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«Manolita Chen era al teatro portátil, lo que Celia Gámez a los teatros de cara, la reina». Así ejemplariza a la perfección el autor de El teatro chino de Manolita Chen (Almuzara, 2021) lo que significó este personaje en la historia del espectáculo. Afortunadamente cada vez hay más acercamientos a una figura a revindicar como bien hace Juan José Montijano Ruiz. Tampoco hay que perder la pista al excelente espectáculo que ha montado José Troncoso: Manolita Chen. Un cuento chino.
A pesar de que ya existan antecedentes literarios y documentales sobre el portátil de Chen, será seguramente este libro el más completo hasta la fecha. Montijano Ruiz nos hace viajar a través de sus páginas. De repente, nos vemos sumergidos por ejemplo en la dura rivalidad que tenían los propietarios de los circos portátiles de la época que pretendían competir con Manolita y su marido.
Curiosamente, el principio del fin del éxito llegó cuando el Circo Chino se llenó de caras conocidas. Hasta entonces, había sido un gran negocio que daba de comer a decenas de familias. Era tal la maquinaria que cuando se acababa en una plaza ya se estaba montando en la siguiente. Producto de los tiempos y del interés del público por las caras televisivas, el portátil también tuvo que incorporar caras conocidas con los consiguientes cachés elevados. A la larga terminó siendo el comienzo del fin de un espectáculo que llevó la felicidad a todos los rincones de España tras esas subastas de los terrenos que a veces se repartían los propietarios de los portátiles, especialmente en las ferias más importantes de España.
Es de agradecer que el estupendo libro se detenga ante uno de los episodios más confusos de su biografía. Ese en el que de la noche existen dos Manolitas. Chen vs. Cheng. En realidad, poco tenían que ver sus historias, más bien nada. Todo fue producto de la rivalidad que la competencia tenía con la verdadera poseedora del teatro chino. Les invito a que lean ese capítulo con atención para conocer la historia al completo. Por cierto que en el espectáculo antes citado, Manolita Chen, un cuento chino, se recrea un onírico acercamiento de ambas que es uno de los momentos más hermosos de este espectáculo que solo os podemos recomendar.
Dentro de este libro hay muchas historias, pero quizás lo más importante es que nos habla de tú a tú, de cómo han ido cambiando los gustos de los españoles que ahora consideran que lo de aquella época del portátil está demodé. Afortunadamente, hasta algunos ‘modernos’ reivindican a Manolita y podemos ver como Eduardo Navarrete la dedicó una sesión de moda muy especial. Está claro que se vuelve a hablar de su teatro portátil y eso es un buen síntoma. Buen síntoma de que somos capaces de reconocernos en el ayer para ser conscientes de la evolución de las artes escénicas en nuestro país.
Vamos a hablar, vamos a contar, vamos a leer, a decir, a que la gente se entere. Queremos visibilizar todas las posibles necesidades, posiciones, ideas al respecto de la maternidad y de cómo y quién lo asume.
Se han acabado los tiempos de las familias tradicionales, del “se te está pasando el arroz”, del disimulo y de esconderse en el armario, o el de servir a los otros en las tareas domésticas, o el “para cuándo los niños”. Cada una tiene su forma de entender cómo quiere ser madre, o padre, o ambas funciones.
Hay quien no quiere, hay quien se considera mala madre, hay quien quiere compartir, hay quien desea adoptar y no le dejan, quien se somete a fecundación in vitro, hay quien aborta y quien no le da la gana, hay quien tiene que abandonar a su familia y después crea otra, hay quien tiene hijos/as con varios padres, hay adolescentes sin ayuda, hay quien quiere ser madre siendo padre… En definitiva, todo se reduce, o se agranda, hacia la libertad. Pero, para alcanzar esa libertad hay, también, que luchar con la política. Con los intereses de otros, con los perjuicios, con los vacíos legales.
Fotografía cedida por el Centro Dramático Nacional de la obra «Lengua Madre. EFE/Centro Dramático Nacional
Hemos tenido que manifestarnos, recibir varapalos, gastar dinero, mucho tiempo de espera, sufrido vejaciones, desprecios, críticas, darnos de cabezazos contra el sistema, pasar días sufriendo y noches amargas, cuidar bebés, darles el biberón, desvelarnos por las noches, discutir con nuestras parejas, contactar a miles de kilómetros con alguien dispuesto a echarnos una mano, luchar con la conciliación familiar y laboral, desenterrarnos de nuestras emociones y sentimientos, recibir desprecios, encontrar negativas, ser invisibles en muchos casos.
Lengua madre, un tratado de un esfuerzo, una conferencia ilustrada con ejemplos vivos, un libro abierto que nadie lee y todos creen que saben, una biblioteca para gritar y ser escuchadas, una luz encendida en medio de un páramo social, una necesidad de ayuda, un itinerario sin guía, un tiempo donde ya nada debería ser como antes.
Lola Arias, que escribe y dirige este teatro documento, esta acción sin acción, esta realidad teatral, este querer el entendimiento por encima de todo, se nutre de experiencias reales, vividas, y marcan un frente imborrable de lucha, de palabras que tengan sentido en el interior de las actuaciones de cada una, en la exigencia de conductas que otros no aprueban, en la necesidad de echarse, si no a la calle, a la conciencia, a la tolerancia, a que no prohíban, a que no tengan que mendigar y, mucho menos, ocultarse.
Saludamos al elenco de convecinos/as que tenemos cerca, en este caso son Paloma Calle, Rubén Castro, Susana Cintado, Pedro Fuentes, Eva Higueras, Silvia Nanclares, Laura Ordás, Candela Sanz y Besha Wear. Todos conocemos casos, todos, en algún momento, callamos, pero hay que dejar vivir, incluso si no es lo que yo pienso.
De ahí, el tema de la libertad, el tema del miedo, el tema de la indignación, el tema de la necesidad, el tema del amor, el tema de las relaciones, el tema del cuidado de los hijos, el tema de los luchadores. (Permítanme que no utilice la x, ni la @, ni la e como terminación genérica, porque, ese, es otro tema). Lengua madre.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Aquello no podía terminar bien. No era amor, posiblemente, al principio, ni pasión. Era un juego de instintos primarios. La mujer noble que quiere entretenerse con uno de sus sirvientes. El lacayo que ve un reto en conquistar a la hija de su patrón, queriendo demostrar que no es tan servil, ni tan gañán, ni tan bajo. Nunca le ha quitado el ojo de encima a ella, estaba el morbo de conseguir algo, hasta el momento, inalcanzable. Ella, por su parte, también se había insinuado conscientemente de que producía atracción prohibida y deseada.
Por fin, quedan solos, desatan sus pasiones, y aunque no quieren implicarse, algo les imbuye a superar más retos. El de la condición social, el de lo irremediable y el arrepentimiento, el de quedar por encima o ver quién llega más lejos.
En esta versión de La señorita Julia de August Strindberg, escrita en la cercanía de 1888, cuando todavía ciertos comportamientos sociales estaban muy marcados por la procedencia dinástica y las funciones laborales, que estos dos mundos se encuentren por un simple hecho sexual, por un marcado comportamiento aprovechando la ausencia de quien realmente lleva las riendas de la vida de todos, suponía un guantazo a la moral de la época. De ahí que en el título de la versión 1888. Señorita Julia, nos recuerden que es en esa fecha cuando se desarrollan los acontecimientos, pero son tiempos que, en este sentido, no están tan lejanos.
La versión la firma Xoán Carlos Mejuto, que también la dirige y la interpreta, a través de la compañía Estudo Momento de Galicia. La hermosa Julia es Iria Ares, ojos que quieren mirar más allá del horizonte, pero que nunca pudo hacerlo. Ahora, cuando tiene la oportunidad, le cuesta desprenderse de su pájaro en la jaula, ella misma, quizás, en su jaula de heredad con puertas al campo. Los dos, pájaro y mujer, tendrán el mismo destino, al fin y al cabo, sin ánimo de desvelar lo que les ocurrió a ambos. Él solo quería entretenerse un rato.
Es una versión sobria, pero directa, que apela al espectador cercano, que tiene la fuerza de la palabra, en la que se dirime una lucha interna de acobardada defensa, de verdad a medias, de cierto remordimiento, pero no de arrepentimiento.
Juan y Julia no pueden coger el tren que está pasando para ellos. Estaban, desde el principio, abocados al fracaso, no dejan de ser dos desconocidos desmedidos en un momento dado, una vida entera para acabar de esta manera, una corta vida disuelta en el humo de la desesperanza.
Es la tragedia de finales del XIX, pero que en el primer cuarto del XXI puede seguir pasando. Y tal cual nos la han contado.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Hay héroes que lo son sin saber que lo pueden ser. Héroes vivos, porque los muertos nos sirven de poco. Resistiendo, haciendo frente a base de entusiasmo, siempre; de miedo, muchas veces; de coraje, no queda más remedio.
Ahí se dirime el conocido epígrafe “Ser o no ser” del monólogo de Hamlet con la calavera de Yorick en la mano, en la obra de Shakespeare. Hamlet es el camino que nos lleva a hacerle frente a toda la parafernalia estructural y opresora de los nazis antes de la segunda gran guerra del siglo XX, a una compañía de teatro compuesta por héroes que deberán interpretar, en algunos casos, a seres abyectos.
Pero no es cuestión de contar aquí la película de Ernst Lubitsch, “To be or not to be” de 1942, y que no ha perdido ni un ápice de su frescura, de comicidad, de su crítica, de su buen acabado, delicia de todo aquel al que le guste el cine bueno. (Los jóvenes que no se la pierdan, si aún no les ha llegado).
Lo que tratamos aquí es de ver si esa gran cinta en blanco y negro resiste el paso por el teatro. Si son capaces de imbuirnos en el espíritu cómico, sarcástico, punzante y de denuncia al mismo tiempo. Y lo consiguen. Claro que lo consiguen, añadiendo en algunos casos secuencias filmadas al estilo del cine del momento, sin alardes escenográficos, con el vestuario adecuadísimo y, lo principal, con una gran adaptación y una encomiable interpretación por parte de todo el elenco.
Bernardo Sánchez es el que firma la versión y puede darse por más que satisfecho. Y lo dirige Juan Echanove que también interpreta al personaje principal como un héroe que parece venido a menos, pero que se engrandece en su interpretación a medida que se va desarrollando la trama, con el apoyo indispensable de unos estupendos representantes que también ejercen de héroes sin saberlo. Incluso los personajes de los nazis son cercanos, humanos, aunque no quieran parecerlo, divertidos, buenos, en cuanto a su bien hacer al servicio de esta comedia con ritmo, con mil aciertos, con la capacidad de ser lo que Shakespeare, o Lubitsch, o cualquier teatrero o cinéfilo hubiera querido no perderse como espectador entregado y exigente y serio.
Con Juan Echanove están también Lucía Quintana, Ángel Burgos, Gabriel Garbisu, David Pinilla, Eugenio Villota, Nicolás Illoro y tengo que mencionarlos a todos porque todos contribuyen al éxito.
Ser o no ser, hasta en los tiempos difíciles mostrar humor es ser inteligente, lamentarse todo el tiempo es no serlo. Ser o no ser, resistiendo. Teatro dentro del teatro sacado del cine, teatro por fuera, teatro por dentro. Teatro necesario en tiempos convulsos de guerra, en situaciones al límite de héroes anónimos que luchan en lo que saben hacerlo.
En este caso, los cómicos héroes son los que se enfrentan a la represión tiránica y despótica de un hecho aciago. Pero también podrían unirse maestros, músicos, escritores, periodistas, amas de casa, ejecutivos, obreros,… todo aquel que esté dispuesto a aportar con lo que sabe, como buenamente pueda, a acabar con esta locura de invasiones de energúmenos que no son héroes, sino espectros vivos que solo quieren que el mundo esté a sus pies, y muerto.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Harold Pinter se pone el traje de mendigo, de marginado social que no quiere trabajar en nada, quizás por falta de oportunidades o porque no hay un trabajo adecuado a su categoría después de, supuestamente, haber ejercido en cien mil oficios distintos.
Harold Pinter fue un dramaturgo, guionista, poeta, actor, director y activista político inglés que ganó el Premio Nobel y que tocó todos los palos de la escritura y más.
No sé si Harold Pinter cree en la revolución social, pero nos la presenta, en este caso, con la obra El cuidador, de manera realista y algo existencialista, es decir, la condición humana a través del análisis de la libertad, la responsabilidad individual , las emociones, así como el significado de la vida.
En la traducción de Juan Asperilla, este nos acerca esa realidad a nuestros nombres, nuestro entorno, nuestra historia cotidiana, reciente y española. De esta manera, Harold Pinter se asemeja a nuestros Infante don Juan Manuel, Lope de Rueda, Lope de Vega, Moratín o Valle, por poner solo unos cuantos ejemplos.
Harold Pinter, pero en este caso, Antonio Simón que dirige el montaje, nos abre las puertas de una casa que está hecha un desastre, nos cierra entre cuatro paredes con unos personajes cuando menos necesitados de comunicación, pero aislados entre ellos, revolucionarios sin mostrar un ápice de implicación social. Son antihéroes. Su hazaña es sobrevivir, conseguir que el agua que se cuela por el techo por una gotera que nadie pretende arreglar, o como un piso que nadie se plantea adecentar, y como una vida que no quieren que nadie les toque, considerar que esa forma de vivir es la auténtica y no tiene nadie que venir a tocarles la libertad.
La libertad de estar abocados al fracaso, la libertad de tener la conciencia tranquila, la libertad de defenderse, aunque nadie los venga a atacar. Quieren continuidad, y si no la hay, se tendrán que marchar hasta que alguien los acoja en otros bares, en otros pisos, en otros tugurios, en otras dialécticas, un enchufe eléctrico que nunca se arreglará.
Joaquín Climent está enorme en su personaje de menesteroso, creación altamente humana, que no sueña pero tiene pesadillas, filósofo de andar por casa, eterno poeta que no escribe versos, un Max Estrella de la vida sin ceguera, porque todo lo ve claro, aunque se pueda equivocar. Y Alex Barahona y Juan Díaz, no le van a la zaga en sus interpretaciones, más prosaicos, pero no menos líricos, quizás más viejos que el personaje de Climent, si no en edad, en ostracismo, en pesimismo, en caer en el error que no cometerán porque no se darán cuenta de su simplicidad.
El cuidador es una obra social, es un texto de conciencia, es la esencia de la dimensión humana, la personal y la social. Pero no se lleven las manos a la cabeza pensando que es una obra de significativa complicación textual, está cargada de humor, de ritmo, de interés, de sencillez dentro de la complejidad. Comedia humana de personajes que nos podemos encontrar al dar la vuelta a la esquina, o que están en nuestras comunes colmenas de pisos, o en los parques y las plazas o, como en este caso, en el escenario con una propuesta necesaria y, por ende, natural.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Muy a menudo estamos habituados a hacer las cosas a medias. No a medio hacer, sino entre dos. Las parejas se dan la mano, el ajedrez se juega entre dos, y los bailarines hacen paso a dos, que simboliza el amor de una pareja (dicen) e ilustra los momentos más poéticos de un ballet.
Pero si en esa pareja uno de los dos no mueve los pies, no sonríe, come pipas haciendo desnudarse a su partenaire, o calza una pierna ortopédica, ¿qué es lo que nos van a ofrecer?
Pues una suerte de danza contemporánea trastabillada, no porque den tropiezos o titubeen en su forma de hacer, sino porque se distribuyen el cometido del ballet, el de la performance, el de la mezcla de la música clásica de Tchaikovski y el más clásico Franco Battiato, entre otros compases y silencios, porque hay humor sin guerra y comunicación sin palabras, y movimientos de oleaje corporal con un cuerpo estático, cruces de árbol con viento con un ave en sus ramas que resiste el envite de la oscilación, los giros y el porté.
En este Pas de deux, que ya es difícil de pronunciar si no sabes francés, el bailarín, coreógrafo, docente, creador, Chevi Muraday, sujeta fuerte a su pareja, Ana Esmith (o Miss Beige), con la que defiende, y muy bien, este espectáculo de fuerza y risa, de vuelo y un poquito de claqué, de vela al viento agarrada a una mirada fija que no pierde el equilibrio, y que se desarrolla como una propuesta divertida e innovadora que acerca a la danza a los que difícilmente sabemos coordinar los dos pies.
Paso a dos, como los que se persiguen, como los clowns que salen pegaditos al escenario, paso a dos como en el lago de los cisnes donde uno es el patito feo, paso a dos de El cascanueces y el hada de azúcar, paso a dos, o a tres, o a cuatro de los amantes de Carmen de Bizet, paso a dos de un bailarín y su escudera, cual quijote y sancha, paso a dos de Romeo y Julieta y de todas las parejas que en el mundo han sido, paso a dos, sin cuarta pared.
No es dicotomía, ni partición ni división, es dualidad de dos formas de ver la vida pero integrados en un mismo existir, es diformismo en la manera de bailar, pero no en la concepción de sentido del espectáculo, de la visión de que a dos, codo con codo en el escenario, o pie con pie, como decía el poeta, “somos mucho más que dos”.
Alberto Morate tiene el teatro como modus vivendi. Durante más de 40 años ha sido profesor de dramatización, ha dirigido grupos de teatro, ha escrito obras y ha interpretado ocasionalmente como actor. Desde el año 2014 también reseña funciones y espectáculos. Realiza sus crónicas con un estilo peculiarmente poético, haciendo hincapié en el tema, y comentando las representaciones desde un punto de vista emocional, social y humano.
Stage Entertainment, productora de musicales líder en el sector y responsable de éxitos como “El Rey León de Disney”, “La Bella y la Bestia de Disney”, y otros títulos como “Anastasia”, “Tina”, o “Los Miserables” estrenará el próximo año el musical “Aladdín”.
Más de 10 millones de espectadores han disfrutado ya de este musical en todo el mundo del que actualmente hay 6 producciones en cartel (Estados Unidos, Alemania, Holanda, México y Japón) a las que se sumará, en 2023, la versión española.
The Wall Street Journal, o The New York Times, entre otros medios internacionales , han aplaudido la calidad de esta gran producción que llegará al teatro Coliseum, en la Gran Vía madrileña, en 2023.
“Aladdín” está basado en la película homónima de Disney de 1992, que era a su vez una adaptación de los populares cuentos arábicos ancestrales, entre ellos ‘Las mil y una noches’.
El musical cuenta la historia del joven Aladdín, que con la ayuda de un genio todopoderoso, emprende una aventura en la que pondrá a prueba su voluntad y moral. En este recorrido encuentra el amor verdadero y descubre que el valor de cada uno es un tesoro que todos llevamos dentro.
“Aladdín” de Disney, cuenta con una nueva partitura que incluye cinco populares canciones de la película estrenada en 1992 que se convirtió en un éxito de taquilla. La película ganó el Oscar a la Mejor Partitura Original, incluyendo el éxito “A Whole New World”, tema que obtuvo el Oscar a la Mejor Canción Original y que alcanzó el número 1 del Billboard.
Stage Entertainment contará así con dos grandes producciones de Disney de manera simultánea en la Gran Vía de Madrid, confirmando su posición, a nivel nacional, de productora líder indiscutible en el género musical. De cara a esta producción, Stage Entertainment España busca actores, cantantes y bailarines para personajes principales, secundarios y de reparto.
Todos los aspirantes a formar parte del elenco de esta gran producción, pueden registrarse a través de la siguiente página web www.stage.es/audiciones-aladdin , en la que se encuentra disponible la descripción de personajes. La inscripción para estas audiciones finaliza el domingo 10 de abril de 2022.
Stage Entertainment España comunicará a los candidatos que superen la preselección previa la participación en las mismas, y cuya primera ronda se realizará en Madrid la semana del 25 de abril de 2022.
Sobre Aladdín
«Aladdín», el exitoso musical basado en la película de animación ganadora del Oscar®, se estrenó en Broadway en el New Amsterdam Theatre con gran éxito de crítica el 20 de marzo de 2014 y rápidamente se consolidó como uno de los mayores éxitos de taquilla de los últimos años, batiendo 14 récords de espectadores en el New Amsterdam Theatre. En todo el mundo ha recibido a más de 14 millones de personas y puede verse actualmente en Broadway, en Tokio, en los Países Bajos, en Ciudad de México y en Stuttgart.
Producido por Disney Theatrical Productions, bajo la dirección de Thomas Schumacher, el espectáculo cuenta con la música de Alan Menken, ganador de un premio Tony y de ocho Oscar® («La Bella y la Bestia», «Newsies», «Sister Act»), las letras de Howard Ashman, ganador de dos Oscar («La Bella y la Bestia», «La Sirenita»), del tres veces ganador del premio Tony y del tres veces ganador del Oscar Tim Rice («Evita», «Aida») y del seis veces nominado al premio Tony Chad Beguelin («The Wedding Singer»), con un libro de Beguelin, y dirigido y coreografiado por el ganador del premio Tony Casey Nicholaw («The Book of Mormon»).
«Aladdín», adaptado de la película animada de Disney y de cuentos populares centenarios como «Las mil y una noches», cobra nueva vida teatral en este nuevo y audaz musical. El viaje de Aladdín sumerge al público en un emocionante mundo de audaces aventuras, comedia clásica y romance atemporal. Esta nueva producción cuenta con una partitura completa, que incluye las cinco canciones más queridas de la banda sonora ganadora del Oscar y otras escritas especialmente para su versión teatral.
La película de animación «Aladdín» fue estrenada por Disney en 1992 y fue un éxito de crítica y taquilla, convirtiéndose en la película más taquillera del año.
La película ganó el Oscar a la mejor partitura original e introdujo la exitosa canción «A Whole New World», que ganó el segundo de los dos premios de la Academia de la película como mejor canción original. La grabación de Peabo Bryson/Regina Belle de la canción alcanzó el número 1 de la lista Billboard Hot 100.
El diseño de «Aladdín» corre a cargo del diseñador de escenografía Bob Crowley, ganador de siete premios Tony, la diseñadora de iluminación Natasha Katz, ganadora de seis premios Tony, el diseñador de vestuario Gregg Barnes, ganador de dos premios Tony, y el diseñador de sonido Ken Travis.
El equipo de producción también incluye al diseñador de ilusiones Jim Steinmeyer, al diseñador de peluquería Josh Marquette y a la diseñadora de maquillaje Milagros Medina-Cerdeira. El equipo musical está encabezado por el supervisor y director musical Michael Kosarin, que también ha creado los arreglos vocales y de música incidental, junto con el orquestador Danny Troob y el arreglista de música de baile Glen Kelly.
Stage Entertainment España ha apostado en los últimos 21 años por acercar al gran público, siempre con la misma calidad, espectáculos sólo disponibles hasta hace pocos años en Broadway o en el West End londinense, y conseguir que cada visitante que entre a sus teatros tenga una experiencia única e irrepetible.
Así grandes éxitos como: “Cabaret”, “El fantasma de la Ópera”, “Cats”, “La Bella y la Bestia”, “Mamma Mia!”, “El Guardaespaldas”, “Chicago”, “Anastasia” o “Los Miserables” han pasado por los escenarios de nuestro país, consiguiendo que más de 15 millones de espectadores hayan visto un musical producido por Stage Entertainment España.
En 2011 Stage Entertainment estrenó en el teatro Lope de Vega de Madrid la mayor producción musical jamás presentada en España: “El Rey León”. Este musical, el más longevo de nuestro país, celebra en 2021, el musical celebra su 10º aniversario alcanzando los 5.000.000 de espectadores, haciendo de este espectáculo un fenómeno a nivel nacional que se ha convertido en visita obligada para todos los que vienen a la capital madrileña.
En el teatro Coliseum, también en la Gran Vía madrileña, Stage Entertainment España ha estrenado en octubre de 2021 el musical “Tina”, convirtiendo a Madrid en la primera ciudad en acoger la primera producción de este musical en español.
Stage Entertainment vende en España más de 1 millón de entradas al año y es líder indiscutible del sector.
BEON Entertainment sigue apostando por el teatro musical en tiempos inciertos. A los estrenos recientes de la nueva producción de El Médico y El tiempo entre costuras sumará una nueva criatura escénica muy pronto. Se trata de la traslación a los escenarios de La Historia Interminable. En estos tres casos se trata de adaptaciones de obras literarias de vital importancia.
Es por ello que cobra especial interés el evento que han programado para el martes 29 de marzo en FNAC Callao a las 18.30h. Participarán Dario Regattieri (Ceo Beon.Entertainment y productor), Iván Macías (compositor de los tres musicales) y Félix Amador (adaptador de los libros) que darán una charla sobre cómo se convierte un bestseller en una producción de teatro musical.
El médico se ha convertido en una obra impactante, con una música que toca el corazón, y un espectáculo que sintetiza a la perfección la novela, sin perder la esencia de la historia: el espíritu de superación y el amor verdadero hacia una vocación clara en la vida. Actualmente se puede ver en Espacio Delicias con un espléndido reparto liderado por nombres como los de Guido Balzaretti, Joseán Moreno y Cristina Picos. Estarán en la capital hasta el 24 de abril.
El tiempo entre costurases una aventura apasionante en la que los talleres de alta costura, el glamour de los grandes hoteles, las conspiraciones políticas y las oscuras misiones de los servicios secretos se funden con la lealtad hacia aquellos a quienes queremos y con el poder irrefrenable del amor. Actualmente se puede ver en Espacio Delicias con un excepcional equipo con nombres como los de Laura Enrech o Joselu López. Estarán en Madrid hasta el 22 de mayo.
La Historia Interminablees una gran producción musical que nos transportará al espectador a un mundo mágico. A medida que se adentra enFantasía, Bastian deberá resolver también los misterios de su propio corazón. Tras sus castings de hace apenas unas semanas, el musical se prepara para su estreno en el Teatro Calderón de Madrid el próximo mes de octubre.
Antonio Banderas y Emilio Aragón se unen en el proyecto musical Godspell. Una coproducción del Teatro del Soho CaixaBank y Estudio Caribe.
Antonio Banderas y Emilio Aragón trabajan ya en su primer proyecto juntos, Godspell, el aclamado musical de Broadway creado en 1970 por John Michael Tebelak, con Música y Letra de Stephen Schwartz.
Godspell es un musical desenfadado que celebra la vida y las enseñanzas de Jesús a través de parábolas y relatos del Evangelio de San Marcos, representados en una serie de sketches. La producción cuenta con una aplaudida partitura que estuvo nominada al Tony, compuesta por una gran variedad musical que va del rock, pop al góspel y con grandes canciones como “Day by Day”, “Turn Back, O Man” o “Save the People”, entre otras.
En torno a 1974 se llevó a cabo una versión de este musical protagonizado por Juan Ribó que se estrenó con gran éxito en España, ahora Godspell volverá a los escenarios, casi cincuenta años después, bajo la dirección de Emilio Aragón y será el nuevo espectáculo musical del Teatro del Soho CaixaBank en coproducción con Estudio Caribe. Su estreno está previsto en Málaga, en la próxima temporada del Teatro del Soho CaixaBank.
El mundialmente famoso Willy Wonka abrirá las puertas de su misteriosa fábrica en Espacio Ibercaja Delicias en Madrid a partir del 15 de septiembre.Edu Soto será el encargado de dar vida a este inolvidable personaje como ha avanzado la productora LETSGO hoy mismo.
El joven Charlie Bucket y otros cuatro ganadores del billete dorado, vivirán una experiencia que los cambiará para siempre. Guiados por los famosos trabajadores de la fábrica, los Oompa-Loompas, descubrirán el mundo imaginario de Wonka, en donde habrá cascadas de chocolate, ardillas locas, un gran elevador de cristal y muchas sorpresas.
Un musical basado en la increíble historia escrita por Roald Dahl.
¡Éxito mundial!
Charlie y la fábrica de chocolate, el musical, se estrenó por primera vez en el West End de Londres en 2013 rompiendo récords de taquilla hasta 2017. Después de varias temporadas exitosas, el musical llegó a Broadway en 2017 y giró por Estados Unidos en 2018; en 2019 inició su tour por Australia y hasta 2021, visitando Sydney, Melbourne, Brisbane y Perth. El musical se adaptó a otros idiomas y en 2019 se estrenó en Milán y Noruega; en 2021 llegó a Brasil, Francia y Dinamarca.
Marc Shaiman, compositor de las inolvidables El regreso de Mary Poppins y Hairspray, es el encargado de este dar magia musical a este gran espectáculo. Las letras las ha coescrito con Scott Whittman, también compañero de vida y de multitud de títulos del género.
¡Vive una experiencia musical única que podrás disfrutar en familia, con amigos o con quien quieras!
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.