Se nos va Ángel de Andrés López, un trocito inolvidable de la historia de nuestra televisión

Hay personajes a los que jamás nos imaginaríamos con otra cara. Chanquete interpretado por el gran Antonio Ferrandis sería un buen ejemplo o el Manolo Jumilla Pandero que dibujó Ángel de Andrés López. Manos a la obra me evoca uno de mis primeros recuerdos televisivos. En aquella serie, de la que me declaraba un auténtico forofo entonces y que sigo viendo en reposiciones, me encariñé de una forma muy visceral de sus personajes. Manolo, ese albañil grandote que llamaba a su socio con un sonoro “Benitooooo” es un personaje inolvidable. Y de ello tiene la culpa un actor capaz de dotar de una humanidad y una ternura adorables al buenazo – a pesar del aspecto duro- que tenía que soportar todos los días el bocata de su Adela. Pero la carrera de Ángel de Andrés López tuvo otro momento televisivo destacable, la serie Pelotas, donde interpretaba al dueño del bar de un equipo de fútbol. Y en el cine, fue un inolvidable chico Almodóvar y brilló en las Tapas de Juan Cruz y José Corbacho y en las 800 Balas de Álex de la Iglesia. En los últimos años regresó al teatro con Wilt, la única vez que pude verle sobre los escenarios. Se nos va con un proyecto teatral pendiente con su querido Carlos Iglesias, su eterno compañero de ‘ñapas’ televisivas y amigo inseparable desde entonces: “Era imposible no amar la bondad de un hombre que, por encima de todo, amaba la vida” comenta su querido Benito en un emotivo artículo en El Mundo

Gracias por tus inolvidables y generosos trabajos.

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La Firma Invitada: Carlos Iglesias

Hace varias décadas que descubrimos el talento interpretativo de Carlos Iglesias, pero con 1 franco, 14 pesetas también demostró su valía para hacer cine. Repitió como director, guionista y actor en Ispansi y ahora retoma su primer éxito con una secuela que llegará a los cines el 28 de marzo con el título de 2 francos, 40 pesetas. Para celebrar los nueve años DESDE MI BUTACA tenemos el placer de contar con él como “Firma Invitada”. 

Cada película tiene su color, sus sensaciones, y su perfume. Ésta nace de mis propios recuerdos de adolescente, confrontados con otros que me ayudaron a organizar los míos. El 70% de la película está inspirada en sucesos reales, y curiosamente, la mayoría de éstos, son los más estrambóticos y peculiares de la película. Aunque muchos de sus protagonistas han fallecido o les he perdido la pista, a otros los sigo viendo y mantengo una fuerte amistad con ellos. La película se ambienta en plena crisis del petróleo en 1974, en unas circunstancias similares a las que estamos padeciendo hoy.

Iglesias junto a Javier Gutiérrez en un momento del rodaje.
Iglesias junto a Javier Gutiérrez en un momento del rodaje.

La derecha suiza, también quiso en aquel momento cerrar sus fronteras a los inmigrantes, pero al final no ganaron el referéndum por muy poco y los emigrantes siguieron allí. El tono, pese a todo, es la comedia, en ella me siento cómodo y se puede hacer crítica sin heridas innecesarias. Las localizaciones se dieron principalmente en el cantón de St. Gallen y Appenzell, en escenarios de una gran belleza paisajística y con un alto grado de colaboración por parte de las autoridades y particulares de la zona. Pasamos siete semanas deliciosas en unas localizaciones de ensueño, alternando días de fortísimos calores, hasta 40º, con ligeras nevadas a 1.000 mts de altura… y tremendas tormentas alpinas. Pretende trasmitir un mensaje de esperanza en un futuro mejor y nos tranquiliza contándonos que ha habido otras crisis, y que de todas hemos salido…