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Y tras el horror musical perpetrado por Hidrogenesse en la noche del jueves, no es solo una opinión personal, se lo escuché a muchísimos espectadores… comenzaron las «variedades minimalistas» de Fangoria tras una época en que las plumas habían sido protagonistas de sus shows. A ritmo de la inicial Perlas ensangrentadas, el grupo de Alaska y Nacho Canut puso a bailar al variopinto público de la Campa. Entre las miles de personas que pasaron por el Santander Music en su primera jornada había gente de todas las edades. Eso solo lo consigue alguien como Alaska, una moderna… sin pretenderlo como ella repite recurrentemente en las entrevistas. Y partir de ahí nos deleitó con una «tormenta solar perfecta» que nos dejó «absolutamente» fascinados cuando le puso una vela a Santa Sara Montiel. Y una vez más nos invitaron al «baile de la vanidad» en el que descubrimos que era una «desfachatez» ver más «dramas que comedias» en nuestra vida. Y es que «a quién le importa» lo que digan los demás, «ni tú nadie puede cambiarme». Una noche perfecta, pelín corta por cuestión de horarios ‘festivaleros’, que nos dejó «bailando» con el Ballet Fantasía en una velada mágica en Santander, sin aparición de la lluvia y una temperatura de lo más agradable.
Foto: Santander Music 2013.
Y el otro plato fuerte del festival fue la actuación de los británicos Keane en la noche de viernes. Considerados en sus inicios como los ‘descendientes naturales’ de The Beatles consiguieron meterse al público en el bolsillo desde que sonaron los primeros acordes de éxitos como Everybody is changing, This is the last time y Sovereign Light Cafe. Haciendo del piano su gran seña de identidad, el vocalista del grupo, Tom Chaplin, no dejó de sorprender en toda la noche por su esforzado y macarrónico spanglish con frases como «Me encanta la comida española. He comido tanto jamón ibérico que mi estómago va a estallar». Una noche para recordar en la que Keane demostraron que el título de grupo más querido por los británicos es más que merecido. Un vibrante directo, de nuevo demasiado corto, que supone sin duda uno de los puntos álgidos de la historia del Santander Music 2013 que este año ha cumplido cinco años trayendo a la Campa de la Magdalena a artistas de la talla de Dover, Calvin Harris o Manel entre otros.
Un año más, el Santander Música en Grande ha apostado por algunas de las primeras espadas del pop rock nacional. Si en la primera jornada disfrutamos de los veteranos M Clan con su célebre Carolina que demostraron que la veteranía es un grado en su particular lección de rock nacional, en la segunda y tercera jornada pasaron por la Campa artistas como Rulo y Juan Magán, a este último no sabría muy bien si calificarlo como tal, pero para gustos los colores…
Y anoche, estuvimos pendientes, una vez más, del cielo. Desde que se abrieron las puertas del recinto, el público permanecía expectante, ¿Nos amargará la fiesta el tiempo? Y vaya si la amargó… La noche comenzó con el directo de los teloneros, Lagarto Amarillo. Y es que por mucho que se empeñen en los festivales por poner a todos en el mismo tamaño en los carteles y, casi casi, con la misma duración en sus actuaciones, siempre habrá primeras figuras y «relleno». Y el grupo que puso la banda sonora a la teleserie Cuéntame cómo pasó, ni siquiera se dignó a cantar precisamente esa canción. Sí cantaron su Culpable entre gritos apasionados de grupis adolescentes: » Si me acusan de haberme enamorado de Santander solo puedo declararme culpable». Y basta ya de preámbulos. Después del ‘runrún’ de los patrocinadores, que en algunas ocasiones son tantos que duran más las promos que el propio concierto, salió al escenario Malú, una artista con mayúsculas que puso a bailar al respetable a golpe de Vértigo. Tras agradecer a su público la paciencia, más allá del retraso hay que tener en cuenta que seguían cayendo «chuzos de punta» al filo de la madrugada, se propuso un objetivo muy claro: «Espero que salgáis con una sonrisa en la cara». Y la coach de La Voz lo dio todo encima del escenario, demostrando que es una de las mejores solistas femeninas de este país. No faltaron los duetos a miles de voces entre Malú y el público de temas como Devuélveme la vida y Que nadie. La artista parece llevarse bien con todo el ‘artisteo’ patrio y debe ser por esa generosidad y humildad que solo los GRANDES derrochan encima del escenario. Solo el amor nos salvará volvió a poner a bailar al embarrado público de la Magdalena que resistió estoicamente el calvario atmosférico que tuvimos que soportar. Y ella nos salvó y salimos del concierto con la sonrisa prometida y el recuerdo de ese brillante directo cantando bajo la lluvia que terminó a modo de bis con Blanco y Negro y Toda, dos de sus mayores éxitos musicales.
Foto: Amstel Música en Grande 2013.
Y hasta aquí la crónica DESDE MI BUTACA del Música en Grande 2013. Finalmente, este blog no estará acreditado para la última cita y plato fuerte del festival por «cuestiones de aforo», pero ya estamos contando los días para la siguiente cita festivalera, el Santander Music que traerá a la capital cántabra a grupos como Fangoria, Keane o Dover. Santander se llena de música en verano gracias a iniciativas como las de la cántabra Mouro Producciones, que año tras año apuesta por lo más «florido» del panorama musical nacional e internacional en ambas citas estivales que apuestan por la heterogeneidad de públicos.
20 de julio de 1984. Asier lee El correo de Bilbao: «Cuidado con tu capacidad para la fantasía y la ensoñación». Y el sábado en el Price lo volvió a hacer. Nos volvió a deleitar con una noche de ensueño en la que el niño lobo volvió a aullar a la luz de la luna, esa que ya no brilla igual desde que su madre no está. El que sí estuvo fue su padre: «Aita, los curas no me entienden» le dijo tras un inolvidable momento musical y un cálido abrazo. No entendían a esta niño raro que cantaba a sus amigos invisibles noche tras noche. Bilbao, sus orígenes, el viejo cabaré, el primer amor, sus orígenes más presentes que nunca…
«¿Dónde está Alaska?, Quiero montarme una fiesta con ella?» Y se encendieron las luces del escenario y a escasos metros de nuestra privilegiada ubicación-prácticamente metidos en el escenario- apareció Alaska desde el escritorio de Asier, en el que «sus ojos maquillados ven más lejos», para cantar las primeras notas de ¿Por qué a mí me cuesta tanto? Sobre el escenario e incluso sobre el piano derrocharon una complicidad innegable, regalándonos uno de los momentos más inolvidables de la noche.
Y cuando pensábamos que ya no se podía superar tras temas como Puro teatro o Tú te me dejas querer, con la que puso a bailar a todo el público del Price, Asier volvió a sorprender. Con la voz en off de Ramón Langa conocimos a la estrella del rock suicida que siempre ha llevado dentro. Y a ritmo de Pleased to meet you puso a bailar a todo el Price, incluida una embarazadísima Penélope Cruz y una visiblemente recuperada Pilar Bardem.
Javier Bardem y Asier Etxeandia, juntos sobre el escenario… Sí, eso también lo vimos en el Price. El mejor actor del mundo se subió al escenario para marcarse una coreo con Hugo Silva y Chevi Muraday. Y, también nos sorprendió tocando los bongos. Son esos momentos que solo consiguen los GRANDES y Asier sin duda lo ha demostrado durante toda su carrera con esa naturalidad que le llevó a pedir un pañuelo en mitad de la actuación para «limpiarse los mocos».
Una noche en que todos sus «amigos invisibles» nos confesamos devotos de muchas cosas. Devotos de la imaginación, devotos del rock and roll, devotos del ARTE. En definitiva, devotos del actor, del cantante, del INTÉRPRETE.
«Para que luego digan que la gente no va al teatro por no haber variedad en las programaciones». Con el grito de guerra que lanzó antes de una representación uno de los empleados del Teatro del Arte, comenzamos esta segunda entrega- gracias por la repercusión que tuvo la primera- de «Un Madrid sin teatros, Un Madrid sin alma». Hasta en verano, Madrid se reinventa para ofrecer una gran variedad de títulos que encuentran en las salas del circuito off un epicentro importante.
La primera parada de este recorrido teatral ‘veraniego’ por Madrid la hacemos en el Teatro del Arte, un espacio escénico de reciente creación que ya había visitado para ver Oddi. En esta ocasión, me acerqué para ver un musical español, sí, existen muestras de teatro musical autóctono. El sueño de una orquesta de verano cuenta la peripecia de una orquesta de esas que, crisis mediante, cada vez son menos habituales en las fiestas patronales, ¿Puede haber algo más nuestro que una orquesta de esas que cantan pasodobles y Camela? Desde luego que no. La orquesta de Juan Gallo prepara su gran noche en la infausta localidad de Ortigosa en la ‘mágica’ Noche de San Juan. Juan es un portento en el arte de la seducción, va directo a matar, un macho ibérico. Se las lleva de calle. Su tímido compañero, Sebas, no pasa de ser el paño de lágrimas para las chicas. Roberto Saiz, un actor al que sigo desde hace una década, nos regala un puñado de buenos momentos, en los que su comicidad y complicidad con el público son innegables. Lo mismo canta con sumo gusto que recita al autor bardo con sumo acierto. La suya es una carrera de fondo, forjada Vanesa-Vanity la va a quitar Sueño contigo, es ella ahora la que hará babear a viejos y borrachos. Ellas protagonizan el gran dúo de este musical. «Espejito, dime que esa no soy yo» canta amargamente y con emoción una Lola luminosa en manos de una actriz como Laura González. Muy diferentes son las ambiciones de Vanity, ella ensaya ya en su ensoñación musical su discurso de agradecimiento para hipotéticos premios. Y en mitad del fulgor de la noche más corta del año, surge el hechizo… a ritmo de Sarandonga. Si metemos en la coctelera a Manolo Escobar y Shakespeare saldría El sueño de una orquesta de verano,este divertidísimo musical autóctono de Rafael Boeta y Gonzalo G. Baz. Se están forjando los mimbres para hablar de un musical español. El primer paso, unos actores integrales capaces de darlo todo sobre el escenario, ya lo superamos hace tiempo. Ahora solo queda encontrar y que se apoyen proyectos tan ingeniosos como este, nos encantaría verlo haciendo temporada después del verano.
La segunda parada la hacemos en en buque insignia de la escena off madrileña. Fue una de las primeras salas en apostar por los espectáculos con posibilidad de consumición. Se hace raro no tomarse algo ‘fresquito’ en el Alfil. Digamos que el ambiente desenfadado te invita a ello. Dos actores conocidos principalmente por sus trabajos en musicales, Pablo Puyol y David Ordinas, presentan los jueves de julio Venidos a menos. Un show desenfadado, divertido y lleno de testosterona. Sobre las tablas del escenario de la Calle Pez, intentan sobrevivir del arte en esta biografía musical irreverentemente ficcionada que te hará pasar un rato de risas aseguradas con estos dos fantásticos actores. Con el «sobradito» en el arte de la seducción Pablo Puyol y el «meloso» David Ordinas, en el que descubrimos a un actor con grandes dotes para la comedia. Más que venidos a menos, están venidos a más, su ARTE es algo innegable en este espectáculo en el que se encuentran tan cercanos al público.
El sábado nos acercamos a la ‘castiza’ Plaza del 2 de mayo. Y de repente, al entrar en la Sala Tú viajamos en el tiempo y nos trasladamos a una ‘setentera’ saña de fiestas. Se apagan las luces y suena la sintonía del 1, 2, 3. En escena Emilio Gavira, José Luis Sáiz y Ángel Burgos con Vulvas al vapor, un show de cabaret político que pretende recuperar la esencia de los espectáculos de travestismo de los 70. Acudí atraído por la presencia de Emilio Gavira, uno de los actores españoles que más admiro. Él se marca un par de números en directo realmente deliciosos, a capela, sin acompañamiento alguno. Y es que en este espectáculo entran todos los géneros: Circo a ritmo del grupo La Fiesta, lírica, teatro clásico, desfiles de modelos ‘joseluismorenescos» y hasta una cutre rifa… Si quieren disfrutar de un espectáculo lleno de naftalina, nostalgia, mucha guasa y un pellizquito de crítica político-social este es su espectáculo- esos maravillosos cutre playbacks son desternillantes- . Un apunte más: «Quiero montarme en tu velero, ponerte yo el sombrero…» Sí, todo tipo de música entra en este espectáculo, pero los prejuicios se van fuera nada más empezar el show, la risa… que lo puede todo.
El domingo fui por tercera vez al Price, uno de los espacios escénicos más ‘mágicos’ de Madrid. Su estructura circular le permite acoger espectáculos de todas las disciplinas artísticas, con predominio en la programación de números circenses y conciertos. Mi primera visita fue para ver al clown David Larrible, una cita en la que recordar al niño interior del que, espero, nunca despegarme. La segunda fue para ver el concierto gospel de los maravillosos Living Water. Y anoche volví para ver a la nueva reina del jazz, Esperanza Spalding. Con 3/4 del aforo vendido, el concierto empezó con cierto retraso, unos 20 minutos, lo que causó los pitidos del público. «Buenas noches, you are beutiful» fueran las primeras palabras de esta intérprete de agudos imposibles. Y a partir de ahí surgió la magia. Hora y media de buena música. Con momentos imborrables como los que protagonizó uno de sus coristas, ¿Se puede considerar simple ‘corista’ a alguien con tanto talento? Me refiero a Chris Turner, un artista magnético que se llevó una de las grandes ovaciones, «We heard you, Chris» como le decía la Spalding. De repente, me fijo en una estampa curiosa. Se llena el patio de butacas- o sillas, para ser más correctos- de móviles grabando y haciendo fotos. Sí, hay gente que prefería verlo por la «pantallita», estampa cuanto menos siniestra. El directo hay que vivirlo con intensidad, la grabación no será lo mismo, ¿Cómo valorar el talento de la Spalding por un video del Youtube? Tras hora y media de complicidad absoluta con su público y con su talentosa banda, la Spalding volvió al escenario con I Know You Know. Se cerraba así una noche de buena música en la que descubrir que el reciente Grammy recibido por esta diosa afro, guitarra eléctrica o contrabajo en mano, es algo más que merecido. Los Veranos de la Villa llenan, una vez más, de buena música el caluroso verano de Madrid con esta artista que presentó su exitoso LP Radio music society.
Y luego habrá que escuchar que la bajada de espectadores se debe a un considerable descenso de la oferta cultural, sí, seguro. Está claro que algunos políticos no han pisado un teatro en mucho tiempo. Como muestra de esa variedad, este mismo post que demuestra que incluso en estos tiempos los creadores siguen apostando por ‘celebrar’ su arte. La bajada del IVA debería ser inmediata, pero los senadores del grupo gobernante han dicho NO a la propuesta. Mal andamos si siguen cerrando cines y teatros, entonces Madrid sí será una ciudad sin alma. Mientras tanto DESDE MI BUTACA seguiremos apoyando con pasión y entrega a los otrora cómicos de la legua que, crisis mediante, parecen recuperar tal condición en pleno 2013.
Fangoria es la formación de referencia en el pop electrónico nacional formada por Alaska y Nacho Canut . Aunque no necesiten presentación, canciones como No sé qué me das, Retorciendo palabras, Más es más o remixes de Alaska y Dinarama como Ni tú ni nadie, forman parte de la banda sonora de muchos seguidores del dúo desde su formación.
Cuatricomía es el último trabajo de Fangoria, fechado en 2013. Una nueva colección de canciones hedonistas con tintes pop, electrónicos y con el glamour habitual de este particular dúo. Escucharemos sus nuevas canciones en el Quinto Aniversario de Santander Music. Su Dramas y Comedias ya se ha convertido en un nuevo himno de la formación que llenó recientemente dos noches seguidas el mítico Teatro Circo Price.
El cartel del festival, que se desarrollará del 1 al 3 de agosto en la Campa de la Magdalena de Santander, incluirá también nombres destacables como Dover, Lori Meyers y Keane.
Fito & Fitipaldis convertirá la campa de La Magdalena en Santander en un teatro, con su actuación en Amstel Música en Grande 2013, que será el próximo 27 de julio. Sin duda el plato fuerte de una edición que incluirá nombres como los de Malú y M Clan entre el 23 y el 27 de julio.
El escenario de la Campa se acondicionará para el concierto de Fito y Fitipaldis como si fuera el de un teatro. La Campa de la Magdalena se transformará añadiendo un graderío y sillas. Este formato permite una aproximación distinta, más íntima y directa, a los temas de Fito & Fitipaldis, que apuestan de este modo por retomar la cercanía con su público, tras un período en el que habían realizado giras multitudinarias. En el espectáculo se mezclarán momentos clásicos de la banda con temas acústicos o ‘unplugged’, y supondrá el reencuentro de Cabrales con Santander, ciudad en la que siempre encuentra una gran acogida y que eligió en noviembre de 2009 como punto de arranque de la gira ‘Antes que cuente diez’.
Antena 3 volvió a apostar inesperadamente en este final de temporada por El número 1, un talent que el año pasado le dio irregulares datos de audiencia, con algunos picos notables eso sí en días decisivos como la final. Esta vez lo ha hecho en viernes, ¿Quién programa en Antena 3? Creo que algún enemigo… de Telecinco. He seguido esta edición, que ha tenido desastrosos índices de audiencia, con tanto interés como la primera, pero me he tenido que perder algún que otro programa en directo, benditos ‘a la carta’ de las cadenas en sus webs. Les habla alguien que no ha seguido La voz, no me enganchó, vaya usted a saber por qué y eso que tenía a dos ARTISTAS a los que admiro desde hace años, Paco Arrojo y Lola Dorado. Quizás, precisamente por ya conocerlos de antes. Me explico: A mi no me han descubierto nada en el concurso de talentos de Telecinco, en el de Antena 3 sí.
Y ha merecido la pena seguir el concurso por el que, finalmente, ha sido el verdadero Número 1. Creo que en el concurso se juega con la baza de buscar artistas con personalidades muy dispares y marcadas. Aún me acuerdo de la primera edición con Laia, ¡Cómo me gustaría verla sobre los escenarios con Raúl! Desde la primera gala se ganó el aplauso de un jurado entregado- ¡Y de qué manera!- a este artista de sensibilidad artística superlativa. Gafas grandotas, violín en mano, aparece un chico tirando a retraído. Sube al escenario y comienza a brotar la emoción. Dice Mónica Naranjo que admira su seguridad sobre el escenario, desde luego. Todos hemos quedado prendados de esa voz de registros imposibles y de esa personalidad tan ‘especial’. Hay por supuesto otros artistas que en esta edición han brillado como Telva, que debería haber sido la segunda en el concurso, pero el público no siempre acierta desde luego. Lo importante es que por primera vez he sentido que se ha hecho justicia en un talent. No recordaba una decisión con la que comulgase tanto desde… Rosa en O.T 1- y hablamos de febrero de 2002- Va a grabar un disco con Sony y algunos ya estamos deseando verle sobre los escenarios. Esta vez sí, ha salido de la tele un verdadero «Número 1».
El verano es la época ideal para probar suerte con apuestas escénicas más arriesgadas. Sí, Madrid sigue teniendo vida «cultural» en mitad del estío veraniego. Algunas salas cierran en verano y otras se reinventan para seguir creando. Una de esas iniciativas «refrescantes» es el Fringe Madrid.
Está considerado como el festival más arriesgado de artes escénicas y música. Buscan lo que está al límite, lo que abre camino, lo alternativo, lo nunca visto antes. El festival Fringe como tal se fundó en 1947 en la ciudad de Edimburgo, Escocia, cuando todos los rechazados por el festival oficial (el Festival Internacional de Edimburgo) decidieron montárselo por su cuenta. Ahí nació este nuevo concepto. Desde entonces, y siguiendo la misma filosofía, han aparecido festivales Fringe por todo el orbe terrestre… y el verano pasado llegó a Madrid.
Esta segunda edición, que se desarrollará entre el 5 y el 27 de julio, llega cargada de montajes interesantes como Las amistades peligrosas, Happy end o Las Julietas. DESDE MI BUTACA os apuntamos algunas de las citas de este festival. La programación al completo en su web.
Carmen Conesa y Cristobal Suárez protagonizan la nueva puesta en escena de Las amistades peligrosas que se verá el 5 y 6 de julio en la Nave 2 del Matadero. Uno de los platos fuertes de este festival. Para esta remozada versión se parte de la novela original, aunque todos tengamos en mente la versión cinematográfica.
Esta propuesta escénica encuentra su lenguaje desde la fidelidad hacia la novela epistolar de Laclos, Las amistades peligrosas; tanto el discurso de la novela como la fragmentación de su estructura posibilitan una puesta en escena extremadamente contemporánea, en el que las cartas, los recitativos y la música en directo se fusionan con la tecnología, los audiovisuales, el vestuario rococó y la performance. Sexo, lujuria, amor, perversión y poder se unen en el escenario produciendo una experiencia teatral de gran plasticidad con el fin de expresar desde el escenario la decadencia y amargura de la novela original.
Las Julietasnace del diálogo de dos grandes mitos. Uno teatral, la tragedia Romeo y Julieta de Shakespeare, y otro deportivo, el Maracanazo de 1950, cuando Uruguay logra alzarse con el título de campeón mundial de fútbol. Este cruce de mitos da como resultado una original relectura del clásico de Shakespeare tamizada por los sabores y sinsabores de la identidad uruguaya. Apelando a la austeridad de recursos, al actor como el centro y a lo real como motor de la escena, Las Julietas, conduce de manera irreverente a la reflexión de la identidad artística. Una propuesta que se verá el 6 y 7 de julio en la Cineteca.
Una última cita con el actor José Luis García Pérez. Diario de un loco es el relato de la vida de un funcionario de la burocracia rusa que, a través de las anotaciones en su diario íntimo, va mostrando cómo en medio de la rutina de su labor y las pequeñas humillaciones de su vida, surgen en su mente ideas que progresivamente adoptan tintes delusivos. El carácter disparatado de las fechas y la naturaleza arbitraria de sus vivencias es coronado de modo extravagante cuando abraza la ilusión de ser el mismísimo Rey de España. Luego deviene su internamiento asilar, donde la penosa experiencia de colisión de su locura con el entorno constituye su aciago final. Entre el 23 y el 27 de julio en el tejado del Matadero.
Los Veranos de la Villa se han convertido en todo un emblema cultural de Madrid. Los Jardines de Sabatini y el Teatro Circo Price acogerán conciertos de algunas de las primeras espadas de la música a nivel internacional. En esta ocasión, DESDE MI BUTACA fijamos nuestra mirada en tres citas imprescindibles en el Price. Tres artistas con un sello muy personal que llenarán de buena música ese «mágico» espacio.
Ben Howard, ganador de dos Brit Awards 2013 (“mejor artista” y “mejor artista revelación”), dará un único directo en nuestro país en el emblemático Teatro Circo Price. El inglés hará parada en Madrid después de llevar dos años de gira por todo el mundo. El joven compositor y cantante, interpretará canciones de su álbum Every Kingdom (Universal), que ha conseguido estar en lo más alto de las listas del Reino Unido durante más de 79 semanas y con el que puso el cartel de «No hay localidades» en todas las fechas europeas de su anterior tour. El público madrileño disfrutará de su mezcla de folk y blues, de su pasión por el jazz y sobre todo de su excepcional sensibilidad reflejada en sus acrobacias melancólicas, con un formato de banda de cuatro músicos. Una cita la del 10 de julio que promete ser histórica. Un artista inconfundible, con un sello tan personal que ha conseguido revolucionar el panorama musical internacional.
Esperanza Spalding se ha convertido en todo un referente en el mundo del jazz al ser la primera artista de este género que recibía el GRAMMY® a mejor nuevo artista. Su disco Radio Music Society ha sido nominado a tres premios GRAMMY® incluyendo el de mejor álbum de jazz vocal. En su concierto de Madrid el próximo 14 de julio, la artista ofrecerá un recital único, dotando a cada letra de una sensibilidad especial que la han hecho conseguir un hueco en el exigente mundo del jazz.
Uno de los espectáculos revelación de la temporada, El intérprete, volverá a sonar en una versión remasterizada y deluxe en el Price. Tras su arrollador éxito en el Teatro de La Latina, Asier Etxeandia volverá a derrochar entusiasmo y pasión sobre las tablas del Price en la que promete ser una gran noche. Este one man show es un viaje musical a su infancia, en el que el protagonista de La chunga hace un repaso por temas que van de Puro Teatro a Los Rolling. De la argentina de Gardel a su Bilbao natal. Con una energía irresistiblemente contagiosa nos invita a vivir una noche inolvidable en una suerte de espectáculo que bebe del cabaret, los conciertos al uso y, por supuesto, un poquito del teatro musical convencional. El intérprete ha confirmado a Asier Etxeandia como una bestia escénica inclasificable, dotado de un talento que vuela alto y que podremos disfrutar de nuevo el próximo 20 de julio. Esperemos que en estas tres citas tan especiales vuelva el amor… por la música, ya que como dice Asier: «Para mi el amor es un teatro lleno».
Cerca de la ‘teatral’ Plaza de Santa Ana se esconde un pequeño santuario privado para los amantes del musical. La casa de Ángel Fernández Montesinos se presenta ante nuestros ojos como una suerte de templo de culto al musical. El salón de su casa esconde joyas como los carteles originales de los musicales que, como avezado espectador, ha visto en medio mundo. Abre una puerta y empiezan a salir recuerdos de una vida dedicada a las tablas. Su dedicación y entrega al teatro ha sido tal que pocos directores pueden presumir de un curriculum tan apabullante y, sobre todo, tan diverso. En sus 170 montajes hay musicales, zarzuelas, comedias, dramas e incluso intrigas policíacas. Lo mejor es no extenderse más en esta introducción. Las palabras de Fernández Montesinos les trasladarán a una época en que TEATRO se escribía con letras mayúsculas. Una larga y apasionante conversación con el Presidente de Honor de la Asociación de Directores de Escena, que resumimos DESDE MI BUTACA. Arriba el telón.
En unos días se reconoce su trayectoria en el clásico en el Festival de Almagro, ¿Tiene alguna idea de lo que le espera?
La verdad es que no. Sé que han llamado a un gran colaborador y amigo como es Alejandro Navamuel, pero poco más te puedo decir. Yo fui pionero en el tratamiento del verso. De hecho, vine a Almagro antes de que se fundase el festival como tal. Monté allí El castigo sin venganza para TVE hace 38 años con Paco Valladares en el reparto. Al año siguiente hicimos Égloga con Valladares y Sancho Gracia. Viendo el éxito de la iniciativa televisiva de esos dos años, se decidió crear este maravilloso festival en el que hoy tengo la suerte de que se me homenajee.
Foto de José Carlos Nievas
El Festival de Almagro reconoce su labor con el Teatro de Títeres con una exposición, ¿Cómo recuerda aquella época?
-Se levanta por primera vez y abre uno de los armarios del salón. De sus puertas saca los vinilos de los espectáculos del Teatro de Títeres en los que presume de haber tenido a colaboradores como Pepe Hierro-
Yo no hacía espectáculos infantiles, sino familiares. Luego repetían los padres sin los niños. Fíjate si nos adelantamos. Estaban los actores dando las letras antes de la función en La pandilla va al teatro. Teníamos hasta un teclado humano y un número sobre el maquillaje teatral. Ensayábamos incluso los aplausos. Le dábamos mucha importancia a la música. La feria del Come y Calla la llegamos a estrenar en París con orquesta en directo. Además con obras como La pandilla va al teatro creo que incentivamos el interés de los más pequeños de la casa por las artes escénicas.
Según leía en sus memorias, el término “teatro musical” o “comedia musical” tardó en asentarse en España…
Si ponías “comedia musical” la gente lo asociaba a peliculitas musicales que se hacían en la época. No entendían el término. Se estrenó Al sur del Pacífico con Tamayo de director considerándola como «zarzuela». A la revista se la llamaba «fantasía cómico lírico bailable». Siento que de alguna forma yo he contribuido a la afición por el género. Ten en cuenta que de Mamá, quiero ser artista hicimos 1600 representaciones y de Por la calle de Alcalá más de 2500 representaciones…
¿Son esos espectáculos precisamente los más especiales de su carrera?
Hay muchas entre mis más de 170 obras, pero es cierto que fueron muy especiales.
Por la calle de Alcalá sirvió para recordar cómo era la revista, que parece que nadie se acordaba ya. Contábamos la historia de la revista complementándola con la del traje. No vestía la gente igual en cada época, como en la vida real. Era un documental. El éxito era contar cómo había variado por la censura. Era un espectáculo con un hilo argumental, no una mera sucesión de números musicales de fantasía.
Con esa obra vivieron el “trago amargo” del incendio de la discoteca Alcalá 20…
Teníamos vendido todas las navidades. Del teatro no se quemó nada. Entramos al teatro y vimos que todo estaba bien, pero hubo 82 cadáveres en la sala de fiestas.
Mamá quiero ser artista era una comedia musical al uso con esas escaleras tan características que subían y bajaban. Utilizamos música de la época y cuatro números nuevos incluido el famoso Mamá quiero ser artista o el número de presentación de Concha. La fórmula era nueva y ella lo considera la cima de su carrera.
Una escena de «Mamá, quiero ser artista».
Y tras contar la historia de la revista y el bolero, se le ocurrió crear Estamos en el aire, un musical sobre la historia de la radio…
Lo escribí con Arteche. Coincidió que cuando lo teníamos listo, Cope quería hacer un espectáculo para conmemorar los 100 años de la radio. Todo ello basado en mis recuerdos infantiles y juveniles. Era oyente de Radio Murcia. Recuerdo la retransmisión desde el Infanta Isabel de una obra en la que Jacinto Benavente fue entrevistado en el descanso.Era el estreno de Su amante esposa, allá por 1945. No paraba de escuchar esa radio tan rica en contenidos: zarzuela, revista, tenía una radio enorme en mi habitación y me sabía toda la programación. Quise contar la historia de la radio y su influencia en una familia. Por eso había un estudio y una casa en el decorado. Sabía que se habían hecho en cine y televisión en USA cosas sobre la memoria radiofónica, pero en teatro creo que no. La radio era la vida de todo el mundo: Los concursos con esa anécdota del coche por ejemplo. Iba un señor diciendo que era su casa y él no estaba en casa y entonces descubría los cuernos que le ponía la parienta, eso es real. También lo es el Consultorio de Elena Francis y los discos solicitados. Cuando llegaba el Día de la Madre podía haber 200 dedicatorias, cinco pesetas por cada una, era una fuente de alimentación fabulosa para la radio.
Más momentos que parten de una anécdota autobiográfica, la escena del censor que nos lleva a sus tiempos en Radio Juventud de Murcia…
Yo estaba en Radio Juventud de Murcia cuando estudiaba Derecho. Lo hacíamos sin cobrar y nos llevábamos los discos de nuestra casa. La censura era muy rígida. Nos llegaba la lista de canciones prohibidas. Bésame mucho solo en versión orquestal. Lo que hemos luchado con la censura no tiene nombre. Un ejemplo de lo retorcida que era la censura: Había una canción, Échame polvitos, referida a los polvos de talco de los niños y el censor dijo: ¿Dónde se ponen esos polvitos? Rallaban los discos con una tijera para que no los pusiesen. En todos mis musicales todo lo que está en el escenario lo he vivido yo. Estábamos haciendo una tarde Estamos en el aire y había un señor que se revolvió con la escena del censor. En el descanso me vio. “Yo eso lo he vivido, no todos eran así”, me dijo. Yo le contesté que mi experiencia había sido esa en una época en la que muchos censores eran unos reprimidos absolutos.
La Asociación de Directores de Escena editó sus memorias.
En un musical jukebox no se si surge antes el libreto o éste se amolda a las canciones elegidas…
Nació al mismo tiempo. Por ejemplo, yo pensaba en un concurso radiofónico y enseguida me venía a la mente la canción que más sonaba: Cocidito madrileño. Van a un concurso a por el jamón. Me pasaba lo mismo con todas las músicas. Algunas no cuadraban en el argumento, como las canciones francesas que decidimos meterlas en un bloque. Vas separando éxitos que tenían una cierta transcendencia en la vida de la gente.
-Durante la entrevista, Fernández Montesinos se levanta en varias ocasiones para mostrarme algunas de las joyas que guarda en sus armarios. Se levanta y me muestra una foto de Celia Gámez, una artista de la que guarda un gran recuerdo-
Fue una experiencia realmente deliciosa poder trabajar con ella. Reivindico desde aquí su faceta como inspiradora, productora y directora de todos sus espectáculos. Ya en Las leandras exigía trajes, decorados y apostaba por músicos emergentes. Ella reclamó al maestro Padilla, que estaba en aquel tiempo en pleitos con Charlot por el uso de La violetera en Luces de ciudad. En el 47 se lo traerá de vuelta a España. En La Zarzuela hicimos un espectáculo sin argumento. Como los de Ziegfield. Eran varios cuadros cómicos con música. Salía poco en el espectáculo. El ensayo general lo paramos para ver cómo pasaba el tren que llevaba a Kennedy muerto. Estábamos en 1962. Era estupenda y teníamos un decorado gigantesco con dobles ballets. Las luces arreglaron un decorado horroroso. Fue muy entrañable reencontrarme con ella en la representación 1200 de Por la calle de Alcalá. En esa noche tan especial cantó dos canciones con gran arrojo y eso que tenía ya 80 años cuando la hicimos ese homenaje. Murió a las 92 años en una situación muy trágica. Tenía Alzheimer y estaba en una residencia en Buenos Aires. Mandé una copia de la versión cinematográfica de Las leandras para que supiesen que era verdad eso que soñaba cada tarde a las seis. Se ponía delante del espejo y se maquillaba como si tuviese función de tarde. Fue una pionera en el género al que consiguió dotar de una calidad inaudita para la época.
«Las leandras», una de las cimas de la carrera de Celia Gámez.
Ha montado un clásico de Mihura como Maribel y la extraña familia con gran éxito, pero el musical ha sido uno de los pocos fracasos de su carrera…
Unos lo achacan a que estaba la calle en obras. Otros a que no había taxis por la noche. Si el público decide no ir, es imposible convencerlo para que vuelva. Teníamos todos los ingredientes para triunfar. Los figurines de Pedro Moreno eran fantásticos tanto como la música y el libreto. Otro fallo fue el título, ¿Quién va a ir a ver un musical que se llamase Maribel? Se tendría que haber llamado Maribel y la extraña familia, el musical. Se empeñaron en llamarla así por la muñeca que era el logo de la producción. La noche del estreno la gente estaba como loca. Al día siguiente, 80 espectadores. Otro aspecto importante es que la crítica española no sabe lo que es un musical. Solo hay que ver lo que escribió Javier Villán, ¿Se puede hacer una crítica de un musical sin hablar de la música? De Follies solo dijo que se parecía a la bodega bohemia que hay en Barcelona, donde se refugiaban viejas glorias. ¿Lo ha visto de verdad? Lo vi hace 24 años en Londres y el de Mario Gas es más divertido, más entretenido que el que vi allí con Ivvone de Carlo. En España el reparto estuvo inmenso. En Maribel no habló de la música, ni de los decorados ni de los figurines de Pedro Moreno que costaron treinta millones de pesetas. Un crítico tiene que fijarse en todos los elementos, incluida la coreografía. Se ensañó con nuestra adaptación, que creo que fue respetuosa y maravillosa. Además, la música era estupenda, completaba la acción.
¿La zarzuela podría prestarse a ser una especie de musical español si se actualiza?
Cuando dicen que van a hacer una zarzuela situándola en 1900 me saca de quicio. Ya existen zarzuelas que transcurren en esa época. No hay quien haga teatro musical en este país. Cuando ves lo que han hecho en Londres y Nueva York da gusto. Allí es una industria. Aquí es pura artesanía. Allí se junta un gran equipo. Son gentes muy capacitadas, cuando hacen un espectáculo lo hacen en condiciones. Yo hice hace poco La verbena de la paloma en los Jardines de Sabattini. Los protagonistas se pelean antes de la verbena. Veíamos la verbena de 1902 con el concurso de chotis, con toda la música de la época. Los personajes se peleaban en escena. Los niños del público le decían que no era tan corta como decía el padre. La alargué un poco, pero sin pasarme.
¿Qué le parece el intento de ‘actualizar’ La verbena de la Paloma de Marina Bollaín?
No se puede hacer así, no se presta a que la actualicen. Hamlet lo puedes situar en la luna, pero el casticismo es algo muy concreto. Hay que hacerla bien, respetar la época. Los sainetes y las zarzuelas son un documento histórico de tipos, un reflejo de una época.
¿Es el pequeño formato la mejor salida para el musical español?
Desde luego. Ver los grandes musicales nos ha hecho reflexionar, ¿Cómo hacer un musical español para que el público se divierta? Hemos pensado que el pequeño formato es la mejor opción, no tenemos mucho dinero, esa es la cruda realidad y así se aviva el ingenio. Es un acierto, hay que reinventar la fórmula. Sin el éxito de los grandes musicales, no existirían los de pequeño formato. Está claro que se esta creando una cultura de musicales.
Musical, teatro clásico, comedia, drama y otro hito en su carrera fue Trampa mortal que dirigió en tres ocasiones con el desaparecido Paco Valladares…
La primera vez la estrenamos en el Marquina. Estuvimos cinco meses y después hicimos una larga gira. Me llaman de Mapa Producciones años después para hacer un musical sobre Gala y me proponen volver a hacerla y eso que no sabían que ya la había montado. «Ríase después de temblar» decía una crítica de Haro Tecglen. En la última producción con Txalo, que trató muy mal la obra con un nivel de producción muy pobre, estaba genial Paco con una sabiduría escénica impresionante. Fue un placer trabajar con él en producciones como Las de Caín, que fue su último montaje.
El equipo de la última producción de «Trampa mortal»
Es un gran espectador de musicales anglosajones, pero revisando su excelsa carrera sorprende que no haya dirigido ninguno…
Mame con Celia Gámez, creo recordar que es la única vez que he dirigido un musical extranjero. Fui a verlo al Paladium de Londres y me encantó. No me han ofrecido realmente un proyecto de ese tipo nunca. He tenido la suerte de ver los espectáculos originales con – señala el cartel de la producción original de El rey y yo con Yul Brynner y a Ginger Rogers en Mame. Vi también El fantasma de la ópera con Sara Brightam y Michael Crawford. La diferencia es muy grande. En el Lope de Vega Webber se cogió un berrinche muy grande cuando vino al ensayo general… Parecía como si la compañía de Londres hubiese cedido los trajes a una compañía de aficionados.
¿Habrá una resurrección de la revista?
Lo veo muy difícil. No se ha mantenido una tradición de compositores de revista y el género se quedó anclado en el tiempo. Se actuaba sin microfonía y algunas orquestan tenían hasta 40 músicos. Había entonces gente que cantaba de verdad. Pastoria Imperio o Toni Leblanc son un buen ejemplo. Se está perdiendo toda esa riqueza musical con el tiempo. No hay quien invente nuevos argumentos. Me llaman hace poco y me proponen un musical sobre un platillo volante que aterriza en Castillla. Alma, la que conduce la nave, se enamora de un humano. No hay continuidad en el género desde la muerte de Moraleda ni hay actores cómicos de ese calibre. Yo tuve la suerte de conocer el género en pleno esplendor. En fin, eran otros tiempos…
¿Sigue conservando la pasión por el teatro?
Desde luego, yo tengo una necesidad vital de seguir contando historias. De hecho tengo ya en marcha un musical del que ya he terminado el libreto y alguna cosita más que aún no te puedo avanzar…
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Un profesor que utiliza las canciones de los Beatles para enseñar inglés en la España de 1966, se entera de que John Lennon está en Almería rodando una película. Decidido a conocerle, emprende el camino y en su ruta recoge a un chico de 16 años que se ha fugado de casa y a una joven de 21 que aparenta estar también escapando de algo. Entre los tres nacerá una amistad inolvidable.