La Firma Invitada: Peris Romano, el hombre detrás del éxito de “Los Miércoles No Existen”

Creo que la intrahistoria y el proceso de trabajo que hay detrás de Los miércoles no existen ha sido muy poco convencional, y si llego a saber todo lo que iba a ocurrir en estos 3 años, hubiera ido acompañado de una cámara de manera permanente. Tendría un documental de lo más interesante, un viaje humano y profesional, culminado ahora con el estreno de la película y el arranque de la quinta temporada sobre las tablas.

Trataré de contar la versión corta de la historia, a ver si me sale.

A mediados de 2012, en plena crisis, termino de escribir el guión de la que esperaba fuera mi segunda película. En ese momento el sector está descolocado, todo es incertidumbre y las perspectivas no son buenas. No es que no se produzca cine, pero se hace con cuentagotas. Sólo algunos privilegiados levantaban sus proyectos. Si yo quería ser uno de ellos, tenía que encontrar la manera de llamar la atención.

En pleno boom teatral, con el nacimiento de nuevos espacios y un público receptivo a nuevas propuestas, me surge la posibilidad de adaptar mi guión a un escenario. Era la primera vez que hacía teatro, así que con respeto, pero sin miedo, me lance. En esos momentos era la mejor manera de enseñar mi historia. Trataría de hacer “en directo” la película que tenía en la cabeza. Pensé que así, tras leer mi guión, el posible productor podría visualizarla y diferenciarla (o no) del resto de propuestas que le llegaban.

Os ahorraré el proceso, pero el resultado o lo que me salió de un “ya que me pongo” fue: dos repartos en días alternos de jueves a domingo, 12 actores, 2 músicos, un mismo texto y dos maneras de interpretarlo. El tono de uno de los repartos seria más Indie, intimista, tipo Sundance. El otro comercial, a por la comedia taquillera. Ah sí, y música en directo. Y ya que nos ponemos que canten los actores. Bailar no mucho, que siempre queda mal.

11984312_10205518694261487_1387032503_o

Es decir, podías ver un mismo guión, interpretado de dos maneras muy diferentes, pero que funcionaban y tenían sentido. Nadie se imitaba, todos hacían una versión de su personaje. Incluso el repertorio de los músicos cambiaba dependiendo de si actuaba con un reparto u otro. Podías ver la versión “Indie” con música comercial y la versión “taquillera” con Indie-pop, y en cuanto cambiaba un actor todo era nuevo, diferente, pero con el mismo resultado satisfactorio. A estas alturas ha habido múltiples versiones y todas han sido únicas.

En fin, me salto los pormenores de lo que supuso para todos aquello en ensayos, logística, tiempo, desgaste y voy directo al balance de lo que teníamos antes del estreno: propuesta arriesgada, 6 únicas semanas en una pequeña sala fuera de circuito y recién inagurada (la desaparecida El Sol de York). Actores conocidos, otros menos y sin contar familia y amigos, las redes sociales como única plataforma de lanzamiento… ¿Quién coño va a venir a vernos? Como algunos espectadores decían, ¡era una puta Gynkana!

Pero el milagro ocurrió.

Arrancamos un 21 de marzo de 2013, y desde el primer fin de semana nos vimos superados. De las 170 localidades que tenía la sala, agotamos todas casi a diario durante las primeras 6 semanas. Y fue a más. El boca a boca crecía y ampliamos nuestra estancia hasta un total de 13 semanas, lo que nos puso en el mapa y dimos el salto al circuito comercial. Al Teatro Lara, nada menos. Donde seguimos creciendo.

Aniversario-saludo-12

El resto, dejando a un lado los momentos malos y bajonas habituales, también os lo podéis imaginar.

Desde entonces han sido 5 temporadas en Madrid, hemos visitado más de 20 ciudades y han visto la función cerca de 90.000 espectadores.

Los miércoles no existen ha sido un “work in progress” increíble. Ha sido un trabajo vivo y en continua evolución. No es habitual tener la oportunidad de corregir o pulir un texto tanto viendo los avances función a función; o tener a más de 20 actores exprimiendo las historias y los personajes, aportando su impronta y además poder elegir lo mejor de todos ellos; o probar semana a semana lo que has trabajado con el público que te “señala” donde aciertas o fallas, donde se divierte, se aburre o se emociona.

Todo nos superó tanto, que nunca llamé a un productor para que fuera a ver la función. Al final vinieron ellos y aquí estoy, hablando de la película. ¡Quien me lo iba a decir!

Mirando atrás y tratando de analizar lo sucedido lo más objetivamente posible (si eso puede ser), creo que el éxito de Los miércoles no existen se debe a la conexión con lo que contamos y cómo lo contamos. Le hablamos de tú a tú al público. Todo lo que le sucede a los personajes en el escenario es verdad y el espectador de manera inevitable acaba empatizando, conectando e identificándose.

En los tiempos que corren la gente necesita golpes de realidad desde un punto de vista optimista a la vez que realista. Sí, hay drama, pero también mucha comedia. Es una manera diferente de contar la vida. O la menos, mi manera, la nuestra, la de los miércoles…

Creo que la adaptación al cine no solo cuenta una historia, si no que además reúne y refleja en la pantalla lo que ha sido toda esta experiencia. Es el resultado del trabajo de mucha gente y, estaré agradecido eternamente a todos los que empezaron esto conmigo.

Gorka Otxoa, Irene Anula, Luís Callejo, Daniel Guzmán, Javier Rey, William Miller, Mónica Regueiro, Maite Pérez Astorga, Armando del Río, Ester Rodríguez, Alberto Matesanz, Bárbara Grandío, Eva Ugarte, Marta Solaz, Diana Palazón y Dani Muriel.

Gracias a todos ellos y muchos más, los miércoles existirán para siempre.

Junto a María León en la adaptación cinematográfica.
Junto a María León en la adaptación cinematográfica.

Carmen Ruiz y Gorka Lasaosa: Dos actores ‘de reclinatorio’

¿Sabes cuando el teatro consigue encogerte el alma?, ¿Sabes cuando lo que ocurre en escena produce un silencio estremecedor en el patio de butacas? Algo así ocurrió anoche en los Teatros del Canal. La culpable, una actriz con nombre propio: Carmen Ruiz.

La actriz es una de las protagonistas de Bajo Terapia, un verdadero ‘pelotazo’ de la cartelera… Por el texto, por el reparto, por la dirección de Veronese. Vamos, que el mes que van a estar en Madrid se les va a quedar muy corto, estoy seguro.

Todo transcurre en una terapia entre tres parejas con problemas en sus respectivas relaciones. La psicóloga ni está, ni se la espera. El método para sacar lo que llevan dentro es sencillo. Sobre la mesa, unos sobres que les indicarán lo que tienen que contar en cada momento. Este texto de Matías del Federico, un autor completamente desconocido en nuestro país, nada en las aguas de la comedia con brillantez. Por momentos, lo que se cuentan o más bien lo que se recriminan toma un tono muy oscuro, pero el público es en esos momentos cuando más ríe. La buena comedia, la que de verdad trasciende a la risa es la que cuenta cosas importantes y Bajo Terapia lo es. Entre los integrantes de esta terapia hay una mujer obcecada, sumida en los imperativos de su marido. Un hombre a todas luces controlador, interpretado por un espléndido Juan Carlos Vellido. Durante la terapia van saliendo los problemas de todas las parejas, salvo de la que interpretan Carmen Ruiz y Vellido. Entonces, la función pega un giro inesperado y el público sobrecogido, espera una confesión. El alcohol suelta la lengua de esta mujer sumida en un tremendo secreto. Y entonces, con el silencio expectante del público, descubrimos su verdad. Carmen Ruíz demuestra que, como los grandes cómicos, es capaz de tocarnos el alma con una sola mirada. Dota a ese momento crucial de verdad. Tras No se Elige Ser un Héroe, Carmen Ruiz vuelve a demostrar que es una actriz de raza, llena de matices y aristas interpretativas. Un lujo verla sobre el escenario siempre. La acompañan sobre el escenario también unos fantásticos compañeros de viaje: Gorka Otxoa – Esa capacidad para conectar con el público desde el minuto 0 no es ni medio normal-, Fele Martínez, Melanie Olivares y Manuela Velasco, en los que gracias a la mano de Veronese han conseguido sus mejores trabajos interpretativos sobre las tablas.

PH99fJOGQM5OycR3W2WGebbB_9UgWbqaKz8P4KYAOmM-1024x707

Gorka Lasaosa se ha embarcado en un viaje a las entrañas de la pareja. En Mathilde es un marido que recibe a su mujer tras una larga temporada fuera de casa. El motivo que la llevó a ese lugar le escuece, prefiere no hablarlo.  Sólo queda una oportunidad para disfrutar de su trabajo en el Lara. El 17 de septiembre se despedirá de Pierre. Lasaosa muestra sobre las tablas de la íntima Sala Off un recorrido interpretativo inmenso. Abierto en canal, nos ofrece un trabajo emocionalmente desgarrador. Sobre el escenario le acompaña con su buen hacer Marina San José, dirigidos por Gerard Iravedra.

31

Carmen Ruíz y Gorka Lasaosa, le robo el término al Maestro Pepe Sacristán, nos regalan dos trabajos inmensos, dos trabajos ‘De Reclinatorio’.

Entrevista a Gorka Otxoa y Bárbara Goenaga: "En Bypass no se ha forzado la risa fácil"

Son dos caras muy reconocibles. Él debutó en la televisión con Goenkale, donde creció  personal y artísticamente la propia Bárbara Goenaga. Ahora, son pareja en Bypass, una deliciosa comedia romántica que dirige el tándem de directores Aitor Mazo- Patxo Tellería. Una película pequeñita, rodada entre Bilbao y Barcelona, que tiene las mentiras y el amor como tema principal y que llega este mismo jueves a las salas. Al reparto hay que sumar nombres como el del propio Aitor Mazo y  Sara Cózar, una actriz única, toda una revelación. Con Gorka inmerso en los versos de Hamlet y con Bárbara que es la aparentemente engañada en esta historia charlamos en los emblemáticos Cines Princesa de Madrid. Una conversación en la que los actores demostraron una gran complicidad que recogemos para los lectores de DESDE MI BUTACA.

¿Cómo definirías a vuestros personajes en Bypass?

B. G: Nerea es un personaje importante para contar la historia de los protagonistas. En principio, ayuda a contar la historia, pero se verá finalmente involucrada en las mentiras. Parece que es la víctima, pero se demuestra que todo el mundo tiene algo que callar.

G.O: Es un buen hombre que se ve metido en muchos marrones. Tiene su pareja en Barcelona y va a despedirse a Bilbao de una de las amigas de la cuadrilla, que estaba enamorada de él. Le dice que la quiere y tiene que mantener dos parejas a la vez. Sufre mucho en esta historia tan loca, en la que inevitablemente tiene que mentir.

Habéis rodado en euskera y os habéis doblado al castellano, ¿Cómo ha sido esa experiencia? 

B.G: Suele ser un poco raro, nunca te va a salir igual.

G.O: Lo bueno es que los micros eran como los de rodaje. Hemos conseguido momentos muy naturales. Está bien recuperar las emociones en castellano, mucho mejor que con la voz de un actor de doblaje. Hay gente que se ha pensado que era en castellano la película.

¿Qué os atrapó de esta comedia romántica tan atípica?

B.O: Cuando leí el guión, lo vi como un drama que te puede ocurrir. Tiene realidades hiladas de una forma muy fina, no creo que sea una comedia al uso. No son personajes cómicos. Lo que vive el personaje de Sara Cózar es muy dramático. Conseguimos sacar a relucir la comedia que había implícita en el drama.

G.O: En los pases que hacemos con público, se lo pasan muy bien. Ahora bien, en ningún momento hemos forzado el chiste. Tenemos escenas de risa, pero también otras en que se te saltan las lágrimas de la emoción. Esa mezcla está muy equilibrada. Desde guión estaba muy bien planeada la película.

B.G: Te crees hasta las mentiras de los personajes.

Gorka Otxoa y Bárbara Goenaga posan cómplices DESDE MI BUTACA

¿Qué suponen en vuestras carreras Pagafantas y Los Cronocrímenes?

G.O: Es un orgullo ser el Pagafantas, creo que la gente me va a seguir recordando por ese personaje durante muchos años. Es una comedia de situación, llena de gags situacionales, un término que no había utilizado hasta esta entrevista. Fue mi primera película como protagonista y fue muy intenso. Borja Cobeaga era un gran amigo mio desde la época de Vaya Semanita. Pagafantas es la proyecto soñado para entrar por la puerta grande en el mundo del cine. Me encuentro a gente que la ha visto veinte veces, solo puedo estar agradecido a este proyecto.

B.G: Conocí a Nacho Vigalondo en un bar donde ponían 7:35 de la mañana. Me llamó para Choque y después para Los Cronocrímenes. Como espectadora, es uno de los directores que más me gusta. Su universo y sus gustos cinematográficos conectan mucho conmigo. Ser partícipe de su mundo cinematográfico es un placer. No pude hacer Extraterrestre y es un clavo que tengo metido en el corazón. Si pudiese firmar un contrato indefinido con su cine lo haría sin pensarlo. Cualquier proyecto para el que me llame, tendrá la aceptación asegurada. 

G.O: Yo creo que son dos de los directores con más proyección del momento. Comparten la misma escuela y gustos.

B.G: Además, son muy cinéfilos los dos, amigos y encantadores en el trato.

A Gorka le vemos mucho en el teatro últimamente, ¿Es el teatro la asignatura pendiente de Bárbara Goenaga?

B.G: No hago más teatro por la sencilla razón de que no me llaman, como tampoco hago mucha televisión. He trabajdo mucho en teatro con obras como Cara de Plata e Historia de una Escalera en el María Guerrero. Esos años estuve volcada en el teatro. Después, me empezaron a llamar de nuevo para el cine y no ha surgido ningún proyecto relevante sobre las tablas. Si me llaman con un proyecto bonito, me tiro de cabeza a hacer teatro.

G.O: Ahora mismo solo tengo en la cabeza los versos de Hamlet... (risas) Me incorporo el 1 de noviembre al montaje que se vio en el Matadero. Will Keen es una máquina de hacer teatro. Para mi es un reto, algo muy distinto a lo que había hecho hasta ahora. A la vez, estoy con una comedia muy loca de cuernos. Nunca había estado con dos proyectos teatrales a la vez, pero a veces la vida también te lleva a tener una sequía de trabajo. Me siento muy afortunado de poder hacer dos montajes tan distintos. A veces mezclo verso con comedia en mi cabeza, pero es un mal menor.

¿Siente Gorka Otxoa que Al Rescate ha sido un proyecto que le ha llevado a los orígenes televisivos?

Realmente comencé en Goenkale con 17 años y después hice teatro y más televisión. Cuando llevaba siete años trabajando empecé con Vaya Semanita. Desde luego que es un reencuentro con parte del equipo del programa. Nos lo hemos pasado muy bien con las pelucas, siendo hombres y mujeres. Creo que haremos especiales de vez en cuando.

¿Qué os enamoró de esta profesión?

B.G: “He crecido con esto. Con tres años empecé como un juego. Es esencial, es mi vida. Nunca tuve un momento de elegir. Es algo intrínseco en mi”.

G.O: “Disfruto mucho metiéndome en historias y personajes tan distintos. Poder trabajar en este oficio es un lujo. Conseguir emocionar al público es algo indescriptible. Creo que los actores no podríamos ser funcionarios, necesitamos hacer cosas muy diferentes”.