La Firma Invitada: Alberto Castrillo-Ferrer

EL PROYECTO FEELGOOD: teatro libre de ataduras

No nos cansamos de decir que el proyecto Feelgood nace del buen rollo, de las ganas de seguir disfrutando del compañerismo, del teatro y de las emociones de una gira junto a un elenco con el que nos encontrábamos muy a gusto.

Este origen tan sencillo de explicar, con el tiempo nos ha revelado que encerraba algo más profundo, algo que nos ha sustentado durante esta andadura de más de dos años y nos ha servido para superar los momentos difíciles: la ambición de independencia artística, las ganas de salirnos de un mercado en ocasiones demasiado manipulado y de poder contar cosas que nos interesen e interesen al público. No ser peones de una maquinaria demasiado mercantilista, sino volver a la ilusión primigenia de ser actores para tener nuestro lugar en el mundo. Ser parte de la sociedad.

Nos conocimos como parte del elenco de la obra Todos eran mis hijos, dirigida por Claudio Tolcachir. Nos entendimos muy bien y quisimos seguir juntos en una segunda producción. Arrancamos nuestro plan en esa gira, en los trenes y autobuses que nos llevaban de una plaza a otra, hacíamos reuniones, aportábamos textos, organizábamos lecturas en las habitaciones de los hoteles…

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PRIMER RETO: EL TEXTO

Hubo varios intentos de textos que no llegaron a prosperar. Buscábamos algo muy difícil, que todos pudiésemos actuar en una obra coral, con “enjundia”, y que fuese una comedia…

Leímos, preguntamos e investigamos mucho y al final llegó: fue Fran Perea el que recibió en su casa varios textos ingleses y entre ellos Feelgood del autor británico Alistair Beaton.

A partir de ahí y de algunos reajustes de personal (no había papel para todos, nos hacían falta un chico y nos sobraba una chica, no teníamos director…) en los cuales Amanda Recacha pasó a ser ayudante de dirección y regidora, entró Javier Márquez como el actor que nos faltaba y yo pasé a la dirección del proyecto, Jorge Usón me sustituyó entonces en el papel que me estaba destinado y así, junto a Jorge Bosch y Ainhoa Santamaría quedó configurada la parte artística y la compañía enTRAMAdos Teatro.

Manuela Velasco y yo trabajamos en una primera versión del original de Beaton, alejándonos del mundo anglosajón y acercando el humor. En los ensayos, el elenco terminó de dar forma al texto. Todos adquirimos una responsabilidad aparte de la artística con respecto a la compañía: ayuda en la producción, relaciones públicas, promoción, blog, redes sociales, búsqueda de nuevos textos para el futuro… Todo es poco para que este barco que salía a alta mar no se hundiera en la primera marejada.

SEGUNDO RETO: LA PRODUCCIÓN

El segundo reto fue la producción. No fue fácil. Tuvimos nuestros altibajos, nuestros malentendidos y torpezas, nuestras confianzas y decepciones, probablemente como en todos los proyectos. Finalmente, nos unimos con Producciones OFF, que creyeron en el proyecto y se lanzaron a la piscina con nosotros sin saber si había agua. Nos hicimos cooperativa y decidimos autofinanciar un work in progress, esto es: trabajar durante dos meses en la adaptación, ensayar, buscar el vestuario, crear una escenografía eficaz y barata, aportar dinero para los pocos elementos de mobiliario y atrezzo, pedir muchos favores y al final mostrar en la sala García Lorca de la RESAD (que también nos había dejado ensayar por ser algunos egresados). Afortunadamente, la cautela ha sido bandera de esta producción, hemos ido dando pasos, sin correr, y no nos hemos caído.

Es justo agradecer aquí a PTC su apoyo en esa primera etapa, puesto que compraron los derechos de la obra, adelantando una cantidad de dinero inviable para nosotros. No llegamos a un acuerdo de producción pero fueron importantes en el origen del proyecto.

Tras esa muestra en la RESAD, que tuvo una excelente acogida, se abrieron algunas puertas, la más importante fue la del Teatro Español que nos propuso programarnos y coproducir con nosotros. Los derroteros de Feelgood se definieron cuando Traspasos Kultur se interesó por la distribución y el 3 de abril de 2013 estrenábamos en las Naves del Español (Matadero) de Madrid. Tras seis semanas de temporada y una nutrida gira posterior, volvemos a Madrid al Teatro Infanta Isabel desde el 20 de agosto al 28 de septiembre y todavía nos queda gira hasta diciembre. No nos podemos quejar.

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Parte de este éxito se lo debemos al buen hacer de Marea GlobalCOM, que se ha volcado en redes, entrevistas, blogs, programas de televisión, Gastro Gira… Es parte de nuestro oficio darnos a conocer, que sepan que existimos para que nos puedan apreciar o juzgar y parece demostrado que en nuestros días El buen paño, en el arca NO se vende solo. Desde www.feelgoodteatro.com podéis disfrutar de toda nuestra red online.

Personalmente, por mi formación, gusto y andadura, me gusta vivir el teatro como una familia, con sus discusiones navideñas y sus secretos que se lavan en casa, pero con algo que nos arraiga, que nos hace crecer y ser felices con nuestra profesión. Disfrutar dentro y fuera de las tablas, tener proyectos en común, soñar… En alguna entrevista afirmaba que “no me debo a otra patria que al teatro” y cada vez lo pienso con más fuerza.

Esta andadura nos ha hecho plantearnos un segundo montaje, con lo positivo del primero e intentando evitar los errores cometidos anteriormente. El proyecto Feelgood ha sido el germen de un encuentro de artistas que quieren seguir la estela de otras muchas compañías que están dejando su buen hacer en el universo teatral. El respeto y la responsabilidad son los pilares para que se creen los puentes de la creación artística y del disfrute máximo en el mejor lugar que existe en el mundo: el escenario.

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Lo mejor de un año DESDE MI BUTACA (IV): Los montajes del año

No están todos los que son, puede que no sean los mejores montajes para muchos de nuestros lectores, pero estos son los montajes que a criterio de DESDE MI BUTACA han destacado más en este 2013.

lo mejor del año DESDE MI BUTACA

Las heridas del viento  Arizona, el gran momento de Juan Carlos Rubio

De la primera dijimos: “En Las heridas del viento, David se enfrenta a la muerte de su padre en busca de respuestas, ¿Quién fue realmente ese gran desconocido? Y, de repente, encuentra unas cartas que le descubren una realidad que no sabe si está dispuesto a aceptar. “A mi padre por todo lo que no se de él” reza la emotiva y sencilla dedicatoria que Juan Carlos Rubio hace en esta gran carta de amor teatral. Su David, sumido en la perplejidad, no puede entender al hombre que le dedicó una sola caricia, que hoy parecer estremecerle. El texto de Juan Carlos Rubio, aplaudido en medio mundo, está dotado de un lirismo y una poesía, nada cargantes ni excesivos, que sumergen al espectador en el teatro más puro, el que dota a la palabra de emociones, sin ningún tipo de artificio”.

Y de la Arizona mexicana os contamos: “La obra del autor de Humo utiliza el recurso del humor como un dardo envenenado, que en este montaje cuenta con la dirección de Ignacio García. Detrás de la risa se esconde una reflexión, eso que solo consiguen los grandes autores”.

Feelgood nos hizo sentirnos bien a base de sátira política

El texto bebe del Mamet más ácido y corrosivo, del más políticamente incorrecto. Jorge Bosch es un político al que es inevitable encontrar similitudes con el presidente de Noviembrey el guionista que contratan para escribir los discursos recuerda  inevitablemente a la figura  del productor en Cortina de humo”.

Maribel y la extraña familia, qué alegría tener a Mihura de vuelta

“Mihura, divertido. Mihura, ácido. Mihura, intrigante. Mihura, absurdo. Y, sobre todo, Mihura, bondadoso. Nunca se puso por encima de sus personajes, los miró de igual a igual y creyó en el ser humano y en su bondad, ¿Acaso pueden haber dos personajes más buenos e inocentes que esas deliciosas señoras asentadas en la Calle Hortaleza?”

La nieta del dictador y No se elige ser un héroe, un gran año para David Desola

De la primera os dijimos: “La nieta del dictador es un texto necesario para no olvidar y no volver a repetir los errores del pasado. Sobre las tablas de la Kubik Fabrik Inma Cuevas, una actriz de capacidad emocional superlativa. En el tránsito entre la risa y la emoción volvemos a reivindicar a esta actriz como uno de los grandes talentos de nuestra escena. No era fácil encarnar a esta ‘excesiva’ nieta sin resultar precisamente… excesiva. Con el gesto justo y la emoción contenida, Inma Cuevas nos regala generosamente un trocito de su talento interpretativo en este (no) monólogo que explota por los aires con una sobrecogedora última escena”.

En No se elige ser un héroe, que vimos en el ciclo de teatro santanderino de verano Talía, David Desola vuelve a mostrar su pulso dramático en esta historia de una familia que se enfrentan a la venta de la “dignidad” de su padre muerto en un acto heroico. Un texto que solo puede cobrar vida con un reparto lleno de  desgarradora verdad en el que destaca Carmen Ruiz, una actriz llena de hondura, que no deja de sorprendernos trabajo a trabajo y Juanjo Artero como el personaje más atormentado de esta historia.

Hoy: El Diario de Adán y Eva, una vuelta muy esperada

La vuelta a los escenarios de este texto, instalada en el imaginario colectivo de los espectadores por la puesta de Miguel Ángel Solá y Blanca Oteyza, está siendo un gran éxito. Fernando Guillén Cuervo es el Adán ideal, gracias a la dirección del propio Solá, que también saca lo mejor de Ana Milán. No podía faltar en este repaso a 2013 esta historia de amor en las ondas.

Cordón umbilical, sí, también hay dramaturgos jóvenes

“Supone el debut en la dramaturgia, la producción y la dirección de Daniel de Vicente, que también ha conseguido editar su obra bajo el sello de Ediciones Antígona con 22 años. Se ha convertido en todo un hombre orquesta de la escena con este proyecto tan largamente soñado. En escena, una serie de personajes que callan más de lo que dicen. Una pareja con niño a la vista, un veterano matrimonio con algún que otro secreto, una homosexualidad latente en el aire y mucho vino, como ‘cordón umbilical’ de las historias. Con una sobria puesta en escena, como toca en las salas alternativas por motivos obvios, Cordón umbilical es solo una pequeña muestra de un talento emergente”.

Cerda, devotos del Santo Membrillo

Ha abierto la temporada de ese ‘milagro escénico’ llamado La Casa de la Portera. Un espectáculo en lo que uno lo único que puede hacer es… dejarse sorprender. Una comedia transexual místico-musical con aroma psicalíptico, ¿Suena raro de cojones verdad? Pues sí, lo es, pero también es muy divertida. Las carcajadas empiezan a resonar en las paredes de esta portería desde el momento en el que conocemos a las habitantes de este particular universo místico. Y en ese pintoresco microcosmos solo podemos rendirnos al influjo de la palabra en la voz de Inma Cuevas, una monja inductora y practicante que  consigue dar verdad a un texto que en otras manos podría haber resultado, con todos los respetos, bochornoso. Hace creíble lo inverosímil. Eso es una ACTRIZ”.

Menciones de (des)honor

Y los peores montajes del año son Capitalismo, Hazles Reír (Vista en el Price) por ser un espectáculo cuyo único objetivo es la crítica, sin ningún interés artístico aparente y la decepcionante Los Cenci, que no terminó de cuajar ante el público del Español que no reaccionó de una forma muy entusiasta ante esta propuesta. Otra decepción fue la insulsa Una más y nos vamos, rebautizada como El gran favor en Madrid, menos mal que al menos José Luis Gil le dio algo de dignidad al montaje con sus siempre buenos trabajos interpretativos. Cierra estas menciones la aún inédita en Madrid Una vida robada, un texto que con el tema de los niños robadas traza una intriga ‘de cartón-piedra’ llena de oscuros, lo que ralentiza la acción de forma considerable. Si hay algo positivo en el montaje es únicamente el trabajo de Carlos Álvarez Novoa, impecable, tiene mérito dar verdad a semejante montaje.

Tras la emoción compartida de Manuela Velasco y Fran Perea

Sus carreras se han desarrollado en buena medida en el cine y en la televisión, pero la función teatral Todos eran mis hijos fue el punto de encuentro de un equipo creativo con vocación de compañía teatral a la antigua usanza. Ellos eligen el texto y se encargan de todos los aspectos de la producción, que se convierte en algo de unión colectivo. A sabiendas de que es difícil que otros les dejen contar las historias que realmente les interesan, decidieron montarse en esta suerte de empresa teatral que podríamos etiquetar a medido caballo entre las coproducciones habituales y una especie de cooperativa teatral, en la que todos hacen de todo. El primer hijo de esta unión ha sido una de las mejores funciones teatrales de la pasada temporada, Feelgood, una sátira política que bebe sin duda del David Mamet más lúcido. Han conseguido sacarla de gira gracias al apoyo de una distribuidora que les hará recorrer en 2014 buena parte de la geografía española.  Con dos de sus protagonistas, Fran Perea y Manuela Velasco, hablamos Tras la emoción compartida en el último bolo de la gira hasta ahora, que tuvo lugar en Villena. 

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¿Qué fue lo que los atrajo de esta sátira política? 

Manuela: Después de leer muchas obras, lo que que me enamoró de Feelgood es su estructura dramática. Tiene una estructura teatralmente engrasada. Se nota que Alistair Beaton es un hombre de teatro. Tiene un ritmo y una mala leche que desde el principio hizo que me enganchase este proyecto.

Fran: Me atrajo la manera en que mezcla el humor con la política. Estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes nos hagan llorar. En Feelgood, nos vamos a reír un rato, aunque sea de situaciones que, fuera de este contexto, nos darían mucha rabia. Ésa es la magia de esta función, y la gran habilidad de Alistair Beaton, el autor.

Uno de los aspectos que hacen especial a esta función es el tipo de producción en el que os habéis embarcado, con los medios justos, pero con una pasión que se nota encima de las tablas, supongo que habrá supuesto un plus de aprendizaje extra, ¿No?

M: Empezamos por lo bien que nos compenetramos el equipo de Todos eran mis hijos. Desde que comenzamos esta aventura, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, es un aprendizaje continuo. Estamos aprendiendo no desde cero, pero la relación entre nosotros es muy diferentes al también productores. Ahora nos hemos comprometido como ‘padres de la criatura’ y todos compartimos responsabilidades. Cada día tenemos que buscar e inventar soluciones a los problemas que nos van surgiendo. Cuando algo sale mal, hablamos y aprendemos de nuestros errores.

F: Por supuesto. Estamos aprendiendo muchísimo. De hecho, cada día lo hacemos. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo en algo. Somos diez productores, que, además, formamos parte de todos los departamentos, como quien dice. Cargamos, descargamos, actuamos, vamos al banco a firmar, hablamos con abogados… Es toda una aventura. Pero, la verdad, es muy reconfortante saber que estamos generando empleo.

Este proyecto nace de otro, Todos eran mis hijos, ¿Creéis que participar en ese montaje ha sido un punto y aparte en vuestra carrera? 

F: Sí, totalmente. Es verdad que antes dimos los pasos necesarios, creo, para llegar a Todos eran mis hijos en condiciones óptimas… Y, efectivamente, enTRAMAdos le debe mucho, mucho a Ana Jelín, a PTC, a Claudio Tolcachir y a Timbre 4. El germen de todo estuvo en aquel montaje y en la gira posterior.

M: Es el regalo más bonito de mi carrera. Es un punto de inflexión en mi carrera. El grupo humano que nos juntamos en ese montaje estábamos muy a gusto trabajando juntos. Creó en mí una necesidad de ser parte de todo el proyecto artístico montando nuestros propias aventuras escénicas.

En "Todos eran mis hijos" se comenzó a fraguar el proyecto de "Feelgood".
En “Todos eran mis hijos” se comenzó a fraguar el proyecto de “Feelgood”.

En estos tiempos difíciles, ¿cómo os las estáis arreglando para conseguir ‘bolos’?

M: En Madrid invitamos a los distribuidores a vernos en el Matadero. Queríamos repetir la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido con Todos eran mis hijos en la gira. Había que sacar el espectáculo fuera de Madrid. Nos encanta ver diferentes públicos y sus formas de reaccionar. Hay que destacar que la mitad de la obra es el público, que reacciona ante lo que ocurre en escena. Traspasos Kultur se interesó por nuestra obra y está interesando mucho el proyecto quizás por la temática que trata.

F: Fuimos muy prudentes a la hora de empezarla, porque no sabíamos si íbamos a poder asumir el gasto que supone cada ‘bolo’, ya que, desgraciadamente, hay muchos ayuntamientos que tardan en pagar, o, directamente, no te pagan. Al final las ganas que teníamos de sacarla de gira pudieron más y gracias a Traspasos Kultur podremos anunciar muy pronto las fechas de la gira de 2014.

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Los actores toman notas en los ensayos en una foto de Charo Guerrero.

¿Cómo os sentís “Tras la emoción compartida” en Feelgood?

F: Muy orgullosos de lo que hemos ido construyendo paso a paso. Y, además, sabiendo que lo que hemos hecho, gusta. La gente nos dice cosas estupendas y participa durante toda la función. Una maravilla.

M: Mi personaje, Elisa, va a contracorriente de este mundo del gabinete del presidente que reflejamos en la obra. Yo personalmente acabo hecha polvo, me enfrento a aspectos tan cruciales como si sería capaz de renunciar a mis valores. Nada más terminar la función, necesito quedarme un poquito sola conmigo misma para tener un rato de camerino y soltar. Eso sí, cuando salgo del teatro y me encuentro con el público, me da un subidón de energía. Veo que la obra llega y le hace pensar. El público se ríe mucho, pero a la vez salen removidos por haberles puesto un espejo delante que refleja un sistema político tan podrido. Genera mucho debate esta función. Me voy muy llena al saber que hemos removido conciencias.

Y a pesar del iva y de lo “heroico-suicida” que tiene hacer teatro en estos tiempos, ¿Por qué para vosotros el teatro es un buen lugar para contar historias?

F: Porque el teatro se desarrolla ‘aquí y ahora’. Es irrepetible. Cada espectador ve un espectáculo nuevo y para nosotros es nuevo cada día también. Esa novedad facilita que desconectes de lo de fuera. Que entres en la historia que se está contando, que no quieras perderte ningún detalle.

M: El teatro es el lugar con mayúsculas para contar historias. Es verdad que repites el texto, pero lo que sucede en escena y con el público es muy diferente. Es un acto que sucede en comunión con el público. Implica además una atención total. Vas y te metes en una historia que, además, en este caso te hace cuestionarte los valores establecidos.

Cine, teatro, pero también televisión, ¿Qué habéis aprendido de vuestra profesión gracias a la ficción televisiva?

F: Mucho. La importancia del trabajo en equipo, de cumplir unos plazos, de trabajar contrarreloj, de reducir el proceso creativo sin que el resultado se vea afectado…La televisión en este país crea ‘industria’. Hay mucha gente que vive del audiovisual gracias a la ficción televisiva, que aprende un oficio y lo puede llevar a cabo en un plató de televisión. Ahora, estoy grabando de nuevo una serie para Telecinco con la productora Globomedia: B&B. De boca en boca, con un magnífico grupo artístico y técnico de los que sigo aprendiendo mucho.

M: En la televisión se aprende técnica y oficio. Se graba muy rápido, tienes que aprender a coger oficio. También debes tener una gran ejercicio de trabajo previo, hacer los deberes en casa. No tienes tiempo de ensayo, hay que hacerlo bien directamente. Sirve para ejercitar la memoria y poner en práctica todos tus recursos interpretativos.

¿Hubo un momento en que Manuela y Fran dijeron aquello de Mamá quiero ser artista o no sabéis muy bien cuando la interpretación se cruzó en vuestras vidas?

M: Por mi padre y mi tía he vivido en contacto constante con el mundo del cine y del teatro. El teatro me fascinaba desde pequeña, esa es la verdad. Creo, eso sí, que fue el cine el que me hizo plantearme que me podía dedicar a esta profesión. Cuando terminé La ley del deseo con 8 años, yo le dije a mi madre que no quería al colegio, que yo lo que deseaba era seguir rodando la película…

F: En mi caso, sí. Mientras estudiaba en el instituto, ya hacía teatro en una escuela de Málaga. Cuando terminé la secundaria e hice la selectividad, les dije a mis padres que quería estudiar la carrera de Arte Dramático. Al principio no les terminó de hacer gracia, pero, al final, cedieron y, mira, aquí estoy…

Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.
Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.

Manuela, me es inevitable preguntártelo y más con los ‘piropos’ que te hace cuando hablo con ella, ¿Cuánta culpa de tu pasión por tu oficio tiene Concha Velasco?

M: A lo dicho anteriormente, habría que sumar la suerte de poder ver las obras de mi tía Concha desde todos los ángulos posibles: Desde el palco, ‘entre cajas’, en el gallinero… Me encantaba estar con la gente del teatro, debían ver en mi a la niñita pequeña a la que mimar. No me aburría nunca de ver la función. Cada día veía cosas nuevas sobre el escenario. Esa alegría y energía que se respiraba fue el motor de que me dedique a esta profesión.

Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tenéis y con qué proyectos soñáis? 

F: La verdad es que este presente que tengo, me gusta bastante. Si pudiera pedir algo… Quizá poder seguir compaginando el teatro con el audiovisual, y, además, poder seguir haciendo música. Casi nada. También me encantaría, en el futuro, poder ir a Argentina a trabajar con los compañeros de Timbre 4, durante un tiempo. Y, por supuesto, me encantaría que enTRAMAdos, la compañía que hemos creado para representar Feelgood, siga viviendo con nuevos proyectos teatrales.

M: Rec: Apocalipsis y Galerías Velvet de Bambú Producciones son las dos cosas más inmediatas. Coincido con Fran en que espero que el proyecto enTRAMAdos no se quede en Feelgood, que haya mucho más proyectos. Estoy leyendo con Alberto, el director, otras obras para ver qué es lo próximo que se nos ocurre. 

"Feelgood" y "Que nadie se mueva", humor indignado

579850_140653219441299_292352886_nFeelgood bebe del Mamet más ácido y corrosivo, del más políticamente incorrecto. Jorge Bosch es un político al que es inevitable encontrar similitudes con el presidente de Noviembre y el guionista que contratan para escribir los discursos recuerda  inevitablemente a la figura  del productor en Cortina de humo. Fran Perea firma el que sin duda es su mejor trabajo. Con una entereza y un aplomo impresionantes dota a su personaje de una fuerza que derrocha verdad en escena. Tiene enfrente a un grande como Jorge Bosch, impecable como de costumbre en esta suerte de politicastro xenófobo y egoísta, ¿les suena de algo? Nos sobran ejemplos en la realidad. De nuevo y es la segunda que lo hago en una semana tengo que hablar de Jorge Usón, un camaleónico actor con una vis cómica innegable. Con cada palabra, el público se ríe a pierna suelta.

480977_140750629431558_1070124639_nFeelgood tiene unos personajes masculinos que se llevan la complicidad del público. Los femeninos resultan ser un tanto planos, cercanos a la mera comparsa. Ellos son los protagonistas, los que nos hacen “sentir bien” a pesar de la basura de la que estamos rodeados en la actualidad. El libreto es espléndido con un humor sangrantemente ácido y un ritmo que va in crescendo, hasta llegar a la locura final con discurso del Gran Pastor virtual incluido, ¡Hasta en pantalla es grande el actor que le interpreta! Esta nueva producción de Off  Producciones bajo la dirección de Alberto Castrillo- Ferrer refresca el Matadero, hacía tenía que no veía una respuesta tan inteligentemente entusiasta del público, por algo será.

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La otra propuesta teatral que toca con humor la realidad actual es Que nadie se mueva, una suerte de comedia ácida que recoge la esencia de los comienzos del televisivo Vaya semanita de sus comienzos, el que dio a conocer a Gorka Otxoa o Óscar Terol.  Una imponente Guardia Civil,  un Policía Nacional, un  Ertzaintza y un Mosso se encuentran en la investigación del asesinato de un misterioso personaje del que sale ¡sangre azul! La pregunta está en el aire, ¿Será el monarca? A partir de esta sencilla y delirante premisa dramática se ponen en escena una serie de divertidísimos tópicos sobre vascos, catalanes y españoles en general con una traca final reivindicativa que es la guinda final a una tarde de comedia. Desde el comienzo en que te sientas en la butaca no paras de reír y eso te refresca cuerpo y mente y más si tienes a cuatros cómicos formidables delante: Carles Cuevas, María Rayo, Sergio Lombardía y Jon Hernández. Están solo hasta el domingo 14 en el Galileo.

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