Marta Ribera: Una memorable Madame Rose que ya es historia del musical en el Soho de Banderas

Un artículo de Carlos Rivera Díaz patrocinado por Carlos Rivera Comunicación

Fotos de escena: David Ruano

Imelda Staunton, Bette Midler, Patti Lupone, Angela Lansbury, Ethel Merman y hasta Barbra Streisand luchó por ser Madame Rose en el cine. Por fin, en España tenemos nuestra versión ibérica. Nada menos que Marta Ribera. Nadie como Antonio Banderas, que está haciendo una encomiable labor de traer el mejor musical clásico a España, para dar a la actriz el papel de su vida. Gypsy es una realidad en el malagueño Teatro del Soho y es un motivo de celebración para los que amamos el género. Nunca Málaga estuvo tan cerca de convertirse en un lugar de peregrinación de los musicaleros cual Broadway ibérico. Los motivos os los cuento tras mi visita el pasado martes, en un día particularmente complejo, a este musical que sin duda junto a Los Pilares de la Tierra marcan la temporada teatral 2024-2025.

Marta Ribera, una carrera a la altura de uno de los grandes personajes de la historia del musical

No toda actriz podría interpretar un personaje de la altura de la protagonista de Gypsy. Haría falta un artículo entero solo para citar los trabajos en el musical de Marta Ribera. De Cabaret a Chicago pasando por el reciente Bailo, Bailo. De Spamalot a Grease o Jekyll y Hyde, donde compartió escenario con Raphael al que entregó el Premio del Teatro Musical de Honor. No me olvido de Company, donde conoció a Banderas que se enamoró de su trabajo. Ahora se une a la nómina de grandes divas del musical para interpretar a esta como diríamos popularmente en España «madre de la Pantoja». Un ser perdido que centra sus frustraciones artísticas en sus hijas para intentar que ellas triunfen, pero ¿Qué es el éxito? Estar en escenarios de mala muerte, de puerto en puerto como punto de enlace con un quimérico escenario de Broadway. Marta Ribera nos regala el trabajo de su vida. Aún teniendo un montón de rolles protagónicos a sus espaldas uno no puede dejar de constatar al verla respirar en la piel de su Madame Rose que este no es un personaje cualquiera. Exige por supuesto ser una excelente cantante, pero ante todo exige la verdad de una ACTRIZ que interpreta a una madre que se dirime entre el amor propio madre-hija y su ambición desmedida por conseguir el reconocimiento, ese aplauso que puede convertirse en el mayor veneno para un artista. Sobre el escenario del Soho Ribera nos deleita con algunos números que son ya historia del musical como Everything’s Coming Up Roses. Tanto es así que después de verla solo podemos constar que Antonio Banderas ha hecho la elección perfecta para este papel que cuenta además con dos excelentes apoyos en las hijas, las estupendas Laia Prats y Lydia Fairén, y en el amor de la vida de la protagonista, en manos de un impecable Carlos Seguí.

Un elenco a la altura de uno de los grandes musicales de la historia

Aunque el peso ‘cantante’ y nunca mejor dicho recae en la protagonista, tengo que aplaudir a todos y cada uno de los miembros del cast del musical. Desde luego, los personajes les van como anillo al dedo. Quiero empezar hablando de alguien que ha estado desde el principio del Teatro del Soho. Aaron Cobos ha estado en A Chorus Line, Godspell y ahora en Gypsy. Su Tulsa está lleno de una contagiosa energía y luz que traspasa el escenario con su número musical en el que nos vuelve a demostrar sus excelentes cualidades como bailarín. Tanto es la confianza de Banderas en el intérprete que ejerce también como capitán de baile y asistente de dirección. Merecido sin duda.

Dicen que no hay papeles pequeños, solo hay artistas pequeños. Desde luego es así cuando tienes a tres inmensas intérpretes juntas, pero no revueltas en el escenario. Marta Valverde es una de las grandes de nuestro musical – de hecho próximamente hará algunas funciones como Madame Rose- y siempre lo demuestra con su derroche de energía encima del escenario. Poco más que decir por ejemplo de una veterana como Carmen Conesa, también cover de Rose, y de Lorena Calero que lleva figurando en las carteleras de nuestros musicales muchos años con sobresaliente resultado. Verlas en escena es un absoluto deleite con su simpatía y buen hacer. Un verdadero trío de ases que saben sacar partido como actrices con muchas tablas que son de sus minutos sobre el escenario del Teatro del Soho.

Quiero mencionar algunos nombres más del cast. En primer lugar, otro repetidor con Banderas, Paco Morales, que ya estuvo en Company y ahora interpreta con sumo acierto al canalla Cigar. Me encantó ver también sobre el escenario a Germán Torres con su carisma contagioso habitual, Begoña Álvarez que con su sola presencia siempre cautiva y Chemari Bello, presente además en uno de los números más icónicos del musical como padre de la protagonista y después como Mr. Goldstone en una de las escenas más divertidas del espectáculo. Tampoco me olvidó del número divertidísimo de Hugo Ruiz ni del como de costumbre impecable Andrés Navarro. Además de los repetidores en el elenco, no faltan en el espléndido equipo de Banderas en el Soho nombres habituales como los de Borja Rueda con sus vistosas coreografías junto a las de Jerome Robbins, Roser Batalla en la estupenda traducción de las letras de la canciones, la simbólica escenografía de Alejandro Andújar en la que los telones son protagonistas, la iluminación siempre acertada capaz de crear ambientes únicos de Juan Gómez-Cornejo y Carlos Torrijos. Capítulo aparte merece el colorista y ecléctico vestuario de Antonio Belart y Rafael Garrigós. Al frente de la producción Marc Monserrat-Drukker con Eva Font como adjunta a la dirección de producción y Joan María Segura como ayudante de dirección y director residente.

No me quiero olvidar de la impresionante orquesta dirigida por Arturo Díez Boscovich que saca oro de la partitura con la friolera de 26 músicos desde la impresionante obertura en la que podemos ver además a toda la compañía en una especie de desfile de artistas circenses de lo más impactante. Palabras mayores. Precisamente en la noche del martes se puso en valor el trabajo de los músicos al recordar a Txema Cariñena que estuvo en Company y que tristemente acaba de fallecer.

Al final de la función un espectador al descubrir a un Banderas sonriente con el resultado de su criatura escénica viendo la función exclamó: «¡Gracias Antonio por traer a Málaga espectáculos de este nivel!» Me uno al entusiasmo. Su amor y entrega al género no va a hacer más que traernos regalos en forma de musicales como este sobresaliente Gypsy. No fue una función fácil, el teatro late al compás de la vida y esa noche la partida de Txema Cariñena y la inminente llegada de la Dana a Málaga, con mensaje casi simultáneo a la compañía a la salida cuando charlaba con ellos, hizo que la preocupación sobrevolara el ambiente. Como bien sabemos, el espectáculo debe continuar y una noche más la compañía dejó por 3 horas las preocupaciones afuera de los espectadores para hacer lo que mejor saben: Emocionarnos.

La Ciudad Esmeralda cobra vida en la exposición inmersiva de WICKED

Un artículo de Carlos Rivera Díaz patrocinado por Carlos Rivera Comunicación

El Palacio de Santa Bárbara de Madrid acoge una exposición muy especial con motivo del estreno el próximo viernes 22 de noviembre de Wicked. La visita, con entrada gratuita, nos sumerge hasta el 24 de noviembre en el vestuario de una de las películas del año. Estuvimos en la inauguración de la exposición en un tour muy especial en el que conocimos algunos detalles de la producción de este esperado musical de la mano del amable equipo de PR de Universal y Way To Blue.

A la entrada, seguimos el camino de baldosas amarillas y encontramos una reproducción de los tulipanes que estamos seguros brillarán en la gran pantalla. Uno de los elementos esenciales de esta cinta es que se ha intentado que los espacios sean lo más realistas posibles en esta era del CGI en que todo está hecho por ordenador. Así, para la película se cultivaron nada menos que 9.000.000 de tulipanes.

Nos sumergimos ya en el Palacio de Santa Bárbara para ir descubriendo los secretos de este mundo fantástico. En una de las salas entramos de lleno en la Universidad de Shiz que está inspirado en la Exposición Mundial Colombina de Chicago de 1893, recuperando así la inspiración original de Ciudad Esmeralda en el libro de L. Frank Baum. Allí además de disfrutar de algunas piezas de vestuario, los asistentes podrán convertirse por arte de magia en un alumno de la Universidad.

Uno de los objetos estrella de esta exposición es la escoba de Elphaba que está fabricada con raíces de mangle entrelazados. En la Sala del Trono del Mago, encontramos la impresionante reproducción de la inmensa cabeza mecánica del Mago.

Tampoco faltará su vestuario que parece ya predestinado a convertirse en icónico para los amantes del universo OZ e incluso una reproducción del Expreso de Ciudad Esmeralda.

Para acabar no quiero olvidarme de los icónicos vestuarios de Glinda y Elphaba que sin olvidarse del referente teatral original dan una nueva dimensión de sus personalidades a través de su aspecto. La imagen de Elphaba es austera, rígida y angular, mientras que Glinda encarna lo refinado.

Solo podemos recomendar esta exposición del universo de Wicked que no hace más que aumentar las ganas de ver en pantalla grande esta historia mágica. Podéis verla en el imponente Palacio de Santa Bárbara de Madrid (Calle Hortaleza 87) en los siguientes días y horarios: Sábado 16 y domingo 17 de noviembre de 11h a 21h, de lunes 18 a viernes 22 de noviembre de 11h a 15h y de 17h a 21h y el Sábado 23 y domingo 24 de noviembre de 11h a 21h.

De Zemeckis al Universo de Oz: Los imprescindibles DE CINE para estas semanas

En un mes que parece dominado a nivel mediático en nuestro país por la innecesaria secuela de Gladiator, DESDE MI BUTACA fijamos la mirada en otros estrenos que sin duda al menos al que aquí escribe le mueven mucho más. Por un lado, HERE (fecha de estreno 5 de diciembre), que nos trae de vuelta al genial Robert Zemeckis (¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Regreso al futuro, La muerte os sienta tan bien, Las brujas). El director es sinónimo de infancia, de nostalgia para una generación que hemos crecido y aprendido a amar el cine con sus películas. Otro título que sin duda también tiene mucha culpa de la afición al cine de varias generaciones es El mago de OZ. Tras muchos trasuntos, secuelas y precuelas apócrifas de poco interés, llega por fin a salas la adaptación al cine de Wicked, el musical precuela de la famosa historia, el próximo 22 de noviembre.

Here, de nuevo Tom Hanks y Robert Zemeckis de la mano. Es sin duda, uno de los platos fuertes de la temporada cinematográfica. Reunir de nuevo, y ya van cinco veces, al tándem detrás del éxito de Forrest Gump, es un buen as en la manga. La peculiaridad de la cinta radica en el trabajo del director de fotografía nominado al Oscar Don Burgess (Forrest GumpAquamanExpediente Warren: El caso Enfield). Este rodó colocando la cámara de forma magistral para mostrar cómo la vida se mueve a través del tiempo y nunca deja de cambiar. Esta técnica deliberada consigue el asombroso efecto de que el público no sólo experimente la vida de los personajes como si fueran observadores en la sala, sino que también amplía el alcance para dar vida a la localización. El lugar es un personaje más.

Wicked, por fin el musical salta a la pantalla. Las idas y venidas para adaptar uno de los musicales más exitosos de las últimas décadas a la gran pantalla han sido sonadas. La buena noticia es que el próximo 22 de noviembre será por fin una realidad en los cines de todo el mundo. Para los que no lo sepan, Wicked cuenta la historia jamás contada de las brujas de Oz. La cinta está protagonizada por la deslumbrante ganadora de un Emmy, un Grammy y un Tony Cynthia Erivo (Harriet, el musical de Broadway El color púrpura) en el papel de Elphaba, una joven incomprendida por su inusual color verde de piel que aún no ha descubierto su verdadero poder, y por la superestrella mundial ganadora de varios Grammy y discos de platino, Ariana Grande, interpretando a Glinda, una popular joven marcada por sus privilegios y su ambición que aún no ha descubierto su verdadera pasión. En el reparto hay otros nombres como el del inconfundible Jeff Goldblum, del que tengo mucha curiosidad por ver cómo se desenvuelve en unos de los números más bonitos del musical, A sentimental man. Sí, el actor de Parque Jurásico asume el roll del Mago de Oz que estrenó en su día el inolvidable Joel Grey -el MC de Cabaret– y que en México curiosamente interpretó un español muy querido por el público, Paco Morales. La magia está servida en esta esperada cinta que los fans del musical esperamos con ansias.

«Godspell» aúna el talento creativo de Emilio Aragón y Antonio Banderas con un Adrián Salzedo en estado de gracia (divina)

Un artículo patrocinado por Carlos Rivera Comunicación

Foto Emilio Aragón y Antonio Banderas: EFE. Fotos de escena cedidas por la productora

Ahora que todo el mundo está expectante con el estreno de la adaptación cinematográfica de Wicked, conviene hacer un poco de memoria. Muchos años antes de que Stephen Schwartz se hiciese mundialmente célebre estrenó un musical de juventud basado en el Evangelio de San Mateo y en sus parábolas. Veremos en el mismo a Jesús y a unos particulares apóstoles como protagonistas. Ese espectáculo se llamó Godspell y ha supuesto la unión del talento creativo de Emilio Aragón y Antonio Banderas. Palabras mayores dentro de un espectáculo coral que cuenta con el protagonismo de Adrián Salzedo, una de las voces más hermosas de nuestro teatro musical. Mañana acaban su periplo en el Teatro Poliorama de Barcelona, pero tranquilos que la gira los llevará a Valencia, Palma de Mallorca, Alicante, Bilbao, Zaragoza, Sevilla, Vigo, Gijón y Salamanca.

Godspell es la primera coproducción de un musical que hace Teatro del Soho, nada menos que con el Estudio Caribe de Emilio Aragón. Tras su estreno en el citado teatro del malagueño, el musical se ha renovado con nuevo elenco para salir de gira. No tuve oportunidad de ver al cast que lo estrenó en Málaga, pero sí de escucharlo a través del disco que se lanzó. El renovado elenco coral cuenta con dos figuras ya de nuestro teatro musical como protagonistas: Adrián Salzedo y Erika Bleda. Los dos intérpretes se vuelven a dejar la piel sobre el escenario para sacar adelante un espectáculo complejo. Sus voces nos llevan a un estado celestial con dulzura y una espiritualidad como la que necesita esta historia y esta partitura. Todo ello con un humor que engancha tanto al público como el que la está disfrutando en el Poliorama de Barcelona. No me quiero dejar ningún nombre del estupendo elenco coral que incluye a Alberto Ladrón de Guevara (Juan Bautista y Judas), Andro Crespo (Andro), Iván Amigo (Iván), Juls Sosa (Juls), Lucía Ambrosini (Lucía), Noemi Gallego (Noemí), Nuria Sánchez (Nuria) y Raúl Ortiz (Raúl). Mento también a los swings, figura siempre en la sombra y sin la cual no se podría levantar el telón contra viento y marea: Mónica Solaun y Nicolás Vilallonga

El salto de un género a otro da vida a esta historia. La clave de que este espectáculo funcione está en el salto de género (musical y escénico) continuo en cada parábola. Podemos pasar de un teatrillo digno de una revista a las reconocibles marionetas de Ángel Calvente de El Espejo Negro, compañía malagueña que ha brillado por los escenarios con su adaptación de El verdugo, coproducción del Soho por cierto que pude disfrutar en el Teatro de la Abadía. Todo ello con cierta interacción con el público que le mete dentro de esta historia que de otra forma hubiese sido difícil que conectara.

Un espectáculo desde luego muy bien resuelto por la mano de Emilio Aragón que ha contado con Víctor Ullate Roche (en el elenco original estuvo de intérprete) para pulir un espectáculo lleno de dinamismo donde el humor, la buena música y la complicidad con el público son la marca de la casa. Si estáis en Barcelona este fin de semana no dejéis de pasaros por el Poliorama.

María Teresa Campos: Aquel tiempo tan feliz en que disfrutamos DÍA A DÍA

Cada vez que voy a visitar a Tere, la persona que me crió, es habitual que termine recordando aquellas mañanas de infancia en que tras sonar la campana del colegio salía escopetado a mi casa, a escasos metros. No era el hambre lo que incentivaba mis prisas. Era la presencia casi hipnótica de María Teresa Campos en televisión. Solo llegaba a ver el debate político en el que probablemente no comprendía gran cosa -lo más seguro. Era lo de menos, era una cita ineludible. Mis vacaciones estaban marcadas por cierto DÍA A DÍA por la oportunidad de ver a ‘La Campos’ haciendo un poco de todo como aquellos sketches en que descubrí a un señor de voz profunda llamado Paco Valladares, al que tuve la suerte de poder ver en teatro y por supuesto entrevistar. Tuve la inmensa suerte de vivir un tiempo muy feliz en mi infancia viendo sus programas. Encima tuve la oportunidad de conocer a María Teresa y a todo su equipo en la boda de Terelu en Santander en la que pude estar -cual reportero dicharachero infiltrado. Decir que fue uno de los días más felices de mi infancia es quedarme corto. Fue la única vez que la vi en persona y me quedo con lo cariñosa que fue conmigo en aquel día tan especial. Atesoro un álbum de autógrafos en casa de mis padres aún de ese día del que le hablé hace poco a Enrique del Pozo con el que tantas veladas culturales he compartido en los últimos meses.

Paco Valladares y María Teresa Campos, complicidad dentro y fuera de la pantalla

DÍA A DÍA cumplió su ciclo en televisión y ‘La Campos’ siguió en diferentes proyectos, pero yo tenía ganas de volver a sentir aquello que me había provocado cuando sin darme cuenta entonces estaba sentando las bases de mi vocación periodística. Ese proyecto llegó y se llamó ¡QUÉ TIEMPO TAN FELIZ!

En una televisión huérfana de música en directo, María Teresa recuperó a nombres que a mi generación ni siquiera le sonaban. Es el caso del inmenso Albert Hammond al que encima pude entrevistar cuando se embarcó en el musical El último jinete. Pronto el programa supo combinar de manera magistral el legado y la nostalgia con la actualidad… y no solo la musical. Recordemos que desde Rajoy a Pedro Sánchez pasaron por su programa. ‘La Campos’ era un animal político muy comprometido, pero era capaz de entrevistar y conectar con todo tipo de personas y eso en una sociedad tan polarizada como la actual es digno de aplaudir.

Albert Hammond, un imprescindible en los inicios de ¡Qué tiempo tan feliz!

Me encantó que después de esta etapa de pronto un día David Broncano la invitara a su programa y ocurriera lo que ocurrió. A María Teresa la encantaba el espectáculo -pueden rescatarla hasta haciendo un particular Hello Dolly!- Esa noche lo dio todo y el público joven se rindió a sus pies en Tiktok. Trabajadora incansable, tenía ganas de más y era difícil para ella asumir que su tiempo había pasado. Ese día sintió un subidón en su ánimo, pero la dura realidad es que ese esperado regreso televisivo nunca ocurrió. Machacada por Telecinco como no se mereció nunca, solo su desaparición hace un año puso las cosas en su sitio. Eso sí, ha tenido que ser la televisión pública la que la ha homenajeado primero con una gala en Reyes y ahora con el estupendo documental que a cargo de su hija Carmen Borrego podemos disfrutar en RTVE PLAY y que ha sido el motor de que escribiera este post.

Desde luego la sociedad no es la misma que ‘pasaba la vida’ con ella, pero nos quedamos con el legado de un tiempo en que TELEVISIÓN se escribía con letras mayúsculas.

«La Llamada» lleva su éxtasis musical al Teatre Poliorama de Barcelona

Un artículo original de Carlos Rivera Díaz

«En mitad de ese desolador panorama vemos la luz, recibimos la llamada… de Richard Collins Moore. Él es Dios. Un ser todo poderoso que canta a la Houston. Su primera y sorprendente aparición deja prendado al público»

Un éxtasis musical en el hall del Lara

Corría el año 2013. Una propuesta inaudita llamó mi atención en el hall del Teatro Lara de Madrid. El título, La Llamada, con su cartel característico y su propuesta aparentemente sin pretensiones de unos entonces pseudo desconocidos Javier Calvo y Javier Ambrossi me llamó poderosamente la atención. Estuve ahí en el comienzo del fenómeno y de hecho hice la primera reseña de un musical del que seguimos hablando 11 años después y los tuve en mi programa radiofónico junto a su celestial personaje. Hace solo unos días volví a recibir La Llamada, esta vez en Barcelona, en donde permanecerá hasta el 26 de julio. Y sí, tuvo algo de aroma a aquella primera vez y es que retomó su papel celestial Richard Collins Moore, el mismo que tenía que dar a un pedal para que saliera el humo en aquel emblemático hall del Lara. Han pasado los años, pero el encanto y el desprejuiciamiento de esta propuesta escénica sigue conservándose intacto.

Mi primera vez fuera del Lara. Lo primero que me impactó de esta por ahora última vez es cómo el espectáculo cambia cuando sale de su lugar natural durante muchos años, el Teatro Lara. Precisamente el personaje de Dios es el que más lo nota. En la emblemática sala principal del espacio escénico madrileño se instalaba la gran escalera al cielo en el patio de butacas (y no puedes evitar darte la vuelta para ver sus apariciones). En cambio, en el Poliorama una gran cruz preside la puesta en escena y oculta la parte más ‘celestial’ que se abre para dar paso al magnético Collins Moore que nos atrapa de nuevo a ritmo de I have nothing o Step by step, el momento de mayor éxtasis de la función. También entonces descubrimos a la estupenda banda, algo que está desde el principio de este espectáculo y que es un canto a la música en directo, tan necesario en estos tiempos.

En el patio de butacas sorprende que incluso en una ciudad donde el espectáculo ha estado puntualmente ocurra exactamente lo mismo que en Madrid y es que a mi alrededor escuchaba que repetían muchos jóvenes, ese público que afortunadamente que sí acude al teatro cuando se le ofrecen propuestas así que les hablan de tú a tú.

Un reparto en estado de gracia. Marta Valverde y Estrella Xtravaganza repiten en sus rolles eclesiales. Las tablas, la entrega, la energía, la voz y el buen saber hacer de Marta Valverde nos regalan algunos de los momentos -todos somos tus fans o tú el nuestro, ¿Cómo era eso Sor Bernarda?- más desternillantes de la función. El súmmum desde luego llega con el ya emblemático Estoy alegre al que Valverde y Xtravaganza se entregan en cuerpo y alma.

Precioso el trabajo de la artista de Drag Race cuando nos muestra a la hermana Milagros más vulnerable a ritmo de Todas las flores a dúo con Angy Fernández, que vuelve a ser uno de los momentos más hermosos de este espectáculo lleno de risas, pero también de esos ‘pellizquitos’ que te llegan al corazón y de eso Estrella tiene mucho. Puro corazón dentro y fuera del escenario.

Nerea Rodríguez y Angy Fernández, pura química en escena. Ya se han convertido en dos rostros imprescindibles de este musical. Con un buen número de funciones a sus espaldas, las dos jóvenes intérpretes nos siguen encandilando con su ternura y su presencia escénica. Se notan y mucho las tablas que dan ya unos cuantos años haciendo musicales a pesar de su juventud. Un gusto disfrutarlas también cantando las canciones más melódicas del musical y ¿Cómo no? Dándolo todo a ritmo de Suma Latina.

Tras salir del espectáculo, tengo la misma sensación que hace 11 años. Presiento que a estos personajes tan maravillosamente imperfectos les queda aún cuerda para rato. Felicidades a todos los que hicieron posible un título como este empezando por su productor Mariaño Piñeiro y por supuesto a Antonio Fuentes del Teatro Lara y ¿Cómo no? A los padres de la criatura, Javier Calvo y Javier Ambrossi.

Agradecimientos: Cristina Belmonte (K Comunicación) y Mariano Piñeiro

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El Soho de Banderas toca la canción de vuelta de Miquel Fernández

Fotos: Javier Salas (escena) y Álvaro Guerrero (foto de coloquio)

Muchos espectadores ajenos al género del teatro musical se sorprendieron ante la versatilidad musical de Miquel Fernández, muy centrado en el plano audiovisual en la última década, cuando arrasó en el programa Tu Cara Me Suena que ganó de forma clara. Los que vivimos la trayectoria en el género del artista lo sabíamos y queríamos que el momento de volver a verlo en un musical llegase pronto. El año pasado ya pudimos disfrutar de un regalito con el concierto de Sweeney Todd, que no nos perdimos en el Palau de la Música de Barcelona. Pues bien, Antonio Banderas ha conseguido que el intérprete vuelva al género por todo lo alto con Tocando nuestra canción, la pequeña joya que programa hasta el día 21 de julio el Teatro del Soho Caixabank que ha convertido a Málaga en un pequeño Broadway. Tanto es así que estos días comparte ciudad con el musical El tiempo entre costuras en el Teatro Cervantes.

«Se ha convertido ya en un clásico, pequeño si se quiere, tan pequeño como ese piano encogido por la lluvia con el que Sonia obsequia a Vernom en uno de los momentos más emotivos de la historia, pero tan clásico como los más queridos». José María Pou, que en su día estuvo implicado en una producción anterior del musical, expresa muy bien los motivos por los que este espectáculo es una pequeña gran joya del teatro musical. Quizás no sea el título más deslumbrante ni el que el gran público demanda a las multinacionales productoras de musicales de gran formato, pero tiene un innegable valor y es que es TEATRO, así con mayúsculas. Una historia ‘pequeñita’ o no tanto. Nos pone delante del espejo de nuestros miedos que representan las 3 dualidades de nuestros 2 protagonistas. Así, vemos a ego, pasión y escepticismo que interpretan 6 estupendos intérpretes: Javier Enguix, Diego Rodríguez, Bealia Guerra, Cristina Gallego, Rai Borrell y Georgia Stewart con Silvia Cordero, también dance captain, y Jaume Giró, director residente, como swings, figura demasiado invisible y que siempre es importante reivindicar. Estos alter ego dan un reflejo con sus contradicciones de nuestras emociones, como si se hubiesen adelantado en el tiempo a las exitosas películas Inside Out de Disney Pixar.

Y por fin Miquel Fernández tocó su canción. El que fuera protagonista de musicales como Hoy no me puedo levantar y Jesucristo Superstar ha vuelto a su casa, el teatro MUSICAL, así con mayúsculas. Tocando nuestra canción nos permite disfrutarlo en su máximo esplendor con un personaje tan complejo como Vernon. Un ser brillante componiendo pero incapaz de escribir las letras de su canción y de su propia vida. Hay algo que falla y esa pieza tiene nombre propio y es el amor. Lo que debería ser perfecto, una letrista que puede dar voz a sus canciones y a su propia vida, le llega a plantearse ¿Pueden amor y trabajo estar unidos y no salir escaldados de la experiencia?

María Adamuz repite con Antonio Banderas. La conexión creativa total con el máximo responsable del Soho llega a su súmmum con esta Sonia tan desastrosa como simplemente adorable. La dulzura, ingenuidad y locura de que dota a su personaje María Adamuz hacen un match directo al corazón con el público. La innegable química con Miquel Fernández nos regala algunos de los momentos más deliciosos del montaje. Esta alocada Sonia tiene que lidiar con la tóxica relación con su ex que no le permite unir lazos definitivos con nuestro protagonista. Si triunfa o no el amor, tendrán que descubrirlo en el teatro malagueño.

Tocando nuestra canción vuelve a demostrar que Antonio Banderas nos va a seguir haciendo muchos regalos a los amantes del teatro musical. Dentro de la elegante puesta en escena hay que destacar el impecable trabajo interpretativo, la iluminación, la escenografía que demuestra que no necesariamente más es mejor… No me olvido por supuesto de la música perfectamente interpretada por la Orquesta Larios Pop del Soho con Olga Domínguez como directora de orquesta que tuvo en su proceso previo en Madrid a Gonzalo Fernández como ayudante de dirección musical y maestro repetidor de ensayos. La director musical del Soho vuelve a recaer en Arturo Díez Boscovich. Tampoco quiero olvidarme de mentar que el equipo creativo de este musical tiene a tres leyendas del mundo del espectáculo. El libreto, con tintes biográficos sobre la historia entre Marvin Hamlisch y Carole Bayer Sager, es nada menos que de Neil Simon (La extraña pareja) con música del citado Marvin Hamslich (A chorus line) y letras de Carole Bayer que ha trabajado por ejemplo para Bette Midler o Barbra Streisand. Palabras mayores.

Tras salir del espectáculo, cargado con el estupendo programa de mano de lujo, uno no podrá dejar de tararear el tema principal, deseando que tarde o temprano tengamos la grabación en castellano, y salir con un mensaje vitalista de este musical que se convierte en una pequeña y admito que para mí hasta ahora desconocida joya del género de muchos quilates. Deseando que empiecen a sonar los acordes del Gypsy que a buen seguro me hará acercarme a Málaga de nuevo en unos meses.

El 14 de julio tendrá lugar un nuevo coloquio con el público

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LINA: La actriz que jugaba para escuchar la lluvia

“Ver a Lina me recuerda que me dedico a esto por cómo jugaba”. María León es una de las muchas profesionales que se sinceran sobre Lina Morgan en la serie documental que ha estrenado Movistar +, Lina: La mujer espectacular.

Los ingleses dicen to play y para Lina la comedia tenía mucho de eso, de juego. Ella empezó a jugar como nadie para escuchar la lluvia y es que la primera cascada de aplausos de su vida se le asemejó al ruido de una lluvia intensa. A partir de ahí comenzaría la vida artística de una persona que se convertiría en un absoluto icono de la cultura popular de nuestro país.

«Piensa en la cantidad de compañeros míos que han muerto». Quizás el único testimonio vivo de la primera compañía en la que estuvo Lina sería su primer (e infantil) primer amor, el legendario Manolo Zarzo que es sin duda uno de los testimonios más valiosos de esta apasionante serie documental. Eran unos tiempos difíciles para los cómicos pero según reflexiona la propia Lina en una entrevista de archivo contenida en el documental para ella era fascinante formar parte desde adolescente del mundo del espectáculo.

Las otras Linas. Aunque Lina en el fondo era inimitable por esa capacidad de captar la atención y las risas del respetable, en el documental se salpican las notas biográficas con momentos de recreación de algunas escenas de su carrera. Desde el ‘chanante’ y desternillante Joaquín Reyes a Goizalde Núñez pasando por la emotiva recreación de La Barraca del Amor con unos poéticos Anabel Alonso y Pepe Viyuela haciendo las veces de Lina y el inolvidable Paco Valladares.

El perfil más completo de un icono hasta la fecha. Aunque el documental tenga un tono respetuoso con la figura que trata no por ello deja de tocar temas de los que poco o nada hablaría ella misma en vida. Me refiero por supuesto a los que conciernen sobre su vida personal y de los que en este medio de caracter cultural no entraremos por no ser nuestro ‘negociado’.

Lo que sí nos importa es reivindicarla como empresaria teatral, como la primera mujer que compró un teatro en Europa, como la artista ‘revientataquillas’ que tras un pase de su obra en televisión conseguía que aún más gente fuera a su querido Teatro La Latina a verla. A ello contribuye mucho el hecho de tener perfiles entre los testimonios tan variados como Jesús Cimarro, propietario actual del Teatro La Latina, Dani Mateo, Silvia Abril, Nacha La Macha, Juan Andrés Araque, productor de Un chico de revista precisamente en La Latina o incluso el chófer de la artista, Daniel Pontes.

Viendo el documental soy consciente de qué forma se han quedado anclados en mi memoria emocional personajes como Lina Morgan. Para mí, Lina Morgan era la protagonista de esas comedias teatrales televisadas tan divertidas -tenía especial devoción por Vaya par de gemelas que tenía en VHS, pero ante todo fue la protagonista de una serie que me marcó como televidente. Sin duda, Hostal Royal Manzanares es el icono televisivo por el cual Lina será recordada en mi generación. Esa cercanía que imponía esa televisión hecha con público al más puro estilo teatral quien sabe si marcaría incluso mi pasión por el teatro. Lo pensaba viendo la serie.

Quiero pensar que de alguna forma gracias a la memoria esa tonta del bote, esa chica de revista poco convencional, esa empresaria teatral, esa mujer barbuda de la que tanto se enorgullecía y esa Reme de ‘taytantos’ enamorada de Joaquín Kremel seguirá jugando para que al final de cada función sigan llegando las lluvias… de aplausos.

Y las últimas notas del piano de Walt dejaron de sonar

«Su pregón da siempre emoción

es un ruego que va al corazón:

Compre usted, tenga piedad,

compre, compre, migas de pan»

No es ningún secreto que la canción favorita de Walt Disney era Feed the birds. Hoy, su coautor, Richard M. Sherman, nos ha dejado a los 95 años con una de las trayectorias más prolíficas de la industria del entretenimiento. A la muerte de Walt, los hermanos Sherman siguieron tocando en su despacho esta canción al piano que hoy sin duda resuena en los corazones de varias generaciones que hemos vibrado y hemos aprendido a amar el género del musical gracias a sus canciones. Quizás sea la canción que mejor ejemplariza lo que es dar y recibir amor, ese mensaje tan implícito en el Disney clásico. De eso iba esta canción y probablemente el propio legado de los Sherman que se dieron en cuerpo y alma para llevar sus mensajes optimistas y emocionales a los espectadores de todas las edades.

El primer recuerdo que tengo de su música sin duda es a través de Mary Poppins en una emisión televisada por el espacio Cine Disney de Telecinco. Me quedé pegado a la pantalla con esa historia y esas canciones que fui incapaz de quitarme de la cabeza. La descubrí como mi generación y las anteriores doblada con voces en castellano que para mí resuenan a infancia. Poco después emitirían por cierto La Bruja Novata y otra vez la magia me invadiría con esas canciones. Por supuesto a los 7 u 8 años yo no conocía la figura de estos hermanos, pero a través de su música me han acompañado toda mi vida. Después llegarían a mi vida las melodías de Merlín, el encantador, El libro de la selva y la muy reivindicable Chitty Chitty Bang Bang, fuera de la Disney y con guion del mismísimo Roald Dahl.

Quizás el momento en que fui consciente de lo que los Sherman han supuesto en la historia del cine y del espectáculo fue con una película por la que tengo una especial inclinación. Se trata de Al encuentro de Mr. Banks en la que vemos la lucha de Walt Disney por conseguir los derechos cinematográficos de Mary Poppins, mi película favorita desde aquel citado primer visionado hace cerca de 30 años. En la cinta que mostraba el proceso creativo de la inolvidable cinta, los Sherman se convertían también a los ojos del espectador en protagonistas merecidos de la historia de Disney. Después llegaría el documental The Boys, donde conocíamos la trayectoria y la no tan idílica relación de los hermanos y que tanto me sirvió de base para un proyecto que confío sacar adelante muy pronto.

Esta madrugada, sobresaltado por la noticia, la segunda canción que me vino a la cabeza en este momento fue una que los Sherman compusieron ante la ‘incredulidad’ de la pérdida de Walt. Hoy, como el protagonista infantil de La Bruja Novata nos sentimos así. Hemos perdido un trocito de la MAGIA que nos ha construido como adultos y es que «Cuando crees que ya no eres un niño y cuando en jugar no hay ya ilusión, viene la edad un poco triste y la incredulidad nació».

Richard M. Sherman tuvo la oportunidad de tocar por última vez la canción favorita de Walt en su despacho no hace mucho. Lo hizo para el momento más emotivo de Érase una vez un estudio en el que Mickey mira un retrato de Walt Disney mientras suena de fondo Feed the birds. Si es que existe un cielo ‘mágico’, seguro Richard y Robert se la estarán tocando al eterno Tío Walt.

El viaje musical de 25 años de Malú llega a su clímax con su gran celebración en Madrid

Una crónica de Carlos Rivera Díaz con fotografías de Salva Musté 

Las expectativas estaban bien altas. No todos los días se celebran 25 años en los escenarios y menos con 4 días a lleno diario en un espacio tan emblemático como el Circo Price de Madrid. La artista tuvo que añadir una fecha tan especial como el 19 de marzo, día del padre y San José, a su gira tras arrasar con las otras tres fechas en Madrid.

Son las 20:30h. Se apagan las luces, suenan los primeros acordes de Diles. El público, su público que la ha acompañado en más de dos décadas y media se prepara para este cumpleaños tan especial. La puntualidad británica es una constatación del respeto de Malú por su público. Como hacen los grandes como Raphael. Comienza una noche que desde el minuto 1 descubrimos que sería mágica. Parte de esa magia la tiene un espacio ideal para un concierto como este. Lejos de lo impersonal de lugares como el Wizink, en el Circo Price podemos mirar frente a frente a la artista sin pantallas de por medio. Todo ello creando una puesta en escena preciosista que llenó de luz la pista del circular Circo Price.

A lo largo de el recital de más de 2 horas la intérprete no deja ni uno de esos éxitos que la han convertido en una de las vocalistas femeninas más importantes de habla hispana. Así, se suceden temas como Cuántas veces, Aprendiz o Blanco o Negro, uno de los temas más queridos del público de la artista. El momento culmen llegaría con el medley final que incluiría regalos como el Devuélveme la vida, Que nadie o No Me Extraña Nada. Un momento de catarsis colectiva en que el abarrotado Price se puso en pie para corear sus temas más emblemáticos, banda sonora de varias generaciones. Solo había que echar un vistazo por el público del Price para darse cuenta de ello. Vemos en el ‘gallinero’ a un grupo de mujeres de edades bien marcadas- perfectamente podrían ser abuela, madre y nieta. La magia de la música que acompaña a todos los públicos.

Una colaboración con mucho ‘duende’. Una de las sorpresas de la noche estuvo con en un dueto muy especial. El escenario se llenaría de ‘duende’ de la mano de Israel Fernández con el que disfrutamos de la Malú más ‘flamenquita’. Una de las muchas caras artísticas que mostró la cantante durante el concierto.

Confidencias. «Para mí el escenario es el lugar donde me expreso, donde contar mis penas y alegrías». Aunque la artista no es particularmente ‘charlatana’ en sus conciertos, sí tuvo varios momentos de agradecimiento a su público por dejarla durante estos años ser quien es encima de un escenario que domina a la perfección con una de las ‘gargantas’ más privilegiadas de la escena musical en español.

Tras más de 2 horas de concierto, la artista demostró que esta carrera forjada durante estos 25 años es producto de constancia y un vibrante directo como el que vivimos en la noche del martes en el que pudimos gritar A TODO SÍ, a todo lo que esta artista nos proponga en el futuro.

  • Esta crónica ha sido posible gracias al departamento de comunicación de Riff, promotora del concierto, con mención especial a Armando Fernández por su inestimable colaboración.