Juan José Campanella: «La vida al igual que el cine está llena de giros dramáticos»

Una de las cualidades que debe tener un buen entrevistado es que sepa comunicar sus ideas. Juan José Campanella habla de él mismo como un comunicador que eligió el cine como herramienta. Esa ‘herramienta’ le ha permitido contar unas historias que perfectamente podrían haber sido contadas en Estados Unidos en los años 70, muy especialmente su celebrada El secreto de sus ojos. Un referente más reciente, Toy Story 2, le hizo dar el salto a la animación con Metegol, pero en el fondo esos jugadores de futbolín humanizados tenían muchas emociones, eran muy ‘humanos’. Y la emoción más grande surgió del protagonista más inesperado en el rodaje de Luna de Avellaneda, uno de sus niños mimados. Ha tocado todos los palos. La televisión le llevó a embarcarse en una particular odisea llamada Vientos de agua, de la que se siente especialmente orgulloso. Mira al futuro desde el ‘evocador’ Palacio de la Magdalena, donde se le homenajea dentro de los cursos de la UIMP, con la vista puesta en «disipar la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto». Por ahora, nuestros compadres argentinos pueden disfrutar de su adaptación de Parque Lezama sobre los escenarios. Se le nota contento con su experiencia teatral: «En el escenario está el alma del actor» comenta de esta experiencia escénica en la que ha vuelto a dirigir a Eduardo Blanco. Todo un lujo tener DESDE MI BUTACA a este contador de historias insaciable: «Llevo toda mi vida diciendo que me voy a tomar un Año Sabático, pero no hay manera» comenta divertido este perspicaz conversador.

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Su último proyecto cinematográfico, Metegol, le hizo hablar de tú a tú con Pixar, ¿En qué ha influido su pasión por Toy Story 2 en que se decidiese a dar el salto a la animación?

Influyó en el hecho de ver que se podían contar cosas que podían conmover al adulto y al niño al mismo tiempo. Quise meterme en ese mundo de la animación por el cine de Pixar, pero aportando algo nuevo. Para mí, Toy Story 2 es una de las mejores películas de los 90. Son esas películas que te incitan a hacer cine, aunque necesariamente luego tu cine no tiene por qué ser parecido a esas películas.

¿Qué películas han incitado a Juan José Campanella a hacer cine?

Tengo varios títulos que podría considerar entre mis favoritos. Empezando por ¡Qué bello es vivir! y Nos habíamos amado tanto, películas que para serte sincero me hubiese encantado dirigir. Otro título que igual sorprenda más, All That Jazz, aunque no me atrevería jamás a hacer un musical. Me encanta como Bob Fosse muestra las miserias que se esconden detrás del mundo del espectáculo. Es un director que, al igual que a mi, le fascina el cine italiano y eso se nota mucho en Sweet Charity

Ahora con el paso del tiempo, ¿Qué recuerda de aquella noche en que puso al cine argentino en lo más alto?

No era consciente de la importancia del momento. Hay una mecánica de un programa de televisión en vivo que llega a millones de personas. Todo son marcas, los tiempos están muy medidos… Mientras yo estaba haciendo un reportaje, ganaba su Oscar Sandra Bullock. Es algo muy frenético. En ese momento, no eres consciente de lo que está pasando. Al día siguiente tampoco, ya que fui a rodar House, aunque es cierto que me recibieron con un largo aplauso y muchas felicitaciones. Las consecuencias de ese día las percibes con el paso del tiempo. De hecho, me permitió conseguir la inversión de Metegol (Futbolín en España). Tras ese éxito, siento de alguna forma una presión por acometer nuevos proyectos, no tengo muy claro si por pensar que ya he llegado a lo más alto o simplemente es un miedo a que este nuevo proyecto no cumpla con las expectativas después de un éxito tan rotundo. 

¿Qué le ha hecho querer contar una historia como Parque Lezama encima del escenario?

La vi tres veces en el 1985, es mi obra favorita, la leí y vi la película y fue muy influyente en mi carrera. De hecho, llevaba 30 años detrás de los derechos. El autor no quería que se tocase ni una coma del texto, pero gracias al Oscar conseguí que viese mi trabajo y se fiase de mí. Tiene un humor judío americano que tiene mucho que ver con el italiano… Tiene todos los temas que me interesan, ya que logra resumir la vida: La vejez, el balance de nuestra existencia y el conformismo versus el compromiso, hasta qué punto nos implicamos en las cosas que pasan. Todo eso con un texto que te hace reírte y emocionarte. El público está entrando muy bien en la obra. Además, estaba tan metido en la onda tecnología tras Metegol que necesitaba desintoxicarme. Así, me metí a ensayar en un viejo teatro en el que no había ni cobertura. Y por supuesto, volver a trabajar con Eduardo Blanco, que llevábamos 10 años sin trabajar juntos, era un aliciente muy grande también.

"Parque Lezama", el debut de Campanella en el teatro.
«Parque Lezama», el debut de Campanella en el teatro.

Precisamente, entre la risa y la emoción transitan los personajes de sus películas, como en la vida misma…

Así es. La vida como el cine está llena de giros dramáticos. Y en el momento más dramático puede surgir el gag, la carcajada nerviosa que te hace quitar dramatismo al momento. Me ha ocurrido un montón de veces en mi vida y, eso, lo he querido llevar a mi forma de contar historias desde luego. 

Con esta experiencia tan satisfactoria entre manos, aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juan José Campanella?

Lo que me mueve del teatro es que te permite mostrar 20 cortes distintos de la misma historia. De hecho, yo he visto la obra unas 150 veces y te juro que cada noche, el texto se respira de una forma distinta. Eso sí, cuando una obra funciona es el mejor lugar para contar historias, pero cuando no tiene una buena recepción tienes ganas de meterte debajo de la butaca. El teatro es voyerismo puro, estás escuchando desde un punto de vista fijo la conversación de un desconocido y como en la vida, hay momentos en que los actores dan la espalda al público. En el escenario, está el alma del actor. Cuando el espectador tiene la percepción de que está espiando la vida, es tan vital… El cine está ofreciendo el 3D como aliciente y eso ya existe hace millones de años y se llama TEATRO. Estás ahí, los actores se afectan por las reacciones del público. Cada función es distinta, absolutamente vital.

Este mes de septiembre se podrá ver en los escenarios españoles una adaptación de El hijo de la novia, ¿Cómo se siente ahora que su criatura va a pasar por otras manos?

Me divierte muchísimo la idea. Es más, yo no hubiese querido adaptarla, no me gusta repetirme. De hecho, me ofrecieron hacer el guión del remake de El secreto de sus ojos y no quise. Sólo espero que no sea un ‘calco’ de la película y que aporte elementos diferenciadores. Lo que sí te diré es que es de los pocos proyectos de adaptación a los que hemos dado el sí, tiene algo que nos ofrecía cierta confianza de que el resultado podría ser bueno.

Ha compartido unos cuantos guiones con Fernando Castets, ¿Cree que de alguna forma comparten la misma mirada?

Desde luego. Siempre decimos que lamentablemente no somos complementarios, sino que los dos tenemos las mismas virtudes y defectos. Tenemos una misma mirada de la vida y hasta un mismo sentido del humor. Prácticamente tenemos los mismos gustos cinematográficos. Somos muy amigos y tenemos una obra de teatro entre manos.

Tiene doble nacionalidad, ¿Se atrevería Juan José Campanella con un proyecto en España?

A los argentinos y los españoles nos pasa como a los simios y a los hombres que sólo nos diferencian dos genes. Somos muy similares, pero con un toque genuino que nos distingue. Yo creo que mi forma de contar historias aquí en España no tendría mucho sentido, no sería capaz de entender el sentido del humor totalmente. Con el director español con el que más afinidad tengo es con Berlanga, que es el más italiano de los españoles. Me da miedo  tocar notas falsas, dirigir mal a un actor. Mira, eso me pasó en mis comienzos en Estados Unidos. Quise ‘argentinizar’ unas historias que en mi país y con mis actores hubiesen funcionado a la perfección, pero que en un contexto tan diferente no terminaron de cuajar.

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La televisión ha sido también muy importante en su carrera, ¿Qué papel ocupa Vientos de agua en su trayectoria?

Vientos de agua es el proyecto del que más orgulloso me siento. Es una serie que ha encontrado su público, el DVD ha sido un éxito. Todos los que trabajamos en esa serie sacamos pecho cuando la recordamos. Parece increíble el resultado que conseguimos con todas las dificultades que tuvimos que sortear. Se nos cayó una localización que tenía que simular los años 30 de un día para otro y todo el equipo se puso manos a la obra para recrearlo y, milagrosamente, lo conseguimos.

“Son películas que a los que les gustan, les han calado bastante hondo”, ¿Cuál ha sido la reacción más hermosa que ha vivido con su cine?

Se me acercó una chica y me dijo que ella enseñaba ballet en la villa que se enseñaba en la película Luna de Avellaneda. Me dijo que gracias a la película, su familia había entendido su trabajo y la veían ahora como una particular heroína.

¿Con qué tipo de historias le gustaría seguir emocionando a su público?

El tema que más me preocupa es la muerte, qué es lo que dejas por el camino, hablar de ese momento en el que te das cuenta de que esto se acaba. Entonces, la vida pasa a ser un particular ajedrez con reloj. En esa línea estoy tirando ideas con Eduardo Sacheri para una nueva película de la que, curiosamente, antes del guión ya tengo parte de la música. Ahora mismo estamos disipando la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto. Además, como te comentaba antes, estoy también pensando una obra con mi querido Fernando Castets.

En Luna de Avellaneda tuvo a José Luis López Vázquez, que recordaba con cariño su experiencia en la película en sus memorias…

¡Qué lindo! Yo le conocía por las películas de Berlanga, pero los más jóvenes del equipo no sabían lo que significaba trabajar con un actor de ese calibre. Tanto fue así que no le encontraron en el aeropuerto y se tuvo que venir solo en un taxi. En ese momento, yo los quería matar. Tenía 81 años, era un picaflor impresionante y muy activo. Era invierno y hacía un frío del carajo y él no se quejó nunca, era un profesional impresionante. Su rodaje fue agotador, pero en sus tres días libres se fue a ver las Cataratas del Iguazú con la novia que tenía entonces. Tengo un recuerdo maravilloso de él como un gran actor y, sobre todo, como un increíble profesional. Hubo un momento realmente mágico con el doble de luces de Ricardo, un taxista completamente ajeno al mundo del cine que en plena crisis argentina se había metido a hacer trabajos de extra. Estábamos rodando la muerte del personaje de José Luis en un hospital y yo estaba a medio camino entre lo técnico que implica el cine y la emoción de los actores. En ese momento, me encuentro al taxista llorando. Cuando le pregunté qué le pasaba me contestó que no se podía creer que estuviese viendo en vivo una actuación tan emocionante como la de José Luis López Vázquez. En ese momento me di cuenta de que soy un afortunado por poder ver de cerca a monstruos de la interpretación como él.

Un fotograma de "Luna de Avellaneda".
Un fotograma de «Luna de Avellaneda».

En busca del Alcestes ideal

cameoEn esta semana ‘DE CINE’ DESDE MI BUTACA, que cerraremos mañana con la entrevista a Juan José Campanella, nos acercamos a un título, Moliére en bicicleta, que lanzará Cameo en DVD el próximo 20 de agosto. En la cima de su carrera artística, Serge Tanneur dejó definitivamente el mundo del espectáculo para mudarse a la Isla de Ré y vivir como ermitaño. Tres años más tarde, Gauthier Valence, un famoso actor de televisión, está planeando una producción de El misántropo de Molière y quiere ofrecer a Serge el papel principal. Serge le propone a Gauthier cinco días de ensayo para saber si quiere participar. Moliére en Bicicleta es ante todo una particular masterclass de interpretación. Aún con el recuerdo del exitoso Misántropo montado esta temporada por Miguel del Arco y sus Kamikazes, resulta muy enriquecedor encontrar una película de este calado. Estos dos actores, unos formidables Fabrice Luchini y Lambert Wilson, se enzarzan en una particular (y divertidísima) lucha de egos que sirve como reflexión del oficio de actor. Y sobre las bicicletas que dan título a la película, sacan sus mejores armas interpretativas para conseguir el papel de Alcestes, uno de los personajes clave de Moliére. Se enfrentan así dos concepciones bien distintas del oficio. El actor de éxito en televisión que nunca ha pisado las tablas, que quiere acercar el clásico al público, ya que «la gente ve El Misántropo  por ser una obra que habla del presente». Frente a frente tiene a un actor, ahora ya retirado, que lleva toda su vida soñando con ese papel y que no concibe que se cambie ni un verso del texto original. Y ante ellos, el supuesto ‘futuro’ de la profesión, una actriz porno en ciernes, que se convierte en la Celimena de sus sueños. Unos sueños que, por momentos, nos hacen ver a uno u otro como el particular misántropo de esta impagable extraña pareja de brillantes actores franceses. Todo un disfrute para los que amamos el oficio de actor. Debería ser de visionado obligado en las escuelas de interpretación esta cinta que ha dirigido con pericia Philippe Le Guay. 

Susana de la Sierra, últimas palabras antes de la dimisión

El miércoles, Susana de la Sierra, ahora ya ex directora del Instituto de Cinematografía, participaba en en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en en curso que homenajeaba a la figura del director argentino Juan José Campanella, al que tendremos este domingo en exclusiva DESDE MI BUTACA. Apenas 24 horas después, se hacía pública su renuncia a un cargo que suele estar rodeado de polémica. Ha sido sin duda una de las voces dentro del ejecutivo que más ha luchado por defender los intereses del cine, pero de alguna forma ha sentido que el gobierno la ha dado la espalda con continuas promesas incumplidas. La última decepción ha sido el  anuncio en el anteproyecto de reforma fiscal de que las desgravaciones para el cine iban a quedarse prácticamente donde estaban. La sustituirá en el cargo Lorena González, una funcionaria sin experiencia en la gestión cultural. De alguna forma, la comparecencia de Susana de la Sierra en la UIMP sirvió un poco de balance de esta etapa, ¿Su futuro? Seguramente volverá a la docencia, ya que es profesora de Derecho Administrativo en la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo.

Junto a Campanella ante  el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.
Junto a Campanella ante el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.

Entre los aspectos que destacó en su intervención estuvo su reivindicación del colectivo femenino en el mundo del cine: «En el mundo audiovisual, sólo el 7% de los trabajadores son mujeres». En ese sentido, se sentía orgullosa de que este año el Premio Nacional de Cinematografía recayese en una mujer, Lola Salvador: «Es la octava mujer que recibe ese reconocimiento y la primera vez que recae en una guionista». Insistió también en la necesidad de introducir en la Educación una asignatura reglada de Cine. Aunque defendió las subvenciones con uñas y dientes, no entró a valorar las promesas incumplidas del Ejecutivo que la han hecho finalmente dejar el cargo. Las coproducciones con países tan lejanos como Finlandia como base para la supervivencia de nuestro cine también estuvieron presentes en esta comparecencia en la que estuvo arropada por Álvaro Longoria que destacó de ella que «Sé que ha luchado por defender los intereses del cine español».

Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.
Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.

Álvaro Longoria: «Los legisladores deberían entender que la cultura es algo bueno para la Marca España»

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El productor ha participado en el curso homenaje a Juan José Campanella.

La industria cultural exige una bajada inmediata del IVA cultural…

Es importante que el regulador marque la tendencia de lo que hay que hacer, qué intereses hay que proteger y cuáles son las normas para los mismos. Deberían hacer ver que la cultura es algo bueno para la ‘Marca España’. No tiene ningún sentido que tengamos un 21% IVA cuando en el resto de países europeos está mucho más bajo. Sólo hay que mirar los datos para darse cuenta de que ha sido un error. Se produce menos por los gastos que acarrea el dichoso IVA, que además implica que las entradas sean más caras y con ello se consigue que haya menos espectadores. Están recaudando mucho menos que con el IVA reducido. Desde luego que yo también me adhiero sin duda a esa petición de la bajada inmediata del IVA.

¿En la reinvención está la clave para la supervivencia del cine español?

En el caos está la oportunidad como decía un célebre filósofo chino. Los profesionales de la industria hemos comprendido que el modelo de antaño ya no va a volver a funcionar más. Tenemos una nueva generación de cineastas que vienen pegando muy fuerte y hay que apostar por ellos. Vamos a buscar nuevos canales de distribución y, ante todo, vamos a ofrecer productos distintos y fuertes, que interesen al público. Lo esencial es sobrevivir. Lo que no te mata, te hace más fuerte.

Y entre esos productos competitivos tiene entre manos Ma ma de Julio Medem…

Juntar los nombres de Julio Medem y Penélope Cruz ha hecho que en sólo tres días hayamos vendido en Cannes la película a 17 países. Además, la vamos a presentar en Toronto y puede que llegue a otros veinte países. Cuando se hace un producto bueno, la gente lo quiere. A veces, tengo la sensación de que se valora muy poco en nuestro país ciertos productos de calidad que viajan por todo el mundo. Para mí, la supervivencia de nuestro cine no depende únicamente de la taquilla que haga en nuestro país, sino de su internacionalización. Vivimos en una sociedad globalizada y por eso hay que apostar por películas de calidad, ‘vendibles’ fuera de España.

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¿Qué es lo más le llena de la producción cinematográfica?

Me gusta tanto el cine que casi pagaría por hacerlo. Se mezcla la industria con la cultura y la creatividad con el marketing. Estás creando un producto que cuando emociona al espectador te hace sentirte orgulloso como productor de haberte implicado en ese proceso. No es un trabajo que se mida sólo en términos económicos, sino también en emociones, en las reacciones del público. Si tuviese que definir este trabajo de alguna forma sería como ‘mágico’.

¿Está politizada la gran noche del cine español?

Como ciudadanos tenemos derecho a manifestar nuestras opiniones, pero he de decir que todos no se manifiestan durante los Goya. Yo analizaba este año la gala y sólo hubo 5 menciones políticas en 70 intervenciones. Lo que se hace desde ciertos medios es mostrar una visión sesgada de esa noche, aunque en el fondo como diría Billy Wilder: «Lo importante es que hablen de ti, aunque sea mal».

Enrique González Macho: «Creo en la presunción de inocencia»

En el trascurso del curso «El audiovisual en español y las nuevos tecnologías» de la UIMP. que este año homenajea a Juan José Campanella, charlamos con el Presidente de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas, Enrique González Macho.

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¿Qué tiene de especial el cine de Juan José Campanella para que conecte de esa forma con el público de todo el mundo?

Hay dos factores claves: Son personajes universales y sus historias hablan de emociones que todos hemos experimentado.

¿Cómo fue el primer encuentro con Juan José Campanella?

Yo le conocí en el Festival de Cannes. Era un jovencito en aquel entonces, allá por 1991, me le encontré en el mercado del Festival, donde él iba con una película debajo del brazo. Así nació nuestra relación que se materializaría con la distribución en España de la película El niño que gritó puta . En la Seminci de Valladolid la reacción del público fue extraordinaria. Me acuerdo que el público completaba el título de la película al unísono: El niño que gritó… ¡Puta!

¿Por qué ha decidido continuar finalmente al frente de la Academia a pesar de que en principio había decidido no presentarse?

Han sido unos años difíciles los que he estado al frente de la Academia, pero he decidido seguir precisamente por eso. Mi objetivo es seguir hasta que las cosas se estabilicen un poco. Quiero que la Academia siga siendo un referente en el que la sociedad pueda ver reflejado el mundo del cine. Otro reto es saber vendernos como industria y saber encontrar a los posibles compradores.

Con respecto a la supuesta ‘politización’ de los Goyas…

Lo único que te puedo decir es que aunque saliésemos rezando el Rosario, nos seguirían tachando de ser de izquierdas. Hay un interés por parte de ciertos políticos y medios de ver el cine español como algo ‘izquierdoso’. Cada persona que pertenece a la Academia tiene su opción política definida, sea cual fuere, y tiene derecho como ciudadano a manifestarla.

Frade compra las entradas de su propio filme para obtener la subvención, ¿Qué respuesta da a este titular como Presidente de la Academia?

Tengo claro que desde la Academia no podemos penar la actuación de una persona física. Aún no conozco muchos detalles del caso, pero creo en la presunción de inocencia. Esta noticia ha sido un pequeño volcán que ha aparecido así de repente y no me atrevo a juzgarlo hasta que se conozcan todos los datos.

¿Cuáles han sido los hitos de estos años como distribuidor en Alta Films?

La distribución es una de las partes más bonitas del cine. Me encanta descubrir películas y traerlas a España. Entre los hitos de Alta Films creo que ha estado traer el cine soviético y las películas de Campanella. También es una satisfacción haber creado espacios como los Cines Princesa donde se vive, se disfruta y se saborea el buen cine.

Juan José Campanella, nuevo protagonista dominical DESDE MI BUTACA…

El próximo domingo 13 de julio, el director de El hijo del novia será el protagonista del espacio dominical que dedicaremos durante todo el verano a la entrevista. Este creador de historias emocionantes nos confiesa sin rubor que Toy Sory 2 es una de las mejores películas de los 90. Admirado por su trabajo en el cine Berlanga, su mayor referente en el cine español, dirigió a José Luis López Vázquez en Luna de Avellaneda y vivió un momento mágico en ese rodaje junto a uno de los miembros del equipo. Ahora, después de tanta tecnología en su exitosa Metegol (Futbolín en España) se ha visto embrujado por Talía. Está dirigiendo Plaza de Avellaneda en Buenos Aires y ya la ha visto ¡150 veces! Pero no os preocupéis, su mente creativa en constante ebullición ya está planeando una nueva película, cuya música, antes incluso de tener el guión, ya está casi lista…

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Juan José Campanella, El Brujo y Gorsy Edu, protagonistas en Santander

Hoy DESDE MI BUTACA os hacemos un avance de la que quizás sea una de las semanas más culturalmente activas este verano en la capital de Cantabria con una variedad de propuestas muy interesante para todo tipo de públicos.

En el campo cinematográfico destaca la presencia del laureado director de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella, que participará en el curso de la UIMP que lleva por título El audiovisual en español y las nuevas tecnologías (del 14 al 16 de julio)que inaugurará el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Enrique González Macho, Susana de la Sierra y Jorge Edwards entre otros participarán también en este homenaje al director de Futbolín. Además,  el director de El hijo de la novia presentará su película Y llegó el amor el 14 de julio en la Filmoteca de Cantabria dentro del ciclo que le dedica el espacio cinematográfico referencia de Cantabria.

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El ciclo de teatro Talía dará el pistoletazo de salida con Rafael Álvarez «El Brujo» y su espectáculo La Odisea, que se podrá ver en CASYC los días 18 y 19 de julio a las 21h. La Odisea es un proyecto que se integra en una línea de trabajo, sostenida durante años, siguiendo el estilo propio del «actor solista», tradición europea que se remonta a los juglares antiguos y cuyo exponente más prestigioso es el premio Nobel Darío Fo. La Odisea sigue el impulso de espectáculos como Lazarillo de Tormes, El Quijote o El evangelio de San Juan. Sobre la base de un referente clásico, de amplia difusión cultural, se ofrece al público una lectura renovada de los mismos motivos antiguos, tratando de extraer los valores contenidos en ellos. No será la primera vez que este verano nos crucemos en el camino de este poeta de la escena, ya que hace unos días le vimos DESDE MI BUTACA en el Festival de Almagro.

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El actor a su paso por Almagro.

Cerrará esta semana tan culturalmente activa el espectáculo Decamerón negro, que podrá disfrutarse el domingo 20 de julio a las 20:30h en Escenario Santander. A través de los relatos eróticos, la música y la danza originarios de África, disfrutamos viendo cómo se han ido propagando por los cinco continentes, mezclándose con otras culturas y creando formas comunes de seducción, juegos para el goce de los cuerpos y, al fin y al cabo, nuevas maneras de expresar la felicidad de vivir. Una compañía que reúne artistas de Guinea, Burkina Faso, Angola, Cuba y España, da vida a un espectáculo hermoso sobre lo que nos atrae y seduce a partir de una obra que, en palabras de Luis Alberto de Cuenca, “produce a quién se acerca benéficos espasmos de placer”. Un espectáculo multicultural que cuenta con Gorsy Edu (Guinea), Claudia Coelho (Angola), Yolanda Eyama (Guinea), Sara Nieto (España) y José Juan Rodríguez (Cuba). Un espectáculo de la aclamada L’OM-IMPREBIS, en el que Hassane Kouyaté, auténtico griot africano y miembro de compañías tan importantes como la de Peter Brook o Vidy-Lausanne, toma las riendas de un espectáculo que ya triunfó en los Teatros del Canal de Madrid.

María Galiana: «He tirado los premios a un Punto Limpio»

Poco tiene que tiene que ver María Galiana con la entrañable Herminia, personaje por el que el gran público la conoce. Llega a su camerino con un enorme resfriado que no la permite disfrutar del norte: «Siempre que vengo por Bilbao, termino con la humedad metida en el cuerpo» comenta antes de tomarse un botellín de agua en el que su compañero Juan Echanove le ha preparado un Ibuprofeno. Aún así, coge fuerzas y nos cuenta cómo empezó en este oficio por casualidad a los 50 años, de la mano de unos alumnos primero y más tarde con un padrino de lujo, Juan Diego. Cinéfila empedernida, usa sus ratos libres para escaparse a una sala de Versión Original y disfrutar del Séptimo Arte. Ganó el Goya, pero no se cree unos premios «en los que los académicos que no han visto la película, votan a la que les suena que está pitando ese año». Cercana y directa añade: «De hecho he tirado los premios a un Punto Limpio». Con más de 300 representaciones de Conversaciones con mamá aún les queda cuerda para rato. Estará en Barcelona y Valencia entre otras plazas con Juan Echanove para el que sólo tiene buenas palabras: «Ese silbido que escuchas es de mi querido Juan, sin ninguna duda». 

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«Sácame así, yo no me maquillo ni para salir al escenario»

¿Qué es lo más le conecta a María Galiana a una función como Conversaciones con mamá?

Si te soy sincera, para mí el texto es lo de menos. Hago esta función para poder trabajar con Juan Echanove. Me gustaba la idea de que me acogiese en su forma de hacer teatro, ya fuese dirigiendo él o poniéndonos en las manos de otro director. Se puso a la tarea de buscar un texto que encajase y dio con Conversaciones con mamá, que ha producido Juan con Pentación y Focus. Tenía la seguridad de que Juan no iba a elegir una función baladí, una obra tontorrona. La mayoría de las funciones las he hecho por petición de algún amigo, como me pasó con la divertidísima Fugadas. A veces he acertado en mis elecciones, pero en otras me he equivocado. Hice una función hace un tiempo, que era un texto buenísimo y muy divertido, y la puesta en escena fue un completo desastre, echó abajo lo que debería haber sido una gran obra.

Comparte protagonismo con Juan Echanove, ¿Qué ha aprendido de él como profesional durante el período de ensayos y de representaciones?

Está siendo un período de aprendizaje continuo, él tiene una larga carrera encima de los escenarios. He aprendido a moverme en el escenario y a saber buscar las intenciones de cada una de las escenas de la obra. Me ha enseñado a dar naturalidad a las escenas. Hemos cumplido 300 representaciones y hay que seguir refrescando cada noche el montaje. Es maravilloso poder compartir tablas con él en el teatro, que tiene una manera de plantear los problemas de las relaciones humanas de una forma directa, lo que hace que el público entre con facilidad en la historia que le estamos contando.

¿Cómo lleva eso de ser ‘La abuela de España’?

Trece años llevamos ya y la gente te reconoce constantemente. Antes, estaba tomando un café y un pastor evangélico me dijo que quería charlar conmigo. Es asombroso ver cómo se acerca a mí la gente, con esa cercanía que da tenernos cada semana en sus casas. No me molesta, pero hay veces en que no tienes ganas de que te reconozcan. Eso sí, no pasa nada por ser ‘La abuela de España’. De hecho, en la vida real yo tengo 6 nietos. No pasa nada por tener un puñado más en televisión. Además, esa cercanía hace que la gente venga al teatro a verte.

Esta temporada, Herminia ha tenido un momento especialmente hilarante…

La verdad es que no he visto el capítulo, me suele coincidir con alguna función y cuando no es eso, tengo que rodar hasta tarde y en lo único que pienso cuando llego a casa es en pegarme una ducha e irme a la cama. A Herminia el ‘colocón’ le llegó en un momento de lo más melodramático para la familia con varios frentes abiertos como la separación de Antonio y Merche. Así que decidí plantearle al director, Antonio Cano, hacer una astracanada. A la abuela le dio un puntazo.

Entre funciones y rodajes, ¿A qué dedica su tiempo libre María Galiana?

He sido cinéfila desde pequeña. Mi padre me llevaba al cine muchísimo. Era algo que practicaba una o dos veces por semana y lo sigo siendo. Que me perdonen los teatreros, pero mi tiempo libre se lo dedico a ver buenas películas en versión original.

¿A qué le suenan los métodos interpretativos a alguien que empezó por casualidad en este oficio?

Sí creo en la preparación, pero el actor nace, no se hace. Luego, ya se perfecciona. Conozco a gente que quiere ser actor y no lo consigue. No le da la verdad y no es capaz de expresar con una mirada cada sentimiento, como te pide una cámara.

¿Qué papel ocupan en su vida el Goya y otros reconocimientos?

Nada. Me da igual. Sólo guardo algunos premios. Me he quedado con el Goya, el Ondas y el Sant Jordi. El resto los he mandado a un Punto Limpio. No me creo lo de los premios. Me tocó ese año, estaba bien, pero cuando veo que le han dado el Goya a ciertos actores, la verdad es que me hace pensar que la fiesta del cine español es una filfa. Lo que no me gusta es que los académicos que no han visto las películas tiendan a votar aquellas películas que parece que este año están pitando. Los Goya son pura figuración, se tiran todo el santo año preparando la gala. Una Academia que hace prácticamente sólo eso no tiene sentido.

¿Hubiese sido posible desarrollar esta inesperada profesión sin la aparición de Juan Diego?

Desde luego que no. Yo me jubilé como profesora a los 65 años. Pedía asuntos propios para rodar las sesiones de cine. Nunca hubiese dejado la enseñanza por ser actriz. Vas a pensar que soy una pesetera, pero cuando empezaron a llamarme para trabajar como actriz pensé que jamás dejaría mis 14 pagas como profesoras por las cuatro pesetas que ganaba entonces con el cine y el teatro. Lanzarme a la aventura con una familia a mis espaldas, hubiese sido un error.

¿Qué le mueve en esta profesión a María Galiana?

Como decía un amigo mío: “Yo hago esto por dinero y por fama”. Jamás haría esto por la satisfacción personal de salir a actuar a un escenario. Me encanta mi trabajo, pero no llega a las cotas de gente como Concha Velasco, que se ha dedicado toda la vida a este oficio. Ella puso tantas esperanzas en que le diesen el Goya que cuando no lo consiguió lo aceptó, pero se le quedó un amargor adentro por todo el trabajo que la había llevado interpretar el personaje de Más allá del jardín. Mi caso es completamente diferente desde luego. Empecé a los 50 años y jamás pensé en dedicarme a esta profesión.

Juan José Campanella, Miguel Rellán, Ramón Barea, Marcos Ordóñez y Kiti Mánver en la UIMP

Se presenta un verano muy atractivo culturalmente hablando en la Menéndez Pelayo. Vayan por delante unos cuantos nombres: Juan José Campanella, Pablo Messiez, Miguel Rellán, Marcos Ordoñez, Kiti Mánver, Emma Suárez, Ramón Barea, Silvia Pérez Cruz, Juan José Millás…

El periodismo cultural será protagonista en un curso que un año más dirigirá Basilio Baltasar los días 25 y 26 de junio. Este año los suplementos culturales serán los protagonistas de un curso que será protagonista en Los Martes Literarios el 24 de junio. Otro de los protagonistas del ciclo literario de la UIMP será Marcos Ordoñez que además de impartir el taller de dramaturgia cinematográfica, protagonizará la jornada del 5 de agosto, dedicada a la crítica teatral. Otro nombre imprescindible que pasará los Martes Literarios será Juan José Millás que estará el 12 de agosto en Santander.

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Hacemos un avance de  las Escénicas del Casyc donde serán protagonistas El chico de la última fila de Juan Mayorga (30 de julio), El policía de las ratas (20 de agosto) y Ricardo III (27 de agosto). La música también estará presente en el ciclo con Philip Glass (8 de julio) y Silvia Pérez Cruz (3 de septiembre) entre otros artistas.

Un año más, Los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo se llenarán de teatro con el ciclo «Noches en la Biblioteca» con un plantel de intérpretes de lujo. Abrirá el ciclo Miguel Rellán con la maravillosa Novecento, cuya crítica podéis leer DESDE MI BUTACA. Esta cita del ciclo, el 4 de agosto, será el pistoletazo de salida a un ciclo que contará con Kiti Mánver  (11 de agosto), Ramón Barea con Sobre los prejuicios del tabaco (18 de agosto), la televisiva Nathalie Seseña traerá La innombrable el 1 de septiembre y Emma Suárez que cerrará el ciclo con los cuentos de Manuel Vicent el 8 de septiembre.

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Más teatro para conmemorar el paso de La Barraca por Santander. Se podrán ver en el Paraninfo de la Magdalena las obras El bobo del colegio (2 de julio)  y Obligados y ofendidos (9 de julio). También pasará por Santander una de las obras de Pablo Messiez que dirigirá el curso Lorca en presente del 8 al 12 de septiembre. Podremos ver su Muda el 11 de septiembre en el Paraninfo de la Magdalena. Además, Shakespeare será protagonista con el curso Shakespeare: la palabra hecha acción del 25 al 29 de agosto con el actor Will Keen.

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En el campo cinematográfico destaca la presencia del laureado director de El secreto de sus ojos, Juan José Campanella que participará en el curso El audiovisual en español y las nuevas tecnologías (del 14 al 16 de julio), que inaugurará el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. El director de El hijo de la novia presentará su película Y llegó el amor  el 14 de julio en la Filmoteca de Cantabria.

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Javier Gutiérrez: «Solamente aspiro a acabar mis días como José Luis López Vázquez»

Javier Gutiérrez deja claro que le gustaría emular otros tiempos en que la palabra era la protagonista: “María Asquerino tuvo la suerte de vivir una época en que las tertulias eran el centro de la vida social y cultural de Madrid”. Él compartió escenas con la desaparecida actriz en uno de sus últimos trabajos, La habitación del niño y recuerda con cariño alguna que otra anécdota de la ya entonces veteranísima actriz. Y de repente, en una castiza taberna a escasos metros del María Guerrero nos trasladamos de alguna forma a aquel tiempo y durante dos horas conversamos, casi sin percatarnos de todo lo contado durante esos 120 minutos, sobre esa profesión que le ha llevado a cumplir uno de sus sueños: “¿Quién no ha soñado alguna vez con pisar el escenario del María Guerrero con un monólogo de Shakespeare a sus espaldas?

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Tras la emoción compartida. Aunque no suele llevarse los personajes a casa, admite que cuando hizo Woyzeck se le “tiñó el alma de negro”. Él estaba hace escasos quince minutos sobre las tablas del María Guerrero, desgarrándose física y emocionalmente con las manos manchadas de sangre. Aunque sale “muy vacío por la intensidad física y emocional de este personaje”, al menos el apetito quedará saciado con unos champiñones, unos taquitos de solomillo y un buen vino.

Esta versión es Macbeth en estado puro”. Juan Cavestany ha situado la historia del autor bardo en una peculiar Xunta, pero para Gutiérrez la esencia del texto y sus conflictos están ahí. Eso sí, la actualización de la obra ha escocido a más de un espectador. Precisamente, en la función de ese día, desfilaron de una forma estruendosa de golpe cinco espectadores: “Eso no es nada, un día un espectador se levantó de la butaca y nos lanzó que él había pagado una entrada y que con su dinero no quería que se hiciesen obras así”. En realidad, el actor está acostumbrado, ya que los espectáculos de Animalario no suelen dejar indiferente a nadie.

10 montajes a las órdenes de Andrés Lima. Javier Gutiérrez y Lima ya se conocen muy bien tras tantos trabajos a sus espaldas. De él destaca que exige a los actores estar al máximo: “Ha sido un proceso gozoso, pero muy doloroso, te hace tensar la cuerda de tus emociones”. Durante los ensayos se ha reencontrado con Carmen Machi, de la que ya había sido pareja en la serie Aída. Para el actor, que forma parte de la producción del espectáculo en una suerte de cooperativa llamada Los Mácbez UTE, el trabajo con la actriz ha sido uno de los grandes alicientes de esta propuesta: “Domina todas las teclas desde la comedia a la tragedia y te hace subir varios peldaños por encima de tu nivel habitual con una energía irrefrenable que te arrastra”.

ÁGUILA ROJA, UN ENORME REGALO

Rodar en 12 días cada capítulo supone casi como hacer una película. Los guionistas hacen que mi personaje pase de la comedia al drama y que uno pueda disfrutar como actor del tránsito entre diferentes géneros. Sátur ha sido un enorme regalo, paso de un capítulo en el que soy el graciosete del capítulo al dramón padre y eso es oro puro. Además, es una tabla de ejercicios maravillosa. La televisión es un medio de aprendizaje que te da mucho training, en el que pocas veces se te dirige… Tienes que ser director de ti mismo y estar muy concentrado en el trabajo que haces. En un día haces 6 secuencias, si estás mal un día, se va el trabajo de medio capítulo a la basura”.

Hace un rato, a la salida del María Guerrero unas chicas de unos quince años se acercan a Gutiérrez con ilusión para hacerse una foto con su ídolo: “Si te ven 6.000.000 de personas por televisión eso va a repercutir positivamente en que la gente vaya al teatro”. Por eso, el actor sólo tiene buenas palabras para un público que se acerca con cariño y con respeto reconociendo un trabajo del que sólo puede sentirse orgulloso.

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Suelo leer las críticas de una forma constructiva”. Admite que lee las críticas con atención, especialmente si se tratan de firmas de prestigio como las de Marcos Ordóñez o Javier Villán entre otros. Cuando pongo sobre la mesa el nombre de un crítico que vela su identidad poniendo únicamente las iniciales se le cambia el rostro: “No quiero calentarme la boca. La verdad es que no le considero ni crítico. Tiene un altavoz en una revista y en un blog, pero lo único que hace es imitar de una forma burda al crítico referente de este país”. El supuesto líder de opinión teatral decidió obviar a Javier Gutiérrez en su crítica de Los Mácbez, pero es una historia que por lo visto viene de largo. Siempre suele pegar palos a los trabajos de Animalario y muy especialmente a Javier: “No entiendo a esas personas que utilizan la crítica para mostrar sus filias y sus fobias”. Aún así concluye que, desde luego, las críticas le ayudan a seguir creciendo en su trabajo encima de las tablas, especialmente si vienen de firmas autorizadas: “Ahora bien, hay que saber blindarte si tienes malas críticas, darle la importancia justa, ya que tú tienes que subir al escenario todos los días pase lo que pase”.

Él también jugó con sus amigos invisibles. Como le pasaba a El intérprete Asier Etxeandía, Javier Gutiérrez también era un niño raro que se encerraba en su habitación a jugar con sus amigos invisibles. Era un niño enfermizamente tímido que sólo se soltaba cuando era otro. Y así en las reuniones familiares en las que imitaba a sus vecinos comenzó de alguna forma a desarrollar esa vena dramática que le ha llevado a pisar los mejores escenarios de España.

En los estrenos se crea un ambiente tóxico”. El actor admite que ya no disfruta los estrenos teatrales como antes. La experiencia sigue siendo maravillosa por poder mostrar el trabajo al público, pero son algunos compañeros los que lo convierten en una mala experiencia. No se atreve a poner sobre la mesa entre bocado y bocado la palabra ‘envidia’, pero algo de eso se intuye en sus palabras: “Vienen y juzgan muy a la ligera sin valorar el trabajo que hay detrás”.

Un futuro abonado a los thrillers. En septiembre estrenará La isla mínima de Alberto Rodríguez junto a su querido Raúl Arévalo. Por primera vez en su carrera, Gutiérrez ha saboreado el proceso en cine: “Hicimos trabajo previo como en el teatro y eso no es habitual en el cine. Alberto es un director meticuloso que cuida mucho a sus actores y es que la base de sus películas son los personajes”. En agosto además rodará otro thriller: El desconocido de Daniel de la Torre junto a Luis Tosar. Nos acompaña en esta charla una joven promesa-realidad de nuestra escena, Daniel de Vicente, que por un momento recobra su faceta periodística y pregunta a Javier sobre sus ambiciones en esta profesión: “Mi ego no se satisface encima de un escenario, es más una necesidad vital de contar historias. Si miro hacia el futuro Hollywood no está en mis planes, me conformo con acabar mis días como José Luis López Vázquez”.

La última secuencia de un actor de la vieja escuela

Lo que quería es que el espectador se emocionara, riera y llorara al lado de un actor que interpreta a un actor pero, en el fondo, no es más que un ser humano… Porque los actores, desnudos de ropajes y maquillajes, son tremendamente vulnerables. Es el lado menos conocido de la profesión. Lo que queda cuando se apagan las luces y los teatros se vacían.

Tirso Calero, director de Blocbuster

Nuestro protagonista es homenajeado en Villasequillo, un recóndito lugar en el que le entregan su gran premio, el Albaricoque dorado. En ese momento, confluye en mi memoria una coincidencia entre el que en principio iba a protagonizar la película, Sancho Gracia, y el que finalmente lo hizo ante la sugerencia del propio intérprete de Curro Jiménez, Manolo Zarzo. Los dos fueron premiados en el mismo festival de cine y creo que en el mismo año. El susodicho festival, una escusa para atraer a la región a actores de renombre, de supuesta temática deportiva que se celebraba en Cantabria hace unos años, fue en cierto modo y por ende sus dos homenajeados, uno de los motivos que me animaron a comenzar esta aventura llamada DESDE MI BUTACA. Vi en ellos, dos de mis primeros entrevistados, dos actores de la vieja escuela, algo así como dos actores de manual. Eso sí, no vivían instalados en glorias pasadas, como el protagonista de Blockbuster, sino que parecían con fuerzas para seguir afrontando nuevos proyectos. Ahí tenemos a Sancho como paradigma de todo ello, que no dejó de trabajar casi hasta el final, y a un Manolo Zarzo al que por fin se hace justicia después de muchos años en el dique seco sin grandes papeles protagonistas con esta película en la que da sabida cuenta de su poso dramático.

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«Ha salido muchas veces en Cine de barrio… Sí, ese de la voz ronca» le dice un director en ciernes a su madre cuando le pregunta quién es el actor que le ha llevado a iniciar un particular viaje iniciático en el cine y en el amor. Y este actor «un poco mayor, pasado de moda, pero que tiene cuerda para rato» decide rodar la última secuencia de su vida junto a este freak dependiente de videoclub que ha escrito un estrambótico guión de ciencia ficción. Y en este viaje hacia la última secuencia de su carrera le acompañan antiguos amores como el que interpreta María José Alfonso y viejos compañeros de fatigas como Jesús Guzmán, Luis Varela, aquí convertido en un representante al que acude un Fernando Esteso desesperado por encontrar un papel. Un emotivo homenaje a los cómicos, que tantos buenos momentos nos han dado encima de los escenarios y en la pequeña y gran pantalla. Una vista a la trastienda de un mundo en el que todo no son lentejuelas y glamour, sino más bien  un oficio vocacional en el que nuestros protagonistas necesitan un escenario para seguir viviendo.

*Blockbuster de Tirso Calero llega hoy a las salas