Agencia de comunicación cultural especializada en gestión de campañas de prensa y redes sociales para teatro, cine, música y todo tipo de eventos culturales. Contacto: Desdemibutacacom@gmail.com
Quererte, sí, y creerte. ¿Tú me esperas?
¿Me quieres Tú? ¿De veras que yo existo?
¿Tú me crees, Señor? Yo creo y quiero
creer en Ti, quererte a Ti y contigo.
Gerardo Diego
Hace treinta años José María Pou pisaba el ‘improvisado’ escenario de los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander. Lo hacía para homenajear al ilustre poeta Gerardo Diego. Y de nuevo volvieron a salir de la voz imponente del catalán treinta años y un día después esos versos llenos de alma. Lo hizo como ‘propina’ a una noche en la que deleitó al público con el estreno en castellano de El Gallitigre de Javier Tomeo tras descubrir la efeméride en un libro que le habían regalado a su paso por la capital cántabra. Una noche ‘mágica’ en la que la rotundidad del protagonista de A cielo abierto hizo que no se oyese ni un solo sonido en esta representación al aire libre. Ni siquiera los ladridos del perro de un vecino cercano que, a menudo, suelen hacer acto de presencia durante las representaciones del ciclo Noches de la Biblioteca de la UIMP, decidieron molestar al maestro de las tablas. No hubo tiempo tampoco para los dichosos silbidos del Guasap ni mucho menos para sonoras sintonías a ritmo de canción montañesa. Metido en la piel de un payaso, con nariz roza incluida que confesó haber comprado por solo unos céntimos en Santander, presentó este monólogo como homenaje al autor de Amado Monstruo. Pou habla a su público y le cuenta un cuento que sin el bagaje de contador de historias que lleva el actor a sus espaldas no no creeríamos. Pero él saca sus armas de gran intérprete y nos sumerge en ese mundo circense en el que comprendemos que el gallitigre difícilmente superará las barreras de un mundo incapaz de comprender al diferente, al que se sale de la norma establecida. Y lo hace con un tono sobrio sin entrar en la estridencia ni en lo bufonesco, lo que le da una gran verdad y humanidad a este personaje. Y esa noche que dedicó a Tomeo el aforo estuvo a reventar, ¡Qué alegría ver que el TEATRO sigue interesando! El actor pasaba por Santander en un descanso de sus múltiples proyectos. Dirige ahora mismo Los hijos de Kennedy y se prepara para medirse sobre las tablas con otro GRANDE como es Lluís Homar. Estrenan en Barcelona, pero en enero pasarán también por el Matadero de Madrid con Tierra de nadie de Harold Pinter, una obra que no se ha representado nunca en España . Y muchos más proyectos tiene entre manos, pero eso lo contó off the record…
De charla con Pou tras la representación.
Y el teatro volvió a ser protagonista el miércoles en la Menéndez Pelayo con la representación de La lozana andaluza, una pieza que adelanta los cánones de la picaresca española. Esta lozana, entre celestina, curandera y prostituta, es una buscavidas sin complejos, una pícara que intenta sobrevivir en tiempos revueltos… como le pasa a nuestro teatro. Lo hace una compañía que adapta novelas clásicas que no suelen ponerse en escena. Y es que ante la crisis, toca agudizar el ingenio y por eso han montado esta obra que solo necesita 3 intérpretes. Un libro perdido durante siglos y que en los 70 fue adaptado al cine, siendo uno de los primeros desnudos de nuestro cine. Anécdotas aparte, la compañía ha revivido este montaje, cuyo ciclo pensaba ya extinto, por petición expresa de teatros de medio mundo. Aunque no tienen el poder de «comunicación» de la CNTC, su director admite que el clásico pasa por un buen momento en España, dentro de las limitaciones que siempre tiene ese enfermo perpetuo que es el teatro. Buen testimonio de ello lo dan montajes como El perro del Hortelano que la compañía 300 Pistolas representó recientemente en las salas Garaje Lumiére, desaparición que lamentaron los miembros de la compañía Morfeo Teatro, y Nave 73. Un clásico sin aderezos, sin escenografía ni vestuario rimbombante. Para Francisco Negro, director y protagonista de la obra, «Lo importante es que se respete al autor. Si adaptan la historia y el vestuario a la actualidad es lo de menos si se hace bien».
Francisco Negro y Mayte Bona en el Palacio de la Magdalena.
Y el teatro seguirá siendo protagonista en los próximos días. Juan Mayorga presentará La lengua en pedazos en los Jardines de la Biblioteca el lunes y el martes recibirá el Premio La Barraca que otorga anualmente la universidad a una personalidad del mundo de las artes escénicas.
“Graciosa, viva y pintoresca Aurora Sánchez”. Aunque el gran público la descubrió por la televisión, Aurora Sánchez ya era referida en una crítica de Lorenzo López Sancho en 1987. En aquella época, la actriz ya había superado el primer obstáculo de su carrera. En su casa, su familia tenía claro que la joven quería ser actriz. Eran los tiempos del teatro independiente andaluz, de su paso por la compañía Esperpento “cuando en el sur no había nada”. Y es que, a pesar de todo, la protagonista de Arizona no puede entender su vida sin este oficio tan vocacional. Ha sido su particular camino de conocimiento que la ha llevado a subirse sobre las tablas con textos de García Lorca y Valle Inclán entre otros. Una actriz con una personalidad marcada, única, irrepetible, que se mete en el bolsillo al público nada más salir al escenario. Para ella fueron buena parte de los “bravos” que recibió la obra No te vistas para cenar en el CASYC de Santander. Siéntense y disfruten de Aurora Sánchez, una ACTRIZ… más allá de la comedia.
¿Cuáles son los ingredientes de No te vistas para cenar?
La base son situaciones equívocas que llevan a la risa al espectador. Los ingredientes son maridos, amantes y confusiones de nombres. Todo un tinglado para divertirse muchísimo.
Una compañía en la que los actores son los empresarios como se hacía en tiempos pretéritos…
Si, la verdad es que de alguna forma recuperan la forma de hacer de hace varias décadas. Es muy agradable, ellos son maravillosos, te hacen sentir muy a gusto. Han conseguido que seamos una compañía muy bien avenida.
El ritmo en el vodevil es la clave para que funcione esa perfecta maquinaria de carpintería teatral precisa, ¿Verdad?
Exacto, es esencial que esté todo muy medido. Nos hemos reído muchísimo y hemos conseguido una maquinaria teatral perfecta desde el primer día de representaciones. El ritmo, las situaciones y unos personajes tan bien definidos han atrapado al público.
Foto original de Carlos Rivera Díaz.
Viene de otro exitazo como El apagón, ¿Qué balance haces de esa experiencia junto a Yllana?
Es otro tono de comedia, mucho más clownesco, más bufonesco. Ellos son expertos en este juego de gags llenos de expresión mezclado con un texto maravilloso. Yllana ha creado un un sello propio, una marca.
“Aurora Sánchez, sorpresa de la noche, encarna a una primogénita de voz irritante y andares cómicos, ganso en un corral de gallinas” rezaba una crítica de Javier Vallejo de uno de los dramáticos que has hecho, La casa de Bernarda Alba, ¿Cómo fue ese acercamiento a la obra de Lorca junto a Amelia Ochandiano?
Amelia posee una mirada muy especial. Tenía muchas ganas de volver a hacer La casa de Bernarda Alba, que representé cuando era una principiante, casi una simple aficionada. Lo más emocionante fue tener un cara a cara con una actriz de la talla de Margarita Lozano. Lamentablemente, tengo muy pocas oportunidades de hacer dramáticos como éste de Lorca.
Me gustaría remontarme a los tiempos del teatro independiente, ¿Cómo recuerda sus años en la compañía Experpento?
Son años inolvidables, de mucho curro y nada de dinero. También fue un tiempo en el que lo pasábamos muy bien y eso que teníamos nuestras inseguridades debido a la poca experiencia sobre las tablas. Había un plus de crítica constante, intentábamos superarnos trabajo a trabajo. Tengo un recuerdo muy entrañable de aquella época, en la que ya había superado el primer obstáculo con el que me crucé en mi carrera, que fueron mis padres. Tuve que dejarlos claro que éste iba a ser mi camino.
Si le nombro a Juan Carlos Rubio…
Trabajar con Juan Carlos Rubio ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Creo que su Arizona es el trabajo más emocionante y más redondo en todos los aspectos. Estaba dirigido por el autor y tenía muy claro el enfoque. Me parece que tiene una cabeza privilegiada y espero que no pare de escribir. No me quejo de hacer comedias como Tres , aunque lo parezca. En el fondo, me río tanto con gente como Kiti, Octavi y Nuria que experiencias como esas solo puedo elogiarlas.
El reparto femenino de «Tres» junto a Juan Carlos Rubio en una foto de Sergio Parra.
Tras una larga carrera sobre las tablas, ¿Por qué piensa que el teatro es un buen lugar para ti para contar historias?
El espectáculo en vivo y en directo no tiene comparación con nada, aunque nos atrape el cine de esa forma. Hay que tener un gran temple para subirse a un escenario. Creo que el que es capaz de subirse a un escenario puede sin problema adaptarse a los otros medios.
Y precisamente tras muchos años haciendo teatro de la noche a la mañana te hiciste- me permito el tuteo por la familiaridad y la cercanía con la que habla- una más de la familia gracias a la televisión por tu Manuela en Ana y los 7, ¿Fue difícil adaptarse a un medio tan dinámico como el televisivo?
Cuando llegué a Ana y los 7 pensé que aquel ritmo de trabajo era una verdadera locura, luego ya te acostumbras y te adaptas. Además, el personaje no estaba nada definido. Ten en cuenta que no se ensaya nada. Para mi era un verdadero absurdo, se hacen capítulos como churros. Parece que, a veces, se repiten los mismos tipos de serie. Y si el equipo entra en esa dinámica, puede llegar a ser muy peligroso. Lo cierto es que tampoco se puede dar más, hay demasiado poco tiempo de elaboración de cada capítulo. Fue magnífico por permitirme seguir enganchando trabajos, pero tiene un contra muy claro. Por ese papel creo que se me está encasillando como actriz. Todo el mundo me ve en comedia, ya me gustaría a mi poder medirme como actriz en un drama.
A partir de ahí, ¿Te sientes de alguna forma encasillada?
Un poco sí, pero bueno en cierto modo es una percepción falsa. Me va muy bien con la comedia, lo de hacer drama es para medirme como actriz. Lo que sí es cierto es que cuando llevas mucho tiempo haciendo comedia, me doy cuenta que la gente es como si viese en mi frente tatuado que soy actriz exclusivamente de comedia.
¿Sigue conservando la pasión por este oficio?
Desde luego que hay momentos de altibajos, pero mi propósito ha sido tener una carrera de fondo. Quiero permanecer. No creo ni en los grandes éxitos ni en los grandes fracasos. Creo en sacar partido a cada personaje. No lo vivo con menos pasión que en mis comienzos, pero de alguna forma estoy un tanto desencantada. Empecé hace muchos años en el sur, donde no había nada y llegar hasta aquí y ver cómo está todo ahora mismo da mucha pena. A pesar de todo, no puedo entender mi vida sin este oficio. El teatro es mi forma de vivir y mi camino de conocimiento.
Un placer compartir este ratito de confidencias y solo nos queda reivindicar a Aurora Sánchez como una ACTRIZ… más allá de la comedia
(Suelta una larga y cálida carcajada a la que es inevitable sumarse)
Pou sale a un escenario vacío, agarra una silla, y le basta encasquetarse una narizota roja durante unos segundos para convencernos de que es un payaso y de que reventará si no nos cuenta lo que le pasa. Las frases hechas me traicionan: si he dicho que «le basta» encasquetarse esa nariz, es porque detrás hay un rostro, y en el centro una voz, y más abajo un cuerpo, y todo eso está al servicio de una sola y poderosa idea del personaje.
Marcos Ordóñez en «ABC» el 20 de marzo de 1.991, a propósito del estreno de «El Gallitigre» de Javier Tomeo en el Teatro Romea de Barcelona.
22 años después de su estreno, el veterano actor catalán recupera este monólogo en lo que supondrá su estreno en castellano. Lo hace en el marco de las Noches en la Biblioteca en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo que cada año reúne en la capital cántabra a destacadas figuras de la escena española. Juan Diego Botto, Emilio Gutiérrez Caba, José Sacristán, Alberto San Juan o Luisa Martín han sido algunos de los nombres que han pasado por este ya clásico ciclo escénico. El próximo lunes 19 a las 22h en los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo, el protagonista de A cielo abierto hará su particular homenaje al escritor Javier Tomeo, fallecido el pasado mes de junio, con este monólogo que le valió el aplauso de la crítica hace dos décadas.
Seguimos repasando la temporada teatral madrileña parándonos en esta ocasión en algunos engendros teatrales que hemos ¿disfrutado? esta temporada. Curiosamente, los dos tienen elementos musicales. Uno se las daba de musical de gran formato y el otro pretendía ser una especie de confidencias familiares alrededor de un piano-bar.
Con toda la buena voluntad del mundo, una compañía pequeña, Butaca Vacía, se lanzó a la aventura de presentar su criatura escénica en la capital. Me acerqué con recelo y cierta curiosidad a ver el espectáculo hace unas semanas. Es cierto que hay maravillosas compañías de corte amateur-escolar que hacen producciones muy decentes de musicales, pero el «monstruo» que aún presentan en el Nuevo Apolo da mucho qué pensar. Un elemento básico falló la noche del estreno desde el comienzo de la representación: La microfonía. Sí, se escuchaba el ruido del micro en toda la representación y, de remate, en un momento dado se cortó el micro del solista y ¡zas! tuvo que cantar sin microfonía, pobrecillo. Si a esto le sumamos, fallos técnicos aparte, un reparto en el que solo el protagonista se salva, parecería que era imposible que el cóctel de horror acabase ahí. El libreto es confuso, aburrido y tiene tiempos muertos… La música no vuela nada alto y encima la escenografía es, por momentos, absurda con elementos que distraen al espectador, ¿Qué decir de los continuos cambios escenográficos con actores entrando y saliendo continuamente del escenario? Y mientras, el monstruito, por decirlo de alguna forma, nos da un recital interpretativo a ritmo de «ujums» y memeces varias. No se lo que ocurrirá en el resto de las funciones, pero el día que estuve la mitad de la platea salió ‘escopetada’ antes de los saludos finales. He tardado en escribir sobre ello, pero tenía ganas. Con una manita de arte, el resultado podría haber sido hasta pasable, pero bueno…
Otro espectáculo del que también pasé de hablar a su debido momento fue una cosa vista en el Teatro Fígaro. La «cosa» en cuestión se llamaba… déjenme que lo consulte, ya me acuerdo, De par en par… Les pongo en situación. Montaje entorno a relaciones familiares, originalísima la cosa, alrededor de un ¡Piano bar familiar! Se programó en una especie de ‘golfas’ del citado teatro y el resultado fue cuanto menos espeluznante. El único aliciente que tenía era ver a la gran Julia Trujillo, que cumplía su papel a la perfección. Por lo demás, un despropósito de monólogos en los que se mezclan homosexualidad, alcoholismo y perturbaciones familiares varias. Un gusto eso sí escuchar a Ana Ruíz, en la que descubrí a una buena cantante. Llena de topicazos y sin gracia alguna, otro «monstruo» oiga…
Otras obras que también me hicieron querer abandonar la sala por vergüenza ajena fueron Mitad y mitad, Wilt y la única obra del siglo de oro que he visto que me halla horrorizado, Celos y agravios. Y seguro que se me escapó algún que otro monstruo de la temporada, pero bueno es que a veces la intuición no me falla…
El tradicional ciclo escénico Talía, celebrado en el CASYC de Santander, ha superado ya el ecuador de su edición actual. Tras pasar con gran éxito títulos como Hoy: El Diario de Adán y Eva y No se elige ser un héroe, las últimas citas tendrán a la música y al vodevil como principales protagonistas. Esta semana habrá doble ración escénica con Pagagnini y No te vistas para cenar. Y el broche de oro lo pondrá Una boda feliz, que pasará por la capital cántabra justo antes de hacer temporada en el madrileño Teatro Marquina desde el 29 de agosto.
Su estudiada imperfección siempre está al servicio de la comedia, incluso tratándose de música clásica. Consiguen que el publico joven les escuche atentamente a través de la risa.
Laurel Graeber, The New York Times
La próxima cita con el ciclo de teatro estival santanderino unirá el talento creativo de Yllana y Ara Malikian en Pagagnini. Reúne en un mismo plano el humor y la locura de Yllana y la música. A través del virtuosismo de cuatro grandes músicos, capitaneados por el maestro Ara Malikian, Pagagnini repasa algunos momentos cumbre de la música clásica fusionados con otros estilos musicales, consiguiendo un divertido y sorprendente des-concierto, con el que pretendemos reinventar la manera de concebir un recital, llegando al gran público que descubrirá en los pasajes musicales una mirada diferente. Un espectáculo reconocido con premios como el de Mejor Espectáculo del Fringe 2008 y que hará una única parada en Santander este jueves 15 a las 20 y 23h. Después hará temporada en el Teatro Calderón de Madrid a partir del 22 de agosto.
El viernes 16 a las 21h y el sábado 17 a las 20 y 23h será el turno de la comedia de enredos No te vistas para cenar. Fernando aprovechando que su mujer,Marina tiene que ir a visitar a su madre ,invita a su amante ,Susi a pasar el fin de semana con él, y también a un amigo suyo -Carlos- para tener una coartada. Todo es perfecto, incluso ha contratado una cocinera Susana para que no les falte de nada. Pero las cosas no le salen como él espera y la velada romántica se acaba convirtiendo en una noche muy movidita en la que todos fingen ser lo que no son para evitar ser descubiertos. No te vistas para cenar cuenta con un reparto excepcional formado por Yolanda Arestegui, Aurora Sanchez, toda una superdotada para la comedia como demostró en las exitosas El apagón y Tres, Cuca Escribano, Antonio Vico y Jesus Cisneros. Es una pieza de pura carpintería teatral, un auténtico metrónomo de las risas que ha sido representada en todo el mundo y en multitud de idiomas. La obra es fruto de la pluma de un auténtico maestro del género como es Marc Camoletti, que imprime a todas sus dramaturgias un ritmo frenético e hilarante que de alguna forma repite la fórmula del anterior éxito de esta compañía, Se infiel y no mires con quién.
Una boda feliz cerrará Talía 2013 los días 23 (21h) y 24 de agosto (20 y 23h). Roberto, un soltero empedernido, va a heredar de una lejana tía. Pero para poder acceder a la herencia ella le ha impuesto la condición de que se case en el plazo de una año con la intención de que siente cabeza de una vez. Como él no quiere renunciar a su vida de mujeriego, le propone a su mejor amigo, Lolo, casarse con él y así cubrir el expediente. Ese matrimonio de conveniencia, para lo bueno y para lo malo, se va a convertir pronto en una pesadilla. La comedia junta a nombres muy queridos por el público como los ‘televisivos’ Antonio Molero y Agustín Jiménez. Las risas están aseguradas en este montaje dirigido por el omnipresente en la cartelera madrileña Gabriel Olivares.
Carlos Hipólito y Asunción Balaguer muy cariñosos en su reencuentro tras «Follies».Carlos Hipólito, a punto de estrenar «El Crédito», es ya por méritos propios uno de nuestros actores más premiados y queridos.La naturalidad de una GRANDE de la escena, Asunción Balaguer.Su «En la luna» puso a Alfredo Sanzol en la primera línea de la escena española.
Los cántabros Escena Miriñaque, Max revelación.Un ‘victorioso’ Mario Gas antes de hacer suyo a Julio César.Juan Mayorga concedió unos minutos en exclusiva a DESDE MI BUTACA.
Señores directores de casting, queremos ver a Carmen Ruiz con un bombín al son del jazz en un espectáculo que emule los musicales de Bob Fosse. Currículum intachable. Televisión con series de éxito como Mujeres o Con el culo al aire. En teatro ha trabajado en montajes como La cantante calva. Y hasta tiene experiencia en cine. La han podido ver, por ejemplo, en Fin, compartiendo escenas con Maribel Verdú. Actriz versátil y de una naturalidad expresiva que siempre emociona, camaleónica, es capaz de adaptarse a cualquier medio sin pestañear. Si quieren verla en directo, no se pierdan No se elige ser un héroe, una brillante tragicomedia de David Desola que dirige Roberto Cerdá.
Llevabas un tiempo sin hacer teatro, ¿Qué te atrajo de No se elige ser un héroe?
Así es, llevaba unos dos años sin hacer teatro. Era imposible combinarlo con Fin y Con el culo al aire. Me ofrecieron este proyecto hace tiempo, pero quedó paralizado. Me gustó que eran personajes muy reales, que en un momento dado daban un giro a lo que aparentemente son. El conflicto sobre lo que llegarías a hacer por dinero también me atrajo. Con la crisis, este tema pasa aún más a primera plana. Otra cosa que me encanta es la construcción de los personajes. Ni los buenos no son tan buenos como parece ni los malos son tan malos. Es una comedia con un toque dramático muy potente. Además, he tenido la suerte de poder ensayar sin problemas. Los ensayos me coincidieron con un descanso del rodaje de la serie. Si he dicho que no a otros fantásticos proyectos teatrales ha sido por no tener tiempo material para el proceso de ensayos. Además, el equipo artístico y humano ha sido fantástico. Hemos tenido un director, Roberto Cerdá, que nos ha hecho enfrentarnos a nosotros mismos como actores. Ha sido un proceso muy enriquecedor.
Roberto Cerdá os ha dirigido, pero habéis contado también con Carlota Ferrer para definir los movimientos…
Carlota ha sido un apoyo muy importante para nosotros. Son personajes muy ‘físicos’ especialmente en el caso del personaje de Mirta, para el que se trabajó el movimiento de una emo con la muñeca rota. Yo interpreto a una actriz soberbia, y esa actitud física ante la vida y ante los demás la he tenido que trabajar junto a ella. Todo este trabajo ha ido muy unido al de Roberto. Ellos se entienden muy bien. Nos ha hecho estar conectados como equipo. Hemos trabajado tanto con ella que antes de cada representación hacemos ‘carlotismos’, ejercicios de preparación en grupo para adentrarnos en esta historia tan asfixiante. Tenemos una asfixia interna, no se trata de una materialización física en el sentido de sudar mucho, sino de sentimientos reprimidos que llevamos dentro.
Casi casi comenzaste con La Cantante Calva, una obra de Ionesco con nada menos que Yllana…
Se me ponen los pelos de punta de recordarlo. Conservo muy buenos amigos de aquella experiencia y, además, fue mi primera gran experiencia profesional. Yo estaba muy nerviosa. Hice de la Señora Martin y al casting se presentaron más de 300 personas. Pensaba que no me iban a coger, pero la experiencia con Yllana fue tan divertida… Con el director, Joe O’Curneen, lo pasamos muy bien. Fue una verdad aventura, conseguimos unir formas de trabajo muy distintas, aprendimos mucho los unos de los otros.
Y de repente, tu cara se hace conocida gracias a la serie Mujeres, ¿Crees que ha sido la clave del éxito de tu carrera?
Se empezó a emitir a la vez que Yo soy Bea, pero lo cierto es que me cogieron para hacer el serial gracias a Mujeres. Tengo mucho que agradecerle a ese maravilloso equipo con Dunia y Félix a la cabeza. Es una serie que llevo en mi corazón, fue mi primera experiencia televisiva. No había hecho ni un episódico, supuso para mi un máster en el campo del audiovisual. Luego llegó una serie diaria como Yo soy Bea e ¡Imagínate la mili que hice yo con esa serie! Desde entonces, he tenido parones, pero me ha sonreído esta profesión de una forma impresionante la verdad.
Has encadenado diversos trabajos televisivos como Con el culo al aire, llena de personajes tan propios de la picaresca española…
Desde luego. Son personajes que parecen sacados de la picaresca española. Son personajes que se buscan la vida, muy reales. Me encanta mi personaje, Eli, y sobre todo por la oportunidad que supone después de un personaje tan distinto como el de Elena en Cuestión de sexo, cuyos guionistas son los mismos que los de esta serie. Es muy segura, macarra. Me pareció un caramelo de personaje que no podía rechazar. Ese buen rollo que transmiten los personajes, lo tenemos también entre nosotros en el rodaje. Somos muchos y bastante bien avenidos. Somos un equipazo.
Supongo que grabar en un camping real convierte a la experiencia en algo muy especial…
Desde luego. Hemos parado la grabación el 25 de julio, pero nos faltan cinco capítulos de la temporada por grabar. En agosto, el camping tiene overbooking con las vacaciones. En julio hemos tenido de espectadores a los turistas que pasan unas semanas allí. Depende mucho de las inclemencias del tiempo. Pasamos muy mal el frío del invierno. Hemos estado a dos grados bajo cero con manga corta, pero bueno son gajes de este oficio que te hace grabar las escenas de verano en pleno invierno. El calorazo del verano lo soportamos un poco mejor la verdad.
Y has vuelto a coincidir con Raúl Arévalo en el cine y nada menos que en la Gran Manzana con La vida inesperada, ¿Cómo ha sido ese rodaje?
Ha sido una experiencia muy bonita. Hemos tenido cinco semanas de rodaje en Nueva York. A Raúl le conozco hace unos 15 años, desde que estudiamos juntos en Cristina Rota. Hemos hecho mucho teatro juntos, pero nunca pensamos que nos ‘liarían’ en el audiovisual. Encontrarnos en esta película ha sido como un sueño. Nos hemos dado cuenta de lo afortunados que somos por poder vivir de un oficio que amamos tanto.
Con sus compañeros de reparto en «La vida inesperada».
De nuevo, te ha vuelto a dirigir Jorge Torregrosa tras la experiencia en Fin…
Lo conocía desde Mujeres, donde dirigió algunos episodios. Sabe mucho de la parte técnica, pero también del trabajo con los actores. Sabe lo que necesita y cómo transmitirlo. Lo quiero mucho y es un director estupendo.
Mutis a escena es una empresa pequeñita que ha apostado por un proyecto tan complejo como No se elige ser un héroe, ¿No es una verdadera locura en estos tiempos tan difíciles?
Es una gente maravillosa, muy apasionada del teatro. Han hecho un gran esfuerzo para sacarla adelante. Nos tratan muy bien. Si está en pie es gracias a su tesón y a su lucha. Tengo muchas ganas de hacer temporada en Madrid. Es un trabajo muy bonito, del que estamos muy orgullosos.
¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Carmen Ruiz?
Es el que hace al actor. Cada día te enfrentas a un público nuevo y no se puede cortar ni repetir. El aquí y ahora es lo que da sentido a nuestro trabajo y eso solo lo consigues con el teatro, que es la raíz de esta profesión. Te hace estar abierto a cualquier tipo de medio. Creo que los actores no debemos ser encasillados en un medio concreto, sino adaptarnos. El que se adapta es que el sobrevive como actor. La magia del teatro reside en la respuesta del público. El teatro está vivo, es como la vida.
¿En qué momento se te metió el veneno del teatro dentro del cuerpo?
Desde pequeña he sido muy teatrera. Estaba siempre en las funciones del colegio. Luego la vida me llevó por otros derroteros. Lo que si es cierto es que un día me di cuenta que no podía seguir con un trabajo rutinario metida entre cuatro paredes mirando la pantalla de un ordenador. Empecé a formarme entonces y no he dejado de hacerlo, pienso que un actor debe estar reciclándose constantemente. Necesitamos buscar sucursales expresivas diferentes. Para mi los actores ingleses son el ejemplo a seguir, en constante reciclaje de su talento.
Con Juanjo Artero en «No se elige ser un héroe».
La televisión te da la oportunidad de entrar en las vidas de millones de espectadores todas las noches, ¿Ha sido la popularidad algo negativo para Carmen Ruiz?
La verdad es que no, solo encuentro muestras de cariño. Lo más curioso de la popularidad es que hay gente que me recuerda por todo lo que he hecho. Mi nombre no se lo saben, pero me enumeran todos mis trabajos. La gente es muy cariñosa. El papel de Eli gusta mucho, es muy gamberra y muy libre.
¿Te ha cambiado en algo tener una carrera a tus espaldas?
Desde luego que no, pienso que soy la misma que dio sus primeros pasos en la escuela de Cristina Rota. Eso sí, ahora me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender. A medida que avanza mi camino en la interpretación, soy más consciente de mis carencias.
¿Con qué proyectos sueña Carmen Ruiz?
He tenido mucha suerte de encadenar proyectos maravillosos. En octubre empiezo a rodar la nueva película de Vicente Villanueva que se titula Móstoles no es lo que parece o la importancia de llamarse Encarna. Mi triunfo sería no dejar de trabajar nunca. Me encantaría hacer algo tipo Bob Fosse, un trabajo muy completo, dándolo todo en escena. Estaría dispuesta a prepararme musicalmente a tope. Me encantaría hacer una película de época, del siglo XVIII que me parece interesantísimo. Incluso estaría encantada de hacer algo muy friki, ¿Por qué no hacer una película de artes marciales? En definitiva, algo que me divierta y que me suponga todo un reto. No hay nada más maravilloso que esos musicales en los que el público está contigo bailando y cantando al unísono. Desde luego tendría que ponerme mucho las pilas, pero soñar es gratis.
La sala de reciente creación, de la que ya os hemos hablado varias veces DESDE MI BUTACA, pone en marcha el Encuentro Internacional de Teatro Joven que constituye una apuesta decidida por las artes escénicas protagonizadas por jóvenes de distintas culturas. Nave 73 ofrece un espacio para el encuentro artístico y humano, aspirando a crear un punto de unión y un marco de trabajo que se convierta en un referente para jóvenes creadores de diferentes disciplinas artísticas. Pretenden convertir esta cita en una plataforma que ayude a la proyección de compañías emergentes que exploran nuevos lenguajes artísticos. Este proyecto nació el pasado año fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento de la localidad sevillana de Mairena del Alcor y la Compañía Cerrado Por Obra, contando en su primera edición con la participación de 8 compañías procedentes de Irán, Holanda, Brasil y España. En el Encuentro que se celebrará en Nave 73, estarán presentes compañías venidas de medio mundo.
Entre la amplia programación del Encuentro Internacional de Teatro Joven destacamos en primer lugar la obra La procesión de la Santa Mentira, que ya pudimos disfrutar en la sala hace unos meses. La procesión de la Santa Mentira de Copatzin Borbón viene abalado por el éxito en su México natal. Allí, se ha convertido en todo un referente en el cabaret con un espectáculo que bebe del mejor cabaret político. Borbón sale a escena y nos invita a ser nosotros mismos. Me reconocía ayer que desde que vio El intérprete tiene a Asier Etxeandia como referente de lo que le gustaría llegar a conseguir como artista. Desde luego, es un referente acertado. La procesión de la Santa Mentira es un espectáculo desenfadado, divertido y lleno de, maravillosos, localismos mexicanos. Por supuesto, sale en un momento dado con el famoso gorro mexicano y se arranca con una ranchera, ¡Cómo no! Para la puesta en escena presentada ayer a modo de “previa”, ha incluido unos cuantos guiños a España, desde los sobres a el cura de Murcia, que le hacen conectar con el público español. Algunas de las cosas que cuenta y canta están “documentadas”, han ocurrido realmente en su tierra. Esa tierra donde hay beatas que rezan a “La Santa Papita” y políticos que se llenan los bolsillos a espuertas, ¿Les suena de algo? La procesión de la Santa Mentira es un grito a la tolerancia en el que una diosa mexicana conversa amistosamente con Cibeles. Y Borbón lo consigue, nos hacemos creyentes. Creyentes de su talento superlativo, de su fuerza, de su magnetismo y de las cosas que cuenta y ¡Cómo las cuenta! Un espectáculo para pasarlo bien, tequila incluido, pero también con momentos de reflexión. Verán que cuando se pone “serio” descubrirán a un actor camaleónico capaz de abarcar todos los registros. Señores programadores, no pierdan la oportunidad de dejarse hipnotizar por el influjo de esta procesión, por su colorista vestuario y escenografía, por este grito a la tolerancia. En definitiva, no dejen de apoyar el talento de este artista mexicano que merece hacer temporada en Madrid y que nos alegra que vuelva a la Nave 73 el próximo 17 de agosto a las 21:00h.
Otro plato fuerte del Encuentro será la representación de la compañía Sinfín Teatro con Fo. Los pintores no tienen recuerdos, un espectáculo teatral homenaje a Darío Fo, autor de los textos, a través de los rasgos más destacados del cine clásico, del clown, las farsas, etc. Fo es, en realidad, una conocida pieza cómica de Darío Fo llamada Los pintores no tienen recuerdos. En la obra, dos pintores un poco chapuzas llegan a un burdel para realizar uno de sus trabajos. Allí, la ignorancia y torpeza de uno de ellos les hace cometer un extraño asesinato que intentarán ocultar de infinidad de maneras antes de que se entere la dueña de local. Fo pretende ser un homenaje al teatro cómico, al clown y las farsas. Un homenaje que pretende mezclar la esencia original del teatro con la magia y la singularidad del cine clásico y de algunas de sus más importantes figuras como los hermanos Marx, Charles Chaplin, Mack Sennett o Harol Lloyd entre otros. La cita con este montaje será el 15 de agosto a las 21h.
También destacan en el programa escénico los montajes Jon Säter. El Pacto (Murcia), premiada como mejor representación en la IV Semana Gótica de Madrid, Mi única fe (Argentina, México, Colombia), presentes recientemente en el Festival Fringe ’13 de Matadero Madrid.
Cuando las emociones son tan fuertes que ya no puedes hablar, cantas
Neil Meron. Productor ejecutivo de Smash.
Smash es una serie sobre la superación personal de una serie de personajes que intentan llegar a la cumbre de Broadway. Tras dos temporadas en antena, por fin se puede disfrutar en nuestro país de la primera temporada de la serie en dvd de la mano de Universal. Smash nos muestra una ciudad de estampa. Estamos en el New York de los musicales, el del Times Square que tanto gusta a todo el mundo. Por un momento, me ha parecido volver a pisar ese asfalto, he soñado que volvía a sentir la magia de la ciudad que nunca duerme. Una actriz hace una prueba con Somewhere over the rainbow, una actuación mágica en la que viajamos a un remoto escenario de la cuna de los musicales. Pero, suena el teléfono de un miembro del equipo de casting y la oportunidad acaba ahí. A Karen la toca ahora enfrentarse a la cruda realidad. Volver a la cafetería donde hace turnos mientras espera la llamada. Mientras, Ivy, una talentosa corista con cierto parecido a la estrella de La tentación vive arriba, es su gran oponente. Y a partir de ahí se suceden los entresijos de la creación de un ficticio musical, Bombshell, que hará las delicias de propios y extraños al mundo de Broadway. Una serie hecha por auténticas estrellas de la meca de los musicales y que depara alguna sorpresita en el reparto como ver a la gran Anjelica Huston en la piel de la entrega productora del musical. «Cuando te mira después de una escena es surrealista, es una leyenda y es tan normal», cuenta un entusiasmado Cristian Borle en el making of que incluye la edición española de la serie. En Smash las peleas internas de esta ficticia compañía teatral no son aparentes cuando se apagan las luces de sala y el espectáculo comienza. Solo entonces surge la magia del teatro, en el que los sueños de público y actores se hacen realidad…
Características DVD.
Duración: 294 Min. Aprox.
Audio: Inglés Dolby Digital 5.1, Castellano Dolby Digital
Todo lo que despierte el alma queda prohibido por Creonte. En mitad de la tormenta surge una voz que nos lleva a Youkali, la del actor David Kammenos. Antígona lucha en contra de su tirano tío Creonte y su forma de insumisión se basa en intentar enterrar a su hermano muerto. La música, como todo aquello que despierta el alma, está prohibida en el reino del tirano más feroz y nauseabundo. Todo ocurre en una suerte de barraca de feria con su mujer barbuda incluida y un militar haciendo las veces de pérfido Joker. Antígona canta Over the rainbow y sueña con un mundo en el que no haya que pagar cualquier precio para ser feliz. Para tan alta campaña, Rubén Ochandiano ha elegido a una debutante en las tablas, pero sobradamente conocida: Najwa Nimri. Su empeño ha valido la pena, la actriz y cantante sufre en su propia piel el peso de la carga de aquellos que luchan por la libertad. A su lado, su nana, una deliciosa Berta Ojea, con o sin barba. Para el pérfido Creón el propio Ochandiano toma el personaje y lo hace suyo. No importa que supuestamente sea anciano y esté débil, en su vitalidad vemos reflejado el rostro de la maldad, esa que le hace ser tirano. Se lleva, sin pretenderlo, la función de calle. Un actor magnético, un marciano, un creador compulsivo maravilloso.
Más nombres del reparto: Toni Costa, Sergio Mur y Nico Romero, todos ellos fantásticos gracias a una acertadísima dirección de Ochandiano. Pocas veces uno sale tan embelesado por la poesía de unas imágenes tan atroces como las que se crean en este espectáculo. Y conocemos las cocinas de la tragedia cuando David Kammenos nos cuenta los entresijos de un género que gracias a montajes como este seguirá vivo. ¿Teatro de museo o teatro vivo? Bienvenidos sean los anacronismos y actualizaciones varias, bienvenido sea el trabajo de CREADORES, y no lo pongo en mayúscula por falta ortográfica alguna, como Rubén Ochandiano. Obras como esta despiertan el alma y son una certera y maravillosa patada a los entrecostales de nuestra sociedad sin hacer de Antígona un panfleto absurdo.
Agencia de comunicación cultural especializada en gestión de campañas de prensa y redes sociales para teatro, cine, música y todo tipo de eventos culturales. Contacto: Desdemibutacacom@gmail.com
Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.