Sin vencedores ni vencidos…

la-mula-2013-04b-secun-de-la-rosa-mario-casasHabía una vez un país que no dejaba de perder a esos actores que han servido a los planos secuencia de las películas de Berlanga para llenar con sus pequeñas intervenciones la pantalla. Ellos eran protagonistas de la película un rato y eclipsaban a la pareja protagonista. Había una vez una película maldita, que se tubo que firmar como ‘Anónima’ por estar firmadas entre un reputado director, que abandonó el barco, y un hombre enmascarado. Nada de lo que les cuento es producto de mi imaginación, ocurrió tal cual. Tras varios años intentando estrenar La mula, este mismo viernes se ha estrenado con, en mi opinión, demasiado modesta acogida. Un séptimo puesto en la taquilla para una película que ha costado sudor y lágrimas sacar adelante es casi un insulto a la inteligencia, y encima tiene al huracán publicitario Mario Casas de prota, ¿Por qué menospreciamos tanto nuestro cine?

Vamos a quitarle el anonimato. La película la firma Michel Radford… Con un planteamiento totalmente berlanguiano, La mula fija su mirada en el bando nacional, el de los supuestos vencedores en la Guerra Civíl, fija su mirada en el animal y en los héroes anónimos de la contienda. El humor y el planteamiento recuerdan a La vaquilla, pero sin duda el desarrollo de la trama es más amable, menos punzante que el guión de Berlanga. El protagonista, Mario Casas, firma uno de sus mejores papeles. Siempre que sale del patrón de protagónico chuleta y ligón que le impone la industria cinematográfica, lo borda. Ya lo hizo en Grupo 7 y Carne neón. Y no, no se quita la camiseta para lucir palmito en mitad de la Guerra Civil. Cual Quijote en mitad de la batalla contra los molinos, su Juan Castro busca en mitad del bombardeo a su mula, su confidente animal. Le acompaña su Sancho particular, su escudero en mil y una batallas. Y de nuevo Secun de la Rosa nos atrapa. Sí, señores, es un digno heredero de actores de estirpe cual José Luis López Vázquez o Alfredo Landa. Construye en El Chato, un personaje muy humano, de esos a los que coges cariño.  Un aspecto que también comparte con las cintas de Berlanga es el protagonismo de los maravillosos secundarios. Empezando por Maite Sandoval, una actriz que los amantes de las tablas tenemos la suerte de disfrutar en los montajes de Los Ulen. Doña Concepción no ve un buen partido a Juan para su hija, pero cuando se convierte en héroe por azar, le mirará con otros ojos. Luis Callejo, Antonio Gil y Eduardo Velasco siempre lo dan todo en cada trabajo, ya sean protagonistas o meras comparsas. Tres actores curtidos en las tablas, ¡Cómo se nota!, que nos regalan momentos inigualables en cada intervención.Y ¿Qué decir de la maravillosa Pepa Rus cuando se junta con su amorcito Secun? Que se crea la magia, otra actriz que podría emular a Gracita Morales o a la gran Rafaela Aparicio.

Y además, el guión no es maniqueo ni partidista. Todos los personajes viven sumidos en mitad de la sinrazón de la guerra. No tenemos la sensación, como en otras películas de similar cuño, de que nos están dando el discurso partidista. Y esa es una de las claves de que esta mula galope a buen  ritmo. Es divertida, con ciertos giros ingeniosos y hay unidad en la narración a pesar de la consabida llegada del director enmascarado.

Ninguna de los tres grandes trabajos de Casas ha sido un bombazo en taquilla y sí otros títulos de dudoso interés cinematográfico, cuanto menos curioso. En esta película también debería ser un aliciente su presencia, hace un gran trabajo, esperemos que la taquilla mejore en los próximos días gracias a las mario adictas. Vayan ustedes a verla, merece la pena. Sí, es de la Guerra Civil, pero es muy divertida, ¿Hay mejor medicina para estos tiempos que una buena ración de risas?

Y si les apetece una ración doble de buen cine, no se pierdan la imaginativa Stoker. Les aseguro que no han visto nada igual. Tirando de guiños a referentes como Hitchcock se crea un universo cinematográfico nuevo, que te envuelve en una espiral narrativa de la que no serás capaz de escapar. Ha entrado en sexta posición en taquilla.

Cuando las luces se apagan…

images (1)Cuando las luces se apagan y el escenario se ilumina, el espectador espera vivir una aventura, que le cuenten una historia que le haga viajar gracias al poder de su imaginación. Muchas veces se puede llevar un chasco, pero cuando surge la magia es algo inolvidable, algo que te llega muy hondo y que solo el teatro gracias a sus recursos de arte vivo puede conseguir.

Sergio Peris Mencheta se tiró a la piscina con doble tirabuzón y posibilidad infinita de estrellarse en un acercamiento a una de las obras maestras de Shakespeare, La tempestad. Aquí torna en una Tempestad muy personal y esa es la clave del éxito del espectáculo que ahora se puede ver en el Teatro Galileo hasta el 2 de junio . Tempestad se encuadra en el ensayo de una nueva producción de la obra del autor bardo. Sí, es puro teatro. Los actores paran la representación cuando ven que les han cambiado el pie o cuando están excesivos en algunos pasajes. La versión va a la esencia del texto, coge aquellos elementos y aquellas partes del texto que cree que son esenciales para contar este cuento. En realidad, todo es un juego. El teatro es un juego, donde los espectadores pagan para ser engañados en un pacto previo que haces al pasar por taquilla. Los actores juegan a ser otros y aquí todos los actores interpretan varios papeles, subrayando ante el público este hecho, y nos resulta más creíble que en otros montajes con una veintena de actores. Se crea la magia. Se acepta el pacto espectador-actor y nos creemos en mitad de la tempestad, ¡Qué belleza de imagen se ha creado para recrear tal momento inicial del montaje! Tras un montaje de mujeres, Incrementum, Peris Mencheta se enfrentó a un montaje de hombres. Sí, como en la época del autor de Hamlet, es un hombre el que toma el roll femenino. Y de nuevo, la sensación de ser parte de un maravilloso juego infantil, ¿Quién no ha soñado alguna vez con surcar el mar en un barco y vivir una y mil aventuras? Por supuesto, sin un trabajo interpretativo colosal no sería posible conseguir la magia, que el espectador entrase en este juego de convenciones teatrales. Del excelente reparto de 8 intérpretes que interpretan  la friolera de casi veinte personajes, me quedo con el  trabajo superlativo de Victor Duplá y Javier Tolosa. El esclavo deforme de Javier Tolosa, mitad fragilidad mitad irracionalidad, es una de las mejores construcciones de personaje de la función, solo hay que ver las transiciones entre este Calibán y  el ‘racional’ Alonso. Qué decir del Próspero y Antonio de Victor Duplá. Difícil adjetivar su extraordinario trabajo.

Y las luces se encienden al final del cuento, pero la sensación de haber sido parte de una experiencia tan emocionante permanecerá en el imaginario colectivo de los afortunados espectadores…

Un éxtasis musical en el hall del Lara

teatro-actores-obra-Los intentos de inventar musicales de creación española han tenido desiguales resultados en el gran formato, con honrosas excepciones como el maravilloso Mar y cielo. Ahora bien, han surgido unos cuantos milagros en el pequeño formato, siguiendo un poco los pasos del homónimo neoyorquino, el Off  Broadway. Pegados, La barraca del Zurdo y Por los ojos de Raquel Meller demuestran que se puede hacer un musical “muy nuestro” sin necesidad de grandes presupuestos ni aparatajes técnicos. No olvidemos que no hay que hacer una diferencia entre el teatro de texto y el musical. La clave de su éxito debe radicar en que cuente algo. Una mera sucesión de números musicales sin sentido es otra cosa. Un espectáculo sí, pero no una obra de teatro en la que debe primar la historia, una buena historia,  ¿Puede tenerla un musical sobre una adolescente que recibe la llamada de Dios que le canta temas de Whitney Houston? Pero, ¿Qué invento es éste?, que diría  nuestra querida Saritísima. Lo mismo podría ser un espanto, lo más probable, o convertirse en una de esas joyitas escénicas en las que se convierten las obras estrenadas en el ya mítico hall del Lara que ha acogido espectáculos como La función por hacer, que se repondrá en el Teatro de La Abadía desde la próxima semana.

La llamada, por de pronto, contaba con un argumento original. Un campamento religioso de verano en decadencia poblado por canis adictas a Juan Magán y compañía. En mitad de ese desolador panorama vemos la luz, recibimos la llamada… de Richard Collins Moore. Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público. Desconocía que detrás de ese grandísimo actor característico se escondía un chorro de voz de ese calibre,  de ovación el número de I have nothing. María (Macarena García) queda hipnotizada por el influjo de las canciones de “la negra esa que cantaba”. Ella sigue un poco a lo suyo. Con su grupo, SUMA, pero él se la vuelva a aparecer y aquello ya es el acabose. García, con su ingenuidad y dulzura nos enamora con su deliciosa poligonera con aspiraciones divinas. Si no se habían enamorado de ella en Blancanieves lo harán con La llamada. Su amiga del alma, Andrea Ros, tiene una voz potente y un magnetismo especial con el público. Para poner orden en ese barullo está la hermana que interpreta Llum Barrera que, junto a Belén Cuesta, forman una pareja cómica deliciosa. Ojo al numerito de Viviremos felices en la fe o a su recurrente lema : “La música hace milagros, Milagros”. El libreto corre a cargo del tándem Javier Ambrossi y Javier Calvo. Han creado unos personajes humanos, a los que terminas cogiendo cariño y esa es una de las claves del éxito del espectáculo. El espectador empatiza con unos personajes que no resultan nunca excesivos. Dudo bastante que alguien pueda salir ofendido por motivos religiosos de esta función. Está escrita con estilo y, sobre todo, con clase, sin entrar en estridencias ni estereotipos maliciosos. Divertida, ingeniosa y plagada de buena música en directo. No tengo ninguna duda de que he tenido una revelación divina. La llamada entra, por derecho propio, en la lista de sucesos teatrales de la temporada. Que nadie se la pierda, que las entradas vuelan.

Maldita crisis, Maldito 21%

btw-verhogingEste artículo nace de las entrañas. Nace del malestar que me provoca que me digan que no llegan algunos espectáculos a los 30 espectadores sin ser precisamente de pequeño formato. Nace de la rabia contenida por los salvajes datos de la caída de recaudación en el cine y el teatro. Nace de que tengamos un gobierno que está matando a la cultura. El cierre de Alta Films es solo el comienzo de una hecatombe cultual en la que tiene mucho que ver la crisis, claro, pero también el maldito 21%.

¿Qué somos sin cultura? Animales irracionales, sin seso ni juicio, ¿Qué podemos esperar de un país que no apoya lo suyo? ¿Qué podemos esperar de un gobierno que ataca a la marca España, esa que tanto se llena la boca defendiendo? Pobreza no solo económica, sino intelectual. Dicen que las crisis aguzan el ingenio, pero sin una respuesta institucional, sin una bajada del IVA, señores del gobierno, nuestra industria cultural se va a pique. Luchar por la cultura siempre ha sido una batalla a contracorriente, pero en estos tiempos SALVAJES es casi una osadía montar un espectáculo o rodar una película. “Solo quiero monólogos”, es lo que más suelen querer los programadores en provincias. Barato y, a poder ser, con una estrella mediática. Si ni las grandes empresas de producción, que se de buena tinta que no van nada bien, consiguen superar este huracán mezquino, ¿Qué podrán hacer esas producciones que a modo de cooperativa están llenando las programaciones de teatros de toda España? ¿Y las agencias de comunicación que tan bien comunican el teatro que se ven pisoteadas también por la situación lamentable del teatro?

Hay un pequeño pozo de esperanza que son las salas alternativas, por supuesto. Son el germen de una revolución cultural que ya está en la calle, pero nunca se podrá “vivir” de una sala para 10 0 20 espectadores. Eso se llama “amor al arte”, aunque para llenar la nevera haya que hacer otros trabajos.

Siento no arrojar un poco de esperanza, pero esta marea es imparable. Solo nos queda cruzar los dedos para que se rectifique esta absurda situación YA MISMO, aunque por el camino los ‘muertos’ van a ser muchos… y los que quedan por caer.