Un 2014 lleno de estrenos teatrales (II)

Seguimos repasando los estrenos que llegarán en los primeros meses de 2014, en los que Sergio Peris Mencheta, Juan Mayorga y Concha Velasco reinarán en la cartelera.

2014 (II)

Cita imprescindible en el Teatro Bellas Artes del 22 de enero al 2 de marzo con Shakespeare. El Julio César que ha dirigido Paco Azorín es uno de los platos fuertes que llegarán a la cartelera madrileña en este 2014.

Azorín destacaba en DESDE MI BUTACA que: “Resumiendo muy someramente la obra, va de unos que quieren matar a Julio con sus razones y que, después de matarlo, nos dan los argumentos de por qué lo han hecho”. En el reparto destacan actores como Sergio Peris Mencheta, Agus Ruíz, Tristán Ulloa que interpreta a Bruto: “Un personaje que se plantea el dilema de si es un magnicidio o un tiranicidio matar a César” y Mario Gas que cree que la grande del autor bardo reside en que “Crea personajes de carne y hueso, muy poliédricos”.

La siguiente propuesta también corre a cargo de Pentación. La extraordinaria Hécuba que dirige José Carlos Plaza estará del 6 al 23 de febrero en el Teatro Español. Lideran el reparto Concha Velasco, José Pedro Carrión, Juan Gea y María Isasi. Para ‘La Velasco’: “José Carlos Plaza sabe tanto, conoce tanto a los actores, que saca lo mejor de nosotros”. Para Carrión: “En Hécuba el pueblo encuentra en el teatro un parlamento, en el que expresa sus emociones ante lo que está escuchando”. 

Juan Mayorga llevará su nueva obra, El arte de la entrevista, al Teatro María Guerrero del 21 de febrero al 13 de abril. En escena hay cinco personajes: tres mujeres, un hombre y una cámara de vídeo. La jovencita de la familia, que interpreta la actriz Elena Rivera, tiene que hacer una práctica para clase, tiene que grabar una entrevista. Tras darle muchas vueltas, decide darle al rec y que la entrevistada sea su abuela, papel que caerá en las manos de Alicia Hermida. Y entonces, en esa mente a medio camino entre el presente y el pasado, descubriremos un secreto que desestabilizará el orden de la familia. Completan el reparto Luisa Martín y Ramón Esquinas. Mayorga será protagonista también por el reestreno de la espléndida puesta en escena de El chico de la última fila que se podrá volver al disfrutar en el Teatro Galileo del 15 de enero al 9 de marzo de 2014.

Sergio Peris Mencheta también será protagonista de la cartelera como director con  Continuidad de los parques, una coproducción del Teatro Español y Barco Pirata, la compañía teatral que dirige. Un parque, de por sí, ya es un escenario. Citas concertadas, encuentros casuales, conversaciones fútiles que en ocasiones devienen en reflexiones profundas de dos o más individuos, hogar de indigentes, lugar de contemplación, de paseo, de juego, de seducción… En el reparto Roberto Álvarez, Fele Martínez, Gorka Otxoa y Luis Zahera. Estarán del 20 de marzo al 27 de abril en las Naves del Matadero.

Este 2014 nos quedaremos Atrapados en el Teatro Alfil del 31 de enero al 21 de marzo. Rosa (Eva Isanta), Eduardo (Mauricio Bautista) y Adolfo (Víctor Palmero) trabajan en un banco. Sus vidas rutinarias van a cambiar para siempre cuando una mañana entra en la sucursal un hombre armado. La trampa mortal de un banco es sin duda su cámara acorazada, y es el escenario perfecto para narrar la progresiva angustia de tres personas que se quedan atrapadas en ella durante un atraco. Lo que en principio parece un contratiempo sin trascendencia, se convierte poco a poco en una situación tan inquietante e inusual que provoca en ellos una revelación personal a la que nunca antes se habían. Dirige esta propuesta el autor del texto, Alejandro Melero. 

Cerramos a este avance de los primeros meses del año con Breve ejercicio para sobrevivir que comenzará su andadura en La Pensión de las Pulgas el próximo 12 de enero tras el éxito en 2013 en la hermana mayor de este espacio, La casa de la portera. Dos actores solos a los que trabajar ya les es imposible. Animarse a cruzar esa delicada línea que divide la realidad de las fantasías, de los miedos… Quizás para conocerlos, mirarlos a la cara y perderles el respeto. De eso trata esta obra. Un breve ejercicio que permita ahuyentar fantasmas e iluminar esos pequeños recovecos donde hay oscuridad. Barbara Lennie y Santi Marín dan voz y carne a esta obra escrita y dirigida por Lautaro Perotti (basada en No puedo imaginar el mañana y Función para dos personajes de Tennessee Williams).

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El ciudadano José Pedro Carrión

Convertir el teatro en un Parlamento. Ese podría ser perfectamente el resumen de esta entrevista. José Pedro Carrión aspira a un teatro en que el público juegue un papel esencial:  “Mucha mierda, el público es quien realmente hace la función” me dice antes de subirse al escenario. El respetable auditorio cuando aplaude la palabra de Eurípides en Hécuba, de alguna forma da la aprobación a lo que el autor cuenta en su desgarradora tragedia. Y en teatros como el Arriaga, por donde pasó la función hace unas semanas, ocurre algo mágico: “El público y el teatro hacen que la palabra coja una energía especial y el teatro te hace a ti”. Esta temporada ha seguido moviendo sus espectáculos de teatro esencial como Júbilo Terminal, con el que tanto nos emocionamos DESDE MI BUTACA. Hablamos con el actor, pero sobre todo con el ciudadano que ve con ojos críticos la sociedad actual.  

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¿Qué le dice a José Pedro Carrión como actor y como ciudadano una obra como Hécuba?

Me encanta la palabra ciudadano. No quiero olvidar que ante todo soy una persona ciudadana, lo más importante que somos lo somos con el otro. Lo mejor y lo peor de los seres humanos está reflejado en la historia del teatro. Hécuba habla del presente de una forma poderosa, son palabras eternas que dichas por una actriz de la categoría de Concha Velasco, que aprendió el teatro a base de práctica, cogen un gran sentido en el aquí y ahora. Ella pertenece a una generación muy poderosa, que son dominadores del arte de la palabra bien dicha encima de un escenario. Ansiaba trabajar con ella. Estas palabras tan antiguas dichas por su boca se convierten en unos parlamentos que cuando el público los aplaude, expresa no solo su admiración por una gran artista, sino también su acuerdo con Eurípides. El pueblo encuentra en el teatro un parlamento, en el que expresa sus emociones ante lo que está escuchando, unos principios naturales de acuerdo con los cuales el hombre tendría mejor vida. Y esos principios se están viendo pisoteados por una democracia, cuyas instituciones nos demuestran la gran mentira que son.

Entre las próximas paradas de Hécuba está Torrelavega (4 de enero) y el Teatro Español de Madrid (Del 6 al 23 de febrero)
Entre las próximas paradas de Hécuba está Torrelavega (4 de enero) y el Teatro Español de Madrid (Del 6 al 23 de febrero)

El teatro como parlamento, ¿Es ese el verdadero sentido del arte escénico para José Pedro Carrión?

En este terrible contexto que perviva el teatro, que crea una ilusión de la verdad, nos hace mejores personas y mejores ciudadanos. Hécuba se convierte en un acto político para que sintamos que en el teatro nos podemos reconocer. En una época en que hemos hecho tantos teatrillos, es penoso ver que el teatro no esté en la educación de nuestros pequeños. Espero que algún día el teatro se convierta en un lugar para conocerse, reconocerse y para tener una esperanza de que esas posibilidades que tenemos como seres humanos se hagan realidad para conseguir una sociedad más justa y agradable de vivir. Hoy por hoy, el gran público no demanda teatro. Es muy poca la gente que podrá ver por ejemplo Hécuba en el Teatro Español, aunque se llene todos los días. Es lamentable que el teatro sea para las minorías cuando aporta tanto al ser humano. Tiene grandes posibilidades de llegar a muchos espectadores y no lo puede hacer.

¿Qué es el ‘teatro doméstico’ que practicas con Valery Tellechea en obras como Júbilo terminal?

Lo principal para mi en el teatro es que la persona sea la base, llevar el humanismo a primer término. No creo en etiquetas como la de pequeño o gran formato, aunque claro es imposible que nuestros espectáculos lleguen a un teatro como el Arriaga, ya me gustaría a mi… Nuestro ‘teatro doméstico’ es un teatro esencial que vamos a intentar hacer donde nos quieran. Jubilo términal trata sobre las dificultades que os hemos dejado las generaciones anteriores a los jóvenes que estáis empezando. En este caso materializado en el caso de un actor veterano y una actriz joven, pero creo que es extrapolable a cualquier otra profesión. Es complicado ‘colarse’ en los circuitos autonómicos de teatros. En lugar de trabajar unidos, nos ponen barreras para trabajar por ejemplo en un teatro de Alicante. No existe una red nacional de teatros fuerte que cree un cierto intercambio cultural. La generación de Valery ha quemado su vida formándose y ahora se encuentra con la dificultad de conseguir un espacio para poder representar sus proyectos.  

Concha Velasco: “He entregado más al teatro que a mis seres queridos”

Cuando llega Concha Velasco a la entrada de artistas del Teatro Arriaga en taxi, un par de fans la esperan en la puerta. Accede a hacerse la foto amablemente y entra comentando la conversación que ha tenido con un taxista: “Parecía que me quería sonsacar algo malo de Bilbao y esto me pasa también en otras ciudades, la verdad. Cuando he llegado al Arriaga le he dicho que era uno de los más bonitos de Europa y me ha contestado No será para tanto señora”. Ella está feliz de volver a ser la protagonista “no tanto por vanidad, sino por ser los protagonistas los que más sufren y los que más ríen en escena”. Está radiante con un vestido verde a sus 74 años que ‘luce’ con coquetería: “Déjame que me pinte un poco para las fotos, tengo que salir guapa siempre” comenta con una sonrisa antes de reencontrarse con José Pedro Carrión, uno de sus compañeros en Hécuba, que dice “cumplir un sueño al poder trabajar con una de las grandes de la escena”.

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José Carlos Plaza, un maestro. Concha Velasco vuelve a estar a las órdenes de un director con el que ya ha trabajado en varias ocasiones. Para ella lo que le hace especial es que: “Sabe tanto, conoce tanto a los actores, que saca lo mejor de nosotros”. Y ella ha vuelto a disfrutar cada momento de las lecturas de mesa con este maestro de la escena que “me enseña cosas de los personajes que yo como actriz soy incapaz de ver”.

Tras la emoción compartida en Hécuba. Cada noche, la madre protagonista de la obra de Eurípides tiene un final aciago. Se entierra viva junto a sus hijos por la culpa que le pesa por haberse tomado la justicia por su mano. Esa imagen se quedó grabada en la memoria de su nieto, que la regaló un dibujo que la actriz guarda con cariño. A Concha Velasco le cuesta mucho ‘quitarse’ el personaje cada noche, es un texto durísimo que la exige un trabajo físico de altura. Y nada más acabar, en su camerino, están preparadas unas toallas para una inmediata ducha con la que intentará deshacerse de esos sentimientos tan hondos con los que ha emocionado al público.

En Cine de Barrio recuerdo la historia del cine español y mi propia carrera”. Ya desde los tiempos de Parada, Concha soñaba con presentar Cine de Barrio, “un programa en el que creo que es un acierto que se escoja a actrices como presentadoras, ya que nosotras lo vivimos en primera persona”. Está feliz por la experiencia, pero hastiada de “Una TVE llena de recortes que ha convertido a nuestro programa en un puente entre la película de la sobremesa y ese telediario que lamentablemente no nos llena la cabeza más que de noticias malas. Tengo que cortar mucho las entrevistas a mis compañeros y eso me da mucha rabia”.

Demasiado pronto para poner punto y final a su carrera. Los últimos dos años Concha ha recorrido España con Yo lo que quiero es bailar, un one woman show en el que la artista repasaba su carrera al más puro estilo Broadway. Pero, no ha sido más que un punto y seguido. Ahí sigue subida a un escenario y advierte: “Tengo que hacer la segunda parte dentro de unos años”.

Creo que el Goya me ha marcado para no dar ningún paso en falso”. Y por fin, llegó el Goya para ‘La Velasco’. Uno de los momentos más ansiados de su carrera. Dice que la ha marcado para bien, que teniendo en sus manos ese ‘cabezón’ siente una responsabilidad extra que la hace mirar hacia el futuro con la responsabilidad de no deshacer el camino recorrido, de no errar en los próximos pasos de su carrera.

Mi mayor ilusión sería hacer un musical infantil de gran formato”. Marcada por su nieto, por el que dice sentir verdadera devoción, su ambición es hacerle feliz con un espectáculo que se aleje de la imagen que se ha podido crear de ella viendo un espectáculo tan duro como Hécuba. Eso sí, ella no se atrevería a producirlo: “No se puede perder todo por hacer teatro como en los tiempos de Marsó”.

De Concha a Concha. Al principio de la charla, DESDE MI BUTACA le ofreció la oportunidad a la polifacética artista de que se pensase una pregunta con la que le gustaría que se cerrase esta entrevista y éste fue el resultado del juego dialéctico.

P: ¿He sido feliz simplemente siendo una primera actriz o hubiese hecho falta algo más?

R: Creo que he entregado más al teatro que a mis propios seres queridos. Por eso, mis seres queridos no me dieron lo que realmente necesitaba de ellos. Ahora que estoy sola con mis dos hijos y mi nieto me doy cuenta de todo ello. Siempre se piensa que soy muy cuadriculada, muy de Valladolid, pero el carácter castellano nos da esa cosa ‘seriota’. Todo lo planifico y eso es un problema. He tenido que renunciar a muchas cosas de mi vida personal por ello, a lo mejor no está la felicidad encima de los escenarios. Mi vida hubiese sido muy distinta si me hubiese casado con un militar y hubiese ido a misa los domingos como hizo mi madre.

Esa otra vida imaginada no ocurrió nunca. Si no nos hubiésemos perdido una de las carreras más prolíficas de nuestra escena, ahí es nada. Afortunadamente, tenemos Concha Velasco para rato: “¿Cómo se llama el teatro en el que actuamos en Cantabria?”, Concha Espina la respondo. Está ultimando su maquillaje a solo unos minutos de subirse al escenario, pero no se le olvida recordarme: “Mándale la entrevista a Pentación para el dossier, no se te olvide”.