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Ya Aldous Huxley en “Un mundo feliz” nos mostraba una sociedad que había ganado en avances tecnológicos y que pretendía una utopía donde no hubiera enfermedades, clases sociales, y todo estuviera repartido, de forma supuesta, equitativamente. Pero se había perdido la libertad, el arte, las emociones… y que, a la postre, sería una manipulación de la política y los poderes fácticos.
Más o menos, eso viene a pasar en Adictos, donde todo, con una blancura aséptica e impoluta, va encaminado a la alta tecnología, a generar mejoras en el modus vivendi, a pretender que las personas puedan caminar sobre las aguas, metafóricamente. Pero, en realidad, como una guadaña que no cercena, la manipulación es evidente, aunque quieran mantenerla oculta. Cantos de sirena. Y, sin embargo, las revoluciones se suceden, las protestas, no conviene tampoco que el mundo se entere de ciertos tejemanejes.
Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez firman esta blancura de lirios, delirios, locura, experimentos, que van hacia una elegía sin exterminio, solo (y nada menos), que a una trituradora de la libertad, a acuchillar las emociones, porque si se amurallan las conductas, aquí paz y después olvido.
En escena, tres mujeres. Tres actrices que se mantienen en pie con la dignidad de tres gigantes que intentarán luchar contra el stablishment del control remoto. Lola Herrera, hermosa nube en un atardecer soleado, con la elegancia de las grandes damas, metal de oro de la escena. Acompañada de dos no menos estrellas, Lola Baldrich y Ana Labordeta, exactas en sus roles, emitiendo un aroma de cosecha recién segada, de petricor en la cima del mundo. Y, para no dejar el trío solo, se apoyan en la mano firme y decidida, pero con mucha ternura, en la dirección de Magüi Mira, que vive en ellas, que les dedica su balada del silencio para que se ilumine la luna.
Nos acercamos a ese futuro que vaticinan los autores, o la fuerza del amor, del cariño, del instinto humano y no cibernético deberá seguir en la lucha. Aún debe brotar la esperanza entre el nácar hipnótico de los que ya solo ven negocio, manipulación, economía. Seamos Adictos de los valores, no de la tecnología, no de la realidad virtual, no de la modificación genética, no de las máquinas, por mucho que estas hablen y parece que piensen porque si no, llegará un día en que los utensilios (útiles para ellos, los que mandan) seamos nosotros.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Hay historias que parecen predestinadas a repetirse. Nuestro protagonista forma parte de una familia con solera artística. Su hermano Carlos Solano también se dedica al teatro musical, una industria que hace ya unos años también acogió a Adrián Salzedo, actual protagonista de Malinche. Distintos apellidos artísticos con el sueño de compartir un musical juntos. De momento cada uno en un título esta temporada. Víctor Díaz mira la temporada con ilusión al estar en Charlie y la fábrica de chocolate y su mirada torna en emoción infantil cuando nos confiesa que fue su primera lectura. Con la veteranía que dan los años, pero sin perder ni una pizca de la chispa que se necesita para seguir brillando encima de un escenario es siempre un placer charlar con este avezado intérprete, parte indispensable de una familia unida en la creación.
Carlos Rivera: ¿Cuáles son los ingredientes de Charlie y la fábrica de chocolate para atrapar al público?
Víctor Díaz: De los títulos que hay en cartel es el que más me atrae, fue el primer libro que yo leí además con 6 añitos. Me enamoré de la historia, he visto las dos películas y cuando escuché la música del musical me impactó. Toca todos los palos y te mantiene en vilo con un hilo conductor maravilloso. Las melodías son de mucha altura. La verdad es que hacer comedia es muy difícil, pero también muy agradecido. A nivel escenografía que viene de Italia, me encanta, no se come al actor si no que está por delante. A veces el envoltorio es muy importante y aquí lo es. Mis compañeros son estupendos, me siento muy afortunado de estar en este elenco lleno de talento. Es un regalo volver a estar con Edu Soto tras lo que vivimos en Cabaret… juntos tenemos mucho peligro y estamos en el mismo camerino. Ahí lo dejo.
C.R: Se viene una gran cantidad de títulos en Madrid, ¿Hay suficiente público en la capital española?
V.D: La gran incógnita es saber si la gente podrá responder ante esta avalancha de títulos especialmente en Madrid. Todos tenemos un bolsillo agujereado después de pasar por lo que hemos pasado, pero creo que debemos hacer un esfuerzo. La cultura es una medicina para el alma. Cuando vas a ver un musical te olvidas de los problemas y es un momento de vida feliz. Esos momentos merece la pena pagarlos.
C.R: Llevas muchos años en los escenarios y has visto cómo ha evolucionado el teatro musical en España…
V.D: He tenido la suerte de vivir la evolución de los musicales desde que estaban en pañales. Ahora hay escuelas e internet que en mis comienzos ni podíamos soñar con todo eso. En mi época ni había castings. Hacían una red de teléfonos para contactar con los intérpretes. Yo recuerdo que comencé a escuchar musicales gracias a una tienda de la calle del Pez que importaba discos de musicales de Broadway. Aquí solo se había hecho Evita, Jesucristo Superstar, El diluvio que viene y después Los Miserables. Luego llegaría después de Luis Ramírez Stage que sentaría las bases de consolidación del género en España. Ahora, Madrid se ha convertido con tal cantidad de títulos en la capital del género en español. Es alucinante el nivel y el volumen de negocio de una industria muy joven que ya está generando mucho público nuevo.
C.R: Familia de artistas. El último en dar el paso fue Adrián Salzedo que ahora protagoniza Malinche, ¿Era inevitable que él también se dedicase a esto?
V.D: Yo lo vi claro desde que con dos años se subió al escenario a hacer una zarzuela. Tengo las fotos y no quiere que se vean, lo guardo por si necesito sacarlo algún día jejeje. Con 8 añitos estaba ya haciendo La bella y la bestia. Yo me di cuenta en ese momento de que iba a ser su camino. En la adolescencia siguió haciendo cositas, pero la llamada de Ricard Reguant para hacer Willy Fogg fue capital. Yo he pasado de que dijesen que Adrián Salzedo era mi hermano a que ahora todo el mundo me conoce como el hermano de él. Estoy muy orgullo de él.
C.R: Aún no ha llegado ese musical soñado en que se junten los tres hermanos…
V.D: Estuvimos a punto de juntarnos los tres en la gira de Los Miserables. Yo creo que en el fondo tienen miedo de que si nos contratan a los tres vayamos todos a una. No lo sé. Esa es la razón de que tengamos tres apellidos artísticos diferentes. Todos somos Díaz y tomamos esa decisión para poder coincidir juntos, cosa que solo ha ocurrido en nuestro conciertos. Con Carlos he coincidido en 8 títulos. Me alegro mucho de que tenga ese reto maravilloso con Los puentes de Madison y Adrián está de primera espada en Malinche.Cuando sí pudimos juntarnos fue para vivir una experiencia vital importantísima durante la primera ola trabajando en residencias. Yo creo que por eso ahora estamos valorando aún que los tres vayamos a estrenar musical en esta temporada.
C.R: Por último, cuéntanos si tú fueras un espectador DESDE MI BUTACA, ¿Por qué debería animarse el público a ver Charlie y la fábrica de chocolate en el Espacio Delicias?
V.D: Va a empezar la función y vas a decir pues sí, está bien. A medida que transcurre la obra te preguntarás ¿Cómo están haciendo eso? Hay cosas que vuelan, cambios de ropa de medio segundo que no había visto nunca. La música merece la pena escucharla con esta orquesta maravillosa liderada por Julio Awad, César Belda y Gonzalo Fernández. Los tres son maravillosos. Cuando un musical está avalado por un libro así es un plus. Silvia Montesinos ha hecho una adaptación muy buena en la que las partes cantables están muy bien construidas. El sonido, luces, escenografía... Todo es perfecto en este equipo humano que se ha convertido en una gran familia. Solo necesitamos a nuestro querido público y es que no va a dejar a nadie indiferente.
Willy Wonka al cuadrado. En el Espacio Ibercaja Delicias de Madrid tendremos un doble motivo para ver al menos dos veces Charlie y la fábrica de chocolate. Edu Soto llevará la voz cantante en alternancia con un Víctor Massán que lleva años regalándonos grandes trabajos en el campo del teatro musical. Charlamos con ambos en estos primeros días de vida de esta criatura escénica que estamos seguros hará felices a grandes y pequeños con la brillante partitura de Marc Shaiman con el que charlamos hace solo unos meses.
«¿Cómo voy a rechazar este regalo que me ofrece la vida llamado Willy Wonka?» Edu Soto ha tenido un largo camino hasta llegar a este 15 de septiembre en que por fin el telón se ha levantado. Ya en 2020 justo una semana después del confinamiento fue a Milán a ver el musical. Iba a ser su próximo proyecto, pero la vida tenía otros planes mientras los hermanos Fernández le insistían en que tarde o temprano estrenarían y le querrían en esta aventura. Ante ese parón de nuestras vidas, Soto se lió la manta a la cabeza para contar el confinamiento en un show en el que reunió a su padre y a su mujer. Su Post! en el Príncipe Gran Vía fue un «parche» en forma de agradecido espectáculo que fue el camino a modo de preludio a este feliz estreno como el artesano del chocolate.
Dos visiones que ponen el acento en una buena interpretación. Si en algo coinciden Víctor Massán y Edu Soto es en enfrentarse a su personaje sacando todo lo que si rascas oculta esta inolvidable creación de Roald Dahl. Hasta tal punto ha sido la importancia que Soto ha puesto en la interpretación que en algún ensayo: «he pedido que más allá de la exigencia coreográfica pudiésemos tener más tiempo para la interpretación». Massán confiesa sentirse satisfecho de que por fin en el teatro musical español se apueste por la formación «en interpretación y que no se queden solamente en las clases de canto y baile». A fin de cuentas, el actor de musical es un athleta de las artes escénicas que debe desenvolverse en todos los campos y es que como confiesa un intérprete que viene de fuera del género como Edu Soto: «Lo que se hace en un musical es un ejercicio de malabares tan exigente que respeto mucho a los profesionales del género». Otra cosa es que desde el sector se les valore como merecen a la hora de enfrentarse a otros trabajos de imagen, pero Massán tiene claro que «deberíamos valorar qué falla en nuestro perfil para que no nos llamen fuera del teatro musical y en algunos casos es por la interpretación».
Una visión externa al mundo de los musicales. Edu Soto nos confiesa que no es espectador de musicales como sí lo son la mayoría de sus compañeros del reparto. De alguna forma, siente que este hecho le permite «no tener ideas preconcebidas». Así, se ha podido enfrentar al personaje «con una libertad que sirve para que este personaje funcione». A él lo que le preocupa es «que se entienda la historia, nos haga gracia y nos emocione cuando tiene que hacerlo». Un planteamiento que encaja muy bien con las palabras de Víctor Massán cuando nos confiesa que más allá de la espectacularidad de la propuesta es importante en el teatro musical «ir al fondo de los personajes».
Huyendo del ‘doblajitis’. En algunas ocasiones, se ha tachado a nuestros profesionales de enfrentarse al género «con tonalidades, como si fuera una película doblada». Para Víctor Massán también como espectador «me distancia mucho y es que hay actores a los que les encanta escucharse». Por eso, el otrora MC de Cabaret aboga por hacer un ejercicio de humildad en esta profesión de egos y comenta que «la humildad es una medicina muy amarga». Habla desde la propia experiencia de ese momento en que como intérprete te das cuenta de que suenas «falso» y que tienes que reconvertir tu trabajo en algo verdadero.
«Este musical es como Pixar. Está la mirada del niño que ve lo básico y la del adulto que sabe mirar más allá». En una temporada en que los espectáculos de teatro musical familiar van a ser los reyes de la corona, Massán nos cuenta algunas claves de un título que «podrán venir a venir incluso sin niños». Ingredientes no le faltan a este cóctel escénico en el que nos prometen que incluso nos echaremos alguna lagrimita con estos niños intérpretes con los que parecen estar encantados de trabajar sus Willy Wonka. Y todo con dos actores que como sentencia Edu Soto volverán a buen seguro a brillar sobre el escenario consiguiendo «romper con lo establecido».
Cuando uno se sienta a charlar con el productor Gonzalo Pérez Pastor sabe que se sienta ante alguien que conoce muy bien al público español. Muchos años de carrera como artífice de musicales que han sido un éxito -con alguna apuesta más especial como Avenue Q– han desembocado en nueva etapa al frente del nuevo Vértigo 360. Vuelve a darle un giro a su espectáculo Cruz de Navajas con primeras paradas en Zaragoza y Barcelona, pero también apuesta desde la distribución por shows españoles como María Callas. Sfogato y Superthings Live. También con la mirada puesta en el futuro Frida, charlamos con este destacado miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España con el que repasamos el panorama del teatro musical en España en una temporada plagada de destacados estrenos.
Carlos Rivera: Nuevas voces dan la alternativa en la nueva etapa deCruz de Navajas, ¿Cómo ha sido esa búsqueda?
Gonzalo Pérez: Hemos buscado gente con perfiles muy peculiares tanto cantando como hasta físicamente, con mucha personalidad. Una de las cosas importantes era poner el espectáculo al servicio de esos artistas y no al revés. El resultado es muy distinto al de cualquier otro espectáculo.
Lucía Bentabol es una de las protagonistas de Cruz de Navajas
C.R: Mecano conecta con las nuevas generaciones que no habían nacido cuando el grupo se separó, ¿A qué crees que se debe esa conexión?
G.P: Creo que tiene mucho que ver con la respuesta anterior. Si tú pones en el escenario a gente de veintitantos años -que no habían nacido cuando se separó Mecano- pasa un poco como cuando a van a ver ver El fantasma de la ópera y se fascinan por esa música. Cuando tú pones esas notas en manos de gente más joven con unos arreglos más actuales a la gente le encanta. Descubren la música de Mecano que tiene algo que poco a poco enganchan al público.
C.R: En esta reentré del show, ¿Qué papel van a ocupar las proyecciones que tanto gustaron en la etapa de Ifema?
G.P: Van a tener protagonismo por supuesto. La teoría del espectáculo no la hemos cambiado. Vamos a seguir presentando esas canciones que conocemos con esas proyecciones tan bestias y bonitas que casi podríamos presentar a un festival de cortos por lo bien que están realizadas. Hemos cambiado algunas con la misma idea, pero parecido no es lo mismo. Los que lo hayan visto varias veces se darán cuenta que es un poco distinto. Tiene sentido ya que los artistas, los arreglos y los vídeos son diferentes.
C.R:Zaragoza es el comienzo, ¿Tiene esta plaza alguna significación especial para la industria del espectáculo?
G.P: La verdad es que sí. Es una de las ciudades que marca el gusto de las ciudades, te sitúa para saber si lo que estás haciendo va a funcionar. Es junto a Valencia la gran ciudad de muestreo de este país. Tiene que ver con que es un cruce de caminos de gente que viene de lugares como Cataluña y Madrid. El público está muy acostumbrado a los grandes espectáculos desde la época de la Revista. Es la salida de gira.
Un momento del ensayo
C.R: Este año en la “batalla” musicalera Madrid-Barcelona, la capital española parece que se va a llevar el gato al agua muy de largo con un inusitado número de títulos, ¿Hay suficiente público para tal oferta?
G.P: Como persona del espectáculo estoy encantado, nos vamos a poner ‘moraos’ de ver cosas esta temporada. Ojalá me equivoque, pero creo que es excesivo. Me encantaría que todo funcionase y que entremos en una buena dinámica. Madrid está desatada. Ojalá venga público de toda España e incluso de todo el mundo para que todos los musicales puedan tener su público.
C.R:La historia interminable es uno de los espectáculos de creación española que veremos esta temporada, ¿Crees que con el tiempo los musicales made in spain van a ir cogiendo mayor peso en la cartelera?
G.P: Ese espectáculo es precisamente el ejemplo de que se pueden hacer musicales originales de gran formato. Yo creo que van a seguir conviviendo durante muchos tiempos. Quedan aún unos cuantos musicales ‘de franquicia’ que el público aún no ha podido ver como Mary Poppins o Wicked. Son necesarios para que la gente entienda el motivo por el cual a la gente le gustan los musicales.
C.R: Uno de los grandes problemas que “atascan” la llegada de otros grandes musicales es la falta de espacios escénicos de gran aforo en Madrid…
G.P: Desde luego. Siempre he pensado que en la mayoría de ciudades grandes de España hay auditores más grandes y potentes que los teatros de Madrid. El Baluarte o el Euskalduna sería el tipo de espacio que necesitaría la ciudad. El Real no programa musicales y sí sería un buen espacio para hacerlos. El Fever de Sevilla o La Maestranza con aforos de entre 2000 y 3000 espectadores serían ideales para los musicales de gran formato.
C.R: Solamente Mario Gas defendió a ultranza la inclusión de grandes musicales en un teatro público, ¿Por qué crees que no se ha vuelto a repetir?
G.P:Hay un nicho de mercado de musicales que encajarían muy bien en el teatro público que no se está explotando. Hay espacios como el Español o el Canal que tiene un público muy bien educado que podrían apostar perfectamente por el género. Es loable lo que está haciendo Antonio Banderas con el Teatro del Soho. Para los demás es muy complicado apostar por este tipo de espectáculos. En muchas ciudades del mundo hay teatros más pequeños que pueden permitirse traer este tipo de musicales. Lo cierto es que cuando desde la iniciativa privada intentamos traer ciertos títulos es un riesgo absoluto. Yo recuerdo haber traído Avenue Q y me encantaría que se viesen Six, Come from away, Dear Evan Hansen o Everybody is talking about Jamie. Son espectáculos que no tienen que ser precisamente ligeros y divertidos. Yo lo último que vi en Madrid de ese estilo que me pareció una barbaridad es Next to normal y fue complicado desde luego al no tener tanto nombre como otro tipo de musicales. Mario Gas es el único caso en que una persona que venía de la iniciativa privada apostó de lleno por tener musicales en la programación de un teatro público y le tocó capear muchos temporales por ello.
C.REn tierra extraña es de los pocos ejemplos de colaboración de empresa privada y pública en un musical español, ¿Por qué se da tan poco esta unión? ¿No lo consideran tan ‘cultural’ como el teatro de texto?
G.P: Así es, tengo la percepción de que lo consideran diversión, entretenimiento. Sinceramente, para mí cultura y diversión van de la mano. Yo no voy a ver algo culturalmente aburrido o feo. No hemos sido capaces de que nos entiendan desde los teatros públicos. Ya te digo que hemos intentado coproducir algún musical y veíais que no se le tiene la misma consideración que a la ópera. A la zarzuela también le ha tocado lidiar con ello. Te das cuenta que las obras con música no son bien vistas por los estamentos públicos a excepción de la ópera. A mi me hubiese encantado hacer una obra maestra incontestable como West Side Story con una orquesta de 60 músicos y eso si hubiésemos colaborado con algún teatro público lo hubiésemos tenido. Me vienen a la cabeza ejemplos de fuera de España realmente significativos de esa colaboración como War Horse.
Lo bueno que tiene la iniciativa privada es que sabe hacer comercial un espectáculo bueno. Hace falta un maridaje entre el sector público y privado en el campo del musical. Sigo reivindicando que el Teatro de la Zarzuela programe musicales.
C.R: Has comenzado una nueva etapa como productor con Vértigo 360, ¿Cuál es el planteamiento que tenéis ahora de cara al futuro?
G.P:Cruz de navajas me dio una serie de claves que vamos a mantener: Espectáculos nuevos con música española, si podemos de nueva creación -lo haremos con Frida. Pretendo hacer producciones de medio y gran formato donde la música española sea la protagonista explotando el talento de nuestros creativos.
C.R: Además de producir, estáis también distribuyendo espectáculos comoSuperthings live…
G.P: Ese proyecto en concreto es una casualidad. Si tienes cerca tuyo a gente con niños te das cuenta que en ese sector – en el que no había trabajado mucho- se pueden hacer cosas con mucha calidad. Si vais a verlo veréis el nivel que tiene de producción con música española y basado en un juguete español. Tiene muchas más capas de lo que aparenta.
C.R: Con respecto a distribución de espectáculos supongo que cuando ves el talento que hay en un espectáculo como María Callas. Sfogato dan ganas de empezar a ‘moverlo’…
G.P: Los que nos hemos metido en esto, eso es lo que nos pierde. Parece que nos creemos el ombligo del mundo pensando lo bueno que es lo que producimos, pero cuando ves algo tan bien hecho como María Callas. Sfogato estoy muy por la labor de ayudar. Si siguen la línea que te decía de que sean producciones españolas, escrito por creativos españoles aunque cuente la historia de un personaje extranjero como la Callas, pueden contar conmigo. Soy incapaz de no dejarme llevar por espectáculos así. Yo estoy seguro de que cuando al espectador le ofreces espectáculos así salen encantados, pero claro primero toca testar con los programadores más relevantes del país.
C.R: ¿Por qué le dirías al público de Zaragoza y Barcelona que no deben perderse Cruz de Navajas?
G.P: Tiene la misma esencia que el espectáculo que presentamos en Madrid con el mismo creador. No es ni un musical ni un concierto, pero es más que las dos cosas. Tiene momentos al más puro estilo musical, tiene momentos de concierto, tiene momentos muy bonitos con unas proyecciones muy potentes. Son como 25 escenas musicales con cada canción. Además hay gente sobre el escenario con un talento extraordinario.
Palabras para exorcizar lo que nos marcó en un camino lleno de piedras. Partiendo de un supuesto Talk Show,Cómo hemos llegado hasta aquí, dos amigas, ahora una, presentadora y la otra, la protagonista de la historia que nos irán contando ambas y todos los escollos que tuvo que pasar la segunda, que tenemos que salvar cada uno constantemente, a no ser que seamos “personas normales”. Pero si un aire distinto nos sopla, entonces solventar los inconvenientes que nos vamos encontrando a cada paso, resulta agotador, fatídico, frustrante a veces, insoportable otras, y enérgicamente injusto muchas más.
Desde los años escolares, ¿por qué tendrán que fijarse en mí aquellas que no les importa cómo soy, cómo me siento, qué gestos hago, o con quién hablo y con quién no lo hago? Y también la madre, la familia, el qué dirán, a nuestra hija no puede sucederle, cómo va a ser lesbiana, o gay, o pedorra, ponga usted por caso, eso ¿en qué cabeza cabe? Y los compañeros, los amigos, entrecomillas, del barrio, del trabajo, los jefes, los que dicen las noticias, los que marcan las leyes, los que nos pretenden, los que no quieren saber nada, los que nos miran de reojo y los que lo hacen de frente con descaro, vaya usted a saber, todos influyentes en cómo me comporto, en cómo me visto, en cómo pienso, en cómo tomo decisiones, si me dejaran, claro.
Y nosotras, tristes a veces, reivindicativas, tímidas, decididas, iracundas, acomodaticias, arrojadas, despreciativas, que solo queremos que nos dejen en paz. Y en libertad, y en soledad cuando nos apetece, y en alegría y en donde nos dé la gana sin que nadie nos fuerce.
Con dramaturgia de Nerea Pérez de las Heras y Olga Iglesias, que lo interpretan con desparpajo, humor a raudales, veracidad tremenda, complicidad extrema, y Andrea Jiménez en la dirección, entre las tres se apoyan, se arropan, se crecen.
Y tratan todos los temas que son materia de escarnio, que son sueños de vindicaciones, que son crítica de las leyes, de las apariencias, que son objeto de noticia en medios de comunicación, que es ironía de lo que no debe hacerse, palabras para liberarse, dejar la sumisión, abrazarse, bailar, si fuera necesario, despelotarse (que no es el caso), reafirmarse por más que pese esa educación ancestral y casposa, por más que queramos infinitamente a la madre aunque ella nos desprecie, por más que esas palabras se queden en el pensamiento cuando se trata de escupirlas al jefe.
No, no somos esclavas, ni bufonas, ni títeres de feria, ni modelos de belleza, ni disminuidas, ni bichos raros, somos lo que somos, porque, sencillamente, nos apetece.
Puede que hayamos llegado hasta aquí por caminos tortuosos de una sociedad devoradora, pero una vez que estamos aquí, queremos hacernos valer, ser titánicas, apretar los dientes, y que el show sea un lugar común donde la gente, espectadores e intérpretes, se encuentren.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Tres eran tres las hijas, hermanas, amigas, rivales, compañeras, del mismo padre y de la misma madre, pero cada una de su padre y de su madre, trillizas, aunque no se parezcan en nada, tres oficios, tres formas de ver y afrontar la vida, tres actitudes, tres personalidades, triplete de ases, triplete de líneas espectrales muy próximas, muy vivas, muy viscerales y, a su vez, humanas, cariñosas, sentidas, frustradas, exitosas, complementarias y necesitadas unas de otras, aunque no lo reconozcan.
Triple Té, en un trabajo dramatúrgico de las propias actrices, ponen sobre la mesa (que podría ser una mesa camilla perfectamente), no solo tres tazas de té humeante. Ponen, en una reunión aplazada, su forma de ser, su papel en este mundo, cómo encaran sus debilidades, cómo aprovechan sus fortalezas, cómo se arraigan en sus emociones. Una se pone en el té mucho azúcar, la otra nada, la otra toma té, pero no le gusta. Le echará sacarina y así se arregla.
El espectro del que hablábamos antes no es un muerto, aunque ya falte la madre, es la sociedad en gran medida: la triunfadora, la que no se arredra, la que se pone enseguida al día, la que no escucha a nadie y no importa porque habla ella. Después viene la que no está a gusto con nadie, o lo aparenta, la que protesta, la gafada, la que pone todo el empeño y otros se lo desbaratan. Y la tercera en discordia bien avenida, la trabajadora, la que no para, la que se entrega, la optimista que se viene abajo, la que requiere compañía y nunca tiene una auténtica pareja. Ella será la que genere y produzca un cambio, hay que romper con todo, tenemos que apoyarnos, salgamos de la zona de confort para entrar en otra zona más auténtica.
Ellas son Eva Latonda, Maru García Ochoa y Mariví Carrillo. Tres tal para cual, tres mellizas, tres estrellas. Las dirige dándoles un aire fresco de mediodía (y no de melancolía), Luis D’Ors, porque no las comprende, pero las acepta, tres insignias de plata en su pechera. Un texto ágil y con ritmo, que nos tiene sentados en las butacas con una sonrisa en la boca. Ellas liberan sus relaciones y nosotros, las secundamos en un tropo de semejanza ficticia que nos afecta porque es tan real y cotidiano, tan de nuestras cercanías, tan vivaz y contumaz, que nosotros mismos somos ellas.
Aunque no sea en presencia, con la interpretación de estas actrices vemos el cariño, el vínculo familiar, la infancia imaginada, lo no sucedido en escena. Pero en las tablas sí constatamos los secretos que se cuentan, sus debilidades y sus fuerzas, la aceptación de lo que son y no querer quedarse quietas. ¿Quién no quisiera tener tres hermanas como estas? Pues eso, vengan a conocerlas, que al final casi nos hacen un trípili para cantar con ellas.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Las Canciones de la Locura (Mad songs) de la Inglaterra de finales del siglo XVII, son una de las flores más extrañas en el campo de la música barroca. Descúbrelas en la obra Myne name is lubbert das, a cargo de la soprano Manon Chauvin y el músico Odin Kaban el próximo 18 de septiembre a las 20h. en el Festival Coslada Radial (Coslada, Madrid).
Sinopsis
En el siglo XIV el pintor Neerlandés conocido como el Bosco, representó la escena de la Extracción de la piedra de la locura. Como se hacía en las miniaturas, dispuso alrededor del círculo una decoración de lazos dorados sobre fondo negro y una inscripción en letras góticas, también doradas, en la parte superior: Myne name is lubbert das (Mi nombre es Lubbert Das).
Las Canciones de la Locura (Mad songs) de la Inglaterra de finales del siglo XVII, son una de las flores más extrañas en el campo de la música barroca.
La locura había sido un tema recurrente en los dramaturgos y compositores ingleses de la época. La mayoría de estas canciones fueron escritas y compuestas como música incidental para obras de teatro. La música era a menudo un elemento importante en la representación, ya sea introducida por su poder curativo o, por el contrario, como expresión del malestar de la víctima —el ejemplo más famoso de esto son los fragmentos de canciones populares cantada por Ofelia en Hamlet de Shakespeare.
Arder y congelarse, volar y ahogarse, la identidad confusa, los delirios de grandeza, y el acecho de personajes mitológicos imaginarios, cuyas travesuras pueden simbolizar los deseos frustrados de la víctima, son algunos temas e imágenes que se repiten en las Canciones de la Locura. En la música, los cambios bruscos de tiempo y tono, la utilización de estructuras dúctiles con melodías altamente expresivas, de fuerte carga emocional y los contrastes irónicos con la lírica y la dramaturgia fantástica, fueron un laboratorio de libertad creativa para compositores como Henry Purcell, John Weldon, Godfrey Finger o John Eccles, entre otros.
Myne name is lubbert das estará a cargo de la soprano Manon Chauvin y el músico Odin Kaban, que fusionará Las canciones de la Locura con ambientes electrónicos, dirigidos por el director musical Fran Fernández y el director de escena Trijueque Pegalajar.
Trijueque Pegalajar, la joven mente creativa tras el proyecto
Titulado Superior en Dirección de Escena y Dramaturgia por la Real Escuela Superior de Arte Dramático (Madrid), Rose Bruford College (Londres), alumno del instituto de investigación de arte aplicado Societas Raffaello Sanzio (Italia), ha desarrollado su formación en el programa OperaStudio en Alcalá de henares, donde ha recibido clases de grandes figuras del mundo de la lírica como Paco Azorín, Emilio Sagi, Xavier Sabata, Paul-Èmile Fourny, Miquel Ortega y Mariella Devia, entre otros. Ha trabajado en teatros de reconocido prestigio como el Teatro Real, el Teatro de la Zarzuela y el Corral de Comedias de Alcalá de Henares, así como en teatros internacionales como el Teatro Geo Milev (Bulgaria; Premio al mejor espectáculo operístico), estrenando títulos como Orfeo ed Euridice (W.Gluck) o The Indian Queen (H.Purcell). En 2018 fue invitado como joven director al World Opera Forum celebrado en el Teatro Real de Madrid. En 2019 se le fue otorgada la beca The Indonesian Arts and Culture Scholarship (IACS) programa juvenil en Indonesia, con representantes de 77 países de todo el mundo, participando en representación de España y la ciudad de Madrid. Actualmente colabora con el departamento de cultura y juventud de la Comisión Europea, realizando proyectos internacionales de creación en torno a la ópera y la música y se encuentra inmerso en el proyecto de recuperación de la zarzuela barroca Hasta lo insensible adora, de Sebastian Durón.
Equipo artístico Soprano | Manon chauvin Lubbert Das | Darío Sigco
Ambiente y procesamiento sonoro | Odin Kaban
Música | John Eccles, Daniel Purcell, Henry Purcell, John Weldon, John Blow, Godfrey
Finger y John Dowland. Dirección musical | Fran Fernández Dirección de escena y plástica | Trijueque Pegalajar Iluminación y caracterización | Yolanda Lee Realización del espacio | Shockdem Productions Producción (OFF Lírico) | Tania Palacios Comunicación | Carlos Rivera Díaz (Desde mi butaca COMUNICA)
INFORMACIÓN PRÁCTICA
TITULO DEL ESPECTÁCULO: Myne name is Lubbert Das PRODUCCIÓN: OFFLírico https://offlirico.com/ Tipo espectáculo: Recital escenificado
Duración: 45 min Fechas: 18 de septiembre. 20h Lugar: Teatro Nuevo Coslada (Foso Teatro) Av. de los Príncipes de España, 2, 28823 Coslada, Madrid
Sherlock Holmes y el cuadro mágico llegará el 17 de septiembre a las 12:30h al Teatro Lara de Madrid, donde estará en cartel durante varios meses.
Hace unos años, un lunes algo muermo, poco antes del almuerzo, sonó el teléfono de Sherlock Holmes. La mofletuda Condesa de Nata se había quedado patidifusa ante un medio robo: sí, su cuadro preferido todavía estaba en su sitio, pero los colores se habían esfumado. Sherlock y Watson observaron las huellas, la ventana, los cristales rotos, chuparon un poco la pipa, volvieron a observarlo todo, una vez más, pero con la lupa… y nada. No se enteraron de que estaban ante un cuadro mágico hasta que se pusieron las misteriosas gafas rojas y azules. Con ellas puestas, todo se transformó y pudieron atravesar el lienzo, para entrar en un mundo único. En el interior del cuadro se podía andar por el fondo del mar, cambiar el color de las flores con solo acariciarlas u observar como el faro se situaba en una montaña diferente cada vez que alguien saltaba. Y allí mismo fue dónde conocieron a los personajes clave para resolver el caso: una joven pizpireta que decía ser la hija del pintor que firmaba el cuadro; y un escurridizo profesor Moriarty que pretendía robar el tesoro que se escondía en aquella pintura. La aventura está servida. ¿Conseguirá Sherlock Holmes resolver el caso antes de llegar al blanco y negro? ¿Quién será, en realidad, la niña del cuadro? ¿Le sentará bien la falda a Moriarty cuando se disfrace de la abuela Joroña? Todas las respuestas, en el teatro.
Un musical diferente que traspasa el escenario del Lara
Una propuesta con formato original de Trencadís Produccions galardonada con diferentes premios del Teatro Musical en España e idea123 producida por qelart entertainment, apuesta por una irresistible historia basada en el archiconocido investigador londinense. Con Sherlock Holmes y el cuadro mágico, el público accederá al clásico mundo de misterio y diversión a través de los canales más insólitos: Todo un despliegue de tecnología que junto a una historia de ritmo trepidante y unas canciones creadas expresamente para la ocasión y con voces en directo, harán de esta visita al teatro una experiencia inolvidable.
Proyecciones en 3D
Turbina de olores
Cañones de serpentina
Cañones de CO2
Niebla artificial
Pompas de jabón
Efectos pirotécnicos aptos para teatro.
REPARTO Anthony Senén Edgar Moreno / Fabio Arrante Andrea Rodríguez
DIRECCIÓN: MAMEN MENGÓ TEXTO Y LETRAS: JOSEP MOLLÀ MÚSICA ORIGINAL: FRANCIS J. Dirección Musical: Víctor Lucas Diseño de luces: Doménec Mezquita Escenografía: Dora Piles Vestuario: Fausto y Farras S.L Peluquería y caracterización: Anthony Senén Ilustraciones y proyecciones: Carcoma – Creative Studio Design Diseño gráfico: Alejandro Rubio Fotografía y vídeo: Errebeene y Gonza Gallego RegidurÍa: Alejandro Rubio y Nacho Andrés www.sherlockholmeselmusical.es Producción: qelart entertainment Formato original: Trencadís Producciones & Idea123
El cantante de pop inglés Limahl, conocido entre otros éxitos por el tema The NeverEnding story asistirá al estreno del musical La historia interminable el próximo 5 de octubre en el Teatro Calderón de Madrid.
Limahl actuará el día del estreno junto al elenco e interpretará el éxito musical The NeverEnding Storyque le llevó a la fama en 1983. Un tema que ha vuelto a resurgir gracias a la serie de Netflix Stranger Things donde se ha recordado este mítico tema.
Los fans de esta década, los nostálgicos de la generación y todos aquellos que fueron niños en los 80, podrán disfrutar de esta actuación especial de Limahl y del estreno del musical a un precio único de 50 euros.
Esta superproducción musical, con una puesta en escena única, trasladará al espectador al mundo de Fantasia junto a los personajes míticos del libro escrito por Michael Ende, al que dará vida un elenco de 33 personas.
El musical, que está producido por Dario Regattieri con la productora beon. Entertainment, está basado en el libro escrito por Michael Ende, considerado como uno de los mejores libros de fantasía de la historia. Cuenta con música de Iván Macías y letra de Félix Amador, mientras que Federico Barrios Fierro se encargará de la dirección artística. La escenografía es obra de Ricardo Sánchez Cuerda, el diseño de la iluminación de Felipe Ramos y Jesús Díaz. Por su parte, Antonio Belart es el diseñador de vestuario. La dirección técnica recae en Pablo Santos, el diseño de sonido en Alejandro Martín y María José Santos es la directora vocal del espectáculo. Asimismo, KREAT FX es la empresa encargada de crear los animatronic, las figuras electrónicas que permitirán recrear los seres fantásticos que forman parte de esta historia. Completa el equipo creativo Aaron Domínguez, como responsable de caracterización.
Para dar vida a los personajes creados por Michael Ende ha sido necesario un exhaustivo casting. El elenco del musical lo encabezan Martina Hernández, Noelia Rincón, Alicia Scutelnicu, Karina Scutelnicu, Rocío Barroso, Claudia de Paz que se alternarán el papel de Bastian, y Marcos Sarnago, David Sarnago, Miguel Sánchez y Alonso Vaquero quienes darán vida a Atreyu. Junto a los protagonistas infantiles de la historia, se encuentran Teresa Abarca y AlbaCuartero que se meten en la piel de la Emperatriz Infantil. Por su parte, Joseán Moreno interpretará a Koreander; Teresa Ferrer a Xayide y Alex Forriols a Gmork. Completan el reparto: Gerard Mínguez, Pablo Badillo, Nil Carbonell, Ernesto Pigueiras, Gustavo Rodríguez, Ernesto Santos, Kristina Alonso, Sheila Paz, Rocío Martín, Ruth Ge, Tamara Suárez, José Guelez, Briel González, Zoe Buccolini, Elena González, Noelia Marlo, Marta Castro y Alex Abad.
El Palacio De Elsedo (Pámanes), también conocido como el palacio de los condes de Torrehermoza, es una gran joya arquitectónica del siglo XVIII que abrirá sus puertas por primera vez al público el próximo viernes 26 y sábado 27 de agosto para albergar la 1ª Edición del Festival de Música Clásica Palacio de Elsedo con la interpretación de la maravillosa ópera Dido y Eneas de Purcell. Las entradas ya están a la venta.
Entorno a dicha Ópera Estudio se reúnen cantantes de todas las nacionalidades para poder debutar un rol operístico en escena, facilitándoles completar paso a paso su formación musical y estar plenamente preparados para cumplir con los requisitos que exigen los teatros hoy en día, ya que tanto los directores como el público son cada vez más exigentes y cantar bien por sí solo ya no es suficiente; los cantantes también deben de resultar creíbles en el papel que representan, deben de actuar, motivar emociones en el público, moverse elegantemente y estar en forma para poder resistir físicamente sobre el escenario.
Se trata de una apuesta personal de Cristina Domínguez, ya que de momento se ha hecho sin ningún tipo de patrocinio pero sí con la inestimable ayuda de la Familia Santos implicada en el proyecto desde el primer momento y que generosamente ha cedido el Palacio de Elsedo para esta maravillosa propuesta cultural, abriéndolo así al público.
Con este proyecto que se impulsa a los profesionales del área de canto, teatro y música colabora el prestigioso director musical Christian Frattima Massimei, fundador de “Coín Du Roi”, la única compañía italiana especializada en ópera barroca y con la que se realiza una intensa investigación y red-proposición histórica de autores de música antigua.
Participa también la excelente repertorista Natasha Belenova con una amplia experiencia docente y Eva Marco, que llevará a cabo la difícil tarea de producir y dirigir la escena de esta joya del barroco inglés. Durante 70 intensos minutos, los espectadores podrán disfrutar de esta pequeña pero ambiciosa producción en la que se ha mimado hasta el último detalle.
Una apuesta personal de Cristina Domínguez
La directora artística del Festival de Ópera del Palacio de Elsedo es Cristina Domínguez, soprano lírica de reconocido prestigio y que ya ha participado varios años en el festival lírico que tradicionalmente se realizaba en la Plaza Porticada durante la Semana Grande. Tras finalizar la grabación de un disco junto con la filarmónica de Budapest del compositor Joan Valent (The CIRCULE SIMPHONY) la soprano madrileña ha aterrizado en Cantabria iniciando un bonito y ambicioso proyecto que comenzó el 16 de agosto con una OPERA ESTUDIO.
Palacio de Elsedo, un marco incomparable para Dido y Eneas
Este bellísimo y regio Palacio está declarado bien de interés cultural con la categoría de monumento en 1983 y se sitúa en la localidad de Pámanes del municipio de Liérganes, en Cantabria (España).
Construido entre 1710 y 1715 por el primer conde de Torre- Hermoza, Caballero de Calatrava se sucedieron en la posesión del Palacio distintas familias, entre ellas los Herreros, los austríacos Krassnning y por último los hermanos José Luis y Jesús Santos Díez, mecenas de las artes, que convirtieron su parte más noble en un maravilloso museo que alberga una de las mejores colecciones privadas del arte español del siglo XX tanto de pintura como escultura.
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.