Entrevista a Javier Gutiérrez: "No hay nada comparable a la emoción del público a cinco metros de ti"

javier1bio2
Javier Gutiérrez es un actor discreto. Considerado por muchos, incluido su amigo y director Andrés Lima, como uno de los nombres imprescindibles de su generación, Gutiérrez pasa desapercibido a las puertas del Reina Victoria. Es innegable que se ha convertido en una gran estrella de la pequeña pantalla, pero eso no le ha hecho renunciar a lo que quiere, subirse a un escenario con sus amigos de Animalario o regalarnos uno de los mejores trabajos de la temporada en El traje. No se da importancia cuando recibe una alabanza por su trabajo, que casi recibe con la cabeza gacha. Debuta en el musical, aunque no canta apenas por respeto a los profesionales que llenan de dignidad el teatro musical. Estamos sentados en una butaca del Reina Victoria, cerca de la que otro Paulino del pasado, Manuel Galiana, recibiría unos días después a manos de Enrique Cornejo. Desde mi butaca veo que en un futuro no tan lejano, él también, como los grandes tendrá una. Por ahora, no se lo pierdan en ¡Ay, Carmela!, como siempre su trabajo supera todas las expectativas.

Paulino es un personaje al que han dado vida Manuel Galiana, Andrés Pajares o Santiago Ramos, ¿Supone un plus de dificultad contar con esos referentes tan reconocibles?

El mayor reto para mi es ser fiel al texto de Sanchis. Podemos sentirnos muy orgullosos de poder decir que estuvo viéndola y se deshizo en elogios. Que yo quede mejor o peor parado en comparación con los grandes nombres que han interpretado a Paulino me da un poco igual, aunque para mi todos ellos son referentes en esta profesión. Cada uno tiene su forma de entender el personaje. No vi el mítico montaje de José Luis Gómez, pero sí la maravillosa interpretación de Andrés Pajares en el cine. Espero que más allá de comparaciones, el público se sumerja de lleno en esta historia de perdedores que transcurre en la Guerra Civil.

¿Qué se te pasa por la cabeza cuando te ofrecen tu primer musical?

Estaba horrorizado con la idea de cantar. No he visto muchos musicales, pero admiro mucho a los actores que hacen musicales por tener una disciplina tan férrea que es de aplaudir. Yo veía a Marta  Ribera en los ensayos y me preguntaba a mi mismo cómo iba estar yo al nivel de esa artista. Entre Andrés y yo decidimos que cantara poco. Paulino no sabe cantar bien, sino que se dedica a las varietés. Es cierto que se han eliminado algunos números musicales de Paulino que estaban en el texto de Sanchis, pero también otros números como los de magia china.

Pasar de un montaje pequeñito como El traje a este musical, ¿Ha sido muy duro?

Desde luego, estaba muy cansado y además lo he compaginado con la televisión también. Trabajar con Andrés exige un nivel físico muy grande. Ha sido un cambio grande pasar de hacer una cosa artesanal a ésta mi primera incursión en el teatro musical. Se ensaya por partes. Parece que no ensambla del todo ensayar por un lado el texto y por el otro la música, pero al final ha quedado una función de la que sentirnos muy orgullosos. La defenderemos con uñas y dientes.

DSCF3305

A pesar del éxito televisivo no hemos dejado de disfrutar de tus trabajos teatrales durante estos años, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias?

No puedo entender esta profesión sin el teatro. Me ha regalado mis mejores papeles. Trabajo con mis mejores amigos como Animalario y me lo paso realmente bien en las giras. No hay nada comparable a la risa, la emoción y el aplauso del público a cinco metros de ti.

¿Ha llegado a ser una losa la fama televisiva o solo le debes buenas palabras a ese medio?

A la televisión le debo mucho y jamás reniego de mis trabajos en ese medio. En este país se hace muy buena ficción hasta que TVE ha decidido cargársela, ¿Cómo es posible que TVE tenga en el cajón una serie que le ha dado seis millones de espectadores? Son casos muy extraños, que debería analizar hasta Iker Jimenez. Tenemos que estar orgullosos de hacer tan buenas producciones y de que el público responda tan bien a ellas.

¿Sigue conservando Javier Gutiérrez la fe en que Satur va a seguir sorprendiéndote temporada a temporada?

Tengo claro que sin líneas no hay personaje. El actor necesita trabajar con buenos textos. Puedes ser un gran actor, pero sin un buen guión detrás poco vas a conseguir. Satur es un regalo, los guionistas se superan capítulo a capítulo. Es un personaje que te permite transitar de la comedia al drama y eso es algo muy difícil de conseguir en el medio televisivo, donde los personajes suelen ser casi de una pieza. Si a eso le sumas que cada capítulo es casi como una película, la conclusión que sacas es que hacer Águila Roja es muy duro, pero muy gratificante también.

En el cine te has sumergido en el universo de Torrente y hace poco en el de Zipi y Zape…

Me gusta la saga Torrente y Santiago es un buen amigo. Creo que es uno de los grandes genios de nuestro cine. Con Zipi y Zape ha sido una experiencia inolvidable. Aún no la he podido ver, pero hemos tenido a un gran equipo con un director, Óscar Santos, que se lo ha tomado muy en serio. Hemos tenido una producción muy buena. Espero que funcione, que sea uno de los pelotazos del año. Soy el villano de la historia, pero no es un Zipi y Zape como el de los cómics. Rescata más bien el espíritu de El club de los cinco y Los Goonies. Soy el director del reformatorio, Falconeti, con el que he sacado mi vena más despiadada. Soy el terror de los niños.

Te has convertido en uno de los actores más activos de la escena, el cine y la televisión, ¿Te consideras un privilegiado verdad?

Al hilo de lo que decía Montoro, me gustaría romper una lanza a favor del mundo de los actores. Se piensa que éste es un mundo de oropel, que vivimos como marajás. Los que tenemos el privilegio de trabajar, tenemos que hacerlo de una forma muy dura. Quiero decir que como un noventa por ciento de los actores están en paros. No es fácil encontrar un trabajo en estos tiempos. Hay una visión interesada por hacer parecer que somos tan ricos como los galácticos del Madrid. Nadie se cuestiona lo que cuesta el fútbol y nadie cae en la cuenta de que para que un espectáculo como Ay Carmela sea rentable se necesita llenar el patio de butaca a diario.

"Feelgood" y "Que nadie se mueva", humor indignado

579850_140653219441299_292352886_nFeelgood bebe del Mamet más ácido y corrosivo, del más políticamente incorrecto. Jorge Bosch es un político al que es inevitable encontrar similitudes con el presidente de Noviembre y el guionista que contratan para escribir los discursos recuerda  inevitablemente a la figura  del productor en Cortina de humo. Fran Perea firma el que sin duda es su mejor trabajo. Con una entereza y un aplomo impresionantes dota a su personaje de una fuerza que derrocha verdad en escena. Tiene enfrente a un grande como Jorge Bosch, impecable como de costumbre en esta suerte de politicastro xenófobo y egoísta, ¿les suena de algo? Nos sobran ejemplos en la realidad. De nuevo y es la segunda que lo hago en una semana tengo que hablar de Jorge Usón, un camaleónico actor con una vis cómica innegable. Con cada palabra, el público se ríe a pierna suelta.

480977_140750629431558_1070124639_nFeelgood tiene unos personajes masculinos que se llevan la complicidad del público. Los femeninos resultan ser un tanto planos, cercanos a la mera comparsa. Ellos son los protagonistas, los que nos hacen “sentir bien” a pesar de la basura de la que estamos rodeados en la actualidad. El libreto es espléndido con un humor sangrantemente ácido y un ritmo que va in crescendo, hasta llegar a la locura final con discurso del Gran Pastor virtual incluido, ¡Hasta en pantalla es grande el actor que le interpreta! Esta nueva producción de Off  Producciones bajo la dirección de Alberto Castrillo- Ferrer refresca el Matadero, hacía tenía que no veía una respuesta tan inteligentemente entusiasta del público, por algo será.

DSCF3214

La otra propuesta teatral que toca con humor la realidad actual es Que nadie se mueva, una suerte de comedia ácida que recoge la esencia de los comienzos del televisivo Vaya semanita de sus comienzos, el que dio a conocer a Gorka Otxoa o Óscar Terol.  Una imponente Guardia Civil,  un Policía Nacional, un  Ertzaintza y un Mosso se encuentran en la investigación del asesinato de un misterioso personaje del que sale ¡sangre azul! La pregunta está en el aire, ¿Será el monarca? A partir de esta sencilla y delirante premisa dramática se ponen en escena una serie de divertidísimos tópicos sobre vascos, catalanes y españoles en general con una traca final reivindicativa que es la guinda final a una tarde de comedia. Desde el comienzo en que te sientas en la butaca no paras de reír y eso te refresca cuerpo y mente y más si tienes a cuatros cómicos formidables delante: Carles Cuevas, María Rayo, Sergio Lombardía y Jon Hernández. Están solo hasta el domingo 14 en el Galileo.

DSCF3196

"Las chicas del calendario", una dulce tentación en los Teatros del Canal

Tras el gran éxito de la película Las chicas del calendario, basada en la historia real de unas mujeres maduritas que decidieron quitarse la ropa y los complejos para recaudar fondos con un calendario solidario, era previsible una hipotética adaptación teatral que llegaría al West End londinense en el 2008. Desde ayer mismo, los Teatros del Canal acogen esta nueva producción de Anexa, para la cual han contado con la adaptación española de Marc Rosich.

45293_561820377184050_414128157_n

Las chicas del calendario parte de una premisa de lo más simple. La cuestión era si esa delgada línea argumental se quedaría en nada sobre los escenarios, si tendríamos la sensación de que no ocurría nada en las dos horas del montaje. Comedia amable con tintes dramáticos, la obra fue recibida ayer con una sonora ovación en la Sala  Roja del Canal, que probablemente volverá repetir hasta el próximo 28 de abril, cuando eche el telón por el momento esta producción. Para que esta historia funcione se necesitaba un nutrido grupo de actrices de raza y eso lo han conseguido. María Garralón  es Annie, la mujer que pierde a su marido e incentiva a las chicas a hacer el calendario en memoria de su esposo Jhon. Una actriz maravillosa que construye un personaje con la emoción a flor de piel, maravillosa en la última escena junto a su marido enfermo. En sus enfrentamientos con Chris, la leona de la escena Beatriz Carvajal, sacan las dos sus recursos interpretativos, ¡Qué gusto da verlas en escena enfrentándose en una de las escena finales! ¿Qué decir del resto de chicas de calendario? Adoro la ingenuidad de la Ruth de Berta Ojea, la simpatía de la Coral de Soledad Mallol, la picardía de la Jessie de Carmen Esteban y, por supuesto, el pijerío de la deslumbrante Cati Solivellas. El  emotivo, tierno y divertido Jhon de Manuel Fernández Nieves  y la mala uva de la Marie de Cristina Fenollar son dos de los hallazgos de la función.

563848_561820247184063_661788178_n

La diferencia entre la pornografía, de la que huyen las protagonistas de este calendario, y el arte es la misma que separa esta comedia optimista de la chabacanería, tan habitual ultimamente en el cine, la televisión y lamentablemente también en cierto tipo de teatro. No esperen que se juegue con el humor grueso y escabroso, Las chicas del calendario es una obra, desnudos artísticos aparte, que se puede ver en familia. ¿Se ve algo? Digamos, que se tapa (casi) todo  muy bien. No adelantemos nada. Bueno, les adelanto que la escenografía de Sebastiá Brosa es realmente apabullante. En plena crisis una producción con 12 intérpretes y tal despliegue escenográfico es todo un atractivo para el público. Además  la producción ha tenido la capacidad de crear imágenes tan bellas y emocionantes como esa escena en que las cartas caen del cielo, recurso que no por estar muy usado en cine y teatro deja de ser efectivo. Un nombre más, el del director de este barco tan bien ensamblado: Antonio Calvo, el último aplauso de esta crítica va para él.

No es la única cita interesante este fin de semana en los Teatros del Canal. Solo hasta el domingo en la Sala Verde se puede disfrutar de Murmures des murs. Un espectáculo que bebe del circo, el teatro, el ilusionismo, la danza e, inevitablemente tratándose de una descendiente del mismísimo Charles Chaplin, del cine mudo. Un viaje onírico, un sueño en escena perpetrado por esa artista llamada Aurélia Thierrée. Una verdadera obra de arte por unos días en Madrid que reivindica el escenario como el lugar en que los sueños se hacen realidad.