Un musical español (casi) afinado

Una voz en off nos recuerda el recorrido de HNMPL, un musical español que en 2005 y con la inestimable colaboración creativa de Nacho Cano, hoy no puede ni siquiera acercarse al teatro por motivos que no vienen al caso, se creó el mayor fenómeno del teatro musical español. Todo lo que tocaba este musical, que consiguió el récord de recaudación en un día, se convertía en oro. Incluido sus sucesivos protagonistas que hoy en día son estrellas del cine y la televisión. Era tentador volver a ponerlo en escena y Drive lo ha hecho con un apabullante nueva puesta en escena. Aclarar que no vi la producción original, solo hablaré de lo que vi anoche en el Coliseum. Y no la vi simplemente – a pesar de ese dato me encantan los musicales- no me ‘llegó’ el espectáculo, no me interesó esta historia. Por lo tanto, me enfrenté a esta puesta a punto del musical con cierto recelo… muy especialmente por las proyecciones que suelen ser todo menos ‘emocionantes’ y el libreto de este musical de eso tiene mucho.

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Tras un número de apertura, Hoy no me puedo levantar, apabullantemente… espectacular y, todo sea dicho de paso, frío, muy frío, el espectáculo va ganando a medida que las notas van sonando afinadas. Y en esas piezas afinadas está un Daniel Diges que es en este Mario donde encuentra su roll ideal, nunca le había visto darlo todo en escena de esa forma. Quizás también sea por la reacción que provoca este musical entre el público que aplaude y corea a los protagonistas en la práctica totalidad de los números. Y entre las notas desafinadas las escasas líneas cantadas por Ana María Polvorosa y Canco Rodríguez, que se ‘lucen’ eso sí con sus personajes. Para Rodríguez fueron buena parte de los aplausos. Merecidos, tiene una vis cómica innegable y hasta en tv consigue destacar. Desafinado también es esa apabullante apuesta por ‘atronar’ al personal con chorricientos watios de sonido y, sobre todo, por utilizar música grabada… Me da mucha rabia que un espectáculo de este calibre y, ¿Por qué no decirlo?, de esta calidad por encima de la media caiga en la imperfección por estos pequeños detalles que deslucen el global de un espectáculo que, con los mimbres adecuados, me hubiese emocionado. Un musical lleno de coreografías coloristas que se entremezclan con números más íntimos en los que, al menos anoche, el sonido- hubo algún momento en el que ‘atronados’ por la música no se escuchaba a los solistas- no estaba a la altura. Creo que le sobran proyecciones insisto, la escenografía tradicional tampoco está tan mal y, sobre todo, da sensación de verdad, esa que puede llegar a emocionar. Y si nos entretienen con proyecciones en 200 dimensiones nos olvidamos que el TEATRO es el lugar de la emoción y el segundo acto pierde fuerza emotiva. Eso sí nada que reprochar a buena parte del reparto ni mucho menos al libretista, David Serrano, que ha conseguido uno de los pocos musicales jukebox que tiene una historia interesante que contar. Nada que ver con los insulsos 40 el musical y Más de cien mentiras, también marca Drive. Si se le da ‘una vuelta’ a la producción volverá a ser un pelotazo, no tengo ninguna duda.

El álbum de La Meller

Con motivo del estreno de la nueva producción del musical Por los ojos de Raquel Meller en el Teatro Reina Victoria os ofrecemos una selección de fotografías de escena del espectáculo además de vídeos exclusivos y fotos de la escenografía del espectáculo original, que ha triunfado en la madrileña Sala Tribueñe. Para esta nueva puesta a punto del brillante espectáculo de Hugo Pérez se ha contado con la coproducción de un valor seguro de la escena, Juanjo Seoane.

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Una selección de imágenes de la escenografía del espectáculo original en la madrileña Sala Tribueñe.diseños originales

Un Madrid sin teatros. Un Madrid sin alma: "De fiebres, bodas, actores y otros bichos raros"

Nos sumergimos DESDE MI BUTACA en cuatro espectáculos de la cartelera madrileña tan distintos… como los espacios en los que se representa. Esta temporada seguiremos reivindicando todo tipo de espacios escénicos en la capital. De los teatros comerciales a las salas más alternativas tendrán cabida en este “Un Madrid sin teatros. Un Madrid sin alma” que nació como un grito en voz alta para reivindicar nuestro teatro que, hoy más que nunca, merece ser CELEBRADO.

Comenzamos esta nueva etapa haciéndonos devotos… del Santo Membrillo. Cerda ha abierto la temporada de ese ‘milagro escénico’ llamado La Casa de la Portera. Un espectáculo en lo que uno lo único que puede hacer es… dejarse sorprender. Una comedia transexual místico-musical con aroma psicalíptico, ¿Suena raro de cojones verdad? Pues sí, lo es, pero también es muy divertida. Las carcajadas empiezan a resonar en las paredes de esta portería desde el momento en el que conocemos a las habitantes de este particular universo místico. Y en ese pintoresco microcosmos solo podemos rendirnos al influjo de la palabra en la voz de Inma Cuevas, una monja inductora y practicante que  consigue dar verdad a un texto que en otras manos podría haber resultado, con todos los respetos, bochornoso. Hace creíble lo inverosímil. Eso es una ACTRIZ. Y encima la disfrutaremos por partida doble en los próximos meses. En La nieta del dictador y en True West. Estaremos atentos.

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Y damos un salto al vacío y nos sumergimos en el mundo… del vodevil. En el Teatro Marquina, Una boda feliz ya puso su primer ‘No hay localidades’ hace unos días. La culpa la deben tener las carcajadas que provocan este matrimonio de convivencia entre los ‘machotes’ Agustín Jiménez y Antonio Molero. Una historia de enredos en el que las puertas se abren, se cierran… y se mueven a discreción. Y siempre es un placer disfrutar del trabajo de un actor como Francesc Albiol, convincente en todos los registros y que cuando se ‘desmadra’ como en este caso, consigue brillar con luz propia. Las risas más necesarias que nunca harán de estas nupcias -que les advierto que no se ven nunca en escena- uno de los ÉXITOS de la temporada.

 “Traemos con nosotros al perro guía”. El sábado La fiebre tuvo unos espectadores muy especiales. El poder evocador de la palabra permitió que un grupo de invidentes disfrutasen de la magia del teatro. En escena, Israel Elejalde, que se ha convertido en uno de los actores que más ha sobresalido en las tablas en los últimos años con sus trabajos a las órdenes de Miguel del Arco o en esa delicia llamada Maridos y mujeres. Y nos sumergimos en esa asfixiante habitación de hotel de un país del Tercer Mundo de ahí viajamos con él a los diversos espacios que habitan en su conciencia. Un ser en tierra de nadie que pasea por las calles mientras corre la sangre de inocentes. Él fue un niño bien ‘envuelto’ en su infancia y ahora decide reflexionar sobre lo que es lo mejor para él en este mundo podrido. Un texto que reflexiona, pero sobre todo y lo más importante un tour de force interpretativo que en manos de un actor de superlativo talento como Elejalde coge mucha altura. Un recital in crescendo que acaba con un Elejalde que se desgarra emocionalmente antes de entrar en caída libre. En La Cuarta Pared hasta el 15 de septiembre y con la colaboración en escena de la chelista y actriz Alba Celma.

Desde una butaca sucia y vacía que en otro tiempo fue una simple silla desde la que se enamoró del teatro de variedades cuando era pequeño, una vieja gloria del teatro reflexiona sobre lo que para él ha sido su oficio y su forma de entender la vida. Júbilo Terminal es el autohomenaje de un divo del teatro que deambula por el escenario siendo Hamlet, Cyrano y Puck. Y nos hace cómplices de esa pasión que le ha llevado a estar 40 años entre tinieblas. Medita y se pregunta emocionado ¿Dónde están los aplausos y la mujer que se enamoró de mi forma de actuar? Pero no crean que Júbilo Terminal es un espectáculo condescendiente con los actores y con el mundo del teatro, nada más lejos de la realidad. Al otrora divo de la escena le sale y, permítanme la expresión, una ‘mosca cojonera’ que pone sobre las tablas una visión muy distinta del teatro. Ella es aún una joven promesa, cuando pienso en ese término inevitablemente me acuerdo de Juan Luis Galiardo que se definía a si mismo como “La eterna joven promesa”, vaya por delante mi recuerdo para él. Volviendo al júbilo, la actriz se enfrenta al maestro al que una vez mandó una misiva de admiración. Fue la noche que le vio hacer Hamlet. Y desde ese día, el veneno del teatro se la quedó dentro. Hoy, esa carta parece un dardo envenenado y fustiga al actor reprochándole la vanidad que ha derrochado en infinidad de actos ‘de cara a la galería’. Y con esta romántica del teatro se cuelan en escena los gritos del 15M y la eterna pregunta de sí debe ser el teatro un acto de contestación a la realidad social que nos toca vivir. Un enfrentamiento entre 2 concepciones de entender el teatro, pero que en el fondo confluyen en una pasión común por vivir la ficción más verdadera, la que cada noche crea la magia del teatro. Y en eso tienen mucha culpa dos actores que cada noche, independientemente del número de espectadores que haya en la sala, se dejan la piel sobre el escenario dotando de emoción y de VERDAD las tablas. José Pedro Carrión, historia viva de nuestra escena, nos ofrece un recital interpretativo de primer orden, donde la palabra y el actor pasan a primer término para conseguir emocionarnos. Y vaya si lo consigue este actor que fue rey, bufón y espadachín. Y le da la réplica una actriz soberbia, toda una revelación, Valery Tellechea. Sería una pena que esta bellísima apuesta, que enamorará a todos los amantes del TEATRO, pasase desapercibida en la cartelera. Aunque ahora que lo pienso, más bien sería una… vergüenza. Son apuestas como estas las que dan sentido y vida a espacios como El Sol de York. Yo que ustedes no me lo perdería, desde luego. Estarán hasta el 22 de septiembre de jueves a sábado a las 20:30h y los domingos a las 19h.

El capitalismo según Irene Escolar, Nathalie Poza y Silvia Marsó

Un grupo de artistas multidisciplinares haciéndose preguntas sobre el mundo en que vivimos. Un espectáculo de riesgo, de compromiso estético, de belleza perturbadora. Teatro. Circo. actores bailando, bailarines volando, lanzadores de cuchillos. Y locura. Eso y mucho más es la experiencia teatral Capitalismo, Hazles Reír, un espectáculo cuya temática nació un día en que Aitana Sánchez Gijón confesó: “Me llamo Aitana y soy capitalista”.

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A partir de ahí y bajo la dirección de Andrés Lima, en colaboración con Joseba Gil, el Taller de Investigación Teatral Contemporáneo ha reunido a más de 100 artistas y teóricos en torno a la economía y su impacto en nosotros. Después de meses de trabajo en grupo, por fin el Taller presenta Capitalismo: una creación en directo, un espectáculo vivo que cada noche será diferente y que tendrá una duración de más de dos horas.

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Un espectáculo que se hace preguntas sobre el cataclismo que nos ha tocado vivir: ¿Estamos asistiendo a la muerte del capitalismo? ¿Y cuánto durará esta agonía? ¿Serán años? ¿O siglos? ¿Va a explotar algo? O, por el contrario, ¿ese algo está en su mejor momento? ¿O, quizás, que explote querrá decir que está en su mejor momento? Y mientras tanto hazles reír con este espectáculo que cuenta con un reparto de verdadero lujo con nombres como el de Irene Escolar, la citada Aitana Sánchez Gijón, Edu Soto, Luis Callejo o el propio director que cada noche dirigirá en la pista este montaje que ha escrito el siempre irreverente Juan Cavestany. El espectáculo se podrá ver en el Teatro Circo Price del 10 al 29 de septiembre.

DESDE MI BUTACA hablamos en exclusiva con tres de sus protagonistas femeninas: Irene Escolar, Silvia Marsó y Nathalie Poza. Puedes escucharlas en nuestro podcast.

Entrevista a Silvia Marsó

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Entrevista a Irene Escolar

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Entrevista a Nathalie Poza

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Juan Diego Botto se hace cargo de la programación de la Sala Mirador

Cuando el Parlamento es un teatro, el teatro debe ser un Parlamento

Juan Diego Botto hace suya la máxima del mayo francés

El espíritu de la línea de programación será un teatro a pie de calle, un teatro que abra las puertas para mostrar y mostrarnos esos rincones de realidad que se escapan a las versiones oficiales. Un teatro que se atreva a develarnos secretos del corazón humano o miradas sobre la crudeza de una crisis que está devorando a una generación entera. Creen que el teatro es ese lugar donde creadores y espectadores podemos acercarnos a pensar y pensarnos de forma colectiva. Y en épocas de crisis esos espacios de pensamiento son más necesarios que nunca. La idea es que el teatro se llene de propuestas, de ideas, que apenas pare la actividad. Tendrá cabida el teatro, pero también la danza, la poesía, fundar ideas, compañías veteranas y nuevas, para adultos y niños, gente de aquí y de fuera, que el Teatro Sala Mirador se convierta, más si cabe, en punto de encuentro, de reflexión colectiva.

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Para ello, la temporada contará con nombres como Alberto San Juan o Sergio Peris Mencheta, con puntales de la escena madrileña actual como Pablo Messiez, con el humor irreverente de Mongolia, con indispensables como Juan Margallo o la propia Cristina Rota, que estrenará en breve su próxima producción teatral. La temporada arrancará con éxitos necesarios como El Rey Tuerto  o Fuente Ovejuna: Ensayo desde la Violencia, avaladas ya por público y crítica, o con estrenos como el de Perdidos en Nunca Jamás, que ha querido iniciar su andadura en las tablas de la Mirador. Habrá, por supuesto, más Katarsis del Tomatazo, que cumple este otoño 18 años en cartel, en tiempos en los que las funciones apenas logran sobrevivir un par de temporadas. Frente a los aniversarios, habrá caras nuevas, una de las señas de identidad también de la Sala.

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La Fundación Centro de Nuevos Creadores, en el marco de su programa de inserción laboral “Promoción de nuevos dramaturgos, directores y actores”, seguirá apoyando el trabajo de los más jóvenes que buscan su primera oportunidad. Habrá danza, como siempre y como nunca, con un ciclo 3D lleno de talento, habrá un espacio estable para la poesía en la voz de los propios poetas, y habrá muchas sorpresas…, en definitiva, arte, mucho arte. 

Arriba el telón (I): De bodas, secretos inconfesables y revoluciones ochenteras

DESDE MI BUTACA os presentaré en las próximas semanas una serie de posts sobre la nueva temporada teatral. ARRIBA EL TELÓN. En esta primera entrega nos centraremos en tres de los primeros estrenos de la temporada: Una boda feliz, Desclasificados y Hoy no me puedo levantar.

Llega al Teatro Marquina una comedia dispuesta a llenar el patio de butacas de risas. En Una boda feliz, Roberto, un soltero empedernido, va a heredar de una lejana tía. Pero para poder acceder a la herencia ella le ha impuesto la condición de que se case en el plazo de una año con la intención de que siente cabeza de una vez. Como él no quiere renunciar a su vida de mujeriego, le propone a su mejor amigo, Lolo, casarse con él y así cubrir el expediente. Ese matrimonio de conveniencia, para lo bueno y para lo malo, se va a convertir pronto en una pesadilla. La comedia junta a nombres muy queridos por el público como los ‘televisivos’ Antonio Molero y Agustín Jiménez. Las risas están aseguradas en este montaje dirigido por el omnipresente en la cartelera madrileña Gabriel Olivares.

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De un tono muy distinto es el montaje Desclasificados, que pudimos ver hace unos días DESDE MI BUTACA. El presidente del gobierno se ve salpicado por un supuesto delito cometido en el pasado. Le toca enfrentarse a una dura y, aparentemente, íntegra entrevistadora para intentar aclarar lo qué ocurrió realmente. Joaquín Climent es un presidente que no mueve ni una ceja ante las acusaciones. Representa a la perfección el roll inquebrantable que se marca desde el retrato que preside su despacho. Su entrevistadora será una Alicia Borrachero que, como ya demostró en Agosto, dota al personaje de una verdad de la que solo los grandes son capaces. Algo desmoronará su oportunidad de oro y, entonces, la íntegra periodista tendrá que ceder ante un inesperado desarrollo de los acontecimientos. Sufrirá una asfixia emocional de la que la será imposible salir. Cierra el reparto un Jordi Rebellón que coge un vuelo mucho más alto de lo que su televisivo personaje, Vilches, le ha permitido hasta ahora. Una obra que va más allá de la relación de los medios con el poder y que supone un interesante punto de partida a la temporada teatral 2013-2014.

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Cierra este particular triunvirato teatral la vuelta más esperada de la temporada… HNMPL. El musical con las canciones de Mecano vuelve a la cartelera madrileña el día 12 en una nueva producción que viene dispuesta a revolucionar y a emocionar en la gran vía madrileña. En el reparto harán sonar los temas del grupo de Nacho Cano, nombres como el de Daniel Diges, Adrián Lastra, Ana María Polvorosa, Canco Rodriguez y Manuel Tallafé.

Notas desde la Menéndez Pelayo: "Teatro de ideas sin anestesia"

El teatro ayuda a mi vida, me hace feliz y me ayuda a vivir cuando no escribo

Juan Mayorga

Una noche Juan Mayorga vio “salir de las sombras a Nuria Espert” y entonces descubrió que una de sus pasiones sería el teatro, un arte de futuro reflejo de la fragilidad del ser humano. En su comparecencia por la entrega del Premio La Barraca de la UIMP evocó un tiempo en el que el poder político apoyó ese acto de amor a la gente que es el teatro. Esa Barraca que recorrió España, con parada en la propia universidad incluida, que llevó un teatro culto y, a la vez, popular. Este autor inquieto  que se mantiene “a la expectativa de ese crítico que me enseñe sentidos ocultos de mi obra” reivindicó la importancia del profesor, del docente entregado que como el profesor de El chico de la última fila viven por y para enseñar a sus pupilos. Uno de esos profesores y teóricos apasionados por enseñar es José Luis García Barrientos, a cuyas clases tuve la suerte de acudir en el Máster en Historía, Teoría y Crítica del Teatro por la Universidad Complutense. Él leyó el laudatio a Mayorga al que definió como “un artista admirable, sin paliativos”. Filósofo y también matemático, el autor de la celebrada Himmelweg se ha caracterizado por “un teatro de ideas sin anestesia”, pero lejano a los maniqueísmos ideológicos que asolan el arte en los últimos tiempos. Así, pone en escena un trocito de temas que nos siguen conectando como seres humanos. Temáticas que nos emocionan y que nos hacen examinar la vida. Celebración, crítica y utopía. Un lugar frente al que los cobardes tuviesen miedo. Una vida inesperada que te desestabiliza. Eso y mucho más es el TEATRO para el reciente Premio Ceres. Y entre los proyectos de esta mente en constante ebullición creativa se encuentra El arte de la entrevista, título tan evocador como prometedor, cuyas páginas tendré la suerte de recorrer gracias a la generosidad del autor. Para verla en escena habrá que esperar a diciembre cuando se estrene en Avilés nada menos que con Luisa Martín y Alicia Hermida.

Tres momentos de la entrega del Premio La Barraca.
Tres momentos de la entrega del Premio La Barraca.

Y estas ya tradicionales “Notas desde la Menéndez Pelayo” terminan con este colofón insuperable. Solo nos queda esperar que en 2014 de nuevo este “faro de conocimiento” en palabras de Mayorga nos vuelva a iluminar gracias a esos MAESTROS que pasan por sus aulas y a esos trabajadores que cada año nos hacen el trabajo informativo más llevadero en la Península de la Magdalena. Personas como Marta, una de las chicas de actividades culturales a la que los asiduos a la UIMP conocen bien y a la que pueden ver en la foto que ilustra esta entrada. Nos vemos el año que viene, seguro.

Javier Cifrián: "Cuando pisé el teatro por primera vez…Cupido me lanzó una flecha"

 “Me preguntaron que si eras famoso y yo les dije que no veía la tele”. A la orilla del mar, en una terracita costera de Santander, el camarero desconoce la identidad de nuestro entrevistado cuando unas jóvenes y su madre se acercan a Cifrián para pedirle una foto. Y eso que se ha convertido en una cara conocida no solo de la televisión, sino también del cine. En la pequeña pantalla nos ha hecho reír con Agitación + IVA y nos ha hecho sacar el Sherlock Holmes que llevamos dentro con Hermanos y Detectives. Esta historia de una pasión comenzó la tarde en que este cántabro descubrió El tartufo de Moliére y entonces el veneno del teatro se le quedó clavado en lo más hondo. Televisión, pero también cine. El próximo Oriente le abrió las puertas del Séptimo Arte de la mano de nada menos que Fernando Colomo. Aunque admite que hace menos teatro de lo que le gustaría por compromisos familiares, evocó recientemente sus tiempos de estudiante con la obra Roma en la Sala Azarte de Madrid. Ahora, le veremos por partida doble. En Vive cantando desde el próximo martes en Antena 3 será un futbolista retirado por una lesión. Una serie que ha conseguido emocionar al protagonista del cortometraje Oxitocina. Y solo un mes después vivirá una gran aventura evocando los tebeos de Zipi y Zape. 

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¿Cómo ha sido trabajar a las órdenes de Óskar Santos en Zipi y Zapi y el club de la canica?

Ha sido una experiencia fantástica. Aquí los protagonistas son los niños y Javier Gutiérrez. Mi personaje es de apoyo, pero a los actores nos gusta decir que no hay personaje pequeño. Trabajar con él ha sido una gran experiencia, tenía muy clara la película. Enriqueció muchísimo su dirección la idea que tenía yo sobre el personaje y la puesta en escena de cada secuencia de la película. 

Haces de un profesor de gimnasia tartamudo, ¿Ha sido difícil huir de los clichés?

Hemos huido de buscar la comicidad a través de su tartamudez. No queríamos que se convirtiese en un motivo de chufla. Tiene ese defecto debido a una timidez casi enfermiza, tiene sus motivos. Me preparé con un logopeda y con la ayuda de algunos amigos intenté encontrar la verdad del personaje. Falconetti impone un régimen carcelario en el colegio y mi personaje apuesta por un modelo de educación muy diferente. Él quiere que los niños crezcan en un entorno sano, lleno de valores. Como es muy diferente su punto de vista al de las altas instancias de la institución, de alguna forma chocará con ese sistema y, por ello, será relegado a un segundo plano.

Me comentaba Javier Gutiérrez que más que una adaptación fiel al espíritu de los tebeos era una traslación de ese universo al género de aventuras y misterio de películas familiares como El club de los cinco o Los Goonies...

Totalmente. Es importante señalar que no es una adaptación de ninguno de los tebeos, es una historia totalmente nueva. Una historia familiar llena de misterio y muchas aventuras.

Vive cantando es más que una comedia… una tragicomedia como la vida misma en donde has tenido la oportunidad de interpretar un personaje, Mariano, con el que por fin vas a explotar tu vena más dramática…

Es una comedia dramática. Pretende reflejar un estrato de la vida social de nuestro país. Vemos cómo afrontan los problemas en un barrio bajo el prisma de un director que imprime su alma en cada proyecto, Miguel Albadalejo. Mariano es un hombre noble venido a menos. Es un ex jugador del Rayo Vallecano que tuvo que dejarlo todo por una lesión. Entonces, cambiará su vida completamente cuando monte el “Bar El Caño”. Empieza a ver la vida de otra manera. El triunfo nubla a la gente, pero él se ha dado cuenta de que la vida real es muy difícil de llevar. Tengo que dar las gracias por esta ‘golosina’ de personaje. Es una suerte tener un personaje dramático… sin abandonar la comedia eso sí. Esta serie me gusta por reflejar que no todo en la vida es drama ni todo es comedia. Y la guinda a esos guiones lo pone que nos hacen cantar… 

Precisamente, ¿Es el karaoke se convierte en el punto de encuentro de los personajes verdad?

Sí, desde luego, aunque en mi caso yo tengo mi propia localización que es el bar. El karaoke, el bar y las casas de los vecinos del barrio van a ser las principales localizaciones.

Hablaba hace unos días con toda una veterana de las tablas como Aurora Sánchez que decía que era difícil a veces que la vieran en otro tipo de papeles, ¿Has tenido miedo al encasillamiento?

Para nada, ¿Alguna vez le dijeron a Humphrey Bogart que estaba encasillado? Lo dudo. Por esa regla de tres, un fontanero también lo está. Yo creo que lo importante son los guiones. Si estás especializado en comedia, bienvenido sea. A mi de todas formas, me gusta más la comedia. Me lo paso muy bien la verdad. Y si haces drama al final sufres. De todas formas pienso que los actores que somos capaces de hacer reír podemos hacer llorar más fácilmente. Estoy seguro que va a sorprender al público mucho si logro conmoverlos con mi personaje en la serie, aunque es un placer que me reconozcan por ser un actor que les hace pasar buenos momentos. 

Volviendo a Vive cantando en el reparto se encuentran veteranos como Manuel Galiana que se mezclan con una debutante como Roko, ¿Va a ser una mezcla explosiva de intérpretes?

Desde luego y Roko va a ser la revelación de la serie. Tiene cierta formación como intérprete y eso se nota en cada una de las canciones que interpreta. Lo ha trasladado a la interpretación y hace un trabajo realmente bueno en la serie. 

Y si te ocurriese como a Mariano y tuvieses que dejar tu profesión, ¿Podrías entender tu vida sin este oficio y ‘conformarte’ con otra cosa?

Está claro que algo muy trágico le tiene que pasar a un actor para que deje su oficio. La verdad es que nunca me lo he planteado y espero no tener que hacerlo nunca. Sería algo realmente duro para mi. 

"Vive cantando", una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada.
“Vive cantando”, una de las grandes apuestas de Antena 3 para esta temporada.

Previamente tuviste dos experiencias reseñables en la pequeña pantalla, Hermanos y detectives y Agitación + IVA, ¿Cómo recuerdas esos dos trabajos televisivos?

Agitación + IVA ha sido mi niño pequeño, mi primera experiencia en el primetime. Tengo un recuerdo maravilloso de esa época llena de grandes compañeros y amigos. Es un producto que habla por si solo. Nos divertíamos mucho grabándola. Me levantaba todos los días con una sonrisa por ir a pasármelo bien con mi trabajo. La verdad es que soy un afortunado. Nunca he tenido la sensación de ir a trabajar. Intento que cada experiencia sea un juego. En el programa la clave del éxito estaba en que nuestros sketches llegaban a todo tipo de públicos. Una persona se podía ver identificado con uno y otras con otro. Me siento muy orgulloso de que la gente la siga recordando con cariño gracias a las reposiciones de La 7. Con Hermanos y Detectives tuve mi primer gran trabajo en televisión, tengo un gran cariño a esa serie y a mis compañeros. 

Saltamos al cine donde debutaste con El próximo Oriente, ¿Cómo fue trabajar a las órdenes de uno de los grandes de nuestro cine, Fernando Colomo?

Trabajar con él ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Como es arquitecto, tiene la película pensada a la perfección. Como vivíamos muy cerca, nos íbamos juntos al rodaje. Todos los días le preguntaba si le había jodido la película y él me contestaba que estaba muy bien. Lo que pasa es que yo tenía muy poca confianza. Mi experiencia había sido televisiva y el cine es un medio mucho más lento, pero me gusta mucho poder preparar el personaje con detenimiento. En televisión solo se repite por motivos de fuerza mayor, pero el cine es mucho más detallista. 

Y del cine al cortometraje donde has participado en trabajos como Oxitocina de José Luis Santos, ¿Crees que el cortometraje es el mejor campo de pruebas de los jóvenes talentos?

Desde luego, no hay un director de cine que no haya hecho cortometrajes. Es fundamental que reciban apoyos. Deberían saber algunos de los que mandan que apoyar la cultura es sinónimo de buena imagen de un país fuera de nuestras fronteras. El mundo del cortometraje es muy diferente al del cine solo a nivel de medios. Yo venía de rodar Zipi y Zape, una superproducción, y, de repente, pasar a un corto con 600 euros de presupuesto es algo mágico. Entonces salir a pagar la OLA del coche se convierte en la principal preocupación. Es un contraste maravilloso. Estoy abierto a cualquier tipo de proyectos, son los guiones lo que me atrapa. Eso me pasó con José Luis. Me llegó el guión por alguien al que tengo muchísimo cariño como es mi amigo Paco España de Sotocine y al leerlo no pude decir que no.

Y del corto al teatro, medio en el que has participado recientemente en la obra Roma, donde una sala como Azarte os llevaría a un contacto directo con el público, ¿Cómo fue respirar con el público?

Me llevó a otro tiempo. Recordé la época en que hice teatro bar durante la carrera de Arte Dramático. Es casi otro género. Estar en una sala alternativo es algo que no tiene comparación. Oyes la respiración y, si tienes los sentidos bien agudizados, puedes escuchar los latidos de su corazón. Tiene una magia muy especial. 

Me imagino que tus comienzos estarían ligados precisamente al teatro aquí en Cantabria, ¿No?

Te sorprenderá, pero nunca me he subido a un escenario en Santander. Un amigo me invitó al teatro y a los cinco minutos ya sabía qué hacer con mi vida. Quería ser actor. El veneno del teatro se quedó muy dentro de mi. Con El Tartufo de Moliere, Cúpido me lanzó una flecha y aún hoy la tengo clavada en el corazón. Cuando llevo tiempo sin trabajar, me doy cuenta de que lo necesito, es algo totalmente vocacional. Después de esa función, me apunté a la escuela del Palacio de Festivales y comencé con el curso ya empezado. Al acabar el año académico, me apunté a la escuela de Arte Dramático de Canarias, ideal para trabajar con profesores de toda Europa. 

Y si miramos hacia el futuro, ¿Con qué sueña Javier Cifrián?

Mi sueño más inmediato es que el público disfrute como yo lo hago con Vive cantando. Es la primera vez en mi vida que me emociono leyendo un guión. Se me caían las lágrimas cuando me llegaron los dos primeros capítulos a casa. Y por supuesto espero que funcione Zipi y Zape, ya que tiene una factura que parece una película de Hollywood. Estoy superorgulloso de haber participado en esa película. 

Mi sexta "Gran Noche"

Una familia al completo a mi lado observa el concierto. La hija adolescente parece que es contagiada por el entusiasmo de la madre desde los primeros acordes de Mi gran noche que llegaría tan solo cinco minutos después de comenzar el concierto. En un segundo plano, permanece el pequeño de familia, de unos 10 años, que mira discreto y apoyado en los hombros de su padre a Raphael.

Y se presenta ante su público “Feliz de cantar hasta que ustedes quieran”. Y gracias a ese excelso repertorio, la noche del pasado domingo en Torrelavega fue, una vez más y en mi caso ya van seis, una GRAN NOCHE… Unas 10.000 personas abarrotaron el Boulevard Demetrio Herrera de la ciudad cántabra para disfrutar de, ojo al dato, 160 minutos de espectáculo, pocos lo hacen en un tiempo en que los 90 minutos e incluso menos se han convertido en el estándar de los conciertos. “Vaya repertorio que tengo, ¿Cómo he podido aprendérmelo?” lo dice el de Linares en uno de los conciertos de la gira Mi Gran Noche, que le llevará a su espacio talismán, el Teatro de la Zarzuela, del 10 al 15 de septiembre. Y comienza un espectáculo que es pura “provocación” y es que “sigue siendo aquel” que un 11 de noviembre de 1999 me convirtió al raphaelismo… por así decirlo.

Entrada de aquel 11 de noviembre de 1999.
Entrada de aquel 11 de noviembre de 1999.

14 años después sigue conservando una fuerza que es un verdadero “escándalo”. Ahora que el tiempo ha pasado él no ha dejado de lado la competición. Sigue siendo el más competitivo o, mejor dicho, sigue siendo el ARTISTA por antonomasia en nuestro país. Y un tema como La canción del trabajo se convierte en uno de los más coreados de la noche, ¿Alguna vez había sido más pertinente cantar esta canción que en esta apestosa crisis? Trabajaremos con fe y esperanza por conseguir un mundo mejor, muy utópico desde luego, pero con la música de Raphael al menos conseguiremos un momento de solaz esparcimiento. Un artista que, cual ave fénix, se ha reinventado una y otra vez… sin dejar de ser él mismo. Se adapta a un mundo muy distinto al que conoció en sus comienzos, ahí le tienen presente en redes sociales como Facebook o Twitter (@RAPHAELartista) con una interacción directa con sus fans.

Raphael mostró a sus seguidores en Twitter su "imoprovisado" camerino en Torrelavega.
Raphael mostró a sus seguidores en Twitter su “improvisado” camerino en Torrelavega.

Al igual que yo me “enganché” a la fuerza de Raphael aquella noche de hace 14 años, el domingo pasado también se ganó unos cuantos adeptos. Entre ellos, el niño que miraba el recital entre los hombros de su padre. Su hermana le pregunta si le está gustando y el chavalín solo puede responder con un entusiasta movimiento de cabeza. Esperamos tener pronto una entrevista DESDE MI BUTACA con este titán de la música al que, aún lo recuerdo con cariño, conocí una tarde en un teatro madrileño.

*Extra, por primera vez uno de los artículos DESDE MI BUTACA traducido al ruso:http://raphaelspaceclub.com/rafael-novosti/moya-shestaya-velikaya-noch.html. Gracias a Raphael Space Club por la difusión.

Notas desde la Menéndez Pelayo: "Treinta años y un día"

Quererte, sí, y creerte. ¿Tú me esperas?
¿Me quieres Tú? ¿De veras que yo existo?
¿Tú me crees, Señor? Yo creo y quiero
creer en Ti, quererte a Ti y contigo.

Gerardo Diego

Hace treinta años José María Pou pisaba el ‘improvisado’ escenario de los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander. Lo hacía para homenajear al ilustre poeta Gerardo Diego. Y de nuevo volvieron a salir de la voz imponente del catalán treinta años y un día después esos versos llenos de alma. Lo hizo como ‘propina’ a una noche en la que deleitó al público con el estreno en castellano de El Gallitigre de Javier Tomeo tras descubrir la efeméride en un libro que le habían regalado a su paso por la capital cántabra. Una noche ‘mágica’ en la que la rotundidad del protagonista de A cielo abierto hizo que no se oyese ni un solo sonido en esta representación al aire libre. Ni siquiera los ladridos del perro de un vecino cercano que, a menudo, suelen hacer acto de presencia durante las representaciones del ciclo Noches de la Biblioteca de la UIMP, decidieron molestar al maestro de las tablas. No hubo tiempo tampoco para los dichosos silbidos del Guasap ni mucho menos para sonoras sintonías a ritmo de canción montañesa. Metido en la piel de un payaso, con nariz roza incluida que confesó haber comprado por solo unos céntimos en Santander, presentó este monólogo como homenaje al autor de Amado Monstruo. Pou habla a su público y le cuenta un cuento que sin el bagaje de contador de historias que lleva el actor a sus espaldas no no creeríamos. Pero él saca sus armas de gran intérprete y nos sumerge en ese mundo circense en el que comprendemos que el gallitigre difícilmente superará las barreras de un mundo incapaz de comprender al diferente, al que se sale de la norma establecida. Y lo hace con un tono sobrio sin entrar en la estridencia ni en lo bufonesco, lo que le da una gran verdad y humanidad a este personaje. Y esa noche que dedicó a Tomeo el aforo estuvo a reventar, ¡Qué alegría ver que el TEATRO sigue interesando! El actor pasaba por Santander en un descanso de sus múltiples proyectos. Dirige ahora mismo Los hijos de Kennedy y se prepara para medirse sobre las tablas con otro GRANDE como es Lluís Homar. Estrenan en Barcelona, pero en enero pasarán también por el Matadero de Madrid con Tierra de nadie de Harold Pinter, una obra que no se ha representado nunca en España . Y muchos más proyectos tiene entre manos, pero eso lo contó off the record

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De charla con Pou tras la representación.

Y el teatro volvió a ser protagonista el miércoles en la Menéndez Pelayo con la representación de La lozana andaluza, una pieza que adelanta los cánones de la picaresca española. Esta lozana, entre celestina, curandera y prostituta, es una buscavidas sin complejos, una pícara que intenta sobrevivir en tiempos revueltos… como le pasa a nuestro teatro. Lo hace una compañía que adapta novelas clásicas que no suelen ponerse en escena. Y es que ante la crisis, toca agudizar el ingenio y por eso han montado esta obra que solo necesita 3 intérpretes. Un libro perdido durante siglos y que en los 70 fue adaptado al cine, siendo uno de los primeros desnudos de nuestro cine. Anécdotas aparte, la compañía ha revivido este montaje, cuyo ciclo pensaba ya extinto, por petición expresa de teatros de medio mundo. Aunque no tienen el poder de “comunicación” de la CNTC, su director admite que el clásico pasa por un buen momento en España, dentro de las limitaciones que siempre tiene ese enfermo perpetuo que es el teatro. Buen testimonio de ello lo dan montajes como El perro del Hortelano que la compañía 300 Pistolas representó recientemente en las salas Garaje Lumiére, desaparición que lamentaron los miembros de la compañía Morfeo Teatro, y Nave 73. Un clásico sin aderezos, sin escenografía ni vestuario rimbombante. Para Francisco Negro, director y protagonista de la obra,  “Lo importante es que se respete  al autor. Si adaptan la historia y el vestuario a la actualidad es lo de menos si se hace bien”.

Francisco Negro y Mayte Bona en el Palacio de la Magdalena.

Y el teatro seguirá siendo protagonista en los próximos días. Juan Mayorga presentará La lengua en pedazos en los Jardines de la Biblioteca  el lunes y  el martes recibirá el Premio La Barraca que otorga anualmente la universidad a una personalidad del mundo de las artes escénicas.