Las reseñas de Alberto Morate: «La vida empieza hoy». A flor de viva voz.

Los domingos hasta el 20 de noviembre se puede disfrutar de La vida empieza hoy en la Sala Lola Membrives del Teatro Lara a las 18:15h. Alberto Morate estuvo viendo la función ayer y esta es su reseña.

La vida empieza hoy, en cada instante, en cada momento, en cada segundo que pasa, no se detiene el tiempo, no podemos rectificar lo hecho ni hacer que las personas vuelvan. Lo que tenemos que intentar es que no se marchen nunca del todo, aunque ya no estén entre nosotros.

No sirve de nada el epitafio “aquí yace…”, hay que hacerlo brillar aunque solo sea en los sueños. De esa manera, siempre su presencia nos hablará, nos acompañará, nos consolará.

Cierto es que cuando nos falta un ser querido, y más cuando es una madre, las grietas y los silencios se nos cuelan por dentro. Pero, en su sabiduría, esa madre nunca nos abandona.

Así lo entiende Tonet Ferrer, que escribe y dirige este canto de hermosura emocional, de sentimientos a flor de viva voz, cantando en directo, pues el protagonista es letrista y compositor de canciones y solo las normas maternales, el cariño de quien lo engendró hace que se esfuerce por salir adelante.

Puede que se confunda con los sueños y no distinga bien la realidad de lo onírico, pero en este caso, no importa eso, sino los diálogos, la complicidad entre madre e hijo, la música en directo, las canciones que se cantan, ampliamente conocidas, pero que se ajustan como una arteria al corazón para los sentimientos.

Te envuelven en una atmósfera de cariño, de abrazos y cercanías, de besos que ya no podrán ser, de una tristeza inevitable, pero que no debe impedir salir adelante, porque La vida empieza hoy.

Aitor Caballer y Pepa Chamorro son los intérpretes que se asoman a este pequeño reducto cotidiano de una habitación o una casa donde se mira a los ojos de la muerte con la ternura del amor, de la verdad, del refugio de la esperanza. Cantan y expresan con familiaridad particular su relación estrecha de jardín duradero.

Y además, tratan ese tema de madre e hijo/a, de pérdida, de desolación, de lluvias torrenciales sin que caiga una gota de agua. Porque al final, todo será sol que impulsa al muchacho a ser creativo, a no cejar en el empeño.

No, una madre no descansa en la tierra para siempre, nunca será así, porque seguirá atendiendo los fondos amargos de su hijo, o celebrando sus alegrías, convirtiéndose en el acicate que mueve el mundo para que no haga aguas y podamos seguir siendo niños en nuestro recuerdo. Aunque el tiempo no se detenga, precisamente porque La vida empieza hoy. Eso es lo que en esta obra de teatro vemos.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.


Las reseñas de Alberto Morate: YERMA. Yo misma he matado a mi hijo.

Yerma debería ser una canción. Una canción triste, pero no conformista. También un mar embravecido. No quiere conformarse con unas aguas calmadas.

Tiene mucha pasión en su interior, tiene un sueño. Un sueño fértil que no consigue hacer realidad.

Yerma está en sombras. Es la noche inmensa sin estrellas. Ve germinar los campos, ve prosperar a su marido, pero se le escapa el sueño en la frustración de no conseguir lo que más desea.

Yerma lo intenta, pero ha perdido la risa. Sí, podría mandarlo todo a la mierda y olvidarse del honor, de las convenciones, y seguir el dictado de su corazón. Pero estamos en 1934, como nos lo recuerda Teatro Urgente en su prólogo, y tendrá que luchar, todavía, contra costumbres casposas de una España de sacristía y en niebla.

Yerma no puede respirar, no la dejan. Le pesa el alma. Y aún no le han crecido las alas para buscar otro nido, para amanecer en una independencia en la que solo se necesite a sí misma.

Seguirá estando desnuda en boca de todos, de las lavanderas, de sus cuñadas silenciosas, de Juan, su marido que no cree en ella, de Víctor, que sí la desea pero teme ese qué dirán y por eso se marcha. Han puesto límites a Yerma. Está entre rejas, las propias y las que le tienden para que no se salga con la suya.

Cada lectura de Yerma, cada representación, cada visión, debe ajustarse a la emoción que engendra. Yerma no puede preñarse, pero desencadena un vergel de sentimientos, un ansia de poesía, una exigencia social que no pasa de tiempo ni de moda.

Están las palabras y diálogos de Federico García Lorca, auténticas, vivas, verdaderas. Está la puesta en escena de Teatro Urgente, con Ernesto Caballero a la cabeza, un poema trágico con Karina Garantivá como protagonista que no se arredra, sabiendo que ella misma se condena. Aunque desde el público no la juzguemos, porque es nuestra.

Yerma espera que la comprendamos, a pesar de la violencia final. La única forma de arrancarse esa obsesión es quitando de en medio a quien la hace fracasar (“yo misma he matado a mi hijo”).

Completan el reparto de esta versión acercándola a nuestra estética actual, además de Karina Garantivá, Rafael Delgado, Felipe Ansola, Raquel Vicente, Ksenia Guinea y Ana Sañiz.

En otra crónica anterior señalé que cada Yerma, dependiendo de quién la personifique y cómo, será distinta. Como debe de ser. Cada Yerma renace en cada nuevo montaje, en cada nueva función, porque es un embrión fecundado que Lorca nos dejó para que cada uno lo desarrollara como quisiera.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

CID con Antonio Campos llega del 1 al 3 de noviembre al Corral Cervantes de Madrid

La función podrá verse únicamente del 1 al 3 de noviembre a las 18h en el Corral Cervantes de Madrid (Paseo de la Chopera, 10). 

Ruy, Ruy Díaz, Rodrigo, El Cid, Sidi, El campeador, el de Vivar, Rodrigo Díaz de Vivar, el de los mil nombres, el de los mil rostros, el que más esculturas tiene a nivel mundial, ya que del Cid se ha hablado y se hablará mucho; que si fue un héroe, un mercenario, que si amaba a su rey, que si lo odiaba, que si atendía a las parturientas y hasta se ha dicho de él que era un encanto, un ser milagroso casi santo. El caso es que cada uno se imagina al Cid de una manera.

Quien mejor nos pueden contar su historia son los Vivares: aquella mesnada que lo siguió en el exilio; zarrapastrosos, tullidos, ánimas en pena, desechos humanos. En fin, un séquito de batalladores desconocidos; los sin nombre. Este es el cantar de los caminos, un cantar que ha llegado de boca a oído hasta nuestros tiempos. Un cantar que no está escrito, un cantar universal que habla de hombres valerosos y mujeres idealizadas. Un cantar que llega hasta nosotros a través de los hijos, de los hijos, de los hijos de los muertos.

Esta es la historia del Cid contada a través de sus hermanos, de los que desde que nació hasta que murió no se separaron de su Señor a través de la interpretación de Antonio Campos. 

Las reseñas de Alberto Morate: VIVO VIVALDI. La música tiene forma.

La música tiene forma. No es solo sonido, melodía, acordes. Tiene forma de sombra y de nubes, de vestidos de papel que suenan, tiene el sonido del mar, tiene el camino de una alfombra roja por la que pisan y pasan y pasean los bailarines que le dan esa forma.

La música, y concretamente la de Vivaldi, tiene la forma de la primavera, de las cuatro estaciones, y el sonido también de la lluvia y de la tormenta. Tiene la voz de la poesía y la piel de las musas que la inspiran.

Tiene el poder del movimiento y la atracción de la diosa que maneja a las ninfas. Tiene la avidez del cariño, y el florecimiento de un árbol majestuoso en medio del bosque. La música no tiene los pies en el suelo, porque estos, vuelan. Ejecutan piruetas imposibles, brazos como alas, cuerpos flexibles de agua y viento, luz en las tinieblas.

La compañía 10&10 Narváez, Runde, Sanz crean un espectáculo de danza para todos los públicos, donde niños y adultos nos quedamos con la boca abierta. Vivo Vivaldi y vivo la música, que tiene forma, y el baile que es un vaivén de hojas de otoño y de olas en la orilla, de ramas que se agitan con el aire, de nieve que cae, de brillo por el sudor de los cuerpos, de manos que se acercan.

Alberto Almazán, Paula Castellano, Luis Carlos Cuevas, Beatriz Francos, Inés Narváez, Mónica Runde, Elisa Sanz, José Luis Sendarrubias, Gonzalo Simón e Irene Vázquez nos levantan las emociones, la ternura, los latidos del corazón que van al compás de la música y de la luna que parece iluminar a los bailarines en un espectáculo ágil y entretenido, lleno de sorpresas, orquestación de cuerpos en un tiempo que parece que se detiene, pero que vuela.

La música tiene la forma que le dan estos danzantes, la forma del humo siempre cambiante, la de las manos que construyen, la de la palabra también, la que se susurra y solo se oye en el interior de uno mismo, la de la naturaleza que germina en un espectáculo de cuento, en una puesta en escena de melodías dulces, de líquido amniótico en la platea, de estrella y verdad, de sueños y de música que se escapa para encontrarse en los cuerpos de los que danza sin tregua.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: «Indomable». Dar importancia a las metáforas.

Nos vamos conformando con lo que nos ofrecen, para no complicarnos la vida. Es más sencillo pasar desapercibido y asentir, que protestar y caminar por un camino de ortigas. Pero siempre hay indomables, gente aislada que se interroga y se cuestiona, que quiere remover conciencias, que se mancha la ropa y se desnuda quitándose todas las vestimentas de los personajes que les tocan hacer a lo largo de su vida.

Se palpan los vientres y aunque hayan ganado peso, quieren mantener la flexibilidad, no ser un esqueleto rígido y deshojado de piel, vísceras y órganos vitales.

Creo que esa es la motivación de Jorge Albuerne, y así nos presenta Indomable, aunque él no se coma 50 huevos duros en escena. Pero sí nos muestra las caretas del fascismo, nos pone el recuerdo de aquellos que nos hicieron sufrir porque les apetecía, o desaparecer porque les molestaba que alguien pudiera saltarse la norma.

El intérprete, en una especie de performance de dolor del mundo, interactúa con el público, los implica, mezcla payasadas circenses con personajes que fueron el cáncer de la sociedad de entonces (aquellas épocas pasadas), quiere despertar a los dormidos y dar importancia a las metáforas.

Se convierte en mendigo, en demonio, en clown, en showman, en presentador, en conciencia, en entraña. Indomable de las ideas, del trabajo de oficina, de los montajes en cadena, de bajar a la mina, de dar la predicción del tiempo, ¡qué más da!,… lo que pretende es encender una chispa en nuestras almas adormiladas.

Según el propio Jorge Albuerne, “dirige e interpreta esta obra con textos propios, siempre atravesados por las lecturas de otros como José Sanchis Sinisterra, Hakim Bei, Susan Sontag, John Berger o Roberto Juarroz, así como extractos de interpretaciones de Eugen Cicero y Frank Sinatra, entrevistas a gentes indeseables y recortes de la película de Stuart Rosenberg, (La leyenda del indomable), que narra la historia de un condenado a trabajos forzados que encarna todos los atributos del antihéroe: es joven, es rebelde y está cargado de razones contra el sistema”. No sé si esto es así, mi vasta cultura no basta para discernir tantas fuentes, y si lo dijo Heidegger o Perico el de los Palotes. Pero sí llego al entendimiento del no conformismo, del grito social de forma teatral, de derribar torres de marfil, de bajar a la calle y humanizarse a pesar de los demás, de recordar la sangre que derramaron indeseables.

¿Indomable, rebeldía? ¿O solo desnudar el alma y que cada día sea una página en blanco y escribamos y representemos lo que nos venga en gana?

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

«La vida empieza hoy» ya emociona en el Teatro Lara tras ganar el Premio Max

Este inolvidable musical de pequeño formato, se puede ver los domingos a las 18:15h en la Sala Lola Membrives del Lara solo hasta el 20 de noviembre. Esta emocionante historia se ha adaptado al cine en un largometraje grabado el pasado verano. 

Premio Max del público 2021La vida empieza hoy nació de la necesidad de curar heridas. Las del dramaturgo Tonet Ferrer tras el fallecimiento de su madre, porque, según explica, “silenciar lo que sentimos es perderse media vida y llegó un momento en el que yo necesitaba hablar”. Surgió así la historia de Diego, un compositor al que se le ha desvanecido la inspiración y que, absolutamente desmotivado, siente que su vida se ha desmoronado. Cuando su madre se ofrece para ayudarle a enderezar el rumbo, Diego ve la oportunidad de tomar de nuevo las riendas de su vida y, con su ayuda, vuelve a hacer lo que más le gusta: componer música.

La vida empieza hoy no es mi historia. Ni yo soy Diego, ni su madre es la mía, aunque inevitablemente compartan algunas cosas, porque todos escribimos sobre lo que nos rodea y yo, a mi madre, cada vez la siento más cerca. En cualquier caso, esta obra es mi pequeño agradecimiento a ella, aunque podría ser un homenaje a cualquier otra madre, porque seguro que todas se lo merecen”, añade Ferrer.

Protagonizado por Aitor Caballer y Pepa Chamorro, bajo la dirección de Tonet Ferrer, el espectáculo cuenta también sobre el escenario con música en directo, así como más de una decena de colaboradores: Christina Rosenvinge, el grupo SidonieLoles LeónMiguel RellánSergio Caballero… “Es una obra muy especial para mí y por eso quería estar rodeado de amigos y artistas a los que admiro. Cuando les expliqué el proyecto, todos me respondieron con un sí en mayúsculas. Recuerdo mucho, por ejemplo, las palabras del cantante de Sidonie, Marc Ros“La música es comunicación y yo creo que aquí se ha dado una feliz comunicación”. Les voy a estar siempre agradecido”, comenta el dramaturgo valenciano. 

Este pequeño musical lleno de corazón ensalza a todas las madres a través de canciones que permanecen a nuestra memoria emocional: «Un beso y una flor» de Nino Bravo, «Te quiero» de José Luís Perales, «Hago Chas» de Álex y Christina, «No dudaría» de Antonio Flores o «Color esperanza» de Diego Torres.

Los XIV Premios del Teatro Musical tendrán lugar el 24 de octubre en el Teatro Coliseum de Madrid

Los Premios del Teatro Musical llevan 14 años premiando la labor del sector y este año no podía ser menos. Tras unos años de dificultades, en este nos encontramos con la mayor producción en teatro musical de nuestra historia. Este año la gala tendrá lugar el lunes 24 de octubre a las 21h en el Teatro Coliseum. Carlos Rivera Comunicación se encargará de la comunicación de esta edición. 

El Teatro Musical es un referente en la industria del arte, el entretenimiento, y un inmenso pilar dentro de la programación teatral, además de un reclamo perfecto para el turismo en ciudades como Madrid, Barcelona o Málaga y del resto de ciudades en España que van recibiendo estos espectáculos en gira. En la edición XIV entran a concurso las producciones de los años 2020 y 2021. Será un momento de reunión relevante para la profesión, en unos premios que ellos mismos votan como inscritos en la asociación.

El Teatro Sanpol con su Caperucita Roja, que vuelve en 2023, protagonizó un gran número en una gala

Este año los musicales más nominados son Company y Tina que cuentan con 13 nominaciones cada uno, Grease con 10 nominaciones y Cantando Bajo La Lluvia y En Tierra Extraña con 7 cada uno.

Todos los finalistas se pueden consultar en la siguiente dirección web:

En la edición XIII se llevó a cabo una entrega de premios online por la plataforma Scenikus, pero este año queríamos hace realidad esa entrega. En el photocall de la edición XIV se hará entrega de los trofeos conseguidos en el 2020, con la presencia de sus ganadores, 18 en total. Además, en la gala se entregarán 19 galardones, con actuaciones en directo y todo ello de la mano de los presentadores Inés León, Tomy Álvarez, Javier Enguix y alguna sorpresa más.

Angela Lansbury: La Bruja Novata que enamoró a varias generaciones

Anoche millones de espectadores sentimos que se rompía un trocito de nuestro alma infantil. La de aquellos que vimos en un VHS del videoclub del barrio primero y después en el mítico programa Cine Disney en España los fotogramas de una película que aún siendo ‘vieja’ como era ya a mediados de los 90 nos fascinaba de una forma asombrosa. Sí, era pura magia Disney aunque ya no estuviese entre nosotros cuando finalmente se realizó -en la primera ‘intentona’ como sustituta de Mary Poppins mientras conseguía los derechos era tal el desinterés del magnate del entretenimiento que se quedó dormido mientras los Sherman le presentaban las canciones.

La cinta en VHS está a la venta en muchos portales de coleccionismo como Wallapop.

Sin duda, acudíamos a ella de una forma inconsciente ya que nos atraía una carátula que nos llevaba a Mary Poppins, cuya comparación constante con la misma hizo que esta sobresaliente cinta -para mí sigue siendo una de las obras maestras del estudio- pasase durante un tiempo a un segundo plano en los espectadores más cinéfilos. Una pena. Allí descubrimos los misterios del arte de la brujería de la mano de una peculiar mujer que nos cautivó desde su primera aparición en pantalla con ese casco y ese sidecar con el que acudía a recoger los paquetes de curso de hechicería por correspondencia. No lo sabíamos entonces siendo unos niños, pero para muchos Angela Lansbury se convertiría en alguien muy especial en nuestras vidas.

Junto a los Hermanos Sherman y a su inolvidable compañero David Tomlinson

No podría decir el número de veces que he visto la película -muchas de ellas en los últimos años para reivindicar la cinta en un libro que estoy coescribiendo. Lo que sí tengo claro es que no dejo de quedarme pegado en la butaca con la señora Lansbury con esa humanidad que traspasa la pantalla cuando interpreta The age of not believing, uno de los mejores temas de los hermanos Sherman en mi modesta opinión. La escribieron por cierto después de la muerte de Walt cuando sentían que ya no podrían volver a creer en la magia… Disney. A pesar de los tijeretazos -existe en dvd una versión completa de la cinta- y de la escena del partido de fútbol -que muchos miembros del equipo odiaban, La Bruja Novata se está convirtiendo con el tiempo en el merecido clásico de culto que merece ser. Desde anoche nos sentimos un poco como Charlie, el hijo adoptivo de Eglentine Price al que le canta algo así como «Tu podrás pasar por eso prueba y comprenderás si quieres tú que habrá algo en ti que hará que puedas salir del pozo y ver la luz». Volviendo a ver y escuchar la deliciosa voz de Lansbury en pantalla seguro que logramos salir del pozo y ver la luz.

La gran cualidad de Angela Lansbury es que destilaba luz incluso cuando se metía en la piel de un personaje tan siniestro-maternal como Mrs Lovett, mi segundo gran encuentro con la figura de Angela Lansbury. Creo que más o menos cuando vi el Sweeney Todd de Mario Gas, una de las cimas del teatro musical hecho en España, se editó en DVD la producción televisiva que protagonizó Angela Lansbury. Por supuesto, me lo compré en cuanto tuve ocasión y hoy me va tocar volver a verlo, lo tengo clarísimo y eso que lo he visto un buen puñado de veces. Recuerdo de ese primer visionado que descubrí a la estrella de Broadway que estaba detrás de esa actriz que había marcado mi infancia. Esa mezcla de lo más siniestro con ese espíritu maternal -del que cogería algo como confesaría años después para su maravillosa Mrs Pott en La Bella y La Bestia– me cautivó e hizo que mi interés por Lansbury a través de grabaciones musicales, videos de galas en Youtube y por supuesto películas creciese.

Probablemente algunos lectores les sorprenderá que aún no haya aparecido Se ha escrito un crimen en este imaginario emocional por los diferentes momentos en que Angela Lansbury apareció en mi vida. Tranquilos, ha llegado el momento. Recuerdo haber visto muchos capítulos en mi infancia en las tardes de Antena 3, pero admito que no me llamaron especialmente la atención. Tuvo que venir el confinamiento en 2020 para que me pegase un atracón de lo más disfrutón de esta seria gracias a las reposiciones en la TDT. Entonces sí, me hice fan de Jessica Fletcher en un momento en que aún saboreaba con fricción sus últimas apariciones cinematográficas. Hoy Marc Shaiman recordaba en su Instagram lo especial que había supuesto componer para ella en Mary Poppins Returns. Yo solo puedo decir que cada vez que veo esa escena ‘floto’ como los compradores de esta señora de los globos.

Aunque en la cinta no coincide en pantalla con Dick Van Dyke, sí lo hizo hace no mucho en una película inédita en España titulada Buttons que nos hace el regalo de poder ver actuar y cantar a estas dos leyendas del cine, el teatro y la televisión. Nada mejor que despedirla trabajando feliz con el que fuera protagonista de Mary Poppins. Gracias Angela Lansbury por hacer de nuestras vidas un poquito mejor gracias a tus mágicos trabajos. Nunca te olvidaremos Eglantine Price, Mrs. Lovett, Jessica Fletcher. Nunca te olvidaremos Dame Angela Lansbury.

Las gafas delante de la butaca: El germen de una nueva etapa

A veces una idea sencilla es lo que te distingue. Cuando empecé a pensar en la imagen de Carlos Rivera Comunicación me dejé guiar por gente en la que me confío. Tienen que estar tus gafas me dijeron y así se fue fraguando el nuevo logo. Este dibujo hecho a mano fue el germen de un logo que espero sirva para comenzar una exitosa etapa profesional. A veces la vida laboral te da algún revés inesperado, pero la vocación te hace recomponerte para seguir adelante.

Deseando recibir todas las propuestas laborales de comunicación que estén por venir siempre junto a estas gafas que me hacen ser quien soy.

Nos vemos en los medios, en los teatros y muy pronto en la nueva website. Desde mi butaca comienza una nueva etapa en la que prácticamente pasará a ser un repositorio de contenidos de estos 17 años con publicaciones puntuales normalmente relacionadas con los espectáculos de Carlos Rivera Comunicación y con disciplinas no habituales en mi trabajo de comunicación.

Recogemos la gafas de la butaca para ponerlas en el primer término que siempre han merecido estar, ¿Me acompañas?

Las reseñas de Alberto Morate: «Los músicos de Bremen». Lo importante somos nosotros mismos.

En cualquier parte se puede encontrar algo mejor que la muerte”, por ejemplo, la libertad. La amistad, la solidaridad, la alegría de vivir, los deseos por conseguir algo, aunque ese algo sea algo tan poco valorado como el arte, la cultura, la música, el teatro.

Son muchos los temas y valores que trata este cuento: los anteriormente mencionados y añadimos el maltrato a los animales y las personas, cómo se aparta a los jubilados como inservibles, cómo se menosprecia la experiencia y pareciera que estamos abocados a la soledad, pero no, siempre hay esperanza, siempre buenas personas, siempre solidaridad.

El teatro Sanpol lleva 40 años haciendo estos montajes donde aúna valores, educación, artes escénicas, música, comprensión, atención por los peques, calidad, corazón,… en definitiva, sueños, gozo, vida, entretenimiento, cultura, positivismo,… porque cree, todavía, en una sociedad más apacible y menos crispada, en que el futuro son nuestros jóvenes espectadores, en que todo podría ser diferente si nos lo propusiéramos.

Los músicos de Bremen, de los hermanos Grimm, en adaptación y dramaturgia de Ana María Boudeguer y Julio Jaime Fistchel y puesta en escena de Natalia Jara, con música magnífica de Nacho Mañó (integrante del grupo Presuntos Implicados) y el elenco de la compañía de La Bicicleta del Teatro Sanpol, nos muestra un montaje espectacular, colorista cien por cien, eficiente, lleno de encanto y lleno de canciones y bailes, con toques de humor, bien cuidado con cariño y esmero, que mantiene el ritmo y abre ventanas a la diversidad, a la comprensión, a la dicha, al compañerismo, a los sueños.

Cuatro vidas que se abren al mundo, donde Bremen es más que una ciudad. Es un objetivo, es un salvavidas, es un empezar de nuevo. Es asirse a la bondad, que revierte en nosotros mismos, es luchar contra la intolerancia, es llegar a una tierra firme y apacible. Y si ese lugar queda a mitad de camino, ahí nos quedaremos, para enseñarle al mundo que lo importante no es el lugar, ni lo que se haga, ni lo que seamos, ni de dónde procedamos, lo importante somos nosotros mismos.

Después de ver esta representación dan ganas de conocer Bremen. Dan ganas de tener un burro, un gallo, un perro y un gato. Dan ganas de cantar y leer cuentos. Dan ganas de volver al teatro, dan ganas de recomendarlo, y eso hago porque, en este caso, se hace absolutamente necesario.