaron los papeles protagónicos en el estreno de Cyrano”. Voy a hacer una confesión y es que a pesar de mi afición musicalera, jamás me había interesado por The Prom. Llegada con mucho menos ruido que otros estrenos a priori más interesantes como Mank, la gran decepción cinéfila del año, The Prom es la película más mamarracha del año, en el buen sentido de la palabra. Es divertida, es emotiva, tiene un elenco de campanillas entregado a la diversión y un tema que como pocos ha señalado lo que es el teatro para muchos espectadores. Me refiero a We look to you, la canción más hermosa del musical que adapta esta película que te asegura una tarde de evasión maravillosa en Netflix. Entretenimiento de la mano del hiperactivo Ryan Murphy con su habitual reivindicación del colectivo LGTBI elevada a la enésima potencia con este colorido y festivo musical que, lo admito, ha sido de las cosas que más he disfrutado en los últimos meses de este año. Guilty pleasure lo llaman los ingleses.

Una colorida fiesta para una tarde lluviosa

Un año de ‘lamentables inconvenientes’ para las salas, en el que Segura y nuestro cine salvaron los muebles. Acabamos de saber algo que ya nos olíamos. En un año lamentable en todos los sentidos, el audiovisual patrio ha salvado en la medida de lo posible a esos lugares mágicos que siguen siendo las salas de cines para muchos. Quizás, uno de las noticias más duras fue saber que Historias Lamentables se estrenaría primero en Prime Video y después en salas. Lo cierto es que yo, después de verla en la plataforma con ese reparto maravilloso que incluye a Alberto Castrillo Ferrer, ya os avanzo que iré también a verla a los cines. Si te gusta el Fesser de El Milagro de P.Tinto disfrutarás mucho con esta cinta. Otro que se pensó si estrenar o no, pero acertó estrenando fue Santiago Segura. El “amiguete” se tiró a la piscina y arrasó con su divertida y familiar Padre no hay más que uno 2. Película más vista de este año raro.

El inconveniente tuvo que aplazar su estreno por la pandemia. Finalmente llegó a las salas esta maravillosa adaptación de la obra de teatro de Juan Carlos Rubio 100 metros cuadrados. Bernabé Rico debuta en la dirección de largometrajes con esta película coescrita con Rubio, con el que tantas aventuras ha vivido desde aquella Humo, en la que Rico era actor y Rubio ejercía también de director. En la cinta no faltan nombres ‘de la casa’ como una inmensa Kiti Mánver -que está de Goya, ahí lo dejo- o mejor… una actriz ‘de reclinatorio’ como diría don José Sacristán, que hace una breve, pero intensa aparición en la película. Está aún en salas, así que solo puedo recomendar que vayáis a verla.

Dos actores de reclinatorio frente a frente

No me quiero olvidar tampoco de las primeras películas con las que disfruté tras el cierre por el coronavirus. Se trata en primer lugar del documental Marcelino, el mejor payaso del mundo que relata la peripecia vital y artística de Marcelino Orbés. Nadie mejor que Pepe Viyuela para darlo vida bajo la dirección de Germán Roda. No me quiero olvidar de la estupenda Nieva en Benidorm de Isabel Coixet con un inmenso Timothy Spall que al menos a mí me huele a merecido Goya. Merecido es incluir también en este repaso la estupenda película Las niñas.

Cierro este año extraño con una muestra más del talento que tienen nuestros creadores en el género con Voces de Ángel Gómez. Tras su paso por salas -relativamente bueno para el momento en el que se estrenó- está funcionando muy bien en Netfix. Ramón Barea, como siempre, está estupendo. También en dicha plataforma he disfrutado sin ser precisamente yo fan de los superhéroes con Orígenes Secretos con un estupendo Brays Efe.

¡Cuánto deberían aprender muchos de Antonio y de Javier!

Este oficio de cómicos, este oficio de actores, de intérpretes de mil y una emociones puede convertir a algunos de sus miembros en ególatras irredentos. No es el caso de dos actores llenos de sapiencia a los que, creo, nunca verán subidos a un pedestal de intocables.

Simplemente memorable fue el speech que se marcó Antonio Banderas al recoger su Goya de Honor: “Me subí a ese tren por ser la cultura y el arte la mejor forma de entender el mundo que me había tocado vivir”. Un actor que parece no olvidar sus raíces- fue significativo escuchar cómo su acento malagueño parecía acentuarse aún más en el discurso. La guinda fue la mención a su hija, a la que por compromisos profesionales quizás no dedicó el tiempo suficiente.

Todas las quinielas apuntaban a su nombre: Javier Gutiérrez debía y merecía llevarse el Goya por su extraordinario trabajo en La isla mínima. Tienen un aura especial los que son GRANDES en este oficio. Gutiérrez lo tiene y, por eso, su premio habrá sido celebrado por mucha gente que le conoce o que, simplemente, le haya visto en un capítulo de Aguila Roja. Por el atril de ganadores también pasaron unos cuantos ‘teatreros’ más, actores curtidos en las tablas y que nos hacen disfrutar también en la Gran Pantalla. Mágica estuvo Bárbara Lennie, Carmen Machi – casualidades de la vida, pareja teatral de Gutiérrez en Los Mácbez– agradeció que se galardonara una interpretación de comedia. Y es que la comedia – Dani Rovira mediante- estuvo bien servida en una gala, eso sí, excesivamente larga. Casi 4 horas – Y eso que no hay publicidad- es una verdadera salvajada. Deberían echar un ojo a la Gala de los Forqué. Aún así- adoro a Miguel Poveda, pero un microconcierto a la 1:15 de la madrugada no venía a cuento- ha sido una de las galas más entretenidas. Wert aguantó estoicamente los -escasos- envites que le lanzaron (el más sonado el del manchego más universal) en una noche en que el número musical (mejor que otros años al incorporar a algunos cantantes como Ana Belén y Lolita) superó la media de los espantosos números anteriores. De las parejas de entregadores me quedo sin duda con la formada por mi querido Secun de la Rosa y la simpar Loles León. No me olvido tampoco de mentar el triunfo de Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo. Más que nada por estar detrás Javier Fesser, uno de los mejores representantes de la Marca España en el campo cinematográfico. Ahora solo esperemos que el año que viene no sea necesario lanzar envite alguno y en que en los próximos Goya hablemos del triunfo de la razón. Y es que no olvidemos que como se dijo a lo largo de la gala que la cultura crea miles de puestos de trabajo. Para acabar sólo poner en palabras lo que siento día a día cuando veo las historias que se cuentan en nuestras pantallas: Viva el talento del cine español, tenemos motivos para estar orgullosos.

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Fesser consigue sacar nuestro niño interior

Que Javier Fesser es uno de los mejores directores de este país es algo que ya sabíamos hace tiempo. Que Javier Fesser es un amante del universo de la TIA ya lo sabíamos por su acertadísima traslación al cine de carne y hueso hace unos años. Ahora, que Javier Fesser también pueda brillar en la animación, es una verdadera novedad, que sólo podemos aplaudir. Tras una secuela cinematográfica, en manos de Miguel Bardem, con resultados irregulares, Fesser vuelve a coger el timón de la saga y esta vez se pasa a la animación. Más allá de que la animación esté al nivel de las mejores producciones de Pixar, lo importante es que la historia capta la esencia de las viñetas de Ibáñez. Cuando uno se sienta a ver a Mortadelo y Filemón sólo puedo hacer una cosa: Dejarse llevar. Dejarse llevar a una infancia no tan lejana en la que nos reíamos con que uno de nuestros personajes favoritos se pegase un simple trompazo. Vamos que Mortadelo y filemón contra Jimmy el cachondo es una verdadera fiesta, pura diversión. Y esas criaturas de animación se ‘humanizan’ con las voces de actores de la talla de Karra Elejalde como Mortadelo,  Janfri Topera como Filemón, Mariano Venacnio como el Súper, Berta Ojea como Ofelia, Emilio Gavira como Rompetechos o Enrique Villén como el Profesor Bacterio. Y si quieren complementar la experiencia no pierdan la oportunidad de ver la exposición sobre la película que pueden disfrutar en el Museo ABC de Madrid. Y de propina, ¿Qué tal si se pasan por el Círculo de Bellas Artes a disfrutar de la retrospectiva de Ibáñez?