Kiti Mánver: “El Ceres te da vidilla como actriz, pero no sirve para subir el caché”

La primera vez que Kiti Mánver y Juan Carlos Rubio coincidieron fue en Humo, junto al desaparecido Juan Luis Galiardo. Junto a Rubio ha aprendido a perder ciertos miedos como actriz. Ya había interpretado a hombres en varias ocasiones, pero en Las heridas del viento el proceso ha sido muy especial. Todo empezó en los ensayos, abiertos al público: “Al principio no me hacía ninguna gracia, pero sentir su respiración ha sido muy importante en este proceso”. Del director y escritor de Arizona ha dicho: “Es tan lindo, es muy generoso, muy templado, me ha enseñado a perder miedos como actriz”. Hoy se mostraba orgullosa por el reconocimiento que gracias a Rubio ha conseguido en el Festival de Mérida, su teléfono no paraba de sonar nada más conocerse la noticia: “Me gusta que venga de un jurado de críticos como Marcos Ordóñez y con mi querida Verónica Forqué en el mismo”. Admite que los premios la gustan, pero que no sirven para aumentar el caché en un tiempo tan difícil como el actual para el teatro. Esta noche será la protagonista de las “Noches de la Biblioteca” donde interpretará textos de Cervantes, Juan García Larrondo, Luis Alberto de Cuenca y, por supuesto, de su querido Juan Carlos Rubio. La cita, titulada Verso y prosa para tres mujeres, será a las 22h en los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo.

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“Éste ha sido el salón de mi marquesado”. El Palacio de la Magdalena se convirtió en un plató de lujo para la serie Gran Hotel. De hecho, en el Hall Real rodó la veterana actriz. Sobre la producción de Bambú Producciones ha comentado la actriz: “Nuestras series hablan del talento que tenemos en España”. Mientras los medios acreditados hacíamos las fotos de rigor, multitud de curiosos seguidores de la serie, comenzaron a sacar sus cámaras. Tenían delante a una actriz muy querida por el público y no dudaron en fotografiar el momento.

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Kiti vive cantando. La que fuera ‘Chica Almodovar’: “Una etiqueta que me encanta, pero me encantaría trabajar con Pedro más”, se acaba de incorporar a la serie Vive cantando con un personaje realmente alocado: “Ella no tiene conciencia de su edad, se viste como una choni y baila como una loca”. Siente que de alguna forma es un reflejo del personaje protagonista que interpreta María Castro, pero cuando sea mayor. Se siente feliz por compartir reparto con compañeros a los que admira como José Luis García Pérez, María Castro o el cántabro Javier Cifrián, al que fotografiamos en exclusiva DESDE MI BUTACA. Tiene una energía envidiable. De hecho, su hijo la dice que es muy niña. Y esta ‘niña’ que sigue jugando a hacer teatro mira al futuro con ilusión: “Me quedan muchos proyectos que me encantaría realizar. Lady Macbeth sería uno de esos personajes”.

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Marcos Ordóñez: “El teatro es una pasión que nace en la infancia”

“Ya tengo tres Pinters”. Marcos Ordóñez tenía un particular álbum de cromos cuando era niño. En él iba contabilizando las obras que había visto de tal o cual autor. Imaginaba la Gran Vía madrileña como un Broadway lleno de marquesinas resplandecientes. Ya entonces empezó a escribir para lectores imaginarios, aunque él en el fondo pensaba que lo hacía como crítico de The New York Times. El teatro es una pasión que nace en la infancia y desde pequeño solía acompañar a su padre a ver muchas funciones. Una vez, un acomodador ante la pregunta de si podía pasar el niño, le dijo a su padre que “Es sólo teatro”, fue entonces cuando de alguna forma comenzó a valorar  ese ‘sólo’, el hecho escénico como algo que iba a marcar su camino. Muchos años después, Ordoñez es el crítico teatral referente con su espacio semanal en Babelia. Muy al contrario de esa imagen de crítico fiero e implacable que implantó Mankievicht con Eva al desnudo, el autor de Comedia con fantasmas utiliza la crítica para devolver algo de lo que han dado en escena. Esta semana ha sido protagonista en los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo por partida doble con un curso de guión cinematográfico y una cita con los Martes Literarios dedicada a la crítica teatral. Tranquilos, el teatro parece tener futuro: “Con la crisis ha rebrotado el talento. Han salido a la palestra voces muy potentes”. Palabra de Marcos Ordóñez.

Fotografía de Juan Manuel Serrano
Fotografía de Juan Manuel Serrano

En un medio tan caliente como el teatro, ¿Cómo no dejarse llevar por las pasiones más exacerbadas cuando redactas una crítica?

Por lo general, hago tres versiones. A bote pronto, nunca acabas de precisar lo que quieres decir en el momento justo después de la representación. Compruebas que hay repeticiones, que hay cosas que estarán más afinadas si las dejas reposar un poco. Lo caliente es maravilloso, pero hay que reposarlo. Afortunadamente, el espectáculo horroroso ha pasado a mejor vida. Cuando ni fú ni fa, es cansado hacer una crítica. Hay veces en que de verdad sales emocionado con lo que ves. Cuando te encuentras algo como lo que hace Blanca Portillo con El testamento de María intentas devolver algo de lo que te han dado. Es muy agradable escribir ese tipo de críticas. Sucede también que al hacer crítica semanal, puedo elegir. Esa sensación de magia volvió a aparecer el lunes cuando vi a Miguel Rellán en NovecentoLos instantes de maravilla que hubo anoche para mí son la esencia del teatro. Me sorprendió ver a muchísima gente. No sé hasta qué punto conocían el texto de Alessandro Baricco. Pasado por la palabra tiene una dimensión épica.

Si no me gusta mucho un espectáculo pequeñito, prefiero no hablar de ellos, les haría un flaco favor. Luego hay cosas que son de obligado cumplimiento como ver por ejemplo Los Mácbez que siento decir que en conjunto no me gustó. Tenía que hablar de ello por ser de Lima y si no lo hubiese hecho hubiesen pensado directamente que no me gustaba. Eso sí, La Machi y Javier Gutiérrez me encantaron. Javier Gutiérrez me parece un actorazo que comparo con José Luis Ozores, ‘Peliche’. Puede hacer personajes tremendos, pero tiene una luz interior maravillosa, una bondad de corazón innegable. Consigo creérmelo instantáneamente, consigue conmoverme incluso con personajes tan sanguinarios como ese. 

¿Cómo encuentra un crítico su mirada personal y no una serie de referentes a los que inconscientemente copia descaradamente?

El problema sería inspirarse en un único crítico. A mi me gusta leer críticas de aquí y de fuera. Yo me he curtido leyendo a críticos franceses y copié descaradamente durante un tiempo a Joan de Sagarra, lo seguía desde sus tiempos en El correo catalán. Si copias de muchas fuentes, de alguna forma vas creando tu propia mirada. Con los años intentas ser más claro en tus exposiciones. Cuando eres joven intentas meter todos los referentes que tienes sobre algún tema y de verdad que no es necesario. Escribir es tocar de oído, no hay una partitura prefijada. Ajustas tus sentimientos para comunicar más correctamente con tus críticas.

Muy al contrario de lo que pudiera parecer, creo que ser crítico le ha traído más amigos que enemigos…

Desde luego. De joven era más duro. Con 20 años era inclemente. Creo que por el hecho de conocer a la gente que hace el teatro, te das cuenta del milagro que es que una obra llegue a buen puerto. Puedes ser duro en tus críticas, pero varía la forma de decirlo. Puedes herir mucho. Toda creación artística es vulnerable, pero el teatro lo es aún más. Ellos se exponen con su cuerpo. Hacen falta muchos bemoles para salir a un escenario a defender una obra. Cuando algo no es que no te guste, sino que no te convence, cuando no sientes lo que se supone que deberías sentir tienes que encontrar una forma de decirlo con cierta educación, es lo que he aprendido con el tiempo. Siempre fastidia que le digas que no te gusta, pero la forma de decirlo es tan importante… Hay una frase de Truffaut que siempre cito: “Se nota la diferencia entre el tío que dice ¡Qué lástima se ha equivocado! O ¡Qué bien se ha equivocado!” No entiendo a esos críticos que disfrutan haciendo daño.

El escritor en un momento de la entrevista.
El escritor en un momento de la entrevista.

¿Qué tiene que tener una función de teatro para que Marcos Ordoñez no tosa?

Me gustan cosas muy variadas la verdad. Me gusta sobre todo que haya verdad en escena, eso es la madre del cordero. Cuando te toca una fibra de la emoción -de la risa al terror o el drama- eso es lo que hace grande al teatro. Eso sí, esa gente que está con el móvil encendido mandando mensajitos me parece que tienen una gran falta de respeto hacia el público y hacia los actores claro. Se ha recobrado de alguna forma la sensación, que ya estaba en la época de Shakespeare cuando la gente gritaba en mitad de la representación, de que están viendo la obra en el salón de su casa. En contraposición a eso, cuando se producen esos silencios eucarísticos ante una obra es algo mágico.

¿Existen suficientes vasos comunicantes entre Barcelona y Madrid, las principales arterias teatrales de España?

Cada vez hay más. Lluís Pascual en el Lliure está haciendo una programación muy interesante, es espectacular. Viene Misántropo por ejemplo. Es de un cierto riesgo, le han intentado ‘llamar al orden’ por no programar exclusivamente en catalán, pero ha conseguido al final imponer sus criterios de programación. Es cuanto menos esperanzador ver que el gran éxito de la temporada ha sido un montaje de Miguel del Arco en catalán, Un enemigo del pueblo. Me gusta que haya directores invitados. La programación de de la próxima temporada de la Abadía está muy catalanizada por ejemplo. Ojalá hubiese también presencia de otras comunidades como Galicia, pero parece que eso es muy difícil.

Acaba de cerrar una de esas salas pequeñitas que han ido apareciendo en Madrid y Barcelona, El Sol de York, ¿Ve futuro a este tipo de iniciativas en la que los implicados trabajan casi por amor al arte?

No sabemos qué andadura tendrán estas salas de nueva creación. Han salido muchas más en Madrid que en Barcelona curiosamente. Son sostenidas por el entusiasmo de la gente. El entusiasmo tiene su fecha de caducidad, si no hay apoyo continuado, no podrán sobrevivir. El Ministerio de Cultura está aniquilando al teatro con medidas tan salvajes como el 21% de IVA. Si no se crea una complicidad entre el gobierno y la industria, esto puede ir muy mal. En la práctica, no se vislumbra un futuro en el que los que mandan valoren realmente el teatro.

Creo que uno de los principales motores por los que empezó a apasionarse por el teatro fueron las historias que le contaba su padre sobre los montajes de Enrique Rambal…

Te diría que me incentivó mucho la pasión por el teatro. Esos montajes y la visión que tenía yo de la Gran Vía madrileña que la veía como si fuese el Broadway español. Mandaba el teatro de Madrid. En Barcelona había muchas marquesinas apagadas. También el hecho de que mi padre me llevase al teatro desde pequeño influyó mucho. Recuerdo mucho eso de “¿Puede pasar el niño?” Una vez me dijeron “Si es solo teatro”, pero ese ‘solo’ me caló a mi muy hondo. Lo primero que vi más profesional fue en el Teatro Talía, La hora de la fantasía de Anna Bonachi, que inspiró la película Bésame tonto de Billy Wilder. Lo vi con la compañía de Irene Gutiérrez Caba, vi algo distinto, una comedia fuerte para la época. Una mujer casada que se hace pasar por puta. La vi con 10 años. Esto es distinto me dije a mi mismo. Mi padre me llevaba mucho al teatro. Mario Gas tiene 10 años más que yo. Viene de familia de cómicos y lo veía todo desde que era un niño. Esto me ha hecho caer en la cuenta de que el teatro es una pasión que nace en la infancia.

¿Cómo eran esas primeras críticas de la infancia mitad álbum de cromos y mitad diario personal?

Ya he visto tres Pinters y lo apuntabas como si fueran unos particulares cromos. Aunque parezca mentira, se estrenaban con poco tiempo de diferencia con respecto al estreno original. Me imagino que pasaría por ciertas censuras, pero creo que como era tan críptico y no tocaba temas ideológicos… Retorno al hogar quizás es la obra más dura, seguro que hubo recortes en esa. De alguna forma, yo me sentía un Asier Etxeandía que estaba en un rincón de su casa haciendo una crítica para unos lectores imaginarios. Era muy parecido y en mi imaginación yo fantaseaba pensando que era el crítico de The New York Times.

¿Dónde queda la figura del crítica en una sociedad de la información en que prima la instantaneidad?

Hay de todo. Hay gente que lo hace con mucho amor y con mucho criterio y luego hay gente que no se muy bien para qué vierten sus opiniones. Lo que sí te puedo decir es que odio ese término tan de moda llamado “Crítica express”. Opiniones tan vagas como “Me está gustando mucho o no me está gustando nada, los actores lo hacen muy bien…” La pasión y el gusto tienen que ir en consonancia con un juego especulativo, sabiendo poner en relación una obra con otras del mismo autor… A mi a veces cuando salgo del teatro eso tan inmediato de ponerme un micrófono y preguntarme ¿Qué me ha parecido? no puedo hacerlo. Me parece nocivo pulirme una obra en dos frases. Yo intento detenerme en toda la gente que ha hecho el espectáculo.

A pesar de la crisis, ¿El teatro es el arte del futuro?

Espero que sí, la verdad. Creo que era Kaufman, el autor de El hombre que vino a cenar, el que llamaba al teatro “El magnífico enfermo”. Lleva aguantando muchos años y eso que le ponen palos sobre las ruedas. La fuerza de alguien que te está diciendo algo a ti a seis pasos es algo único. Te está mintiendo, pero te está diciendo la verdad. Tienes la sensación de que sólo lo está haciendo para ti. Eso sí, hace falta una complicidad de los gobiernos. Cambian los hábitos en el cine por ejemplo. Se han cerrado dos salas en Barcelona y yo lo lamento, pero luego resulta que no voy al cine. Lo bueno es que al teatro hay que ir obligatoriamente. Es curioso que con la crisis ha rebrotado el talento. Han salido voces muy potentes a la palestra. Tiene mérito además que lo están haciendo casi con dos cojones y un palito.

Kiti Mánver y Juan José Millás, protagonistas en la UIMP la próxima semana

El próximo lunes a las 22h en los Jardines de la Biblioteca Menéndez Pelayo la actriz Kiti Mánver realizará una lectura dramatizada con el título Verso y prosa para tres mujeres con textos de un clásico (Cervantes), dos jóvenes dramaturgos (Juan García Larrondo y Juan Carlos Rubio) y uno de los grandes poetas actuales (Luis Alberto de Cuenca). 

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El otro gran protagonista de la semana será el martes a las 19h en el Paraninfo de la Magdalena el escritor Juan José Millás que se sube a la tribuna literaria de los Martes Literarios para presentar su último trabajo, La mujer loca, una investigación sobre los límites de la realidad y la ficción, con buenas dosis de humor, diálogos excepcionales y la escritura provocadora que le caracteriza. Además, participará en el Seminario Literatura y locura: los límites habitables (del 11 al 15 de agosto) tiene por objetivo tender un puente de reflexión entre la psicosis y el ámbito de las letras, de forma que se ponga sobre la mesa lo que tiene que enseñar la locura, en lugar de silenciarlo con una camisa de fuerza.

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Juan Carlos Pérez de la Fuente: “Tenemos un teatro del que tenemos que sentirnos orgullosos”

Nuestra historia podría comenzar hace más de treinta años cuando un joven ascensorista del Banco de España encontró en su camino a Rosario Calleja, su mitad escénica: “Este premio es tuyo y mío” dijo un Juan Carlos Pérez de la Fuente emocionado ante las palabras de Luis Alberto de Cuencia, que leyó la laudatio en la entrega del Premio La Barraca de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

El director posa para DESDE MI BUTACA unos minutos antes de la entrega del premio.
El director posa para DESDE MI BUTACA unos minutos antes de la entrega del premio.

El  flamante nuevo director de los espacios escénicos del Ayuntamiento de Madrid, con el Español como cabeza visible, recordó la importancia de la capital cántabra en su trayectoria: “Siempre que ocurre algo importante en mi vida, Santander está presente”. Aquí nacieron algunos de sus grandes éxitos como Fortunata y Jacinta u Orquesta de señoritas entre otras. Ahora, cuando está a punto de emprender un nuevo camino en la gestión, de nuevo Santander aparece en su horizonte.

Junto al Rector de la UIMP, César Nombela.
Junto al Rector de la UIMP, César Nombela.

Sobre el proyecto de gestión que ha defendido con uñas y dientes destacó  el papel que tendrán nuestros autores: “Tenemos un teatro del que tenemos que sentirnos orgullosos, ¿Cómo es posible que no se conozca a Valle en Londres o Buenos Aires?”. En este sentido ahondó en la idea de ‘internacionalizar’ a nuestros autores, conseguir que se conozca la grandeza de autores como Buero Vallejo, sobre el que se preguntó extrañado: “¿Cómo es posible que un autor de su calibre no se haya programado en el Español en los últimos 35 años?” Va a luchar por conseguir que esos turistas que vienen a ver el Prado, hagan parada en el Español, que se convierta en la referencia que debe ser un espacio que cumplirá 400 años en 2015. Para esa efemérides tan especial ya tiene algunas ideas en mente: “Quiero hacer un homenaje a los textos de ayer con dramaturgos de hoy y que salga el teatro a las calles”. Por último, insistió en la necesidad que desde el Español se apostase por un teatro que hable sobre los conflictos de hoy, a los que es necesario dar voz desde un espacio como el que él dirigirá a partir de septiembre.

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El director en un momento de su emocionante discurso.

Juan Carlos Pérez de la Fuente, Carmen Posadas y Marcos Ordóñez, próximos protagonistas en la UIMP

El teatro, el cine, la literatura y el periodismo serán protagonistas en las próximas semanas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

La primera cita tendrá lugar mañana mismo en el Paraninfo de la Magdalena a las 11 de la mañana. El encuentro Literatura y Periodismo. Trucos de Cocina se organiza con motivo del centenario de la Asociación de la Prensa de Cantabria. Intervendrán la escritora Carmen Posadas y una moderadora entrevistadora, Elsa González, presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España). Entre ambas dirigirán el encuentro buscando la participación del público asistente. Se trata de una charla práctica sobre cómo elaborar y trabajar un buen artículo periodístico, planificar un libro o elaborar una ficha literaria, de manera que resulte atractivo. En este diálogo práctico se facilitará a los alumnos los trucos que nunca se revelan en la literatura y que pueden sacar de más de un apuro a los periodistas.

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El martes el teatro será protagonista en la Menéndez Pelayo. El director teatral Juan Carlos Pérez de la Fuente recogerá el VI Premio La Barraca de las Artes Escénicas de la UIMP. El nuevo director del Teatro Español estará acompañado en el Paraninfo de la Magdalena por el poeta y ex secretario de Estado de Cultura Luis Alberto de Cuenca, que será el encargado de leer el laudatio. Para él: “Pérez de la Fuente defiende un teatro culto y popular al mismo tiempo, entendido como bien público”.  Al día siguiente, el miércoles 30, el teatro volverá a ser protagonista en la Menéndez Pelayo. Se podrá disfrutar de El chico de la última fila en el Casyc a las 22h. Escrita por Juan Mayorga y dirigida por Víctor Velasco, esta es una obra sobre el placer de asomarse a las vidas ajenas y sobre los riesgos de confundir vida y literatura. Una obra sobre los que eligen la última fila: aquella desde la que se ven todas las demás.

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Marcos Ordóñez, crítico referente en el ámbito teatral, será protagonista por partida doble en la UIMP. Además de ser protagonista de Los Martes Literarios del día 5 de agosto, cuyo tema central será la crítica teatral, el periodista del semanario cultural Babelia dirigirá el taller de dramaturgia  cinematográfica Proyecto 24 del 4 al 8 de agosto. Proyecto 24 será un taller de dramaturgia cinematográfica y autoría colectiva, guiado por Marcos Ordóñez. Veinticuatro microhistorias. Veinticuatro horas en la vida de una ciudad, desde el amanecer hasta el amanecer del siguiente día. Con libertad absoluta de tonos y géneros: comedia, drama, thriller. Incluso musical, si se tercia. O relatos fantásticos.

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Juan José Campanella: “La vida al igual que el cine está llena de giros dramáticos”

Una de las cualidades que debe tener un buen entrevistado es que sepa comunicar sus ideas. Juan José Campanella habla de él mismo como un comunicador que eligió el cine como herramienta. Esa ‘herramienta’ le ha permitido contar unas historias que perfectamente podrían haber sido contadas en Estados Unidos en los años 70, muy especialmente su celebrada El secreto de sus ojos. Un referente más reciente, Toy Story 2, le hizo dar el salto a la animación con Metegol, pero en el fondo esos jugadores de futbolín humanizados tenían muchas emociones, eran muy ‘humanos’. Y la emoción más grande surgió del protagonista más inesperado en el rodaje de Luna de Avellaneda, uno de sus niños mimados. Ha tocado todos los palos. La televisión le llevó a embarcarse en una particular odisea llamada Vientos de agua, de la que se siente especialmente orgulloso. Mira al futuro desde el ‘evocador’ Palacio de la Magdalena, donde se le homenajea dentro de los cursos de la UIMP, con la vista puesta en “disipar la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto”. Por ahora, nuestros compadres argentinos pueden disfrutar de su adaptación de Parque Lezama sobre los escenarios. Se le nota contento con su experiencia teatral: “En el escenario está el alma del actor” comenta de esta experiencia escénica en la que ha vuelto a dirigir a Eduardo Blanco. Todo un lujo tener DESDE MI BUTACA a este contador de historias insaciable: “Llevo toda mi vida diciendo que me voy a tomar un Año Sabático, pero no hay manera” comenta divertido este perspicaz conversador.

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Su último proyecto cinematográfico, Metegol, le hizo hablar de tú a tú con Pixar, ¿En qué ha influido su pasión por Toy Story 2 en que se decidiese a dar el salto a la animación?

Influyó en el hecho de ver que se podían contar cosas que podían conmover al adulto y al niño al mismo tiempo. Quise meterme en ese mundo de la animación por el cine de Pixar, pero aportando algo nuevo. Para mí, Toy Story 2 es una de las mejores películas de los 90. Son esas películas que te incitan a hacer cine, aunque necesariamente luego tu cine no tiene por qué ser parecido a esas películas.

¿Qué películas han incitado a Juan José Campanella a hacer cine?

Tengo varios títulos que podría considerar entre mis favoritos. Empezando por ¡Qué bello es vivir! y Nos habíamos amado tanto, películas que para serte sincero me hubiese encantado dirigir. Otro título que igual sorprenda más, All That Jazz, aunque no me atrevería jamás a hacer un musical. Me encanta como Bob Fosse muestra las miserias que se esconden detrás del mundo del espectáculo. Es un director que, al igual que a mi, le fascina el cine italiano y eso se nota mucho en Sweet Charity

Ahora con el paso del tiempo, ¿Qué recuerda de aquella noche en que puso al cine argentino en lo más alto?

No era consciente de la importancia del momento. Hay una mecánica de un programa de televisión en vivo que llega a millones de personas. Todo son marcas, los tiempos están muy medidos… Mientras yo estaba haciendo un reportaje, ganaba su Oscar Sandra Bullock. Es algo muy frenético. En ese momento, no eres consciente de lo que está pasando. Al día siguiente tampoco, ya que fui a rodar House, aunque es cierto que me recibieron con un largo aplauso y muchas felicitaciones. Las consecuencias de ese día las percibes con el paso del tiempo. De hecho, me permitió conseguir la inversión de Metegol (Futbolín en España). Tras ese éxito, siento de alguna forma una presión por acometer nuevos proyectos, no tengo muy claro si por pensar que ya he llegado a lo más alto o simplemente es un miedo a que este nuevo proyecto no cumpla con las expectativas después de un éxito tan rotundo. 

¿Qué le ha hecho querer contar una historia como Parque Lezama encima del escenario?

La vi tres veces en el 1985, es mi obra favorita, la leí y vi la película y fue muy influyente en mi carrera. De hecho, llevaba 30 años detrás de los derechos. El autor no quería que se tocase ni una coma del texto, pero gracias al Oscar conseguí que viese mi trabajo y se fiase de mí. Tiene un humor judío americano que tiene mucho que ver con el italiano… Tiene todos los temas que me interesan, ya que logra resumir la vida: La vejez, el balance de nuestra existencia y el conformismo versus el compromiso, hasta qué punto nos implicamos en las cosas que pasan. Todo eso con un texto que te hace reírte y emocionarte. El público está entrando muy bien en la obra. Además, estaba tan metido en la onda tecnología tras Metegol que necesitaba desintoxicarme. Así, me metí a ensayar en un viejo teatro en el que no había ni cobertura. Y por supuesto, volver a trabajar con Eduardo Blanco, que llevábamos 10 años sin trabajar juntos, era un aliciente muy grande también.

"Parque Lezama", el debut de Campanella en el teatro.
“Parque Lezama”, el debut de Campanella en el teatro.

Precisamente, entre la risa y la emoción transitan los personajes de sus películas, como en la vida misma…

Así es. La vida como el cine está llena de giros dramáticos. Y en el momento más dramático puede surgir el gag, la carcajada nerviosa que te hace quitar dramatismo al momento. Me ha ocurrido un montón de veces en mi vida y, eso, lo he querido llevar a mi forma de contar historias desde luego. 

Con esta experiencia tan satisfactoria entre manos, aquí y ahora, ¿Por qué el teatro es un buen lugar para contar historias para Juan José Campanella?

Lo que me mueve del teatro es que te permite mostrar 20 cortes distintos de la misma historia. De hecho, yo he visto la obra unas 150 veces y te juro que cada noche, el texto se respira de una forma distinta. Eso sí, cuando una obra funciona es el mejor lugar para contar historias, pero cuando no tiene una buena recepción tienes ganas de meterte debajo de la butaca. El teatro es voyerismo puro, estás escuchando desde un punto de vista fijo la conversación de un desconocido y como en la vida, hay momentos en que los actores dan la espalda al público. En el escenario, está el alma del actor. Cuando el espectador tiene la percepción de que está espiando la vida, es tan vital… El cine está ofreciendo el 3D como aliciente y eso ya existe hace millones de años y se llama TEATRO. Estás ahí, los actores se afectan por las reacciones del público. Cada función es distinta, absolutamente vital.

Este mes de septiembre se podrá ver en los escenarios españoles una adaptación de El hijo de la novia, ¿Cómo se siente ahora que su criatura va a pasar por otras manos?

Me divierte muchísimo la idea. Es más, yo no hubiese querido adaptarla, no me gusta repetirme. De hecho, me ofrecieron hacer el guión del remake de El secreto de sus ojos y no quise. Sólo espero que no sea un ‘calco’ de la película y que aporte elementos diferenciadores. Lo que sí te diré es que es de los pocos proyectos de adaptación a los que hemos dado el sí, tiene algo que nos ofrecía cierta confianza de que el resultado podría ser bueno.

Ha compartido unos cuantos guiones con Fernando Castets, ¿Cree que de alguna forma comparten la misma mirada?

Desde luego. Siempre decimos que lamentablemente no somos complementarios, sino que los dos tenemos las mismas virtudes y defectos. Tenemos una misma mirada de la vida y hasta un mismo sentido del humor. Prácticamente tenemos los mismos gustos cinematográficos. Somos muy amigos y tenemos una obra de teatro entre manos.

Tiene doble nacionalidad, ¿Se atrevería Juan José Campanella con un proyecto en España?

A los argentinos y los españoles nos pasa como a los simios y a los hombres que sólo nos diferencian dos genes. Somos muy similares, pero con un toque genuino que nos distingue. Yo creo que mi forma de contar historias aquí en España no tendría mucho sentido, no sería capaz de entender el sentido del humor totalmente. Con el director español con el que más afinidad tengo es con Berlanga, que es el más italiano de los españoles. Me da miedo  tocar notas falsas, dirigir mal a un actor. Mira, eso me pasó en mis comienzos en Estados Unidos. Quise ‘argentinizar’ unas historias que en mi país y con mis actores hubiesen funcionado a la perfección, pero que en un contexto tan diferente no terminaron de cuajar.

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La televisión ha sido también muy importante en su carrera, ¿Qué papel ocupa Vientos de agua en su trayectoria?

Vientos de agua es el proyecto del que más orgulloso me siento. Es una serie que ha encontrado su público, el DVD ha sido un éxito. Todos los que trabajamos en esa serie sacamos pecho cuando la recordamos. Parece increíble el resultado que conseguimos con todas las dificultades que tuvimos que sortear. Se nos cayó una localización que tenía que simular los años 30 de un día para otro y todo el equipo se puso manos a la obra para recrearlo y, milagrosamente, lo conseguimos.

“Son películas que a los que les gustan, les han calado bastante hondo”, ¿Cuál ha sido la reacción más hermosa que ha vivido con su cine?

Se me acercó una chica y me dijo que ella enseñaba ballet en la villa que se enseñaba en la película Luna de Avellaneda. Me dijo que gracias a la película, su familia había entendido su trabajo y la veían ahora como una particular heroína.

¿Con qué tipo de historias le gustaría seguir emocionando a su público?

El tema que más me preocupa es la muerte, qué es lo que dejas por el camino, hablar de ese momento en el que te das cuenta de que esto se acaba. Entonces, la vida pasa a ser un particular ajedrez con reloj. En esa línea estoy tirando ideas con Eduardo Sacheri para una nueva película de la que, curiosamente, antes del guión ya tengo parte de la música. Ahora mismo estamos disipando la nebulosa que supone comenzar un nuevo proyecto. Además, como te comentaba antes, estoy también pensando una obra con mi querido Fernando Castets.

En Luna de Avellaneda tuvo a José Luis López Vázquez, que recordaba con cariño su experiencia en la película en sus memorias…

¡Qué lindo! Yo le conocía por las películas de Berlanga, pero los más jóvenes del equipo no sabían lo que significaba trabajar con un actor de ese calibre. Tanto fue así que no le encontraron en el aeropuerto y se tuvo que venir solo en un taxi. En ese momento, yo los quería matar. Tenía 81 años, era un picaflor impresionante y muy activo. Era invierno y hacía un frío del carajo y él no se quejó nunca, era un profesional impresionante. Su rodaje fue agotador, pero en sus tres días libres se fue a ver las Cataratas del Iguazú con la novia que tenía entonces. Tengo un recuerdo maravilloso de él como un gran actor y, sobre todo, como un increíble profesional. Hubo un momento realmente mágico con el doble de luces de Ricardo, un taxista completamente ajeno al mundo del cine que en plena crisis argentina se había metido a hacer trabajos de extra. Estábamos rodando la muerte del personaje de José Luis en un hospital y yo estaba a medio camino entre lo técnico que implica el cine y la emoción de los actores. En ese momento, me encuentro al taxista llorando. Cuando le pregunté qué le pasaba me contestó que no se podía creer que estuviese viendo en vivo una actuación tan emocionante como la de José Luis López Vázquez. En ese momento me di cuenta de que soy un afortunado por poder ver de cerca a monstruos de la interpretación como él.

Un fotograma de "Luna de Avellaneda".
Un fotograma de “Luna de Avellaneda”.

Susana de la Sierra, últimas palabras antes de la dimisión

El miércoles, Susana de la Sierra, ahora ya ex directora del Instituto de Cinematografía, participaba en en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en en curso que homenajeaba a la figura del director argentino Juan José Campanella, al que tendremos este domingo en exclusiva DESDE MI BUTACA. Apenas 24 horas después, se hacía pública su renuncia a un cargo que suele estar rodeado de polémica. Ha sido sin duda una de las voces dentro del ejecutivo que más ha luchado por defender los intereses del cine, pero de alguna forma ha sentido que el gobierno la ha dado la espalda con continuas promesas incumplidas. La última decepción ha sido el  anuncio en el anteproyecto de reforma fiscal de que las desgravaciones para el cine iban a quedarse prácticamente donde estaban. La sustituirá en el cargo Lorena González, una funcionaria sin experiencia en la gestión cultural. De alguna forma, la comparecencia de Susana de la Sierra en la UIMP sirvió un poco de balance de esta etapa, ¿Su futuro? Seguramente volverá a la docencia, ya que es profesora de Derecho Administrativo en la Universidad de Castilla-La Mancha en Toledo.

Junto a Campanella ante  el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.
Junto a Campanella ante el objetivo del fotógrafo Pablo Hojas.

Entre los aspectos que destacó en su intervención estuvo su reivindicación del colectivo femenino en el mundo del cine: “En el mundo audiovisual, sólo el 7% de los trabajadores son mujeres”. En ese sentido, se sentía orgullosa de que este año el Premio Nacional de Cinematografía recayese en una mujer, Lola Salvador: “Es la octava mujer que recibe ese reconocimiento y la primera vez que recae en una guionista”. Insistió también en la necesidad de introducir en la Educación una asignatura reglada de Cine. Aunque defendió las subvenciones con uñas y dientes, no entró a valorar las promesas incumplidas del Ejecutivo que la han hecho finalmente dejar el cargo. Las coproducciones con países tan lejanos como Finlandia como base para la supervivencia de nuestro cine también estuvieron presentes en esta comparecencia en la que estuvo arropada por Álvaro Longoria que destacó de ella que “Sé que ha luchado por defender los intereses del cine español”.

Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.
Junto a Terele Pávez en el Festival de Cortometrajes de Torrelavega.

Enrique González Macho: “Creo en la presunción de inocencia”

En el trascurso del curso “El audiovisual en español y las nuevos tecnologías” de la UIMP. que este año homenajea a Juan José Campanella, charlamos con el Presidente de la Academia de las Artes y de las Ciencias Cinematográficas, Enrique González Macho.

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¿Qué tiene de especial el cine de Juan José Campanella para que conecte de esa forma con el público de todo el mundo?

Hay dos factores claves: Son personajes universales y sus historias hablan de emociones que todos hemos experimentado.

¿Cómo fue el primer encuentro con Juan José Campanella?

Yo le conocí en el Festival de Cannes. Era un jovencito en aquel entonces, allá por 1991, me le encontré en el mercado del Festival, donde él iba con una película debajo del brazo. Así nació nuestra relación que se materializaría con la distribución en España de la película El niño que gritó puta . En la Seminci de Valladolid la reacción del público fue extraordinaria. Me acuerdo que el público completaba el título de la película al unísono: El niño que gritó… ¡Puta!

¿Por qué ha decidido continuar finalmente al frente de la Academia a pesar de que en principio había decidido no presentarse?

Han sido unos años difíciles los que he estado al frente de la Academia, pero he decidido seguir precisamente por eso. Mi objetivo es seguir hasta que las cosas se estabilicen un poco. Quiero que la Academia siga siendo un referente en el que la sociedad pueda ver reflejado el mundo del cine. Otro reto es saber vendernos como industria y saber encontrar a los posibles compradores.

Con respecto a la supuesta ‘politización’ de los Goyas…

Lo único que te puedo decir es que aunque saliésemos rezando el Rosario, nos seguirían tachando de ser de izquierdas. Hay un interés por parte de ciertos políticos y medios de ver el cine español como algo ‘izquierdoso’. Cada persona que pertenece a la Academia tiene su opción política definida, sea cual fuere, y tiene derecho como ciudadano a manifestarla.

Frade compra las entradas de su propio filme para obtener la subvención, ¿Qué respuesta da a este titular como Presidente de la Academia?

Tengo claro que desde la Academia no podemos penar la actuación de una persona física. Aún no conozco muchos detalles del caso, pero creo en la presunción de inocencia. Esta noticia ha sido un pequeño volcán que ha aparecido así de repente y no me atrevo a juzgarlo hasta que se conozcan todos los datos.

¿Cuáles han sido los hitos de estos años como distribuidor en Alta Films?

La distribución es una de las partes más bonitas del cine. Me encanta descubrir películas y traerlas a España. Entre los hitos de Alta Films creo que ha estado traer el cine soviético y las películas de Campanella. También es una satisfacción haber creado espacios como los Cines Princesa donde se vive, se disfruta y se saborea el buen cine.

Juan José Campanella, nuevo protagonista dominical DESDE MI BUTACA…

El próximo domingo 13 de julio, el director de El hijo del novia será el protagonista del espacio dominical que dedicaremos durante todo el verano a la entrevista. Este creador de historias emocionantes nos confiesa sin rubor que Toy Sory 2 es una de las mejores películas de los 90. Admirado por su trabajo en el cine Berlanga, su mayor referente en el cine español, dirigió a José Luis López Vázquez en Luna de Avellaneda y vivió un momento mágico en ese rodaje junto a uno de los miembros del equipo. Ahora, después de tanta tecnología en su exitosa Metegol (Futbolín en España) se ha visto embrujado por Talía. Está dirigiendo Plaza de Avellaneda en Buenos Aires y ya la ha visto ¡150 veces! Pero no os preocupéis, su mente creativa en constante ebullición ya está planeando una nueva película, cuya música, antes incluso de tener el guión, ya está casi lista…

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Notas desde la Menéndez Pelayo: Periodismo Cultural

Un escritor se encuentra con un crítico que ha alabado las supuestas bondades de su última creación literaria. Cuando el autor le pregunta atónico: “¿Por qué no has mencionado el pasaje que transcurría en Londres?”. El supuesto ‘crítico’ le contestará que “no es relevante”. Posdata: En dicho libro el personaje no viaja a Londres. La crítica cultural peca en ocasiones de algo tan simple y tan fácil de solucionar como leer el libro de turno o ver la obra sobre la que le toca hablar. Con este guiño casi que jocoso dio comienzo el Seminario de Periodismo Cultural en la UIMP, que este año llevaba por título: Los suplementos culturales y su versión digital. Como si del cuaderno de notas que siempre acompaña a todo periodista ávido de conocimiento, ahí van algunas Notas desde la Menéndez Pelayo sobre las diferentes conferencias que se pudieron disfrutar.

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“Un crítico no debe ser un reguero de filias y fobias”. Sirva esta cita de Berna González Harbour, editora de Babelia, para poner sobre la mesa el papel de una crítica que, aparentemente ha perdido su poder de influencia en favor de los nuevos ‘opinadores’ de la red. Algo debe tener que ver la relación amor-odio de los creadores con estos opinadores profesionales. Conocidas son las predilecciones de cierto crítico por cierto autor y la aversión por otro. Si a esto le sumamos el hecho de que los grupos mediáticos tienen intereses en ciertas editoriales, la desconfianza es aún mayor. Ante este aspecto tanto la editora de Babelia como Blanca Berasategui, al frente de El cultural, se muestran rotundas: “Jamás he recibido una orden de arriba para publicar críticas sobre ciertos autores. Tampoco ha ocurrido lo contrario. En nuestro medio no hay vetados”. Una especie de mantra se repite sobre a quién criticar: ¿Para qué vas arruinar la carrera de un autor nobel? Es a las ‘vacas sagradas’ a las que se puede y se debe criticar si fallan en su última creación.

La versión digital de los suplementos culturales. Para la editora de El cultural la clave de internet está en que permite contextualizar las informaciones con contenidos complementarios. Así, el pasado viernes, marcado por la pérdida de Ana María Matute, se podía acceder a diferentes informaciones y entrevistas del archivo sobre la célebre autora. El suplemento que dirige Berasategui lleva 15 años en la red y la prioridad ha sido dar algo más que en el papel: “Me llenan de vitalidad mis redactores veinteañeros que traen nuevos temas para la web”. En el lado opuesto está el suplemento La sombra del ciprés, que aún no se encuentra en la red, aunque ya se planea su difusión en la red a corto plazo.

“Si no estás en la web, no existes”. Cuando hace poco más de un mes Berna González Harbour, una periodista curtida en mil batallas, asumió la figura de editora de Babelia, tenía claro que el objetivo inmediato era plantear una buena web para el suplemento referente de El País. Así nació Babelia.com, que a la vista de los datos está siendo todo un éxito: 1.500.000 de páginas vistas en el primer mes de vida. Unas visitas que provienen de España y México, país del que este año había una nutrida representación en el Seminario. Un buen número de alumnos del TEC de Monterrey plantearon sus dudas y inquietudes a los ponentes.

Los suplementos culturales, no sólo para élites. Cuando Berasategui recibe un texto se pone en la piel del lector y si ella no lo entiende, le hace desecharlo al autor y hace que lo modifique hasta que consigue ‘llegar’ a los lectores. El estilo periodístico canónico, el que va ímplicito en escribir de una forma comprensible, parece estar lejos de lo que en ocasiones son textos farragosos e incomprensibles. Resulta entonces esencial la figura del editor que defendió con vehemencia William Lyon, que dio una pequeña clase magistral no sólo para los alumnos, sino para los propios conferenciantes que aplaudieron con fervor sus reflexiones. Para Lyon: “El periodismo es como un botijo, hay que saber buscar las grietas y corregirlas”.

“Soy la más pequeña, sólo tengo 16 años”. En mitad de las charlas, una voz concentra la mirada de todos los asistentes. Una adolescente inquieta pregunta sobre su futuro. La gusta el periodismo. De hecho, es la segunda vez que viene al seminario en el que este año también han participado Basilio Baltasar (Fundación Santillana), Angélica Tanarro (La sombra del ciprés), Fernando R. Lafuente (ABC Cultural) y Ramón González Férriz (Letras libres). Parece que la joven igual se decide por Relaciones Internacionales y después, quizás  haga un máster de Periodismo. El futuro está asegurado. Lo importante será que sigan existiendo buenos contadores de historias, buenos periodistas, el medio de comunicarlo será lo de menos.

Notas desde la Menéndez Pelayo: Contadores de historias

“Cuénteme una buena historia” dice un enérgico Pepe Oneto cuando se cuestiona el papel que debe desentrañar un periodista. Y Juan Cruz se la cuenta. Cuando tuvo delante a una importante personalidad su interés estaba en descubrir ¿Qué llevaba en el bolso? La respuesta de su equipo fue tajante: ¡Nada! Parece que en esas y en otras pequeñas grandes historias puede estar el futuro del periodismo, que tan en duda se pone constantemente con la irrupción de supuestos opinadores profesionales, supuestos sabedores de todo y que en realidad son conocedores de nada y que poblan los esperpénticos debates de las grandes cadenas comerciales: “Los debates políticos de las televisiones, en los que se ponen los de derechas a la derecha y los de izquierdas a la izquierda, y se gritan, son una verdadera vergüenza” comenta un Juan Cruz que añade: “Tendría que darnos un poco de vergüenza verlos, es como cuando te pillan viendo porno”.

Parece además que algunos ven la la especialización, ese ámbito que se reivindicará en unos días también en la Menéndez Pelayo con el curso de periodismo cultural, como una mera utopía. Parece que los periodistas tenemos que escribir (y saber) sobre todos los temas. Craso error. Eso redunda en la calidad de unas informaciones, con cada vez menos interés para los lectores. Una buena conclusión que se pudo sacar de el interesante encuentro Conversaciones sobre democracia y medios de comunicación es que la clave de la supervivencia del periodismo no está en el medio, sino en la calidad de los contenidos. Interesantes fueron las reflexiones sobre la relación prensa-poder que se establece en el famosos off the record de las comidas entre políticos y periodistas. Y en mitad del debate, se colaron un par de referencias cinematográficas: Viva la libertá por parte de Oneto, con la que de alguna forma intentó explicar el deblaque del PSOE de Rubalcaba en beneficio de Podemos, y Juan Cruz, más clásico, se refirió a Bienvenido Mr Chance, en la que el personaje protagonista dice unas obviedades que han llevado en los comicios europeos al éxito de cierto partido político. Esta historia por ahora toca a su fin o no… Por esas cosas que pasan en los pasillos del Palacio de la Magdalena, cuando me dirijo al citado curso escucho: “¿Va a ser ahí el ‘canutazo’, ¿Verdad?”. Para los que no lo sepan, el ‘canutazo’ es el momento en que los periodistas abordan al político de turno para preguntarle por la actualidad. La que lo preguntaba era una entusiasta Esperanza Aguirre que participaba en uno de los cursos: “Ten cuidado, no te enredes con los cables” le dice a una de las periodistas. Ahora sí, esta historia se ha acabado, pero os prometemos unas cuantas Notas desde la Menéndez Pelayo. Palabrita… De contador de historias.

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