Luis Merlo: “Sólo puedes conectar con el público desde la verdad”

Hay frases que de tan manidas pierden sentido. Luis Merlo admite que no le gusta nada el tópico de “The show must go on”. Más en un día en que le toca enfrentarse a dos funciones de la exitosa “El crédito ” con un inoportuno virus. En su camerino guarda con emoción el retrato de Carlos Larrañaga que unos minutos antes ha recibido de manos del artista cántabro Carlos San Vicente. Merlo tenía aún las emociones a flor de piel por la pérdida de su padre cuando le tocó enfrentarse a uno de los personajes de su carrera, el protagonista de “Deseo” de Miguel del Arco. Y después llegó por fin el esperadísimo mano a mano con Carlos Hipólito, para el que sólo tiene buenas palabras: “Estando Carlos en el escenario nada malo me puede pasar”. Y esa sensación parece que trasciende la escena cuando el actor acude al cuidado de Merlo en este día difícil para el protagonista de la serie “El internado”, experiencia que tuvo que interrumpir para tomar fuerzas tras una larga temporada compaginando teatro y televisión.  Por un momento recupera la mirada de aquel niño que celebró su Primera Comunión encima de un escenario y confiesa: “Cuando te pica el bicho del teatro, que a mi me picó muy joven, es muy difícil olvidarse de ese pinchazo”.

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Sueles elegir los proyectos teatrales con tus hermanos, ¿Es la conexión con la actualidad lo que atrajo a Luis Merlo de este texto?

Me encanta esa conexión de Galcerán, pero lo que me hizo apartar otro proyecto que tenía entre manos era poder tener un mano a mano con Carlos Hipólito con dirección de Gerardo Vera.

Convertir los temas menos susceptibles a provocar risas en comedia, ¿Esa es la clave que hace conectar a Jordi Galcerán con el público?

Si supiésemos la clave del éxito, la función la producirian los bancos. Más allá de la gran construcción dramatúrgica que hace Galcerán, lo que hace al espectador conectar con la obra es que vemos ante todo a dos seres humanos reconocibles. Gerardo Vera nos ha sabido llevar hacia esos personajes buscando la verdad, esa que sé distinguir cuando se produce, pero que soy incapaz de descubrir cómo se llega a ella. En definitiva, creo que sólo puedes conectar con el público desde la verdad y, cuando lo consigues, el público responde de una forma asombrosa.

¿Para que pediría Luis Merlo un crédito de una forma tan desesperada como su personaje?

Yo me rindo mucho antes que mi personaje. Quizás para comer, tendría que estar al límite… A mi personaje no sabemos lo que le pasa, pero debe de ser algo muy fuerte… Creo que es algo así como el  Macguffin de Hitchcock, que servía para provocar la situación que da pie a la trama, en este caso la petición del crédito, pero que que no tiene mayor relevancia en la trama en sí.

Por fin llegó el ansiado mano a mano con Carlos Hipólito, ¿Cómo es trabajar con el reciente Premio Valle Inclán?

Cuando leí la obra, vi claro que tenía que estar en esta función con Carlos Hipólito. Está siendo una experiencia maravillosa. Con él he conseguido que se mantenga viva la función. Tengo la sensación de que al estar Carlos nada malo me puede ocurrir en el escenario. Si un día haces un cambio en escena y das un salto mortal, tienes la certeza de que te va a recoger.

Los actores en la presentación de "El crédito", a la que no faltó DESDE MI BUTACA.
Los actores en la presentación de “El crédito”, a la que no faltó DESDE MI BUTACA.

Vienes de una obra especialmente desgarradora como Deseo, ¿Cómo fue el trabajo junto a Miguel del Arco?

Fue una experiencia teatral muy intensa y hermosa. Coincidió en un momento difícil a nivel personal por las pérdidas recientes que había tenido. El actor maneja su mundo emocional, que en ese momento estaba muy sensible. Miguel del Arco supo sacar la parte más profunda del actor. Fue una experiencia extraordinaria, fuera de lo común.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Luis Merlo?

En el teatro no puedes cortar, ocurre aquí y ahora, en este instante, es la magia del directo… Además, está despojado de la vanidad, que es la forma más vulgar del ego. Queda en ti y en el espectador un recuerdo no tangible. No es un cuadro ni un DVD que puedas ver recurrentemente.

En 2009 tuvo que parar Luis Merlo la máquina por un cuadro de estrés por agotamiento, ¿Llegaste a replantearte tu profesión en ese momento?

Llevaba siete años sin descanso. En ese momento estaba haciendo Arte y El internado y tengo que admitir que el trabajo pudo conmigo. Tuve que parar para ser honesto conmigo mismo y con la gente que había confiado en mí. Estaba ya sin voz y el escenario te pide una energía de la que yo no disponía entonces. A pesar de eso, nunca me he planteado dejar mi profesión. No me lo puedo permitir económicamente, eso para empezar. Si algún día eso ocurre, pues ya pensaré si me voy a vivir a las montañas o qué tipo de plan de vida quiero llevar a cabo. También hay que tener en cuenta que cuando te pica el bicho del teatro, que a mi me picó muy joven, es muy difícil olvidarse de ese pinchazo.

Ese bicho te picó de muy jovencito en una familia que te permitió vivir una infancia ‘entre cajas’, ¿ Te ayudó a desmitificar esta profesión?

Sí. Desde pequeño tuve una visión cotidiana de esta profesión. El teatro era mi lugar de juego. Me acuerdo de una anécdota muy bonita ahora que me lo mencionas. Ocurrió cuando estaba bajando las escaleras del Teatro Bellas Artes el día del estreno de Calígula. Ese día estaba muy nervioso, era un personaje imponente y no me sentía preparado, pero de repente recordé que en ese escenario había celebrado mi Primera Comunión. Entre función y función, me hicieron mi fiesta de Comunión. Fui el protagonista en ese escenario y para mí eso fue una experiencia mucho más gratificante que la ceremonia litúrgica. De alguna forma, ese día soñé por primera vez que iba a triunfar en ese escenario y esa sensación me dio una cierta calma. Estaba haciendo realidad mis sueños.

El artista Carlos San Vicente le obsequió con un retrato de su padre.
El artista Carlos San Vicente le obsequió con un retrato de su padre.

¿Cómo valoras la oferta teatral actual?

Yo he tenido la suerte de vivir unos tiempos en que el teatro estaba muy vivo en Madrid, ciudad en la que llegó a haber 36 grandes teatros abiertos con una gran variedad de géneros. Podías ver a Fernán Gómez haciendo a Ionesco, olvidarte de las preocupaciones con una revista, descubrir el teatro de William Layton o incluso ver Se infiel y no mires con quienUna cultura sana tiene infinidad de ofertas. Sólo hay teatro bueno y malo, no hay género mejor o peor y creo que debería haber oferta para todo tipo de públicos y cada día lo constato en los escenarios de toda España.

¿Con qué proyectos te gustaría seguir en esta profesión a Luis Merlo?

La comedia es la forma más hermosa de contar una historia. Quizás afinaría más y la definiría como tragicomedia. Me refiero a esas comedias con cierto trasfondo. Te ríes de los diálogos del personaje, aunque sabes que lo que está viviendo es una tragedia. Cuando consigues superar el vértigo emocional de un personaje que vive al límite y llegas  al patio de butacas consigues una risa del público que es realmente muy gratificante.

Carlos Hipólito, Premio Valle Inclán por El Crédito

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“Es un premio al que tengo especial cariño por dos motivos. Primero por ser un reconocimiento que viene dado por profesionales del mundo de la cultura. Y el segundo motivo es que es la cuarta vez que me nominan y siempre me había quedado en la penúltima ronda de votaciones. Me nominaron con Glengarry Glen Ross, Todos eran mis hijos, Follies y ahora por fin me lo he llevado. Nos está dando tantas alegrías esta obra… El crédito ha sido como jugar la lotería y ganar el premio gordo”.

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“El crédito” fluye en Santander

Si nos dedicamos a lubricar engranajes o a traducir manuales de instrucciones quizás no nos crucemos nunca con las personas a las que nuestro trabajo afecta íntimamente. Ahora bien, si nos relacionamos directamente con individuos de carne y hueso hay trances difíciles de evitar. Para los médicos, los tenderos, los policías municipales o cualquier otra profesión en la que el contacto es inevitable, los problemas pueden aparecer en cualquier momento. Y si eres director de una sucursal bancaria, todavía peor. Si eres director de una sucursal, hoy en día, las cosas pueden llegar a complicarse de manera alarmante. Y es que hasta ahora, en nuestro civilizado mundo, cuando alguien necesitaba dinero iba al banco y pedía un crédito. La mayor parte de las veces tú se lo concedías, pero si no era así, callaban y volvían para su casa, cabizbajos, conformados, pensando que las cosas iban muy mal, que el crédito no fluía y te dejaban en paz. Hoy ya no puedes confiarte. Hoy, quizás, cuando les niegues el crédito ya no se irán para casa con el rabo entre las piernas. Hoy quizás se plantarán delante de ti y mirándote a los ojos, pondrán las cartas sobre la mesa y te dirán que son ellos los que tienen la sartén por el mango, que si no les das el dinero tomarán medidas, medidas de gran potencia. Nada violento, no, hasta ahí podríamos llegar, pero hoy, si no les sueltas la pasta, quien sabe si la amenaza será cierta y llevarán a cabo esa acción que puede convertir tu vida en una auténtica catástrofe. Jordi Galcerán, autor de El crédito

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Curiosamente, El crédito tiene una feliz coincidencia que la une al mayor éxito hasta la fecha de Jordi Galcerán, El Método. Esa obra comenzó su vida comercial paralelamente en castellano y en catalán. Y como si el teatro fuese un perpetuo Madrid- Barsa, permítanme el símil futbolístico ya que el autor es muy futbolero, las dos producciones de El crédito levantaron curiosamente el telón el mismo día, sin tener ambas producciones ningún tipo de conexión. Son Luis Merlo y Carlos Hipólito, dos monstruos de las tablas, los que defienden el texto en esta producción que ha sido el gran pelotazo de la temporada teatral. El último miembro de este Dream Team teatral es el director Gerardo Vera. Por ahora nos toca disfrutar de esta nueva aventura escénica de Galcerán que ha concedido una entrevista en exclusiva para el podcast DESDE MI BUTACA. Además entrevistamos recientemente a uno de sus protagonistas, Carlos Hipólito.  Y de propina, dos escenas de esta obra en la que podremos disfrutar de ese enfrentamiento dialéctico, qué gran manejo de los diálogos tiene el autor de Burundanga, entre dos actores que demuestran en cada trabajo su pasión pasión por las tablas.

Debido al éxito de las inicialmente dos únicas funciones en Santander, se podrá disfrutar de una tercera sesión el sábado 3 de mayo a las 22:30h en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria.

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Carlos Hipólito: “Este gobierno no tiene ningún respeto por la cultura”

En el camerino de Carlos Hipólito hay varios dibujos y montajes de El crédito. Y es que cada domingo, su hijita le acompaña en las funciones. Es un hombre cálido y familiar, de esos que te atrapan desde el momento en que tienes un breve encuentro con él. El actor de Desaparecida  se enfrenta a cada reto con prudencia, aunque con las tablas que dan los años. Y se tiró a la piscina con doble salto mortal ‘atreviéndose’ con dos joyas de la corona del teatro musical: “Follies” y “Sonrisas y lágrimas”. Y una vez más salió indemne desde el escenario donde ” los actores nos medimos como tales en la capacidad de comunicarnos con el público”. Ese público que día tras día abarrota el Teatro Maravillas gracias a un texto que ha dirigido Gerardo Vera, un director “que te deja mucha libertad, aunque esté muy pendiente de lo que cree que no se debe hacer”. Hablamos con el actor también de las noticias ante las que no da crédito y se cuestiona ¿Qué pasaría si se cerrasen todos los teatros? La respuesta es clara, quizás a los que nos gobiernan  les daría igual, pero seguro que muchos de los espectadores que en alguna ocasión se sintieron ‘tocados’ por el arte escénico levantaría el hacha de guerra. Vayan a verle junto a Luis Merlo, eso se llama complicidad en escena. Harán gira y después, probeblemente, volverán a Madrid. El crédito de Carlos Hipólito seguirá fluyendo por mucho tiempo…

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¿Qué le engancha a Carlos Hipólito del teatro de Jordi Galcerán?

Toca temas muy cercanos y actuales y es un autor muy bueno, lo que te da la posibilidad de enfrentarte a personajes muy bien construidos. Consigue que con temas poco factibles para hacer comedia se conviertan en algo divertido. El momento de pedir un crédito o un proceso de selección son buen ejemplo de ello. A base de una carpintería teatral perfecta, consigue que la atención del espectador no decaiga nunca. Cuando el espectador cree que tiene todos los datos, le da una vuelta y le sorprende. Además, dialoga de una forma brillante. Siempre me siento muy feliz haciendo sus textos.

Los montajes que dirige Gerardo Vera suelen tener unos trabajos interpretativos extraordinarios, ¿Cómo fue el trabajo junto a él?

Te deja mucha libertad, aunque esté muy pendiente de lo que cree que no se debe hacer. Está muy abierto a nuestras sugerencias y va trabajando con eso. No llega con una idea inamovible, sino que esa imagen que tiene del personaje se va matizando a medida que te va viendo cómo trabajas en los ensayos. Es muy bonito encontrarse con un director que contribuye a que construyamos juntos el personaje. Si consigue esa brillantez en los trabajos de los actores es por ser la dirección de actores una faceta que él mima mucho. Él da libertad y no trabaja desde el conflicto. Te hace creer que eres el único actor posible para hacer ese personaje, lo que te ayuda mucho desde luego.

Primer mano a mano con Luis Merlo en El crédito, ¿Cómo está siendo trabajar con él?

Así es, nunca habíamos coincidido. Todo lo que diga bueno de él es poco. Lo admiraba desde hace muchos años, me parece un actor que tiene algo muy personal en sus trabajos. Es muy singular. Le conocía personalmente un poco, pero al trabajar juntos hemos tenido una conexión muy especial. En el escenario nos entendemos a las mil maravillas, tenemos una química mágica, caminamos juntos en escena, nos apoyamos mutuamente y eso es esencial. En lo personal, nos estamos haciendo muy amigos. Del cariño, la admiración y el respeto solo pueden salir cosas buenas y eso abunda entre nosotros.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Carlos Hipólito?

El teatro creo que debe ser un espejo para el ser humano. Para mi, el escenario es un espacio de libertad. En el teatro me he sentido muy feliz y me ha regalado grandes momentos. Me encantan el cine y la televisión, pero es sobre un escenario donde conoces tu medida como actor. No creo que haya buenos ni malos actores, todos somos distintos. Ahora bien, creo que los actores nos medimos como tales en la capacidad de comunicarnos con el público y eso solo te lo puede dar el teatro. Hay actores muy técnicos que no conectan con el público y viceversa. Aquí podemos calibrar si lo que hacemos llega al espectador. Lo mágico del teatro es que la comunicación entre los actores y el público es directa. La emoción que se siente desde un patio de butacas es algo maravilloso. Como espectadores, son conscientes de que con sus reacciones la función puede variar.

Me comentaba José Pedro Carrión que el público hace la función…

Desde luego. Ellos son los otros protagonistas, que cada día son diferentes. Desde el escenario percibimos una energía colectiva diferente en cada representación, lo que nos lleva a dirigir nuestro trabajo en una u otra dirección.

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Vienes de encadenar dos experiencias en el musical como son Follies y Sonrisas y Lágrimas, ¿Qué balance haces de tu experiencia en el teatro musical?

Ha sido una sorpresa muy gratificante. Yo he sido siempre un gran amante del género. Poder hacer Follies y Sonrisas y lágrimas ha sido un trampolín para mi como actor. Me han ayudado a revisar facetas que como actor tenía olvidadas, como el canto y el baile. Estuve dando clases de voz con Ángel Ruiz para cantar la partitura de Sondheim, que era francamente muy complicada. La verdad es que el teatro musical tiene un componente muy especial que es la música, lo que le da una fuerza superlativa. La música tiene una capacidad de conmover incluso mayor que la palabra. Si conjugamos una buena letra con una buena música, la posibilidad que tienes como actor de conectar emocionalmente con el público se duplica. La posibilidad de cantar en un escenario ha sido algo maravilloso. Me siento muy agradecido de los elogios que me han hecho. Me enfrenté muy inseguro a esta experiencia y creo que he salido airoso, la verdad. Es más, te puedo avanzar que ha sido tan buena la experiencia que seguramente cuando acabe con El crédito, volveré a hacer teatro musical.

Aquí y ahora, ¿Ante qué noticias no da crédito Carlos Hipólito?

No puedo dar crédito ante el espectáculo social y político que estamos viviendo actualmente. Todos nos despertamos con la boca abierta cuando vemos las noticias sobre corrupción de unos políticos que no dejan de hacer barbaridades. Este gobierno está haciendo unas cosas que me hacen como ciudadano no dar crédito a lo que estoy viendo, ¿Cómo se puede dar tanto la espalda a la gente que están representando? Por otro lado, no doy crédito a la desfachatez con la que se miente, con la que se roba, con la que se insulta. Se están perdiendo los mínimos posibles para una convivencia sensata.

Y ya si hablamos de la salvajada del 21% ni te cuento. No solo no han recaudado más, sino que han destruido empleo con esta medida. Tanto que se llenan la boca diciendo que defienden las PYMES y en el terreno de la cultura desde luego que no lo están haciendo. Es bien sabido ya que este gobierno no tiene ningún respeto por la cultura. Parecen solo interesados en sacar adelante un proyecto neoliberal económico. Creo que se están equivocando, están llevando a un colapso de las industrias culturales. Creo que ésta es una situación de no retorno. Antes o después lo bajarán, pero el daño ya estará hecho.

Ante las dificultades, los creadores siguen trabajando en espacios muy diversos…

Los políticos pueden cargarse la economía, pero la creatividad desde luego que no. Afortunadamente, hay profesionales que siguen luchando contra viento y marea para seguir en esto. Están tensando demasiado las cuerdas pensando que tenemos un trabajo completamente vocacional. Me gustaría plantearles el cierre de todos los teatros. Si a ellos no les gusta la cultura, me gustaría ver que pasaría si todos nos negásemos a trabajar en estas condiciones. Entonces, se darían cuenta de que no pueden abusar tanto de un sector. Hay una ebullición teatral muy grande, pero estamos pagando un precio demasiado grande por hacer lo que nos gusta.

Ese trabajo tan vocacional en el caso de Carlos Hipólito, ¿De qué motivaciones crees que nace?

Un actor es un ser humano que incorpora el comportamiento de otro que no es él y que vive ficticiamente una vida que él no va a vivir para que otros le miren y se reconozcan. La posibilidad de ponerme en la piel de personajes que no tienen nada que ver conmigo me ha hecho vivir experiencias maravillosas. Seguramente, eso me llamó la atención. Si lo piensas bien, como ya decía Fernán Gómez, el trabajo del actor es la primera vocación de todos los seres humanos. Todos hemos querido ser príncipes y vaqueros. Con una simple pluma nos convertíamos en indio. Yo he tenido la suerte de dedicarme a eso toda mi vida.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña Carlos Hipólito?

Estoy centrado en El crédito que va a tener una vida muy larga. A medida que voy cumpliendo años, hago lo posible para no compaginar varios trabajos, cada vez me canso más la verdad. Solo hago las locuciones de Cuéntame como pasó y he dicho que no a un par de proyectos televisivos. Y espero que pronto pasen por Telecinco la serie Hermanos, en la que hago de padre de los protagonistas. Es un papel breve, pero muy bonito. Es un historia sobre la relación de dos hermanos y una mujer que se mete en medio de los dos. Son seis capítulos y tengo muchas ganas de que se vea. Y con respeto a los proyectos soñados, Estoy seguro de que tendré por delante muchos personajes apasionantes que me conmuevan. Revisitar el teatro musical que me ha engancho mucho es también una prioridad. Tener a una orquesta a tu lado es algo realmente increíble. Yo creo que en unos dos años volveré a hacer un musical, alguna idea hay ya de hecho.

Lo mejor de un año DESDE MI BUTACA (III): Los actores

Seguimos repasando un año DESDE MI BUTACA y en esta ocasión serán los actores los protagonistas. En papeles protagonistas o secundarios, los actores también han destacado en un 2013 que ha estado lleno de TEATRO.

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Fernado Guillén Cuervo, el Adán ideal

Poner en marcha un proyecto tan ligado a Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá como Hoy: El Diario de Adán y Eva parecía un reto titánico, pero otra pareja, Ana Milán y Fernando Guillén han conseguido “el milagro”. El Adán de Guillén Cuervo se instala entre la melancolía por un tiempo pasado que ya no volverá y la comicidad que desprende en la representación del Adán con peluquín, Fernando Guillén construye el que quizás sea el mejor personaje de su carrera. Ha conseguido una hondura en la construcción de este entrañable personaje que solo los grandes pueden conseguir. En su voz apesadumbrada y dolorida de la senectud se ven en él atisbos de la grandeza de su padre. 

José Pedro Carrión, historia viva de nuestra escena

En Júbilo Terminal nos ofrece un recital interpretativo de primer orden, donde la palabra y el actor pasan a primer término para conseguir emocionarnos. Y vaya si lo consigue este actor que fue rey, bufón y espadachín. Un trabajo en este 2013 al que se suma su paso por Hécuba, que podremos disfrutar en 2014 en el Teatro Español de Madrid. Un lujo verle por partida doble en este año.

Recibimos la llamada de Richard Collins Moore

Así hablamos del trabajo del actor en La llamada: “Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público. Desconocía que detrás de ese grandísimo actor característico se escondía un chorro de voz de ese calibre,  de ovación el número de I have nothing”.

Las mil caras de Dani Muriel.

Este año le hemos visto en Microteatro, en el Hall del Lara, en el Teatro María Guerrero y ¡Hasta inaugurando El Sol de York!  Si sigues la actualidad teatral de Madrid es imposible que no te hayas topado con él en alguno de los montajes que ha protagonizado. El último reto ha sido Las heridas del viento de Juan Carlos Rubio: “Dani Muriel está viviendo una etapa dorada en su carrera y eso es gracias a la variedad de trabajos que ha ido encadenando en los últimos meses.Las heridas del viento es un paso hacia adelante en su carrera. Muriel se enfrenta cara a cara a un texto que exige el 200% de implicación del intérprete y él pasa la prueba con nota”.

Carlos Hipólito, un imprescindible.

Pocos actores tan versátiles y comprometidos con el teatro como el protagonista de El crédito. Este año le hemos visto de nuevo dando el do de pecho en Sonrisas y lágrimas en el Coliseum antes de volver a sumergirse en el mundo del dramaturgo Jordi Galcerán. Se convierte en el, aparentamente, inquebrantable director de la sucursal a la que pide un crédito Luis Merlo. Él también entra por méritos propios en esta particular lista por sus dos trabajos sobre las tablas: Deseo y la citada obra del autor de Carnaval.

Antonio Dechent, por fin en Madrid

Llevaba años queriendo ver sobre el escenario a Antonio Dechent. Este año, por fin, lo conseguí. La voz interior, espectáculo concebido para una pequeña sala andaluza, llegó al Teatro Bellas Artes de Madrid. El actor no defrauda en las tablas con ese frágil enamorado que se desgarra ante una desasperada última llamada a su enamorada. Un personaje que se aleja de los ‘malotes’ que este actor de mirada  y voz imponentes ha retratado en el cine.

Jorge Usón nos hizo “sentirnos bien”

En unos días pude ver a Jorge Usón por partida doble. Primero en Feelgood y después en Cabaré de caricia y puntapié. Resultado: Un verdadero descubrimiento del que os dijimos a su paso por el Matadero: “Es un camaleónico actor con una vis cómica innegable. Con cada palabra, el público se ríe a pierna suelta”.

Asier Etxeandia por “su año”

No podía faltar en este ranking el actor, el cantante, el intérprete Asier Etxeandía que no solo ha “cantado” su vida en su unipersonal, sino que se instaló en el Sagrado Corazón 45 y se sumergió en el universo de Vargas Llosa con La chunga. Ha sido su  gran año, sin ninguna duda.

Sergi  López, ponga un poco de absurdo en su vida

El actor, que acaba de estrenar en cines Ismael, sorprendió al respetable en 30/40 Livingstone, “un espectáculo de humor, tenis y antropología” que pudimos ver en el Teatro de la Abadía. Un ejercicio interpretativo colosal a la altura de uno de nuestros actores más internacionales.

El cuarteto de Israel Elejalde

Y cerramos este particular repaso a los actores de 2013 con Israel Elejalde que demostró su talento para la comedia con Maridos y mujeres y se tiró a la piscina con La Fiebre: “Un tour de force interpretativo que en manos de un actor de superlativo talento como Elejalde coge mucha altura. Un recital in crescendo que acaba con un Elejalde que se desgarra emocionalmente antes de entrar en caída libre”. Volvió además con La función por hacer y ya ha estrenado Misántropo, que estamos deseando ver.

Lo último de Miguel Del Arco, Juan Diego y Juan Mayorga llegan en enero a Madrid

Dos de los dramaturgos del momento, Miguel del Arco y Juan Mayorga, estrenarán sus últimos montajes en las próximas semanas. Y por si fuera poco, Juan Diego vuelve a los escenarios interpretando La lengua madre. Prometedor comienzo de la temporada teatral de la que os daremos consabida cuenta DESDE MI BUTACA. A modo agenda, os presentamos algunos de los próximos estrenos teatrales en la capital.

 La lengua madre de Juan José Millás en el Bellas Artes con Juan Diego (Del 8-1 al 3-2)

Tuve una relación muy conflictiva con la lengua madre, muy intensa también, pues ciertas dificultades de pronunciación que todavía arrastro hacían que las palabras, dentro de mi boca, parecieran objetos, más que sonidos. Las masticaba o las ensalivaba como si fueran un dulce y lo cierto es que para mí tenían sabor, olor, color, textura. Algunas palabras eran duras como piedras y otras se deshacían como la espuma al contacto con la lengua. De otro lado, enseguida advertí también que una palabra podía arreglarte el día o estropeártelo porque había palabras que curaban y palabras que mataban, palabras que te hacían reír o que te hacían llorar, palabras que te adormecían o que te provocaban insomnio. Descubrí con asombro que las palabras dirigían la vida de los hombres, ya que, lejos de conquistarlas, según creíamos, eran ellas las que nos colonizaban. En gran medida, estamos hechos, o deshechos, de palabras.  De esa extrañeza frente a la lengua nacería, muchos años después, este monólogo que trata de eso, de lo raro que es hablar o ser hablado.

Juan Mayorga trae al Marquina a El crítico (10-1)

Esta función es un combate. O, más bien, el último asalto de un combate, el asalto decisivo. Tiene lugar en la casa del crítico teatral Volodia la noche que recibe la inesperada visita de Scarpa, el autor de la obra que acaba de ver y sobre la que está a punto de escribir…

Del Arco reúne a Gonzalo de Castro, Luis Merlo, Emma Suárez y Belén López en Deseo (T. Alcázar, 18-1)

 Ana, una mujer de más de 40 años y casada desde hace 20 con Manu, disfuta de los relatos sexuales que le cuenta Paula, de una edad parecida y sin compromiso, a la que ha conocido por casualidad en el gimnasio. Empujadas ambas por el vértigo del deseo, deciden llevar a cabo un experimento durante un fin de semana en la casa de campo de Ana y su marido, quien será objeto del mismo junto a su amigo Teo.

Notas de la escena: "The show must go on"

Bien saben los que se dedican a las artes escénicas que la clave de su profesión está en hacer que los demás disfruten, intentando quitarle hierro a sus problemas por un minuto. Un familiar enfermo puede ser un gran desestabilizador de un actor, una persona que vive de sus emociones. Pero, suele poder la pasión por su trabajo, eso les hace seguir en  un escenario, consigue que el espectáculo siga en todo tipo de circunstancias. Bienvenidos a la primera entrega de las Notas de la escena.

Luis Merlo ha visto como coincidía estos días la vuelta de la recomendabilísima Tócala Otra Vez, Sam a Madrid con el duro momento personal que está viviendo. Su padre, Carlos Larrañaga, está pasando unos días críticos. Merlo, como parte toda una saga de actores de raza, ha manifestado la necesidad de subirse a un escenario en estos difíciles momentos. Desde mi butaca particular, toda la fuerza del mundo para la familia y para Carlos, al que tanto nos gustaría ver de nuevo sobre un escenario con María Luisa Merlo en la anunciada Quizás, Quizás.

Solo la enfermedad grave hace que un actor no acuda a su puesto de trabajo. Hace unas semanas, el fenómeno teatral de la temporada, Agosto, veía como dos de sus protagonistas, Amparo Baró y Carmen Machi, se ponían pachuchas por unos días. En ese momento, muchos espectadores que veían con impotencia que sería imposible ver la función, las entradas están agotadísimas, se quejaban de esa situación. No se podía prorrogar por los compromisos del reparto, pero al final habrá funciones extra. Solo la “fuerza mayor” hace que un actor no se suba un escenario, el resto del tiempo intentan seguir la premisa de que el espectáculo debe continuar.

A veces, son “otras cosas” las que desestabilización a un espacio escénico. De la noche a la mañana, Juan Calzada, hasta ahora director del Palacio de Festivales de Cantabria, ha sido destituido. El ejecutivo cántabro ha alegado, discutibles, motivos económicos. Calzada estaba ligado al Palacio de Festivales desde sus comienzos, vio nacer al espacio escénico del que destacaba aspectos como la Escuela de Artes Escénicas, que también pasa por un momento de inestabilidad por las medidas tomadas por el entrante gobierno cántabro en manos del PP,  o la variedad en las programaciones. Se ha dicho que llevaba muchos años en el puesto, pero nadie puede negar que era una persona capacitada para el cargo y más teniendo en cuenta el curriculum del que ocupará ahora el cargo, que no tiene relación alguna con la gestión cultural. En la cultura, como todo en la vida, hay que dar un pasito hacia adelante y no retroceder cuatro a marchas forzadas.  Una de las más reputadas profesionales de la escena en España me comentaba hace unas semanas la lástima que le producía toda esta situación de incertidumbre en el teatro cántabro. No me voy a poner aquí a discutir si toda esta situación se ha producido por rencores y venganzas personales de uno de los miembros del ejecutivo cántabro, eso lo dejo para la conversación de barra. Solo queda una cosa clara: las cosas no volverán a ser iguales en el Palacio de Festivales. La próxima vez que se levante el telón nada será igual, pero ya saben que el espectáculo debe continuar…