Emma Suárez: “El teatro es un ritual de comunión en el que la palabra es la protagonista”

La actriz Emma Suárez cierra esta noche el ciclo Noches de la Biblioteca de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo leyendo una selección de cuentos de Manuel Vicent, que mañana será protagonista dentro de los Martes Literarios.

La actriz esta mañana en Santander bajo la mirada del fotógrafo Pablo Hojas.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Emma Suárez?

Cada día que te subes a un escenario tú te sientes de una forma distinta, pero lo que realmente hace que cambie la representación es la ‘escucha activa’ del espectador. Esos cambios en matices que consigues con la respuesta del público es algo que hace mágico el hecho teatral. Me gusta mucho que la relación con el público sea transparente. El teatro es un ritual de comunión en el que la palabra es la protagonista. En el teatro existe un espíritu de grupo, una gran confianza en el otro, una cierta hermandad con tus compañeros. 

Viene de hacer Los hijos de Kennedy bajo la dirección de José María Pou, ¿Qué ha aprendido de este maestro de las tablas?

Tengo la sensación de que no se pudo volcar tanto como le hubiese gustado. Él estaba ensayando Tierra de nadie de Harold Pinter. Lo que más me impresionó de él es su capacidad para documentarse, tiene una memoria prodigiosa. Nos dio muchísima información de la época. Con esta obra, hemos redescubierto estos años gracias a esa documentación. Poder revivir esa época de Kennedy ha sido muy gratificante.

¿Qué queda de esa niña que con sólo 14 años rodó su primera película en la actriz que participa hoy en las Noches de la Biblioteca de la UIMP?

Sigo siendo la misma persona. No creo que me haya transformado profundamente. Sigo luchando en este oficio y tengo la suerte de trabajar en algo que me gusta, haciéndolo lo mejor posible. Sigo siendo una persona familiar que trata de proteger a mis seres queridos. Conservo cierta timidez y estoy muy agradecida por poder seguir en este camino.

¿Qué ha significado en su carrera un trabajo como el de El perro del hortelano a las órdenes de Pilar Miró?

Está muy presente. La reponen mucho en televisión y la pasan en los colegios. Me dieron el Goya y, sobre todo, me vinculó a todo un referente como Pilar Miró, fue una persona muy íntegra y muy luchadora. Es una película que cuando participo en alguna retrospectiva siempre la ponen.

¿Qué es lo que le emociona de su profesión a Emma Suárez?

Significa el deseo de conocimiento del alma humana, la necesidad de conocer a los demás. A través de los personajes tengo la oportunidad de descubrir y comprender a los demás. Es un trabajo en el que es imprescindible la observación. A través de los personajes puedo comprender a otros.

Si miramos hacia el futuro, ¿Con qué tipo de proyectos la gustaría seguir en este camino de la interpretación?

Me sigo ilusionando con proyectos como Falling Apart de Ana Rodríguez, rodada en sólo tres semanas en la República Dominicana. He trabajado con un equipo fantástico. Se ha creado un espíritu en el que todos creíamos en el proyecto, esa forma de trabajar es imprescindible. Éste es un trabajo de grupo. Detrás de nosotros, los actores, que somos la cara visible, hay un equipo que es el que hace realmente grandes los proyectos. También estoy encantada de formar parte de Todos murieron por encima de sus posibilidades de Isaki Lacuesta, que presentaremos en San Sebastián con un reparto de lujo con nombres como José Coronado y Raúl Arévalo. 

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Lo último de Miguel Del Arco, Juan Diego y Juan Mayorga llegan en enero a Madrid

Dos de los dramaturgos del momento, Miguel del Arco y Juan Mayorga, estrenarán sus últimos montajes en las próximas semanas. Y por si fuera poco, Juan Diego vuelve a los escenarios interpretando La lengua madre. Prometedor comienzo de la temporada teatral de la que os daremos consabida cuenta DESDE MI BUTACA. A modo agenda, os presentamos algunos de los próximos estrenos teatrales en la capital.

 La lengua madre de Juan José Millás en el Bellas Artes con Juan Diego (Del 8-1 al 3-2)

Tuve una relación muy conflictiva con la lengua madre, muy intensa también, pues ciertas dificultades de pronunciación que todavía arrastro hacían que las palabras, dentro de mi boca, parecieran objetos, más que sonidos. Las masticaba o las ensalivaba como si fueran un dulce y lo cierto es que para mí tenían sabor, olor, color, textura. Algunas palabras eran duras como piedras y otras se deshacían como la espuma al contacto con la lengua. De otro lado, enseguida advertí también que una palabra podía arreglarte el día o estropeártelo porque había palabras que curaban y palabras que mataban, palabras que te hacían reír o que te hacían llorar, palabras que te adormecían o que te provocaban insomnio. Descubrí con asombro que las palabras dirigían la vida de los hombres, ya que, lejos de conquistarlas, según creíamos, eran ellas las que nos colonizaban. En gran medida, estamos hechos, o deshechos, de palabras.  De esa extrañeza frente a la lengua nacería, muchos años después, este monólogo que trata de eso, de lo raro que es hablar o ser hablado.

Juan Mayorga trae al Marquina a El crítico (10-1)

Esta función es un combate. O, más bien, el último asalto de un combate, el asalto decisivo. Tiene lugar en la casa del crítico teatral Volodia la noche que recibe la inesperada visita de Scarpa, el autor de la obra que acaba de ver y sobre la que está a punto de escribir…

Del Arco reúne a Gonzalo de Castro, Luis Merlo, Emma Suárez y Belén López en Deseo (T. Alcázar, 18-1)

 Ana, una mujer de más de 40 años y casada desde hace 20 con Manu, disfuta de los relatos sexuales que le cuenta Paula, de una edad parecida y sin compromiso, a la que ha conocido por casualidad en el gimnasio. Empujadas ambas por el vértigo del deseo, deciden llevar a cabo un experimento durante un fin de semana en la casa de campo de Ana y su marido, quien será objeto del mismo junto a su amigo Teo.