Había una vez dos cómicos…

Se encienden las luces de una gran pista de circo. Un hombre se sienta y pela tranquilamente una manzana. Le observa en un señor con pelo cano y nariz de payaso, es el próximo en salir a la pista.

A mis niños de todas las edades. Si hay algo que une a los dos protagonistas de este triste post es que han conseguido permanecer en el imaginario colectivo de varias generaciones. Para los que no vivimos la época de Los Payasos de la Tele, que recordó Fernando Chinarro emocionado, Miliki era el abuelito entrañable que cantaba canciones para todos. De Tony Leblanc recordaremos su vuelta por la puerta grande al cine con Torrente y, como no, al inolvidable Cervan de Cuéntame Cómo Pasó.

Son dos tristes pérdidas para los españoles, reflejo de una época ya pasada en que brillaban con luz propia en una sociedad española con una democracia aún nonato o también en pañales. Hicieron felices a niños y mayores y lo seguirán haciendo allá dónde estén. Hace no mucho me hice con un disco de Miliki, De Cine, en el que repasaba temas de películas a dúo con gente como Francisco o Lolita. También tengo un casete de su ya mítico A mis niños de treinta años. Pero, ante todo, guardo marcado en mi retina uno de los momentos más emotivos de la historia del cine español reciente. Se trata de una brillante escena de Pájaros de Papel, el debut en la dirección de Emilio Aragón que sirvió como claro homenaje a su referente paternal y artístico. En esa escena, Miliki se lanza a un sprint interpretativo con un monólogo que, estos días más que nunca, se convierte en doloroso. Leía en algún medio que el equipo alucinó con el tempo que puso a su interpretación, palabras mayores. Sirva como homenaje, el maravilloso y emotivo reportaje que emitió ayer Informe Semanal.

De Tony Leblanc poco se puede decir que no se haya dicho ya. Emocionantes palabras inundan hoy de lágrimas los rotativos españoles. Esta mañana desayunaba con las palabras de Santiago Segura, Julio Bravo, Imanol Arias, Juan Echanove. De nuevo, palabras mayores. Caía bien a todo el mundo. Un actor entrañable que dignificaba cualquier película de los 60-70, por muy malas que fuesen. Volvió gracias a Segura que, como cómico hábil que es, le acercó al público joven con Torrente. La grandeza de los clásicos, que pueden renacer cual ave fénix una y otra vez. Se lo comentaba hace unos días a Albert Hammond, todo un entusiasta de la juventud, que ahora con 69 años se tira a la piscina con ¡un musical!. Torrente, pero también Cuéntame Cómo Pasó. Recuerdo con cariño a Carlitos Alcántara en el quiosco de Cervan, grabado para siempre en mis recuerdos televisivos.

Se apagan  los focos, comienza la última gran ovación para estos dos sabios cómicos, pero os recordaremos como se merecen los grandes. Con una sonrisa.

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6 comentarios sobre “Había una vez dos cómicos…

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