Un libro descubre la voz y el corazón detrás de un mito: Nino Bravo

Pensar en el pasado y ser feliz
Ser feliz
Hablar con uno mismo y sonreír
Sonreír

Soñar que entre los hombres hay amor
Hay amor
Es vivir, es vivir, es vivir

Extracto de Vivir, único tema del que fue coautor Nino Bravo

Es impactante pensar que el único tema coatribuido al intérprete de Noelia sea quizás el mejor legado para explicar cómo vivió sus escasos 28 años de vida el inmortal Luis Manuel Ferri. Escuchando de nuevo este tema mientras leía las páginas de Nino Bravo. Voz y Corazón (Milenio, 2022) solo podía imaginar hacia dónde habría llegado la meteórica carrera de este intérprete si la carretera no hubiese truncado su destino. Incluso tuvo su agencia de representacion y tenía ambiciosos proyectos profesionales. Eso, lamentablemente no lo podremos ver, pero a través de alguien que lo admira tanto como Darío Ledesma podremos vislumbrar el éxito que cosechó en unos pocos años de carrera. Además, nos descubre datos curiosos como el origen real de uno de sus temas más conocidos, Libre, que poco tiene que ver con el se difundió hace unos años.

He de confesar que me he sentido atrapado tanto por la historia del que fuera ‘Manolito’ para los amigos como la del propio fan que decidió escribir este completísimo libro -seguramente el mejor que se ha escrito, ¡Ya era hora! En la intro nos cuenta que un CD recopilatorio del artista llamado Nino Bravo fue el que le hizo engancharse a esa VOZ imperecedera y atemporal. En mi caso, fue un fenómeno sin precedentes en nuestro mercado discográfico. El disco del 50 aniversario con duetos «virtuales» nos hizo conocer a muchos al artista de Aleio de Malferit.

Precisamente, en la difusión de ese legado hay una figura que sobrevuela las páginas del libro y que estuvo detrás de ese resurgimiento discográfico tantos años después de su muerte. Se trata del cántabro Juan Carlos Calderón. A veces tengo la sensación que el gran público y la propia industria no ha sabido darle la importancia que tuvo en multitud de carreras de muchos de los artistas latinos más importantes.

Por eso, es de agradecer que a través de estas páginas también se pueda vislumbrar un poquito de Calderón. Lo cierto es que el compositor de Cartas amarillas apenas compuso un puñado de canciones para el intérprete, pero su sello está en multitud de grabaciones del intérprete como arreglista. Insisto además que él fue el «culpable» de que muchos conociéramos a Nino, así que solo podemos estarle agradecido.

La historia de Nino o Manolito para los allegados comenzó mucho antes de que llegara la fama «con la que pierdes un poco de tu yo para ser algo que el público maneja a su atojo». Esa difícil gestión de la pérdida de privacidad es uno de los aspectos menos conocidos del intérprete. Solo hay que leer las páginas que dedica a su boda para ver cómo intentó llevar hasta las últimas consecuencias la búsqueda de la privacidad perdida. De alguna forma, esa gestión la tuvo que hacer desde el momento en que se asomó de forma masiva a la televisión. Nuestro querido Nino fue uno de los participantes del primer O.T… Bueno, algo así…. Pasaporte a Dublín fue el primer concurso de selección de candidatos para ir a Eurovisión. Lo ganó Karina, ahora de nuevo de actualidad por su participación en la excelente Camera Café, la película. Los clásicos que de una u otra forma siempre vuelven. Nino participó por cierto en un buen número de festivales nacionales e internacionales de la época. Su nombre ya sonaba con fuerza en muchos países del mundo cuando tuvo su fatal desenlace.

Más allá de los excelsos datos biográficos que aporta Darío Ledesma, insisto en que tiene mucho interés el apartado dedicado al legado. Después del boom del disco 50 aniversario han sido multitud de manifestaciones artísticas las que han apoyado la permanencia en el tiempo de las canciones de Nino. Una de las más exitosas sin duda fue la segunda parte del citado disco que incluye el tema homenaje Dicen a cargo de Juan Carlos Calderón y que incluye entre sus intérpretes a la propia hija del valenciano, Eva Ferri.

Tampoco han faltado opciones musicales tan reivindicables como la visión de Guille Milkyway, líder de La Casa Azul. También sobre los escenarios ha estado presente Nino. A mi modo de ver el simplemente correcto espectáculo homenaje Nino Bravo, el musical se queda corto para el mito. Sigue haciendo falta un gran musical escénico con la música del artista. Lo han tenido Mecano, Cómplices, Sabina, Hombres G o el Dúo Dinánimo, ¿Para cuándo uno para el valenciano? Se que hubo una propuesta de musical en la misma época que ese show, que finalmente no se pudo realizar. Una pena. Tampoco el cine se ha olvidado de su música. A casos tan conocidos como los de Muertos de risa sumamos una segunda vida del tema Vivir. Degarradora cover la que se marcó Asier Etxeandia en Mama.

Parafraseando a su viuda, María Amparo Martínez Gil, que firma el prólogo: «descubrir la vida personal y profesional de Nino Bravo os permitirá, durante esos momentos de lectura, pensar en el pasado y ser felices.

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