Un teatro cercado, ¿Qué pasó en el Lope de Vega el 14 N?

Ayer se produjo una nueva convocatoria de huelga general. La mayoría de los teatros madrileños decidieron no levantar el telón. La gran vía madrileña permanecía con las luces de neón encendidas, pero con las puertas cerradas. Solo el león de Disney decidió continuar con, aparente, normalidad sus representaciones. La gente de la cultura con la toma del Teatro Español como emblema de las reivindicaciones se concentró en las céntricas Plaza del Rey y Plaza de Santa Ana para manifestarse en contra de los recortes del gobierno, que han hecho especial mella en sectores como el del teatro y el cine. En los aledaños del Español se pudo ver a rostros reconocibles como Carlos Bardem, Fernando Cayo, Gorka Otxoa, Fernando Cayo, Leo Bassi, Antonio Molero, Maribel Verdú… En fin, la flor y nata de las gentes del espectáculo en España y, por supuesto, muchos trabajadores anónimos del mundo del espectáculo que se reunieron en un acto pacífico. Tras leer el manifiesto y bromear con el supuesto camarero del Español que habían secuestrado, según algún que otro medio de extremada franqueza por decirlo de alguna forma, decidieron buscar un nuevo objetivo para la concentración. El ¿enemigo?  a  batir: El Rey León, el espectáculo más exitoso de la cartelera madrileña, que decidió continuar con sus representaciones como un día más. A las puertas del Lope de Vega, unas 50 personas de seguridad: antidisturbios, policías y seguridad privada. Lo cierto es que de la aglomeración de gentes de la cultura que estaban en Santa Ana, solo algunos  fueron al Lope de Vega. De hecho, muchos debieron encaminar sus pasos hacia la convocatoria ‘general’ de manifestación que reunió en Madrid a miles de personas, sin entrar en las cifras que siempre bailan tanto en estos casos. La concentración, por momentos sentada, a las puertas del teatro de la gran vía, se quedó en aproximadamente en  una cantidad no muy superior a las 200 personas según fue avanzando la tarde. Se increpó al público que fue al Lope de Vega con proclamas  como «Vergüenza» o «Podéis ir otro día». Bien sabido es que conseguir una entrada para este espectáculo es casi una lotería. La gente compra las entradas con mucha antelación, meses de espera para ver el espectáculo de Disney. Aún así, parte de los espectadores fueron a taquilla a devolver su entrada en ‘solidaridad’ con los manifestantes. Por supuesto, no les devolvieron el dinero y algunos decidieron perder su sitio en el Lope de Vega. La mayoría entró entre extremísimas medidas de seguridad por miedo a la comitiva.

Los manifestantes, con Guillermo Toledo y Carlos Bardem a la cabeza, proclamaban que la empresa, Stage, no había permitido hacer huelga a sus trabajadores. Por su interés reproduzco las palabras de Sergi Albert, el villano del musical de Disney que se ha explayado en su cuenta de Facebook: «Yo hoy no he secundado la huelga, por decisión propia y sin ningún tipo de presión». Julia Gómez Cora, directora de Stage Entertaiment en España, se manifestó a través de Twitter:» Los que protestan y hacen huelga tienen tanto derecho como los que no la hacemos de trabajar. Les desacredita no ser tolerantes».

Sin entrar a valorar la decisión de hacer representación o no en el citado 14N, lo que queda claro es que no es una imagen bonita ni de lo más normal la de un teatro tomado por policías y manifestantes. Desde luego, todo acto de increpación a los asistentes a la representación, está fuera de toda lógica. Precisamente por ser el público, aún más ahora que cada vez se pasa más de la cultura en los presupuestos oficiales, el que sustenta verdaderamente los espectáculos.

Entrevista a Juan Mayorga: "Los griegos crearon un arte a prueba de crisis"

“El origen remoto de  la obra está en mi labor como profesor de matemáticas”. Juan Mayorga escribió El chico de la última fila hace ya tiempo cuando daba clases de Matemáticas. Un alumno le contó en un examen que no había estudiado, pero que esperaba salir en la portada del Marca por sus futuros triunfos en el tenis. De ahí nació esta historia que estrenaría en su día Helena Pimenta con UR Teatro.

“Menos mal que Almodovar no compró los derechos de la obra”. Ozon se enamoró del texto desde que vio la obra en un teatro francés y temía que el director manchego se interesase por la obra. Intentó comprar los derechos, pero estaban vendidos. Pasado un tiempo consiguió los derechos de un texto que le ha servido “para hablar de temas difíciles como la educación de una forma lúdica”. Mayorga le dio vía libre para que hiciese suya la obra.

El dramaturgo Juan Mayorga durante la presentación de «En la casa»

“Ozon ha conseguido universalizar mi historia”. El problema que se planteaba en esta obra tenía varios caminos por recorrer en la adaptación: “Del español al francés, del teatro al cine y finalmente adaptarlo al universo de Francois Ozon”. Mayorga se muestra satisfecho con una adaptación que incluye escenas prácticamente calcadas al texto originariamente dramático. El director de Swiiming Pool ha sido bastante fiel a la obra, pero ha conseguido introducirla en su particular universo: “En Francia dicen que es mi película más personal”, comenta el director en la presentación de la película en Madrid.

“El adaptador tiene que ser invisible a los ojos del espectador”. Mayorga también es adaptador de grandes clásicos como La vida es sueño. Se trata de traducir una historia que ocurre en un tiempo de la historia de la lengua a otro momento. Para ello, hay que tener “una doble lealtad: al texto original y al público actual”. En ocasiones, tiene que hacer intervenciones para que conecte con el público. Si un chiste que actuaba como contraposición al drama no funciona, habrá que sustituirlo por otro o quitarlo directamente. Esa labor como adaptador le ha servido mucho para comprender mejor el trabajo de Ozon y el de los adaptadores que llevan sus obras a escena en otros países: “El texto sabe cosas que el autor desconoce, pero si lo dejo en manos de otra persona, descubres cosas que no te podías imaginar que estaban ahí”.

Francois Ozon, Ernst Umhauer y nuestro entrevistado, Juan Mayorga

“El apoyo a la cultura española debe venir de la sociedad misma”. Durante los últimos años la cultura española ha sido tachada de muchas cosas por parte de la ciudadanía. Se debería extender la idea de que es muy importante que se apoye nuestra cultura En una época en la que el I.V.A se ha puesto por las nubes, es necesario que se apueste por los creadores españoles como hace Ernesto Caballero al frente del Centro Dramático Nacional.

Mientras siga habiendo buenos contadores de historias, el telón se seguirá levantando. “Los griegos crearon un arte a prueba de crisis en el que solo se necesitan unos actores elocuentes y un público cómplice”.

 En la casa: Teatro-cine, camino de ida y vuelta

¿Es En la casa una película «teatral»? En cierto modo lo es, pero adaptándose a las características del medio cinematográfico. Es teatral por poner en primer término la palabra del propio Mayorga, aunque se añadan y se eliminen tal o cual parlamento. Es cinematográfica por crear imágenes claras, que en el teatro suelen estar supeditadas a nuestra imaginación. Ozon ha apostado por un caballo ganador, el brillantísimo texto El chico de la última fila. Podría haber perdido la batalla, pero no es así. Es cierto que ha añadido algunas escenas que en el texto original no se llegan a representar y que creo que son también innecesarias en su adaptación cinematográfica. Ese es el único pero que le pongo. Del reparto destacar a Ernst Unmhauer, toda una revelación este chico rubio de mirada inquietante que imprime al protagonista un aire terrorífico. Fabrice Luchini interpreta al profesor con mucho atino, al igual que Kristin Scott Thomas y Emmanuele Seigner. Un prodigio de película. Ya estoy deseando que algún osado se atreva a adaptar otra obra de Mayorga, Himmelweg. Aplaudiría su osadía, eso seguro.

Valoración DESDE MI BUTACA: 9

Un fallido intento de cine indie a la española y un "Reality" con subrayado final

Tenía bastante interés en comentar dos de los estrenos cinematográficos de la semana: «Buscando a Eimish» y «Reality». La primera película citada trata sobre la búsqueda de una chica que deja plantado a su novio, Óscar Jaenada. Ella es la actriz con la mirada más profunda del cine español, la maravillosa Manuela Vellés. Tengo la sensación de que esta historia podría haber funcionado como cortometraje. La narración, con continuos viajes al pasado, es demasiado monótona y lenta. Cuando miras varias veces el reloj durante la sesión, algo malo pasa. Y aquí lo malo es que no ‘entras’ en la historia ni te llegas a creer del todo a los personajes. «Al final, las personas a las que más amamos son a las que, sin querer, hacemos más daño», una de esas frases que chirrían en la película, por manidas y por ser un intento de filosofar sobre el amor, hecho del que peca en exceso esta película de Ana Rodríguez Rosell. Para rematar tiene una banda sonora que no es precisamente una maravilla, por mucho que obsequien a la prensa con cd de la misma, solo la escena en la que vemos en el escenario a Manuela Vellés merece la pena de la música que escuchamos. En algún momento, parece que la película puede remontar el vuelo, pero es solo una ilusión pasajera. Melosa y amarga a partes iguales, Buscando a Eimish es un loable intento de cine indie a la española, pero se queda en eso precisamente, en un intento fallido.

El otro estreno es Reality, cuyo protagonista ha ocupada decenas de páginas en los últimos meses. Aniello Arena está en la cárcel por un error del pasado y el teatro se ha convertido en una liberación para él. Con Reality entra por la puerta grande en el mundo del celuloide. Es un pescadero aburrido que se empeña en participar en el GH italiano. Se obsesiona, cree que le vigilan antes de escoger a los concursantes que vivirán la experiencia de entrar en el confesionario más televisivo del mundo. El director,  Matteo Garrone, juega con los resortes de la telerrealidad, mete al ojo que todo lo ve en las vidas de esta sencilla familia. Aparece un personaje realmente creíble, por su semejanza con un tal Rafa Mora. Ese personaje introduce al sencillo Luciano en el casting. ¿Conseguirá entrar en Gran Hermano? En un intento de recuperar la buena comedia italiana de antaño, el director nos regala algunos divertidos y delirantes momentos, que es mejor no adelantar. Reality solo la pifia cuando llega al desenlace, que tiene una especie de mensaje, un subrayado de una idea que por si solos los espectadores pueden sacar por si solos. A veces, en el cine como en la vida, es mejor insinuar que mostrar, no hay que intentarlo decirlo todo explícitamente. Ese es el único pero que encuentro a esta película, por lo demás es una cinta muy digna y recomendable para pasar un buen rato.

Veronese, El Brujo y Donnellan, tres visiones del teatro, en DESDE MI BUTACA MAGAZINE

La creatividad sigue fluyendo por los escenarios españoles. El director británico ha traído Las Tres Hermanas al Valle Inclán con una compañía rusa, Daniel Veronese versiona La Gaviota en el Matadero de Madrid y El Brujo nos muestra su maestría en las tablas  con Cómico. DESDE MI BUTACA MAGAZINE en esta nueva etapa que comenzamos ahora ha hablado con ellos. También con Aitor Mazo, Ginés García Millán, Malena Alterio, Susi Sánchez. Apaguen sus teléfonos, DESDE MI BUTACA MAGAZINE va a comenzar.

James Bond hace parada en Madrid

«Skyfall», un gran homenaje a los 50 años de 007
Daniel Craig: «Me entrego al máximo en cada trabajo, pero está claro que la carga física es extra en las cintas de James Bond»
Craig: «Solo había una opción para hacer este villano: Javier o Javier»
«De pequeño me encandiló Tiburón, me parecía un villano muy cariñoso. Mi personaje es incómodo para el espectador, su ‘look’ va en esa dirección»

"Skyfall": Dios salve a 007

Skyfall  es a 007 lo que Batman Begins a Batman. Es una dignificación del mito nacido de la pluma de Ian Fleming. El agente más internacional cumple 50 años y lo hace a lo grande, con un verdadero prodigio cinematográfico. La cinta, que llega a las salas españolas el 31 de octubre, es un homenaje al personaje en toda regla. Tras un espectacular comienzo por las calles de Estambul, se suceden los viajes alrededor del mundo para seguir la pista de un malo, malísimo que se ha hecho con la identidad de los infiltrados en varias organizaciones terroristas. M es puesta en duda por un nuevo jefazo que tampoco ve con buenos ojos al ‘viejuno’ James Bond.  Acción,  escenas espectaculares, de esas de ‘traca’. Desde luego tiene eso, como marca de la casa. También tiene una buena historia, que atrapa al espectador. Y, como no, unos actores muy british, de esos que cuando aparecen en pantalla la llena con su sola presencia. Daniel Craig es un formidable Bond por ser precisamente… un formidable actor. En esta entrega de la saga toma especial protagonismo M. Judi Dench es una actriz perfecta. La acompaña otro actor de primera: Ralph Fiennes. ¿Se podría hacer un homenaje a 007 sin un malo antológico? Aparece Bardem y por más inverosímil que nos resulte verle de rubio platino, ¿Hay algún actor que consiga helarnos la sangre de esa forma? Aparece imponente, escuchar la voz en versión original es lo más recomendable para valorar su trabajo en esa escena en la que nos habla de  la isla de las ratas e intenta ¿seducir? a Bond. Otra muestra de su grandeza se ve en la escena en que se enfrenta a la gran Judi Dench.

 Dos horas y media de acción, entretenimiento puro, hecho con buen gusto  Muy cuidada la imaginativa cabecera de inicio con la voz de ese prodigio musical llamado Adele. Con un  claro aroma romántico, Skyfall demuestra que los clásicos nunca mueren. Bond recuerda sus orígenes a lo Noland gracias a un soberbio trabajo de Sam Mendes que toma la fórmula Batman– que no copia- y la adapta para deleitarnos con este espectáculo cinematográfico. Dios salve al ‘viejuno’ 007 y por muchos años…

Lo imposible de llenar cines y éxitos varios del prime time

Hoy Desde Mi Butaca hablaremos de fenómenos televisivos y cinematográficos de muy reciente gestación. Empezaremos por el milagro cinematográfico. En plena subida del I.V.A en que las entradas se han disparado a precios salvajemente obscenos, una película ha recaudado lo indecible. Y es una película española. Con aspecto de cine made in usa, pero es producción española con director español y un cameo de Marta Etura y la casi española por adopción Geraldine Chaplin. Dentro de la vorágine de esa gran iniciativa llamada La Fiesta del Cine, tres días con entradas a 2 euros, he visto esta película. Primera sesión de martes. Recién comido. Unos 10 espectadores en la sala. Tras una espectacular escena de apertura del film, olas gigantes mediante, toma unos derroteros que me hicieron estar a punto de salirme de la sala por primera vez en mi vida. Hace unas semanas, se emitió un producto de estos de sobremesa sobre un tsunami por el tirón de Lo Imposible. Me pregunté si la peli de Bayona tendría mejor gusto. Mejores medios estaba claro que tendría. De lo único que no peca Lo Imposible es de aburrida, el resto son todo taras. Usar la banda sonora para subrayar los sentimientos hasta la náusea, eso lo hace mucho. También vende ‘carnaza’, ¿Cuántas salvajadas vemos explícitamente en el cuerpo de la pobre Naomi Watts? Los actores están muy bien, lo mejor de la película o lo único bueno la verdad. El brutal éxito de la película está relacionado con una agresivísima campaña de promoción por parte de, qué raro, una cadena de televisión, Telecinco y aledaños (Cuatro, FDF, La Siete…) Se deben estar frotando las manos llenas de billetes. No dudo de la, a priori, buena intención de Bayona, pero le ha quedado una película desagradable, de esas que te cortan la digestión después de comer y no te dejan dormir por las noches. Lo peor de este éxito es que ha dejado sin hueco a la ya nombrada aquí Bypass y a ¡Atraco! De nuevo el cine español y argentino hacen buenas migas en una recreación pseudo inventada sobre el robo de unas joyas en España que, presuntamente, fueron de Evita Perón. El director Eduard Cortés firma una cinta amable, entretenida, divertida, con una buena historia y unos actores de reclinatorio. A raíz del éxito de El Secreto de sus ojos, una de mis películas favoritas, nos fijamos en un actor argentino inmenso. Se llama Guillermo Francella. Aquí es un viejo y romántico ladrón de otro tiempo, que lleva Argentina sellada en el corazón. Maravilloso. Daniel Fanego, que nos hiela la sangre con la emotiva escena final, es el otro ACTOR de la película. Les acompañan actores de los dos lados del charco: desde Óscar Jaenada a un soberbio Francesc Albiol. Con una ambientación cuidada consigue que nos creamos esta historia, que parte de un hecho real y entremezcla con lo que se decía en la época. Cerramos el capítulo cinematográfico con la última protagonizada por Bruce Willis. Se llama Loopers y solo puedo decir que es prodigiosa. Un ejercicio de ciencia ficción brillante el de estos asesinos a sueldo del futuro. Entre los actores destacar al mencionado Willis y Jeffs Daniels que tras el éxito de la deliciosa The Newsroom ha conseguido una madurez interpretativa a la que solo los grandes llegan. Fantásticos también Joseph Gordon-Levitt  y Pierce Gagnon, un inquietante niño actor que brilla con luz propia.

En el apartado televisivo destacan los éxitos de La Que se Avecina y La Voz. Al primer formato le han llovido las críticas. Cuando está en su mejor momento en el campo de las audiencias, que no en el creativo, que quede claro, la crítica ha sacado unas cuantas críticas excesivas a la serie de vecinos. Parece que antes era una hormiguita con sus audiencias de tres millones y eso no ‘molestaba’, pero ahora les ha dado por darle palos. Cierto es que es difícil que un producto masivo guste a la crítica televisiva. La Que Se Avecina es una comedia excesiva, con lo bueno y lo malo que eso pueda tener. A alguno le chirriarán los personajes, otros morirán por sus huesos. Lo que es indudable es que sus personajes han calado en el público. «Merengue, merengue» o «Mayorista, no limpio pescado», son coletillas que se escuchan en la calle. Aunque algunas tramas pequen de sal gruesa, ¿No es infinitamente más gruesa Aída que el domingo pasado nos regaló a Luisma imitando a Franco entre otras lindezas? La que se avecina tiene una gran baza: unos actores que hacen creíbles situaciones inverosímiles. Se habla mucho de los guiones de la serie, pero ojo al reparto. ¿Nos creeríamos a Antonio Recio si no estuviese detrás un actor del carisma de Jordi Sánchez? Lo dudo. Todos y repito- todos- están en su lugar. Vale que las tramas ya no son gran cosa, pero es que las historias de vecinos llevan casi una década en pantalla entre la predecesora ANHQV y esta LQSA. El espectador se ríe y yo también, pasemos una divertida noche de lunes, que para desgracias ya está el telediario. Otro fenómeno inaudito, LA VOZ. Con un formato similar al de El Número 1, ha arrasado. Algunos concursantes son brillantes. Pongamos por ejemplo a mis adorados Lola Dorado y Paco Arrojo. Hay todo tipo de concursantes, cumplen con todos los targets y eso vende. Los coachs son famosos y eso también vende. Entiendo el éxito, aunque admito que las proporciones del fenómeno me han sorprendido. Hacer esos datazos en esta época de fragmentación televisiva parecía lo imposible.

Entrevista a Gorka Otxoa y Bárbara Goenaga: "En Bypass no se ha forzado la risa fácil"

Son dos caras muy reconocibles. Él debutó en la televisión con Goenkale, donde creció  personal y artísticamente la propia Bárbara Goenaga. Ahora, son pareja en Bypass, una deliciosa comedia romántica que dirige el tándem de directores Aitor Mazo- Patxo Tellería. Una película pequeñita, rodada entre Bilbao y Barcelona, que tiene las mentiras y el amor como tema principal y que llega este mismo jueves a las salas. Al reparto hay que sumar nombres como el del propio Aitor Mazo y  Sara Cózar, una actriz única, toda una revelación. Con Gorka inmerso en los versos de Hamlet y con Bárbara que es la aparentemente engañada en esta historia charlamos en los emblemáticos Cines Princesa de Madrid. Una conversación en la que los actores demostraron una gran complicidad que recogemos para los lectores de DESDE MI BUTACA.

¿Cómo definirías a vuestros personajes en Bypass?

B. G: Nerea es un personaje importante para contar la historia de los protagonistas. En principio, ayuda a contar la historia, pero se verá finalmente involucrada en las mentiras. Parece que es la víctima, pero se demuestra que todo el mundo tiene algo que callar.

G.O: Es un buen hombre que se ve metido en muchos marrones. Tiene su pareja en Barcelona y va a despedirse a Bilbao de una de las amigas de la cuadrilla, que estaba enamorada de él. Le dice que la quiere y tiene que mantener dos parejas a la vez. Sufre mucho en esta historia tan loca, en la que inevitablemente tiene que mentir.

Habéis rodado en euskera y os habéis doblado al castellano, ¿Cómo ha sido esa experiencia? 

B.G: Suele ser un poco raro, nunca te va a salir igual.

G.O: Lo bueno es que los micros eran como los de rodaje. Hemos conseguido momentos muy naturales. Está bien recuperar las emociones en castellano, mucho mejor que con la voz de un actor de doblaje. Hay gente que se ha pensado que era en castellano la película.

¿Qué os atrapó de esta comedia romántica tan atípica?

B.O: Cuando leí el guión, lo vi como un drama que te puede ocurrir. Tiene realidades hiladas de una forma muy fina, no creo que sea una comedia al uso. No son personajes cómicos. Lo que vive el personaje de Sara Cózar es muy dramático. Conseguimos sacar a relucir la comedia que había implícita en el drama.

G.O: En los pases que hacemos con público, se lo pasan muy bien. Ahora bien, en ningún momento hemos forzado el chiste. Tenemos escenas de risa, pero también otras en que se te saltan las lágrimas de la emoción. Esa mezcla está muy equilibrada. Desde guión estaba muy bien planeada la película.

B.G: Te crees hasta las mentiras de los personajes.

Gorka Otxoa y Bárbara Goenaga posan cómplices DESDE MI BUTACA

¿Qué suponen en vuestras carreras Pagafantas y Los Cronocrímenes?

G.O: Es un orgullo ser el Pagafantas, creo que la gente me va a seguir recordando por ese personaje durante muchos años. Es una comedia de situación, llena de gags situacionales, un término que no había utilizado hasta esta entrevista. Fue mi primera película como protagonista y fue muy intenso. Borja Cobeaga era un gran amigo mio desde la época de Vaya Semanita. Pagafantas es la proyecto soñado para entrar por la puerta grande en el mundo del cine. Me encuentro a gente que la ha visto veinte veces, solo puedo estar agradecido a este proyecto.

B.G: Conocí a Nacho Vigalondo en un bar donde ponían 7:35 de la mañana. Me llamó para Choque y después para Los Cronocrímenes. Como espectadora, es uno de los directores que más me gusta. Su universo y sus gustos cinematográficos conectan mucho conmigo. Ser partícipe de su mundo cinematográfico es un placer. No pude hacer Extraterrestre y es un clavo que tengo metido en el corazón. Si pudiese firmar un contrato indefinido con su cine lo haría sin pensarlo. Cualquier proyecto para el que me llame, tendrá la aceptación asegurada. 

G.O: Yo creo que son dos de los directores con más proyección del momento. Comparten la misma escuela y gustos.

B.G: Además, son muy cinéfilos los dos, amigos y encantadores en el trato.

A Gorka le vemos mucho en el teatro últimamente, ¿Es el teatro la asignatura pendiente de Bárbara Goenaga?

B.G: No hago más teatro por la sencilla razón de que no me llaman, como tampoco hago mucha televisión. He trabajdo mucho en teatro con obras como Cara de Plata e Historia de una Escalera en el María Guerrero. Esos años estuve volcada en el teatro. Después, me empezaron a llamar de nuevo para el cine y no ha surgido ningún proyecto relevante sobre las tablas. Si me llaman con un proyecto bonito, me tiro de cabeza a hacer teatro.

G.O: Ahora mismo solo tengo en la cabeza los versos de Hamlet... (risas) Me incorporo el 1 de noviembre al montaje que se vio en el Matadero. Will Keen es una máquina de hacer teatro. Para mi es un reto, algo muy distinto a lo que había hecho hasta ahora. A la vez, estoy con una comedia muy loca de cuernos. Nunca había estado con dos proyectos teatrales a la vez, pero a veces la vida también te lleva a tener una sequía de trabajo. Me siento muy afortunado de poder hacer dos montajes tan distintos. A veces mezclo verso con comedia en mi cabeza, pero es un mal menor.

¿Siente Gorka Otxoa que Al Rescate ha sido un proyecto que le ha llevado a los orígenes televisivos?

Realmente comencé en Goenkale con 17 años y después hice teatro y más televisión. Cuando llevaba siete años trabajando empecé con Vaya Semanita. Desde luego que es un reencuentro con parte del equipo del programa. Nos lo hemos pasado muy bien con las pelucas, siendo hombres y mujeres. Creo que haremos especiales de vez en cuando.

¿Qué os enamoró de esta profesión?

B.G: «He crecido con esto. Con tres años empecé como un juego. Es esencial, es mi vida. Nunca tuve un momento de elegir. Es algo intrínseco en mi».

G.O: «Disfruto mucho metiéndome en historias y personajes tan distintos. Poder trabajar en este oficio es un lujo. Conseguir emocionar al público es algo indescriptible. Creo que los actores no podríamos ser funcionarios, necesitamos hacer cosas muy diferentes». 

Desde mi butaca nos adelantamos al estreno de "La Verdad" en fotos…

José María Flotats es un mentiroso compulsivo en «La Verdad»
Kira Miró acompaña a Flotats en esta aventura escénica
María Adánez: «Si te llama Flotats, no puedes decir que no»
Aitor Mazo que estrena como director la película «Bypass» ha concedido una entrevista exclusiva a DESDE MI BUTACA MAGAZINE
El reparto de «La Verdad» que llega este viernes al Teatro Alcázar

"El Artista y la Modelo": Un canto a la belleza

Una hermosa joven abandonada es recogida por una mujer ya mayor, una Claudia Cardinale que cree ver en ella los reflejos de un pasado deslumbrante. Será la modelo de su marido encarnado por el también veterano Jean Rochefort. Desde el primer fotograma de este canto de amor al cine y al arte en general, el actor francés se entrega a la construcción de un entrañable, melancólico y, por momentos, divertido artista. El actor, que no paró de bromear en la presentación de la película, tiene un modus vivendi  en que el sentido del humor parece una de sus grandes señas de identidad para conservarse tan activo y feliz. Nos cautiva con su primera aparición en pantalla con una gran naturalidad y elegancia ante la cámara. Su modelo es Aida Folch. Simplemente decir de ella que es maravillosa. Esa belleza exterior innegable a los ojos de cualquiera, es inmensamente proporcional al talento de su trabajo, de su mirada, una mirada que traspasa la pantalla en cada centímetro de celuloide. La complicidad entre el veterano y la protagonista de El Embrujo de Shangai llega a su expresión máxima en una escena genuinamente emotiva: la actriz toca cada poro de la piel de la cara de Rochefort y él se deshace en emoción en el preciso instante.

Jean Rochefort, vital y divertido

«Tienes que posar en cueros». Es aparecer Chus Lampreave y desatarse la carcajada. Una actriz de otro tiempo, simplemente maravillosa, tanto en la pantalla como en la presentación de la cinta en el madrileño Museo Thyssen. Les acompañan en la película la  ya mencionada Claudia Cardinale, que aún conserva la esencia de su belleza de antaño, y un puñado de buenos secundarios. Sin duda, Trueba ha elegido un reparto realmente acertado. Entendió desde el principio esta película en blanco y negro y eso se nota. La falta de color da un matiz de trabajo artesanal, por momentos cercano al teatro. De hecho, le preguntaron si estaría dispuesto a adaptarla a los escenarios. Cada plano está perfectamente medido, Trueba se fija en las texturas y en los detalles. Esta película tiene mucho de filosofía vital: «La prueba de la existencia de dios está en la mujer y en el aceite de oliva». Si, se ha olvidado de Billy Wilder en esta ocasión, pero no importa, sin duda junto a Blancanieves es lo mejor de este año en la cosecha cinematográfica española, dos ejemplos de que eso que llaman «cine de autor» puede llegar a muchos públicos. De hecho, según bromeó con Rochefort y luego con los medios: «E.T es la película de autor de Spielberg».

«Me encanta escuchar hablar a Fernando», Chus Lampreave

Está acabando la película y nos damos cuenta de que la película ¡No tiene banda sonora! Esto le da a la película un plus de expresividad. Las imágenes se describen por si solas, sin necesidad de subrayados absurdos, que podrían parecer salidos de un telefilme de sobremesa. Es cierto que la narración es, en ocasiones, un tanto lenta y que un pequeño recorte del metraje ayudaría a que la película ganase aún más, pero lo cierto es que este canto a la belleza tiene pocos peros, por eso quizás le he tenido que poner la nota crítica en la duración. Espero que este fin de semana, cuando se apaguen las luces de la sala, disfruten tanto como yo lo hago con películas como Blancanieves o La Artista y la Modelo. Larga vida al cine español, si los ivas y gobiernos lo permiten…

Rochefort y Folch, cómplices