Concha Velasco: «He entregado más al teatro que a mis seres queridos»

Cuando llega Concha Velasco a la entrada de artistas del Teatro Arriaga en taxi, un par de fans la esperan en la puerta. Accede a hacerse la foto amablemente y entra comentando la conversación que ha tenido con un taxista: “Parecía que me quería sonsacar algo malo de Bilbao y esto me pasa también en otras ciudades, la verdad. Cuando he llegado al Arriaga le he dicho que era uno de los más bonitos de Europa y me ha contestado que no sería para tanto”. Ella está feliz de volver a ser la protagonista “no tanto por vanidad, sino por ser los protagonistas los que más sufren y los que más ríen en escena”. Está radiante con un vestido verde a sus 74 años que ‘luce’ con coquetería: “Déjame que me pinte un poco para las fotos, tengo que salir guapa siempre” comenta con una sonrisa antes de reencontrarse con José Pedro Carrión, uno de sus compañeros en Hécuba, que dice “cumplir un sueño al poder trabajar con una de las grandes de la escena”.

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José Carlos Plaza, un maestro. Concha Velasco vuelve a estar a las órdenes de un director con el que ya ha trabajado en varias ocasiones. Para ella lo que le hace especial es que: “Sabe tanto, conoce tanto a los actores, que saca lo mejor de nosotros”. Y ella ha vuelto a disfrutar cada momento de las lecturas de mesa con este maestro de la escena que “me enseña cosas de los personajes que yo como actriz soy incapaz de ver”.

Tras la emoción compartida en Hécuba. Cada noche, la madre protagonista de la obra de Eurípides tiene un final aciago. Se entierra viva junto a sus hijos por la culpa que le pesa por haberse tomado la justicia por su mano. Esa imagen se quedó grabada en la memoria de su nieto, que la regaló un dibujo que la actriz guarda con cariño. A Concha Velasco le cuesta mucho ‘quitarse’ el personaje cada noche, es un texto durísimo que la exige un trabajo físico de altura. Y nada más acabar, en su camerino, están preparadas unas toallas para una inmediata ducha con la que intentará deshacerse de esos sentimientos tan hondos con los que ha emocionado al público.

En Cine de Barrio recuerdo la historia del cine español y mi propia carrera”. Ya desde los tiempos de Parada, Concha soñaba con presentar Cine de Barrio, “un programa en el que creo que es un acierto que se escoja a actrices como presentadoras, ya que nosotras lo vivimos en primera persona”. Está feliz por la experiencia, pero hastiada de “Una TVE llena de recortes que ha convertido a nuestro programa en un puente entre la película de la sobremesa y ese telediario que lamentablemente no nos llena la cabeza más que de noticias malas. Tengo que cortar mucho las entrevistas a mis compañeros y eso me da mucha rabia”.

Demasiado pronto para poner punto y final a su carrera. Los últimos dos años Concha ha recorrido España con Yo lo que quiero es bailar, un one woman show en el que la artista repasaba su carrera al más puro estilo Broadway. Pero, no ha sido más que un punto y seguido. Ahí sigue subida a un escenario y advierte: “Tengo que hacer la segunda parte dentro de unos años”.

Creo que el Goya me ha marcado para no dar ningún paso en falso”. Y por fin, llegó el Goya para ‘La Velasco’. Uno de los momentos más ansiados de su carrera. Dice que la ha marcado para bien, que teniendo en sus manos ese ‘cabezón’ siente una responsabilidad extra que la hace mirar hacia el futuro con la responsabilidad de no deshacer el camino recorrido, de no errar en los próximos pasos de su carrera.

Mi mayor ilusión sería hacer un musical infantil de gran formato”. Marcada por su nieto, por el que dice sentir verdadera devoción, su ambición es hacerle feliz con un espectáculo que se aleje de la imagen que se ha podido crear de ella viendo un espectáculo tan duro como Hécuba. Eso sí, ella no se atrevería a producirlo: “No se puede perder todo por hacer teatro como en los tiempos de Marsó”.

De Concha a Concha. Al principio de la charla, DESDE MI BUTACA le ofreció la oportunidad a la polifacética artista de que se pensase una pregunta con la que le gustaría que se cerrase esta entrevista y éste fue el resultado del juego dialéctico.

P: ¿He sido feliz simplemente siendo una primera actriz o hubiese hecho falta algo más?

R: Creo que he entregado más al teatro que a mis propios seres queridos. Por eso, mis seres queridos no me dieron lo que realmente necesitaba de ellos. Ahora que estoy sola con mis dos hijos y mi nieto me doy cuenta de todo ello. Siempre se piensa que soy muy cuadriculada, muy de Valladolid, pero el carácter castellano nos da esa cosa ‘seriota’. Todo lo planifico y eso es un problema. He tenido que renunciar a muchas cosas de mi vida personal por ello, a lo mejor no está la felicidad encima de los escenarios. Mi vida hubiese sido muy distinta si me hubiese casado con un militar y hubiese ido a misa los domingos como hizo mi madre.

Esa otra vida imaginada no ocurrió nunca. Si no nos hubiésemos perdido una de las carreras más prolíficas de nuestra escena, ahí es nada. Afortunadamente, tenemos Concha Velasco para rato: «¿Cómo se llama el teatro en el que actuamos en Cantabria?», Concha Espina la respondo. Está ultimando su maquillaje a solo unos minutos de subirse al escenario, pero no se le olvida recordarme: «Mándale la entrevista a Pentación para el clipping de prensa, no se te olvide». 

Richard Collins Moore, Más allá del «Guiri Ideal».

Richard Collins Moore, tras estudiar Moda y Textil en la Universidad de Manchester, decidió trasladarse a un Londres a sus ojos muy gris. Marcado por el Thatcherismo, decidió poner tierra de por medio tras encontrarse con un compañero del instituto que estaba en España dando clases de inglés. Y tras varias intentonas, consiguió un puesto como profesor en una escuela de Sabadell e inesperadamente volvió a encontrarse allí con su amigo del instituto: “Yo no sabía que daba clases allí ni tan siquiera sabía dónde estaba Cataluña la verdad” comenta este actor que tras intentarlo en su país natal, consiguió encontrar un hueco en los escenarios españoles. Ha sido el “guiri ideal” en multitud de series y programas de gran éxito, pero el teatro sigue siendo el mejor lugar para contar historias para él: “Quizás lo es por el morbo de tener a tanta gente pendiente de ti. La magia del teatro reside en que los sentimientos puestos en escena te atrapan, sientes lo que pasa en primera persona”.

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Un día recibió la llamada de ‘Los Javis’, como se les conoce ya en el gremio teatral a Javier Ambrossi y Javier Calvo, para hacer un musical en el que haría de Dios cantando canciones de ¡Whitney Houston!, un reto musical con el que buena parte del público ha descubierto esta faceta suya que, en realidad, ya había explotado en musicales de Dagoll Dagom y en la zarzuela. El resto de la historia es bien conocida. Arrasaron en el hall del Lara, pasaron a la sala principal y se acaban de llevar 9 premios Broadway World. Nos encontramos con él en las inmediaciones del teatro para charlar sobre este fenómeno teatral delante de una humeante taza de café en una gélida mañana madrileña. 

Cuando Ambrossi me dijo que iba a hacer de Dios cantando canciones de Whitney me descojoné de risa”. La primera vez que Richard Coolins Moore leyó La llamada solo pudo preguntarse: “¿De verdad quieren montar esta frikada?” Pensaba que no tenía ningún sentido, pero dejarse guiar por las apariencias no suele ser lo más acertado: “En la primera lectura en casa de ‘Los javis’ ya nos dimos cuenta de que éramos parte de algo especial”.

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Foto promocional de «La llamada».

La naturalidad, la pauta a seguir. Tocar un tema como la vocación religiosa no ha dejado de ser un tabú en pleno siglo XXI. Si La llamada ha funcionado es por la intención última de Javier Ambrossi y Javier Calvo: “Los personajes no debían ser paródicos, no hay intención de ofender a nadie con esta obra”, comenta un resfriado Collins Moore. En el fondo, La llamada es una historia sobre la búsqueda personal y todo lo que estamos dispuestos a hacer por conseguir nuestros objetivos.

Es una terapia hacer La llamada, nos hace felices”. En la noche de los Broadway World, donde La llamada arrasó, materializaron una frase que este particular Dios repite recurrentemente: “En esta compañía hay tanto amor que da grima”. Todos van en un mismo barco, transmiten una sensación de equipo muy unido que disfruta con cada función. Y este ‘amoroso’ equipo ha pasado del ‘alternativo’ Hall del Lara a la sala principal. La mayor dificultad con la que se han encontrado en el cambio de espacio ha sido la voz. Y es que, no es lo mismo actuar a tres metros de distancia que ante el público de un teatro al uso como el Lara. Pero eso solo fue en las primeras representaciones, ahora ya se sienten como pez en el agua en la sala grande, donde cada fin de semana “se crea un ambientazo impresionante”.

La llamada llega a las librerías

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El último hito de este atípico musical es su lanzamiento en papel. Ediciones Antígona en su extraordinaria difusión de la dramaturgia española contemporánea acaba de editar la obra que cuenta con prólogo de Miguel del Arco: «Había entusiasmo y energía suficiente como para hacer que no vuelva a pensar en dios como un triángulo ciclópeo sino en un tipo con un traje de lentejuelas y leve  acento británico que canta por Withney Houston». La llamada, todo un grito a ser uno mismo, que ahora también se puede disfrutar en las librerías. 

El personaje de La noche H secuestró mi nombre”. Hizo un casting junto a Fernando Gil, su compañero en el espectáculo de Monthy Phyton, para entrar en el programa de la famosa presentadora. La idea en principio era que hiciese un personaje al estilo de los reporteros del mítico CQC. Finalmente, decidieron que el personaje se llamase como él mismo y tras un año en el programa, se saturó: “No quería que me asociasen con ese gilipollas con pajarita. Eso sí, era facilísimo, lo leía del telepronter”, comenta entre sonoras carcajadas. 

La llamada de Shakespeare. En estos últimos meses, el actor británico ha vuelto a sorprender al respetable como protagonista de una obra del autor bardo. En Tomás Moro, una utopía hacía el personaje de narrador, un trabajo duro a las órdenes de Tamzin Towseand. A pesar de ser padrino de una de las hijas de la directora, Richard no había trabajado nunca con ella hasta ahora: “Es muy exigente, pero no cruel como otros directores. Lo que necesita es entender lo que quieres comunicar, si vas con el piloto automático te para y más en un texto clásico como es el caso, aunque yo hiciese un personaje que hablaba con vocabulario moderno”. Y llegó el momento de elegir y decidió seguir con La llamada, un proyecto para el que solo tiene buenos comentarios. Van a seguir hasta finales de enero y después habrá gira, aunque antes de despedirse hace un llamamiento popular: «Que sepan los jefes de casting que estoy libre entre semana. Aquí tienen a su guiri ideal» comenta con jocoso desparpajo. Más de veinte años encima de los escenarios españoles demuestran que él con su humor tan poco ‘british’ es algo más que ‘el guiri ideal’. 

Pedro Casablanc: «Es inquietante ver lo poco que hemos evolucionado desde Valle Inclán»

Un día, rodando Policías, Pedro Casablanc se encontraba junto al maestro Pou y le dijo: «Con lo mayores que somos y aquí estamos jugando a policías y ladrones». De eso, de juego, tiene mucho una profesión en la que no es siempre fácil huir del foco mediático. Casablanc es uno de los rostros más reconocibles de la pequeña pantalla, pero ha intentado apartarse de ese falso oropel que suele rodear al show business. Todo lo ha podido una vocación que le ha llevado a interpretar a Valle Inclán sobre las tablas del Español con Tirano Banderas (hasta el 8 de diciembre en el templo escénico de la Plaza de Santa Ana).  El cine también ha llamado a su puerta con proyectos como Viral, que se acaba de estrenar en las salas españolas. Con este actor, crítico con una España en que no se valora demasiado la educación y la cultura, habló DESDE MI BUTACA. 

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¿Por qué cree Pedro Casablanc que Viral puede convertirse en un éxito?

La verdad es que habla de un mundo, el de las redes sociales que no comprendo y no me interesan mucho la verdad, pero el género de terror no muere nunca. Siempre acudiremos a él los que nos gusta pasar un mal rato en el cine. Además, es muy interesante al poner sobre la mesa la relación de la gente joven con las redes sociales, a las que mucha gente vive realmente enganchada.

¿Cómo ha sido el rodaje nocturno en un lugar tan reconocible como la Fnac de Callao?

No ha sido nada cómodo. Rodar de noche no me gusta nada, me cuesta mucho la verdad. Además, tenía todas las tardes una función de teatro, pero en el fondo ha sido un rodaje más, sin nada reseñable.

Estás acabando las representaciones de Tirano Banderas en el Español, ¿Qué le dice a Pedro Casablanc un autor como Valle Inclán en estos tiempos tan inciertos que estamos viviendo?

Me encanta que me hagas esta pregunta, soy un verdadero fanático de Valle. He tenido la suerte de hacer varias obras de este autor. Lo que más me inquieta es que su tiempo es demasiado similar a lo que está ocurriendo en nuestros días. Es alucinante ver como los males que criticaba en los años 20 y 30 se siguen repitiendo en pleno siglo XXI. Seguimos teniendo el mismo tipo de gobernantes y políticas caciquiles. Sus denuncias siguen sirviendo para el aquí y el ahora, eso le hace un autor valiosísimo. Además, es un artesano de la lengua que utiliza la palabra como nadie. Es el heredero de Rubén Darío y del Modernismo, palabras mayores.

¿Qué balance haces de la experiencia en el Teatro del Odéon?

Para mi, trabajar en el Odéon ha sido algo mágico, un sueño. Solo puedo sentir esta experiencia como un regalo. He sido invitado a una producción francesa- afortunadamente yo hablo francés perfectamente- con un director alemán de la categoría de Peter Stein, al que yo admiraba desde hace años…

Se dice que los franceses miman mucho su cultura, ¿Has tenido esa percepción en tu etapa allí?

Yo cogía el metro para ir al teatro y en la parada del Odéon había una estatua de Danton que rezaba: “La primera necesidad del pueblo después del pan es la educación”. Yo creo que eso se tiene muy en cuenta allí en Francia. Aquí, estamos viendo a qué niveles de educación se está llegando. La cultura empieza en el colegio y desde muy pequeños. Tiene que haber una necesidad por parte del país de que culturizar a la población es algo necesario. Yo creo que en Francia eso lo tienen muy claro. Siempre han tenido claro que preservar su cultura es la base, eso hace más libres a los ciudadanos. Más libres para decidir, para pensar, para comportarse cívicamente… Puede que tengan muchos defectos los franceses, pero tienen un mimo por su cultura realmente loable.

A pesar de ser parte de éxitos televisivos muy sonados, has sabido evitar toda esa parte de photocalls y flashes, ¿Ha sido muy difícil evitar la presión mediática o todo lo puede la vocación?

Tengo claro que éste es un trabajo vocacional, yo he querido ser actor toda mi vida. No me han regalado nada en mi carrera, me lo he currado mucho la verdad. La parte ‘mediática’ de mi oficio está ahí, pero no la he necesitado. Empecé haciendo teatro independiente de una forma muy artesanal y la verdad es que me he enfrentado a los proyectos como retos que he sabido aprovechar. El teatro siempre ha sido mi casa, donde más he aprendido y bien es verdad que le debo mucho a la televisión con series como Policías. No he parado de hacer series de un cierto nivel. No me ha interesado nunca estar en el foco mediático, he intentado evitarlo y cuando me invitan a eventos y a festivales no suelo poder, siempre estoy haciendo teatro la verdad. Es una escusa buenísima desde luego. Con la parte vocacional cuentan unos políticos a los que no les interesa el teatro. Está claro que vamos a seguir haciéndolo a pesar de las dificultades, es imposible liberarse de algo tan apasionante como este oficio. 

Has tenido la suerte de To play (jugar) en proyectos históricos donde, imagino, has vuelto a encontrar el sentido último de esta profesión, ¿No?

Está muy bien la reflexión que haces. En francés también se dice jugar. Aquí decimos interpretar o actuar. Son como palabrejas muy grandes para lo que hacemos encima de un escenario, aunque sí es cierto que cada día me doy cuenta que la gente, que el público necesita de nosotros para que le contemos buenas historias. Hacer un histórico como en el caso de la mini serie que estoy haciendo ahora sobre el asesinato de Prim, con vestuario del XIX te da la oportunidad de redescubrir que esta profesión es un juego. Yo recuerdo que cuando hacía Policías con José María Pou, al que admiro muchísimo, le decía mientras estábamos corriendo escaleras abajo con una pistola que mira que somos mayores para jugar a estas cosas… Estamos al servicio de una cámara, pero en el fondo estamos jugando a ser policías deteniendo a unos malos que ni siquiera estaban ahí, ya que rodaban otro día.

Tras una larga carrera, ¿Con qué proyectos sueña Pedro Casablanc?

No tengo grandes sueños con respecto a la profesión. Yo solo le pido a este oficio poder seguir teniendo cierta estabilidad, vivir de esto en definitiva. Quiero que mi familia tenga un futuro. Está todo muy negro, pero no debemos perder la pasión ni la esperanza de que las cosas pueden ir a mejor. Me gustaría poder seguir contando buenas historias en todos los formatos, que no se privaticen los teatros y que la cultura por fin se convierta en un bien de interés nacional. Tengo la esperanza de que en el futuro se enseñe en las escuelas a amar el buen teatro y el buen cine…

Juan Carlos Rubio: «El teatro es el mejor espacio para contar sentimientos inmediatos»

Se abre la puerta y nos indican «Quedan 30 minutos para la representación». Estamos metidos ‘entre cajas’ justo antes de comenzar la representación de Las heridas del viento.  Han tenido una tarde frenética, acaban de grabar la función y Juan Carlos Rubio busca un momento para atender a DESDE MI BUTACA.  La que es sin duda su experiencia teatral más personal seguirá emocionando al público del hall del Lara unos cuantos días más. Han prorrogado, pero no es la única buena noticia para Rubio. El lunes que viene estará presente en los Premios Broadway World Spain donde su obra No estoy para nadie, el musical opta a cuatro categorías.  Este gran transmisor de la emoción humana, ha sido capaz de alternar comedias alocadas como Tres con montajes tan hondos como esta maravillosa Las heridas del viento o Humo con el tristemente desaparecido Juan Luis Galiardo. En un espacio tan querido por él como el Lara ha sabido exprimir el ‘jugo emocional’ de dos actores que pasan por uno de los mejores momentos de su carrera. Insisto, todos lo que amen el teatro, no deben perderse por nada del mundo esta delicatessen emocional.

¿Por qué has querido contar la historia de Las heridas del viento en este momento de tu vida?

Me pedía el cuerpo hablar de sentimientos después de unos años centrado en la comedia. Mi padre está muy mayor y esta función tiene un punto de melancolía al hablar de las deudas pendientes, de la capacidad de perdonar y seguir hacia adelante… Me apetecía hacer un balance de mi vida a través de esta función. Además, en España solo había estado el montaje de Miami, que yo traje como productor. Es la primera vez que se ha montado este texto en España. Lo he querido hacer con una mirada muy particular. Es un ejercicio teatral desnudo, quería que  los actores se desnudasen emocionalmente en escena y yo les sirvo de apoyo en cada función.

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¿Es difícil desligarte de tu faceta de autor cuando diriges tus propios textos?

Como director, corrijo las cosas de mis textos que veo que no me funcionan. Como director me planteaba problemas que por la noche, cuando dormía con el autor, resolvía. Han sido un mínimo de modificaciones, pero las justas para adaptarlo a este traje a medida que he construido para Dani, Kiti y yo mismo.

¿Qué le une a Juan Carlos Rubio a sus dos compañeros en la obra?

A Kiti me unen ocho años de trabajo, de admiración, de cariño y de entrega. He encontrado en ella el mejor vehículo para contar mis historias. Es una actriz capaz de enfrentarse con el mismo atino a la comedia, el drama e incluso es capaz de ponerse a cantar. Con Dani ya trabajé en La monja alférez y pensé que era el actor ideal para este personaje. Estoy muy feliz de que decidiese aceptar este proyecto.

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¿Cómo fue esa experiencia de La monja alférez en el María Guerrero?

En este país echamos muy pocas miradas atrás a nuestra propia historia. Domingo Miras fijó su mirada en un personaje histórico muy rico. Cuando me ofrecieron dirigir el texto me sentí un privilegiado por poder contar la historia de un ser tan gigantesco como fue esta mujer. Además, Miras es amigo desde hace un montón años y eso le daba un plus de interés a la experiencia. Fue realmente divertido montar este circo escénico.

¿No tuvo miedo de ‘dar el cante’ Juan Carlos Rubio con Esta noche no estoy para nadie, el musical?

La verdad es que no, sobre todo por los actores de los que me he rodeado: David Ordinas, Naim Thomas y Gisela (nominados a los Premios Broadway World), Bruno Squarcia… Solo Kiti no había hecho musicales y ha estado un año recibiendo clases de Ángel Ruiz. Ella se lanza de cabeza en cada proyecto. Canta muy bien la verdad. He querido contar una historia en la que tenemos el plus de las canciones fantásticas que han compuesto Raúl Gama e Isabel Montero. 

¿Qué le evoca a Juan Carlos Rubio un espacio como el hall del Lara?

Me siento como en casa. Es la cuarta función que hago en los últimos dos años y medio. La gente que trabaja aquí ama el teatro. Se trabaja muy bien en este hall que tiene una vida pasada, pero una efervescencia tal que tiene asegurado su futuro.  

¿Por qué el teatro es para ti el mejor lugar para contar historias?

El teatro es el mejor espacio para contar sentimientos inmediatos. Me encanta la comunicación con el público y más en una función como Las heridas del viento, en la que se les habla directamente. Es un espacio de reunión en vivo. Cuando ríen y lloran lo hacen al unísono. Es algo mágico que hace que cada noche sea una experiencia irrepetible.

Los internautas se vuelcan con la memoria de Fernán Gómez

Como muchos ya sabrán, hoy es el aniversario de la muerte del maestro Fernando Fernán Gómez, aunque en esta ocasión el letrero que daba nombre al otrora Teatro Fernando Fernán Gómez ya no estará para rememorar su brillante trayectoria. Al parecer, volverá a ser renombrado con el nombre de antaño, Centro Cultural de la Villa, por haber quedado en la memoria colectiva de los madrileños con ese nombre. Puede que para los espectadores que «ya peinan canas» sea así, pero la gente más joven, entre la que me incluyo, lo conocemos e identificamos con el recordado intérprete. Los tuits por parte de personalidades del mundo de la cultura y por muchos ciudadanos anónimos hablan por si solos.

Aquellas luces de neón: Ricard Reguant.

Su nombre quedará asociado para siempre al género del teatro musical. Ricard Reguant, que fue antes que nada actor, se enamoró del género gracias a títulos imborrables como Cantando bajo la lluvia que, cosas del destino, terminaría dirigiendo sobre los escenarios en una  producción de la que no guarda precisamente un buen recuerdo. West Side Story y Chicago son dos de los espectáculos con los que como espectador y como director ha disfrutado más, dos joyas de la corona del género. Se enfrentó hace unos años a un reto llamado Vuelven las corsarias que por motivos extra-artísticos,  Gürtel mediante, ha quedado como una simple comidilla en los cada vez más frecuentes corrillos televisivos. Pretendían recuperar la revista, un género inconcebible en nuestros días si no es con los suficientes cambios producto de los tiempos. El musical infantil ha sido una constante en su carrera con experiencias como La vuelta al mundo de Willy Fogg o El maravilloso mago de Oz, que opta a los Premios BroadwayWorld Spain que se celebrarán el próximo 25 de noviembre en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Abierto en canal, Reguant se sincera en esta entrevista en la que admite que si bien «he hecho ganar mucho dinero a los productores»,  a él le queda mucho tiempo para la jubilación. Será un placer seguir disfrutando de su entregado trabajo de difusión del musical en España. Aquellas luces de neón enfocan hoy a uno de los pioneros del género en España. Siéntense en sus butacas y disfruten de sus palabras. Arriba el telón.

 

Uno de los pilares de su carrera han sido los musicales infantiles, ¿Qué diferencia encuentra entre trabajar para niños y para adultos? ¿No cree que en el fondo cuando un adulto compra una butaca quiere soñar y creer que otro mundo es posible?

De hecho el género musical es el más completo de los géneros teatrales, se canta, se baila y se actúa, además en muchas ocasiones tiene una dosis de espectacularidad añadida (decorado, vestuario, efectos especiales) que hace las delicias de la gente que no suele acudir al teatro normalmente. Todo ello conforma naturalmente un mundo “no real”, y por muy dramático que sea el argumento o muy aparentemente “realista”, está claro que en el momento en que se canta o se baila entramos en otro mundo más cercano a la fantasía. Yo en realidad no veo demasiada diferencia entre los espectáculos infantiles que hago y los llamados de adultos, quizá solo a nivel presupuesto, pero desde siempre he pensado que un “espectáculo” debería gustar a todo el mundo sin límites de edad. Quizás por esta razón los musicales “familiares” que monto son “distintos” a los de la media que se representan y que efectivamente hablan al espectador como a un niño pequeñito. Yo creo que hoy con la televisión e internet los niños ya nacen sabiendo tanto como los adultos, por eso no se debe hacer ningún tipo de distinción a excepción de las más básicas normas de la educación. 

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Solo por citar dos de los grandes títulos en los que ha estado: Cantando bajo la lluvia y West Side Story, ¿Cómo fue ese acercamiento a dos de las obras maestras del musical?

West side story es el sueño de cualquier persona que se dedique a este mundo. Es uno de los musicales más completos que existen y sin duda uno de los mejores (otro para mí es Chicago). Por lo tanto el acercamiento fue desde el más absoluto de los respetos. Sin embargo, tuve que hacer algunas modificaciones con el texto original, ya que en España conocíamos el show a través de la película, y en algunos casos difiere bastante. Como por ejemplo es que en la versión teatral el célebre numero: America solo lo cantan las chicas portorriqueñas, y si lo hubiera dejado así el espectador se habría pensado que me había vuelto loco. Otros cambios importantes, y siempre siguiendo con la versión fílmica, fueron el cambio de canción del SARGENTO KRUPKIE o de COOL que estaban colocados en actos distintos a los originales, y que creo ganaban con el cambio, como ocurría en la película.

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En cuanto a Cantando bajo la lluvia, es una película que me entusiasma y un espectáculo musical que odio. Nunca me ha gustado la versión escénica. Además creo que simplemente no se puede hacer. La dirigí porque el productor me lo propuso con bastante insistencia después del éxito de 7 novias para 7 hermanos, yo era muy reacio a hacerla pues ya la había visto hasta 3 veces en Londres y nunca me había gustado. Pero en fin la hice y tampoco quedé satisfecho, es de los musicales con los que menos me he divertido dirigiendo.

http://www.youtube.com/watch?v=vEk9tjcKdoY

Y de una revista tan «comentada» por motivos extra-artísticos como Vuelven las corsarias, ¿Qué recuerda?

Yo he sido un gran amante de la revista, crecí viendo las revistas de Colsada, y soñaba con esas mujeres maravillosas que salían en ellas, y me reía con las ocurrencias de Luis Cuenca, Pedro Peña, Juanito Navarro o Quique Camoiras… Intenté hacer un homenaje a este tipo de revistas con algunos números ya probados y añadiendo algunos más acordes a la época. Me gustó hacer Vuelven las corsarias, aunque no funcionó nada bien a nivel de público, creo sinceramente que era una buena propuesta y muy honesta con lo que anunciábamos… Sin embargo los motivos extra-artísticos fueron decisivos en que se acabara al mes de representaciones. Pero si alguien quiere ver cómo era puede encontrar varios números musicales que he colgado en Youtube y juzgar por sí mismo. Me molestó muchísimo que en ciertas tertulias televisivas dijeran que era un espectáculo muy malo, cuando ni siquiera lo habían visto. Pero en fin todo esto forma parte del Celtiberia show del país.

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¿Cree que de alguna forma las primeras visitas que hizo como espectador a ese dorado mundo de la revista en el que reinaban actores cómicos como Luis Cuenca y Pedro Peña fueron la llama que encendió la pasión por este oficio?

Es muy posible, aunque me influyeron más las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers, o filmes como 7 novias para 7 hermanos, Oliver, La leyenda de la ciudad sin nombre y sin duda West Side Story.

Ángel Fernández Montesinos me comentaba que no creía en la supervivencia del género de la revista, que se había perdido la tradición, ¿Cree que algún día resucitará o es un género producto de otros tiempos?

Como todo, la Revista también ha acabado por transformarse, espectáculos como The hole no son más que una variante moderna del Music-Hall tradicional, y el mismo CHICAGO no deja de ser un gran homenaje al “burlesque” americano (las “variedades” españolas). Pero la Revista tal como la entendíamos hace 30 años ya no puede volver a existir, quizá solo como curiosidad atemporal, pero por desgracia ya murió junto a los grandes cómicos y vedettes que la hicieron posible.

Durante años se ha hablado de que a España le faltaba una «cultura de musicales», ¿Cree que ya hay un público lo suficientemente ‘musicalero’ para apostar por musicales  de gran formato que se salgan de los tradicionales Jesucristo Superstar o El diluvio que viene?

Yo pienso, que no hay publico para nada en lo que se refiere a teatro. En todo caso existe una cierta minoría interesada en el hecho teatral, pero incluso esta minoría tampoco está dispuesta a ver todo los musicales. Hemos visto grandes fracasos de musicales excelentes, y grandes éxitos de musicales lamentables. Hoy existe una corriente publicitaria que marca al futuro espectador. Pero ni siquiera los posibles éxitos foráneos son posibles éxitos en nuestro país. Ya ni siquiera grandes nombres que han llenado teatros hoy son una apuesta segura. El espectador teatral es la persona mas infiel que pueda existir. Solo van a ver aquello que creen puede ser de su interés y eso no siempre coincide con las expectativas de productores, directores, artistas en general o especialistas en concreto. Sondheim, por ejemplo solo ha funcionado con el amparo de los teatros públicos y siempre en temporadas relativamente cortas, en cuanto han pasado al circuito comercial se han hundido, y eso también ocurre últimamente en sitios tan poco sospechosos de tradición musical como el mismo Broadway.

Quizás, la mayor efervescencia en el musical español se haya producido en espectáculos off como La llamada, que se ha convertido en todo un fenómeno, ¿Cómo valoraría esta constante de musicales alternativos tan frescos como Pegados?

No conozco La llamada, pero tampoco creo en los fenómenos… a menos que llenen teatros de 1000 localidades. Y eso tampoco ocurre con un musical tan redondo como Pegados que realmente merecía más atención y suerte que el que ya ha tenido y que no deja de ser un mini-éxito minoritario. En un país normalizado Pegados sería un éxito grandioso que ya se estaría haciendo en un teatro grande con una producción más importante. Lo que realmente valoro es que en nuestro país empiecen a existir este tipo de espectáculos creados desde la nada más absoluta y creados por compositores y escritores muy jóvenes concienciados por el género musical con absoluta libertad de acción y no mediatizados por posibles éxitos preexistentes.

Hablando de «cultura de musicales», espacios como Broadwayworld están creando una gran afición por el género, ¿Tiene muchas esperanzas en ganar el premio para El Maravilloso Mago de Oz?

Lamento decir que no me interesan nada los premios. En España solo sirven para cubrir un espacio vacío en los egos personales, y yo ya lo tengo cubierto cada vez que consigo que el publico venga a ver los espectáculos que dirijo. En cuanto a las páginas de internet que se especializan en musicales bienvenidos sean tantas como puedan, poco a mucho siempre hacen ruido, aunque en algunas ocasiones responden más a motivaciones empresariales muy concretas que a unas ganas reales de dar cabida a todos los espectáculos musicales, pequeños o grandes que se creen en España.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con que proyectos sueña Ricard Reguant?

Sueño con jubilarme y solo asistir al teatro como simple espectador para seguir viendo a mis compañeros jóvenes y no tan jóvenes con los que he tenido el inmenso placer de compartir la pasión por el teatro en general y el musical en particular. Por desgracia, aun tendré que seguir trabajando durante muchos más años, si alguien sigue creyendo en mí, para poder retirarme. Pues nunca he llegado a ganar tanto dinero como para poder apartarme de este mundo… aunque, contradicciones de la vida, si he dado a ganar muchísimo dinero a colaboradores y productores a los que yo di su primera oportunidad…  y que ya lo han olvidado. En fin: “c’est la vie”.

Dani Muriel: «Hay que reinventarse continuamente»

 Se tiende a etiquetar mucho a los actores. ‘Actor cómico’ o ‘ Ese actor que hizo una serie de éxito y que no logra pasar de eso’. Dani Muriel consiguió ‘colarse’ en millones de hogares con su trabajo en Escenas de matrimonio y, durante un tiempo, tuvo que enfrentarse a ello. Un día, llegó un proyecto como La mecedora y, a partir de ahí, su carrera teatral comenzó a subir como la espuma. Su gran reto llegaría encarnando al archiconocido Steve Jobs en un monólogo en el que interpretaba decenas de personajes. Solo ante el público. Ahora se enfrenta de nuevo a los espectadores junto a una actriz que inauguro nuestro Tras la emoción compartida, Kiti Mánver. Unos minutos antes de empezar la función de Las heridas del viento pillamos a Dani ‘entre cajas’ para charlar sobre este gran momento de su carrera DESDE MI BUTACA.

¿Qué le evoca a Dani Muriel un espacio como el hall del Lara?

El hall del Lara tiene un punto muy teatral. Es el mejor decorado que podríamos tener. Ha pasado tanta gente por aquí con este maravilloso espejo, esa escalera… Todo ello me hace embarcarme en un viaje muy acorde con nuestra función.

Habéis tenido unos ensayos abiertos al público, ¿Cómo ha sido la experiencia?

Hablamos continuamente con el público y nos vino muy bien. Ya no hay ese salto al vacío que suele suponer un ensayo general con público. Las miradas te hacen cambiar tu trabajo. Además, te hacen medirte como actor constantemente. Queremos hacer delicatessen del teatro, que haga un viaje de verdad con nosotros. Soy un afortunado por poder contar esta historia con una compañera de viaje tan generosa como Kiti. Cuando acaba la función, el público se encuentra ‘tocado’ y te agradece de verdad que hayan puesto en escena esta obra que les hace reflexionar sobre ellos mismos.

Has encadenado proyectos teatrales sin parar durante el último año, ¿Cómo has vivido estos frenesí teatral?

Me siento muy afortunado por poder trabajar en tantos proyectos. Hay que reinventarse en cada trabajo. Jobs fue eso, me tuve que lanzar a la piscina con un monólogo. Acomodarse es lo peor que puede hacer un artista. He llegado a ensayar cuatro obras en el mismo día. Te pone en un punto como actor que te ves capaz de enfrentarte a registros dramáticos muy diferentes. Te convierte en un actor muy activo. Entro mucho en cada espectáculo. Espero tener muchas temporadas así.

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Además, este año ha venido acompañado de críticas muy buenas…

Si las críticas son buenas, me siento muy halagado. Si hablan mal, también me interesa que me lo digan. Descubrí hace ya tiempo que es imposible gustar a todo el mundo. Me gusta mucho mostrar diferentes versiones de mi mismo como actor. Disfruto mucho de experiencias como Las heridas del viento. Además, creo que ha servido para quitarme esa etiqueta que me pusieron durante mucho tiempo de ser únicamente el chico de Escenas de matrimonio. No lo menosprecio, pero es cierto que era difícil que la gente me viese en otros registros. Creo que hacer tantos personajes en tan poco tiempo hace que me redescubran continuamente en cada obra.

¿Es Jobs el punto de inflexión en tu carrera?

La mecedora no tuvo la visibilidad suficiente, pero yo creo que es el punto de inflexión total en mi carrera, que rompía con todo lo que había hecho hasta entonces. Ahora bien, es cierto que el trabajo de Jobs sorprendió incluso a algunos que me habían contratado en el pasado. Es maravilloso conseguir que te vean con otros ojos.

¿Qué le une a Dani Muriel con dos creadores como Kiti Mánver y Juan Carlos Rubio?

Los dos somos del 11 de mayo, es cuanto menos curioso. Estar en un trabajo tan bonito y tan personal con alguien con quien compartes cumpleaños es muy especial. Juan Carlos me vió en La mecedora y confió en mí en La monja alférez. Que me haya vuelto a llamar para trabajar con él me da una energía renovada para seguir adelante con mi carrera.

Microcrítica tuitera: Hay un extraño en mi casa

Inma Cuevas, «Lo tuyo es puro Teatroff»

Lleva una temporada teatral frenéticamente atareada. Ya hablamos DESDE MI BUTACA de sus brillantes trabajos en Cerda y La nieta del dictador. Ahora hace doblete una vez más con dos montajes que nos enseñarán seguro nuevas facetas de esta actriz de aristas interpretativas sorprendentes. Uno en el hall del Lara y el otro en el Alfil, para muchos el templo del musical Off en Madrid. True West y No son maneras de tratar a una dama son los montajes en los que podremos disfrutar del talento de esta actriz con mayúsculas, ¿Qué mejor que abrir con esos dos espectáculos esta ventana a los espectáculos alternativos que va a ser «Lo tuyo es puro teatroff»?

True West se podrá ver sólo los martes 12 y 26 de noviembre en el hall del Lara. Estrenada en 1980, está etiquetada dentro de la obra de Sam Shepard como “drama familiar” y pone en alza la cuestión de la identidad, tanto individual como cultural. Escrita durante la época en la  que el dramaturgo trabajó como autor residente en el Magic Theater de San Francisco, la obra ayudó a consolidar su prestigio como escritor en la escena norteamericana. Será con El Auténtico Oeste cuando Shepard alcance su plenitud como autor aunando su estilo más subversivo e imaginativo con otro más poético y formal. Para ello, el autor sitúa la acción a 40 millas a las afueras de Los Ángeles, donde dos hermanos que hace 5 años que no se ven y cuya relación anterior dista mucho de ser buena, se encuentran en la casa materna donde por diferentes razones se verán forzados a resolver sus diferencias y sus identidades mientras intentan “analizar la escritura de un guión cinematográfico que podrá cambiar sus vidas para siempre. Mezclando un lenguaje directo, imaginativo, y musical con una prosa poética, Shepard hace que tanto la historia como los personajes tengan una complejidad y riqueza a la altura de los grandes dramas americanos. El texto está lleno de humor, violencia o sátira y transita de lo que llamamos el “naturalismo americano” al “realismo mágico”. Un montaje que dirige todo un nombre propio de la escena española, José Carlos Plaza. Acompañan a Cuevas en escena Alberto Berzal, Joaquin Abad, Israel Frías, Daniel Gallardo, Luis Rallo.

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El otro proyecto en el que anda sumergida nuestra protagonista es un musical de la prestigiosa compañía Tela- Katola, cuyos musicales ya hemos aplaudido en más de una ocasión DESDE MI BUTACA. No son maneras de tratar a una dama es una comedia musical que cuenta la historia del Detective Morris Brummell (Jorge Gonzalo) y Christopher «Kit» Gill (David Ordinas), un actor de publicidad en paro que se vuelve loco y se convierte en un asesino en serie obsesionado con la fama y el reconocimiento social al igual que con su difunta madre Alexandra Gill (Inma Cuevas), una famosa y muy reconocida actriz. Están los domingos a las 18:00h en el Teatro Alfil en un montaje en el que también participa Laura Castrillón

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La Firma Invitada: Javier De Dios

Nuestra segunda «Firma invitada» está dedicada a Praga, una obra que se puede ver en la Sala Tú. Javier De Dios López nos habla de este texto que, además, publicó recientemente Ediciones Antígona.

«Praga» es una comedia para tres personajes que juega con las convenciones de la comedia de salón para abordar desde ellas, y no sin ironía, una temática habitualmente alejada de ese tipo de fórmula: el amor, la amistad y el paso del tiempo entre una pareja gay de larga duración y una amiga de juventud de los dos hombres. Esta es la apuesta que la compañía que dirijo, La Barca Teatro, lleva defendiendo gozosamente desde su estreno en marzo de 2013 (y ahora nuevamente en la Sala Tú de Madrid). La historia arranca con Jaime y Beni ultimando los detalles de la cena que han organizado en casa para Susana, su gran amiga. En la velada esperan disfrutar de los recuerdos comunes, del humor y la complicidad que siempre han compartido los tres. Y todo ello acompañado de buena comida y buen vino… Pero el deseo frustrado de Beni de tener un hijo –deseo no compartido con Jaime- será el detonante que, más allá de lo anecdótico, les lance a un viaje inesperado y vertiginoso por los restos del pasado y las carencias del presente. Un viaje en el que hay espacio para la carcajada y la emoción. Porque esta noche se convierte para ellos el momento de dejar atrás el lastre al que se aferran, caminar sobre la cuerda floja de la crisis personal–a pesar del miedo- y saltar a la nueva etapa siendo plenamente conscientes de cómo y con quién van a continuar el camino. Así que «Praga» es una comedia que trata sobre cómo crecer, cómo quedarnos con lo bueno que hemos vivido y mantener a raya el egoísmo y el desánimo, cómo ver con ojos nuevos –justos, limpios- a quien tenemos al lado, cómo apostar por el presente y, sobre todo, por el futuro, sin engañarnos. Y trata –esto es fundamental en la obra- sobre aspectos que resultan comunes a cualquier pareja, a cualquier persona, independientemente de su orientación sexual. Porque «Praga» es, finalmente, emoción. Como acertadamente escribe Yolanda García Serrano en el prólogo de la obra –una suerte que haya sido publicada por Ediciones Antígona-, la vida es sufrir, reír, compartir. La vida es emoción. Así, he planteado Praga: como un brindis vitalista, emocionado y cómplice por el presente y el futuro de una generación que conquistó libertades emocionales, personales y sexuales en los años ochenta y que hoy por hoy, desde la madurez, no renuncia ni a seguir disfrutando de esas mismas libertades ni a defender el reconocimiento de su dignidad. Una dignidad que es la de todos.

Ficha artística:

Intérpretes: Juanma López, Julián L. Montero, Susana G. Burgos

Fotografía y diseño: Javier Naval

Ayte. Dirección: Sagra G. Vázquez

Texto y dirección: Javier de Dios

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