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El próximo 25 de noviembre, la familia del teatro musical se volverá a reunir gracias a la web de referencia en España, BroadwayWorld Spain. Será el tercer año de unos premios que tendrán su gran noche nada menos que en el Teatro Lope de Vega. Javier Gabrielssön, uno de los presentadores de la gala, es nuestra «Firma invitada» en la que además os ofrecemos en exclusiva un vistazo del ensayo general. Un año más no nos perderemos esta cita DESDE MI BUTACA.
Público y profesión. Por tercer año consecutivo BroadwayWorld Spain celebra la gala de entrega de los Premios del Público BroadwayWorld Spain que reúne a todos los que hacen posible el teatro musical en nuestro país: tanto a los profesionales que lo hacen posible con su duro trabajo como el público que es quien decide quién será premiado. Los premios nacieron como la culminación del sueño de un amante de los musicales metido a periodista digital, Juan José González. Un sueño que se materializó hace ya dos años gracias al apoyo de un equipo de redacción fiel y entregado, que veía en la hazaña de organizar una gala sin apenas medios la oportunidad de hacer algo memorable para unir público y profesión. En esta primera gala, que se realizó un lunes por la mañana –para garantizar la presencia de los nominados- se sentaron las bases de una nueva manera de hacer galas. En el escenario de la sala Triángulo, que ocupa casi toda la sala cuando las butacas están plegada, se mezclaron profesionales, público y los presentadores de la gala, los tres reporteros de BroadwayWorld, en una especie de reunión informal. A partir de ese momento todo quedaba en manos de la improvisación y los invitados se convertían en las víctimas potenciales de nuestro micrófono. Los premios, colgados en sobres del techo, eran elegidos aleatoriamente por el invitado elegido al momento, que se convertía en el responsable de entregarlo al ganador. Este formato se mantuvo en la gala del año siguiente, la de 2012, que saltó al teatro Alfil. De nuevo se rompió la cuarta pared en una noche, al igual que en la primera edición dirigida por José Luís Sixto con César Belda al piano, en la que se vivió la comunión de toda la profesión en el reducido espacio de la emblemática sala de la calle Pez. A diferencia de otros premios, que son entregados por los profesionales, éstos quedan en manos de todo aquel que disfrute del teatro musical y disponga de conexión a internet para entrar en spain.broadwayworld.com y votar por sus favoritos. Así el público, en particular los lectores de la página web, –que ya ha premiado a sus favoritos comprando entradas de teatro- gratifica una vez más sus favoritos esta vez con un reconocimiento público. Un proceso sencillo y sin trampa ni cartón ya que gracias al apoyo de la redacción central en Nueva York –que no tiene ningún interés privado con ninguno de los espectáculos nominados-, se filtran las votaciones para obtener el verdadero número de votos emitidos por cuenta de correo electrónico. El núcleo de BWWS se formó definitivamente poco antes de la primera gala, que se celebró el 5 de diciembre de 2011. Este mismo grupo, con nuevas incorporaciones, es el responsable de la gala que este año tendrá lugar en el teatro Lope de Vega, un salto cuantitativo, pues detrás de esta fiesta del musical hay más de ochenta personas. De nuevo volverá a ser presentada por los reporteros de BroadwayWorld, pero no estarán solos. Poco más puedo contar por ahora de esta mágica noche que se acerca peligrosamente y que estamos deseando compartir con todo el mundo.
Muchos espectadores aún recuerdan con cariño el montaje de Agosto visto en el Valle Inclán. No es para menos, sobre las tablas se reunió a un reparto inolvidable: Carmen Machi, Amparo Baró, Irene Escolar y Sonsoles Benedicto encabezaban el reparto de una función que ahora llega a la gran pantalla. El próximo 10 de enero de 2o14 llegará a las salas españolas una cinta que cuenta con un reparto encabezado por Meryl Streep, Julia Roberts y Ewan McGregor.
Los Weston viven en una gran mansión en las afueras de Pawhuska, en Oklahoma. La desaparición del padre en extrañas circunstancias hace que la familia se reúna y que todas sus miserias salgan a la luz en la adaptación de Agosto, obra de Tracy Letts que ganó el Tony y el Pulitzer.
Su nombre quedará asociado para siempre al género del teatro musical. Ricard Reguant, que fue antes que nada actor, se enamoró del género gracias a títulos imborrables como Cantando bajo la lluvia que, cosas del destino, terminaría dirigiendo sobre los escenarios en una producción de la que no guarda precisamente un buen recuerdo. West Side Story y Chicago son dos de los espectáculos con los que como espectador y como director ha disfrutado más, dos joyas de la corona del género. Se enfrentó hace unos años a un reto llamado Vuelven las corsarias que por motivos extra-artísticos, Gürtel mediante, ha quedado como una simple comidilla en los cada vez más frecuentes corrillos televisivos. Pretendían recuperar la revista, un género inconcebible en nuestros días si no es con los suficientes cambios producto de los tiempos. El musical infantil ha sido una constante en su carrera con experiencias como La vuelta al mundo de Willy Fogg o El maravilloso mago de Oz, que opta a los Premios BroadwayWorld Spain que se celebrarán el próximo 25 de noviembre en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Abierto en canal, Reguant se sincera en esta entrevista en la que admite que si bien «he hecho ganar mucho dinero a los productores», a él le queda mucho tiempo para la jubilación. Será un placer seguir disfrutando de su entregado trabajo de difusión del musical en España. Aquellas luces de neón enfocan hoy a uno de los pioneros del género en España. Siéntense en sus butacas y disfruten de sus palabras. Arriba el telón.
Uno de los pilares de su carrera han sido los musicales infantiles, ¿Qué diferencia encuentra entre trabajar para niños y para adultos? ¿No cree que en el fondo cuando un adulto compra una butaca quiere soñar y creer que otro mundo es posible?
De hecho el género musical es el más completo de los géneros teatrales, se canta, se baila y se actúa, además en muchas ocasiones tiene una dosis de espectacularidad añadida (decorado, vestuario, efectos especiales) que hace las delicias de la gente que no suele acudir al teatro normalmente. Todo ello conforma naturalmente un mundo “no real”, y por muy dramático que sea el argumento o muy aparentemente “realista”, está claro que en el momento en que se canta o se baila entramos en otro mundo más cercano a la fantasía. Yo en realidad no veo demasiada diferencia entre los espectáculos infantiles que hago y los llamados de adultos, quizá solo a nivel presupuesto, pero desde siempre he pensado que un “espectáculo” debería gustar a todo el mundo sin límites de edad. Quizás por esta razón los musicales “familiares” que monto son “distintos” a los de la media que se representan y que efectivamente hablan al espectador como a un niño pequeñito. Yo creo que hoy con la televisión e internet los niños ya nacen sabiendo tanto como los adultos, por eso no se debe hacer ningún tipo de distinción a excepción de las más básicas normas de la educación.
Solo por citar dos de los grandes títulos en los que ha estado: Cantando bajo la lluvia y West Side Story, ¿Cómo fue ese acercamiento a dos de las obras maestras del musical?
West side storyes el sueño de cualquier persona que se dedique a este mundo. Es uno de los musicales más completos que existen y sin duda uno de los mejores (otro para mí es Chicago). Por lo tanto el acercamiento fue desde el más absoluto de los respetos. Sin embargo, tuve que hacer algunas modificaciones con el texto original, ya que en España conocíamos el show a través de la película, y en algunos casos difiere bastante. Como por ejemplo es que en la versión teatral el célebre numero: America solo lo cantan las chicas portorriqueñas, y si lo hubiera dejado así el espectador se habría pensado que me había vuelto loco. Otros cambios importantes, y siempre siguiendo con la versión fílmica, fueron el cambio de canción del SARGENTO KRUPKIE o de COOL que estaban colocados en actos distintos a los originales, y que creo ganaban con el cambio, como ocurría en la película.
En cuanto a Cantando bajo la lluvia, es una película que me entusiasma y un espectáculo musical que odio. Nunca me ha gustado la versión escénica. Además creo que simplemente no se puede hacer. La dirigí porque el productor me lo propuso con bastante insistencia después del éxito de 7 novias para 7 hermanos, yo era muy reacio a hacerla pues ya la había visto hasta 3 veces en Londres y nunca me había gustado. Pero en fin la hice y tampoco quedé satisfecho, es de los musicales con los que menos me he divertido dirigiendo.
Y de una revista tan «comentada» por motivos extra-artísticos como Vuelven las corsarias, ¿Qué recuerda?
Yo he sido un gran amante de la revista, crecí viendo las revistas de Colsada, y soñaba con esas mujeres maravillosas que salían en ellas, y me reía con las ocurrencias de Luis Cuenca, Pedro Peña, Juanito Navarro o Quique Camoiras… Intenté hacer un homenaje a este tipo de revistas con algunos números ya probados y añadiendo algunos más acordes a la época. Me gustó hacer Vuelven las corsarias, aunque no funcionó nada bien a nivel de público, creo sinceramente que era una buena propuesta y muy honesta con lo que anunciábamos… Sin embargo los motivos extra-artísticos fueron decisivos en que se acabara al mes de representaciones. Pero si alguien quiere ver cómo era puede encontrar varios números musicales que he colgado en Youtube y juzgar por sí mismo. Me molestó muchísimo que en ciertas tertulias televisivas dijeran que era un espectáculo muy malo, cuando ni siquiera lo habían visto. Pero en fin todo esto forma parte del Celtiberia show del país.
¿Cree que de alguna forma las primeras visitas que hizo como espectador a ese dorado mundo de la revista en el que reinaban actores cómicos como Luis Cuenca y Pedro Peña fueron la llama que encendió la pasión por este oficio?
Es muy posible, aunque me influyeron más las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers, o filmes como 7 novias para 7 hermanos, Oliver, La leyenda de la ciudad sin nombre y sin duda West Side Story.
Ángel Fernández Montesinos me comentaba que no creía en la supervivencia del género de la revista, que se había perdido la tradición, ¿Cree que algún día resucitará o es un género producto de otros tiempos?
Como todo, la Revista también ha acabado por transformarse, espectáculos como The hole no son más que una variante moderna del Music-Hall tradicional, y el mismo CHICAGO no deja de ser un gran homenaje al “burlesque” americano (las “variedades” españolas). Pero la Revista tal como la entendíamos hace 30 años ya no puede volver a existir, quizá solo como curiosidad atemporal, pero por desgracia ya murió junto a los grandes cómicos y vedettes que la hicieron posible.
Durante años se ha hablado de que a España le faltaba una «cultura de musicales», ¿Cree que ya hay un público lo suficientemente ‘musicalero’ para apostar por musicales de gran formato que se salgan de los tradicionales Jesucristo Superstar o El diluvio que viene?
Yo pienso, que no hay publico para nada en lo que se refiere a teatro. En todo caso existe una cierta minoría interesada en el hecho teatral, pero incluso esta minoría tampoco está dispuesta a ver todo los musicales. Hemos visto grandes fracasos de musicales excelentes, y grandes éxitos de musicales lamentables. Hoy existe una corriente publicitaria que marca al futuro espectador. Pero ni siquiera los posibles éxitos foráneos son posibles éxitos en nuestro país. Ya ni siquiera grandes nombres que han llenado teatros hoy son una apuesta segura. El espectador teatral es la persona mas infiel que pueda existir. Solo van a ver aquello que creen puede ser de su interés y eso no siempre coincide con las expectativas de productores, directores, artistas en general o especialistas en concreto. Sondheim, por ejemplo solo ha funcionado con el amparo de los teatros públicos y siempre en temporadas relativamente cortas, en cuanto han pasado al circuito comercial se han hundido, y eso también ocurre últimamente en sitios tan poco sospechosos de tradición musical como el mismo Broadway.
Quizás, la mayor efervescencia en el musical español se haya producido en espectáculos off como La llamada, que se ha convertido en todo un fenómeno, ¿Cómo valoraría esta constante de musicales alternativos tan frescos como Pegados?
No conozco La llamada, pero tampoco creo en los fenómenos… a menos que llenen teatros de 1000 localidades. Y eso tampoco ocurre con un musical tan redondo como Pegados que realmente merecía más atención y suerte que el que ya ha tenido y que no deja de ser un mini-éxito minoritario. En un país normalizado Pegados sería un éxito grandioso que ya se estaría haciendo en un teatro grande con una producción más importante. Lo que realmente valoro es que en nuestro país empiecen a existir este tipo de espectáculos creados desde la nada más absoluta y creados por compositores y escritores muy jóvenes concienciados por el género musical con absoluta libertad de acción y no mediatizados por posibles éxitos preexistentes.
Hablando de «cultura de musicales», espacios como Broadwayworld están creando una gran afición por el género, ¿Tiene muchas esperanzas en ganar el premio para El Maravilloso Mago de Oz?
Lamento decir que no me interesan nada los premios. En España solo sirven para cubrir un espacio vacío en los egos personales, y yo ya lo tengo cubierto cada vez que consigo que el publico venga a ver los espectáculos que dirijo. En cuanto a las páginas de internet que se especializan en musicales bienvenidos sean tantas como puedan, poco a mucho siempre hacen ruido, aunque en algunas ocasiones responden más a motivaciones empresariales muy concretas que a unas ganas reales de dar cabida a todos los espectáculos musicales, pequeños o grandes que se creen en España.
Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con que proyectos sueña Ricard Reguant?
Sueño con jubilarme y solo asistir al teatro como simple espectador para seguir viendo a mis compañeros jóvenes y no tan jóvenes con los que he tenido el inmenso placer de compartir la pasión por el teatro en general y el musical en particular. Por desgracia, aun tendré que seguir trabajando durante muchos más años, si alguien sigue creyendo en mí, para poder retirarme. Pues nunca he llegado a ganar tanto dinero como para poder apartarme de este mundo… aunque, contradicciones de la vida, si he dado a ganar muchísimo dinero a colaboradores y productores a los que yo di su primera oportunidad… y que ya lo han olvidado. En fin: “c’est la vie”.
Cuando Rosa Casuso acabó su etapa como profesora en la escuela de teatro del Palacio de Festivales de Cantabria se dio cuenta de que solo podía seguir apostando por aquello en lo que creía, en su forma de vida hasta la fecha. El teatro había sido su macropasión desde que en los comienzos de la escuela solía quedarse a ‘fisgar’ los ensayos del reconocido director cántabro Román Calleja. Un día, Calleja la preguntó que quién era y desde entonces comenzó a profesionalizarse, dando sus primeros pasos como ayudante de dirección de Calleja. De un día para otro, con solo 20 años se plantó en el Teatro de La Latina como ayudante de dirección en una obra, Es mi hombre, en la que participaba Sazatornil y dirigía Juan Carlos Pérez de la Fuente. Tras su paso por el CDN y varias compañías independientes volvió a Santander, donde ahora se enfrenta a un nuevo reto. Rosa Casuso, Estudio de Actores no es sólo una escuela de interpretación convencional, sino que los jueves en sesión doble (20:30h y 22h) se convierte en microsala. En este encantador espacio escénico para 25 espectadores se ha planteado una sesión continua de microteatro. A diferencia del conocido espacio Microteatro por dinero de Madrid, aquí estamos ante un teatro a la italiana, en el que el público asiste a la representación cómodamente sentado y no tiene que cambiar de sala para ver las ‘microfunciones’. Ha sido toda una pionera en la ciudad, donde el público se sorprende ante la iniciativa de ver a los actores ‘de cerca’. DESDE MI BUTACA compartió con Casuso y todo el equipo una de las últimas funciones.
Información útil
Dirección: José Ramón López Dóriga 7, Bajo Izqda, Santander.
Puedes reservar tu entrada en reservas@rosacasuso.com y en el teléfono 689719616
Sus carreras se han desarrollado en buena medida en el cine y en la televisión, pero la función teatral Todos eran mis hijos fue el punto de encuentro de un equipo creativo con vocación de compañía teatral a la antigua usanza. Ellos eligen el texto y se encargan de todos los aspectos de la producción, que se convierte en algo de unión colectivo. A sabiendas de que es difícil que otros les dejen contar las historias que realmente les interesan, decidieron montarse en esta suerte de empresa teatral que podríamos etiquetar a medido caballo entre las coproducciones habituales y una especie de cooperativa teatral, en la que todos hacen de todo. El primer hijo de esta unión ha sido una de las mejores funciones teatrales de la pasada temporada, Feelgood, una sátira política que bebe sin duda del David Mamet más lúcido. Han conseguido sacarla de gira gracias al apoyo de una distribuidora que les hará recorrer en 2014 buena parte de la geografía española. Con dos de sus protagonistas, Fran Perea y Manuela Velasco, hablamos Tras la emoción compartida en el último bolo de la gira hasta ahora, que tuvo lugar en Villena.
¿Qué fue lo que los atrajo de esta sátira política?
Manuela: Después de leer muchas obras, lo que que me enamoró de Feelgood es su estructura dramática. Tiene una estructura teatralmente engrasada. Se nota que Alistair Beaton es un hombre de teatro. Tiene un ritmo y una mala leche que desde el principio hizo que me enganchase este proyecto.
Fran: Me atrajo la manera en que mezcla el humor con la política. Estamos acostumbrados a que nuestros gobernantes nos hagan llorar. En Feelgood, nos vamos a reír un rato, aunque sea de situaciones que, fuera de este contexto, nos darían mucha rabia. Ésa es la magia de esta función, y la gran habilidad de Alistair Beaton, el autor.
Uno de los aspectos que hacen especial a esta función es el tipo de producción en el que os habéis embarcado, con los medios justos, pero con una pasión que se nota encima de las tablas, supongo que habrá supuesto un plus de aprendizaje extra, ¿No?
M: Empezamos por lo bien que nos compenetramos el equipo de Todos eran mis hijos. Desde que comenzamos esta aventura, cada día nos enfrentamos a nuevos retos, es un aprendizaje continuo. Estamos aprendiendo no desde cero, pero la relación entre nosotros es muy diferentes al también productores. Ahora nos hemos comprometido como ‘padres de la criatura’ y todos compartimos responsabilidades. Cada día tenemos que buscar e inventar soluciones a los problemas que nos van surgiendo. Cuando algo sale mal, hablamos y aprendemos de nuestros errores.
F: Por supuesto. Estamos aprendiendo muchísimo. De hecho, cada día lo hacemos. No es fácil poner a tanta gente de acuerdo en algo. Somos diez productores, que, además, formamos parte de todos los departamentos, como quien dice. Cargamos, descargamos, actuamos, vamos al banco a firmar, hablamos con abogados… Es toda una aventura. Pero, la verdad, es muy reconfortante saber que estamos generando empleo.
Este proyecto nace de otro, Todos eran mis hijos, ¿Creéis que participar en ese montaje ha sido un punto y aparte en vuestra carrera?
F: Sí, totalmente. Es verdad que antes dimos los pasos necesarios, creo, para llegar a Todos eran mis hijosen condiciones óptimas… Y, efectivamente, enTRAMAdos le debe mucho, mucho a Ana Jelín, a PTC, a Claudio Tolcachir y a Timbre 4. El germen de todo estuvo en aquel montaje y en la gira posterior.
M: Es el regalo más bonito de mi carrera. Es un punto de inflexión en mi carrera. El grupo humano que nos juntamos en ese montaje estábamos muy a gusto trabajando juntos. Creó en mí una necesidad de ser parte de todo el proyecto artístico montando nuestros propias aventuras escénicas.
En «Todos eran mis hijos» se comenzó a fraguar el proyecto de «Feelgood».
En estos tiempos difíciles, ¿cómo os las estáis arreglando para conseguir ‘bolos’?
M: En Madrid invitamos a los distribuidores a vernos en el Matadero. Queríamos repetir la experiencia tan maravillosa que habíamos tenido con Todos eran mis hijos en la gira. Había que sacar el espectáculo fuera de Madrid. Nos encanta ver diferentes públicos y sus formas de reaccionar. Hay que destacar que la mitad de la obra es el público, que reacciona ante lo que ocurre en escena. Traspasos Kultur se interesó por nuestra obra y está interesando mucho el proyecto quizás por la temática que trata.
F: Fuimos muy prudentes a la hora de empezarla, porque no sabíamos si íbamos a poder asumir el gasto que supone cada ‘bolo’, ya que, desgraciadamente, hay muchos ayuntamientos que tardan en pagar, o, directamente, no te pagan. Al final las ganas que teníamos de sacarla de gira pudieron más y gracias a Traspasos Kultur podremos anunciar muy pronto las fechas de la gira de 2014.
Los actores toman notas en los ensayos en una foto de Charo Guerrero.
¿Cómo os sentís «Tras la emoción compartida» en Feelgood?
F: Muy orgullosos de lo que hemos ido construyendo paso a paso. Y, además, sabiendo que lo que hemos hecho, gusta. La gente nos dice cosas estupendas y participa durante toda la función. Una maravilla.
M: Mi personaje, Elisa, va a contracorriente de este mundo del gabinete del presidente que reflejamos en la obra. Yo personalmente acabo hecha polvo, me enfrento a aspectos tan cruciales como si sería capaz de renunciar a mis valores. Nada más terminar la función, necesito quedarme un poquito sola conmigo misma para tener un rato de camerino y soltar. Eso sí, cuando salgo del teatro y me encuentro con el público, me da un subidón de energía. Veo que la obra llega y le hace pensar. El público se ríe mucho, pero a la vez salen removidos por haberles puesto un espejo delante que refleja un sistema político tan podrido. Genera mucho debate esta función. Me voy muy llena al saber que hemos removido conciencias.
Y a pesar del iva y de lo «heroico-suicida» que tiene hacer teatro en estos tiempos, ¿Por qué para vosotros el teatro es un buen lugar para contar historias?
F: Porque el teatro se desarrolla ‘aquí y ahora’. Es irrepetible. Cada espectador ve un espectáculo nuevo y para nosotros es nuevo cada día también. Esa novedad facilita que desconectes de lo de fuera. Que entres en la historia que se está contando, que no quieras perderte ningún detalle.
M: El teatro es el lugar con mayúsculas para contar historias. Es verdad que repites el texto, pero lo que sucede en escena y con el público es muy diferente. Es un acto que sucede en comunión con el público. Implica además una atención total. Vas y te metes en una historia que, además, en este caso te hace cuestionarte los valores establecidos.
Cine, teatro, pero también televisión, ¿Qué habéis aprendido de vuestra profesión gracias a la ficción televisiva?
F: Mucho. La importancia del trabajo en equipo, de cumplir unos plazos, de trabajar contrarreloj, de reducir el proceso creativo sin que el resultado se vea afectado…La televisión en este país crea ‘industria’. Hay mucha gente que vive del audiovisual gracias a la ficción televisiva, que aprende un oficio y lo puede llevar a cabo en un plató de televisión. Ahora, estoy grabando de nuevo una serie para Telecinco con la productora Globomedia: B&B. De boca en boca, con un magnífico grupo artístico y técnico de los que sigo aprendiendo mucho.
M: En la televisión se aprende técnica y oficio. Se graba muy rápido, tienes que aprender a coger oficio. También debes tener una gran ejercicio de trabajo previo, hacer los deberes en casa. No tienes tiempo de ensayo, hay que hacerlo bien directamente. Sirve para ejercitar la memoria y poner en práctica todos tus recursos interpretativos.
¿Hubo un momento en que Manuela y Fran dijeron aquello de Mamá quiero ser artista o no sabéis muy bien cuando la interpretación se cruzó en vuestras vidas?
M: Por mi padre y mi tía he vivido en contacto constante con el mundo del cine y del teatro. El teatro me fascinaba desde pequeña, esa es la verdad. Creo, eso sí, que fue el cine el que me hizo plantearme que me podía dedicar a esta profesión. Cuando terminé La ley del deseo con 8 años, yo le dije a mi madre que no quería al colegio, que yo lo que deseaba era seguir rodando la película…
F: En mi caso, sí. Mientras estudiaba en el instituto, ya hacía teatro en una escuela de Málaga. Cuando terminé la secundaria e hice la selectividad, les dije a mis padres que quería estudiar la carrera de Arte Dramático. Al principio no les terminó de hacer gracia, pero, al final, cedieron y, mira, aquí estoy…
Jorge Usón junto a Perea en uno de los ensayos en otra imagen de Charo Guerrero.
Manuela, me es inevitable preguntártelo y más con los ‘piropos’ que te hace cuando hablo con ella, ¿Cuánta culpa de tu pasión por tu oficio tiene Concha Velasco?
M: A lo dicho anteriormente, habría que sumar la suerte de poder ver las obras de mi tía Concha desde todos los ángulos posibles: Desde el palco, ‘entre cajas’, en el gallinero… Me encantaba estar con la gente del teatro, debían ver en mi a la niñita pequeña a la que mimar. No me aburría nunca de ver la función. Cada día veía cosas nuevas sobre el escenario. Esa alegría y energía que se respiraba fue el motor de que me dedique a esta profesión.
Si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tenéis y con qué proyectos soñáis?
F: La verdad es que este presente que tengo, me gusta bastante. Si pudiera pedir algo… Quizá poder seguir compaginando el teatro con el audiovisual, y, además, poder seguir haciendo música. Casi nada. También me encantaría, en el futuro, poder ir a Argentina a trabajar con los compañeros de Timbre 4, durante un tiempo. Y, por supuesto, me encantaría que enTRAMAdos, la compañía que hemos creado para representar Feelgood, siga viviendo con nuevos proyectos teatrales.
M: Rec: Apocalipsis y Galerías Velvet de Bambú Producciones son las dos cosas más inmediatas. Coincido con Fran en que espero que el proyecto enTRAMAdos no se quede en Feelgood, que haya mucho más proyectos. Estoy leyendo con Alberto, el director, otras obras para ver qué es lo próximo que se nos ocurre.
Se tiende a etiquetar mucho a los actores. ‘Actor cómico’ o ‘ Ese actor que hizo una serie de éxito y que no logra pasar de eso’. Dani Muriel consiguió ‘colarse’ en millones de hogares con su trabajo en Escenas de matrimonio y, durante un tiempo, tuvo que enfrentarse a ello. Un día, llegó un proyecto como La mecedora y, a partir de ahí, su carrera teatral comenzó a subir como la espuma. Su gran reto llegaría encarnando al archiconocido Steve Jobs en un monólogo en el que interpretaba decenas de personajes. Solo ante el público. Ahora se enfrenta de nuevo a los espectadores junto a una actriz que inauguro nuestro Tras la emoción compartida, Kiti Mánver. Unos minutos antes de empezar la función de Las heridas del viento pillamos a Dani ‘entre cajas’ para charlar sobre este gran momento de su carrera DESDE MI BUTACA.
¿Qué le evoca a Dani Muriel un espacio como el hall del Lara?
El hall del Lara tiene un punto muy teatral. Es el mejor decorado que podríamos tener. Ha pasado tanta gente por aquí con este maravilloso espejo, esa escalera… Todo ello me hace embarcarme en un viaje muy acorde con nuestra función.
Habéis tenido unos ensayos abiertos al público, ¿Cómo ha sido la experiencia?
Hablamos continuamente con el público y nos vino muy bien. Ya no hay ese salto al vacío que suele suponer un ensayo general con público. Las miradas te hacen cambiar tu trabajo. Además, te hacen medirte como actor constantemente. Queremos hacer delicatessen del teatro, que haga un viaje de verdad con nosotros. Soy un afortunado por poder contar esta historia con una compañera de viaje tan generosa como Kiti. Cuando acaba la función, el público se encuentra ‘tocado’ y te agradece de verdad que hayan puesto en escena esta obra que les hace reflexionar sobre ellos mismos.
Has encadenado proyectos teatrales sin parar durante el último año, ¿Cómo has vivido estos frenesí teatral?
Me siento muy afortunado por poder trabajar en tantos proyectos. Hay que reinventarse en cada trabajo. Jobs fue eso, me tuve que lanzar a la piscina con un monólogo. Acomodarse es lo peor que puede hacer un artista. He llegado a ensayar cuatro obras en el mismo día. Te pone en un punto como actor que te ves capaz de enfrentarte a registros dramáticos muy diferentes. Te convierte en un actor muy activo. Entro mucho en cada espectáculo. Espero tener muchas temporadas así.
Además, este año ha venido acompañado de críticas muy buenas…
Si las críticas son buenas, me siento muy halagado. Si hablan mal, también me interesa que me lo digan. Descubrí hace ya tiempo que es imposible gustar a todo el mundo. Me gusta mucho mostrar diferentes versiones de mi mismo como actor. Disfruto mucho de experiencias como Las heridas del viento. Además, creo que ha servido para quitarme esa etiqueta que me pusieron durante mucho tiempo de ser únicamente el chico de Escenas de matrimonio. No lo menosprecio, pero es cierto que era difícil que la gente me viese en otros registros. Creo que hacer tantos personajes en tan poco tiempo hace que me redescubran continuamente en cada obra.
¿Es Jobs el punto de inflexión en tu carrera?
La mecedora no tuvo la visibilidad suficiente, pero yo creo que es el punto de inflexión total en mi carrera, que rompía con todo lo que había hecho hasta entonces. Ahora bien, es cierto que el trabajo de Jobs sorprendió incluso a algunos que me habían contratado en el pasado. Es maravilloso conseguir que te vean con otros ojos.
¿Qué le une a Dani Muriel con dos creadores como Kiti Mánver y Juan Carlos Rubio?
Los dos somos del 11 de mayo, es cuanto menos curioso. Estar en un trabajo tan bonito y tan personal con alguien con quien compartes cumpleaños es muy especial. Juan Carlos me vió en La mecedora y confió en mí en La monja alférez. Que me haya vuelto a llamar para trabajar con él me da una energía renovada para seguir adelante con mi carrera.
Había una vez un joven madrileño, Javier Muñoz, que en los sesenta soñaba con ser una estrella de rock, pero como de sueños no vive el hombre, terminó trabajando de director financiero en una multinacional del metal. Un día le pidieron escribir una obra de teatro escolar y lo hizo, pero con canciones. Sin saberlo había escrito un musical, un género cuya existencia solo conocía por vagos recuerdos del mítico Jesucristo Superstar con Camilo Sesto o de películas imborrables como Cantando bajo la lluvia. Había nacido en él una pasión que le hizo renunciar a su puesto laboral estable para intentar contar historias positivas a través del musical. Y así surgió la semilla de Jana Producciones que, tras su paso por Santander con La leyenda del unicornio, harán temporada en el Teatro Fígaro Adolfo Marsillach de Madrid.
“Sin Luis Ramírez no habría cultura de musicales en España”. Muñoz comenzó en la aventura de crear musicales autóctonos ante un vacío evidente de creadores españoles, Luis Ramírez encendería la mecha de ilusión de los futuros espectadores de teatro musical. Fue Emilio Aragón quien animó a Javier Muñoz a embarcarse en este estimulante proyecto llamado Jana Producciones. Andrés de Santiago se uniría a Jana por una simple razón: “Me gustaba que contase historias positivas en marcos históricos diferentes”. Dos personas completamente ajenas al mundo de la escena comenzaban así una (pequeña) gran aventura como las de heroínas protagonistas de sus futuros musicales.
Un viejo conocido. La leyenda del unicornio fue el primer musical que escribió Javier Muñoz, pero cedió los derechos al cine, donde fue un éxito animado. Desde entonces, había permanecido en un cajón hasta encontrar el momento adecuado para lanzarse con este musical infantil que cuenta la historia de “como la ternura de una chica vence cualquier monstruo feroz”. La historia del clásico griego a la que pone música y hasta se atreve con el verso, “Quiero quitarles desde pequeños el miedo a la cultura” admite con satisfacción.
Un musical inspirado en el mar cantábrico. Aunque la inspiración no es una cosa producto de las musas, sino de muchas horas de trabajo, Muñoz admite que con La leyenda del unicornio tuvo una especial sintonía con el evocador sonido de las olas del mar. Estaba con Andrés Santiago cerca del santanderino Hotel Chiqui a la orilla del mar y, de repente, se fueron creando las imágenes y los personajes fantásticos que pueblan esta historia de aventuras y superación personal.
“No sé escribir musicales con final amargo”. Durante la charla hay una serie de constantes que se repiten para hablar del sello Jana Producciones: 1- Mensaje positivo 2- Superación personal 3- Heroínas adolescentes 4- Cantera de artistas españoles. En sus musicales, como bien dice la última canción de La leyenda del unicornio, “todo tiene un buen final”, son espectáculos para el optimismo, para la superación personal en que nuestras heroínas, se llamen Antígona o Blancanieves, se enfrentan con coraje y bondad a ese paso de niña a mujer que es la adolescencia. Esas heroínas han sido encarnadas por Macarena García o Cristina Llorente, dos rutilantes estrellas de nuestro musical hoy en día.
En este musical han contado con la inestimable colaboración del Gobierno de Cantabria que ha puesto todas las facilidades para estrenar en el Palacio de Festivales de Santander: “Joaquín Solanas conoce muy bien nuestros musicales y es un placer poder estrenar por finen la tierruca”, comenta Andrés Santiago.
Nuestra historia solo acaba de empezar. Ahora, se enfrentan a una larga gira y a una temporada en Madrid donde esperan que funcione el boca a boca. Y después volverán a la carga con otro musical de gran formato. Aquellas luces de neón volverán a enfocar sus nuevos espectáculos, que DESDE MI BUTACA acogeremos con el mismo entusiasmo y pasión que derrocha Jana Producciones en cada nueva empresa teatral.
Alfonso Lara, reconocido por el gran público por sus trabajos en series como Un Paso Adelante, ha encadenado proyectos teatrales de lo más diversos en los últimos años no solo como actor, sino también como director. El último es El divorcio de Fígaro, un texto que además ha adaptado y protagoniza. Se puede ver actualmente en el Teatro Fernán Gómez de Madrid.
En realidad: ¿No somos emigrantes forzosos, revolucionarios frustados o de pacotilla?
¿No somos manipulados, expulsados, estafados a diario? ¿No sentimos demasiado a menudo que la vida no es lo que debería ser, que su promesa quedó atrás? ¿No llevamos demasiado tiempo coformándonos con una máscara del amor?
Hay un océano de preguntas que «El divorcio de fígaro» nos pone delante, como en un espejo. Por todas esas preguntas -que tejen nuestras vidas-, por su escepticismo obstinado, pero paradójicamente lleno de esperanza, me apasiona este texto. Por su absoluta modernidad y su radical compromiso con el Hombre. Con esa extraña palabra llamada Humanidad.
Reparto (por orden de intervención)
Inma Isla Condesa, Comadrona, Fantasma Condesa
Juan Antonio Molina Conde, Adalberto
Micaela Quesada Susana
Alfonso Lara Fígaro
Manuel Brun Guardia primero, Joyero, Antonio, Basilio, Querubín
David Sánchez Guardia segundo, Forestal, Pedrito, Comisario
Raquel Guerrero Bosque, Ayte. joyero, Josefa, Camarera, Secretaria General, Paquita
Adaptación y Dirección
Alfonso Lara
Equipo artístico
Ayudante dirección Borja Vera
Iluminación Pau Ferrer (A.A.I.)
Escenografía Cía “Rojo y Negro”/ Alberto Desiles y Beatriz Solís
Vestuario Guadalupe Valero
Ayudante Vestuario Rosana Guerrero
Espacio sonoro Alfonso Lara / Ramón Rico
Canción original “Susana” Juan Guillénn
Transformación sillón barbero Rocío Barreto
Fotografía Toni Catalá
Diseño cartelería Alex C.
Voz de niño Miguel Lara
Video José Galvez
Producción Gema Monja / Cía “Rojo y Negro” / Bad Mimo P.C / Nexus P.C
Lleva una temporada teatral frenéticamente atareada. Ya hablamos DESDE MI BUTACA de sus brillantes trabajos en Cerda y La nieta del dictador. Ahora hace doblete una vez más con dos montajes que nos enseñarán seguro nuevas facetas de esta actriz de aristas interpretativas sorprendentes. Uno en el hall del Lara y el otro en el Alfil, para muchos el templo del musical Off en Madrid. True West y No son maneras de tratar a una dama son los montajes en los que podremos disfrutar del talento de esta actriz con mayúsculas, ¿Qué mejor que abrir con esos dos espectáculos esta ventana a los espectáculos alternativos que va a ser «Lo tuyo es puro teatroff»?
True West se podrá ver sólo los martes 12 y 26 de noviembre en el hall del Lara. Estrenada en 1980, está etiquetada dentro de la obra de Sam Shepard como “drama familiar” y pone en alza la cuestión de la identidad, tanto individual como cultural. Escrita durante la época en la que el dramaturgo trabajó como autor residente en el Magic Theater de San Francisco, la obra ayudó a consolidar su prestigio como escritor en la escena norteamericana. Será con El Auténtico Oeste cuando Shepard alcance su plenitud como autor aunando su estilo más subversivo e imaginativo con otro más poético y formal. Para ello, el autor sitúa la acción a 40 millas a las afueras de Los Ángeles, donde dos hermanos que hace 5 años que no se ven y cuya relación anterior dista mucho de ser buena, se encuentran en la casa materna donde por diferentes razones se verán forzados a resolver sus diferencias y sus identidades mientras intentan “analizar la escritura de un guión cinematográfico que podrá cambiar sus vidas para siempre. Mezclando un lenguaje directo, imaginativo, y musical con una prosa poética, Shepard hace que tanto la historia como los personajes tengan una complejidad y riqueza a la altura de los grandes dramas americanos. El texto está lleno de humor, violencia o sátira y transita de lo que llamamos el “naturalismo americano” al “realismo mágico”. Un montaje que dirige todo un nombre propio de la escena española, José Carlos Plaza. Acompañan a Cuevas en escena Alberto Berzal, Joaquin Abad, Israel Frías, Daniel Gallardo, Luis Rallo.
El otro proyecto en el que anda sumergida nuestra protagonista es un musical de la prestigiosa compañía Tela- Katola, cuyos musicales ya hemos aplaudido en más de una ocasión DESDE MI BUTACA. No son maneras de tratar a una dama es una comedia musical que cuenta la historia del Detective Morris Brummell (Jorge Gonzalo) y Christopher «Kit» Gill (David Ordinas), un actor de publicidad en paro que se vuelve loco y se convierte en un asesino en serie obsesionado con la fama y el reconocimiento social al igual que con su difunta madre Alexandra Gill (Inma Cuevas), una famosa y muy reconocida actriz. Están los domingos a las 18:00h en el Teatro Alfil en un montaje en el que también participa Laura Castrillón.
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.