Arturo Fernández: «Todos tenemos un destino y al final terminamos siendo lo que menos esperamos»

Nos acaba de dejar un referente de nuestras tablas. Con ese motivo recuperamos el precioso encuentro que tuvimos con el actor en 2014 que nos deja grandes reflexiones sobre lo que era para él el teatro y la vida. Te echaremos de menos como uno de los últimos representantes de una generación de actores que se hicieron grandes gracias a las tablas.
 “Todos tenemos un destino y creo que por mucho que hagas por ser tal o cual cosa, al final terminamos siendo lo que menos nos esperamos”. Cuando era un niño Arturo Fernández no soñaba con ser bombero ni mucho menos actor. Él lo tenía claro: “Yo soñaba despierto y quería ser… multimillonario”. Y admite que algo de ese sueño infantil ha quedado en comedias como «Los hombres no mienten», en la que transformó al protagonista, en principio un simple jefe de ventas, en el dueño de la fábrica.
DSCF6876

Asalariado por primera vez. Hace 53 años que Arturo Fernández se enroló en el “arturismo”, un género en si mismo. Una serie de funciones, que podríamos encajar en el género de la alta comedia, que ha llevado a cabo desde su propia compañía. Si aceptó la llamada de los Teatros del Canal fue por un motivo muy simple: “Admiro el trabajo de Albert Boadella desde siempre”. Así, comenzó una aventura, Ensayando Don Juan, en la que “La ilusión de mis jóvenes compañeros cada vez que se sube el telón me hace recordar lo feliz que me hace esta profesión”.

Unos versos enmudecidos hasta ahora. Aunque Arturo Fernández siente que ‘debuta’ en el campo del verso, lo cierto es que tuvo una experiencia en los años 50. Estaba haciendo El enfermo imaginario cuando un espectador en León le espetó: “Cállate”. Y el galán por antonomasia de nuestra escena decidió no volver a pisar un escenario acompañado de versos hasta que llegó a sus manos un proyecto tan irrechazable como Ensayando Don Juan.

Si no le paras los pies te quita el personaje”. Destaca del trabajo con Albert Boadella su mímica y su gran oficio como actor. Cuenta que de hecho, se mete tanto en los personajes durante los ensayos que “Hay que recordarle que él es el director y tú el actor”. Se le nota disfrutando de una experiencia con la que por fin de alguna forma concluye esos versos que enmudecieron en sus primeros años como actor.

Arturo Fernández, dentro y fuera del escenario. Admite que “Admiro mucho a los compañeros que se meten en el personaje”. Para el actor de La casa de los líos, los primeros actores repiten una serie de ticks inmediatamente reconocibles para el gran público y cita a intérpretes como Clark Gable para ejemplarizar sus palabras mientras toma un revitalizante trago de Coca Cola antes de acometer la recta final de la entrevista.

Si no hay un diálogo inteligente, no hay teatro”. Para Fernández lo más importante para que funcione una representación es que se cuente con un buen libreto. De hecho, según sus propias palabras, se puede tener a un actor mediocre haciendo una gran obra y conseguir que sea un éxito. Y cuando se consigue labrar un éxito en la comedia, nada más gratificante para él que recibir el agradecimiento de un público con ganas de olvidarse de sus preocupaciones durante un par de horas, viviendo en la ilusión de que podrían vivir otras vidas. Y con la misma ilusión con que se enfrentó a su primera frase en el cine acomete el futuro un intérprete que concluye:

Cuando estrenas una obra unes a tu vida algo bello y nuevo. Salgo al escenario con esa misma ilusión de los comienzos y es que yo amo mi profesión por encima de todo. Nadie disfruta tanto como yo encima de un escenario y creo que eso el público lo sigue percibiendo».

                                      La autopregunta de Arturo

Y para que no nos olvidemos quizás de su ligazón a la comedia, aunque recuerda con cariño sus experiencias en el drama, remata la entrevista con una autopregunta muy en la línea de ese personaje que se ha creado durante décadas.

P: ¿Por qué soy tan guapo?

R: Aún lo estoy investigando.

Entre un viaje al centro de la risa (y el ego) y una activista de la muerte asistida

Esta semana se estrenan con una distribución bastante reducida dos propuestas cinematográficas para públicos muy distintos. En Miel nos encontramos ante una cinta sobre el siempre tabú tema de la eutanasia. En el documental El culo del mundo, debut en la dirección del showman Andreu Buenafuente, nos encontramos ante un documental sobre la risa y, ante todo, sobre el propio creador de espacios como En el aire.

De entrada, Miel, que plantea una red secreta de «enfermeras muerte» que se dedican clandestinamente a dar muerte a las personas con una enfermedad terminal, resulta dura, cruda, como todas las películas que tratan este espinoso tema. Lo que quizás hace de la mirada de su protagonista y directora Valeria Golino es que no se presta a hacer un juicio de valor hacia un lado o hacia otro. Simplemente, nos cuenta la historia de nuestra protagonista que vive en una encruzijada desde que descubre que uno de sus «pacientes» le ha mentido y no tiene enfermedad alguna. A partir de ahí, se replantea su profesión y su propia existencia. Miel es un ejercicio de estilo, cine de autor en toda regla, bajo la mirada de esta cineasta que traspasa la pantalla con este personaje al que dota de voz y carne con una sensualidad inusitada al tratarse de un tema tan delicado. Es cruda, pero contra todo pronóstico se convierte en una experiencia cinematográfica «disfrutable» y que no debería pasar desapercibida en la cartelera.

El próximo 23 de abril Cameo lanza en DVD El culo del mundo, que hoy se estrena también en algunas (escasísimas) pantallas de toda España. Cuando Andreu Buenafuente probó el prime-time con escaso éxito en Antena 3, tuvo un tiempo de inflexión en el que se replanteó muchas cosas sobre su oficio y más después de recibir un email de un espectador desde «el culo del mundo». Que alguien tan lejano a España le dijese que le hacía reír le hizo poner en marcha este documental que solo funciona a ratos. La cinta no funciona a grandes rasgos por un simplísimo hecho: ¿Se puede concebir hacer una película sobre uno mismo en la que tus trabajadores te digan que eres el mejor jefe del mundo? Por poderse se puede hacer, a los hecho me remito, pero convierte a la cinta en el súmmum del ombliguismo pleno. Más aún cuando intenta quitarse importancia con frases del tipo: «Mi historia es la historia de un viaje colectivo» y en ese momento, ¡Qué casualidad!, se oye a su hija llorar y va a ejercer de padrazo. Cuando sí funciona el experimento es cuando de verdad se mete en el «meollo» de la comedia, cuando por ejemplo Leo Bassi nos cuenta su anécdota con el dedo roto, una pena que esos momentos ocupen la menor parte del metraje la verdad y se entretenga en contarnos lo terapeútico que es su programa para gente como la siempre maravillosa Concha Velasco.

Un repaso por la cartelera teatral reciente (I)

Recopilo en esta nueva entrega de Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin alma la primera parte de una selección de montajes que he visto en los últimos meses. La mayoría aún siguen en cartel, así que no tenéis escusa para perdéroslos si os interesan mis comentarios. Comienzo este repaso hablando de un montaje al que ya me referí brevemente a su paso por el Teatro Valle Inclán, El viaje a ninguna parte, a través de tres de sus protagonistas, Antonio Gil, Miguel Rellán y Tamar Novas.

«¡Cuán largo me lo fiáis!» debió pensar Carol López cuando le ofrecieron la oportunidad de adaptar la novela (también tuvo su paso por la radio y el cine) del maestro Fernán Gómez. Sobre todo era inevitable la referencia al título cinematográfico, ¿Quién no recuerda el mítico ademán del actor diciendo aquello de «señorito»? Aquí, ese roll cayó en los manos de Miguel Rellán, uno de esos actores que llena de humanidad cada personaje. Entrañable y sumido en un mundo que parece caer ante la llegada del cinematógrafo, ve pasar ante sus ojos una vida de nómada, de vagabundo sin patria, cuyo único refugio son los miserables tablaos que instalan en cada pueblo. Como contrapunto a este entrañable abuelo ya hastiado de la vida de cómico de la legua, un Tamar Novas lleno de matices, adorable, divertido, que sólo se envenena por el teatro cuando va detrás de unas faldas. Como siempre Antonio Gil con el gesto  y la emoción medidas nos vuelve a regalar otro trabajo interpretativo sobresaliente. Y sólo de eso , de sobresaliente, o ¡mejor! de cum laude se puede calificar esta puesta en escena respetuosa con el referente cinematográfico, pero que sabe exprimir a la perfección la imagen, que aún tengo guardada en la retina, de esos cómicos apocados a un viaje a ninguna parte ad eternum. Una pena que no giren, una injusticia, más bien diría. Cuando un teatro de titularidad pública tiene en sus manos la excelencia debería llegar a más gente.

viaje

Una de cal y otra de arena. Decepción en La Abadía. «Por lo que he visto, la propuesta no me interesa mucho la verdad», me dijo un reputado compañero de las labores periodístico-teatrales cuando le dije que iba a pasar por el teatro de José Luis Gómez. Y la verdad es que a los diez minutos de empezar, corroboré lo acertado de su aseveración. Adaptar Las tres hermanas, hacer una actualización o incluso hacer Las tres hermanas 2, me hubiese parecido una buena opción. Lo que ha conseguido Sanchis Sinisterra, no dudo que a priori hizo su trabajo con la mejor de las intenciones, es cercenar la poesía que invade al texto de Chéjov. Me explico. En su Éramos tres hermanas las actrices parafrasean extractos inconexos de la obra original y, ojo al dato, cantan… Corramos un tupido velo con este último aspecto… O no, pongamos el velo, rejilla o lo que diantres fuera lo que «enclaustra» a estas tres avezadas hermanas en esa casa en la que sienten encerradas y no podrán ir a Moscú ni tampoco podrá el espectador sentir la emoción de estas tres ACTRICES de emoción superlativa que hacen un esfuerzo reseñable por sacar adelante esta, en mi opinión, fallidísima apuesta de la Abadía. El público aplaude a las actrices, pero el trabajo dramatúrgico está hecho para espectadores que hayan leído o visto la obra original, no nos engañemos, si no no se enteran de la obra, así a las claras. Una pena, la verdad.

eramostreshermanas11_ficha

No se me ocurre una mejor forma de acabar que con una sonrisa, con una propuesta que hace suyo lo del revisionismo histórico con el recurso más inteligente de que dispone el ser humano: El sentido del humor. Ya la primera vez que la vi, sí en este caso he repetido- lo que es muy poco habitual- oí comentarios similares: «Hay cosas que no se olvidan» comentaba una espectadora de uno 70 años tras pegarse una buena risotada con El manual de la buena esposa que vi, como aquella primera vez en el Lara, con un abarrotado teatro. La clave del éxito del montaje reside en tres aspectos: 1- La brillantez de la mayoría de sketches que componen este montaje sobre la Sección Femenina 2- Unas actrices de gesto, energía y talento superlativos 3- La unidad que hay en el montaje, se nota un trabajo de pulido, que permite que no chirríen las transiciones de una a otra escena-sketche. Todo ello cincelado por Quino Falero, que firma seguramente la mejor dirección de su carrera. Autores tan distintos (y brillantes) como Juan Carlos Rubio, Miguel del Arco o Alfredo Sanzol parecen uno en estas historias que van de Elena Francis al mítico y delirante en la voz de la divertidísima Berta Ojea Échale guindas al pavo. Bravo por ella y por sus compañeras Concha Delgado y Mariola Fuentes, el adalid de la entrega y la energía encima de un escenario. Una comedia inteligente, bien escrita, bien dirigida, bien interpretada y que entusiasma al público, pocas veces salgo del teatro con esa sensación. Bravo. Vayan al Muñoz Seca sin dudarlo un momento.

Luis Zahera: «Espero que siga sonando el teléfono»

Aunque el gran público le conozca por sus trabajos en la pequeña y gran pantalla, Luis Zahera se «envenenó» de este oficio viendo teatro e incluso guarda el programa de mano de aquella primera vez. Tres décadas después de esa primera ‘llamada’ de la vocación, picotea trabajos en los distintos ámbitos, lo que le permite ser rotundo cuando afirma sentirse un afortunado en esta profesión de actor. Ahora su prioridad única es que el teléfono siga sonando como lo hizo con jugosos personajes como los de «Celda 211″ o los distintos rolles que le han tocado en suerte en el nuevo acontecimiento teatral de Sergio Peris Mencheta, «Continuidad de los parques»
DSCF6860
Zahera(derecha) posa junto a su compañero Roberto Álvarez al que tendremos pronto DESDE MI BUTACA.

¿Qué fue lo que le atrajo de un proyecto como Continuidad de los parques?

En la primera lectura me di cuenta de que era un proyecto francamente raro, un tanto infantil, un tanto naíf, pero si te llama un creador al que admiras tanto como Sergio no puedes decir que no. Está gustando.

Me imagino que al meterse en tantos personajes se ha resucitado el espíritu casi natural del juego que lleva implícita la interpretación…

Desde luego, es un privilegio poder mutar a una velocidad así, es muy buena señal. Por el condicionamiento del tiempo de ensayos supimos desde el principio supimos qué personajes tendríamos que hacer, aunque Sergio hubiese preferido que hubiésemos rotado.

¿Cómo es la mirada del Sergio Peris Mencheta director?

Tiene un toque-estilo especial, un duende que pocas veces se puede ver. Al ser actor también sabe relacionarse muy bien con nosotros, conoce nuestra problemática y es muy jugón, nos hace jugar en escena.

¿Cree que el público hace de alguna forma la función con sus reacciones?

Desde luego, es una obra particular que tiene un recorrido particular con el público. Al público le cuesta entrar en la propuesta, pero una vez que se meten de lleno se desmelenan y juegan con nosotros. Lo que más me llama la atención es que el público no se ríe al unísono.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias?

Es la pureza de este oficio, te enfrentas al fuego a diario, tiene algo hipnótico…

Acaba de participar en la serie Alatriste

Nunca había estado en un plató de esas dimensiones, una superproducción en toda regla. He hecho un capitular de un atontado, que se aleja de los papeles de malote para los que me suelen llamar.

¿Hay un momento en el que te diste cuenta de que éste iba a ser tu camino?

El 14 de febrero de 1981 comenzó mi pasión por este oficio. Fue la primera vez que fui al teatro- aún conservo la entrada de hecho. La obra fue Angelica en el umbral del cielo de Blanco-Amor. Me quedé alucinado al ver ese montaje de la compañía Zascandil.

Tus comienzos están muy ligados a los cortometrajes de Alber Ponte…

Desde luego, hice unos diez cortos con él. Me alegro de que le vaya tan bien y que esté ahora de lleno con su largometraje. Era algo especial hacer un corto en una época en que no se hacían más de 40 o 50 al año. Ahora, esa cantidad se ha multiplicado por 10. No tengo muy claro si entonces ya tenía claro que me podría dedicar a esto, pero el interés por este oficio ya estaba ahí.

¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir jugando a Luis Zahera?

Una tv-movie sobre el robo del Códice Calixtino y un papelito en la película de Gerardo Herrero. Voy picoteando trabajos en distintos ámbitos y ahora solo espero que siga sonando el teléfono. Hay que ser realistas en estos tiempos tan difíciles.

Arturo Fernández y Juanjo Artero, próximos protagonistas en el Palacio de Festivales

Arturo Fernández es el protagonista de Ensayando Don Juan, que se podrá ver este viernes y sábado a las 20:30h en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria. La propuesta ha sido dirigida por Albert Boadella y cuenta con Mona Martínez, Sara Moraleda, David Boceta, Alfonso Vallejo, Jesús Teyssiere y Chema Ruiz Muñoz en el reparto. Producen los Teatros del Canal y Secuencia 3.

arturitoUna joven y moderna directora se propone montar un Don Juan Tenorio concebido desde una óptica contemporánea. Su empeño es demostrar la caducidad del personaje, pues según sus razones el mito es hoy totalmente ficticio, anacrónico y machista. Ella considera los versos y las situaciones como simples residuos de un mundo desaparecido.

La teoría podría funcionar razonablemente bien, pero en el casting toma una arriesgada decisión: contrata al actor Arturo Fernández para el personaje del comendador Don Gonzalo. A partir de ello, la intrépida directora se enfrentará a una ardua tarea con el fin de mantener su tesis.

Una tarea que se complica considerablemente al intentar realizarla frente al experimentado actor, que va desbaratando con sus acciones cada uno de los principios de la joven directora.

Juanjo Artero y Juanjo Cucalón protagonizan Paradero desconocido los días 25 y 26 de abril a las 20:30h en la Sala Pereda. Completan el reparto Dora de Miguel y Rosa Blanco Campos en una nueva producción de Andrea D’Odorico y dirigida por Laila Ripoll. 

Publicado en 1938 y acogido inmediatamente como una obra maestra, Paradero desconocido, narra la historia de dos amigos y socios en el mercado de obras de arte. Martín Shulse, un alemán y Max Eisenstein, un judío estadounidense que vive en California.

En 1932 Martín decide volver a Alemania con su familia. Desde ese momento surge un intercambio de cartas en las que se vislumbra, entreverados con los detalles de su relación profesional y personal, la sombra de la situación política de Alemania.

Visionaria, incisiva y con un final imprevisible, esta novela constituyó un acontecimiento literario y el más estremecedor mensaje de advertencia contra el nazismo.

pd

Pepe Viyuela: «El público siempre se acerca con una sonrisa»

Dice haber sido muy feliz durante la última década siendo uno de los personajes más carismáticos de la serie «Aída», un proyecto que le ha absorbido muchas horas durante estos años, pero para el que solo tiene palabras de agradecimiento. Un agradecimiento que hace extensible a un público que en los escasos metros que van del parking a la entrada del Fernán Gómez no deja de acercarse a él con una sonrisa: «La fama es un tributo que hay que pagar» comenta sin resquemor alguno. Sea como fuere, durante esta larga temporada no ha abondado las tablas y es que como confiesa a DESDE MI BUTACA: «Siempre ha sido mi prioridad». Quizás ahora, un día de esos en los que se había acostumbrado a madrugar para grabar la conocida teleserie se decida a apostar por otro autor maldito de «La otra generación del 27»: José López Rubio. De momento, le queda un mesecito de grabaciones televisivas antes de despedirse de su Chema y seguir El baile de otro autor que merece ser reivindicado, Edgar Neville. 

 

DSCF6868

¿Cómo llega a sus manos una obra como El baile?

Estaba buscando un texto para montar y cayó en mis manos El baile. Me encanta esa “generación perdida”, la otra generación del 27, que forma Neville con Mihura, López Rubio… Cuando me hablaron de esta función, me di cuenta de que como productor era sostenible, una obra sencilla de montar. Además, no me explicaba que llevase tantos años sin ponerse en escena…

¿Cree que han sido los condicionamientos ideológicos los que han hecho invisible a este autor invisible durante años?

Completamente, no es una imaginación mía, algunos programadores no le querían programar. Este tipo de censuras están basadas en los prejuicios y en el escaso conocimiento de autores tan ricos como Neville. Era muchas más cosas que alguien de derechas. Era un hombre muy inteligente con un exquisito sentido del humor, que vivió conforme a sus principios ideológicos y morales. Tuvo incluso una relación amorosa con Conchita Montes teniendo esposa. Era contrario al mundo eclesiástico e incluso tuvo problemas de censura en su cine. Hasta era amigo de Lorca y le reivindicó con un artículo. Era un personaje poliédrico, con muchas caras, que era un gran artista. Su cine ha sentado las bases del futuro de nuestra cinematografía. Se movió en Hollywood y conoció a Chaplin. Fue un ave rara del franquismo. Ahora se le tacha de fascista y no nos damos cuenta de que el arte cuando es bueno tiene que superponerse a los condicionamientos ideológicos.

¿Es la poesía que destila el texto lo que más ha atraído a Pepe Viyuela?

Desde luego. El autor tiene una gran delicadeza, un humor y una inteligencia muy sofisticada. Además, fue muy valiente por plantear un tema como éste en mitad de una España tan pacata, tan corta de miras. Y como actor, tenías el mismo personaje en tres etapas distintas y eso es muy instructivo de cara al juego que siempre debe ser el teatro.

Uno de los aspectos que se han adaptado del texto original son las épocas en que transcurre, distintas a la obra de Neville…

En realidad creo que se podría haber contextualizado en las épocas inicialmente planteadas, pero bueno… Creo que la “almendra” de la historia es completamente atemporal, se podría situar en cualquier época. En el original el primer acto transcurría en 1900, lo que escapaba un poco al mundo de los espectadores de hoy. Lo fundamental era que el espectador sintiera muy cercanos a los personajes, por lo que decidimos correr 50 años la obra y acabamos en nuestros días.

La anterior experiencia teatral fue Los habitantes de la casa deshabitada curiosamente también en Teatro Fernán Gómez, ¿Con qué se queda de esa experiencia?

En principio fue una responsabilidad por dos cosas: Recuperar esta obra de Jardiel y saber que grandes actores de nuestra escena lo habían representado, pero en el fondo creo que lo más importante es que me lo pasé francamente bien. Con El baile cierro de alguna forma el círculo de esos autores entre los que también estaba Mihura o Gómez Rubio, que se debería reivindicar, esa otra generación del 27. Ahí están en las fotos que tengo en este camerino, aunque me falta Jardiel la verdad. Incluso una espectadora muy amable me traje una foto de un montaje de la obra (arriba a la izquierda).

El actor señala una instantánea de la adaptación cinematográfica de "El baile" que protagonizó el recordado Alberto Closas.
El actor señala una instantánea de la adaptación cinematográfica de «El baile» que protagonizó el recordado Alberto Closas.

¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Pepe Viyuela?

Es sin duda el lugar para contar historias con mayúsculas. Una historia se cuenta mucho mejor mirando a los ojos de la gente, sintiendo el pulso del que te la está contando. Para mí, el audiovisual es teatro enlatado, sometido a un tratamiento tecnológico. El teatro es el momento mágico en que uno se sienta en una butaca para que le cuenten una historia. El teatro es vivo, fresco y el espectador respira un aire especial. Quien no lo ha probado, no sabe lo que es este rito que se produce desde hace miles de años. Nos reunimos para que nos cuenten una historia.

¿Fue el juego infantil lo que le llevó en este oficio?

Yo, como todos los niños niños, jugaba. Ya en la adolescencia, cuando los juegos infantiles habían pasado a un segundo plano, haciendo teatro me di cuenta de que en realidad el teatro era una derivación natural de ese juego al que pones voz y carne para ser otro. La verdad es que ni siquiera entonces tenía claro que éste iba a ser mi lugar, que iba a ser mi profesión. Fue una vez acabada la escuela de Arte Dramático cuando me di cuenta de que éste sería mi camino. De hecho, trabajaba en otras cosas y por las tardes hacía funciones de teatro. Y de repente un día se convirtió en mi profesión, así que miel sobre hojuelas…

Y en esa profesión tan expuesta, ¿No le ha llegado a saturar fama en los momentos más delicados de su día a día?

No, desde luego que no. La fama es un tributo que hay que pagar y si no te dejan comer un día es por el cariño que te tiene la gente. La popularidad tiene más ventajas que inconvenientes, no te ponen en situaciones incómodas al menos en mi caso.

Quizás, su ligazón con personajes “bonachones” tenga mucho que ver con ese cariño del público…

Desde luego, a mi nunca me ha tocado ser el malo de la película y eso hace que la gente me mire con una sonrisa. Me asocian con la comedia y se acercan a mi siempre con buenas palabras.

Y entre esos personajes buenazos destacar sin duda a ese payaso de la silla que lleva tantos años encima de los escenarios, ¿Cuáles son las cualidades del clown que lleva dentro Pepe Viyuela?

Tiene un gran afán de superación, se crece ante las adversidades y es lo suficientemente tierno como para despertar simpatía en el espectador. No se rinde, se equivoca e intenta mejorar su situación.

¿Cómo va a cambiar la vida de Pepe Viyuela tras una década en el Barrio de Esperanza Sur de Aída?

Van a cambiar mis horarios, tendré que madrugar menos y voy a echar mucho de menos a mis compañeros. Supone finalizar una etapa en la que he sido muy feliz, pero me ha ocupado demasiadas horas. Eso sí, he encontrado amigos que voy a necesitar seguir teniendo relación con ellos para ser feliz. En el fondo, todo lo que tengo para Aída son buenas palabras. Además, hemos tenido la sensación de que se acababa en febrero, pero de repente nos comunicaron que nos renovaban y aún nos queda un mesecito de rodaje. Supongo que ya no lloraremos, ya lo hicimos cuando creímos que era el final de la serie en febrero.

¿Tendrá el gran final que merece una serie tan longeva?

Es muy difícil cerrar una serie. A mi me gusta cómo termina la serie, pero no es un final apoteósico. Es digno, en la línea de las tramas de estos años. Creo eso sí que no va a defraudar.

¿La vuelta de Carmen Machi sería la forma de cerrar el círculo de la serie?

La verdad es que no, su vuelta no hace que sea un final redondo, no es el factor más determinante de la trama. Su vuelta no era definitiva ni determinante, de hecho se han llamado a otros antiguos compañeros y unos han podido y otros no.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué proyectos le gustaría seguir jugando a Pepe Viyuela?

El teatro siempre ha sido mi prioridad. De hecho, he combinado la serie siempre con el teatro. Además, yo era consciente que lo de la tele es algo circunstancial, que pasaría a mejor vida antes o después.

Una comunicación a pie de escena

Como muchos de los lectores habituales del blog sabrán desde hace un tiempo DESDE MI BUTACA ha entrado en el campo de la comunicación cultural. Montajes como Los Miserables, Aladín, un musical genial, El protocolo, La cantante calva o El relevo ya han contado con el asesoramiento de DESDE MI BUTACA COMUNICA.

DESDE MI BUTACA COMUNICA no es una agencia de comunicación al uso.

Nuestras señas de identidad

1- Compromiso con tu proyecto

1010296_371755192965481_19902215_n

2- PASIÓN

Creemos en lo que hacemos, nos apasiona COMUNICAR tu proyecto…

603589_371755692965431_1673225881_n

3. Constancia, tu proyecto necesita tiempo

Hoy más que nunca conseguir dar VOZ a tu proyecto sólo es posible con constancia, estando muy encima del trabajo y eso en DESDE MI BUTACA COMUNICA lo tenemos muy claro.

10150636_371756542965346_865438222_n

Mándanos un mail a desdemibutacacom@gmail.com y comenzaremos a «dedicarnos» a tu proyecto…

¿Qué puede hacer DESDE MI BUTACA COMUNICA por tu proyecto?

 

1- Comunicación. Queremos ser TU VOZ en los medios

Campañas de comunicación adaptadas a los tiempos que corren con presencia en medios tradicionales (prensa escrita, radio, televisión…) y con la mirada puesta también en los nuevos medios de difusión (blogs, webs…) que ayudarán a que tu proyecto haga «ruido» en todos los medios.

Entre otros espectáculos ya han contado con nuestro asesoramiento de comunicación espectáculos como El protocolo, El relevo, La cantante calva

prensa

2- Gestión Social Media

Si no estás en las redes sociales NO EXISTES. Ahora bien, si estás en ellas, pero no haces una gestión adecuada, no sirve para nada. Hay que saber «tratar» a nuestro posible cliente, hacer un uso responsable de las mismas y eso en DESDE MI BUTACA COMUNICA lo tenemos muy claro. Por eso, te ofrecemos la posibilidad de gestionar tus redes sociales de una forma eficaz.

10006331_371759012965099_2137733057_n

Ya han contado con nuestros servicios social media espectáculos como Aladín, un musical genial o El protocolo entre otros…

aladín

3- Proyectos blogueros

Hay tantas cosas «interesantes» que contar sobre tu proyecto que una buena forma puede ser un blog, ¿Quieres contar cómo son los ensayos de tu función teatral o el rodaje de tu película? DESDE MI BUTACA COMUNICA es la mejor opción. Igual prefieres que contemos las vivencias «entre cajas» en el día a día de tu obra, ¿HABLAMOS? Mándame un mail a desdemibutacacom@gmail.com y nos ponemos manos a la obra…

De hecho, ya nos hemos encargado del blog del musical  Los Miserables para Stage Entertaiment

5

Si tienes un proyecto y quieres comunicarlo DESDE MI BUTACA, no dudes en ponerte en contacto en desdemibutacacom@gmail.com

«Dreamland» o no sólo de sueños vive el hombre

Había una vez una serie que llevaba tanto tiempo en el cajón que empezó a generar expectación, ¿Tan mala será? se preguntaban algunas «maliciosas» voces televisivas. Así, a priori, se parecía a series con argumentos ya manidos hasta la saciedad, llámese Fama o Un paso adelante. Perdón, que aquí hay una «peculiaridad» y es que los personajes no son totalmente ficcionados, tienen algo, poco o mucho eso habría que comprobarlo in situ, de los actores que los encarnan. La carambola de todo esto era que el equipo iba a convivir cual reality show juntito en paz y en comunión durante un montón de tiempo, tanto casi casi como lo que lleva «desterrada» de cajón en cajón en Mediaset esta serie. Así, de entrada, les avanzo que lo mejor han sido algunos números musicales y el making of posterior. Vamos que se pueden temer lo peor. El error de base está en el guión que, dicen, fueron improvisando con los actores. Está tan trillado y es tan cansino… Véase la madre alcohólica y llena de problemas que tiene el protagonista (momento deshaucio incluido, para variar…), la escena de «empotramiento amoril» de la pareja protagonista encima del capó de un bólido to guapo, momento Fast and Furious total… Nos han vendido la moto de que iba a ser la revolución o algo así, con la mezcla de ficción y realidad, pero el piloto nos ha dejado una sensación agridulce de nuevo, parece que es IMPOSIBLE hacer una serie musical en este país… Menos mal que salió un ratillo Natalia Millán y, a pesar del recauchutado acento, le dio un poco de interés al asunto… Y a pesar del despróposito inicial (la visita de Abraham Mateo casi me deja en el sitio…), le pienso dar una segunda oportunidad, todo sea por ver cómo «incrustan» a las estrellas (¡Hasta Anastacia ha participado!) en esta serie-telerealidad. Y si hablamos de audiencia, pues malamente, pero, ¿De verdad no han aprendido las cadenas que los viernes no son un buen día para la ficción española?. Curiosamente, Paco y Veva, también musical, se hundió en el fango cuando decidieron estrenar la segunda temporada en viernes. Cosas de la tele, que el común de los mortales no entenderemos nunca…

El teatro desde «La banqueta» de Ricard Borrás y Pep Ferrer

Su línea de salida en la interpretación fue el Instituto del Teatro de Barcelona. Entonces se les metió el «gusano infeccioso» del teatro que les ha llevado a ser mil y un personajes que nunca desearían ser en la vida real. Y aunque el personaje se quede sobre el escenario, ellos impregnan a cada personaje de un trocito de su personalidad. Ahora Ricard Borrás y Pep Ferrer discuten por hacerse un huequecito en «La banqueta» que comparten en el teatro para seguir montando y desmontando cual cómicos de la legua en cada plaza de España. Comparten una mirada teatral semejante y una vocación innata: «Es mi vida y pertenezco a esta tribu, en la que moriré de hambre o de lo que sea» comenta un concienciado Ricard Borrás. Y con ellos compartimos este día tan especial en el que el TEATRO tiene tantas historias que seguir compartiendo con los espectadores.

DSCF6832

¿Cómo es el humor que caracteriza a La banqueta?

Pep Ferrer: Es un humor que se ataca de una forma inteligible a través de las relaciones humanas.

Ricard: Caracterizado por el doble sentido. El autor coge temas aparentemente serios, pero se enfrenta a ellos con un esquisito sentido del humor. Toma un tema como la amistad para dar rienda suelta a un sentido del humor muy particular…

Pep Ferrer: Con un puntito surrealista, pero perfectamente digerible para el gran público.

¿Cómo son estos dos concertistas condenados a entenderse?

P: Tocan el piano a cuatro manos, su nexo en común es la banqueta. El roce hace que aparezca el conflicto. Son dos músicos mediocres que solo brillan juntos.

R: Juntos han descubierto la gallina de los huevos de oro y ahora están hartos de compartir experiencias. El uno cree que el problema es del otro y viceversa.

Ambos han trabajado varias veces a las órdenes de Paco Mir, ¿Qué tiene de especial el trabajo con él?

P: Ha llegado un momento de entendimiento tal que levanta una ceja y sé exactamente lo que me quiere decir. Además, es un director que va directo, tiene pocos remilgos, te dice a la cara si no le ha gustado. Te exige mucho y eso es bueno. Al público hay que darle lo mejor y él lo sabe perfectamente.

R: Cuando dirige, él presupone que ya conoces bien tu oficio, tus recursos… A partir de ahí, te empieza a exigir una dedicación y precisión totales… La obra se ha ido moldeando entre Paco y nosotros como actores… Hemos tenido que establecer una relación entre Pep y yo muy fuerte. Hemos creado un camino en el que Paco ha sido nuestro maestro. Noto que estamos en el mismo barco y es que es muy importante que no estés “solo” en el escenario. Decía un antiguo cómico que el teatro no es lo que tú hagas, sino que es la visión del otro y cómo llega al público. Llegar al público por tu relación con el compañero de enfrente…

banqueta
Una instantánea de «La banqueta»

P: Hay que estar con tu compañero, conocer sus resortes y si te lanza el texto de una forma diferente, saber responderle. Cada día te sientes de una forma diferente. El público no lo va a saber nunca, pero tú notas el estado anímico de tu compañero.

R: Es imprescindible en el teatro tener una constante observación del otro y eso te permite que el otro también pueda intervenir en tu trabajo.

P: Mi vida se podría resumir por todas las historias que he contado encima de un escenario.

R: El arte en vivo es insustituible. En un momento en que la tecnología ha llegado a unas cuotas inmensas, lo único que sigue siendo ritual es salir de casa y asistir en comunidad al teatro. Esa mentira compartida con el público creo que es lo que lo hace más transformador. El teatro implica a los espectadores, deja más huella en la psique de las personas que el contenido “enlatado”.

P: Llega la catarsis. Cuando sales de ver algo que te “toca” quieres comentar lo que has visto en escena. En La banqueta estamos intentando que al espectador le resuenen sus relaciones personales cuando vengan a vernos.

R: Lo que tiene de maravilloso La banqueta es que nosotros vamos sin red, solos ante el peligro. Es un reto hacer este tipo de teatro.

Me gustaría detenerme en dos experiencias que les han unido a creadores internacionales. En el caso de Pep trabajó con John Strasberg y Ricard trabajó a las órdenes de John Malkovich…

P: Hicieron un casting para el Centro Dramático Nacional y me cogieron para un papel pequeñito en María Rosa de Ángel Guimerá en el Condal. Allí conocí a Mario Gas, Julieta Serrano… Aluciné al entrar en esa compañía. Más tarde hice un curso con él y me dirigió en Espectros de Ibsen. Me hizo dar una vuelta de rosca a mis resortes interpretativos y quitarme los vicios que como actor tenía. Aprendí muchísimo de él y llegamos a compenetrarnos muy bien.

R: Malkovich viene a España a hacer una obra que se llama Hysteria y me llamaron para el casting. Lo hice en francés y nos caímos bien. Me gustó cómo empezó los ensayos. Nos dijo que nos olvidásemos de que él era una estrella, que pensásemos que era un director más para así poder intimar más con él. Fue una experiencia muy sugestiva, nos invitaba a restaurantes muy buenos… Es un tipo muy filosófico. Estuvimos mes y medio. Es una persona muy exigente y peculiar. Además, si yo me animé a producir es por su apoyo en esos momentos. Él tiene un teatro en Estados Unidos y me dió los contactos adecuados en Francia para poder sacar adelante mi carrera como productor.

Pep, esta temporada seguimos viéndole en la piel de Maurín, el socio de Antonio Alcántara, un personaje episódico cuya presencia se ha extendido durante varios años…

Nació como un personaje capitular para un único capítulo de Cuéntame cómo pasó, pero que ha ido creciendo a medida que ha ido evolucionando la relación con Antonio Alcántara. En esta temporada, estoy teniendo mayor protagonismo. Nunca sabes en qué dirección va a ir. Resulta que ahora soy hermanastro de Juan Echanove.

Ricard, entre los trabajos que ha realizado a las órdenes de Mario Gas imagino que fue especialmente gratificante participar en Mérida en el Golfus de Roma

Pasa una cosa curiosa con esta obra. Yo me había comprometido con una obra para el Grec y cuando iba a mandar el contrato firmado, se estropeó la fotocopiadora… Entonces, me llama Mario y me ofrece Golfus de Roma, en un momento en el que yo andaba un poquito mal a nivel personal. No me lo pensé, ¡Había tanta gente que eran amigos en la obra! Total, que el director de la otra obra que iba a hacer aún está buscándome para darme una colleja…

(Risas)

La verdad es que fue una experiencia muy grata y encima conocí a mi mujer, con la que llevo ya 20 años. Era en Mérida y lo tuvimos que ensayar por las noches, hacía mucho calor por el día y nos corrimos unas fiestas… Y lo bonito es que mis hijos son producto de esa fotocopiadora que no funcionó.

Sus primeros pasos en la interpretación en serio fueron en el Instituto del Teatro de Barcelona, ¿Qué aprendieron de las enseñanzas de aquella época?

P: Es nuestro origen, aunque pienso que ya tienes cierto interés por este mundo antes de entrar en el mismo. Y cuando sales de allí, sigues aprendiendo, es la línea de salida. Empiezas a analizar los procesos teatrales y arrancar el motor de la interpretación.

R: Cuando yo empecé, el Instituto del Teatro era un sitio casi familiar, muy pequeñito. Éramos muy pocos, nos conocíamos todos, lo que hizo que los profesores se amoldasen en cierto modo a nuestros intereses. Nos enseñaron este oficio profesional emergentes de la época como Boadella, Lluis Pascual… Salíamos del franquismo y tuvimos la inmensa suerte de vivir un período en el que estaba todo por hacer… Había una energía y una creatividad enorme. Empezamos a trabajar fuera y eso fue una bocanada de aire fresco para nosotros. Todo ello redundó de alguna forma en nuestros trabajos futuros. 

Imagino que si “apostaron” por este oficio, el veneno del teatro se habría instalado en ustedes antes de su paso por el Instituto del Teatro…

P: Tenía un amigo que era director de teatro en Tarrasa y nos invitó a un grupo de amigos a hacer una improvisación y a partir de ahí me animé. Hice un Ionesco y de allí me fui al Instituto del Teatro y se me metió el gusano infeccioso del teatro. Te pones la máscara de personajes que en tu vida no querrías ser. Con los malos puedes explicar más sobre el ser humano. Me gusta la dualidad de esta profesión. Tienes una personalidad que no es la tuya, pero que a la vez tiene mucho de ti. Son tus estados de ánimo que reproduces en la boca de otro.

R: Yo estaba haciendo COU y nos dijeron que nos darían un punto más por apuntarnos a teatro. Y allí que nos apuntamos Juanjo Puigcorbé y yo y triunfamos en la función de fin de curso. Queríamos dedicarnos a esto, pero teníamos la negativa familiar y tuvimos que estudiar una carrera. Nos plantamos un día y nos apuntamos juntos al Instituto del Teatro. Tuvimos que hacer el camino juntos. Para mi, esto no es un trabajo, es una vocación. No sirvo para otra cosa. Si no puedo hacer teatro, lo único que podría hacer es… Teatro sea en las condiciones que sea. Es mi vida y pertenezco a esta tribu, en la que moriré de hambre o de lo que sea.

Y Tras la emoción compartida con el público, ¿Son capaces de liberarse de la carga del personaje?

P: Indudablemente te quedas con algo del personaje. Es tu cuerpo y hay muchas cosas de ti. Eso sí, cuando sales fuera tienes que deshacerte del personaje. A mi personalmente cuando hago una comedia salgo como alicaído y, en cambio, cuando hago drama salgo del teatro con una sonrisa. Cuando el personaje te absorbe realmente es en los ensayos. Ahí te planteas hasta qué haría el personaje en cada situación.

R: Completamente de acuerdo.

¿Cómo ven su futuro en este oficio Ricard Borrás y Pep Ferrer?

P: Es tan inestable este oficio y tu vida… El futuro es una incógnita muy grande. Quiero seguir con La banqueta una buena temporada y luego ya veremos… Seguiremos por aquí. Lo primero que «compras» de esta profesión es la inestabilidad que conlleva.

¿Hemos evolucionado poco desde los “vagabundos” que citaba Fernán Gómez en El viaje a ninguna parte?

R: Desde luego, eso es el espíritu de nuestra profesión, coger la furgoneta con la escenografía y seguir montando tu función por los pueblos de España. Somos nómadas y no tendríamos inconveniente en ir a trabajar a cualquier parte del mundo.

P: Los que no hacen teatro nos envidian por poder viajar tanto…

R: Y encima conocemos a chicas muy guapas. Todo esto lo que te lleva es a la conclusión de que a pesar de ser una profesión inestable, consigue compensarse con las “gratificaciones” que te da.

La Firma Invitada: Antonio de la Fuente Arjona

En esta semana en que estamos a punto de celebrar el Día Mundial del Teatro aprovechamos para dar voz a un espectáculo pequeñito, de esos que resisten contra viento y marea a estos infaustos tiempos para la escena. El director de Visiones de Margarita de Navarra, Antonio de la Fuente, es «La Firma Invitada» de esta semana. 

El 3 de octubre de 1525, Margarita de Navarra viaja a Toledo para negociar con Carlos V la liberación de su hermano Francisco I, rey de Francia, hecho prisionero por las tropas imperiales el 24 de febrero de 1525 en la batalla de Pavía (Italia)…

Este viaje nos sirve de excusa para narrar acontecimientos de relevancia histórica desde una visión novedosa y vibrante en un espectáculo que ha supuesto uno de mis mayores retos como director teatral..

El lenguaje como creador del mundo y del paisaje deshace la visión anquilosada de la historia y de las piedras. Es lenguaje en movimiento, donde lo importante no es el significado académico de la palabra sino su potencia sonora y visual, su fisicidad, su emotividad. Palabra e interpretación llenan el espacio de imágenes y sensaciones: es teatro del Siglo de Oro escrito en el siglo XXI.

Así cada visión supone un viaje sonoro y barroco para el público, y de transformación corporal y vocal para las actrices. Todo para componer el personaje atípico de Margarita y también el mundo íntimo y real que la rodea. Porque nuestra protagonista es una de esas raras perlas que se enfrenta al marasmo creador de su época, como mujer y como princesa, armada de una pluma afilada, única y solitaria. En una tiempo donde no se espera que una mujer escriba o cuestione su posición social, Margarita se desnuda, rechaza el corsé impuesto, abdicando de ser simple prenda de amor y de belleza, moneda de cambio entre reyes o villanos.

SONY DSC

Margarita se atreve a pensar y dando rienda suelta a su mundo interior nos regala una inusual visión artística, una orgía verbal que no huye del enfrentamiento político o religioso. Adentrándose en las profundidades del alma preludia posturas feministas muy contemporáneas Una mujer en lucha con su tiempo, con su corazón y con el hecho creador.

Un espectáculo singular que cada sábado se repite (¡desde hace ya 2 años!) en una sala muy peculiar: El Taller del Callejón (Madrid), y para un grupo reducido de espectadores (máximo 20 personas), con vinito final y charla con el equipo. Una experiencia teatral diferente y cercana que siempre busca el encuentro, el intercambio.

Reservas en visioneseneltaller@gmail.com

Más información sobre el proyecto (fotografías, videos, opinión del público y reseñas de prensa): http://visionesdemargaritadenavarra.blogspot.com

Equipo artístico:

Autora: Ángeles Carmona Barrio

Director: Antonio de la Fuente Arjona
Actrices: Mercedes García Carrasco y Teresa Ruíz Velasco
Música: José Luis Cid
Vestuario y utilería: Juan Manuel García Álvarez
Fotografía: Javier del Real