Juanjo Seoane presenta las memorias de 50 años de vida dedicados a las Artes Escénicas

Según informa la agencia Europa Press el productor santanderino Juanjo Seoane presentará este miércoles, 4 de mayo, en el Palacio de Festivales, sus memorias profesionales en sus 50 años dedicados al mundo del teatro y la escena, un acto al que asistirá, entre otros, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que considera que el acto servirá de homenaje «al más grande de las artes escénicas de España». El periodista Juan Ignacio García Garzón se ha encargado de dar forma a 5 décadas de vivencias en el mundo de las artes escénicas.

La presentación de estas memorias, tituladas ‘Mi teatro visto desde dentro (memorias de un productor)’ y escritas por el crítico de teatro Juan Ignacio García Garzón, se desarrollará, a partir de las 19.00 horas, en la Sala María Blanchard del Palacio de Festivales, con entrada libre.

Este martes, Seoane ha mantenido un encuentro con Revilla, al que ha entregado y dedicado el primer ejemplar de las memorias, ha informado en un comunicado el Gobierno regional.

Por primera vez, un productor teatral español levanta el telón de unas memorias profesionales para ofrecer una panorámica íntima y profunda de la labor de toda una vida. Un gran espectáculo sobre el teatro visto desde dentro en cuyo reparto figuran (por riguroso orden alfabético y entre otros muchos) actores como María Asquerino, Marisol Ayuso, Asunción Balaguer, María Barranco, Jaime Blanch, Mary Carrillo, Alberto Closas, Carmen Conesa, Concha Cuetos, Teté Delgado, María Fernanda D’Ocón, Nuria Espert, Analía Gadé, Antonio Garisa, Ariadna Gil, María José Goyanes, Lola Herrera, Narciso Ibáñez Menta, Marisa de Leza, Ana Magnani, Juan Margallo, Ana Mariscal, Adolfo Marsillach, Ana Marzoa, Silvia Marsó, Carmen Maura, Nati Mistral, Conchita Montes, Gracita Morales, Lina Morgan, Pep Munné, Nancho Novo, Amparo Pamplona, Vicente Parra, José Luis Pellicena, Emma Penella, Vicky Peña, Aurora Redondo, Berta Riaza, Amparo Rivelles, José Sazatornil Saza, Nuria Torray, María Jesús Valdés, Francisco Valladares, Concha Velasco y Pepe Viyuela. Intervienen directores como José Luis Alonso, Miguel del Arco, Michael Cacoyannis, Ángel Facio, Ángel Fernández Montesinos, Ignacio García, Mario Gas, Gerardo Malla, Antonio Mercero, Pilar Miró, Pedro Olea, Juan Carlos Pérez de la Fuente, Antonio Ros Marbá, José Tamayo y Gerardo Vera. Se asoman cantantes como Montserrat Caballé, José Carreras, Lola Flores y Elena Obraztsova. Y aparecen autores, creadores y gestores como Rafael Azcona, Antonio Buero Vallejo, Miguel Delibes, Fernando Fernán Gómez, José Manuel Garrido, Ricardo López Aranda y Antonio Mingote.

Repasamos su trayectoria hace unos años en nuestra edición radiofónica en uno de los programas más inolvidables de QUICK DESDE MI BUTACA, tras nuestra experiencia llevando la comunicación de una de sus últimas producciones: LOS CACIQUES.

La obra ha sido publicada por Ediciones Antígona, especializada en el mundo del teatro y la escena. El prólogo ha sido realizado por la actriz Nuria Espert.

Esta obra plasma cincuenta años dedicados al mundo del teatro y la escena en los que Seoane ha recibido numerosos reconocimientos, como la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes en 2014, y producido más de cien obras de teatro y varias temporadas de zarzuela, así como musicales que ha paseado por todos los escenarios de España, incluido Santander, su ciudad natal.

Entre las producciones de Juanjo Seoane destacan montajes como ‘Isabel, reina de corazones’; ‘La violación de Lucrecia’; ‘Un tranvía llamado deseo’; ‘El pisito’; ‘West Side Story’; ‘El retrato de Dorian Gray’; ‘Dulce pájaro de juventud’; ‘Fortunata y Jacinta’, o ‘Rosas de Otoño’. Además, Seoane montó ‘Medea’, con Montserrat Caballé y José Carreras en el Teatro Romano de Mérida.

Además, entre los galardones que ha recibido a lo largo de su dilatada carrera figuran el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid en Teatro en 2010, el Premio CERES a la mejor trayectoria empresarial en 2012 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. En Cantabria, ha recibido el Emboque de Oro, en 2007, o el Premio Hermanos Tonetti.

Las reseñas de Alberto Morate: JUANA LA LOCA.Una historia de España.

Sombras y luces de este personaje histórico. Más sombras que luces, más llantos que cantos, más vísceras, espasmos, celos,… que piel y amor. Más desdichas que corazón, más palabras que silencios que claman.

Allí está encerrada. Allí su mensaje es oscuro, su visión borrosa, sus pasos de baile cojitrancos, es Juana I de Castilla, Juana la loca, la que nos cuenta, la que sufre, la que no reza, la que no se humilla, la que, a pesar de todo, sigue enamorada.

No la quiere su padre, Fernando el católico, no la quiere su hijo Carlos I, que la olvida, no la quiere ni el espejo, que en él se reflejan los sentimientos, los sufrimientos, el desamor, la desesperanza, la desilusión, la guerra interna, la historia que no estaba escrita para ella, para que no se convirtiera en reina, en metáfora.

Con un texto magnífico de Pepe Cibrián, que también dirige la puesta en escena y al gran intérprete que se introduce en la esencia de Juana, y de Felipe el hermoso, y de Leonor, y de otros personajes no menos misteriosos, Nicolás Pérez Costa le da la vida, le pone voz, la sufre, nos la sufre, nos la entrega acercándonos a la emoción dramática, a las carnes vilipendiadas, a la mazmorra donde no penetra el agua, pero la humedad le reconcome las entrañas. Con su interpretación el actor nos habla de la búsqueda de un destino trágico, de un amor roto, de un trono desvencijado por telas de araña.

En su monólogo refleja una parte de la historia de España sin casualidades, sin horizontes, por donde no se ponga el sol, porque son cuatro paredes negras desconchadas. Ese es su paisaje. Esos son sus ropajes, claramente también protagonistas de esta de esta obra de introspección hacia fuera para atravesar el desierto de la melancolía, los vaivenes de la esquizofrenia, el oleaje verborreico de sus paranoias.

Mientras Felipe el hermoso se congratula de su falsa inconsciencia, campa a sus anchas. Imposible que cicatricen estas heridas del alma.

Magistral montaje que nos sitúa en este personaje del siglo XVI y que disfrutamos, a pesar de sus desgracias, por mor del lenguaje, de la voz, de las palabras, del escenario y el teatro de La Sala.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

La Firma Invitada: Adrián Quiles presenta EL CONJURO DE MÍA

El Conjuro de Mía, un viaje musical, nace de la necesidad de contar lo que por desgracia muchos adolescentes hoy en día no se atreven. Siempre he sentido inquietud por crear cosas nuevas. Cuando tenia 13 años escribí una “serie” donde participaban mis amigos y… ¡hasta hice firmar contratos a los profesores! Creo que hay muchas historias sin contar, como por ejemplo la de Mía, una adolescente que no entiende porque no es aceptada por sus amigos, no entiende porque ella no puede formar parte del grupo que tanto le apetece.

Producir un espectáculo sobre un tema real se hace doblemente duro: A parte de sacar adelante un proyecto como este, quieres que esté todo lo más real posible, con hechos verídicos y hay momentos en los que se crea tal tensión creando estas escenas que te hace sentir realmente incómodo y revivir sensaciones que parecían olvidadas. El trabajo de los actores con la dirección escénica de Yolanda Altabert ha tenido mucho que ver en eso. Han hecho un trabajo impecable y han conseguido esa verdad y esa impotencia que muchos de nosotros hemos sentido en algún momento de nuestra niñez o adolescencia.

¿Cómo puede calar esto en la gente? Hay público de todo tipo, gente que estará más de acuerdo o menos en ver en directo un acoso entre compañeros de clase y gente que se sentirá más incómoda que otra, lo que si tengo claro, es que a nadie le pasará desapercibido. Hemos tenido momentos inolvidables, muchas lágrimas de emoción y muchas muchas ganas de crear.

Mía, Alina, Rosinda, Tuya, Elie, Daviel y Fergal, están escritos minuciosamente para que cada uno de ellos nos aporte algo diferente, tanto en la vida real como en el mundo mágico! Me siento muy orgulloso del trabajo tan impecable que está haciendo todo el equipo artístico y técnico y como el gran Ricard Reguant dijo en unos premios: “El único talento que tengo es saber rodearme de los mejores” y eso es lo que he hecho, sacar un proyecto de mi mente y ponerlo en un escenario gracias a ellos.

Estreno nacional en Torrejón de Ardoz (Madrid)

Las reseñas de Alberto Morate: LOS DESPIERTOS. El sol siempre sale.

No tenéis derecho a bostezar. Hay que mantenerse despiertos. Mirando al mundo desde la oscuridad de los que duermen. Aunque Lorca dijera en Poeta en Nueva York que no “duerme nadie por el cielo, nadie, nadie”, aquí duermen todos, las criaturas de la luna salen a la noche a recoger los desperdicios de los otros.

En las calles sucias, grises, oscuras, van tres hombres, parias de la ciudad. Guardan sus ilusiones, sus esperanzas gastadas, aunque no tengan necesidad de conocer la hora. El sol les dirá cuándo se tienen que retirar y dejar paso a la vorágine sociedad. Ellos no rezan, saludan al viento, no se harán grandes preguntas porque saben que no sabrán contestar.

Es buena gente que escapa de su realidad. Cometieron errores, es cierto, quizás no sepan amar, pero sienten y padecen, sus sueños no serán ni deseos, se conforman con lo que encontrarán que otros no quieren. ¡Y qué más da!

No les harán falta teléfonos, posiblemente ni pertenencias, libros, solo la ropa necesaria, y un cansancio acumulado, la repetición de fórmulas y frases, los mismos movimientos mecánicos con el escobón, la mierda no requiere nada más.

Alguna vez una ventana encendida, estarán jugando con la noche, ellos, en cambio, tienen que trabajar. Cuando ellos transitan las calles con sus herramientas, el mundo no gira, ellos acumulan todas las tristezas, todos los sufrimientos, lo que otros tiran, lo que está de más.

No vayas a morirte, avisa primero, qué dirá tu madre, ten calma, haya paz. No son excesivos, no son esperpénticos estos personajes, no contagian tampoco, ni son contraproducentes, ni aburguesados, solo vagan en una tarea sin final.

José Troncoso en la dirección y el texto, nos planeta muchas de estas situaciones. Hay un poco de Chaplin y su Charlot vagabundo, hay mucho de Beckett, quizás, hay algo de Mihura también, el humor amargo no puede faltar.

Tres eran tres, Israel Frías, Luis Rallo y Alberto Berzal. Eternos y pequeños, aunque representen los tres estamentos, Finito, Mediano, Grande, cuando falte uno de ellos, se olvidarán.

Pero el sol siempre sale. Da igual lo que haya pasado en la noche, quién ha cedido su corazón, quién se ha enfrentado a sus fantasmas, quién se redime y vuelve a empezar. Cada noche el mismo ritual.

Los despiertos, la basura no tiene corazón, por más que estos tres personajes se empeñen en encontrarlo, aunque vayan a su propio final.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.

Las reseñas de Alberto Morate: LA COARTADA. Tres minutos.

Hoy tengo que preparar la cena. Cortar las zanahorias y la lechuga, hornear el pollo. Tener la mesa dispuesta. Aunque me den temblores, aunque no recuerde, no sé qué hago con el cuchillo en la mano, ¿por qué me espanta este silencio de voces que oigo en mi interior?

Hay un espejo del tiempo pasado, pero en él no me reflejo. Solo se ve un monstruo y no puedo ser yo. Me hago preguntas y no obtengo respuestas, nadie ha muerto, tengo las manos limpias y lavadas.

No me hagáis repetir la misma historia. Aquello no sucedió. Tres minutos es toda una vida, no os queréis dar cuenta.

Quien pudiera hablar así es Ana (María Castro) ante un suceso que se nos desvelará despacio, cargado de intriga y recuerdos olvidados. Tiene que defenderse. No entiende por qué ha de ensayar La coartada si solo preparaba la cena. Es ella la que debiera hacer las preguntas. ¿Qué pasó que no entiende nada? ¿Por qué me quitaste la casa? ¿Por qué no vuelve mi amigo? ¿Por qué no me abrazas?

En el texto de Christy Hall, versionado y dirigido por Bernabé Rico, las piezas se van desencajando para mostrarnos un puzle roto imposible de componer de nuevo. María Castro en su personaje busca una sonrisa que no encuentra. Busca una hija en sus brazos que se desvanece.

Y el pollo sigue asándose en el horno. La lechuga está lacia, y aun así no quiere resignarse.

Dani Muriel y Miguel Hermoso instan con sus palabras a una mujer que hace oídos sordos. No podrán mimarla, no se deja, es un rescoldo.

La trama de la obra nos lleva a un mundo de desconcierto psicológico, pétalos de rosa que se desprenden de la corola, ascuas y cenizas que no están apagadas del todo. Ella mantiene la esperanza, contempla el mundo con otros ojos, no ve a su hija entre emocionales escombros, solo hay un paisaje de besos que se empeñan en difuminar en llantos de soledad, incomprensión y deterioro.

En el río quedaron unos zapatos, en el lodo los sentimientos de espanto que no reconozco.

Hasta aquí la declaración, no hay otra coartada, eso es todo, miren mis manos, no están ensangrentadas, oigan mi corazón, está desbocado y libre, no me comprenden, no salgo de mi asombro.

No tengo la culpa, aún vivo esos tres minutos que, para mí, lo son todo.

Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.