David Serrano: «Durante los ensayos teníamos la sensación de que éramos unos amigos que quedaban para tomar unas cañas»

Aunque desde que era pequeño, fue algo así como la versión peliculera del ‘Repelente Niño Vicente’, el teatro se cruzaría en la vida de David Serrano de la mano de Animalario. El musical ha ocupado una parte importante de su vida con películas como «El otro lado de la cama» y obras como la exitosa «Hoy no me puedo levantar». Un mundo, el del musical, que ya le apasionaba como espectador disfrutando de dos de sus películas favoritas: «Cantando bajo la lluvia» y «Melodías de Broadway». Hace tiempo que descubrió que los ensayos deben ser un momento agradable para el equipo y que si hay que parar para tomar un café se debe hacer por el bien de la función. Esa sensación, se ha visto corroborada con «La venus de las pieles», en la que los integrantes del equipo creativo se han convertido ante todo en buenos amigos. Y con la vista puesta en «Lluvia constante», que veremos en el Canal a la vuelta del verano, y en una posible película, dejamos a este director con la mirada puesta en su ordenador, donde trabaja incansable para sacar adelante nuevos proyectos que seguiremos con interés DESDE MI BUTACA. 

 

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¿Qué elementos atraparon a David Serrano de La venus de las pieles?

La vi en una matinal en Broadway. La disfruté mucho como espectador y tenía claro que también me iba a hacer disfrutar como director. Como director, al transcurrir en un único espacio, no puedes hacer cosas raras, aunque es cierto que hemos añadido elementos a la puesta en escena, que era muy sencilla.

Con el referente de la película de Polanski tan reciente, ¿Cómo definiría David Serrano su versión de la obra de David Ives?

Cuenta la relación entre el autor-director que va a montar La venus de las pieles y la aspirante a actriz protagonista. La historia se entremezcla de una forma muy inteligente con la propia obra que van a representar. Esa relación entre lo escrito y la realidad va evolucionando a lo largo de la obra. Lo interesante con respecto a la película es comprobar cómo con el mismo texto se puede llegar a sitios muy diferentes. La película no me fascinó, lleva una dirección muy diferente a cómo yo la concibo. He hecho pocos cambios en el texto. Quizás el más significativa sea una llamada de teléfono, que la hemos retrasado un par de páginas. Así mismo podría añadir que la adaptación es bastante metateatral, con guiños al espectador y a la propia obra.

¿Qué ha descubierto David Serrano de Clara Lago como actriz en esta Vanda de la que todo el mundo del ‘gremio’ lleva hablando desde su estreno?

Aunque sólo tenga 24 años, hemos descubierto que es una de las grandes actrices de este país. Es su segunda obra, su primer prota, es un espectáculo ver la verdad que tiene en escena. Es atractiva y muy payasa. No es fácil encontrar esas dos cualidades y además con una gran energía y una verdad… Es muy fácil trabajar con ella, coge muy rápidamente las notas. Frescura y locura, eso le da al personaje.

¿Cómo ha sido el proceso de ensayos?

Cuando tienes actores tan buenos todo es muy sencillo. No hemos ensayado horas en exceso en las cinco semanas. Tienen unas parrafadas impresionantes, necesitan ir a casa a ensayar. Monto las obras en una semana y a partir de ahí me gusta profundizar en los personajes. Cuando tienen un dibujo, el actor pierde el vértigo y desde la relajación pueden trabajar mejor.

Teníamos la sensación de ser unos amigos que quedaban para tomar unas cañas. Hemos creado un equipo de gente muy maja. Desde Daniel de Vicente, mi ayudante de dirección, a Alicia Rubio, actriz espléndida que también nos ha ayudado. Era muy sencillo. Tengo la obsesión de que pierdan la percepción de que están en un trabajo monótono. Intento siempre crear un ambiente cómodo y relajado. Si están cansados, pues cortamos antes y si tenemos que alargar un café por una charla interesante, lo hacemos. No perdemos el tiempo charlando en la cafetería, estamos haciendo piña, luego se trabaja mejor. Un actor no creo que más de tres horas de concentración pueda tener y me parece la mejor opción desconectar de vez en cuando.

Equipo de "La venus de las pieles"
Equipo de «La venus de las pieles»

Según me voy haciendo mayor, he ido comprobando lo poco efectivos que me resultan los juegos de improvisación. Prefiero lo del café, la verdad, suele ser más productivo. Eso sí, si están en ven les pido que estén al 100% el máximo tiempo posible. Diego y yo somos ya casi hermanos y a Clara la hemos acogido como nuestra hermana pequeña.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para David Serrano?

En el teatro tienes una libertad creativa absoluta. La inmediatez para levantar el proyecto es maravillosa y me permite centrarme en lo que más me gusta, el trabajo con los actores, sin intermediarios como en el cine. El disfrute que me supone hacer teatro nunca lo ha conseguido igualar el cine.

Te he oído comentar que has tenido varias veces la impresión de que parecía que te ibas a poder ganar la vida con el cine, ¿De alguna forma sientes que ahora te está ocurriendo lo mismo, pero con el teatro, que éste es tu nuevo camino?

Siempre he tenido mucha curiosidad por el teatro, aunque quisiese ser director de cine desde pequeño. Cuando empecé a conocer actores y ver sus obras, me empezó a fascinar el teatro, un mundo que apenas conocía, no iba al teatro nada. Cuando conocí al equipo de Animalario, me fascinó ese mundo. Antes de dirigir Días de fútbol, trabajé de ayudante de dirección de Andrés Lima. Llegué a faltar al montaje de mi película- que no se entere el productor, jeje- para ir a ensayar con Lima. Programé también la Sala 2 del Alcalá con la obra Últimas palabras de Copito de Nieve, experiencia del todo ruinosa económicamente. He producido obras de teatro y cada vez me lo paso mejor en el teatro.

Junto a Lima en una foto de Sergio Parra.
Junto a Lima en una foto de Sergio Parra.

¿Qué significa el mundo del musical en la vida y en la obra de David Serrano?

Soy un apasionado de los musicales. Es el espectáculo total, me fascina desde pequeño. Dirigir teatro musical es un follón, pero es una maravilla tener a un equipo tan grande a tus órdenes.

¿Se puede consolidar una industria a base de musicales jukebox como Hoy no me puedo levantar únicamente?

Estoy de acuerdo en que se deben hacer musicales autóctonos, pero la dificultad reside en que se necesita una inversión media cercana a los 3.000.000 de euros, sin subvención alguna. Es poco factible que un banco te apoye con un proyecto nuevo, que no tiene asegurado una mínima rentabilidad económica. No se puede pagar a una compañía de 40 personas con un 21% de IVA, cuanto más grandes son las productoras más sufren. Mira lo que ha pasado con Sonrisas y lágrimas… Me encantan los pasos que se están dando en los musicales de pequeño formato. Yo me declaro fan de La llamada, que creo que ha sentado un precedente y estoy seguro que en los primeros ‘bolos’ no cobraba el elenco, que lo hacían por amor al arte. Ahora mismo, estamos trabajando en unas condiciones… Ganaría mucho más si me dedicase a otra cosa. Es difícil que la gente ajena a este mundo entienda que estamos currando por amor al arte prácticamente. El musical sin ayudas y con un 21% de IVA no va a poder evolucionar hacia un espectáculo autóctono.

Es muy fácil criticar a los productores por hacer jukebox, pero sólo hay que mirar la cartelera del West End y de Broadway para darse cuenta de que es una fórmula que funciona muy bien. Te diré como curiosidad que Cantando bajo la lluvia o Melodías de Broadway son jukebox. El problema no es la fórmula, sino cómo se materializa esa fórmula. Cuando hay una inversión tan grande detrás, hay muchos intereses en juego, gente que opina creyendo que puede repetir un éxito pasado… Eso complica la creatividad, hay que lidiar con ello como se puede. Es una fórmula peligrosa, pero hay que hacerlo con la máxima dignidad posible. Otra cosa es que por esos intereses, te tengas que enfrentar a situaciones como las que se vivieron con el anterior Hoy no me puedo levantar. Ahora bien, el show actual es más que digno.

¿Has aprendido más de un éxito como Días de fútbol o de un fracaso como la muy reivindicable Días de Cine?

Nadie esperaba el éxito de Días de fútbol, la hicimos sin imaginarnos una reacción tan alucinante. Días de cine era más arriesgada, pero pensamos que parte de los fans de la otra película vendrían a vernos. Lo que hizo el primer viernes en taquilla era para pegarse un tiro. Me sirvió para relativizar. Ni el éxito es para tanto ni el fracaso tampoco. De hecho, tuve más ofertas después de Días de cine.

¿Qué queda del, y cito textualmente, “Repelente niño Vicente del cine” de tus comienzos?

Quiero pensar que soy un poco menos imbécil, menos sabiondo… Supongo que dentro de cinco años, tendré la misma percepción de que hace unos años era peor que en ese momento. Creo que voy sabiendo algo más y relativizando. Me pasaron muchas cosas de golpe y la pena fue que no supe valorar los éxitos que me vinieron de golpe por no haber sufrido antes el lado más amargo de esta profesión, esos momentos en que no hay proyectos a la vista. Si eso se vuelve a repetir- que lo dudo- supongo que lo saborearía con mucho más gusto.

Si miramos hacia el futuro, además de esa Lluvia constante, ¿Qué proyectos le esperan a David Serrano?

Estoy muy orgulloso de la línea de trabajo que estoy llevando a cabo con Cote Soler en el teatro. Se trata de producir un teatro comercial de calidad. Es una satisfacción muy grande dirigir a directores y voy a tener al director del momento en Lluvia constante, Sergio Peris-Mencheta. De hecho a Andrés Lima le he dirigido en 2 películas y a Gerardo Malla también le dirigí en Días de cine. Si eres listo, puedes aprender mucho de ellos. Además, trabajar con Roberto Álamo siempre es un lujo. Voy a seguir viendo obras sin plantearme el género. Sólo busco que me muevan como espectador y así seguro que me moverán como director. Y por supuesto, me encantaría hacer una adaptación de un musical americano sin las imposiciones de la franquicia. Además, el año que viene igual hago una comedia en el cine.

*Podéis descubrir más cosas sobre La venus de las pieles en nuestra crítica y en la entrevista a Clara Lago y Diego Martín.

Si la memoria de Terele hablase…

Antes de entrar a la clausura del Festival Internacional de Cortometrajes de Torrelavega, una persona se acerca a la homenajeada, Terele Pávez, y la pregunta «¿Qué vas a decir?» y ella no sabe qué contestarle. A la entrada del Teatro Municipal Concha Espina se agolpan premiados, invitados y curiosos que cada año acuden a la cita festivalera de la Capital del Besaya. Carlos Iglesias, Eloisa Vargas, Alexandra Jiménez, Alejandro Tejería y algunas autoridades como Susana de la Sierra, Directora del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), posan para los medios antes de entrar en la gala. 

1-

1929 historias compartidas. De los 1929 trabajos presentados en esta XV edición fueron premiadas Alacranes y Año Jubilar Lebaniego entre otras cintas. La Democracia de Borja Cobeaga fue premiada como mejor comedia, premio que recogió el cántabro Alejandro Tejelia, que hace un papel en el citado corto, sin duda uno de los mejores trabajos del año. Para Miguel Ángel Carmona, director del corto triunfador de la noche: «Este premio es un paso adelante para poder seguir contando historias». Su corto, Subterráneo, cerró las proyecciones de un festival en el que también fueron premiados los trabajos interpretativos de los actores Alexandra Jiménez y  Víctor Benjumea. 

2-

Mario Camus entregó a Terele Pávez el Premio Demetrio Pisondera. Con él compartió uno de los momentos más importantes de su dilatada carrera artística con la película Los santos inocentes.

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«Cuando he subido al escenario no me salían las palabras, me ha dado hasta un pequeño mareo y no sabía cómo agradeceros este premio». Terele Pávez ha mirado con emoción el recorrido por su carrera que ha hecho un vídeo previo: «Si la memoria hablase, si el corazón hablase se acordaría de todos esos rodajes». La actriz dedicó el premio a su hijo y a Mario Camus. Finalmente sólo pudo decir GRACIAS: «Esa es la palabra más adecuada para este momento».  Si os apetece disfrutar de sus palabras, podéis leer la entrevista que la hicimos DESDE MI BUTACA hace unos meses. 

4-

Clive Arrindell protagoniza «Cowboys»

Phil es un actor acabado que vive de las rentas de la celebridad que disfrutó pocos años atrás. Divorciado, sin amigos y con un hijo al que no trata desde hace más de un año, son las pruebas de que su vida personal no es más que el reflejo de la profesional. Un día recibe una oferta que su agente no le permitirá rechazar: hacer de acompañante de un niño de 5 años en un concurso de disfraces en un parque de atracciones.

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Durante años, Arrindell se convirtió en uno de los rostros más representativos de la Navidad en España. Era ‘El calvo de la Lotería’ que cada año repartía suerte a través de la pequeña pantalla. Bernabé Rico juega con la idea de que, precisamente, la suerte no hubiese acompañado a este actor británico. Es importante reseñar que lo que cuenta el cortometraje Cowboys es una mera ficción, producto de la creación del director que ha trabado en este cortometraje una montaña rusa de emociones, que acaba con un emotivo e inesperado final. Un trabajo cuidado, con una fotografía impecable, en la que destacan también los trabajos de Richard Collins Moore y el niño Rodrigo Martínez Rico, en un debut sobre las cámaras lleno de verdad, muy especialmente en la última escena de este trabajo que ha coproducido Tal y Cual Cinema con La Claqueta P.C.

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Clara Lago: «Procuro tomarme con calma y con humor el acoso de los paparazzis»

David Serrano, al que tendremos muy pronto DESDE MI BUTACA, ha juntado a una pareja de ensueño para «La venus de las pieles». En mitad de la vorágine por el éxito de «Ocho apellidos vascos», Clara Lago compone una Vanda magnética, de la que sólo puede caer perdidamente rendido el Diego del Pino de Diego Martín. Los protagonistas de uno de los fenómenos teatrales de la temporada atendieron en exclusiva a DESDE MI BUTACA.  Muy pronto, la crítica del montaje que se puede ver en las Naves del Matadero de Madrid…

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DIEGO MARTÍN

– Vuelves a trabajar con David Serrano, ¿Qué tiene de especial como director?

David es alguien que tiene mucha importancia en mi trayectoria tanto profesional como personal. Es alguien con quien me es muy fácil comunicarme, y ahora he podido disfrutar del comienzo de una madurez como director  (porque lo de antes era mera precocidad) que se adivina fantástica. Espero seguir siendo merecedor de su confianza, de la libertad total con la que se trabaja con él, y de su talento.

– Es la segunda experiencia de Clara Lago sobre las tablas, ¿Qué has descubierto de ella como actriz en esta Vanda?

La Vanda de Clara está llena de matices, de capas que se suceden y aumentan la fascinación del público por ella, fascinación que comparto como compañero suyo. Su libertad, precisión, sensualidad, madurez, frescura y desvergüenza y un poso de dama veterana  del escenario, inundan la función y nos lleva a todos por delante.

– Te has incorporado a Velvet, la última producción de Bambú que tiene fama de cuidar mucho las producciones, ¿Ese fue el motor de que aceptases?

Efectivamente el cuidado con el que se aborda la producción, y un amor por el detalle que se veía cada vez menos en televisión, y si añadimos que le dan mucha importancia a los repartos que confeccionan, pues el resultado es que uno está feliz de pertenecer a ese grupo, y que estoy disfrutando cada día de encarnar a un personaje que me divierte mucho hacer, rodeado de gente por la que me siento muy cuidado.

CLARA LAGO

-¿Cómo ha sido el trabajo junto a David Serrano, Diego Martín y el resto del equipo en los ensayos?

Ha sido muy relajado. Extrañamente «fácil». David estableció desde el principio ese clima de tranquilidad y relax a la hora de trabajar. A mi me ha dado mucha confianza, al igual que Diego. Ha sido una experiencia muy bonita, la verdad. Casi que no daba la sensación de ir a «trabajar». Ha sido todo desde el disfrute.

-Aunque con una larga carrera en el panorama audiovisual es tu segunda experiencia sobre las tablas, ¿Ha sentido ya por fin ‘el veneno del teatro’ Clara Lago con esta experiencia teatral?

La verdad es que sí. Creo que también ha tenido mucho que ver en ambos casos la compañía y el texto. Cuando el proyecto es tan apasionante y la gente con la que trabajas se convierten en amigos, es fácil que se convierta en una experiencia que uno quiera repetir.

-Te has enfrentado en plenos ensayos al ‘extra’ de tener puesto el ojo mediático sobre tus pasos, ¿Cómo estás afrontando este fenómeno mediático que ha supuesto Ocho apellidos vascos?

Bueno, el mundo paparazzi es bastante nuevo para mi. Es incómodo a ratos, pero intento no darle demasiada importancia, tomármelo con calma y con humor, porque uno ya sabe que se pasará. Se acabarán cansando. Y también tener en cuenta que esto responde al fenómeno de la película, que es algo por lo que estar muy agradecido.

La Firma Invitada: Tirso Calero

El próximo 6 de junio llegará a las salas la película Blockbuster, el sentido homenaje que ha querido hacer Tirso Calero a actores como Sancho Gracia, Paco Rabal y tantos otros inolvidables intérpretes. Hoy es La Firma Invitada un director que ha conseguido reunir en esta cinta a mitos de nuestro cine como Manolo Zarzo, Luis Varela, Jesús Gusmán y Fernando Esteso entre otros.

 

Un homenaje al séptimo arte, en general y al mundo de los actores, en particular. Ese era mi principal objetivo cuando me puse a escribir el guión de Blockbuster  y, posteriormente, cuando dirigí la película.

¿Y cuál fue el origen? Mi amistad con Sancho Gracia. Su vitalidad, sus ganas de luchar contra la enfermedad, su admiración por los actores veteranos, su respeto por el mundo del teatro… A pesar de nuestra gran diferencia de edad, nos hicimos muy buenos amigos. Compartimos confidencias, risas, viajes… Escribí el guión expresamente para él pero, lamentablemente, Sancho no pudo seguir luchando contra una enfermedad que le perseguía desde hacía varios años. Fue el propio Sancho, gravemente enfermo, quien me recomendó a Manolo Zarzo como alternativa.

Y Manolo ha sido un gran protagonista para Blockbuster. Interpreta a un veteranísimo profesional de la interpretación que es un compendio de grandes nombres como Sancho Gracia, Paco Rabal, Juanjo Menéndez, Fernando Rey, Juan Luis Galiardo o Carlos Larrañaga… Todos ellos ya fallecidos y para los cuales va dedicada esta película.

Lo que quería es que el espectador se emocionara, riera y llorara al lado de un actor que interpreta a un actor pero, en el fondo, no es más que un ser humano… Porque los actores, desnudos de ropajes y maquillajes, son tremendamente vulnerables. Es el lado menos conocido de la profesión. Lo que queda cuando se apagan las luces y los teatros se vacían.

Como referentes para abordar Blockbuster, debería citar a John Wayne que, en el ocaso de su carrera tuvo su homenaje-despedida en El último pistolero”o a Henry Fonda, que hizo lo propio en El estanque dorado.

Para mí, ha sido un honor poder dirigir a nombres míticos de la interpretación española como Jesús Guzmán, Luis Varela, María José Alfonso, Fernando Esteso…

Un momento del rodaje.
Un momento del rodaje.

El argumento de la película es sencillo. La aventura de un veterano actor que está de vuelta de todo y de un apasionado chaval que, queriendo aprender qué es el cine… descubrirá qué es la vida.

La película habla de la gente del cine, de lo que fue y de lo que es, de los sueños olvidados, de las promesas incumplidas… Es una historia de aprendizaje y de superación. Y de amistad. Todos los personajes del film, de alguna u otra manera, se mueven por sentimientos, por impulsos… Bien sea para vivir o para morir.

En definitiva, una película hecha desde el corazón para llegar al corazón de los espectadores. Un film humilde, sencillo, con un presupuesto muy ajustado y, sobre todo, con mucha verdad.

Una escena de la película.
Una escena de la película.

Sólo por ver el recital interpretativo de estos grandes veteranos, ya ha valido la pena el esfuerzo de invertir tres años de mi vida para levantar un proyecto tan arriesgado como Blockbuster.

Roberto Álvarez: «El teatro de Peris Mencheta es mágico»

 El director del grupo de teatro de su colegio no supo ver en él cualidad interpretativa alguna en este niño que miraba con cierta envidia a sus compañeros. Ni el Catecismo le dejaban leer. Pero la vida le tenía guardada muchas sorpresas. Cuando pensaba que la interpretación no iba a ser su camino entró en el Teatro de la Danza y ahí comenzó en una profesión en la que espera seguir jugando con proyectos como «Continuidad de los parques», que se podrá ver hasta este domingo en las Naves del Matadero de Madrid. 

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¿Qué le atrajo de un proyecto como Continuidad de los parques?

De base lo que me atrajo fue el nombre de Sergio Peris Mencheta, yo quería trabajar con él. Yo provengo de la compañía Teatro de la Danza que sentó todo un precedente al bailar los textos teatrales. En aquellos espectáculos había algo de sorpresa, de espectáculo total y eso lo veía en los montajes de Sergio. Propuestas inéditas, mágicas, que llamaban mucho la atención como fueron Tempestad e Incrementum.

¿Qué tiene de especial trabajar a las órdenes de un creador como Sergio Peris Mencheta?

Quizás lo más característico que tenga es su capacidad para jugar con todos los elementos que tiene en sus manos. Y en los ensayos también me encontré que escondía una filosofía detrás de ese trabajo práctico. Creo que entiende el proceso como algo terapéutico y esto se entiende muy bien cuando cuento que empezamos el proceso con un curso de clown y algunos juegos entendiendo el teatro como algo ceremonial. Y ese espíritu ha estado presentado durante toda el montaje. Se nota muchísimo la preparación previa que supongo que ha tenido en distintas escuelas a la hora de abordar el trabajo de una forma tan concienzuda.

En la obra se mete en multitud de personajes…

Los ensayos han sido duros por tener que transitar entre las emociones de tantos personajes, pero ahora es una gozada poder mutar cada noche en tantos personajes. Como espectador pienso que es muy entretenido vernos cambiar de personaje en este juguete escénico que le estamos ofreciendo.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para usted?

La televisión ahora está marcada por determinados estándares comerciales y algo parecido ocurre en el cine que ha perdido el carácter experimental y se ha vendido al mercado, pero todo ello lo digo sin menospreciar ninguno de estos dos campos desde luego. En el teatro se conserva la capacidad de jugar y eso es muy gratificante.

¿Cómo llega a este oficio Roberto Álvarez?

Yo iba a un colegio de curas y me encantaba ver a los niños actuar. El cura no me veía cualidades artísticas y no me permitió entrar en el grupo de teatro. Me rechazaron incluso para leer el catecismo. Yo nunca pensé que me dedicaría a esto. De hecho, estudié Ingeniería de Telecomunicaciones. Cuando estaba estudiando la carrera, hice un curso de pantomima y de ahí pasé al Teatro de la Danza, del que ya te hablé antes. Creo que la profesión me eligió a mi de alguna forma. Me comentó un psicólogo, al que he ido sólo dos veces en mi vida, que sobre los 22 años vivimos una etapa de indefinición personal que nos lleva a tomar un camino determinado por circunstancias familiares. Y quizás, de alguna forma, el hecho de que algunos familiares hubiesen cultivado su vena artística aunque no fuese de una forma profesional, potenció en mí la posibilidad de ser actor. Así, entré en Teatro de la Danza, me cogieron para hacer Mefistófeles y comenzó mi vida profesional en la interpretación.

Hace poquito se ha estrenado Dos francos, 40 pesetas, ¿Cómo fue ese rodaje?

Fue un lujo poder rodar en Zúrich. Por curiosidad, quise informarme de cómo se abría una cuenta en Suiza, en aquellos años que era ‘la moda’ ir a poner allí a buen recaudo el dinero. Entré a una oficina y me mandaron a otro imponente edificio para poder abrir una cuenta. Cuando entré, me metieron en una habitación y vino un mayordomo a atenderme. Me sentí como mi personaje que iba con su maletín a llevar sus dineros a Suiza. La escenografía real era impresionante. Había un montón de salas de reuniones vacías.

Una escena de la película de Carlos Iglesias.
Una escena de la película de Carlos Iglesias.

En cuanto al rodaje fue una gozada. De hecho, yo le había pedido directamente a Carlos Iglesias que me escribiese un papel cuando vi su primera película, Un franco, 40 pesetas. Lo que más me sorprendió era la verdad que había sacado de los actores. Sirva como ejemplo el hecho de que yo estaba convencido de que las protagonistas eran alemanas y cuando conocí a una de ellas en el estreno me dijo que era ¡De Móstoles!

¿Cómo viviste un éxito tan arrollador como el de Ana y los 7?

Llegaron a verla once millones de espectadores, pero nunca me ha molestado la fama. El 99% de las personas se acercaban con un gesto agradable y eso es muy gratificante. Es cierto que pierdes intimidad, pero cuando pones en la balanza las cosas buenas y malas de este oficio te das cuenta de que merece la pena. Aún me siguen reconociendo por ese personaje supongo que por las continuas reposiciones y sólo puedo estarle agradecido a esta serie.

¿Se te cayeron los ‘mitos’ del personaje que se ha creado Ana Obregón al rodar con ella?

En la época de Ana y los 7, yo tenía varias ofertas para televisión. Era ‘mi momento’, había hecho muchas películas y tenía bastante curro. Antes de aceptar pregunté a un par de amigos por ella y me dijeron que era encantadora y así es. Es una mujer con un gran sentido del humor y una gran sensibilidad. Trabajaba con un gran respeto por el equipo. Es muy vitalista, muy dulce y trabajadora.

Un éxito que TVE quiso seguir explotando con esa secuela que nunca vio la luz…

Ana quería dejar la serie en un punto álgido, no quería que se quemase y dijo que no a una posible continuación. Yo también estaba saturadillo del éxito también la verdad. Así que decidieron hacer una segunda parte en la que nuestros personajes morían en un accidente de avión y continuaban el resto de personajes. Se rodaron cuatro capítulos y esta historia es mucho más complicada de lo que pueda parecer…

¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos le gustaría seguir soñando a Roberto Álvarez?

Me gustaría que todo lo venga tenga la calidad de Continuidad de los parques. Mi gran motivación ahora mismo es mi mujer para la que me encuentro escribiendo ahora mismo. Quiero hacer obras que sorprendan, en la línea de las experiencias que he tenido en Microteatro. La estructura del montaje será similar a la de Continuidad de los parques.

Ese fenómeno llamado «8 apellidos vascos»

¿Se han dado cuenta de que Telecinco promociona ahora la serie ByB únicamente con escenas de Dani Rovira?, ¿Y ese anuncio en el que intercambia recomendaciones cinematográficas con Carlos Iglesias? Antena 3 prepara una serie que explotará las diferencias norte-sur y que supuestamente llevaba en el cajón un par de años, ¿Les suena el argumento?

Vi 8 apellidos vascos cuando aún era un éxito «de pequeño formato» por así decirlo. Y es que lo histórico, lo que hace realmente destacable el éxito de la película es que el fenómeno se haya creado en las semanas siguientes a su estreno, que tuvo su importancia, pero del que era imposible deducir que llegaría a tal tsunami triunfal.

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¿Las claves del éxito?

1.- La mastodóntica campaña de promoción del Grupo Mediaset. Recuerdo que ¡En enero! vi la primera promo de la película en Telecinco. Otra cosa no, pero vender saben vender muy bien en la casa mediática de Paolo Vasile.

Me lamento que Antena 3 no haya sabido vender un producto tan digno como Kamikaze también con la inconmensurable Carme Machi, que estrena miniserie, Sin identidad, el próximo martes en competencia directa con El príncipe. Seguro que el influjo de los apellidos ayudará a la ficción de Antena 3 por la presencia de la actriz.

2.- El boca a boca, potenciado por las redes sociales. Esa campaña creó una necesidad en el espectador por ver la película y los que fueron se encontraron con una gran ración de risas. Resultado: Se lo cuento a mis amigos, lo digo en Twitter, me retuitean y ¡Zas! Bombazo absoluto, aunque el bombazo ha sido tal que creo que no entraba en los cálculos ni de la propia Telecinco.

¿Es la película del año?

Pues lo que se dice en números desde luego lo va a ser. Ir a la peluquería y que te pregunten si has visto una película es tan poco habitual como una discusión sobre Redes en el Tuenti. Y ya si en la cola del cine, un grupo de personas que llevan «Desde Avatar sin ir al cine» te dicen que es la película que le gusta a todo el mundo, pues miel sobre hojuelas.

¿Es la (mejor) película del año?

Desde luego que no. Disfruté cuando vi la película, especialmente con el aroma al primigenio Vaya Semanita que inunda los momento «Borroka», y desde luego que me reí. Además está Karra Elejalde, al que considero un verdadero MITO de nuestro cine y Clara Lago, a la que espero que el éxito de la película sirva para dar aún mayor relieve mediático a la esperadísima obra La venus de las pieles, con dirección de David Serrano, el próximo mayo en las Naves del Matadero.

Es entretenida, mero entretenimiento, que está claro que falta nos hace. Y sí, se habla de una posible secuela y todas las productoras querrían encontrar otro bombazo y fenómeno sociológico como éste, pero la experiencia demuestra que fabricar un éxito de este calibre parece casi imposible. Bueno, el señor Torrente seguro que también hace buena caja, aunque a tenor del teaser parece que al «amiguete» Santiago Segura se le están acabando las ideas. Seguro que el fenómeno vasco-andaluz seguirá creciendo esta Semana Santa, ¿Cual será el próximo récord en batir?

Entre un viaje al centro de la risa (y el ego) y una activista de la muerte asistida

Esta semana se estrenan con una distribución bastante reducida dos propuestas cinematográficas para públicos muy distintos. En Miel nos encontramos ante una cinta sobre el siempre tabú tema de la eutanasia. En el documental El culo del mundo, debut en la dirección del showman Andreu Buenafuente, nos encontramos ante un documental sobre la risa y, ante todo, sobre el propio creador de espacios como En el aire.

De entrada, Miel, que plantea una red secreta de «enfermeras muerte» que se dedican clandestinamente a dar muerte a las personas con una enfermedad terminal, resulta dura, cruda, como todas las películas que tratan este espinoso tema. Lo que quizás hace de la mirada de su protagonista y directora Valeria Golino es que no se presta a hacer un juicio de valor hacia un lado o hacia otro. Simplemente, nos cuenta la historia de nuestra protagonista que vive en una encruzijada desde que descubre que uno de sus «pacientes» le ha mentido y no tiene enfermedad alguna. A partir de ahí, se replantea su profesión y su propia existencia. Miel es un ejercicio de estilo, cine de autor en toda regla, bajo la mirada de esta cineasta que traspasa la pantalla con este personaje al que dota de voz y carne con una sensualidad inusitada al tratarse de un tema tan delicado. Es cruda, pero contra todo pronóstico se convierte en una experiencia cinematográfica «disfrutable» y que no debería pasar desapercibida en la cartelera.

El próximo 23 de abril Cameo lanza en DVD El culo del mundo, que hoy se estrena también en algunas (escasísimas) pantallas de toda España. Cuando Andreu Buenafuente probó el prime-time con escaso éxito en Antena 3, tuvo un tiempo de inflexión en el que se replanteó muchas cosas sobre su oficio y más después de recibir un email de un espectador desde «el culo del mundo». Que alguien tan lejano a España le dijese que le hacía reír le hizo poner en marcha este documental que solo funciona a ratos. La cinta no funciona a grandes rasgos por un simplísimo hecho: ¿Se puede concebir hacer una película sobre uno mismo en la que tus trabajadores te digan que eres el mejor jefe del mundo? Por poderse se puede hacer, a los hecho me remito, pero convierte a la cinta en el súmmum del ombliguismo pleno. Más aún cuando intenta quitarse importancia con frases del tipo: «Mi historia es la historia de un viaje colectivo» y en ese momento, ¡Qué casualidad!, se oye a su hija llorar y va a ejercer de padrazo. Cuando sí funciona el experimento es cuando de verdad se mete en el «meollo» de la comedia, cuando por ejemplo Leo Bassi nos cuenta su anécdota con el dedo roto, una pena que esos momentos ocupen la menor parte del metraje la verdad y se entretenga en contarnos lo terapeútico que es su programa para gente como la siempre maravillosa Concha Velasco.

Antonio Gil: «Dunia Ayaso ha dejado huérfana a la familia de Mujeres»

 Hay historias que tienen una capacidad innata de calar en los espectadores y una serie sin grandes cifras de audiencia como fue «Mujeres», consiguió emocionar a sus seguidores. En la taquilla del Teatro Valle Inclán dos señoras se acercan a Antonio Gil y le cuentan que vienen a verle por la serie de Félix Sabroso y Dunia Ayaso y se le hincha el pecho por el reconocimiento por una serie tan «de verdad». Y más ahora que Dunia, la madre de esa familia televisiva nos ha dejado demasiado pronto. Esa serie fue la primera que Gil hizo en España tras un largo periplo europeo que le llevó a trabajar junto a creadores del calibre de Peter Brook. Este niño de orígen rural que «jugaba» a las batallitas sigue experimentando y divirtiéndose con un oficio que le lleva ahora ahora a encarnar «El viaje a ninguna parte» en el que parece que los actores vuelven a estar de nuevo embarcados.

 

Foto de Charo Guerrero.
Foto de Charo Guerrero.

¿Cuáles son los ingredientes de este montaje que cree que atraerán más al público?

Lo que universaliza esta obra es que resiste a la perfección al lenguaje teatral, es su medio natural. Es la historia de unos personajes muy entrañables y creo que el reparto es muy atractivo para el público. Lo hacemos con mucho amor, es un desafío contar las palabras de ese genio encima de un escenario.

¿Qué ha aprendido de este oficio que le ha tocado en suerte a Antonio Gil con El viaje a ninguna parte?

Hemos aprendido muchísimo, nos sentimos muy cercanos a los personajes. A pesar de que las circunstancias para la mayor parte de nosotros son mucho mejores, sí que nos une la dignidad por el oficio que hacían. Me ha hecho redescubrir las razones por las que hacemos este oficio. Además, he descubierto la riqueza del Fernán Gómez autor: La riqueza de los personajes, la profundidad de sus palabras, su sentido del humor, su inmensa cultura…

La suya es una trayectoria “curiosa” a caballo entre París, Londres y España, ¿Cómo ven el teatro que se hace en nuestro país fuera de nuestras fronteras?

Es una cuestión muy difícil de responder. La verdad es que sólo pueden valorar el trabajo de los grupos que salen fuera de España. Se admira mucho el teatro clásico, pero creo que lo que se hace ahora es poco conocido. Siento que estamos un poco aislados geográficamente y culturalmente. Arrastramos de alguna forma aún lo que supuso el franquismo para nuestra cultura, consiguió cercenar nuestras aspiraciones artísticas.Y aún no hay una política cultural que valore y promueva fuera nuestro trabajo (la subida del IVA es más bien lo contrario) Nos queda mucho camino hasta que nuestra cultura sea apoyada desde las instituciones al nivel que lo está en países del norte de Europa. Aún así, artísticamente hablando seguimos nuestro camino. Gracias a eventos tan importantes como el Festival de Otoño o Una mirada al mundo, u otros festivales que han enriquecido tanto a los profesionales como al público, y al trabajo de investigación e intercambio con el exterior de compañías y autores, se tiene cierta percepción de que aquí ya no sólo se hace teatro convencional, también puede haber una gran libertad creativa y a la vez un rigor y exigencia cada vez mayores. También creo que hay que reivindicar y valorar aquí profesionales españoles que trabajan más fuera que aquí, pero ese es otro tema…

Quizás el montaje más ‘celebrado’ que ha hecho en España fue ese diría que ‘mágico’ Agosto en este mismo teatro Valle Inclán, ¿Con qué se queda de esa experiencia?

Ponerte al servicio de una obra tan bien escrita con ese reparto es un lujazo. Cuando es tan sólido el texto tienes el desafío de hacerle justicia, y  Gerardo fue muy generoso, dejó que la obra floreciese en voz y carne de los actores y eso creo que se notó en escena.

Aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para ti para contar historias?

Creo que todos los géneros que permiten compartir un momento ‘mágico’ para contar historias son igualmente válidos. El teatro eso sí es el lugar donde se vive de una forma más intensa. Me cuesta abstraerme de la reacción del público cuando le lanzo preguntas en la piel de Carlos Galván en El viaje a ninguna parte. El teatro, como dice el personaje de Rellán: “No morirá nunca”.

¿Cómo es el trabajo junto a un creador de la magnitud de Peter Brook?

Esa es la gran pregunta a la que nunca he encontrado una respuesta certera. Es mucho más simple de lo que pudiese parecer. El primer día pasé terror, pero a los diez minutos sentí alivio. Tiene una visión privilegiada y tuve el sentimiento de que confía en tu trabajo. Lo que plantea es complejo por su simplicidad. Despojarte de todo lo que sobra. Normalmente no confiamos en la esencia del teatro: Unos seres humanos contándole una historia a otros seres humanos.

Acabamos de perder a Dunia Ayaso que le dirigió en la serie Mujeres, ¿Con qué recuerdo se queda de ella?

Me dices eso y solo me entra un hondo pesar. El día en que realizamos esta entrevista tenemos una reunión la familia de Mujeres para hacerla un homenaje íntimo y darnos un abrazo. Nos sentimos huérfanos sin Dunia. Era un ser humano realmente excepcional, era una madre por naturaleza. Félix y ella crearon esta familia que tuvimos la suerte de encarnar. Fue mi primera serie en España, pensaba que todo sería así, pero la verdad es que no. Consiguieron retratar a la gente sencilla, era muy de verdad lo que contábamos. Era un tándem de verdad el que formaba con Félix. Aportaron su talento y su amor por nosotros. Seguimos siendo una gran familia, que ha trascendido la pequeña pantalla.

Y de alguna forma se convirtió en una serie de culto con las reposiciones y la famosa edición en dvd con la lata de tomate…

Desde luego y también creo que tuvo mucho éxito en sus emisiones en el Canal Internacional. A mi, lo que de verdad me conmueve es que se me acerque la gente y me diga que ha venido a verme al teatro por mi trabajo en la serie. Parece que se quedó como una serie minoritaria, pero lo cierto es que caló muy hondo en los que la vieron.

Volviendo a este oficio de cómico que le tocó en gracia, ¿Cree que desde el juego infantil estaba predestinado a este oficio?

Sí, desde luego, fue una evolución natural. Nadie en mi familia se dedicaba a esto. Yo nací en un entorno agrario y en las vacaciones de verano recuerdo cómo con mis primos teatralizábamos chistes, hacíamos marionetas… Luego, empiezas a hacer obras de niño y no piensas que esto va a ser tu profesión, que tú vas a dedicarte a otra cosa, que vas a tener una vida “normal”. Aunque si lo pienso bien creo que esto ya lo tenía muy metido dentro desde pequeño. Recuerdo paseos que me daba haciendo batallitas. Este trabajo es pura evolución del juego infantil y el día que deje de divertirme con esto dejaré este oficio, que me apasiona.

Y si miramos hacia el futuro, ¿Qué proyectos tiene y con qué proyectos sueña Antonio Gil?

Me siento muy afortunado por los proyectos que me han llegado en España desde Hispania a Plutón Brbenero… Lo que quiero es seguir teniendo la oportunidad de experimentar nuevos terrenos. Van a estrenar Los tres cerditos en Antena 3, tengo proyecto teatral con Stefan Metz y otras cosas que están en el aire.

La Firma Invitada: Carlos Iglesias

Hace varias décadas que descubrimos el talento interpretativo de Carlos Iglesias, pero con 1 franco, 14 pesetas también demostró su valía para hacer cine. Repitió como director, guionista y actor en Ispansi y ahora retoma su primer éxito con una secuela que llegará a los cines el 28 de marzo con el título de 2 francos, 40 pesetas. Para celebrar los nueve años DESDE MI BUTACA tenemos el placer de contar con él como «Firma Invitada». 

Cada película tiene su color, sus sensaciones, y su perfume. Ésta nace de mis propios recuerdos de adolescente, confrontados con otros que me ayudaron a organizar los míos. El 70% de la película está inspirada en sucesos reales, y curiosamente, la mayoría de éstos, son los más estrambóticos y peculiares de la película. Aunque muchos de sus protagonistas han fallecido o les he perdido la pista, a otros los sigo viendo y mantengo una fuerte amistad con ellos. La película se ambienta en plena crisis del petróleo en 1974, en unas circunstancias similares a las que estamos padeciendo hoy.

Iglesias junto a Javier Gutiérrez en un momento del rodaje.
Iglesias junto a Javier Gutiérrez en un momento del rodaje.

La derecha suiza, también quiso en aquel momento cerrar sus fronteras a los inmigrantes, pero al final no ganaron el referéndum por muy poco y los emigrantes siguieron allí. El tono, pese a todo, es la comedia, en ella me siento cómodo y se puede hacer crítica sin heridas innecesarias. Las localizaciones se dieron principalmente en el cantón de St. Gallen y Appenzell, en escenarios de una gran belleza paisajística y con un alto grado de colaboración por parte de las autoridades y particulares de la zona. Pasamos siete semanas deliciosas en unas localizaciones de ensueño, alternando días de fortísimos calores, hasta 40º, con ligeras nevadas a 1.000 mts de altura… y tremendas tormentas alpinas. Pretende trasmitir un mensaje de esperanza en un futuro mejor y nos tranquiliza contándonos que ha habido otras crisis, y que de todas hemos salido…