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Parece ser que Leonard Bernstein concibió West Side Story, que cuenta con el legendario Stephen Sondheim como letrista, como una ópera, pero los gustos del público americano hicieron que se decantara por las formas del imperante y exitoso teatro musical de Broadway. Sea o no así, queda claro por las dos noches de éxito (hoy harán la segunda) que este título, al igual que otros muchos, encaja y mucho en la programación de un coliseo lírico de la categoría del Liceu. Bajo la batuta de Gustavo Dudamel ha llegado como cierre de excepción esta versión en concierto y con voces líricas del que quizás sea el musical más apreciado en el imaginario colectivo por el público general.
Desde luego uno de los grandes atractivos de la noche era ver al estupendoJuan Diego Flórez como Tony, volviendo de alguna forma a un registro menos lírico y más en sintonía con sus comienzos. De Nadine Sierra como María es imposible no encandilarse con su melodiosa voz. Encarna a la perfección a un personaje al que se entrega en cuerpo y alma. Bellísimos momentos los que nos regaló a dúo con Flórez, donde demostraron una química innegable y sacando lo mejor de ambos también a nivel vocal. La mejor María posible. Sin duda.
La relación de Gustavo Dudamel con esta partitura es intensa, la conoce muy bien y se nota. Tal es así que nada menos que Steven Spielberg lo llamó para ser el director musical de su remake. En esa nueva visión del clásico, por primera vez Somewhere, una de las joyas de la corona de Leonard Bernstein, cayó en manos de un personaje distinto. En este caso con guiño al reparto original. Fue Rita Moreno, la Anita original del cine, la que se encargó de este tema en esta revisión cinematográfica. De alguna forma, en este caso con guiño al público liceísta, ocurrió algo parecido en el Liceu. De repente y sin previo aviso fue Sondra Radvanovky que a modo de aparición estelar nos regaló un Somewhere delicioso, delicado, íntimo y lleno de matices. Una interpretación para el recuerdo de los afortunados espectadores que pudimos escucharla.
También tengo que destacar a Jarrett Ott como Riff. Impecable y con la picardía necesaria Isabel Leonard como Anita. Ella junto a sus amigas en América llevaron al momento más lúdico del concierto, cuando se vio dentro del siempre rígido ambiente de un teatro lírico algún movimiento de hombros entre el respetable. No me quiero olvidar del impecable trabajo de la orquesta y el coro del Liceu que engrandecieron aún más la música de Bernstein.
Quiero cerrar esta crónicacon una imagen del poder evocador de la música con una jovencita con capacidades “especiales” que emocionada por la música pasó seguramente una de las mejores noches de su vida. Y yo feliz de compartir butaca con ella desde esa pasión y ese amor puro por la MÚSICA en mayúsculas. Ojalá más veladas así en el Liceu en que dar el peso que se merece al TEATRO MUSICAL, así con mayúsculas. Al final, ovación merecida de más de 10 minutos del público liceísta. Una noche para el recuerdo.
La editorial Libros Cúpula acaba de lanzar Carlos Marín, el divo, relato artístico y humano de una persona que nos dejó con apenas 53 años. Como legado nos deja su obra inmensa y su carisma irrepetible como verdadera alma del grupo Il Divo que nunca volverá a ser lo mismo sin él.
Eran finales de 2019. El mundo comenzaba a oír los ecos de un virus del que poco o nada se sabía. Unos extraños síntomas atacaron al siempre enérgico Carlos Marín. El alma del grupo Il Divo parece que superó todo aquello, pero el destino le tenía preparado un fatal desenlace. El 19 de diciembre de 2021 con su hermana agarrándole la mano moría una de las voces y seres humanos más queridos del panorama artístico español. Alguien a quien sus allegados aún le siguen llorando e incluso el que aquí escribe que, sorprendentemente, nunca charló en persona con él, pero sí pudo verlo en uno de sus conciertos en solitario con su inseparable Geraldine. Admito que aquel 19 de diciembre de 2021 a mí también se me saltaron los lágrimas por todo lo bueno que transmitía Marín en cada uno de sus trabajos, por esa bonhomía de galán campechano que me cautivó desde que lo vi transformado en bestia en La Bella y la Bestia. Tuve en ese momento que hacerme con la grabación de su concierto en Gran Vía para que se quedase grabado en mi retina para siempre ese magnífico espectáculo.
Una trayectoria que comenzó de niño y continuó a ritmo de musical. Más allá del relato sobre la construcción del éxito del grupo Il Divo, este libro resulta también un valioso testimonio para conocer cómo llegó a ser el alma del grupo. Tras una trayectoria musical infantil con el nombre de Carlito y en la que fue estafado, su trabajo giró entre la lírica y el teatro musical, donde encontraría su lugar entre otros junto a uno de los pioneros de la producción de musicales en nuestro país y nunca lo suficientemente reivindicado, Luis Ramírez. Tanto es así que lo escogió como alternante de Sacristán en El Hombre de la Mancha. Poco después, no solo fue el primer Capitán Garfio en Peter Pan, también estuvo en labores de producción de un espectáculo que con distintas versiones y producciones ha llegado en diversas ocasiones hasta la actualidad. Todo un hito en el que por cierto contó con su querida Geraldine Larrosa como Peter Pan. Peor suerte correría Grease, primer musical que vi en mi vida, en el Teatro Lope de Vega, de nuevo con el eterno amor de su vida acompañándole, fue un duro golpe económico para Ramírez que nos dejaría muy joven sentando las bases de la futura industria del teatro musical.
También trabajó en aquellos años con José Luis Moreno, con el que vivió un tórrido episodio que a nadie extrañará tras todo lo que se ha ido sabiendo en los últimos años. Sin duda, el papel que más le marcaría en esta etapa pre Il Divo fue el protagonista de La Bella y La Bestia, que le llevó al límite e incluso a una importante lesión. Su extraordinario trabajo aún se mantiene en el imaginario colectivo de los que pudimos verlo en directo.
Junto a su inseparable Geraldine como protagonista de LA BELLA Y LA BESTIA
Unos años después llegaría ya la etapa internacional con Il Divo, de la cual el libro nos proporciona el testimonio de Simon Cowell, creador del grupo y que tuvo claro que Carlos debía ser el primer integrante y alma de Il Divo.
Mucho más que una de las voces de Il Divo. De natural inquieto desde aquellos tiempos lejanos en que despuntaba en la lírica, Marín pronto descubrió que podía sacar partido a los descansos con el grupo que le dio a la fama. Siempre apoyando a su amor eterno, Geraldine Larrosa, produjo sus discos como Innocence y la incluyó como artista invitada en unos shows en solitario realmente memorables. Fue entonces en la única ocasión en que pude charlar con ellos, vía telemáticamente para este blog que ahora sobrepasa ya los 20 años en la red. Recupero por su interés para la crónica sobre este libro, algunas de las declaraciones de Marín:
Sobre la fama que le trajo Il Divo comentó:
«La verdad es que soy un hombre con los pies en la tierra, tengo muy claro de dónde provengo y la gente que me ha apoyado a lo largo del camino. Estoy inmensamente agradecido al publico por su grandioso apoyo, ya que considero que un artista no lograría alcanzar sus metas si no tuviese el apoyo de los maravillosos fans».
Sobre los conciertos en Gran Vía al más puro estilo Las Vegas me comentó:
«Este proyecto nació realmente mucho antes que empezara en Il Divo. Era una ilusión que tenía desde hace mucho tiempo y que quería compartir con todo el publico; un recopilatorio de canciones que me han emocionado a lo largo de mi carrera musical. También tenía muchas ganas ya de mostrarle al publico todas mis facetas pasando por diversos géneros musicales».
Marquesina de sus conciertos en la Gran Vía
La vida de Carlos Marín en sus escasos 53 años de existencia sin duda fue intensa, incluso con un episodio de acoso de una fan realmente terrible que le marcó en los últimos años, pero eso no quita la gran pérdida que ha supuesto para el mundo del espectáculo. Nos queda su legado musical y el testimonio de todos aquellos que tuvieron la suerte de tenerlo cerca como recoge este Carlos Marín, el divo, que debería ser lectura obligada para cualquier amante de las artes escénicas. El telón se echó para él, pero su LEGADO y su VOZ serán eternas.
Joaquín Sabina vuelve a la carretera para presentar HOLA Y ADIÓS, una gira en la que no podía faltar la capital cántabra. Joaquín Sabina ha decidido subir de nuevo a los escenarios para saludar por última vez antes de bajar el telón. Una gira donde decirnos, donde decirse, HOLA Y ADIÓS.
Con esta nueva gira, Sabina nos brinda la oportunidad de despedir unas canciones que, aun siendo demasiado jóvenes para la eternidad que les aguarda y que de tan nuestras ya no parecen venir de un cantautor, sino de las fuentes mismas de la tradición popular, resistiendo incólumes el paso de sucesivas generaciones, nunca más serán cantadas ante miles de personas por su propio autor, que jubila su faceta de trotamundos guitarra en ristre celebrando su propia supervivencia con este convite de despedida. Con todo, como el tahúr que conoce sus cartas y cómo marcarlas, Joaquín adelanta que tras este HOLA Y ADIOS ya no habrá más periplos interminables por recintos multitudinarios, pero se guarda en la manga el as de reaparecer a placer, sea porque las musas le susurren poemas o canciones que merezca la pena compartir, o porque le piquen las ganas de subirse a cualquier entarimado para darse, darnos, un homenaje.
Sabina cuelga con HOLA Y ADIÓS sus guantes de piel de poesía y guitarra trasnochadora rellenos del polvo de la carretera y la manta, del intenso carmín de las mil veces mil y una noches, remendados tantas veces con el hilo de la derrota y la hebra de la esperanza, y preparados para ofrecernos un último nocaut emocional de más de dos horas de duración con una veintena larga de temas que son ya plegarias universales del sueño imposible del amor y del querer meterle mano a la vida. HOLA Y ADIÓS será la despedida multitudinaria de una garganta que, sin destilar, rezuma impía e impúdica verdad; de un bombín que es sinónimo de golfería dandi y pícara caballerosidad; de una icónica silueta perfilada con humo de cigarrillo y güisqui sin soda. Por supuesto, esa esencia trasnochada jamás dejará de escribir las historias y canciones que siempre le rondarán la mente. El oficio del poeta no piensa jubilarse, tampoco el del creador nocturno.
Con HOLA Y ADIÓS, la vuelta al ruedo de Sabina, se cierra un círculo que abarca medio siglo desde sus primeras apariciones públicas, cuando hacía la calle en el metro londinense, durante su autoexilio en las postrimerías del franquismo. Un incierto punto de partida para alguien que, tras cabalgar a lomos de los vertiginosos ochenta con un bello lirismo urbano que excedía el ámbito de la canción de autor, traspasó durante los noventa la frontera de profeta en su tierra para entrar definitivamente en el nuevo milenio bajo la categoría de mito internacional: desde Tierra de Fuego hasta el Desierto de Sonora, precedido por una leyenda disoluta y un sólido e impresionante torrente de canciones indelebles alojadas en una discografía totémica que, que, como ya viene sucediendo, se seguirá estudiando en los libros de la Historia del acervo popular.
En la doble cita de Santander podremos vivir por última vez 19 DÍAS Y 500 NOCHES por el Boulevard de los sueños rotos y gritar a los cuatro vientos ¡Ahora es demasiado tarde PRINCESA!
Jennifer Lopez, una de las artistas actuales más influyentes, regresa este verano a los escenarios internacionales con su tour Up All Night Live In 2025. La artista actuará el 13 de julio en el Movistar Arena. No faltarán en esta cita los grandes éxitos de su dilatada y exitosa carrera como Let’s Get Loud, Jenny From the Block o Waiting For Tonight, entre otros.
Jennifer Lynn Lopez, más conocida artísticamente como Jennifer Lopez o JLo, es una cantante, compositora, bailarina, actriz y empresaria estadounidense que obtuvo su primer trabajo como bailarina y en 1993 decidió dedicarse a la actuación. Su primer papel protagonista llega con Selena, con el fue nominada al Globo de Oro como mejor actriz. Más tarde toma parte en películas como Anaconda (1997), Un romance muy peligroso (Out of Sight) (1998) y The Cell (2000). A ellas se sumará muy pronto la esperadísima El beso de la mujer araña, en la que compartirá cartel con Diego Luna.
Entre sus hitos musicales se encuentra su debut en 1999 con su sencillo If You Had My Love que fue número uno en Billboard Hot 100, dentro de su primer álbum On the 6 (1999) con el que logra alcanzar el éxito a nivel internacional con temas como Let’s Get Loud y Waiting For Tonight. Con el lanzamiento simultáneo de su segundo álbum de estudio, J.Lo, y su película Planes de boda (The Wedding Planner) en 2001, se convirtiría en la primera persona en tener el puesto número uno en la música y en el cine, en la misma semana, alcanzando así un particular Récord Guinness.
En 2002 publica el disco This Is Me… Then (2002) en el que combina influencias del rhythm and blues y cuenta con temas como Jenny from the Block y All I Have. Su carrera continúa alternando su faceta como actriz y cantante, y en 2011 logra volver a situarse como estrella mundial, tras unirse como jueza en el programa American Idol y lanzando su sencillo más exitoso hasta la fecha, On the Floor, incluido en su séptimo disco Love?. En 2012 llega su primera gira mundial llamada Dance Again World Tour por su álbum Dance Again: The Hits.
Jennifer Lopez es considerada una de las artistas más importantes del milenio por varios medios de comunicación y revistas especializadas. Se estima que ha vendido más de 80 millones de discos y sencillos en el mundo y acumula un total de 3,5 billones de dólares en taquilla mundial con todas sus películas.
Ahora es el momento de revivir todos los éxitos de esta multifacética artista por excelencia en su concierto del próximo 13 de julio en el Movistar Arena, donde no faltarán hits como If You Had My Love, Love Don’t Cost a Thing, Jenny from the Block, Let’s Get Loud, Get Right, Waiting for Tonigh, Ain’t Your Mama, Dinero, On the Floor y Dance Again.
Como si de una anécdota de esas inverosímiles que cuentan de él se tratase, tuve un curioso encuentro con él por las calles de la ciudad a primera hora del jueves que me es inevitable mencionar: ¿Cuántas veces te vas a encontrar en tu barrio a una estrella que forma parte de toda tu vida cinéfila buscando una calle en un móvil pre-smartphone? No llevaba patatas fritas encima, así que no tuve la experiencia de que me robara alguna y saliera corriendo, pero se queda para mi recuerdo este imborrable momento. Me preguntó por una calle y encantado atendió al selfie que le pedí con sonrisa a pesar del jetlag. Desde luego no hizo suyo aquello de «never meet your heroes o nunca conozcas a tus ídolos». En su entrevista en El Hormiguero le preguntó Pablo nada más empezar si había andado por Madrid y dijo que poco y que cuando se camuflaba se ponía unas gafas. Casualidad mágica pues que me lo encontrara y sin gafas.
Pero vayamos al tajo… o no, como todo lo que tiene que ver con Murray, ¿Qué relación tiene el protagonista de El día de la marmota con Chinchón? Spoiler: W.A. Para saberlo tendréis que leer esta crónica completa tan anárquica como el propio Bill, aunque admito que sobre el escenario me sorprendió siendo asombrosamente disciplinado y ejemplar.
Se apagan las luces, no se escucha nada durante unos segundos y de repente se cuela el micro de Bill y empieza a echarse una buena risotada. Pero, ¿Qué diablos ha venido a hacer a Madrid este genio y figura? Como comenté en un post anterior: «New Worlds es una preciosa velada de música, literatura y poesía, que Bill Murray interpreta íntegramente en inglés, acompañado en el escenario por el citado Jon Vogler. También participan en el espectáculo la violinista Mira Wang y la pianista Vanessa Pérez». Hasta aquí lo meramente informativo.
El nominado al Oscar por Lost In Translation durante el espectáculo interpreta distintos textos, pero lo que más disfruta seguramente el público es cómo se toma el tema musical. Más aún cuando hace partícipe al público. En sus intentos de ‘chapurrear’ español confesó que la única que se sabía era ¿Qué será, qué será? que el público -ecléctico con parte de ellos que no sabían ni lo que venían a ver y celebrities como Dani Martín, Ara Malikian y María Hervás entre el respetable- coreó con ganas.
Entre los momentos estelares está sin duda cuando Mira Wang -con la que tiene una estupenda química, con algún que otro cuchicheo al oído y baile- junto a Vanessa Pérez y Jon Vogler se dejan llevar por la locura etílica para descubrir que el que estaba bebido era ¡el piano! Momento ideal para sacar la hilaridad de nuestro querido Bill.
Episodio aparte merece el apartado dedicado a West Side Story que comienza con un Somewhere que lleva más a la emoción que a lo meramente vocal. Con I feel pretty el público se encuentra con el Bill Murray que esperaba ver con su expresividad y comicidad en estado puro y ya con América se atreve incluso a hacer algún ingenioso y actual cambio en la letra que el público aplaude. Aún quedaba el momento en que Bill lanzó rosas al respetable cuando bajó del escenario, pero un momento ¿Y Chinchón?
«Hola mis amigos de Chinchón». Seguro que más de uno pensó que era una gracieta sin más como aquella en la que «le doy las gracias a la reina Isabel por pagar a Colón», pero no. Este saludo tenía mucho sentido. Su buen amigo Wes Anderson rodó Asteroid City allí. No lo busques, no está en el cast, pero le pareció una buena idea al bueno de Bill pasarse por allí a acompañar -como si no hubiese suficientes estrellas. Casualmente Sonia Gascón, una actriz española que hace nada se subía a ese mismo escenario con Gypsy, me comentaba que lo había conocido en ese rodaje. Este New Worlds ha sido el primer espectáculo tras acabar el musical de Banderas allí y antes de dar la bienvenido al espléndidoLibre el musical de Nino Bravo, favorito a los PremiOFF con 7 nominaciones, que llegará el 9 de julio al mencionado Teatro Nuevo Apolo.
Y hasta aquí puedo leer. Una noche memorable con el genio y figura de Bill, que recomendaría a cualquier espectador de las futuras plazas de esta gira tan especial, ¿Quién sabe si no terminarán protagonizando en su ciudad una de esas míticas anécdotas que sobrevuelan la leyenda de este mito del cine?
El Teatro Arriaga recibirá el próximo 19 de junio en su escenario a uno de los actores más icónicos de la historia del cine: Bill Murray. Llega a Bilbao una leyenda del cine, protagonista de filmes tan aclamados como Ghostbusters (Los cazafantasmas) o Lost in translation, por citar solo un par de ejemplos, y respetadísimo actor de reparto en incontables películas (Ed Wood, Rushmore, St. Vincent y un largo etcétera). Murray se subirá a las tablas del Arriaga para ofrecer al público su proyecto conjunto con el violonchelista Jon Vogler: New Worlds.
New Worlds es una preciosa velada de música, literatura y poesía, que Bill Murray interpreta íntegramente en inglés, acompañado en el escenario por el citado Jon Vogler. También participan en el espectáculo la violinista Mira Wang y la pianista Vanessa Pérez. Para aquellas personas que no puedan seguir la actuación en inglés, el espectáculo estará sobretitulado en euskera y castellano, a excepción de las partes improvisadas por el actor.
Bill Murray y Jan Vogler se conocieron durante sus viajes y se hicieron amigos en Nueva York. Curiosos por el mundo artístico e intereses del otro, el actor y el violonchelista pronto tuvieron la idea de trabajar juntos en un proyecto. Un programa que muestra la esencia de los valores estadounidenses en la literatura y la música.
Un espectáculo que comunica los puentes que los artistas han construido entre América y Europa. Twain, Hemingway, Whitman, Cooper, Bernstein, Gershwin y Foster son algunas de las voces más influyentes que han marcado generaciones en América y han mostrado al mundo el encanto, la energía y la fuerza creativa del Nuevo Mundo. Su idea de un programa conjunto fructificó en 2017.
El amor de la estrella de Hollywood por la música clásica es reciente, y su arte del lenguaje es infinito. Por lo tanto, razón de más para esperar con entusiasmo un fascinante encuentro entre la gran música y la gran literatura, protagonizado por dos maestros de su arte.
Veranos del Taoro es un festival de artes escénicas ‘a cielo abierto’ que se desarrolla anualmente en Tenerife siguiendo la línea de iniciativas como Regent’s Park Open Air Theatre de Londres o el Shakespeare in the Park de Nueva York. Tras el éxito cosechado en años anteriores con la presencia de Isabella Rossellini y John Malkovich, en esta cuarta edición el Festival ha querido darse a conocer en otras ciudades, como Madrid, Barcelona y Bilbao. Se trata de las “extensiones” del Festival, que buscan que residentes y visitantes de diferentes ciudades españolas puedan conocer una muestra de un acontecimiento teatral nacido y consolidado en Canarias.
Creado y producido por Encaro Factory, Veranos del Taoro cuenta con el patrocinio del Gobierno de Canarias (Islas Canarias, latitud de Vida), del Cabildo de Tenerife (Tenerife despierta emociones), del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz (Cultura) y de Lopesan Hotel Group. También colaboran el Centro de Iniciativas y Turismo de Puerto de la Cruz y Asociación de Desarrollo Empresarial, Pantalla Canaria, Prensa Ibérica (El Día y La Provincia), Ecopress Comunicaciones, Botánica Food&Event, Grupo Compostelana y Linaje del Pago.
En un tiempo en que la música que copa las plataformas solo se podría tildar de inútil y transitoria, uno tiene la sensación de que «la música de antes» seguirá latiendo durante décadas. De esa música de ayer, hoy y mañana sabe mucho José Luis Rodríguez, El Puma. Poco importaba que cuando pidió levantáramos la mano los que no lo habíamos visto nunca en directo, casi la mitad del Circo Price, se quedó estupefacto ante esa idea de que podríamos no haberlo visto nunca en concierto. Tiene 82 años y ha pasado por el trago del trasplante doble de pulmón. Ahí lo tienen recuperando pero teniendo claro que esta es su gira de despedida, aunque su público, de todas las nacionalidades posibles con mayoría de venezolanas, no querríamos que fuese así.
A eso de las 8 de la tarde pasadas, saltaba al escenario del Price todo un Puma, un animal que aunque no ruge, sí hizo rugir a su público desde la primera nota. En el espacio escénico madrileño se corearon canciones del inolvidable Manuel Alejandro, al que por cierto reivindicó ante millones de espectadores en El Hormiguero junto a la gran VOZ de nuestra música: Nino Bravo. Es la generosidad de los que saben que sin su compositor no podrían llegar a los espectadores. De hecho, muchas de las canciones tuvo a bien nombrar a la persona detrás de la misma.
Un álbum de recuerdos entre amigos. Uno de los momentos más especiales de la noche fue sin duda cuando interpretó Los Amigos. En ese momento en la pantalla fueron pasando Camilo Sexto, Rocío Dúrcal, Julio Iglesias o Rocío Jurado «Hoy su hija está aquí y cuando la abrace será como si estuviera con su madre» Una vida encima en los escenarios generando buenas amistades en la profesión siempre buscando ratitos de felicidad como los que reivindicó con noches tan memorables como la que vivimos ayer en el Price. Siempre agradecido al público por seguir dándole tanto como lo que da el artista sobre el escenario.
Y llegó el Pavo Real y con él, el Puma se marcó unos pasos. La última parte del concierto tras inolvidables baladas nos permitió comprobar que a pesar de los trances de la vida, el artista todavía sigue en pie y puede marcarse unos pequeños bailes. Por supuesto, el momento más esperado fue el Pavo Real, canción que lo hizo muy popular en nuestro país. Así siguió con mucho ritmo hasta los bises finales que su público acogió con entusiasmo tras casi 1h 45 minutos de concierto. Anoche tuvimos una sensación especial, hemos podido ver a un artista que con su constancia y tesón forma parte de la historia de la música universal. Eso que nos llevamos.
Admito que me enfrenté a la adaptación musical de una de mis comedias favoritas con precaución. A priori, esta historia no me convencía en exceso para trasladarse al formato musical. Además, la partitura a manos de Tim Minchin, responsable de Matilda, tampoco me llamaba especialmente la atención. Desde luego no es Stephen Sondheim, Andrew Lloyd Webber, Alan Menken ni Stephen Schwartz, mis predilecciones en el género. Su música nunca me ha tocado especialmente, aunque el musical de Matilda sea una preciosidad. Para mí, la mayor garantía la verdad venía de la mano de la productora Nostromo, con Jordi Sellas a la cabeza, que nos ha hecho ya un buen puñado de regalos a los amantes del género en los últimos años como los extraordinarios The Producers,Cantando bajo la lluvia, La Jaula de las locas, Casi Normales y -me quedé con las ganas- La tienda de los horrores.
Se abre el telón y pronto cambio el chip y aunque parezca imposible es gracias al bellísimo opening number, que hace las veces de leitmotiv musical. EnPot sortir el sol, un bellísimo número de apertura poco convencional en el que priman las voces por encima de la espectacularidad de otros musicales de gran formato. Una declaración de intenciones de un espectáculo que no juega a las grandes ilusiones, sino a las emociones que destilan unos personajes que traspasan la gran pantalla para hacerse carne en la piel de un puñado de espléndidos intérpretes. Desde Roc Bernardi, en un cambio de registro total tras Aladdin, a la Diana Roig con su voz melodiosa que parece haber nacido para el personaje. No me olvido de los secundarios con sus personajes característicos que ni nuestro Berlanga vaya. Me refiero a Oriol Burés, Marc Gómez o Ernest Fuster que con sus tablas hacen de cada pequeño personaje, un ser con entidad propia.
Uno de los aspectos que siempre se pone sobre la mesa al adaptar una película a teatro musical es cuánto de fiel se es o no a la película. Desde experiencias más literales y pegadas al celuloide como Dirty Dancing a musicales que expanden la historia y la complementan como la excelente Regreso al futuro. Afortunadamente, El día de la marmota está en este segundo grupo. Vemos prácticamente todos los momentos icónicos de la cinta protagonizada por Bill Murray -algunos con pequeñas modificaciones -, pero además profundizan en los personajes secundarios para llevar al libreto hasta la duración estándar de un musical.
Un asunto que me creaba curiosidad es cómo iban a reflejar las repeticiones temporales. Desde luego están muy bien escenificadas con el paso de las nubes en pantalla o rotando la casa. Todo cuidado al milímetro bajo la producción de Nostromo. En esta ocasión, Llácer no se ha podido encargar de la dirección escénica, que ha recaído en las sabias manos de Enric Cambray que ha sabido sacar partido a cada situación y cada personaje con inteligencia escénica. No me quiero olvidar de la banda en directo que saca matices a cada nota bajo la dirección musical de Manu Guix.
Muy agradable sorpresa este El día de la marmota, sin duda. Solo estarán hasta el 22 de marzo en el Teatro Coliseum y sí, al final termina nevando, ¿Se les ocurre algo más hermoso que ver nevar en un teatro?
Imelda Staunton, Bette Midler, Patti Lupone, Angela Lansbury, Ethel Merman y hasta Barbra Streisand luchó por ser Madame Rose en el cine. Por fin, en España tenemos nuestra versión ibérica. Nada menos que Marta Ribera. Nadie como Antonio Banderas, que está haciendo una encomiable labor de traer el mejor musical clásico a España, para dar a la actriz el papel de su vida. Gypsy es una realidad en el malagueño Teatro del Soho y es un motivo de celebración para los que amamos el género. Nunca Málaga estuvo tan cerca de convertirse en un lugar de peregrinación de los musicaleros cual Broadway ibérico. Los motivos os los cuento tras mi visita el pasado martes, en un día particularmente complejo, a este musical que sin duda junto a Los Pilares de la Tierra marcan la temporada teatral 2024-2025.
Marta Ribera, una carrera a la altura de uno de los grandes personajes de la historia del musical
No toda actriz podría interpretar un personaje de la altura de la protagonista de Gypsy. Haría falta un artículo entero solo para citar los trabajos en el musical de Marta Ribera. De Cabaret a Chicago pasando por el reciente Bailo, Bailo. De Spamalot a Grease o Jekyll y Hyde, donde compartió escenario con Raphael al que entregó el Premio del Teatro Musical de Honor. No me olvido de Company, donde conoció a Banderas que se enamoró de su trabajo. Ahora se une a la nómina de grandes divas del musical para interpretar a esta como diríamos popularmente en España «madre de la Pantoja». Un ser perdido que centra sus frustraciones artísticas en sus hijas para intentar que ellas triunfen, pero ¿Qué es el éxito? Estar en escenarios de mala muerte, de puerto en puerto como punto de enlace con un quimérico escenario de Broadway. Marta Ribera nos regala el trabajo de su vida. Aún teniendo un montón de rolles protagónicos a sus espaldas uno no puede dejar de constatar al verla respirar en la piel de su Madame Rose que este no es un personaje cualquiera. Exige por supuesto ser una excelente cantante, pero ante todo exige la verdad de una ACTRIZ que interpreta a una madre que se dirime entre el amor propio madre-hija y su ambición desmedida por conseguir el reconocimiento, ese aplauso que puede convertirse en el mayor veneno para un artista. Sobre el escenario del Soho Ribera nos deleita con algunos números que son ya historia del musical como Everything’s Coming Up Roses. Tanto es así que después de verla solo podemos constar que Antonio Banderas ha hecho la elección perfecta para este papel que cuenta además con dos excelentes apoyos en las hijas, las estupendas Laia Prats y Lydia Fairén, y en el amor de la vida de la protagonista, en manos de un impecable Carlos Seguí.
Un elenco a la altura de uno de los grandes musicales de la historia
Aunque el peso ‘cantante’ y nunca mejor dicho recae en la protagonista, tengo que aplaudir a todos y cada uno de los miembros del cast del musical. Desde luego, los personajes les van como anillo al dedo. Quiero empezar hablando de alguien que ha estado desde el principio del Teatro del Soho. Aaron Cobos ha estado en A Chorus Line, Godspell y ahora en Gypsy. Su Tulsa está lleno de una contagiosa energía y luz que traspasa el escenario con su número musical en el que nos vuelve a demostrar sus excelentes cualidades como bailarín. Tanto es la confianza de Banderas en el intérprete que ejerce también como capitán de baile y asistente de dirección. Merecido sin duda.
Dicen que no hay papeles pequeños, solo hay artistas pequeños. Desde luego es así cuando tienes a tres inmensas intérpretes juntas, pero no revueltas en el escenario. Marta Valverde es una de las grandes de nuestro musical – de hecho próximamente hará algunas funciones como Madame Rose- y siempre lo demuestra con su derroche de energía encima del escenario. Poco más que decir por ejemplo de una veterana como Carmen Conesa, también cover de Rose, y de Lorena Calero que lleva figurando en las carteleras de nuestros musicales muchos años con sobresaliente resultado. Verlas en escena es un absoluto deleite con su simpatía y buen hacer. Un verdadero trío de ases que saben sacar partido como actrices con muchas tablas que son de sus minutos sobre el escenario del Teatro del Soho.
Quiero mencionar algunos nombres más del cast. En primer lugar, otro repetidor con Banderas, Paco Morales, que ya estuvo en Company y ahora interpreta con sumo acierto al canalla Cigar. Me encantó ver también sobre el escenario a Germán Torres con su carisma contagioso habitual, Begoña Álvarez que con su sola presencia siempre cautiva y Chemari Bello, presente además en uno de los números más icónicos del musical como padre de la protagonista y después como Mr. Goldstone en una de las escenas más divertidas del espectáculo. Tampoco me olvidó del número divertidísimo de Hugo Ruiz ni del como de costumbre impecable Andrés Navarro. Además de los repetidores en el elenco, no faltan en el espléndido equipo de Banderas en el Soho nombres habituales como los de Borja Rueda con sus vistosas coreografías junto a las de Jerome Robbins, Roser Batalla en la estupenda traducción de las letras de la canciones, la simbólica escenografía de Alejandro Andújar en la que los telones son protagonistas, la iluminación siempre acertada capaz de crear ambientes únicos de Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos. Capítulo aparte merece el colorista y ecléctico vestuario de Antonio Belart y Rafael Garrigós. Al frente de la producción Marc Monserrat-Drukker con Eva Font como adjunta a la dirección de producción y Joan María Segura como ayudante de dirección y director residente.
No me quiero olvidar de la impresionante orquesta dirigida por Arturo Díez Boscovich que saca oro de la partitura con la friolera de 26 músicos desde la impresionante obertura en la que podemos ver además a toda la compañía en una especie de desfile de artistas circenses de lo más impactante. Palabras mayores. Precisamente en la noche del martes se puso en valor el trabajo de los músicos al recordar a Txema Cariñena que estuvo en Company y que tristemente acaba de fallecer.
Al final de la función un espectador al descubrir a un Banderas sonriente con el resultado de su criatura escénica viendo la función exclamó: «¡Gracias Antonio por traer a Málaga espectáculos de este nivel!» Me uno al entusiasmo. Su amor y entrega al género no va a hacer más que traernos regalos en forma de musicales como este sobresaliente Gypsy. No fue una función fácil, el teatro late al compás de la vida y esa noche la partida de Txema Cariñena y la inminente llegada de la Dana a Málaga, con mensaje casi simultáneo a la compañía a la salida cuando charlaba con ellos, hizo que la preocupación sobrevolara el ambiente. Como bien sabemos, el espectáculo debe continuar y una noche más la compañía dejó por 3 horas las preocupaciones afuera de los espectadores para hacer lo que mejor saben: Emocionarnos.
El Palacio de Santa Bárbara de Madrid acoge una exposición muy especial con motivo del estreno el próximo viernes 22 de noviembre de Wicked. La visita, con entrada gratuita, nos sumerge hasta el 24 de noviembre en el vestuario de una de las películas del año. Estuvimos en la inauguración de la exposición en un tour muy especial en el que conocimos algunos detalles de la producción de este esperado musical de la mano del amable equipo de PR de Universal y Way To Blue.
A la entrada, seguimos el camino de baldosas amarillas y encontramos una reproducción de los tulipanes que estamos seguros brillarán en la gran pantalla. Uno de los elementos esenciales de esta cinta es que se ha intentado que los espacios sean lo más realistas posibles en esta era del CGI en que todo está hecho por ordenador. Así, para la película se cultivaron nada menos que 9.000.000 de tulipanes.
Nos sumergimos ya en el Palacio de Santa Bárbara para ir descubriendo los secretos de este mundo fantástico. En una de las salas entramos de lleno en la Universidad de Shiz que está inspirado en la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, recuperando así la inspiración original de Ciudad Esmeralda en el libro de L. Frank Baum. Allí además de disfrutar de algunas piezas de vestuario, los asistentes podrán convertirse por arte de magia en un alumno de la Universidad.
Uno de los objetos estrella de esta exposición es la escoba de Elphaba que está fabricada con raíces de mangle entrelazados. En la Sala del Trono del Mago, encontramos la impresionante reproducción de la inmensa cabeza mecánica del Mago.
Tampoco faltará su vestuario que parece ya predestinado a convertirse en icónico para los amantes del universo OZ e incluso una reproducción del Expreso de Ciudad Esmeralda.
Para acabar no quiero olvidarme de los icónicos vestuarios de Glinda y Elphaba que sin olvidarse del referente teatral original dan una nueva dimensión de sus personalidades a través de su aspecto. La imagen de Elphaba es austera, rígida y angular, mientras que Glinda encarna lo refinado.
Solo podemos recomendar esta exposición del universo de Wicked que no hace más que aumentar las ganas de ver en pantalla grande esta historia mágica. Podéis verla en el imponente Palacio de Santa Bárbara de Madrid (Calle Hortaleza 87) en los siguientes días y horarios: Sábado 16 y domingo 17 de noviembre de 11h a 21h, de lunes 18 a viernes 22 de noviembre de 11h a 15h y de 17h a 21h y el Sábado 23 y domingo 24 de noviembre de 11h a 21h.
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.