Lo mejor de un año DESDE MI BUTACA (III): Los actores

Seguimos repasando un año DESDE MI BUTACA y en esta ocasión serán los actores los protagonistas. En papeles protagonistas o secundarios, los actores también han destacado en un 2013 que ha estado lleno de TEATRO.

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Fernado Guillén Cuervo, el Adán ideal

Poner en marcha un proyecto tan ligado a Blanca Oteyza y Miguel Ángel Solá como Hoy: El Diario de Adán y Eva parecía un reto titánico, pero otra pareja, Ana Milán y Fernando Guillén han conseguido “el milagro”. El Adán de Guillén Cuervo se instala entre la melancolía por un tiempo pasado que ya no volverá y la comicidad que desprende en la representación del Adán con peluquín, Fernando Guillén construye el que quizás sea el mejor personaje de su carrera. Ha conseguido una hondura en la construcción de este entrañable personaje que solo los grandes pueden conseguir. En su voz apesadumbrada y dolorida de la senectud se ven en él atisbos de la grandeza de su padre. 

José Pedro Carrión, historia viva de nuestra escena

En Júbilo Terminal nos ofrece un recital interpretativo de primer orden, donde la palabra y el actor pasan a primer término para conseguir emocionarnos. Y vaya si lo consigue este actor que fue rey, bufón y espadachín. Un trabajo en este 2013 al que se suma su paso por Hécuba, que podremos disfrutar en 2014 en el Teatro Español de Madrid. Un lujo verle por partida doble en este año.

Recibimos la llamada de Richard Collins Moore

Así hablamos del trabajo del actor en La llamada: “Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público. Desconocía que detrás de ese grandísimo actor característico se escondía un chorro de voz de ese calibre,  de ovación el número de I have nothing”.

Las mil caras de Dani Muriel.

Este año le hemos visto en Microteatro, en el Hall del Lara, en el Teatro María Guerrero y ¡Hasta inaugurando El Sol de York!  Si sigues la actualidad teatral de Madrid es imposible que no te hayas topado con él en alguno de los montajes que ha protagonizado. El último reto ha sido Las heridas del viento de Juan Carlos Rubio: “Dani Muriel está viviendo una etapa dorada en su carrera y eso es gracias a la variedad de trabajos que ha ido encadenando en los últimos meses.Las heridas del viento es un paso hacia adelante en su carrera. Muriel se enfrenta cara a cara a un texto que exige el 200% de implicación del intérprete y él pasa la prueba con nota”.

Carlos Hipólito, un imprescindible.

Pocos actores tan versátiles y comprometidos con el teatro como el protagonista de El crédito. Este año le hemos visto de nuevo dando el do de pecho en Sonrisas y lágrimas en el Coliseum antes de volver a sumergirse en el mundo del dramaturgo Jordi Galcerán. Se convierte en el, aparentamente, inquebrantable director de la sucursal a la que pide un crédito Luis Merlo. Él también entra por méritos propios en esta particular lista por sus dos trabajos sobre las tablas: Deseo y la citada obra del autor de Carnaval.

Antonio Dechent, por fin en Madrid

Llevaba años queriendo ver sobre el escenario a Antonio Dechent. Este año, por fin, lo conseguí. La voz interior, espectáculo concebido para una pequeña sala andaluza, llegó al Teatro Bellas Artes de Madrid. El actor no defrauda en las tablas con ese frágil enamorado que se desgarra ante una desasperada última llamada a su enamorada. Un personaje que se aleja de los ‘malotes’ que este actor de mirada  y voz imponentes ha retratado en el cine.

Jorge Usón nos hizo “sentirnos bien”

En unos días pude ver a Jorge Usón por partida doble. Primero en Feelgood y después en Cabaré de caricia y puntapié. Resultado: Un verdadero descubrimiento del que os dijimos a su paso por el Matadero: “Es un camaleónico actor con una vis cómica innegable. Con cada palabra, el público se ríe a pierna suelta”.

Asier Etxeandia por “su año”

No podía faltar en este ranking el actor, el cantante, el intérprete Asier Etxeandía que no solo ha “cantado” su vida en su unipersonal, sino que se instaló en el Sagrado Corazón 45 y se sumergió en el universo de Vargas Llosa con La chunga. Ha sido su  gran año, sin ninguna duda.

Sergi  López, ponga un poco de absurdo en su vida

El actor, que acaba de estrenar en cines Ismael, sorprendió al respetable en 30/40 Livingstone, “un espectáculo de humor, tenis y antropología” que pudimos ver en el Teatro de la Abadía. Un ejercicio interpretativo colosal a la altura de uno de nuestros actores más internacionales.

El cuarteto de Israel Elejalde

Y cerramos este particular repaso a los actores de 2013 con Israel Elejalde que demostró su talento para la comedia con Maridos y mujeres y se tiró a la piscina con La Fiebre: “Un tour de force interpretativo que en manos de un actor de superlativo talento como Elejalde coge mucha altura. Un recital in crescendo que acaba con un Elejalde que se desgarra emocionalmente antes de entrar en caída libre”. Volvió además con La función por hacer y ya ha estrenado Misántropo, que estamos deseando ver.

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El ciudadano José Pedro Carrión

Convertir el teatro en un Parlamento. Ese podría ser perfectamente el resumen de esta entrevista. José Pedro Carrión aspira a un teatro en que el público juegue un papel esencial:  “Mucha mierda, el público es quien realmente hace la función” me dice antes de subirse al escenario. El respetable auditorio cuando aplaude la palabra de Eurípides en Hécuba, de alguna forma da la aprobación a lo que el autor cuenta en su desgarradora tragedia. Y en teatros como el Arriaga, por donde pasó la función hace unas semanas, ocurre algo mágico: “El público y el teatro hacen que la palabra coja una energía especial y el teatro te hace a ti”. Esta temporada ha seguido moviendo sus espectáculos de teatro esencial como Júbilo Terminal, con el que tanto nos emocionamos DESDE MI BUTACA. Hablamos con el actor, pero sobre todo con el ciudadano que ve con ojos críticos la sociedad actual.  

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¿Qué le dice a José Pedro Carrión como actor y como ciudadano una obra como Hécuba?

Me encanta la palabra ciudadano. No quiero olvidar que ante todo soy una persona ciudadana, lo más importante que somos lo somos con el otro. Lo mejor y lo peor de los seres humanos está reflejado en la historia del teatro. Hécuba habla del presente de una forma poderosa, son palabras eternas que dichas por una actriz de la categoría de Concha Velasco, que aprendió el teatro a base de práctica, cogen un gran sentido en el aquí y ahora. Ella pertenece a una generación muy poderosa, que son dominadores del arte de la palabra bien dicha encima de un escenario. Ansiaba trabajar con ella. Estas palabras tan antiguas dichas por su boca se convierten en unos parlamentos que cuando el público los aplaude, expresa no solo su admiración por una gran artista, sino también su acuerdo con Eurípides. El pueblo encuentra en el teatro un parlamento, en el que expresa sus emociones ante lo que está escuchando, unos principios naturales de acuerdo con los cuales el hombre tendría mejor vida. Y esos principios se están viendo pisoteados por una democracia, cuyas instituciones nos demuestran la gran mentira que son.

Entre las próximas paradas de Hécuba está Torrelavega (4 de enero) y el Teatro Español de Madrid (Del 6 al 23 de febrero)
Entre las próximas paradas de Hécuba está Torrelavega (4 de enero) y el Teatro Español de Madrid (Del 6 al 23 de febrero)

El teatro como parlamento, ¿Es ese el verdadero sentido del arte escénico para José Pedro Carrión?

En este terrible contexto que perviva el teatro, que crea una ilusión de la verdad, nos hace mejores personas y mejores ciudadanos. Hécuba se convierte en un acto político para que sintamos que en el teatro nos podemos reconocer. En una época en que hemos hecho tantos teatrillos, es penoso ver que el teatro no esté en la educación de nuestros pequeños. Espero que algún día el teatro se convierta en un lugar para conocerse, reconocerse y para tener una esperanza de que esas posibilidades que tenemos como seres humanos se hagan realidad para conseguir una sociedad más justa y agradable de vivir. Hoy por hoy, el gran público no demanda teatro. Es muy poca la gente que podrá ver por ejemplo Hécuba en el Teatro Español, aunque se llene todos los días. Es lamentable que el teatro sea para las minorías cuando aporta tanto al ser humano. Tiene grandes posibilidades de llegar a muchos espectadores y no lo puede hacer.

¿Qué es el ‘teatro doméstico’ que practicas con Valery Tellechea en obras como Júbilo terminal?

Lo principal para mi en el teatro es que la persona sea la base, llevar el humanismo a primer término. No creo en etiquetas como la de pequeño o gran formato, aunque claro es imposible que nuestros espectáculos lleguen a un teatro como el Arriaga, ya me gustaría a mi… Nuestro ‘teatro doméstico’ es un teatro esencial que vamos a intentar hacer donde nos quieran. Jubilo términal trata sobre las dificultades que os hemos dejado las generaciones anteriores a los jóvenes que estáis empezando. En este caso materializado en el caso de un actor veterano y una actriz joven, pero creo que es extrapolable a cualquier otra profesión. Es complicado ‘colarse’ en los circuitos autonómicos de teatros. En lugar de trabajar unidos, nos ponen barreras para trabajar por ejemplo en un teatro de Alicante. No existe una red nacional de teatros fuerte que cree un cierto intercambio cultural. La generación de Valery ha quemado su vida formándose y ahora se encuentra con la dificultad de conseguir un espacio para poder representar sus proyectos.  

Un Madrid sin teatros. Un Madrid sin alma: "De fiebres, bodas, actores y otros bichos raros"

Nos sumergimos DESDE MI BUTACA en cuatro espectáculos de la cartelera madrileña tan distintos… como los espacios en los que se representa. Esta temporada seguiremos reivindicando todo tipo de espacios escénicos en la capital. De los teatros comerciales a las salas más alternativas tendrán cabida en este “Un Madrid sin teatros. Un Madrid sin alma” que nació como un grito en voz alta para reivindicar nuestro teatro que, hoy más que nunca, merece ser CELEBRADO.

Comenzamos esta nueva etapa haciéndonos devotos… del Santo Membrillo. Cerda ha abierto la temporada de ese ‘milagro escénico’ llamado La Casa de la Portera. Un espectáculo en lo que uno lo único que puede hacer es… dejarse sorprender. Una comedia transexual místico-musical con aroma psicalíptico, ¿Suena raro de cojones verdad? Pues sí, lo es, pero también es muy divertida. Las carcajadas empiezan a resonar en las paredes de esta portería desde el momento en el que conocemos a las habitantes de este particular universo místico. Y en ese pintoresco microcosmos solo podemos rendirnos al influjo de la palabra en la voz de Inma Cuevas, una monja inductora y practicante que  consigue dar verdad a un texto que en otras manos podría haber resultado, con todos los respetos, bochornoso. Hace creíble lo inverosímil. Eso es una ACTRIZ. Y encima la disfrutaremos por partida doble en los próximos meses. En La nieta del dictador y en True West. Estaremos atentos.

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Y damos un salto al vacío y nos sumergimos en el mundo… del vodevil. En el Teatro Marquina, Una boda feliz ya puso su primer ‘No hay localidades’ hace unos días. La culpa la deben tener las carcajadas que provocan este matrimonio de convivencia entre los ‘machotes’ Agustín Jiménez y Antonio Molero. Una historia de enredos en el que las puertas se abren, se cierran… y se mueven a discreción. Y siempre es un placer disfrutar del trabajo de un actor como Francesc Albiol, convincente en todos los registros y que cuando se ‘desmadra’ como en este caso, consigue brillar con luz propia. Las risas más necesarias que nunca harán de estas nupcias -que les advierto que no se ven nunca en escena- uno de los ÉXITOS de la temporada.

 “Traemos con nosotros al perro guía”. El sábado La fiebre tuvo unos espectadores muy especiales. El poder evocador de la palabra permitió que un grupo de invidentes disfrutasen de la magia del teatro. En escena, Israel Elejalde, que se ha convertido en uno de los actores que más ha sobresalido en las tablas en los últimos años con sus trabajos a las órdenes de Miguel del Arco o en esa delicia llamada Maridos y mujeres. Y nos sumergimos en esa asfixiante habitación de hotel de un país del Tercer Mundo de ahí viajamos con él a los diversos espacios que habitan en su conciencia. Un ser en tierra de nadie que pasea por las calles mientras corre la sangre de inocentes. Él fue un niño bien ‘envuelto’ en su infancia y ahora decide reflexionar sobre lo que es lo mejor para él en este mundo podrido. Un texto que reflexiona, pero sobre todo y lo más importante un tour de force interpretativo que en manos de un actor de superlativo talento como Elejalde coge mucha altura. Un recital in crescendo que acaba con un Elejalde que se desgarra emocionalmente antes de entrar en caída libre. En La Cuarta Pared hasta el 15 de septiembre y con la colaboración en escena de la chelista y actriz Alba Celma.

Desde una butaca sucia y vacía que en otro tiempo fue una simple silla desde la que se enamoró del teatro de variedades cuando era pequeño, una vieja gloria del teatro reflexiona sobre lo que para él ha sido su oficio y su forma de entender la vida. Júbilo Terminal es el autohomenaje de un divo del teatro que deambula por el escenario siendo Hamlet, Cyrano y Puck. Y nos hace cómplices de esa pasión que le ha llevado a estar 40 años entre tinieblas. Medita y se pregunta emocionado ¿Dónde están los aplausos y la mujer que se enamoró de mi forma de actuar? Pero no crean que Júbilo Terminal es un espectáculo condescendiente con los actores y con el mundo del teatro, nada más lejos de la realidad. Al otrora divo de la escena le sale y, permítanme la expresión, una ‘mosca cojonera’ que pone sobre las tablas una visión muy distinta del teatro. Ella es aún una joven promesa, cuando pienso en ese término inevitablemente me acuerdo de Juan Luis Galiardo que se definía a si mismo como “La eterna joven promesa”, vaya por delante mi recuerdo para él. Volviendo al júbilo, la actriz se enfrenta al maestro al que una vez mandó una misiva de admiración. Fue la noche que le vio hacer Hamlet. Y desde ese día, el veneno del teatro se la quedó dentro. Hoy, esa carta parece un dardo envenenado y fustiga al actor reprochándole la vanidad que ha derrochado en infinidad de actos ‘de cara a la galería’. Y con esta romántica del teatro se cuelan en escena los gritos del 15M y la eterna pregunta de sí debe ser el teatro un acto de contestación a la realidad social que nos toca vivir. Un enfrentamiento entre 2 concepciones de entender el teatro, pero que en el fondo confluyen en una pasión común por vivir la ficción más verdadera, la que cada noche crea la magia del teatro. Y en eso tienen mucha culpa dos actores que cada noche, independientemente del número de espectadores que haya en la sala, se dejan la piel sobre el escenario dotando de emoción y de VERDAD las tablas. José Pedro Carrión, historia viva de nuestra escena, nos ofrece un recital interpretativo de primer orden, donde la palabra y el actor pasan a primer término para conseguir emocionarnos. Y vaya si lo consigue este actor que fue rey, bufón y espadachín. Y le da la réplica una actriz soberbia, toda una revelación, Valery Tellechea. Sería una pena que esta bellísima apuesta, que enamorará a todos los amantes del TEATRO, pasase desapercibida en la cartelera. Aunque ahora que lo pienso, más bien sería una… vergüenza. Son apuestas como estas las que dan sentido y vida a espacios como El Sol de York. Yo que ustedes no me lo perdería, desde luego. Estarán hasta el 22 de septiembre de jueves a sábado a las 20:30h y los domingos a las 19h.